Beato Nicolás Bunkerd Kitbamrung, presbítero
y mártir
fecha: 12 de enero
n.: 1895 - †: 1944 - país: Tailandia
canonización: B: Juan Pablo II 5 mar 2000
hagiografía: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
n.: 1895 - †: 1944 - país: Tailandia
canonización: B: Juan Pablo II 5 mar 2000
hagiografía: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
Elogio: En el lugar llamado Tomhom, cerca de la ciudad
de Bangkok, en Tailandia, beato Nicolás Bunkerd Kitbamrung, presbítero y
mártir, predicador eximio del Evangelio, que fue encarcelado en tiempo de
persecución contra la Iglesia y, a causa de la tisis que contrajo ayudando a
los enfermos, falleció de modo ejemplar.

Nicolás es el primer
sacerdote tailandés que asciende a la gloria de los altares. Nació el 31 de
enero de 1895 en la región de Nakhon Chaisiri, provincia de Nakkon Pathon, en
el reino de Tailandia. Tuvo la dicha de nacer en una familia católica. Sus
padres, José Poxang e Inés Thiang, lo llevaron a bautizar recién nacido y en el
bautismo se le impuso el nombre de Benito, pero por alguna causa desde pequeño
le dijeron Nicolás y éste fue el nombre que usó toda la vida. Además de ser
educado religiosamente en su casa, Nicolás frecuentó desde niño la misión
católica, donde aprendió el catecismo e hizo la primera comunión. Tenía trece
años cuando dijo con firmeza que quería ser sacerdote y fue admitido en el
seminario menor de Bang Xang. Aquí permaneció como alumno, haciendo los
correspondientes estudios hasta que en el año 1920 es admitido en el seminario
mayor de Pinang, en Malasia. Seis años fue alumno de este seminario mayor y
cursó en él la filosofía y la teología, fue ordenado sacerdote el 24 de enero
del año 1926 en la catedral de Bangkok. Seguidamente fue enviado a ejercer su
ministerio pastoral en el pueblo de Bang Nokkuek en calidad de coadjutor.
Cuando poco después los salesianos se hicieron cargo de esta misión, Nicolás
continuó con ellos un tiempo, dedicado a la catequesis y a enseñarles a los
nuevos misioneros la lengua.
En 1930 le dieron un
nuevo encargo que denotaba gran confianza en sus cualidades y en sus virtudes:
fue enviado a la zona norte del país donde numerosos católicos, quizás por
falta de asistencia pastoral, habían abandonado la fe formal o prácticamente.
La tarea era difícil porque los cristianos estaban dispersos por muchos
poblados y en una zona montañosa, muchos de cuyos pueblos eran de difícil acceso.
Nicolás no se arredró ante las dificultades, y a lo largo de siete años visitó
casa por casa a todos los cristianos de cuyo abandono religioso constaba y
pacientemente los invitó a regresar a la práctica religiosa y al seno de la
Iglesia. En este tiempo y en este cargo se demostró el extraordinario temple
apostólico de este sacerdote, su espíritu de sacrificio y su entrega generosa
al ministerio del buen pastor que busca las ovejas descarriadas.
En 1937 se le nombra
párroco de Khorat, donde igualmente había cristianos que habían abandonado la
fe o la práctica religiosa y su celo logró recuperar a no pocos, instituyendo,
además, una catequesis sistematizada para los no cristianos. Se le encomendó
también la parroquia de Non Kaeo. La vida del padre Nicolás era ejemplar a los
ojos de la comunidad cristiana y aun de los no cristianos que veían su
mansedumbre y buena voluntad en todas las cosas. La misa diaria, el breviario,
el rosario, la oración asidua y su fervorosa devoción a la Eucaristía y a la
Santísima Virgen María alimentaban su sincera piedad y su continua dedicación
al bien de las almas. Cuidaba con mucho interés el catecismo de los niños y
fomentaba en ellos la piedad así como las señales de vocación sacerdotal o
religiosa.
Llegada la guerra entre
Francia e Indochina, la situación de los católicos en Tailandia, país que se
vio afectado por la guerra, se volvió difícil. Porque se empezó no solamente a
sospechar de los misioneros franceses sino también a mirar con malos ojos a los
tailandeses conversos al cristianismo, a quienes se veía como traidores a su
cultura y a su patria. Y así se dieron medidas persecutorias que buscaban que
los fieles abandonaran la religión y volvieran al budismo. En mitad de esta
persecución el padre Nicolás fue detenido, el 12 de enero de 1941 bajo la
acusación de ser sacerdote católico, y fue recluido en la cárcel de Khorat.
Aquí empezó a pasar numerosas penalidades. Llevado ante un tribunal militar y
probada su condición de sacerdote, fue condenado a quince años de confinamiento
vigilado. Encerrado en una celda inmunda, muy pronto pudo verse que se le había
declarado la tuberculosis. Fue trasladado luego a la cárcel de Bang Khwang y
destinado a la zona de tuberculosos. El mal trato, incluso físico, las burlas,
el desprecio que sufrió muchas veces lo llevó con ánimo paciente. No perdió la
serenidad ni la confianza en Dios y no dejó de manifestar que perdonaba a sus
agresores y que estaba disponible para lo que Dios quisiera de él. Aprovechó
que tenía compañeros de prisión para anunciarles a Jesucristo y logró algunas
conversiones. Para su tuberculosis no recibió cuidado ni medicina alguna, de
modo que poco a poco la enfermedad se fue apoderando de su organismo.
Justamente a los tres años de su detención, el día 12 de enero de 1944 moría en
la cárcel a causa de su enfermedad, expirando con la muerte de los justos y
bendiciendo al Señor. La Iglesia de Tailandia, curtida en la persecución,
conservó la memoria de este pastor insigne y de su muerte martirial. Fue
beatificado por el papa Juan Pablo II el día 5 de marzo del año 2000.
fuente: «Año Cristiano» - AAVV, BAC, 2003
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
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