San Osvaldo de
Northumbria, mártir
fecha: 5 de agosto
n.: c. 604 - †: 642 - país: Reino Unido (UK)
otras formas del nombre: Oswaldo
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: c. 604 - †: 642 - país: Reino Unido (UK)
otras formas del nombre: Oswaldo
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En el lugar de
Maserfield, posteriormente llamado Oswestria en su honor, en la región de
Shropshire, en Inglaterra, san Osvaldo, mártir, el cual, siendo rey de
Northumbria, ilustre en el arte militar, pero todavía más amante de la paz,
divulgó con decisión la fe cristiana en aquel territorio y fue muerto en odio a
Cristo mientras combatía contra los paganos.
refieren a este santo: San Aidano de
Lindisfarne
El rey
san Edwino pereció el año 633 en una batalla contra Penda y Cadwallon.
Entonces, su sobrino Oswaldo determinó proseguir la obra de Edwino y tomar
posesión de las regiones de Nortumbría. Oswaldo se había convertido
sinceramente al cristianismo; así, en vez de traicionar a Cristo para ganarse a
sus súbditos, como lo habían hecho sus desventurados hermanos, hizo cuanto pudo
por ganarlos a la causa de Cristo. En tanto que Cadwallon saqueaba las
provincias de Nortumbría, Oswaldo reunió un ejército relativamente pequeño y
salió valientemente al encuentro del enemigo. El encuentro de los dos ejércitos
tuvo lugar el año 634, a unos cinco kilómetros de Hexham, cerca de Rowley Burn.
La víspera de la batalla, Oswaldo mandó hacer una gran cruz de madera, la plantó
en la tierra y la sostuvo en tanto que sus hombres llenaban de tierra el
agujero en que la había colocado. Una vez hecho esto, san Oswaldo gritó a sus
soldados, entre los cuales había apenas un puñado de cristianos: «Postrémonos
juntos a pedir al Dios verdadero y todopoderoso que nos defienda
misericordiosamente de nuestros enemigos, ya que luchamos en defensa de nuestra
vida y de nuestro país». Todos los soldados se arrodillaron. Esa misma noche,
Oswaldo soñó que san Columba de
lona tendía su manto sobre los soldados dormidos y le
prometía la victoria para el día siguiente. Y así sucedió, en efecto. Dios
bendijo a Oswaldo, cuyas tropas derrotaron al numeroso ejército de Cadwallon;
este último pereció en la refriega. Como lo hace notar Beda, fue una buena
señal que se llamase al sitio donde se había plantado la cruz «Campo Celeste»,
(aunque tal nombre data de una época posterior). La cruz fue el primer signo de
cristianismo en la región, pues hasta entonces no se había visto jamás un altar
o una iglesia en el reino de los bernicios. Con el tiempo se hizo muy famosa la
cruz de san Oswaldo. En la época de san Beda, los enfermos solían beber agua en
la que había una astilla de dicha cruz y muchos recobraban la salud. Después de
la muerte del rey Oswaldo, los monjes de Hexham acostumbraban acudir al «Campo
Celeste» la víspera del aniversario de la muerte del monarca; cantaban ahí por
la noche, el oficio divino y al día siguiente celebraban la misa. Poco después
de que Beda escribió estos detalles, se erigió ahí una iglesia.
San
Oswaldo se consagró inmediatamente a restablecer el orden en sus dominios y a
implantar en ellos el cristianismo. Como era natural, para la obra de
evangelización pensó en Escocia y no en Canterbury, ya que ahí se había
convertido al cristianismo. De Escocia le enviaron, pues, un obispo y varios
sacerdotes para que predicasen y bautizasen a su pueblo. San Aidano,
un monje de lona originario de Irlanda, fue el elegido para aquella ardua
empresa. Dicho santo consiguió reparar con su mansedumbre el mal causado por
otro monje que le había precedido, el cual trataba al pueblo con tal rudeza
que, en vez de atraerlo, le había alejado de la fe que predicaba. El rey fijó
la sede de Aidano en la isla de Lindisfarne. Como el nuevo obispo no conocía
suficientemente el inglés, el monarca le sirvió personalmente de intérprete, al
principio y traducía al pueblo sus sermones e instrucciones. «A partir de
entonces, muchos escoceses (irlandeses) fueron a Inglaterra a predicar con gran
fervor en los dominios del rey Oswaldo... Se construyeron numerosas iglesias;
el pueblo se reunía a escuchar a los predicadores; el rey regaló tierras y
dinero para la construcción de monasterios y los ingleses, así los nobles como
los plebeyos, aprendieron las reglas y costumbres de la disciplina regular,
pues casi todos los predicadores eran monjes.» (Beda).
Al
mismo tiempo que gobernaba su reino temporal, Oswaldo oraba y trabajaba por
ganar la eterna corona y, como oraba y daba gracias continuamente, se dice que
se sentaba siempre con las manos sobre las rodillas y las palmas vueltas hacia
el cielo. El reino de Nortumbría se extendió en aquella época hasta Firth of
Forth, y el poder de Oswaldo llegó a ser tan grande, que los otros reyes de
Inglaterra le consideraban nominalmente como su señor. Por ello, san Adamnán,
en su vida de san Columba, llama a Oswaldo «Emperador de la Gran Bretaña». Beda
narra el siguiente ejemplo de la caridad del monarca en medio de tanta
prosperidad: un día de Pascua, en el momento que se sentaba a comer, un oficial
le dijo que había a la puerta una gran multitud de pobres que pedían limosna.
El rey les envió una enorme fuente de plata llena de carne y ordenó que se
diese a cada uno una porción de carne y un fragmento del plato. Entonces san
Aidán, que se hallaba con el rey, le tomó por la diestra y dijo: «Guarde Dios
para siempre esta mano». Después de la muerte de San Oswaldo, se le cortó el
brazo derecho, el cual permaneció incorrupto, por lo menos hasta la época de
Simeón de Durham (c. 1136), en el monasterio de Peterborough. San Oswaldo se
casó con Cineburga, hija de Cinegildo, el primer rey cristiano de Wessex.
Oswaldo había sido padrino de bautismo de su suegro. Cineburga y Oswaldo
tuvieron un hijo, Etelwoldo, quien fue rey de Deira e hizo poco honor a su
padre.
Algunos
años después del acceso de Oswaldo al trono, estalló una guerra contra el
pagano Penda de Mercia y sus aliados. La contienda se prolongó hasta la batalla
de Maserfield, donde fue derrotado el reducido ejército de san Oswaldo, quien
pereció en la lucha. Cuando se vio rodeado de enemigos, Oswaldo hizo la última
oración por las almas de sus soldados. Tal fue el origen del proverbio inglés
que dice: «Señor, ten misericordia de sus almas, como dijo san Oswaldo al
morir». La batalla de Maserfield tuvo lugar el 5 de agosto de 642; Oswaldo
tenía treinta y ocho años. Sus reliquias se repartieron entre varios santuarios.
Beda cuenta algunos de los milagros que se les atribuían. Era muy natural que
aquel monarca que tanto se había preocupado en vida por los pobres y los
enfermos, les restituyese la salud después de su muerte. Antiguamente se
veneraba a san Oswaldo como héroe nacional de Inglaterra, y su culto se
popularizó en Escocia, Irlanda, Portugal, el norte de Italia, Bohemia, el sur
de Alemania y Suiza. El santo es el patrono de Zug, en Suiza. Su culto ha
decaído un tanto, pero todavía se celebra su fiesta en varias diócesis de
Inglaterra.
Prácticamente
todo lo que sabemos sobre san Oswaldo procede de la Historia Eclesiástica de
Beda. Sin embargo, C. Plummer enumera varias biografías posteriores (vol. II,
p. 161). En Acta Sanctorum, agosto, vol. II, puede verse la que escribió Drogo
en el siglo XI; la de Reginaldo de Durham se encuentra en la edición que bizo
Arnold de las obras de Simeón de Durham (Rolls Series). Plummer (pp. 159-160)
estudia el culto de san Oswaldo en Europa Central. Las notas del mismo autor al
texto de Beda son importantes, así como las de la edición hecha por Mayor y
Lumby (1881). Acerca del culto del santo en Suiza, cf. el artículo de E. P.
Baker en Archaelogia, vol. XCIII (1949), pp. 103-123; por lo que se refiere al
norte de Italia, véase otro artículo del mismo autor en Archaeologia, vol. XCIV
(1951), pp. 167-194.
fuente: «Vidas de los
santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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