jueves, 6 de diciembre de 2018

ASUMIENDO LA ESCORIA DE LO HUMANO (P. Antonio Oliver Montserrat) Vin Cens

ASUMIENDO LA ESCORIA DE LO HUMANO
Dios salva por donde yo he de ser salvado, no por donde ya estoy salvado. Es decir, que Dios salva significa que cuando Cristo nace, Dios asume al hombre y a la humanidad entera en sí. De alguna manera podemos decir que Dios hace al hombre Dios, Dios hace lo finito infinito, Dios hace trascendental lo intrascendente. Esto es lo que hace Dios al nacer.
¿Qué es lo que salva Dios? Lo finito, no lo infinito; lo enfermo, no lo sanado, para poder curarlo. En la vida del hombre no hay excremento o excrecencias -viene de la palabra latina ''crescere''-, residuos humanos que no le interesan a Dios para salvarlo. Por eso un leproso, un ciego, un cojo, ser pecador no es un excremento, es historia humana, y esto es lo que lo salva. ¿Nos damos cuenta? Andar extraviado no es una excrecencia, un sobrante, es historia del hombre, y esto se salva. Estar enfermo, renegar de Dios, creer que Dios no existe, éstos no son excrementos, son historia humana, y Dios los salva. ''No he venido a salvar justos sino pecadores''.
Nunca sucede, en la historia de la humanidad, nada en lo que Dios no aparezca como salvador. Esto es lo que decía Saint-Exupéry: ''Sólo el pecador sabe quién es Dios''. El santo que nunca ha sido pecador no sabe quién es Dios, porque no sabe lo que es ser perdonado. Es como el océano, no sabe lo que es el océano; pero un vaso muy pequeño sí lo sabe porque lo desea, porque no lo puede contener. Esto es una revolución en la historia humana y en la historia de las religiones. Es novísimo, tan nuevo que no lo hemos digerido todavía.
* La buena noticia para los ''pobres''
Cristo viene a salvar al hombre real, es decir, Cristo viene a salvar al hombre por los límites que tiene. Así de fácil. Yo me considero listo, pero en ciertas cosas soy tonto; bien, pues esa limitación es la que sublima Cristo. Yo quiero ser diligente y trabajar, pero la pereza me vence: por ahí me salva Cristo. Dios cuando se da, se da por la limitación del hombre, por esto los pobres de la tierra son los más idóneos para percibir a Dios, y por eso el hombre que no es pobre, -no cometan nunca el error de hablar de la pobreza de dinero, eso no tiene nada que ver con la pobreza de Cristo-, no puede ser salvado. Pobres somos todos, todos menos los que no saben que son pobres, estos son paupérrimos, y son la mayoría. Esto es anterior a Cristo, lo decía Sócrates: ''Yo sólo sé que no sé nada''. Así que no hay ricos. Los que tienen dinero, sepan que el dinero es una forma de pobreza. Los que tienen dinero no pueden prescindir del dinero, y esto es lo que les hace pobres. La riqueza es poder prescindir del dinero, de la salud, de una vida larga o corta...
Esto es lo que leía Jesús en el texto de Isaías: ''Anunciar el evangelio a los pobres''. Cristo no viene para el hombre autosuficiente, sino al necesitado.

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