Santa Crispina
Thagorense, mártir
fecha: 5 de diciembre
†: 304 - país: África Septentrional
otras formas del nombre: Crispina Tagorense
canonización: pre-congregación
†: 304 - país: África Septentrional
otras formas del nombre: Crispina Tagorense
canonización: pre-congregación
Elogio: En Theveste, de Numidia, pasión de santa Crispina Thagorense,
madre de familia, la cual, en tiempo de Diocleciano y Maximiano, al no querer
sacrificar a los ídolos fue decapitada por mandato del procónsul Anolino.

Fue una
mártir de África que sufrió durante la persecución de Diocleciano; nació en
Tagara, en la Provincia del África Proconsular, y murió por decapitación en
Teveste, en Numidia, el 5 de diciembre del 304. Crispina pertenecía a una
distinguida familia y era una matrona rica, y madre de varios niños. En tiempos
de la persecución fue llevada ante el procónsul Anulino; cuando éste le dio
orden de sacrificar a los dioses, declaró que ella honraba a un solo Dios. Su
cabeza fue rapada por orden del juez, para que quedara expuesta a la burla
pública, pero ella permaneció firme en la fe y no la movían ni siquiera las
lágrimas de sus hijos. Al ser condenada a muerte, agradeció a Dios y ofreció
alegremente su cabeza para la ejecución.
Las
Actas de su martirio, escritas no mucho después del hecho, resultan un valioso
documento histórico de la época de la persecución. En época de san Agustín se
conmemoraba el día de la muerte de santa Crispina, y el santo Doctor menciona
en varias ocasiones su nombre, tan conocido en África y digno de ser celebrado
con la misma veneración que los nombres de Santa Inés y Santa Tecla.
Acta del
Martirio de Santa Crispina
En
Theveste, África, hacia fines del 304. Siendo cónsules Diocleciano por novena
vez y Maximiano por octava, el día de las nonas de diciembre (5 de diciembre),
en la colonia de Theveste, sentado dentro de su despacho en el tribunal el
procónsul Anulino, el secretario de la audiencia dijo:
- Si das sobre ello orden, Crispina, natural de Tagura, por haber despreciado la ley de nuestros señores los emperadores, pasará a ser oída.
El procónsul Anulino dijo:
-Que pase.
Entrado, pues, que hubo Crispina, Anulino dijo:
- ¿Conoces, Crispina, el tenor del mandato sagrado?
Crispina - Ignoro de qué mandato se trate.
Anulino - Que tienes que sacrificar a todos los dioses por la salud de los príncipes, conforme a ley dada por nuestros señores Diocleciano y Maximiano, píos augustos, y Constancio y Máximo, nobilísimos césares.
Crispina - Yo no he sacrificado jamás ni sacrifico, sino al solo y verdadero Dios y a nuestro Señor Jesucristo, Hijo suyo, que nació y padeció.
Anulino - Corta esa superstición y dobla tu cabeza al culto de los dioses de Roma.
Crispina - Todos los días adoro a mi Dios omnipotente; fuera de Él, a ningún otro Dios conozco.
Anulino - Eres mujer dura y desdeñosa; pero pronto vas a sentir, bien contra tu gusto, la fuerza de las leyes.
Crispina - Cuanto pudiere sucederme lo he de sufrir con gusto por mantener la fe que profeso.
Anulino - Tan grande es tu vanidad, que ya no quieres abandonar tu superstición y venerar a los dioses.
Crispina - Diariamente venero, pero al Dios vivo y verdadero, que es mi Señor, fuera del cual ningún otro conozco.
Anulino - Mi deber es presentarte el sagrado mandato para que lo observes.
Crispina - Un sagrado mandato he de observar, pero es el de mi Señor Jesucristo.
Anulino - Voy a dar sentencia de que se te corte la cabeza si no obedeces a los mandatos de los emperadores, nuestros señores, a quienes se te forzará a servir, obligándote a doblar el cuello bajo el yugo de la ley. Toda el África ha sacrificado, como de ello no te cabe a ti misma duda.
Crispina - Jamás se ufanarán ellos de hacerme sacrificar a los demonios; sino que sacrifico al Señor que hizo el cielo y la tierra, el mar y cuanto hay en ellos.
Anulino - ¿Luego no son para ti aceptados estos dioses, a quienes se te obliga que rindas servicio, a fin de llegar sana y salva a la devoción?
Crispina - No hay devoción alguna donde interviene fuerza que violenta.
Anulino - Mas lo que nosotros buscamos es que tú seas ya voluntariamente devota, y en los sagrados templos, doblada tu cabeza, ofrezcas incienso a los dioses de los romanos.
Crispina - Eso yo no lo he hecho jamás desde que nací, ni sé lo que es, ni pienso hacerlo mientras viviere.
Anulino - Pues tienes que hacerlo, si quieres escapar a la severidad de las leyes.
Crispina - No me dan miedo tus palabras; esas leyes nada son. Mas si consintiera en ser sacrílega, el Dios que está en los cielos me perdería, y yo no aparecería en el día venidero.
Anulino - Sacrílega no puedes ser cuando, en realidad, vas a obedecer sagradas órdenes.
Crispina - ¡Perezcan los dioses que no han hecho el cielo y la tierra! Yo sacrifico al Dios eterno que permanece por los siglos de los siglos, que es Dios verdadero y temible, que hizo el mar, la verde hierba y la tierra seca. Mas los hombres que Él mismo hizo ¿que pueden darme?
Anulino - Practica la religión romana, que observan nuestros señores los césares invictos y nosotros mismos guardamos.
Crispina - Ya te he dicho varias veces que estoy dispuesta a sufrir los tormentos a que quieras someterme, antes que manchar mi alma en esos ídolos, que son pura piedra, obras de mano de hombre.
Anulino - Estás blasfemando y no haces lo que conviene a tu salud.
Y añadió Anulino a los oficiales del tribunal:
- Hay que dejar a esta mujer totalmente fea, y así empezad por raerle a navaja la cabeza, para que la fealdad comienze por la cara.
Crispina - Que hablen los dioses mismos, y creo. Si yo no buscara mi propia salud, no estaría ahora delante de tu tribunal.
Anulino - ¿Deseas prolongar tu vida o morir entre tormentos, como tus otras compañeras?
Crispina - Si quisiera morir y entregar mi alma a la perdición en el fuego eterno, ya hubiera rendido mi voluntad a tus demonios.
Anulino - Mandaré que se te corte la cabeza si te niegas a adorar a los dioses venerables.
Crispina - Si tanta dicha lograre, yo daré gracias a mi Dios. Lo que yo deseo es perder mi cabeza por mi Dios, pues a tus vanísimos ídolos, mudos y sordos, yo no sacrifico.
Anulino - ¿Conque te obstinas de todo punto en ese necio propósito?
Crispina - Mi Dios, que es y permanece para siempre, Él me mandó nacer, Él me dio la salud por el agua saludable del bautismo, Él está en mí, ayudándome y confortando a su esclava, a fin de que no corneta yo el sacrilegio de adorar a los ídolos.
Anulino - ¿A qué aguantar por más tiempo a esta impía cristiana? Léanse las actas del códice con todo el interrogatorio.
Leídas que fueron, el procónsul Anulino, leyó de la tablilla la sentencia:
- Crispina, que se obstina en una indigna superstición, que no ha querido sacrificar a nuestros dioses, conforme a los celestiales mandatos de la ley de los augustos, he mandado sea pasada a filo de espada.
Crispina respondió:
- Bendigo a Dios que así se ha dignado librarme de tus manos. ¡Gracias a Dios!
Y, signándose la frente, fue degollada por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a quien sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.
La
pequeña hagiografía inicial es un artículo de G. Meier (1908), que tradujimos
de Catholic Encyclopedia. Cita
allí mismo como fuentes: Butler, Lives of the Saints, 5 Dic.; Pio Franchi De
Cavalieri, in Studi et Testi (Rome, 1902), IX; Boissier, Melanges (Paris,
1903), 383 sq.; Allard, Histoire des Persecutions, IV, 443 sq. Las
actas provienen de «Actas de los Mártires», BAC, Madrid, 1951, pp. 1142-1146.
Puede verse otra traducción con algunas variantes y escasas notas en
Butler-Guinea, tomo IV pág. 494-495.
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modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo
son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha
sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y
servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar
esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el
siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4418
San Lúcido, monje
fecha: 5 de diciembre
†: c. 983 - país: Italia
canonización: Conf. Culto: León XIII 8 ene 1880
hagiografía: Santi e BeatiElogio: En el cenobio de San Pedro de Aquara, en la Lucania, san Lúcido, monje.
†: c. 983 - país: Italia
canonización: Conf. Culto: León XIII 8 ene 1880
hagiografía: Santi e BeatiElogio: En el cenobio de San Pedro de Aquara, en la Lucania, san Lúcido, monje.

San Lúcido nació en Aquara en torno al
960. A la edad de aproximadamente 15 años, sus padres, Albino della Croce y
Sabina Nicodemo, lo confiaron a los monjes del monasterio de San Pedro, poco
distante del pueblo. Formado en aquella escuela, cuando estuvo maduro para el
apostolado pasó de Aquara a Montecassino. Desde allí varias veces regresó al
monasterio de San Pedro y a Salerno, donde, por su sabiduría, fue nombrado
consejero del Príncipe Guaimaro. En los admirables hechos de su infatigable
vida, Lúcido tuvo tiempo no sólo de visitar el monasterio de Cava dei Tirreni,
sino aun de ir a Tierra Santa. Al retornar de aquella peregrinación fundó, en
las cercanías de Montecassino, el monasterio de Santa María de la Albaneta,
fijando allí su residencia como prior. Pero antes fundó en los alrededores de
Aquara una pequeña iglesia dedicada a la Virgen (Maria Santissima del Piano).
El culto comenzó a su muerte, y luego de
nueve siglos de ininterrumpida memoria, el papa León XIII lo confirmó el 8 de
enero de 1880, por insistencia del obispo de Teggiano, Mons. Domingo Fanelli. A
la muerte del santo, sus devotos hicieron esculpir en madera un busto-relicario
del santo, que primero estuvo en el monasterio de San Pedro, pero fue luego
trasladado a la iglesia parroquial de San Nicolás. Esas reliquias fueron luego
trasladadas a una estatua de plata, que los ladrones no perdieron ocasión de
robar. Eso ocurrió el 23 de marzo de 1895. Afortunadamente el 31 de julio del
mismo año, las sagradas reliquias fueron encontradas en una casa rodante
(caravana), y fueron trasladadas triunfalmente a la iglesia parroquial. Allí
los vecinos de Aquara hicieron fundir una segunda estatua de plata para
albergarlas. Pero no terminó allí la accidentada vida de estas reliquias, ya
que el 28 de febrero de 1975 la estatua fue nuevamente robada, aunque no las
reliquias, por lo que fue rehecha por tercera vez, testimonio de la contienda
entre profanadores y devotos...
Traducido para ETF, con escasos cambios de
un artículo de Don Pasquale Marino. La cronología del santo parece un verdadero
rompedero de cabeza, y no hay dos fuentes que coincidan; lo único claro parece
ser que debe situarse en la segunda mitad del siglo X.
fuente: Santi e Beati
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Estas biografías de santo son propiedad de
El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo
como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino
que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía,
referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: http://www.eltestigofiel.orgindex.php?idu=sn_4420
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