domingo, 26 de julio de 2026

El tamaño de las personas (Reflexión en valores)

 

El tamaño de las personas

Robert Pershing Wadlow, la persona más alta del mundoUna persona es enorme para uno cuando habla de frente y vive de acuerdo a lo que habla, cuando trata con cariño y respeto, cuando mira a los ojos y sonríe inocente.

Es pequeña cuando solo piensa en sí misma, y le hace creer a los otros que piensa en ellos cuando se comporta de una manera poco gentil, cuando no apoya, cuando abandona a alguien justamente en el momento en que tendría que demostrar lo que es mas importante entre dos personas: La Amistad,el compañerismo, el cariño, el respeto, el celo y asimismo el amor.

Una persona es gigante cuando se interesa por tu vida, cuando busca alternativas para tu crecimiento, cuando sueña junto contigo… Cuando trata de entenderte aunque no piense igual

Una persona es grande cuando perdona, cuando comprende, cuando se coloca en el lugar del otro, cuando obra, no de acuerdo con lo que esperan de ella, pero de acuerdo con lo que espera de si misma.

Una persona es pequeña cuando se deja regir por comportamientos estereotipados. Cuando quiere quedar bien con todos, cuando maneja a la gente como un titiritero y lamentablemente siempre hay gente que no tiene convicciones y se deja manejar….

Una misma persona puede aparentar grandeza o pequeñez dentro de una relación, puede crecer o disminuir en un corto espacio de tiempo.

Una decepción puede disminuir el tamaño de un amor que parecía ser grande. Una ausencia puede aumentar el tamaño de un amor que parecía ser ínfimo. Una decepción puede terminar con el respeto por alguien…de muchos… Una acción correcta puede enaltecer a otros.

Es difícil convivir con esta elasticidad: las personas se agigantan y se encogen a nuestros ojos, ya que nosotros juzgamos a través de centímetros y metros, acciones y reacciones, de verdades o falsedades, de expectativas y frustraciones.

Una persona es única al extender la mano, y al recogerla inesperadamente, se torna otra. El egoísmo unifica a los insignificantes,a los perdedores, a los falsamente llamados diplomáticos. No es la altura, ni el peso, ni la belleza ni un título o la abundancia de dinero lo que convierte a una persona en grande; es su honestidad, su decencia ; su amabilidad y respeto por los sentimientos e intereses de los demás. Por su sensibilidad sin tamaño...

La persona más alta del mundo, ha sido, hasta ahora, Robert Pershing Wadlow, con una altura de 2,72 metros. Podemos ver a Robert en la fotografía de la izquierda.

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Reflexiones católicas

Las primeras decisiones de Jesús de Nazaret - Domingo 17º del TO. Ciclo A (26.07.2026): Mateo 13,44-52. Viejo y Nuevo, la Ley y Jesús y "Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12) CINCO MINUTOS

 Verano 4. 26 de julio de 2026.

Cuarto paseo por el llamado 'Evangelio de Mateo': Las primeras decisiones de Jesús de Nazaret.
Recuerdo que el primer paseo fue en compañía de las cinco primeras mujeres de este Evangelio.
Recuerdo que el segundo paseo fue en compañía de las cinco primeras citas de la Infancia del Jesús de Mateo.
Recuerdo que el tercer paseo fue en compañía de las expresiones temporales de la narración del Evangelio: Entonces...
Y en este cuarto paseo y para esta nueva semana con el evangelio de Mateo, propongo, de inicio 'leer lo primero que, según este Evangelista y biógrafo, hizo Jesús de Nazaret en su vida'. Constatar que lo primero que hace este Jesús es poner en marcha su primera decisión. Así lo leemos en Mateo 3,13-15: "Entonces aparece Jesús, que viene de Galilea al Jordán, donde Juan, para ser bautizado por él... y, entonces le dejó". ¿Quién, o quienes, informaron a este judío de Galilea de la persona de ese otro judío de Judea llamado Juan, de sus palabras y de sus tareas? ¿Deseaba este Jesús del Evangelista Mateo dedicarse como Juan a 'bautizar' para perdonar pecados? 
Lo que sí intuyo es que el galileo Jesús comprendió muy bien la tarea que realizaba Juan y el éxito que tal vez también contempló. Y, si tan bien comprendió estas cosas, ¿por qué, me pregunto, no se quedó Jesús con su también judío Juan para dedicarse ambos a la tarea de 'perdonar pecados' que era como ser desobedientes a la doctrina y a la práctica de la religión del templo de Israel? 
Por lo que leo en el texto de este nuevo paseo por el Evangelio comprendo que Jesús no se quedó con Juan para 'seguir aprendiendo a perdonar pecados'. Parece ser que este Jesús de Nazaret no deseó ser entonces un perdonador de los pecados como hacía Juan, el luego llamado 'Bautista'. Parece ser que este Jesús de Nazaret decidió dedicarse a 'enseñar a pecar' a quienes estuvieran de acuerdo con él. Por aquel entonces, y por ahora también, 'perdonar pecados' es una cosa y otra, bien distinta, 'enseñar a pecar'. ¿Cómo nos suena ahora esta nueva decisión de este Jesús de Mateo?
Añadiré, a modo de dato incuestionable de esto que acabo de escribir, que muy pronto en el relato del Evangelio llegaremos al primer discurso que Mateo puso en boca de su Jesús, capítulos 5º a 7º... Durante la semana me leeré este discurso y sobre todo aquello que se dice cuando lea "Habéis oído que se dijo..., en cambio yo os digo...".
Síntesis, por ahora. La primera decisión de Jesús es comprender lo que hacía Juan y la segunda fue preguntarse a qué dedicaré mi vida y mis tareas después de comprender a Juan: enseñar a pecar.
Y, ¿qué sucedió con el proyecto bautizador de Juan? Esto se cuenta en Mateo 11, con todo lujo de detalles y consecuencias.
Y, ¿qué sucedió con el proyecto de Jesús y su tarea de enseñar a pecar? Esto se cuenta en Mateo 21,23-46 con todo lujo de detalles y consecuencias.
Para esta nueva semana de verano ya es más que suficiente. Hasta luego.
A continuación se encuentran los dos comentarios para el día 26 de julio.

Carmelo Bueno Heras           

Comentario primero:

Domingo 17º del TO. Ciclo A (26.07.2026): Mateo 13,44-52. Viejo y Nuevo, la Ley y Jesús. Lo medito y escribo CONTIGO,

En las liturgias de este último domingo del mes de julio tenemos la oportunidad de escuchar y meditar el final del discurso sobre las parábolas que el Evangelista Mateo puso en labios de su Jesús de Nazaret. Se trata de las tres últimas parábolas que, junto a las cuatro anteriores, completan el número de la totalidad que, en esta lengua tan peculiar de la Biblia, es el siete.

 

Las tres parábolas ocupan la primera parte de esta lectura (Mateo 13,44-50). El final de este relato no podría ser otro, evidentemente, que la conclusión (Mateo 13,51-52, que transcribo: “Todo discípulo del Reino de los Cielos es como el amo de casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo”. Este ‘amo’ de casa puede leerse también ‘ama de casa’. Adelanto ya que este final del tercer discurso del Jesús de Mateo es semejante al final del primero (Mateo 7,12-27).

 

“El Reino de los Cielos es...” (Mt 13,44). Así comienza la quinta parábola. El Reino es un tesoro escondido... Y creo que este tesoro y su escondite secreto no es otra realidad que lo ya escrito por este Evangelista y su Jesús en Mt 7,12: “Todo cuanto deseas que te hagan los demás, házselo a ellos. Esta es la Ley y los Profetas”. Tú y yo, ¿somos este tesoro y su campo? Sí, claro.

 

“El Reino de los Cielos es...” (Mt 13,45-46). Así comienza la sexta parábola. El Reino es una perla encontrada... Y creo que esta perla y su mercader buscador no es otra realidad que lo ya anunciado por este Evangelista y su Jesús en Mt 7,12: “Todo cuanto deseas que te hagan los demás, házselo a ellos. Esta es la Ley y los Profetas”. ¡Tú y yo somos esta perla y su mercader!

 

“El Reino de los Cielos es...” (Mt 13,47-50). Así comienza la séptima y última de las parábola. El Reino es una red de pescar... Y creo que esta red tan específica no es otra realidad que lo ya escrito por este Evangelista y su Jesús en Mt 7,12: “Todo cuanto deseas que te hagan los demás, házselo a ellos. Esta es la Ley y los Profetas”. Tú y yo somos esta red de pescar. Y esto lo podemos certificar en esa lectura sinóptica sobre esta red de pescar (Mt 13,47-50) con la construcción de aquellas casas sobre la arena o sobre la roca (Mt 7,24-27).

 

Añado una pizca al comentario: En esta última parábola, muchos comprenderán que Mateo y su Jesús están hablando del ‘más allá’, del después del mundo. Y yo me atrevo a pensar, creer y contemplar que ambos (Mateo y su Jesús) están pensando en el ‘más acá’, en este mundo.

 

Pero, ¿no se habla en estos textos sinópticos del propio Evangelista (7,12-27 y 13,47-50) de la salvación y la perdición? Claro que sí. Exactamente. O, ¿ya se nos olvidó que este escriba que es Mateo (y su mismo Jesús de Nazaret) nos decía que existían dos caminos? Habéis oído que se os dijo... (era el camino de la Ley y los Profetas); en cambio, yo os digo... (era el camino de Jesús). Cada persona decidirá seguir la religión de la Ley y los Profetas o el camino de Jesús. O, dicho en palabras de la conclusión de este relato (13,51-52), cada persona es ‘ama de su casa’ y sabe bien qué es lo viejo y qué es lo nuevo, qué es la Ley y quién es ‘su’ Jesús. Y sabe también (o debería saberlo) si el cimiento de su casa es arena de Ley o roca de Evangelio del Jesús de Mateo: cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás. ¿Cuántas veces me lo diré?

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 26.07.2020. Y también en Madrid, 26.07.2026.   


Comentario segundo

"Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12)

CINCO MINUTOS para compartir el comentario de la 35ª página del Evangelio de Mateo 19,27 a 20,16.

En el comentario anterior decía que íbamos a retomar ahora un cuarto asunto que el Evangelista Mateo nos cuenta a propósito de las consecuencias del acaparamiento de dinero en esta realidad de la vida y su relación con esa otra realidad que se denomina ‘vida eterna’. Se había acercado ‘uno’ a Jesús para preguntarle: “¿qué tengo que hacer de bueno para conseguir vida eterna?” (Mateo 19,16).

 

Los discípulos y, sobre todo, Pedro, quedaron impresionados por el mensaje de este Jesús del Evangelista Mateo. Y creo que esa misma impresión se nos queda marcada a todos cuantos leemos y tratamos de asimilar el mensaje de entonces que leemos ahora. ¿Acaso no hubiéramos hecho cada uno de nosotros lo que hizo Pedro?: “Nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué nos va a tocar?” (Mateo 19,27).

 

Esta pregunta de Pedro es el desencadenante de una respuesta de este Jesús de Mateo que sigue sorprendiendo a quienes se le acercan y le escuchan desde aquella primera intervención suya en el monte que acabará llamándose de ‘las Bienaventuranzas’ (Mt 7,12). En este momento no se alude a aquel estribillo que recordamos bien: “Habéis oído que se dijo... En cambio, yo os digo”. Aquí se dice esto otro, que es tan igual y semejante a aquello: “los últimos serán primeros y los primeros últimos” (Mt 19,30 y 20,16). De esta manera tan bien escogida y narrada el Evangelista nos ha llevado al final de la segunda etapa del camino de Galilea a Jerusalén. Ya nos vamos convenciendo de que en este ‘camino’ no importa tanto el itinerario físico-geográfico, sino el proceso de comprensión de los valores, actitudes y decisiones de Jesús y de aquellos que desean ser como él. A estos valores, actitudes y decisiones les califica y denomina este Evangelista ‘Reino o Reinado de Dios’.

 

La parábola con la que se inicia el capítulo vigésimo lo explica tan pedagógicamente que no admite dudas, aunque sé que siempre habrá ‘mentalidades del capital’ que considerarán injusta la manera de actuar del Jesús de Mateo identificada con el propietario de la viña de la parábola (Mt 20,1-16): “El Reinado de Dios es semejante al propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar jornaleros para su viña”. Ningún otro Evangelista cuenta esta parábola. ¿Se la inventó Mateo? Nunca lo sabré, pero cuando lea el relato de Mateo 21,33-46 recordaré de nuevo este asunto de la viña y de los viñadores. ¡Son tan semejantes!

 

No dejaré de repetirme expresiones que este Evangelista nos va dejando escritas como quien deposita semillas para que germinen y crezcan: El Reino-Reinado de Dios es una semilla y su sembrador... El Reino-Reinado de Dios es un propietario y su contrato de jornaleros... El Reino-Reinado de Dios, ¿eres tú?, ¿lo soy yo?, ¿lo somos tú y yo y cada persona? El Reino de Dios es y está en “Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás”. Eso es. El Reino es así. Este Reino es vida eterna. Vida eterna aquí. Una paradoja sólo creíble cuando se elige ser último en vez de ser primero, cuando se decide ser servidor del abajado en vez de aceptar ser aupado en el pedestal... Y acabo el comentario ya mientras me leo sin prisas ahora Mateo 23.

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 28.07.2019. Y también en Madrid, 26.07.2026.

Santos del día 26 de julio:

                                        Santos del día 26 de julio


La Memoria litúrgica litúrgica no se celebra hoy, porque hay una celebración de mayor rango
Memoria de san Joaquín y santa Ana, padres de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, cuyos nombres se conservaron gracias a la tradición de los cristianos.
Conmemoración de san Erasto, tesorero de la ciudad de Corinto, que estuvo al servicio del apóstol Pablo. († s. I)
En el monasterio de San Benito, junto al río Po, en el territorio de Mantua, san Simeón, monje y ermitaño. († 1016)
En Auch, ciudad de Aquitania, san Austindo, obispo, que construyó la iglesia catedral de esta ciudad, mejoró las costumbres del pueblo y fue modelo en la casa de Dios. († 1068)
En Verona, en los confines de Venecia, beatos Evangelista y Peregrino, presbíteros. († s. XII/XIII)
En Sassoferrato, del Piceno, beato Hugo de Actis, monje de la Congregación de Monjes Silvestrinos de la Orden de San Benito. († 1250)
En Septémpeda, de nuevo en el Piceno, beata Camila Gentili, martirizada por su propio esposo. († s. XIV/XV)
En Gateshead, pueblo cercano a Newcastle-on-Tyne, en Inglaterra, beato Juan Ingram, presbítero y mártir, que, inglés de nacimiento, una vez ordenado en la basílica Lateranense ejerció su ministerio en Escocia hasta que, habiendo pasado a Inglaterra, en tiempo de la reina Isabel I fue ahorcado por ser sacerdote. († 1594)
En Darlington, también en Inglaterra, beato Jorge Swallowell, mártir, condenado a muerte el mismo año en que había vuelto a la Iglesia católica, y aun cuando al ser atrozmente atormentado fue presa de gran pavor, permaneció firme en la fe católica y aceptó los crueles suplicios a que le sometieron. († 1594)
En Lancaster, igualmente en Inglaterra, beatos Eduardo Thwing, de la Orden de Predicadores, y Roberto Nuter, ambos presbíteros y mártires, que tras árduos trabajos en el cuidado de la viña del Señor, en tiempo de la reina Isabel I fueron condenados a muerte por ser sacerdotes, alcanzando así la gloria del martirio. († 1600)
En Londres, de nuevo en Inglaterra, beato Guillermo Webster, presbítero y mártir, que después de haber ejercido el ministerio a lo largo de más de veinte años en diversas cárceles, durante el reinado de Carlos I fue apresado por ser sacerdote y llevó a término su martirio en el patíbulo de Tyburn. († 1641)
En Phû Yên, pueblo de Annam, beato Andrés, catequista, que, al exacerbarse la persecución contra la enseñanza de la doctrina cristiana, fue hecho prisionero y, tras ser condenado a muerte, derramó su sangre por Cristo como el primer mártir de la Iglesia de este país. († 1644)
En una sórdida nave anclada ante las costas de Rochefort, en Francia, beatos Marcelo Gaucherii Labigne de Reignefort, de la Sociedad de Misioneros, y Pedro José Le Groing de la Romagère, ambos presbíteros y mártires. El primero vivía en el territorio de Limoges y el segundo en Bourges, y ambos, detenidos durante la Revolución Francesa por quienes odiaban la religión, murieron consumidos por el hambre y la enfermedad. († 1794)
En Orange, población también de Francia, beatas María Margarita de San Agustín Bonnet y cuatro compañeras, vírgenes de la Orden de Santa Úrsula, que fueron martirizadas durante la misma revolución.
Son sus nombres: beatas Catalina de Jesús (María Magdalena) de Jastamont, Ana de San Basilio Cartier, Clara de Santa Rosalia (Maria Clara) du Bac e Isabel Teresa del Corazón de Jesús Consolin. († 1794)
En Lovere, en la Lombardía, santa Bartolomea Capitanio, virgen, fundadora, junto con santa Vicenta Gerosa, de la Congregación de Hermanas de la Caridad de la Virgen Niña. Murió a los veintisiete años, atacada por la tisis, o más bien consumida por la caridad. († 1833)
En Motril, pueblo de la provincia de Granada, en España, beatos Vicente Pinilla, agustino recoleto, y Manuel Martín Sierra, presbíteros y mártires, que en tiempo de persecución religiosa fueron sacados por la fuerza de la iglesia y fusilados al día siguiente. († 1936)
En Pedroche, en la provincia española de Córdoba, beato Ángel Cantador González, laico casado y mártir, víctima de la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil Española. († 1936)
En “La Torre del Mitjé”, Manresa, beato Jaime Bertino Secases, en el siglo Antonio Jaume, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Villanueva del Arzobispo, Jaén, beato Mariano de San José Altolaguirre Altolaguirre, en el siglo Santiago, de la Orden de la Santísima Trinidad, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Barbastro, Huesca, beato Vicente Burrel Enjuanes, de la Orden de San Benito, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Binéfar, Huesca, beato Amancio Marín Mínguez, de la Orden de la Merced, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Reus, Tarragona, beatos Josep Badia Minguella, y Josep Civit Timoneda, sacerdotes diocesanos, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Tarragona, beatos Josep Maria Jordà Jordà, en el siglo José María, de la Orden de San Benito, Pau Gili Pedrós, Josep Masquef Ferrer, Aleix Miquel Rosell, Pau Roselló Borgueres, Francesc Vidal Sanuy y Miquel Vilatimó Costa, sacerdotes diocesanos, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Lleida, beatos Manuel Jové Bonet y Xavier Sorribas Dot, presbíteros y Onésimo Agorreta Zabaleta, Amadeu Amalrich Rasclosa, Xavier Amargant Boada, Pere Caball Juncà, Josep Casademont Vila, Teófilo Casajús Alduán, Antonio Cerdá Cantavella, Amadeu Costa Prat, José Elcano Liberal, Lluís Hortós Tura, Senén López Cots, Miguel Oscoz Arteta, Lluís Plana Rabugent, y Vicente Vázquez Santos, religiosos, de la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Barcelona, beato Gumersindo Valtierra Alonso, presbítero, de la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Utrera, Sevilla, beato Miguel Borrero Picón, sacerdote diocesano, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Huelma, Jaén, beatos Juan Morillo Torres, Leandro Bago Bueno y Vicente Francisco Vañó Crespo, sacerdotes diocesanos, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Villanueva del Arzobispo, Jaén, beatos Matías Molina de la Poza y Manuel Heredia Torres, sacerdotes diocesanos, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En el campo de concentración de Dachau, cercano a Munich, en Alemania, san Tito Brandsma, presbítero de la Orden de Carmelitas y mártir, holandés de nacimiento, que, por defender la Iglesia y la dignidad del hombre, padeció con ánimo sereno toda clase de sufrimientos y vejaciones, y dio ejemplo de una caridad sin límites, tanto en favor de sus hermanos concautivos como de sus mismos verdugos. († 1942)
En Centonara d’Artò, Madonna del Sasso, beata Josefa María (María Pierina) de Micheli, religiosa de las Hermanas de la Inmaculada Concepción. († 1945)
En La Valetta, capital de la isla de Malta, san Jorge Preca, presbítero, que se entregó amorosamente a la formación catequética de los niños y fundó la Sociedad de la Doctrina Cristiana, con la misión de testimoniar la Palabra de Dios y propagarla al pueblo. († 1962)