lunes, 9 de febrero de 2015

69. La “ mojigata “ (Razones desde la otra orilla) José Luis Martín Descalzo

69. La “ mojigata “
Entre las muchas cartas que recibo de gente joven hay una que me ha impresionado. Es de una muchacha granadina, y he aquí algunos de sus párrafos:
«Me encuentro un poco desengañada con respecto a esta vida, pues creo que quizá soy. demasiado idealista como para estar con los pies en la tierra, dados los tiempos que corren. Me encuentro con un mundo en el que lo que importa es el materialismo, el goce, la satisfacción del propio cuerpo. Pocas personas dan valor al amor o, al menos, yo no he tenido la suerte de cruzarme con ellas.
En los últimos meses he conocido ya a varios chicos que me han pedido el teléfono, que he empezado a salir con ellos y que, en seguida, lo que te proponen es acostarse contigo, porque, según ellos, ésta es la primera etapa del conocimiento mutuo. Dicen que es muy importante para enamorarse de una persona cómo 'funciona' en este tema, y perdone que sea tan realista en mis palabras, pero son exactamente las que ellos emplean.
Estoy perpleja ante todo esto. Porque, en cuanto dejo ver cómo soy, cómo entiendo la vida o el amor, me llaman mojigata, desfasado o carca. Porque yo pienso que lo más bonito que puede tener esta vida, el enamorarse, la conquista del otro por medio de detalles, de momentos, si quiere hasta de romanticismo, y todo eso para llegar a comprenderse y a aceptar cada uno la realidad del otro, todo eso no parece ser valorado por nadie. A veces le confieso que hasta dudo de si estaré yo verdaderamente en un error y necesite un cambio de mentalidad.
Bien sabe Dios que no me gustaría vivir sola, creo que sirvo para compartir mi vida con otra persona, casarme y tener hijos, pero creo
que, tal y como hoy se concibe el amor, me voy a quedar más sola que la una.»
He querido transcribir gran parte de esta carta porque me parece tremendamente representativa de lo que hoy sienten -y sufren- muchos jóvenes. Hemos predicado en los últimos tiempos tanto la exaltación de la carne (que es, evidentemente, una parte o un complemento de la plenitud del amor entre hombre y mujer) que son muchos los que no sólo quieren comenzar a construir la casa por el tejado, sino que, además, acaban confundiendo el amor con el disfrute físico.
¿Se equivocan los que siguen pensando que el amor es algo más, mucho más? Evidentemente, no. Pero les toca hoy vivir la cuesta arriba de construir su existencia contra corriente.
A pesar de todo, amiga granadina, no eres tú quien debe cambiar. No es que tú seas mojigata, es que has tenido la mala suerte de encontrarte hasta ahora con cómodos o frívolos. Te aseguro que no habrías ganado nada regalando tu cuerpo como un helado y mediocrizando tu alma. Espera. Por fortuna, sigue habiendo en el mundo gente que cree en el amor. Aunque es cierto que ahora hay que buscarlas con candiles.

No hay comentarios:

Publicar un comentario