jueves, 6 de diciembre de 2018

LA OBRA DE CRISTO EN NOSOTROS (P. Antonio Oliver Montserrat) Vin Cens

LA OBRA DE CRISTO EN NOSOTROS
Nuestra vida está ya situada en el cielo, dado que desde allí esperamos, no para el día final, sino día a día y desde ahora mismo, y en la medida en que le esperamos, naturalmente. Si le esperamos poco, viene poco, si le esperamos mucho, viene mucho, y cada vez que se acerca, en este momento, está ya transformando, reformando, dando forma nueva a nuestro cuerpo caduco y humilde, que se va configurando cada vez más con el cuerpo de su gloriosa transfiguración.
Todo esto sucede según una obra: la obra de Cristo en nosotros, en el cristianismo, en la Iglesia. Por cuya obra se están sometiendo las cosas. Esto es importantísimo.
Una vez que Cristo está dentro de ti, el hecho tiene una repercusión cósmica. Uno no puede ser bueno sin emitir ondas de bondad que lleguen más allá de Marte y de los cosmos -de los mundos-. Uno no puede ser bueno sin que alrededor de él se cree un paraíso de paz y de bienestar. Uno no puede sonreír sin desatar sonrisas. Uno no puede ser feliz sin que nazca la primavera. Y esto no es poesía, sino pura realidad, por cuanto el hombre es creador. Pues bien, cuando Cristo viene, día a día, porque lo estás esperando, se mete en ti y va transformando tu cuerpo mortal en cuerpo de claridad, fundamental y definitiva. Y esto sucede según una operación -Cristo está trabajando en ti y en mí- que conduce a que todas las cosas se nos sometan, como en el paraíso terrenal. Cuanto más descompuesto está el hombre en sí, más descomposición provoca en el exterior. Lo cual quiere decir que un hombre que se domina poco, domina muy poco su entorno, ¿verdad que sí? Un hombre descompuesto, desencajado, enfadado, desmontado, está a merced de cualquier tontería.

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