San Severino de Burdeos, obispo
fecha: 21 de octubre
fecha en el calendario anterior: 23 de octubre
†: c. 420 - país: Francia
otras formas del nombre: Seurin
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
fecha en el calendario anterior: 23 de octubre
†: c. 420 - país: Francia
otras formas del nombre: Seurin
canonización: pre-congregación
hagiografía: Abel Della Costa
Elogio: En Burdeos, de Aquitania, san Severino, obispo, el cual, originario
de las regiones de Oriente, fue recibido calurosamente por san Amando, quien le
quiso como su sucesor.
Patronazgos: patrono de Burdeos.
refieren a este santo: San Severino de
Colonia

Según Venancio Fortunato, que escribió su
vida en el siglo VI, se trataba de un obispo de Tréveris -que era en ese
momento capital del Imperio- invitado por un ángel a trasladarse a Burdeos. Se
trata seguramente de una alusión a la invasión de Tréveris en el 407, que
castiga severamente a la ciudad, y que motivó que la administración imperial la
abaandonara por varias décadas.
El obispo de Burdeos, san Amando,
recibe al de Burdeos y se retira de su cargo, posiblemente ante el prestigio de
aquel que era obispo de la capital. Sin embargo el retiro fue temporal, ya que
san Severino muere un 21 de octubre, posiblemente hacia el 420. La vida escrita
por Venancio Fortunato estuvo perdida durante siglos, y recién fue descubierta
de nuevo en 1902; mientras tanto se contaba con la noticia transmitida por san
Gregorio de Tours, quien había confundido la historia de san Severino de
Tréveris-Burdeos con la de san Severino de
Colonia, de apenas unos años antes. Por ese motivo, en el
Martirologio Romano anterior aparecían mezclados en uno solo los dos
personajes, y celebrados el 23 de octubre. En el martirologio actual se han
separado las dos historias, y se celebra el de Burdeos el 21 de octubre y el de
Colonia el 23.
La Vida de san Severino escrita por
Venancio Fortunato fue descubierta y publicada por Dom Quentin en 1902 («La
plus ancienne Vie de S. Seurin»), y es considerada fidedigna. No he tenido
acceso a este texto sino al escueto resumen que realiza Jacques Baudoin en
Grand livre des saints: culte et iconographie en Occident, pág 437. Allí mismo
se reproduce el alabastro de 1444 que ilustra esta noticia, y que representa la
llegada desan Severino a Burdeos y su encuentro con san Amando, obra que se
encuentra en la iglesia de San Severino, en Burdeos. Ver también la noticia de
Butler-Guinea sobre san Severino de Burdeos, el 23 de octubre, donde explica la
confusión y amplía la bibliografía.
Abel Della Costa
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Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace:http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_3844
Santa Cilina, madre de familia
fecha: 21 de octubre
†: d. 458 - país: Francia
otras formas del nombre: Celina, Cilinia, Celinia, Chilinia, Cylinia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
†: d. 458 - país: Francia
otras formas del nombre: Celina, Cilinia, Celinia, Chilinia, Cylinia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Laon, ciudad de la Galia, santa
Cilina, madre de los santos obispos Principio de Soissons y Remigio de Reims.

Lo mismo que santa Silvia, madre del papa
Gregorio el Grande, y muchas otras madres de santos que también alcanzaron la
santidad, Cilina fue famosa a causa de su hijo, puesto que dio al mundo ese
gran santo, Remigio o Remi,
obispo de Reims, y también fue madre del menos notable pero también santo
obispo Principio de
Soissons.
De acuerdo con el pseudo Venancio
Fortunato, Cilina y su esposo pertenecían a la nobleza. En cierta ocasión, un
monje llamado Montano, que tres veces consecutivas había recibido un aviso
celestial en sueños, vaticinó a Cilina que daría a luz un hijo que llegaría a
ser un hombre de grandísimos méritos. A su debido tiempo, Remigio vino al
mundo.
Hinemar de Reims «complementó» estos datos
tan escasos en el siglo nueve: Cilina y Emilio, su marido, habían tenido dos
hijos: Principio, quien llegó a ser obispo de Soissons, y su hermano Emilio,
quien a su vez tuvo un hijo, Lupo, sucesor de su tío Principio en la sede de
Soissons, a la que gobernó hasta la muerte de Remigio. Cuando el monje Montano
anunció el nacimiento del niño, Cilina quedó desconcertada, puesto que tanto
ella como su marido ya eran entrados en años. Pero Montano, que era ciego,
reiteró su profecía y aun agregó estas palabras: «Cuando hayas parido al niño
cuyo nacimiento te anuncio, me frotarás los ojos con unas gotas de la leche de
tus pechos y así recuperaré la vista». Fue el propio Remigio, a los pocos días
de nacido, quien puso su manecita mojada con la leche del pecho de su madre, en
los ojos de Montano, y éste obtuvo la gracia de volver a ver. Hinemar hace la
advertencia de que, al nacer, Remigio quedó limpio de toda culpa por obra del
Espíritu Santo. Había sido concebido «en la iniquidad, como todo hombre», pero
contrariamente a lo que sucede en la condición humana, «su madre no lo parió en
los delitos de la prevaricación, sino en la gracia de la remisión». Por esa
razón, Remigio se asemejaba a san Juan Bautista (Lc 1) y a Isaac (Gn 17). Nació
en el país de Laon y se le impuso el nombre de Remigio porque estaba destinado
a regir, a dirigir la nave de su Iglesia a merced de las olas tempestuosas y
también sería el «Remedio» (otro significado de su nombre) contra la justa
cólera de Dios o bien contra la ferocidad de los paganos.
Luego de cursar breves estudios en los que
destacó sobremanera, Remigio tuvo deseos de imitar el ejemplo del monje
Montano, se retiró al convento y se separó para siempre de Cilina. De acuerdo
con uno de los párrafos del testamento de san Remigio, su madre había sido
sepultada en Labrinacum (Lavergny), cerca de Laon, en el Aisne. La traslación
de sus restos a Laon, según Molanus y Vermeulen, los editores del Martirologio
de Usuardo, tuvo lugar un 5 de abril. Actualmente, en la diócesis de Reims se
conmemora a santa Cilina el 21 de octubre.
La única biografía de santa Cilina,
atribuida a un monje de San Amando llamado Hucbaldo (930), se ha perdido. Véase
el Mont. Germ. hist. Auct. antiq. (el pseudo Fortunato), vol. IV-2, p. 64: el
Script. merov., vol. III, pp. 259-263 y 344, donde se encuentran los escritos
de Hinemar y el testamento de San Remigio. En cuanto al nombre de la santa, las
notas del pseudo Fortunato dan el de Chilinia, Cilina y Cylinia, pero se ha
adoptado el de Cilina, que es el que le da el Thesaurus linguae latinae
Onomasticon, vol. II y el Acta Sanctorum. Véase a Ch. d'Héricault en Les M eres
des Saints, 1895; a H. Bels en Figures des peres et meres chrétiens (1908). El
Acta Sanctorum, vol. IX, pp. 318-322; el Repertorium hymnologicum de U.
Chevalier, vol. VI, 1920, p. 19, que contiene himnos en honor de la santa,
compuestos en Laon hacia 1495. Ver Duchesne, Fastes Episcopaux, vol. III, 1915,
pp. 89-90, y Usuardo, ed. Du Sollier, Anvers, 1714, p. 194
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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