lunes, 21 de octubre de 2019

Santa Laura Montoya. Virgen. Patrona de los que sufren discriminación (21 de octubre)

Santa Laura Montoya. Virgen. Patrona de los que sufren discriminación

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Santa Laura Montoya es la primera Santa Colombiana. Fundó de la Congregación las Hermanas Misioneras de María Inmaculada. Laura Montoya

  
Santa Laura de Jesús Montoya Upegui, conocida también como Santa Laura de Santa Catalina de Siena, fue una religiosa católica colombiana profesa y fundadora de la Congregación de las Hermanas Misioneras de la Inmaculada Virgen María y Santa Catalina de Siena (1914). Santa Laura Montoya se destacó por su trabajo con los pueblos indígenas y es considerada como una de los modelos de mujeres más fuertes a seguir para las niñas en América del Sur. Fue canonizada por el Papa Francisco el 12 de mayo de 2013.

Fiesta: 21 de octubre

Martirologio romano: En el pueblo de Belencito, cerca de Medellín, en Colombia, Santa Laura de Santa Catalina de Siena Montoya y Upegui, virgen, que se dedicó con gran provecho en proclamar el Evangelio entre los pueblos indígenas que desconocían la fe en Cristo y fundó la Congregación las Hermanas Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena.
Santa Laura Montoya es la patrona de los que sufren algún tipo de discriminación

Biografía de Santa Laura Montoya

María Laura Montoya Upegui nació en Jericó, en Colombia en 1874, justo antes del inicio de la guerra civil de Colombia, en el que murió su padre. Esto dejó a su familia sin nadie que les proveyera el sustento diario.
Por este motivo, Laura fue enviada a vivir con su abuela, donde ella se encontraba muy sola y se sintió abandonada por su familia. Pasó mucho tiempo en oración y leyendo las Sagradas Escrituras, tal como un niño, para superar esta soledad.
Conforme a la niña crecía, su madre necesitaba mucho más ayuda financiera, puesto que quería que su hija se formase como un maestro de escuela para ganar dinero y tener algo de sustento.
Ella fue enviada a enseñar a los pueblos indígenas de Colombia y con el tiempo comenzó a trabajar como misionera, enseñándoles la fe católica también. En aquel entonces, muchos colombianos veían a estos pueblos como algo inferiores a los humanos, pero Laura sabía que esto no era el caso.

Su vocación ya estaba marcada

Para cuando llegó a sus 20 años de edad, Laura tenía muchas ganas de convertirse en monja carmelita de clausura, pero su experiencia como misionera la dejó con un enorme deseo de difundir el Evangelio a los demás, especialmente a los que eran discriminados, como los grupos indígenas con los que había trabajado.
En 1914, Laura fundó la Congregación de las Hermanas Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena.
Ella salió de la ciudad de Medellín, donde había vivido y viajado y se fue a la selva montada en el lomo de una mula, para vivir entre los nativos, que eran los más pobres y discriminados en la sociedad en aquellos tiempos.
Aunque el obispo apoyó su trabajo, muchos otros cristianos sintieron que sus esfuerzos eran en vano. Laura hizo caso omiso a las críticas.
Sus escritos espirituales estaban dirigidas a sus monjas, ayudándoles a comprender mejor su llamado a servir a Dios en medio de los pueblos originarios de América del Sur.

Su muerte

La Madre Laura, como era conocida por sus hermanas, pasó los últimos nueve años de su vida en una silla de ruedas en un gran dolor.
Murió el 21 de octubre 1949, en Medellín. Hoy en día, las hermanas de su orden, trabajan en 21 países de América, África y Europa.
En la ceremonia de su canonización, el Papa Francisco alabó Santa Laura Montoya por "infundir esperanza" en el pueblo indígena de la nación y por la eficaz pedagogía que respetaba su cultura.
Santa Laura Montoya, es la primera santa de Colombia y es la santa patrona de los huérfanos y las personas que sufren de la discriminación racial.
"Destrúyeme Señor, y sobre mis ruinas levanta un monumento a tu gloria". (Santa Laura Montoya)

Oración a Santa Laura Montoya

Dios Misericordioso, que prodigaste tu amor y tus dones a Santa Laura Montoya, haciéndola fiel discípula de tu Hijo y misionero de los más pobres; concédenos, por su intercesión, que, movidos por la fuerza de tu Espíritu, anunciemos a todos el Evangelio, alcancemos el don de la paz y, si es tu voluntad, encontremos ayuda en nuestra necesidad.
Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor.
Amén.

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