San Cromacio de Aquilea, obispo
fecha: 2 de diciembre
n.: c. 345 - †: c. 407 - país: Italia
otras formas del nombre: Chromacio
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
n.: c. 345 - †: c. 407 - país: Italia
otras formas del nombre: Chromacio
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Aquilea, en el territorio de Venecia, san Cromacio, obispo,
auténtico artífice de la paz, que, arrasadas las fronteras de Italia por
Alarico, remedió las penas de los pueblos, y, explicando exquisitamente los
misterios de la divina palabra, elevó las almas a la contemplación.
refieren a este santo: San Jerónimo

Cromacio se educó en la ciudad de Aquilea,
en la que probablemente había nacido. Allí vivíó con su madre (la buena opinión
que tenía san Jerónimo de esta viuda, puede verse en la carta que le escribió
el año 374), su hermano, que también llegó a ser obispo, y sus hermanas
solteras. Después de su ordenación sacerdotal, san Cromacio tomó parte en el
sínodo de Aquilea contra el arrianismo (381), bautizó a Rufino siendo todavía
joven y adquirió gran reputación. El año 388, a la muerte de san Valeriano, fue
elegido obispo de Aquilea y llegó a ser uno de los prelados más distinguidos de
su tiempo. Fue amigo de san Jerónimo,
con quien sostuvo correspondencia epistolar y quien le dedicó varias de sus
obras. No por ello dejó de ser amigo de Rufino y trató de hacer las veces de
pacificador y moderador en la disputa origenista. Precisamente San Cromacio fue
quien incitó a Rufino a traducir la «Historia Eclesiástica» de Eusebio y otras
obras y, por consejo suyo, san Ambrosio escribió
su comentario sobre la profecía de Balaam. El santo ayudó también a Heliodoro
de Altino a financiar la traducción de la Biblia hecha por san Jerónimo.
Cromacio fue un partidario enérgico y valioso de san Juan
Crisóstomo quien le profesaba gran estima. El obispo de
Aquilea escribió al emperador Honorio para protestar contra la persecución de
que era objeto san Juan Crisóstomo, y Honorio transmitió la protesta a su
hermano Arcadio. Desgraciadamente, los esfuerzos de san Cromacio no produjeron
efecto alguno.
Fue un autorizado comentarista de la
Sagrada Escritura; se conservan diecisiete de sus estudios sobre algunos
pasajes del Evangelio de San Mateo y una homilia sobre las Bienaventuranzas.
San Cromacio murió hacia el año 407. Su fiesta se celebra en las diócesis de
Gorizia y de Istria, que antiguamente formaban parte de la provincia de
Aquilea.
A lo que parece, no existe ninguna
biografía propiamente dicha. En los últimos años, se ha estudiado con cierto
interés la figura del santo, por razón de las obras que se le atribuyen. Véase
Bardenhewer, Geschichte der altkirchlichen Literatur, vol. III, pp. 548-551.
Las obras que se atribuyen a san Cromacio pueden verse en Migne, PL, vol. XX,
cc. 247-436; pero el texto es muy poco satisfactorio. Al santo hay que atribuir
probablemente la Expositio de oratione dominica, publicada por M. Andrieu en
Les Ordines romani du haut moyen-age, vol. II (1948), pp. 417-447. En la «Patrología» de
Quasten-Di Berardino, vol. III, 1981, pág 697-699, puede verse otra
introducción a la vida y obras de san Cromacio.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 1600 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4388
San Silverio, papa mártir
fecha: 2 de diciembre
fecha en el calendario anterior: 20 de junio
†: 537 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
fecha en el calendario anterior: 20 de junio
†: 537 - país: Italia
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En la isla de Palmarola, de la
Liguria, tránsito de san Silverio, papa y mártir, el cual, al no querer
rehabilitar a Antimo, obispo herético de Constantinopla depuesto por su
predecesor san Agapito, por orden de la emperatriz Teodora fue privado de su sede
y enviado al destierro, donde murió agotado por los sufrimientos.

Silverio, hijo del papa san Hormisdas (pero
que no gobernó inmediatamente después de él), no era más que un subdiácono el
22 de abril del año 536, día de la muerte del pontífice san Agapito I, en
Constantinopla; pero en aquella fecha, Teodato, el rey ostrogodo de Italia, que
temía la aparición de un candidato bizantino, le obligó a ocupar el cargo de
Obispo de Roma. A pesar de semejante imposición, el clero romano aceptó de buen
grado a Silverio, después de su consagración. La emperatriz Teodora le escribió
inmediatamente para pedirle que reconociese a los monofisitas Antino y Severo
como patriarcas de Constantinopla y Antioquía respectivamente; el Papa Silverio
repuso con una rotunda negativa, aunque expresada con gentil lenguaje
diplomático, y se afirma que, al sellar el sobre con la carta de respuesta,
declaró que acababa de firmar su sentencia de muerte. Estaba en lo cierto:
Teodora era una mujer implacable que no toleraba la oposición; aunque sí sabía
aguardar una oportunidad para castigarla.
El general ostrogodo Vitiges, en su
intento por tomar Roma, llegó hasta los suburbios y los arrasó; en la ciudad,
el Papa y los miembros del senado, para evitar la catástrofe, abrieron sus
puertas a un enemigo de los ostrogodos, el guerrero bizantino Belisario; y
entonces se le presentó a Teodora su oportunidad. Primero se valió de la
astucia: fraguó una carta en la que el Papa Silverio aparecía como un traidor
en tratos con los godos y la hizo circular. Sin embargo, aquella estratagema
fracasó y, entonces, la emperatriz recurrió a la violencia: el papa Silverio
fue secuestrado y conducido hasta Patara de Licia, en el Asia Menor. Durante el
día siguiente al del rapto, el bizantino Belisario, presionado por su esposa
Antonina, proclamó Papa al diácono Vigilio, el candidato designado por la emperatriz
Teodora. Así dio principio un período funesto para el papado.
En apariencia, se había mantenido en la
ignorancia al emperador Justiniano de lo que sucedía en Roma; pero en cuanto el
obispo de Patara le entrevistó para informarle con lujo de detalles, no pudo
por menos que tomar cartas en el asunto: mandó que se hiciera una investigación
y que Silverio partiese inmediatamente a Roma para hacerse cargo de la sede.
Tan pronto como el Papa tocó tierras de Italia, los partidarios de Vigilio le
cerraron el paso y lo capturaron. Antonina, la esposa de Belisario, ansiosa por
halagar a Teodora, convenció a su marido para que ordenase a los captores del
Papa que hicieran lo que buenamente les pareciera con el cautivo. En
consecuencia, Silverio, vejado y golpeado por la soldadesca, fue escoltado
hasta la solitaria isla de Palmarola, en el Mar Tirreno, frente a Nápoles y
abandonado allí a su suerte. Pocos días más tarde, en aquella isla, o quizá en
la vecina de Ponza, murió el papa a causa de los malos tratos recibidos y la
falta de recursos en aquella soledad. De acuerdo con Liberato, quien escribió
lo que había oído decir, murió de hambre; pero Procopio, un cronista
contemporáneo de Silverio, asegura que el papa fue asesinado al llegar a la
isla por uno de los soldados, que llevaba instrucciones de Antonina en este
sentido. Como quiera que haya sido, a san Silverio se le conmemora como mártir.
No se ha puesto en claro cómo fue
regularizado el nombramiento de Vigilio a la Sede Pontificia; pero sí se sabe
que, tan pronto como ocupó el trono de San Pedro, su protectora, la emperatriz,
dejó de favorecerlo, en vista de que se mostraba reacio a apoyar sus intrigas
en favor de los monofisitas, se proclamó partidario de la ortodoxia e hizo todo
lo que podía esperarse de un papa.
Véase el Liber Pontificalis (ed.
Duchesne), vol. I, pp. 290-295, donde el editor, en su introducción (pp.
36-38), señala que hay una curiosa diferencia de tono, entre la parte más
antigua y la posterior de ese escrito. Duchesne saca la conclusión de que fue
recopilado por dos escritores distintos y que el primero era hostil a Silverio
y el segundo le tenía simpatía. Las otras fuentes de información tienen una
notable escasez de datos, pero a falta de algún material mejor, no son
despreciables: el Breviarium, de Liberato; el De Bello Gothico, de Procopio; y
los documentos de Vigilio en el libro de Mansi, Concilio, vol. IX. Ver también
«Los Papas, de San Pedro a Juan Pablo II», de Jean Mathieu-Rosay, Rialp,
Madrid, 1990, pág. 93, reproducida aquí.
Otra biografía, con cita de fuentes, puede leerse en el artículo de J.P. Kisrsch en
la Catholic Encyclopedia, que puede leerse traducido.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4389
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