lunes, 23 de febrero de 2026

Santos del día 24 de febrero

                                                            Santos del día 24 de febrero


En Nicomedia, de Bitinia, pasión de san Evecio, que en tiempo del emperador Diocleciano, al ver expuesto en la plaza el edicto contra los adoradores de Dios, ardiente de fe rasgó el documento ante todo el pueblo, y por ello fue sometido a crueles suplicios. († 303)
En Tréveris, en la Galia Bélgica, san Modesto, obispo. († c. 480)
En Canterbury, en Inglaterra, san Etelberto, rey de Kent, que fue el primero de los príncipes de los anglos convertido a la fe de Cristo por el obispo san Agustín. († 616)
En Ascoli Piceno, en Italia, beato Constancio Sérvoli de Fabriano, presbítero de la Orden de Predicadores, que se distinguió por su austeridad de vida y su celo en promover la paz. († 1481)
En Mantua, en Lombardía, beato Marcos de Marconi, religioso de la Orden de Ermitaños de San Jerónimo. († 1510)
En Nocera Inferiore, en la región de Campania, en Italia, beato Tomás María Fusco, presbítero, que manifestó un amor extraordinario hacia los pobres y los necesitados, y fundó el Instituto de Hijas de la Caridad de la Preciosísima Sangre, para trabajar sobre todo entre los jóvenes y los enfermos. († 1891)
En la ciudad de Algemesí, en la región de Valencia, beata Josefa Naval Girbés, virgen, que se consagró a Dios dentro de la vida ciudadana, entregada a catequizar a los niños. († 1893)
En Pamplona, España, beata Ascensión del Corazón de Jesús (Florentina) Nicol Goñi, virgen, cofundadora de las Misioneras Dominicas Hermanas del Rosario. († 1940)
En Erlangen, Alemania, beato José Mayr-Nusser, mártir, muerto por odio a la fe bajo un régimen contrario a Dios. († 1945)
En un «tren de la muerte», en Bergen-Belsen, Celle (Alemania) (?), beato Marcel Touquet, laico de la diócesis de Nanterre, casado, miembro de la Juventud Obrera Cristiana (JOC), que dio testimonio de la fe como mártir bajo el nazismo. († 1945)
En Shelqet, Albania, beato Luigj Prendushi, presbítero de la diócesis de Sapë y mártir. († 1947)

24 de febrero: Nuestra Señora de la Confianza

 

24 de febrero: Nuestra Señora de la Confianza

La Madonna della Fiducia nació por intermedio de la Venerable Clara Isabel Fornari en el primer tercio del siglo XVIII, que recibió de la Virgen María el anuncio de las gracias que concedería por intermedio de la imagen.

La imagen más famosa se encuentra en el Seminario Mayor de Roma, cuyos seminaristas fueron agraciados por muchos favores, y al que concurre tradicionalmente el Papa a visitarla los 24 de febrero.

La devoción a Nuestra Señora de la Confianza surgió en Italia hace casi tres siglos, vinculada a la Hermana Clara Isabel Fornari, clarisa fallecida en 1744. Abadesa del monasterio de la ciudad de Todi.

La abadesa, hoy Venerable hermana Clara Isabel Fornari, abrazó una vida severa de la penitencia y fue favorecida con muchas gracias místicas; incluso recibió los sagrados estigmas de la pasión de Nuestro Señor.

Sor Clara llevaba siempre consigo un milagroso cuadro que representa a la Virgen con el Niño Jesús en los brazos. A esa pintura se atribuían gracias y curas numerosas, y ya en el S. XVIII comenzaron a circular por Italia copias, dando origen a la devoción de la Santísima Virgen bajo el título de Madre de la Confianza.

La pintura fue pintada por el gran pintor italiano Carlo Maratta (1625-1713), que fue nombrado caballero por el Papa Clemente XI en 1704 y se hizo pintor de la corte de Luis XIV el mismo año. Se dice que el renombrado artista dio esta pintura a una joven noble, que se convertiría en la abadesa del convento de Pobres Clarisas de San Francisco en la ciudad de Todi.

La Hermana Clara Isabel tenía una gran devoción a la Santísima Madre, como todos los Santos y un apego muy especial a esta imagen maternal de la Virgen con el niño divino. Nuestra Señora hizo una promesa notable a la hermana Clara Isabel que ganaría gracias especiales para ella, sus hermanas y todas las personas a través de las épocas veneraran esta imagen.

Muchas personas, especialmente los conversos, aumentarán su devoción a la Virgen y pregunto cómo proceder. En esta promesa se encuentra una solución simple: simplemente vaya a nuestra Señora de confianza y le pídaselo. Mi Madre Celestial, con el amor de una madre verdadera, me aseguró que ella daría una especial sensibilidad y devoción hacia ella a todos los que contemplaran este imagen (esta promesa, por supuesto, no sólo se aplica a la imagen original, sino también a todas las copias de la misma que circulan).


LA IMAGEN EN EL SEMINARIO MAYOR DE ROMA

Debido a las numerosas curas y conversiones realizadas por la intercesión de la Virgen de la Confianza, copias del retrato fueron hechas y distribuidas. Una de las copias acabó por tornarse más célebre que el propio original, que está en Todi.

Fue llevada al Seminario Mayor de Roma —el principal del mundo, por ser el seminario del Papa—, donde se convirtió en la Patrona. Todos los años es venerada por el propio Pontífice, quien va a visitarla en la fiesta de la “Virgen de la Confianza”, el 24 de febrero.

Cuando allí fue colocado, venía acompañado de un antiguo pergamino, que aún se conserva, y que trae estas consoladoras palabras de Sor Clara Isabel: “La divina Señora se dignó concederme que toda alma que con confianza se presente delante de este cuadro, experimentará una verdadera contrición de sus pecados, con verdadero dolor y arrepentimiento, y obtendrá de su Divinísimo Hijo el perdón general de todos sus pecados. Además esa mi divina Señora, con amor de verdadera Madre, condescendió en asegurarme que a toda alma que contemple esta imagen, concederá una particular ternura y devoción hacia Ella.”

Desde el inicio, la Virgen mostró a los seminaristas que, si recurriesen a Ella bajo la invocación de Nuestra Señora de la Confianza, podían contar con su auxilio en toda circunstancia por más difícil que fuese.

Nuestra Señora de la Confianza los protegió en tiempos de crisis. Ella concedió la plena protección a los seminaristas contra el flagelo de la gripe asiática, que se cobró muchas vidas en Roma en 1837, y otra vez en 1867 en que una epidemia de cólera alcanzó la Ciudad Eterna, y en las que el Seminario Romano se vio milagrosamente libre por la poderosa intercesión de su Patrona.

También, durante la Primera Guerra Mundial, cerca de cien seminaristas fueron enviados al frente de batalla, y se colocaron bajo la especial protección de la “Madonna”. Todos regresaron vivos, lo que atribuyeron a la Santísima Virgen. En agradecimiento, entronizaron el venerable cuadro en una nueva capilla de mármol y plata y coronaron a la madre y el niño con oro y diademas.


LA IMAGEN

La devoción a la “Madonna della Fiducia” se muestra particularmente benéfica cuando se reza la jaculatoria “¡Madre mía, confianza mía!”. Muchos son aquellos que se fortalecen en la confianza, o la recuperan, apenas por contemplar esa bella pintura, sintiéndose inundados por la mirada materna, serena, cariñosa y alentadora de la Reina del Cielo.

Esta imagen fomenta e inspira confianza. Conforme a lo habitual en el estilo renacentista de representar a la Virgen y a los Santos como tipos regionales, la Virgen, con su cabello castaño, ojos color avellana y piel suave, aparece como una belleza del Norte de Italia. Serena y noble, ella lleva en sus brazos su gran tesoro, que tiene el aire de mando, de un gran príncipe, que con un gesto imperativo sorprendente, Nuestro Señor apunta directamente a la madre, como diciendo, “si quiere venir a mi, vaya a ella. Todo lo que ella me pida, se lo daré.”

La imagen nos enseña lo que siempre ha ordenado la Santa Iglesia: nuestro Señor Jesucristo siempre actúa a través de María como un canal. Tienen lugar por medio de y a través de la intercesión de esta Madre Santísima todas las conversiones y favores.


SOR CLARA ISABEL FORNARI

Nació en Roma el 25 de Junio de 1697 y fue bautizada como Ana Felicia Fornari. Murió en Todi en 1744.

Cuando tenía apenas 15 años, ingresó en el convento de las Clarisas de Todi, al año siguiente hizo sus votos y tomó el nombre de Clara Isabel.

A esta edad comenzó a tener fenómenos extraordinarios que se repetirán en su vida.

En sus largos y frecuentes momentos de éxtasis tuvo visitas de Jesús, Nuestra Señora, Santa Clara de Asís y Santa Catalina de Siena.

Durante uno de estos momentos, Jesús puso un anillo en su dedo, y la llamó su “esposa en el dolor”.

Los médicos y el confesor atestiguaron que sus éxtasis eran reales.

Sus manos, sus pies y su costado se marcaron con los estigmas de la Pasión de Jesús, y a veces le sangraban.

En su cabeza una corona de espinas que atravesaban su interior. Por la frente sudaba gotas de sangre.

El demonio, descontento suponemos con tanta inspiración divina, la sometía a un miedo continuo. Le daba golpes, la tiraba por las escaleras y le metía en la cabeza la idea de que se suicidara.

Ella, sin embargo, se sentía consolada por Dios y le alentaba en el camino a la santidad.

Además de su intermediación para el inicio de la advocación de la Madonna de la Fiducia, en 1735, Sor Isabel Clara Fornari, modeló en cera, la que llegaría a ser la milagrosa imagen de la Virgen Niña, con el atuendo propio de la época.

(fuente: forosdelavirgen.org)

domingo, 22 de febrero de 2026

Santos del día 23 de febrero

                                                              Santos del día 23 de febrero


   San Policarpo de Esmirna, obispo y mártir (1 coms.) - Memoria litúrgica   
Memoria de san Policarpo, obispo y mártir, discípulo de san Juan y el último de los testigos de los acontecimientos apostólicos, que en tiempo de los emperadores Marco Antonino y Lucio Aurelio Cómodo, cuando contaba ya casi noventa años, fue quemado vivo en el anfiteatro de Esmirna, en Asia, en presencia del procónsul y del pueblo, mientras daba gracias a Dios Padre por haberle contado entre los mártires y permitido participar del cáliz de Cristo. († c. 155 o 166)

En Sirmio, en Panonia, san Sireno, mártir, de oficio hortelano, que fue denunciado por una mujer a la que había reprochado su lascivia, y por haber declarado ante el juez su condición de cristiano y negarse a sacrificar a los dioses, fue decapitado. († c. 307)
En Wenlock, en Inglaterra, santa Mildburga, virgen, de la familia real de Mercia, que fue abadesa de este monasterio. († c. 722)
En Maguncia, de la Franconia, san Willigiso, obispo, eximio por su celo pastoral. († 1011)
En Stilo, en Calabria, san Juan, que fue monje según los estatutos de los Padres orientales y mereció ser llamado «Theristes» o «Segador» porque, persona de suma caridad para con los pobres, tenía la costumbre de prestar ayuda a los segadores. († c. 1127)
En Francia, en una nave prisión anclada frente a la ciudad de Rochefort, beato Nicolás Tabouillot, presbítero y mártir, que era párroco, y por razón de su ministerio sacerdotal fue detenido durante la Revolución Francesa y terminó sus días en un hospital, consumido por la enfermedad. († 1795)
En Bilbao, en el País Vasco, en España, beata Rafaela de Ybarra y Arambarri de Vilallonga, que, siendo madre de siete hijos y con el consentimiento de su marido, hizo profesión religiosa y fundó el Congregación de los Santos Ángeles Custodios, para la protección de las jóvenes y para enseñarles el camino de los preceptos del Señor. († 1900)
En Roma, santa Josefina (Judit Adaleide) Vannini, virgen, que fundó la Congregación de Hijas de San Camilo, para servir a los enfermos. († 1911)
En Madrid, España, beato Braulio Carlos Manzanares, en el siglo Juan Lucas, religioso profeso de los Hermanos de las Escuelas Cristianas y mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1937)
En Poznan, ciudad de Polonia, beato Luis Mzyk, presbítero de la Sociedad del Verbo Divino y mártir, que durante la ocupación militar de su patria por un régimen sectario, inhumano y hostil a la fe, fue asesinado por los guardias de la ciudad, confesando a Cristo hasta la muerte. († 1942)
En el campo de concentración de Dachau, cercano a la ciudad de Munich, en Alemania, beato Vicente Frelichowski, presbítero, que durante la guerra, encarcelado en varias prisiones, nunca decayó en la fe ni en su misión pastoral. Atendiendo a compañeros enfermos, también él enfermó y, tras muchos sufrimientos, llegó a la posesión de la paz eterna. († 1945)
En Nowogrodziec, Boleslawiec, Polonia, beata Maria Rosaria Schilling, religiosa de las Hermanas de Santa Isabel y mártir, que, a pesar de ser consciente de la violencia cometida por los soldados del Ejército Rojo, decidió permanecer cerca de las personas a las que cuidaba, los ancianos y los enfermos que no podian escapar. († 1945)