lunes, 5 de diciembre de 2016

Día 7: Novena a la Inmaculada Concepción: Mujer pura, mujer de virtudes (5 de diciembre)

Día 7: Novena a la Inmaculada Concepción: Mujer pura, mujer de virtudes

 
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El amor se había tornado agrio al igual que el matrimonio, hasta que María enseñó que la pureza es la garantía de un matrimonio feliz

 
1.- Señal de la Cruz: Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
2.- Acto de contrición: Jesús, mi Señor y Redentor: Yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón, porque con ellos, ofendí a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar, y confió en que, por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén
3.- Oración inicial:
A ti, purísima Madre, restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes en esta novena, para rogarte que nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos tuyos y de tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado.
Acuérdate, Virgen Santa, que has sido hecha Madre de Dios, no sólo para tu dignidad y gloría, sino también para nuestra salvación y provecho de todo el género humano. Acuérdate que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu auxilio, haya sido desamparado. No me dejes, pues, a mi tampoco, porque si me dejas me perderé; que yo tampoco quiero dejarte, antes bien, cada día quiero crecer más en tu verdadera devoción.
Alcánzame principalmente estas tres gracias: la primera, no cometer jamás pecado mortal; la segunda, un grande aprecio de la virtud cristiana, y la tercera, una buena muerte. Además, dame la gracia particular que te pido en esta novena (hacer aquí la petición que se desea obtener)
3.- Meditación del séptimo día: Mujer pura, mujer de virtudes
El que ama a la humanidad y conoce absoltamente todo sobre la historia no puede dudar de la importancia de las mujeres puras del mundo.
Las mujeres puras deben preocuparse de la raza humana
En aquellos días de la juventud de los hombres y las feroces tentaciones, las doncellas puras deben ser la fresca protesta en contra de la pasión, y al mismo tiempo, ser las inspiraciones que transforman a los hombres al amor puro.
Las manos de las mujeres puras deben atender a nuestros enfermos, las mentes de las mujeres puras deben instruir a nuestros jóvenes, los corazones de las mujeres puras deben establecer el ritmo y el tempo para ese amor creativo, del cual, fluye el futuro de la raza humana
Con razón, y entonces, aquellos quienes aman a María, conocen la importancia de ella para las mujeres de nuestro mundo.
En aquellos días oscuros antes de María, las mujeres habían olvidado mucho acerca de las virtud femenina. La cara sonriente de María trajo esta virtud de regreso a todas ellas.
El amor se había tornado agrio, al igual que el matrimonio, hasta que la pureza de María, enseñó una vez más a las mujeres, que la pureza es la garantía de un matrimonio feliz.
La maternidad era un aburrimiento y una carga hasta que la Virgen, bendiciendo al mundo con el Hijo nacido de su cuerpo, trajo de vuelta el respeto por los niños y el honor a la gran carrera por la maternidad.
Oración: Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A ti, celestial Princesa, Virgen sagrada María, te ofrezco en este día alma, vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía.
Rezar tres Avemarías
[Recitar]: "Tu Inmaculada Concepción, oh Virgen Madre de Dios, anunció alegría al universo mundo."
4.- Oración a la Inmaculada Concepción
Oh Dios, que por la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, hiciste preparar una morada digna de tu Hijo, te suplicamos que, así como a ella la preservaste de toda mancha en previsión de la muerte del mismo Hijo, concédenos también que, por medio de su intercesión, podamos llegar purificados de todo pecado a tu presencia. Por el mismo Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Todos los días de la novena:
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