martes, 3 de febrero de 2026

Santos del día 4 de febrero

                                                            Santos del día 4 de febrero

En Roma, en las catacumbas de la vía Apia, san Eutiquio, mártir, que durante mucho tiempo fue torturado con privación de alimentos y sin poder dormir, para ser arrojado, finalmente, a una profunda cavidad, venciendo, con su fe en Cristo, todas las crueldades del tirano. († s. inc.)
En Perge, lugar de Panfilia, santos Papías, Diodoro y Claudiano, mártires. († s. III)
En Alejandría de Egipto, pasión de los santos mártires Fileas, obispo de Thmuis, y Filoromo, tribuno militar, quienes, durante la persecución llevada a cabo bajo el emperador Diocleciano, no cedieron a las persuasiones de sus deudos y amigos para que salvaran su vida, y obtuvieron del Señor la palma del martirio al ser decapitados. († c. 306)
En Pelusio, también en Egipto, san Isidoro, presbítero, hombre de profunda doctrina, que, despreciando el mundo y las riquezas, trató de imitar la vida de san Juan Bautista en el desierto, para lo que vistió el hábito monástico. († c. 449)
En Châteaudun, cerca de Chartres, en la Galia, tránsito de san Aventino, obispo, que había ocupado la mencionada sede de Chartres. († c. 511)
En Troyes, en la Galia Lugdunense, san Aventino, que fue servidor de san Lupo, obispo. († c. 537)
En Maguncia, de la Franconia, en Alemania, san Rabano, llamado Mauro, obispo, que, siendo monje de Fulda, fue elevado a la sede de Maguncia. Docto en ciencia y elocuente en el hablar, nunca dejó de llevar a cabo todo lo que pudiese redundar en mayor gloria de Dios. († 856)
En Constantinopla, san Nicolás Estudita, monje, que exiliado repetidas veces por defender el culto de las santas imágenes, terminó sus días como abad del monasterio de Estudion. († 868)
En Sempringham, lugar de Inglaterra, san Gilberto, presbítero, que fundó, con la aprobación del papa Eugenio III, una Orden monástica, en la que impuso una doble disciplina: la Regla de san Benito para las monjas y la de san Agustín para los clérigos. († 1189)
En Bourges, de Aquitania, santa Juana de Valois, que, siendo reina de Francia, al declararse nulo su matrimonio con Luis XII, se dedicó a servir a Dios. Cultivó una especial piedad hacia la Santa Cruz y fundó la Orden de la Santísima Anunciación de santa María Virgen. († 1505)
En Durham, en Inglaterra, beato Juan Speed, mártir, el cual, por haber auxiliado a unos sacerdotes, alcanzó, durante el reinado de Isabel I, la palma del martirio al ser decapitado. († 1594)
En Amatrice, lugar del Abruzo, san José de Leonessa, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, quien, en Constantinopla, sostuvo en su fe a los cristianos cautivos y sufrió grandes tribulaciones por haber predicado el Evangelio, incluso en el mismo palacio del Sultán. De regreso a su patria, se distinguió por atender a los pobres. († 1612)
En Oriur, en el reino de Maravá, en la India, san Juan de Brito, presbítero de la Orden de la Compañía de Jesús y mártir, que, tras convertir a muchos a la fe imitando la vida y la conducta de los ascetas de aquellas regiones, terminó su vida con un glorioso martirio. († 1693)

Mujer piadosa que enjugó el rostro de Jesús camino del calvario; la leyenda la ha identificado con distintos personajes, entre ellos la hemorroísa. En algunos lugares se celebraba el 12 de julio, aunque debe aclararse que esta devoción popular no sólo no está en el Martirologio Romano actual, sino que tampoco estaba -oficialmente- en el anterior.

Otras celebraciones de santos o beatos no incluidas en el calendario general:

Beato Eduardo Francisco Pironio (memoria litúrgica en Argentina)

04 de febrero: Nuestra Señora del Fuego

 

04 de febrero: Nuestra Señora del Fuego

La devoción a Nuestra Señora del Fuego comenzó en el año 1428, cuando se produjo el milagro que fue testigo de muchos de Forlì. En la noche entre los días 4 y 5 de febrero, un incendio que destruyó una escuela, situada en el actual camino de Cobelli donde ahora está la iglesia del Milagro.

En esa escuela no solo se enseñaba a leer y escribir, sino también a rezar delante de la "imagen de la Virgen que estaba en la escuela. La imagen era un dibujo, más precisamente, un grabado en madera que representa la Virgen rodeada de muchos santos.

En 1928, se compuso un himno en honor a la Virgen, el cual estaba titulado "La llama viva"; en una de sus partes dice: "Los niños animados en aquellos tiempos antiguos , la multitud reunida en la humilde escuela, con himnos devotos , con palabras dulces con nombre de la madre se le oyó preguntar a ti."

Cuando la escuela se quemó la Forlivesi notó con asombro que la imagen de la Virgen estaba intacta, no se había quemado ni estaba ennegrecida por el humo. Pocos días después, el 8 de febrero, la imagen fue llevada en procesión hasta la cercana catedral y colocada ante el altar de la capilla mayor. A través de los años, los devotos se han congregado en torno a la Virgen no sólo con motivo de la fiesta, 04 de febrero sino muchas veces se han enfrentado a dificultades y peligros, como durante las guerras y los terremotos.

Nacieron también de tradiciones particulares vinculados a la fiesta como la de la columna de la Fiorita de la Virgen del Fuego en la Piazza del Duomo, incluso el Papa Juan Pablo II cuando vino a visitar en Forlì mayo de 1986. Otras tradiciones son las de las ventanas que encienden las velas en la víspera de Navidad y comer el " pan plano de la Virgen " , el 4 de febrero.

traducido por mallinista
(fuente: www.diocesiforli.it)

lunes, 2 de febrero de 2026

Santos del día 3 de febrero

                                                          Santos del día 3 de febrero


   San Blas de Sebaste, obispo y mártir (9 coms.) - Memoria litúrgica   
San Blas, obispo y mártir, que, por ser cristiano, en tiempo del emperador Licinio padeció el martirio en la ciudad de Sebaste, en la antigua Armenia. († c. 320)
   San Oscar de Bremen, monje y obispo (1 coms.) - Memoria litúrgica   
San Oscar, obispo de Hamburgo y después también de Bremen, en Sajonia, que, siendo monje del monasterio de Corbie, fue designado por el papa Gregorio IV como legado para todas las tierras del norte de Europa. Anunció el Evangelio a grandes multitudes de Dinamarca y Suecia, consolidó allí la Iglesia de Cristo y, después de superar con ánimo invicto muchas dificultades, desgastado por sus trabajos murió en Bremen. († 865)

En Jerusalén, conmemoración de los santos Simeón, anciano honrado y piadoso, y Ana, viuda y profetisa, que merecieron saludar a Jesus niño como Mesías y Salvador, esperanza y redención de Israel, en el momento en que, según la ley, fue presentado en el Templo.
En Cartago, ciudad de África, san Celerino, lector y mártir, que confesó denodadamente a Cristo en la cárcel, entre azotes, cadenas y otros suplicios, siguiendo las huellas de su abuela Celerina, anteriormente coronada por el martirio, y de sus tíos paterno y materno, Lorenzo e Ignacio, que, tras haber servido en campamentos militares, llegaron a ser soldados de Dios y obtuvieron del Señor palmas y coronas con su gloriosa pasión. († s. III)
En Poitiers, en Aquitania, san Leonio, presbítero, que fue discípulo de san Hilario. († s. IV)
En Gap, en la región de Provenza, en la Galia, santos Teridio y Remedio, obispos. († s. IV/V)
En Lyon, en la Galia, san Lupicino, obispo, que vivió en la época de la persecución desencadenada bajo los vándalos. († s. V ex.)
En el monasterio de Celle, en Hanonia, san Adelino, presbítero y abad. († c. 696)
En Chester, en la región de Mercia, en Inglaterra, santa Wereburga, abadesa de Ely, fundadora de varios monasterios. († c. 700)
En Meerbeke, en Brabante, santa Berlinda, virgen, que se distinguió por su vida religiosa de pobreza y caridad. († s. IX-X)
En el monasterio cisterciense de Froidemont, en la región de Beauvais, en Francia, beato Helinando, monje, el cual, después de haber vivido como trovador itinerante, abrazó la vida humilde y escondida en el claustro. († d. 1230)
En Londres, en Inglaterra, beato Juan Nelson, presbítero de la Orden de la Compañía de Jesús y mártir, que, por haber negado la suprema potestad de la reina Isabel I en lo referente a la vida del espíritu, fue condenado a muerte y ahorcado en Tyburn. († 1578)
En Manila, Filipinas, beato Justo Takayama Ukon, que renunció a su alta posición social como samurai, y a sus riquezas, por amor a Cristo y que a causa de los maltratos que sufrió en su patria por quienes odiaban su fe, murió en el exilio. († 1615)
En Lyon, en Francia, santa María de San Ignacio (Claudina) Thévenet, virgen, la cual, movida por la caridad, con ánimo esforzado fundó la Congregación de Hermanas de Jesús y María, para la formación espiritual de las jóvenes, especialmente de condición humilde. († 1837)
En Bourg-Saint-Andéol, en la región de Viviers, en Francia, santa María Ana Rivier, virgen, que en tiempo de la Revolución Francesa, cuando se suprimieron todas las órdenes y congregaciones religiosas, instituyó la Congregación de Hermanas de la Presentación de María, para educar en la fe al pueblo cristiano. († 1838)
En la población de Steyl, en los Países Bajos, beata María Elena Stollenwerk, virgen, que colaboró con el beato Arnoldo Janssen en la fundación de la Congregación de Misioneras Siervas del Espíritu Santo y, tras haber cesado en la función de superiora, se entregó a la adoración perpetua. († 1900)
En el campo de concentración de Dachau, cercano a Munich, en Alemania, beato Alois Andritzki, sacerdote diocesano y mártir. Detenido por la Gestapo por denunciar públicamente las persecuciones de los nazis contra la Iglesia, fue asesinado por odio a la fe mediante inyección letal. († 1943)