jueves, 23 de abril de 2015

San Adalberto de Praga - Beato Álvaro del Portillo 23042015


San Adalberto de Praga

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San Adalberto de Praga 
(en polaco:Wojciech; en checo: Vojtěch), (c.956 - † 23 de abril de 997) Obispo de Praga y santo católico.
Hermanastro de Radzim Gaudenty, fue obispo de Praga en el siglo X y murió martirizado cuando trataba de convertir al cristianismo a las tribus bálticas de Prusia. Es el santo patrón de Bohemia, Polonia, Hungría y Prusia.
Nació en Libice nad Cidlinou (Bohemia) en el seno de la familiaSlavnikovci, muy poderosa y rival de los Premyslides. Estudió durante doce años en Magdeburgo, bajo la tutela del arzobispo Adalberto (que más tarde sería San Adalberto de Magdeburgo) de quien, al morir, tomaría el nombre para rendirle homenaje.
El 3 de abril de 983 fue nombado obispo de Praga a petición de Boleslav II de Bohemia. Pronto se sintió enormemente frustrado por el estilo de vida que llevaban sus fieles que era realmente pagano. En 989 se fue a Romapara solicitar al Papa que le relevara de sus cargos. Permaneció cuatro años en Italia, exiliado, e ingresó como monje en Montecasino. En 992, el arzobispo de Maguncia le pidió que volviera a dirigir el obispado de Praga y regresó a Bohemia acompañado de unos cuantos monjes benedictinos. Con la ayuda de Boleslav II fundó, en 993, en Brevnov, la primera abadíabenedictina de Bohemia. Bautizó a Géza de Hungría y a su hijo Esteban I de Hungría. Como quiera que seguía manteniendo muy malas relaciones con sus fieles regresó a Roma en 994. En 995 su familia fue masacrada por los hombres de Boleslav II, muerte de la que escapó Adalberto al hallarse fuera del país.
Tomó entonces la decisión de convertir a los prusianos. El duque Boleslao I el Bravo, futuro rey de Polonia, le apoyó y le ofreció una escolta militar que le acompañaría hasta Danzig. Sin embargo las tribus prusianas se mostraron muy renuentes a sus prédicas. El 23 de abril de 997, cerca de Trusol(Elblag) los paganos le decapitaron y su cabeza fue empalada.
Según cuenta la leyenda, el duque Boleslav I el Bravo compró el cuerpo del mártir pagando su peso en oro y lo hizo llevar a Gniezno para ser enterrado allí. Después de su canonización, en 999, su tumba se convirtió en un lugar de peregrinaje y su vida fue relatada en numerosas biografías (Vita Sacti Adalberti) escritas, casi todas, en Roma, Lieja y en Aix-la Chapelle.
En el año 1000, Otón III, fue en peregrinaje a Gniezno para rendir homenaje a San Adalberto.
En 1038, los checos del príncipe Bretislav I atacaron Polonia. InvadieronSilesia y destruyeron Poznań y Gniezno en 1039, e hicieron desaparecer lasreliquias de San Adalberto. Según se cuenta los polacos consiguieron conservar algunas reliquias. Actualmente, Adalberto tiene dos tumbas, una en Praga y otra en Gniezno. La autenticidad de las reliquias es harto dudosa pues, al parecer, el santo tiene dos cabezas, una en Praga y otra en Gniezno.
Por sus acciones, Adalberto hizo de Bohemia una nación importante en laEuropa cristiana. Legitimó a Boleslav I el Bravo consagrándole como rey y así reforzar la posición de Polonia frente a sus vecinos. Influyó notablemente en la política de Otón III que se apoyó en los eslavos para reforzar el Sacro Imperio Romano Germánico
La festividad de San Adalberto de Praga se celebra el 23 de abril.






Oremos

Señor, tú que hiciste fiel imitador de la pasión de tu Hijo al glorioso mártir San Adalberto, muestra, por su intercesión, el poder de tu fuerza a quienes confesamos la propia debilidad. Por nuestro Señor Jesucristo  tu Hijo.



Calendario de  Fiestas Marianas: Nuestra Señora de Mende, África (Siglo XVI).

Beato Álvaro del Portillo

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Obispo y Prelado
de la Prelatura Personal de la Santa Cruz
y del Opus Dei

 En Roma, Italia, beato Álvaro del Portillo y Diez de Sollano, español, obispo y prelado de la Prelatura Personal de la Santa Cruz y del Opus Dei. ( 1994)
Hijo de Clementina Diez de Sollano (mexicana) y de Ramón del Portillo y Pardo (español), Álvaro del Portillo nació en Madrid el 11 de marzo de 1914. Era el tercero de ocho hermanos.

Después de cursar el bachillerato en el Colegio El Pilar (Madrid), ingresó en la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, en la que terminó sus estudios en 1941. Posteriormente trabajó en diversas entidades oficiales con competencia en materia hidrográfica. A la vez, estudió Filosofía y Letras (Sección de Historia) y se doctoró en 1944 con la tesis Descubrimientos y exploraciones en las costas de California.

En 1935 se incorporó al Opus Dei, institución de la Iglesia Católica que había sido fundada siete años antes por san Josemaría Escrivá de Balaguer. Recibió directamente del fundador la formación y el espíritu propios de aquel nuevo camino en la Iglesia. Desarrolló una amplia labor de evangelización entre sus compañeros de estudio y trabajo, y desde 1939 realizó numerosos viajes apostólicos por diferentes ciudades de España.

El 25 de junio de 1944 fue ordenado sacerdote por el obispo de Madrid, Mons. Leopoldo Eijo y Garay, junto con José María Hernández Garnica y José Luis Múzquiz: son los tres primeros sacerdotes del Opus Dei, después del fundador.

En 1946 se trasladó a Roma, pocos meses antes de que fijara allí su residencia san Josemaría, con el que convivió también en los años siguientes. Se trata de un periodo crucial para el Opus Dei, que recibe entonces las primeras aprobaciones jurídicas de la Santa Sede. Para Mons. del Portillo empieza también una época decisiva en la que, entre otras cosas, realizará —con su actividad intelectual junto a san Josemaría y con su trabajo en la Santa Sede— una honda reflexión sobre el papel y la responsabilidad de los fieles laicos en la misión de la Iglesia, a través del trabajo profesional y las relaciones sociales y familiares. “En un hospital —escribirá años más tarde, para ejemplificar esta realidad— la Iglesia no está solo presente por el capellán: también actúa a través de los fieles que, como médicos o enfermeros, procuran prestar un buen servicio profesional y una delicada atención humana a los pacientes; en un barrio, el templo será siempre un punto de referencia indispensable: pero el único modo de llegar a los que no lo frecuentan será a través de otras familias”.

Entre 1947 y 1950 empujó la expansión apostólica del Opus Dei en Roma, Milán, Nápoles, Palermo y otras ciudades italianas. Promovió actividades de formación cristiana y atendió sacerdotalmente a numerosas personas. De la huella que su labor ha dejado en Italia hablan hoy las numerosas calles y plazas que se le han dedicado en distintos núcleos urbanos del país.

El 29 de junio de 1948, el fundador del Opus Dei erigió en Roma el Collegio Romano della Santa Croce, centro internacional de formación del que Álvaro del Portillo fue primer rector y en el que enseñó teología moral (1948-1953). En ese mismo año (1948) obtuvo el doctorado en Derecho Canónico en la Universidad Pontificia de Santo Tomás.

Durante sus años en Roma, los diversos Papas que se suceden (desde Pío XII hasta Juan Pablo II) le llamaron a desempeñar numerosos encargos, como miembro o consultor de 13 organismos de la Santa Sede. 

Participó activamente en el Concilio Vaticano II. Juan XXIII le nombró consultor de la Sagrada Congregación del Concilio (1959-66). En las etapas previas al Vaticano II, fue presidente de la Comisión para el Laicado. Ya en el curso del Concilio (1962-65) fue secretario de la Comisión sobre la Disciplina del Clero y del Pueblo Cristiano. Terminado este evento eclesial, Pablo VI le nombró consultor de la Comisión postconciliar sobre los Obispos y el Régimen de las Diócesis (1966). Fue también, durante muchos años, consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

La vida de Álvaro del Portillo está estrechamente unida a la del fundador. Permaneció siempre a su lado hasta el mismo momento de su muerte, el 26 de junio de 1975, colaborando con san Josemaría en las tareas de evangelización y de gobierno pastoral. Con él viajó a numerosos países para disponer y orientar los diversos apostolados del Opus Dei. “Al advertir su presencia amable y discreta al lado de la dinámica figura de Mons. Escrivá, me venía al pensamiento la modestia de san José”, escribirá a su muerte un agustino irlandés, el Padre John O´Connor.

El 15 de septiembre de 1975, en el congreso general convocado tras el fallecimiento del fundador, don Álvaro del Portillo fue elegido para sucederle al frente del Opus Dei. El 28 de noviembre de 1982, cuando el beato Juan Pablo II erigió el Opus Dei en prelatura personal, le designó Prelado de la nueva prelatura. Ocho años después, el 7 de diciembre de 1990, le nombró obispo y, el 6 de enero de 1991, le confirió la ordenación episcopal en la basílica de San Pedro.

A lo largo de los años en que estuvo al frente del Opus Dei, Mons. Álvaro del Portillo promovió el comienzo de la actividad de la prelatura en 20 nuevos países. En sus viajes pastorales, que le llevaron a los cinco continentes, habló a miles de personas de amor a la Iglesia y al Papa, y predicó con persuasiva simpatía el mensaje cristiano de san Josemaría acerca de la santidad en la vida ordinaria.

Como Prelado del Opus Dei, Mons. Álvaro del Portillo estimuló la puesta en marcha de numerosas iniciativas sociales y educativas. El Centre Hospitalier Monkole (Kinshasa, Congo), el Center for Industrial Technology and Enterprise (CITE, en Cebú, Filipinas) y la Niger Foundation (Enugu, Nigeria) son ejemplos de instituciones de desarrollo social llevadas a cabo por fieles del Opus Dei, junto a otras personas, bajo el impulso directo de monseñor del Portillo.

Asimismo, la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (desde 1985) y el seminario internacional Sedes Sapientiae (desde 1990), ambos en Roma, así como el Colegio Eclesiástico Internacional Bidasoa (Pamplona, España), han formado para las diócesis a miles de candidatos al sacerdocio enviados por obispos de todo el mundo. Son una muestra de la preocupación de monseñor del Portillo por el papel del sacerdote en el mundo actual, tema al que dedicó buena parte de sus energías, como se puso de manifiesto en los años del Concilio Vaticano II. “El sacerdocio no es una carrera —escribió en 1986— sino una entrega generosa, plena, sin cálculos ni limitaciones, para ser sembradores de paz y de alegría en el mundo, y para abrir las puertas del Cielo a quienes se beneficien de ese servicio y ministerio”.

Mons. Álvaro del Portillo falleció en Roma en la madrugada del 23 de marzo de 1994, pocas horas después de regresar de una peregrinación a Tierra Santa. La víspera, el 22 de marzo, había celebrado su última misa en la iglesia del Cenáculo de Jerusalén.

Álvaro del Portillo es autor de publicaciones sobre materias teológicas, canónicas y pastorales: Fieles y laicos en la Iglesia (1969), Escritos sobre el sacerdocio (1970) y numerosos textos dispersos, gran parte de ellos recogidos póstumamente en el volumen Rendere amabile la Verità. Raccolta di scritti di Mons. Álvaro del Portillo, publicado en 1995 por la Libreria Editrice Vaticana. En 1992 se publicó el volumen Intervista sul Fondatore dell´Opus Dei, fruto de sus conversaciones con el periodista italiano Cesare Cavalleri, sobre la figura de san Josemaría Escrivá, que ha sido traducido a varias lenguas.

Tras su muerte en 1994, miles de personas han testimoniado por escrito su recuerdo de monseñor Álvaro del Portillo: su bondad, el calor de su sonrisa, su humildad, su audacia sobrenatural, la paz interior que su palabra les comunicaba.

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