Francisco Gil de Federich, el santo académico.
San Francisco Gil de Federich,
presbítero dominico y mártir. 24 de noviembre y 22 de enero.
Presbítero
dominico catalán, académico, misionero y mártir del Vietnam, nacido en el seno
de la noble familia de los Gil de Federich de Tortosa, el 14 de diciembre del
año 1702. Fue admitido como novicio en la orden dominicana a los 15 años, en
Vila d’Exemple, y profesó en el convento de Santa Caterina de Barcelona el año
1718. Durante su formación religiosa maduró el deseo de darse en la
evangelización de los paganos y alcanzó el firme propósito de lograrlo siendo
aún estudiante de teología en la alicantina Orihuela, en 1724. Su ordenación
presbiteral tuvo lugar en 1727, luego fue nombrado maestro de los frailes estudiantes,
ejerció durante varios años como profesor de filosofía y, el 1 de mayo de 1729,
fue admitido como miembro de la Reial Acadèmia de les Bones Lletres, galardón
que se añadió a su vertiginosa carrera humanista, reconociéndole sus méritos
literarios como escritor, moralista e historiador.
Por fin, en 1730, pudo ver cumplido
su deseo y consiguió embarcarse y partir como misionero a las Filipinas junto
con otros 24 compañeros, entre los cuales Mateo Alonso de Leciniana. Una vez en
Oriente pasó a Baatán y Pangasinán donde aprendió lenguas nativas. En Manila
desempeñó durante dos años el cargo de secretario del Provincial. Durante ese
tiempo jamás cesó de reclamar a sus superiores que le dejasen partir hacia
Tonkin, región del Vietnam del Norte sumida en la persecución del rey Vuèh-Hun.
Así, a los 33 años, el 20 de agosto de 1735, comenzó viaje hacia la zona
meridional de ese país y en cinco meses consiguió dominar como un nativo la
lengua annanita o tonkinesa, cuyo aprendizaje constituía una auténtica pesadilla
para los europeos. En ese tiempo recibió el nombre vernáculo de Ku-tê, que
significa “sacrificio”, y en los primeros años de estancia logró, no sin cierta
dificultad, difundir la Palabra de Dios, administrar los sacramentos y auxiliar
enfermos, olvidándose de la pena de muerte decretada para los misioneros y de
los peligros a los que se exponía.
En 1737 fue aprendido y cuando se le
llevó a una barca donde se hallaban prisioneros otros cristianos exclamó: “Ya
me habéis hecho prisionero ¿por qué lleváis presos a éstos? ¡soltadlos!”.
Inesperadamente liberaron a sus correligionarios pero Francisco permaneció
cautivo por espacio de ocho años, en los que sufrió terrible prisión y fue
expuesto a toda clase de tormentos. Sin embargo, a pesar de las humillaciones y
enfermedades, ayudado por la viuda Ba-Gao, convirtió su cárcel en misión,
protagonizó una ardua actividad pastoral y dirigió un fructífero apostolado
durante su confinamiento. En el año 1744 el reencuentro con el padre Mateo
Alonso Leciniana, preso también desde hacía un año, permitió a ambos mártires
confesarse, celebrar la eucaristía y reconfortarse espiritualmente, además de
compartir sus últimos meses de vida y recibir la absolución. Una vez conocida
definitivamente la suerte que iba a correr, Francisco disuadió a su compañero
de que enviara una instancia, que había preparado por su cuenta, pidiendo
clemencia al rey: “Llevo ocho años en la cárcel y al fin Dios se ha apiadado
de mi permitiéndome sufrir por Él. ¿Por qué quieres impedírmelo?”. De igual
manera dijo a sus fieles, que querían pagar por su rescate: “...jamás
consentiré que se gaste ni una sola moneda para librarme de morir por Dios,
Nuestro Señor”.
A mediodía del 22 de enero de 1745 se
le leyó de nuevo su sentencia, tuvo una última oportunidad para abjurar de la
Fe de Cristo pero se mostró firme en su convicción de morir como intrépido
testigo de la divinidad de Jesús, se dejó atar a los palos y se enfrentó
serenamente a su decapitación pública en Chà Cô. Algunos discípulos trasladaron
su cuerpo a Luc-Thuy, le dieron cristiana sepultura y conservaron pañuelos y
paños empapados en la sangre del mártir como reliquias. Los dos protomártires
dominicos del Vietnam fueron beatificados por Pío X en 1906. Juan Pablo II les
canonizó el 19 de junio de 1988, junto con otros 115 testigos de la fe en
tierra vietnamita. La celebración conjunta de este grupo fue fijada en el
calendario litúrgico latino el 24 de noviembre bajo la denominación de “San
Andrés Dung Lac y compañeros”, pero el Martyrologio Romano conmemora
separadamente a San Francisco Gil de Federich y a San Mateo Alonso de Leciniana
en el aniversario de su nacimiento al cielo, el 22 de enero.
San Francisco Gil de Federich es
abogado contra las fiebres tercianas y cuartanas que ocasiona el paludismo o
malaria. Es también patrón de los misioneros dertosenses y de los comerciantes
tortosinos. Así mismo son muchos los que le consideran el santo patrón de las
Letras y de la Cultura Catalana. La singularidad de su vida radica sin duda en
que es el único santo académico del que se tiene noticia.
Vicent Josep
Ruiz i Prades.
can.: pre-congregación
país: Italia - †: c. 532
formas del nombre: Porciano de Miranda
país: Italia - †: c. 532
formas del nombre: Porciano de Miranda
En el territorio de
Auvernia, en Aquitania, san Porciano, abad, que, siendo joven esclavo, buscó el
refugio y la libertad en un monasterio, en el cual se hizo monje y llegó a ser
abad, y donde murió ya de viejo, agotado por los ayunos.
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