lunes, 20 de abril de 2015

EL VUELO DEL QUETZAL 65 - 67 (MINORÍA PARA LAS MAYORÍAS ).(Pedro Casaldáliga)

MINORÍA PARA LAS MAYORÍAS

Los conscientes, los revolucionarios auténticos y los cristianos radicales siempre serán una minoría.
Los verdaderos revolucionarios, los revolucionarios-hasta-el-fondo, siempre serán una minoría. Y los seguidores de Jesús, partidarios de aquella Revolución máxima que él desató, también serán minoría.
La revolución es como la vaca: hay que cuidarla, hay que darle de comer, hay que atenderla. Muchos son los que se entusiasman con la carne de la vaca, la leche de la vaca... pero no quieren saber nada de sacrificarse por la vaca, de alimentarla, de cuidarla. Muchos son los que se entusiasman con los beneficios que comporta la revolución, pero muy pocos son los que están dispuestos a sacrificarse por ella, a defenderla, a cuidarla... Y es por lo mismo por lo que hay tan pocos cristianos verdaderos, que den la vida entera en favor de la revolución máxima, el Reino de Dios, dispuestos a perderlo todo... aún sin la leche ni la carne de la vaca.
Los revolucionarios verdaderos y los verdaderos cristianos siempre serán una minoría. Los cristianos revolucionarios también.
Para ser lo que son, tendrán que ser una minoría radical: en la decisión, en la opción, en la capacidad de renuncia, de disposición, de servicialidad...
Tendrán que ser también una minoría formada, cultivada: estudiando, formándose, cultivándose, renovándose constantemente.
Una minoría, por ser tal, por definición, es frágil, vulnerable. Necesita cohesión, contactos, algo que alimente su unidad, una atención constante a las fuentes de su vida... Jesús mismo tuvo dificultades inmensas para formar a la minoría...
Yo no sé si ustedes saben de las grandes crisis de la vida de Jesús. Jesús tuvo grandes crisis. Antes, desgraciadamente, nunca se nos hablaba de las crisis que pasó Jesús. Más aún, cuando yo estudié teología se decía: ¿cómo iba a tener fe el que era el mismo Hijo de Dios? Hace tiempo ya que los teólogos nos recuerdan que Jesús tuvo fe -como ya decía la carta a los hebreos- y que también pasó la llamada "crisis de Galilea". Jesús, inicialmente, soñó con la muchedumbre. Por su sentido de compasión, por ser pobre, por sus raíces humanas, por su formación y por su opción misionera y pastoral iba a las masas. Debió pensar que las masas se entusiasmarían por el Reino. Pero las masas se entusiasman por el pan, por el aceite, por los donativos... Por la leche de la vaca, no por la vaca.
Superada esa crisis de Galilea, Jesús se volvió a las comunidades eclesiales de base. Lo digo en serio: se volvió a la pequeña comunidad al grupito, a los discípulos... haciendo con ellos un taller y otro taller a la orilla del lago... Y ahí se pasó dos años, taller tras taller, cursillo tras cursillo... Y al final resultó que los discípulos no habían entendido nada. Y entonces hizo falta que viniera la "insurrección evangélica" del Espíritu Santo, para que los reanimara a todos. Y a pesar de todo ahí tenemos a san Pedro, el primer papa, riñendo con el apóstol san Pablo, el apóstol más misionero. Pedro quería que el Reino de Dios, la salvación en Jesucristo, fuera sólo para Israel...
Y hemos de recordar que quien traicionó a Jesús, quien lo vendió, no fueron las comunidades eclesiales de base que tenía en Jerusalén...; fueron los obispos. Uno de ellos le vendió, los otros diez fallaron y Juan, Juancito, resistió y le acompañó porque se protegió detrás del parapeto de aquellas santas mujeres. Las mujeres fueron las que permanecieron fieles, las mejores de la comunidad de base.
Los seguidores auténticos de Jesús siempre fueron una minoría. Fueron, son y serán.

para las mayorías
Esta es la segunda parte: para las mayorías. Somos una minoría al servicio de las mayorías. Fermentando a las mayorías. Dando testimonio a las mayorías.
El peligro de ciertas comunidades de base es el regodeo sobre sí mismas, el quedar prendidos de su propio ombligo. Y eso no es de adultos, ¿no?
Al servicio de las mayorías: ser voz de los sin voz, en favor de los campesinos sin tierra, de los analfabetos y semianalfabetos, los que no tienen oportunidad de una formación más profunda y más clara, en favor de los otros países de América Latina que están más retrasados, el tercer mundo, los países que están más sojuzgados bajo el capitalismo del imperio...
Si somos consecuentes y evangélicos, debemos vivir al servicio de las mayorías.
¿Y cuáles son las necesidades de la mayoría? Pues si las necesidades de la mayoría son alimentación, salud, techo, educación... a eso nos tendremos que dedicar. ¿A qué nos vamos a dedicar si no? Porque Dios no tiene necesidades.
Algunos dicen: "No, yo quiero servir sólo a Dios". Pero Dios se ríe: "Si yo no te necesito para nada... Lo que quiero es que te dediques a servir a mis hijos, que son los que te necesitan. Yo no necesito nada de ti...". Recuerden el texto del salmo, repetido varias veces por los profetas: "no tengo necesidad de bueyes, de machos cabríos...: si los montes son míos, y Yo crié los ganados...". (y conste que yo creo en las monjas de clausura, en los contemplativos; pero aún estos contemplativos, solo deben estar donde están sirviendo a la humanidad).

sin dicotomías
O sea, sin separaciones, sin divisiones. Y me explico.
La formación que se nos daba antes era: cielo/tierra, Dios/hombres, la eternidad/lo temporal, cuerpo/alma, espiritual/material, lo sagrado/lo profano, la fe/la vida real, lo religioso/lo político... Todo pues en una dicotomía marcada.
Pero nosotros somos conjuntamente cuerpo y alma, tiempo y eternidad, fe y política, historia de la salvación e historia humana, que acaba siendo la misma historia. Por ejemplo, si estamos en Nicaragua, ¿cómo vamos a prescindir de la escasez, de la defensa, de los colectivos, de los cambio de moneda, de Reagan...? Sólo podremos prescindir de todo eso si cerramos los ojos, los oídos, el corazón, la fe... Debemos vivir pues sin dicotomías, sin separaciones.

con qué criterios
Si no hacemos separaciones y debemos volvernos a la mayoría siempre, ¿qué criterios debemos seguir? Algunos dicen: "la voz de la jerarquía" , y piensan que con eso ya está todo resuelto. Pero, ¿y la jerarquía a quién obedece? Porque la jerarquía también tiene que ser cristiana...
El primer criterio, en primer lugar y siempre, en primera y última instancia, es: la palabra, la práctica, la muerte y la resurrección de Jesús. El. El es el criterio.
Segundo criterio: la necesidad del pueblo. O, con palabras de Jesús, diríamos nosotros: el prójimo herido a la vera del camino. Las exigencias de la mayoría. Claro: hablamos de un pueblo ubicado. Porque podemos caer en la tentación de hablar del pueblo como si fuese una masa en el aire, sin historia, sin lugar, sin condiciones socio-políticas ni económicas... ¿Cómo se puede hablar del pueblo de Nicaragua sin hablar de la revolución?
Hablamos de las mayorías, es decir, del pueblo-pueblo. No hablo de las oligarquías, no estoy hablando de los privilegiados de siempre.
Estuve celebrando en Nicaragua en una antigua hacienda que ahora había sido convertida en reasentamiento, con cooperativas. Aquella hacienda fue de un tal señor Argüello que ahora está en Miami. Claro, el señor Argüello debe estar maldiciendo a la revolución y al "Dios de los pobres" y a las comunidades eclesiales de base y... El tenía aquella hacienda para él solito, mientras la inmensa mayoría de los campesinos de Nicaragua no tenían tierra. Pero la tierra es para todos. Para las mayorías, no para las minorías, no para los privilegiados, no para la oligarquía. Ni tampoco para el primer mundo.
Dios no quiere ni ricos ni pobres.
Si la fraternidad, dentro de una igualdad, no es el objetivo de cualquier acción nuestra, de toda pedagogía, de toda acción política de cualquier acción pastoral... estamos fuera de la óptica del evangelio.
Entre cristianismo y revolución no hay contradicción, dice Méndez Arceo, y añade: pero sí distinción. Una cosa es el cristianismo y otra la revolución. Pero la revolución, en buena parte, si es bien vivida, si está bien llevada, también es reino de Dios, y por eso es también cristianismo. Que haya ahora unos 700 campesinos en El Bonete en esas seis cooperativas, cinco de ellas ya con ganado... evidentemente que todo eso es también ya Reino de Dios...
Recuerden la lista de preguntas del examen final del juicio de Dios, donde Jesús no hace dicotomías.
Sin dicotomías, pero con conflictos. El cristianismo en cruz. Si Jesús dijo que había venido a dividir las familias, mucho más habría que pensar que vino a dividir la Iglesia, que es una gran familia...


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