San Marcos de Jerusalén, obispo
fecha: 22 de octubre
†: s. II - país: Israel
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
†: s. II - país: Israel
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
Elogio: Conmemoración de san Marcos, obispo de Jerusalén, que fue el primer
obispo procedente de los gentiles que ocupó la sede de la Iglesia de la Ciudad
Santa, y trabajó con fe y celo por reunir a sus fieles dispersados por la
guerra.
refieren a este santo: San Narciso de
Jerusalén
Todo lo que se puede afirmar sobre este
santo está contenido en el elogio del Martirologio Romano, que prácticamente
reproduce la línea que le dedica Eusebio en su Historia Eclesiástica IV,6,4. El
contexto histórico es la guerra judía en tiempos de Adriano, hacia el 130 de
nuestra era, que lleva al emperador a expulsar por completo a los judíos de
Jerusalén, y, vaciada la ciudad, repoblarla con gentiles, y con el nuevo nombre
de Elia (se discute si Elia es la misma ciudad de Jerusalén o una nueva
fundación, pero en todo caso reemplaza a Jerusalén), nombre que conservó por
siglos. Los cristianos, que hasta ese momento habían mantenido la sucesión
apostólica por línea de judíos (los «parientes del Señor» habían tenido
prioridad en esa sucesión, según las listas que maneja Eusebio), debieron
también elegir por primera vez un gentil, quizás por obligación, quizás
simplemente porque las nuevas circunstancias lo aconsejaban. Según esos mismos
listados que Eusebio conoció, Marcos fue el decimosexto obispo de Jerusalén.
Abel Della Costa
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Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_3852
San Abercio de Hierópolis, obispo
fecha: 22 de octubre
†: s. III
otras formas del nombre: Abericus Marcellus
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: s. III
otras formas del nombre: Abericus Marcellus
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Hierópolis, ciudad de Frigia, san
Abercio, obispo, discípulo de Cristo, buen Pastor, del cual se cuenta que
peregrinó por diversas regiones anunciando la fe, siendo alimentado con un
místico manjar.

En el siglo II, vivía en la Frigia
Salutaris cierto Abercio Marcelo, que era obispo de Hierópolis. A los setenta y
dos años de edad, hizo una peregrinación a Roma y al regreso, pasó por Siria,
por Mesopotamia y visitó Nísibis. En todas partes encontró cristianos
fervorosos, que habían sido purificados por el bautismo y se nutrían del Cuerpo
y la Sangre de Cristo. Cuando volvió a Frigia, se construyó un sepulcro en el
que mandó colocar una inscripción en la que se relataba con términos simbólicos
e ininteligibles para los no cristianos, el viaje que había hecho a Roma para
«contemplar la majestad» del Pastor universal y omnividente (es decir, de
Cristo).
Un hagiógrafo griego, interpretando esa
inscripción a su modo, escribió una «biografía» de san Abercio. Según esa
ingeniosa narración, el santo obispo convirtió con su predicación y milagros a
tantas personas, que se le dio el título de «equiapostolico» (igual de los
Apóstoles). Su fama llegó a oídos del emperador Marco Aurelio, quien le mandó
llamar a Roma, pues su hija Lucila estaba endemoniada (de esa forma, la
simbólica «reina vestida de oro», mencionada en el epitafio se convierte en la
hija del emperador). San Abercio exorcizó con éxito a la joven y ordenó al demonio
que trasportase desde el hipódromo romano hasta su ciudad episcopal la piedra
de un altar, para emplearla en la construcción de su sepulcro. El autor de la
biografía tomó algunos episodios de la vida de otros santos y presentó en el
apéndice de su obra el original de la inscripción de Abercio.
Con el tiempo la inscripción en piedra
cayó en el olvido, y los historiadores consideraban el contenido de la
inscripción -sólo conocido por la «biografía», con la misma desconfianza que a
la biografía de la que formaba parte, hasta que en 1822, el arqueólogo inglés
W. M. Ramsey descubrió en Kelendres, cerca de Simula, una inscripción fechada
el año 216. Era el epitafio de un tal Alejandro, Hijo de Antonio; pero los
primeros y los últimos versos eran prácticamente una transcripción de los de la
inscripción de Abercio. El año siguiente, Ramsey descubrió en los muros de las
termas de Hierópolis otros fragmentos que completaban casi en su totalidad la
parte del epitafio de Abercio que faltaba en la primera piedra, y que se podía
cotejar gracias a la transcripción del biógrafo. Con esas dos inscripciones y
al texto de la biografía de san Abercio, se consiguió completar una inscripción
de gran valor, ya que refleja el lenguaje y las creencias cristianas de tan
temprana época. Sin embargo, no todos los historiadores admitían que Abercio
fuese cristiano, ya que el lenguaje que utiliza, como se verá, es muy simbólico
y oscuro; interpretando los símbolos de la inscripción en forma muy subjetiva,
algunos llegaban a decir que había sido un sacerdote de Cibeles o de otro culto
sincretista. Finalmente, al cabo de innumerables investigaciones, se llegó a la
conclusión de que el Abercio de la inscripción había sido realmente un obispo
cristiano. El nombre de Abercio figura en la liturgia griega desde el siglo X;
también se halla en el Martirologio Romano actual, aunque por mucho tiempo se
lo tuvo por obispo de Hierápolis (sede de san Papías) en vez de Hierópolis, que
es la correcta. Este último error procede de la biografía griega arriba
mencionada.
Éste es el texto del epitafio, y no es
menor memoria del santo leerlo precisamente en su día. Téngase presente que dos
símbolos cristianos que ahora son importantes pero accesorios al símbolo
central de la cruz, eran, sin embargo, dos elementos muchísimo más difundidos
en los primeros siglos: la imagen de Jesús como Buen Pastor, y la palabra «pez»
para referirse a Cristo o a nuestra fe, que en griego es un anagrama del
anuncio cristiano; efectivamente en griego pez, ichthys, contiene el anagrama
de Iesoús CHristós THeoú Yiós Soter (Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios, el
Salvador):

Yo, ciudadano de una ciudad distinguida,
hice este monumento
en vida, para tener aquí a tiempo un lugar para mi cuerpo.
Me llamo Abercio, soy discípulo del pastor casto
que apacienta sus rebaños de ovejas por montes y campos,
que tiene los ojos grandes que miran a todas partes.
Este es, pues, el que me enseñó... escrituras fieles.
El que me envió a Roma a contemplar la majestad soberana
y a ver a una reina de áurea veste y sandalias de oro.
Allí vi a un pueblo que tenía un sello resplandeciente.
Y vi la llanura de Siria y todas las ciudades, y Nísibe
después de atravesar el Eufrates; en todas partes hallé colegas,
teniendo por compañero a Pablo, en todas partes me guiaba la fe
y en todas partes me servía en comida el pez del manantial,
muy grande, puro, que cogía una virgen casta
y lo daba siempre a comer a los amigos,
teniendo un vino delicioso y dando mezcla de vino y agua con pan.
Yo, Abercio, estando presente, dicté estas cosas para que aquí se escribiesen,
a los setenta y dos años de edad.
Quien entienda estas cosas y sienta de la misma manera, ruegue por Abercio.
Nadie ponga otro túmulo sobre el mío.
De lo contrario pagará dos mil monedas de oro al tesoro romano
y mil a mi querida patria Hierópolis.
en vida, para tener aquí a tiempo un lugar para mi cuerpo.
Me llamo Abercio, soy discípulo del pastor casto
que apacienta sus rebaños de ovejas por montes y campos,
que tiene los ojos grandes que miran a todas partes.
Este es, pues, el que me enseñó... escrituras fieles.
El que me envió a Roma a contemplar la majestad soberana
y a ver a una reina de áurea veste y sandalias de oro.
Allí vi a un pueblo que tenía un sello resplandeciente.
Y vi la llanura de Siria y todas las ciudades, y Nísibe
después de atravesar el Eufrates; en todas partes hallé colegas,
teniendo por compañero a Pablo, en todas partes me guiaba la fe
y en todas partes me servía en comida el pez del manantial,
muy grande, puro, que cogía una virgen casta
y lo daba siempre a comer a los amigos,
teniendo un vino delicioso y dando mezcla de vino y agua con pan.
Yo, Abercio, estando presente, dicté estas cosas para que aquí se escribiesen,
a los setenta y dos años de edad.
Quien entienda estas cosas y sienta de la misma manera, ruegue por Abercio.
Nadie ponga otro túmulo sobre el mío.
De lo contrario pagará dos mil monedas de oro al tesoro romano
y mil a mi querida patria Hierópolis.
Existe una literatura muy abundante acerca
de las inscripciones descubiertas por Ramsey en Hierópolis, que dicho
arqueólogo regaló al Museo de Letrán. Pero las discusiones han añadido muy poco
a la interpretación del obispo anglicano Linghfoot, quien analizó la
inscripción con seguro instinto de arqueólogo en Ignatius and Polycarp, vol. I
(1885). En la Catholic Encyclopedia, Vol 1, s.v. «Abercius,
inscription of», H. Lecrercq publicó un análisis del texto,
presentando el griego original, y separando lo que proviene de las lápidas de
lo que fue reconstruido con ayuda de la biografía mencionada, así como una
traducción al inglés. Por lo que se refiere a la vida de Abercio, T. Nissen
hizo una edición crítica de las dos biografías griegas más antiguas, en S.
Abercii Vita (1912); aunque los textos carecen de valor histórico, contienen
ciertos datos geográficos de importancia, así como algunas citas muy curiosas
de Bardesanes. Puede leerse un estudio académico (en italiano) de los elementos
cristianos de la inscripción en un pdf
reproducido por la Universidad Complutense de Madrid. La
traducción y algunos aspectos bien explicados del texto en el blog El testamento
del Pescador. La imagen que acompaña al texto es de la copia del
epitafio que se exhibe en el Museo della civiltà romana a Roma, sala 15; el
original se conserva en la actualidad en el Museo Lateranense de Roma; una
reproducción en mayor resolución de esta misma foto puede verse en Wikimedia
Commons. El presente artículo incorpora en su totalidad, con
escasos cambios, el artículo del Butler-Guinea y parte de su bibliografía; el
texto del epitafio así como la webgrafía se han añadido.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_3853
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