https://youtu.be/Mqh25Ij81DU
Sembrar el Camino (colaborando en la difusión de la obra del P. Antonio Oliver)
sábado, 11 de julio de 2026
Catequesis para el hombre nuevo (Introducción: año 2.000) L.0/8 Cap.1/3 Curso del P. Antonio Oliver
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El gol más importante (Reflexión en valores)
El gol más importante
Miguel era un muchacho a quien le gustaba mucho el fútbol. De hecho, pertenecía a un club muy popular en su barrio. Siempre que su equipo jugaba se veía al padre de Miguel en las tribunas, alentando al equipo de su hijo.
Sin embargo, había un detalle: el entrenador nunca consideraba a Miguel como titular y las pocas veces que lo hacía saltar al campo, él jugaba con desgana y mal. A pesar de eso, Miguel siempre iba acompañado de su padre a los partidos y siempre se veía a su padre como el más entusiasta de los hinchas.
Sucedió que un día antes del partido más importante de esa temporada, el padre de Miguel cayó enfermo y no pudo asistir. El día del encuentro, ya en los vestuarios y mientras los jugadores se preparaban para el partido, el entrenador recibió una llamada. La noticia recibida le puso un rostro de consternación. Al terminar, se dirigió hacia Miguel lentamente. Necesito hablar contigo un momento, le dijo.
Miguel, la llamada que acabo de recibir era de la clínica donde está internado tu padre. Hace una hora entró en coma cerebral y me acaban de decir que ha muerto en brazos de tu madre.
Al escuchar esto Miguel se puso a llorar desconsoladamente.
Tienes que ser fuerte muchacho, le decía el entrenador.
De pronto, retirando las manos del rostro, con voz serena y lágrimas en los ojos, pero con una gran determinación, Miguel le dijo al entrenador:
-Quiero jugar este partido. Quiero que me deje jugar, aunque sea unos minutos.
Sorprendido, el entrenador no podía creer que después de darle una noticia tan terrible, el muchacho tuviese ánimos para jugar. Lo pensó por un momento, y diciendo para sus adentros que jugando unos minutos no afectaría al rendimiento del equipo, le pidió que se cambiara, que jugaría desde el principio, al menos el primer tiempo.
Esa tarde Miguel no falló un pase. Fue una muralla infranqueable. Tan bien jugó que el entrenador lo mantuvo en el campo todo el partido. Incluso el gol que le dio la victoria a su equipo fue obra de Miguel.
Las tribunas enloquecieron coreando su nombre. Fue sin duda, el partido de su vida. Al final del encuentro, y ya cuando todos los jugadores se habían retirado a celebrar el triunfo, el entrenador encontró a Miguel parado en la cancha mirando hacia la tribuna en donde tantas veces se había sentado su padre para animar a su equipo. Al acercársele, notó que el muchacho aunque con lágrimas en los ojos, miraba hacia la tribuna fijamente,
-Miguel, quisiera tener las palabras exactas con las cuales poder reconfortarte en estos momentos. Sé la estrecha relación que tenías con tu padre y creo saber cuánto te ha afectado. Hoy has jugado como nunca te he visto jugar. Y aunque quizás no sea apropiado preguntarte ahora, me gustaría saber por qué quisiste jugar esta tarde, Miguel.
Miguel miró al entrenador y le dijo:
-Mire, muchas veces usted vio a mi padre sentado en la tribuna ¿verdad?
-Sí, siempre venía para animar al equipo aunque supiera que tú no ibas a jugar.
-No señor -le interrumpió Miguel- Mi padre no sabía que yo no jugaba. Mi padre era ciego, señor.
Unas lágrimas recorrieron nuevamente el rostro del muchacho.
Por eso cuando me tocaba jugar, yo no jugaba bien porque sabía que él, a pesar de estar en la tribuna, no me veía. Yo siempre al final de los partidos le decía que había hecho tal o cual jugada y notaba cómo se le iluminaba el rostro de satisfacción. Sin embargo, esta tarde yo sí sabía que él me estaba mirando desde el cielo, por eso, yo me esforcé mucho para que él me viera jugar bien.
Gracias señor, gracias por haber permitido que mi padre me viera jugar al fútbol por primera vez..
En ese momento, el muchacho se abrazó fuertemente al entrenador, desahogaron su pena y su dolor. Desde ese día, Miguel no dejó nunca de jugar un partido y siempre que convertía un gol, se acercaba a la tribuna donde se sentaba su padre, mirando y levantando las manos hacia el cielo.
Mira hoy a tu hijo si lo tienes o cuando lo tengas. y nunca dejes de mirarlo. Más que con los ojos, míralo con el corazón.
En el juego de la vida, tú siempre eres titular. Trata siempre de jugar muy bien y jugar limpio en todas las cuestiones de la vida, porque tanto tu Madre Celestial, la Virgen María, como Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo te están viendo y amando de corazón. ¡No les defraudes jugando a ser una persona mediocre y desganada!
Web católico de Javier
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Santos del día 11 de julio
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11 de julio: Nuestra Señora del Carmen de Combarbio
11 de julio: Nuestra Señora del Carmen de Combarbio
Los obispos de Arezzo y Sansepolcro vinieron a conocer las apariciones y manifestaciones de la gente, examinaron cuidadosamente las pruebas obtenidas y reconocieron la veracidad de los hechos, autorizando la erección de un santuario en honor de María Santísima en el mismo lugar de las apariciones.
El Santuario fue construido en menos de tres años por el concurso del muy generoso pueblo de Anghiari
Esto sucedió en Combarbio que es una localidad de la comuna de Anghiari, Provincia de Arezzo, en la región de la Toscana.
En el santuario se han derramado muchas gracias y milagros que están documentadas en el templo. Se ha convertido en un lugar importante de peregrinación.
LA APARICIÓN
El 11 de julio de 1536, en el lugar llamado Combarbio al lado del foso de Vetrici, sucedió la primera de una serie de apariciones de la Virgen María a una niña de 12 años, Marietta, hija de un pastor del lugar, un tal Gambino Del Mazza.
Las apariciones continuaron en los días siguientes durante unos tres meses, y como resultado de estos milagros creció la maravilla, y la participación de las personas hasta el punto de que las autoridades religiosas y civiles, tras un examen adecuado con la ayuda de expertos, admitió la veracidad de las apariciones y promovió la manifestaciones populares de fe.
Nuestra Señora pidió, a través de la pastora, erigir un templo en su honor y ser representada con una tabla existente en la vivienda anghiarese de Mariotto Ciaperini, ex magistrado de la abundancia en Florencia.
Un documento de la época, existentes en el archivo Capitular de Arezzo, se mencionan decenas de milagros. El obispo de Arezzo, Monseñor Minerbetti reconoce la extraordinaria naturaleza del acontecimiento y autoriza a la comunidad de Anghiari recoger limosnas para la construcción de un santuario memorial.
El 11 de julio de 1537, en el primer aniversario de la aparición de Combarbio, estuvieron presentes alrededor de 20 mil peregrinos. La comunidad de Anghiari instituyó “La obra de Nuestra Señora de Combarbio” para la construcción de la iglesia, ejecutada por el ingeniero Giovan Battista Camerini.
LOS ADMINISTRADORES DEL SANTUARIO
El 18 de octubre de 1540, por invitación de la comunidad de Anghiari, llegaron a Combarbio la familia de los Padres Menores Observantes de Verna, puesto que ya se había terminado la construcción de la iglesia y gran parte del convento adyacente.
El 4 de junio de 1545, los franciscanos de Verna dejan Combarbio, tal vez como resultado de demasiadas ofrendas hechas por los fieles, que estaban en contradicción con su voto de pobreza.
El 15 de junio de 1548, la Comunidad de Anghiari admite en la dirección del Santuario a los frailes carmelitas de la provincia de Mantua, y permanecieron allí durante más de 234 años, hasta 1782. Fue en este período que el santuario cambió el nombre de Combarbio por el del Carmen. Por el celo de los Carmelitas, se creó una unión conocida como de Nuestra Señora del Carmen, trayendo las ventajas de lmuchas indulgencias concedidas por varios papas.
El 1º de mayo de 1552, Monseñor Filicori, obispo de Città di Castello, consagró el santuario de las apariciones que se completó en 16 años. La imagen de la Virgen fue colocada sobre el altar mayor, en el lugar del castaño, donde tuvieron lugar las apariciones.
En 1571, una bula del papa Pío V pidió a los pueblos del Valle del Tíber a visitar y rezar a la Madre de Dios en Combarbio.
En 1782, a raíz de la supresión de los monasterios, ordenada por el Gran Duque Pietro Leopoldo, los Carmelitas abandonaron el santuario. Fue entonces que la comunidad de Anghiari toma el control y en 1803, se lo entregaron a los ermitaños Camaldolesi. Ellos permanecieron allí 8 años, y abandonaron el santuario a raíz de la represión napoleónica en 1812.
En 1812 el Carmen fue anexado como capellanía a la iglesia de Micciano cuyo sacerdote “pro témpore” tenía la responsabilidad de gobernar el prestigioso santuario. Como consecuencia de su trabajo se formó una Unión Piadosa de Nuestra Señora del Carmen, que en 1946 había alcanzado más 4 mil miembros.
LA ADMINISTRACIÓN ACTUAL
El 14 de junio de 1987, mons. Giovanni D’Ascenzi, con un decreto, coloca bajo la autoridad directa del obispo pro tempore de Arezzo – Cortona – Sansepolcro el santuario de Nuestra Señora del Carmen, ubicado en la Combarbio de Anghiari. Este acto es una prueba más de la importancia que ha tenido y sigue teniendo este prestigioso santuario en la expresión de la devoción mariana del pueblo de la parte alta del valle del Tíber.
El 4 de junio de ese año, por decreto, designa a Don Giovanni De Robertis como delegado del obispo.
En 1992 Don Marco Salvi reconstituyó la Sociedad del Escapulario, que tiene más de ochocientas personas que han recibido el escapulario, comprometiéndose a vivir una vida de fe como la vivió María.
EL SANTUARIO
El conjunto arquitectónico, que consiste en la iglesia y el antiguo convento de los Carmelitas, fue erigido entre 1536 y 1552 sobre la base de los diseños de Giovanni Alberto Camerini de Bibbiena en el sitio donde el 11 de julio de 1536 la Virgen apareció a una pastora.
El santuario, objeto de la reestructuración por dos veces en el siglo XIX, ha sufrido algunos cambios en las líneas del proyecto original visible sobre todo en el interior de la iglesia donde se realizaron ocho altares en la nave central y crucero.
La iglesia se caracteriza por un notable desarrollo de la altura y la grandeza de una cruz latina con un gran crucero. Al interior, el altar mayor de piedra, decorado con un fresco del siglo XVII que representa a los santos de la Orden Carmelita en el acto de invocar a María, conserva al centro una valiosa tabla de la escuela florentina de la Virgen y el Niño con San Juan del inicio del siglo XVI. De gran interés son también las pinturas murales, ejecutadas alrededor de 1860, que se encuentran en el lado derecho de la iglesia de los Santos Juan Bautista, Alberto y Andrés, Nuestra Señora de la Asunción, Nuestra Señora del Rosario.
La planta del templo tiene una cruz latina, que mide unos 47 metros de largo y 20 de ancho, mientras que su altura en los aleros es de 17 metros.
Adyacente a la iglesia se encuentra el antiguo convento, la rectoría engloba al claustro, que se define en dos partes por un elegante pórtico del siglo XVI.
El campanario, construido en 1567, es del tipo de vela, con volutas de estilo renacentista tardío o prebarocco, y está acompañado por dos antiguas campanas y una campanita.
El interior del templo tiene una decoración en piedra arenisca que se extiende a lo largo de la cornisa, interrumpido, por razones de estilo, a los lados de los cruceros.
Sobre los lados del templo, antes del crucero, se derivan 6 nichos (tres en cada lado), con acabados en piedra y columnas de capiteles de estilo dórico. Dentro de estos nichos puede permanecer el mayor número de altares.
En los dos lados adyacentes al crucero, se continua la decoración en piedra arenisca con la realización de cuatro nichos donde se ven tres altares.
El altar mayor está en el centro del templo, frente a la puerta principal de entrada, está totalmente construido en piedra y se encuentra justo entre el final del coro y el comienzo del crucero.
En lo alto, sobre el timpano, con varias inscripciones, se encuentra la imagen milagrosa de la Virgen del Carmen de Combarbio.
El altar mayor está completado en los lados por dos figuras, pintado sobre madera y representa a los profetas San Elias y San Eliseo.
EL EVENTO DE LA ASCENSIÓN
El santuario mariano situado en Combarbio de Anghiari, rebautizado después de la permanencia de los religiosos Carmelitas, conocido ahora como el santuario del Carmen, cada año reúne a los fieles de todas las parroquias de la vicaría de Anghiari en la Solemnidad de la Ascensión.
Este evento probablemente surgió como una nueva oportunidad para celebrar los sacramentos de la Confesión y Comunión de Pascua (Día de la Ascensión cae en el tiempo de Pascua), y está todavía viva y floreciente.
La fiesta del santuario del Carmen, cada año se enriquece con una extraordinaria participación de personas, no sólo del Vicariato de Anghiari, sino también de la totalidad de la Toscana y Umbria, Valle del 2Tíber y otras zonas de la diócesis, especialmente por los fieles que se han asociado con Nuestra Señora del Carmen, por la consagración del Escapulario, que registra récord de cientos de fieles.
viernes, 10 de julio de 2026
¿Estás ocupada? (Reflexión en valores)
¿Estás ocupada?
Mientras te levantabas esta mañana, yo te observaba. Esperaba que me hablaras, aunque fuesen unas cuantas palabras, preguntando mi opinión acerca de algún tema o agradeciéndome por algo bueno que te hubiese sucedido el día de ayer. Pero noté que estabas muy ocupada... buscando la ropa adecuada que te ibas a poner para ir al trabajo. Seguía esperando mientras corrías por la casa arreglándote, creí que encontrarías unos cuantos minutos para detenerte y decirme "HOLA"... pero estabas demasiado ocupada...
Para ver si por fin me percibías, encendí el cielo para ti, lo llené de colores y dulces cantos de pájaros... pero ni siquiera te diste cuenta de ello. Te miré mientras ibas rumbo al trabajo y esperé pacientemente todo el día. Con tantas actividades supongo que... estabas muy ocupada para decirme algo.
De regreso, ví tu cansancio, quise rociarte para que el agua se llevara tu stress. Pensé que agradándote, te acordarías de mí. Sin embargo, enfurecida, ofendiste mi nombre. Deseaba tanto que me hablaras... aún quedaba bastante tiempo.
Después encendiste el televisor. Esperé pacientemente mientras veías tu serie favorita, luego cenaste, revisaste en tu teléfono móvil los whatsapps pendientes, la cuenta de facebook y twitter y nuevamente te olvidaste de hablar conmigo.
Te noté cansada, entendí tu silencio y apagué el resplandor del cielo pero no te dejé a oscuras. Lo cambié por un lucero... Verdaderamente fue hermoso, pero no estuviste interesada en verlo.
A la hora de dormir creo que ya estabas agotada. Dijiste buenas noches a tu familia, caminaste hacia tu cama y casi de inmediato te dormiste. Acompañé con música tus sueños, mis animales nocturnos se lucieron. No hay problema... porque quizás no te dés cuenta que siempre estoy ahí para ti.
Tengo más paciencia de la que te imaginas. Quisiera enseñártela para que puedas tenerla con los demás.
Te amo tanto que espero todos los días una oración y el paisaje que diseño cada amanecer es para ti.
Bueno... te estás levantando de nuevo y no me queda otra cosa que entregarte todo el amor que siento por ti y continuar esperando que, al menos, el día de hoy me dediques sólo... un poco de tiempo.
Que tengas un buen día...
Dios
Por cierto, ¿tendrás tiempo de decirle a tus amigos que lean esta reflexión o estás... muy ocupada?
Si te sientes identificado en la reflexión anterior, te recomiendo que visites el apartado "15 minutos con Jesús Sacramentado": https://webcatolicodejavier.org/quinceminutos.html Se trata de mantener un diálogo con Jesús todos los días, durante tan solo 15 minutitos.
Santos del día 10 de julio
Santos del día 10 de julio









Son sus nombres: Carmelo Bolta, Pedro Soler, Nicolás María Alberca, Engelberto Kolland, Nicanor Ascanio, presbíteros; Francisco Pinazo y Juan Santiago Fernández, religiosos de la Orden de Hermanos Menores; Francisco, Moocio y Rafael Massabki, hermanos carnales. († 1860)

