SER INSTRUMENTO
El Arte es la sonrisa de Dios.
Algunos
pensamientos expresados por Narciso Yepes en su discurso de ingreso en la Real Academia
de Bellas Artes de San Fernando (1989)
Para
mí la Música es el universo que me permite entrar en la comprensión de quién
soy y cuál es mi misión de servicio.
Toda
vida ha sido, es y sigue siendo misión de servicio, un eslabón de utilidad. En
efecto, todos, sin excepción alguna, tenemos encomendada una tarea y todos
somos útiles a los demás e insustituibles.
Toda
misión es importante si es solidaria de la humanidad. Podemos servir por
profesión, por obligación o por libre ofrecimiento.
"Cada uno es como lo ha querido
Dios." Este verso de un villancico
entrañable de Federico Muelas ha tenido eco en mí y ha madurado estas ideas: ser como lo ha querido Dios es obedecer
a lo que cada uno tenemos encomendado en nuestro paso por el planeta Tierra, ahora,
en el momento histórico en que nos hallamos y con la singularidad y los
talentos de cada ser irrepetible.
Si yo
recibo una llamada, estoy atento para escucharla y logro contestar en su
momento justo, siembro algo nuevo en el campo de mi actividad y estoy sirviendo a la humanidad. Al
ser servidor de algo trascendente, borro toda posibilidad de vanagloria. Si a
mí me toca aportar algo en un instante preciso, aquél en el que me es dado
vivir, es porque antes que yo, otro hombre aportó lo suyo. Una aportación no
borra la anterior, se suma fundiéndose en inteligencia y conocimiento.
La
música es vida. Y el instrumento musical el vehículo de esa vida. Pero no puede
cumplir su cometido él solo. Necesita de una simbiosis con el que será su
dueño, y los dos darán fruto. El instrumento se anima en manos del que lo tañe,
y se eleva.
Siento
el privilegio de vivir en este tiempo porque se me ha dado mucho y presiento que tengo que devolver
mucho más. Debemos a prender a asumir sin miedo las posibilidades ilimitadas
que nos rodean.
La
única limitación que el hombre se impone es prescindir del que le da la vida y
no comprender con madura humildad que somos un átomo de Dios y que tenemos una potencia insospechada
para vibrar y transmitir las maravillas del mundo. No me atrevo a decir que he
alcanzado una cima: sabemos mi guitarra y yo que nos quedan muchos caminos
desconocidos por recorrer. Lo esencial es ser capaz de estar a la escucha de Su
Voluntad. Y no estoy hablando ahora de un alto sentimiento, ni de una intuición
trascendente y creadora,
ni siquiera de una realidad que me sobrepasa y a la que no sé nombrar. Estoy hablando de Dios. Y me enorgullece
decirlo. Porque también me enorgullece el Arte a través del cual, El se da a
conocer.
Ojalá
podamos ser recordados por generaciones futuras como fieles servidores del
único Señor y Dueño al que vale la pena servir. Entonces habrá sido válida
nuestra ofrenda en el Arte y habrá
dado el Hombre un paso más en la unificación del espíritu con la materia, de lo
invisible con lo visible, del cielo con la tierra. Yo intuyo que el Arte es la
sonrisa de Dios.
Señores
Académicos y amigos todos: si esta tarde nos sentimos un poco más felices es
que cada uno ha logrado ser un instrumento un poco más afinado de esa gran
orquesta que es la Humanidad. ¡Permitidme ahora que yo afine mi guitarra!
Narciso Yepes (Bacarisse,
"Guitar Concerto op 72" )
Narciso Yepes (Salvador Bacarisse, Suite for Guitar)
Narciso Yepes (Fernando Sor 24 Etudes)
Narciso Yepes (Las Cantigas de Santa María)
Narciso Yepes (Romance Anónimo)
Narciso Yepes (Recuerdos de la Alhambra)
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