miércoles, 11 de febrero de 2026

12 de febrero: Nuestra Señora de Argenteuil

 

12 de febrero: Nuestra Señora de Argenteuil

Nuestra Señora de Argenteuil (París) construida por Clovis I, que contiene una porción de la prenda sin costuras de Nuestro Señor.

En torno al año 500, Clodoveo era el rey de los francos y no profesaba la fe católica. Pasaban los años mientras su esposa Clotilde oraba por su esposo para que se convierta. Entonces, un día fatídico Clovis estaba comprometido en una batalla desesperada y se veía muy superado. Viéndose ya derrotado, el monarca gritó en voz alta a Dios para que lo ayude, con la promesa de renunciar a sus dioses paganos si le concediera una victoria milagrosa.

Fue entonces que, mirando al cielo, Clovis gritó: "Jesucristo, a quien Clotilde declara ser el Hijo de Dios vivo y que se dice ayudas a los oprimidos, danos la victoria a los que ponemos su esperanza en Ti. Te suplico la gloria de tu ayuda! Si Tú me concedes la victoria sobre estos enemigos, voy a creer en ti y seré bautizado en tu nombre. Porque yo he llamado a mis dioses pero me han demostrado , están muy lejos de mi ayuda y que no tienen el poder para socorrer a los que les sirven. Ahora hago un llamado a Ti, y me largo a creer en Ti para escapar de mis enemigos".

Dios tuvo a bien responder a la petición de Clovis de inmediato, pues apenas había rezado a sus enemigos huyeron del campo. El Rey ganó la batalla y, como él era un hombre de palabra, enmendó su antiguo error y se convirtió a la fe verdadera.


La historia de la túnica de Nuestro Señor Jesucristo

En los Evangelios leemos que, mientras Cristo agonizaba en la Cruz, sus verdugos jugaron dados sobre su túnica. Según ua leyenda, la túnica fue encontrada en el siglo IV por Santa Elena, madre del emperador Constantino. Luego se mantuvo en Constantinopla hasta el siglo VIII .

En el año 800, la emperatriz Irene de Bizancio ofreció a Carlomagno la Santa Túnica en su coronación como emperador de Occidente. El emperador dio entonces la reliquia al convento de Argenteuil, cuando su hija, Theodrade, se convirtió en abadesa .

En el año 850 los normandos saquearon la aldea de Argenteuil, incluyendo la Basílica de San Dennis, pero la túnica estaba escondida en una pared antes de su llegada . Cuando la abadía fue reconstruida en 1003, la reliquia fue restaurada. Se venera hasta el Siglo XVI cuando fue parcialmente quemado por los hugonotes en 1567.

Durante la Revolución francesa, el priorato benedictino fue destruido, y la reliquia luego dado a la iglesia parroquial para su custodia. En 1793, un sacerdote encontró necesario cortarlo en pedazos y enterrarlos en su jardín para protegerlos de la profanación. En 1795, después de que el encarcelamiento de sacerdotes había terminado, la Santa Túnica apareció de nuevo y los diferentes fragmentos se ligan con sutura.

La Santa Túnica se muestra de nuevo en el siglo XIX, y las peregrinaciones reanudó. El 13 de diciembre de 1983, el párroco de San Dennis descubrió la túnica había sido robada. El 2 de febrero de 1984, el Padre Guyard recibió una llamada telefónica de un desconocido con la promesa de devolver el tesoro a la condición de que sus nombres se mantengan en secreto. Esa misma noche, la túnica se encuentra en la Basílica de San Dennis .

La última exposición solemne de la túnica se llevó a cabo durante las vacaciones de Pascua en 1984. En seis días, aproximadamente fueron 80.000 las personas que fueron a ver la túnica.

Las fibras de la túnica son lana y de un tamaño muy regular. Se trata de una tela suave y ligera, el tejido es uniforme y regular con una "Z ", trenzado hecho en un telar primitivo. La tela de color marrón oscuro es típico de la ropa en los primeros siglos de la era cristiana. El tejido fue teñido de color marrón con un método ampliamente en la práctica en su día por personas de escasos recursos. La construcción y el teñido muestran la túnica hasta la fecha a partir de la época de Cristo. Es la prenda usada por Cristo después de la Flagelación y en el camino hacia el Calvario como Él llevó su cruz. El Sudor y Sangre de Cristo por lo tanto impregnan el tejido. En 1985 se hizo un ensayo mostrando la sangre era de tipo AB, además de hallarse polen común de Palestina en el tejido .

traducido por mallinista
(fuente: www.roman-catholic-saints.com)

Santos del día 12 de febrero

                                                     Santos del día 12 de febrero

En Cartago, conmemoración de los santos mártires de Abitinia, que durante la persecución desencadenada bajo el emperador Diocleciano, por haberse reunido para celebrar la Eucaristía dominical en contra de lo establecido por la autoridad, fueron apresados por los magistrados de la colonia y los soldados de guardia. Conducidos a Cartago e interrogados por el procónsul Anulino, a pesar de los tormentos que les infligían, se reafirmaron en su fe cristiana y proclamaron no poder renunciar a la celebración del sacrificio del Señor, por lo cual derramaron su sangre en lugares y momentos distintos. Estos son los nombres: santos Saturnino, presbítero, con cuatro hijos: Saturnino junior y Félix, lectores, y María e Hilarión, aún niño; Dativo o Sanator, Félix, otro Félix, Emérito y Ampelio, lectores; Rogaciano, Quinto, Maximiano o Máximo, Telica o Tacelita, otro Rogaciano, Rogato, Januario, Casiano, Victoriano, Vicente, Ceciliano, Restituta, Prima, Eva, otro Rogaciano, Givalio, Rogato, Pomponia, Januaria, Saturnina, Martin, Clautos, Félix junior, Margarita, Mayor, Honorata, Victorino, Pelusio, Fausto, Daciano, Matrona, Cecilia, Victoria, Berectina, virgen cartaginesa, Secunda, Matrona y Januaria. († 304)
Conmemoración de san Melecio, obispo de Antioquía, que, por defender la fe de Nicea, fue exiliado varias veces y falleció mientras presidía el I Concilio Ecuménico de Constantinopla. San Gregorio de Nisa y san Juan Crisóstomo exaltaron su figura. († 381)
En el monasterio de San Cornelio de Indam, en Germania, tránsito de san Benito, abad de Aniano, que propagó la Regla benedictina, confeccionó un Consuetudinario para uso de monjes y trabajó con empeño en la instauración de la liturgia romana. († 821)
En Constantinopla, san Antonio, llamado «Cauleas», obispo, que en tiempo del emperador León VI trabajó denodadamente para asegurar la paz y la unidad en la Iglesia. († 901)
En el monasterio de July, en la región de Troyes, en Francia, beata Humbelina, priora, la cual, convertida por su hermano san Bernardo de la vida mundana que llevaba, con el consentimiento de su marido abrazó la vida monástica. († 1136)
En el lugar de Northeim, junto al río Ill, en Alsacia, san Ludano, el cual, oriundo de Escocia, descansó en el Señor mientras peregrinaba a la basílica de los Apóstoles. († 1202)
En Londres, en Inglaterra, beatos mártires Tomás Hemmeford, Jacobo Fenn, Juan Nutter, Juan Munden y Jorge Haydock, presbíteros, que por fidelidad a la Iglesia Romana, y ante la pretensión de la reina Isabel I de atribuirse el primado en lo espiritual, fueron condenados a muerte y en Tyburn descuartizados todavía vivos. († 1584)
En Sarral, Tarragona, España, beato José Gassol Montseny, seminarista que se preparaba para pertenecer al clero diocesano, y mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil. († 1937)
En Shkodrë, Albania, beato Jak Bushati, presbítero de la arquidiócesis de Shkodrë-Pult y mártir. († 1949)

En la ciudad de Barcelona, en la Hispania Tarraconense, memoria de santa Eulalia, virgen y mártir (in. s. IV).

martes, 10 de febrero de 2026

11 de febrero: Nuestra Señora de Lourdes

 

11 de febrero: Nuestra Señora de Lourdes

El 8 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX había definido el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Como queriendo indicar que el cielo ratificaba lo que había hecho en la tierra el Vicario de Jesucristo, el 11 de febrero de cuatro años después (1858), la Virgen María se aparecía a la niña Bernardita Soubirous. Y lo hizo dieciocho veces en total... En la abertura de la roca de Massabielle se alza ante su vista una joven, inmóvil y silenciosa; "tan bella que cuando se la ha visto una vez, se querría morir para volverla a ver". Vale la pena escuchar a ella misma relatar, con su gran ingenuidad, lo que allí pasó:

"Cierto día fui a la orilla del río Gave a recoger leña con otras dos niñas. Enseguida oí como un ruido. Miré a la pradera, pero los árboles no se movían. Alcé entonces la cabeza hacia la gruta y vi a una mujer vestida de blanco, con un cinturón azul celeste y sobre cada uno de sus pies una rosa amarilla, del mismo color que las cuentas de su rosario. Creyendo engañarme, me restregué los ojos; pero alzándolos, vi de nuevo a la joven, que me sonreía y me hacía señas de que me acercase. (..) "

"Entonces se me ocurrió rezar y metí la mano en el bolsillo para buscar el rosario. Me arrodillé. Vi que la joven se santiguaba... Mientras yo rezaba, ella iba pasando las cuentas del Rosario (..) Terminado el rosario, me sonrió otra vez, se elevó un poco y desapareció. (..) Aquella Señora no me habló hasta la tercera vez...

Vale la pena recordemos un poco a Santa Bernardita Soubirous. Nació el 1844 y fue la mayor de seis hermanos. Era una chica sencilla, sin apenas preparación ni cultura pues sus padres, sumamente pobres, no pudieron enviarla a hacer estudios especiales. En la tercera aparición le dijo la Virgen María: "No te haré feliz en este mundo sino en el otro". Y se cumplió. No fue en su vida ni seglar ni religiosa llevada en palmitas como se podría suponer.

El día once de febrero de aquel año 1858 cayó en jueves. Era un día crudo de invierno. Bernardita acompañada de su hermana Toneta y su amiguita Juana, marchan para ver si encuentran leña para calentarse en la lumbre. Su madre le había encargado a Bernardita que, como gozaba de poca salud y se constipaba enseguida, procurase no mojarse los pies. Su hermana y Juana cruzaron el riachuelo. Ella se quedó sola y es entonces cuando llegó la aparición que ya hemos visto relatada de su pluma...

Cuando volvieron Toneta y Juana les preguntó Bernardita: ¿"Habéis visto algo?" Bernardita estaba radiante, y ellas, todo curiosas, le preguntaron: ¿"Y tú, qué has visto?"... Con gran sigilo, y no sin antes hacerles prometer que a nadie lo dirían, les refirió la visión que había tenido... Pero... llegadas a casa todo se descubrió. El calvario que esperaba a la pobre Bernardita no es fácil describirlo en pocas líneas. Le prohibieron volver a la gruta, pero impulsada por una fuerza interior, allí acudió y allí vio a la Virgen dieciocho veces. En la sexta, el 21 de febrero, "dirigió un momento la mirada por encima de mi cabeza, para recorrer el mundo. Después, volviéndola llena de dolor sobre mí, me dijo: "Ruega a Dios por los pecadores". Igualmente, varias veces, después: Penitencia, penitencia. En la undécima, este encargo: Vete a decir a los sacerdotes que hagan construir aquí una capilla, Y dos días más tarde: Deseo que se venga aquí en procesión.

El 4 de marzo una madre sumerge a su hijo enfermo en el manantial nuevo, que se ha abierto paso al lado de la gruta; y proclama la primera su alegría, al sentir sano a su hijo.

El 25 de marzo "viéndola tan amable, le pregunté su nombre. Me sonrió. Se lo volví a preguntar, y volvió a sonreírse. Insistí de nuevo, y me dijo"Soy la Inmaculada Concepción". El 16 de julio, más hermosa que nunca, sonriendo con dulzura inefable, inclinó la cabeza en señal de despedida y desapareció".

Pronto aquel humilde paraje de Lourdes se hizo famoso en todo el mundo. Empezaron a acudir peregrinos venidos de todas partes, hasta ser un lugar de Peregrinación para Europa y otras partes del mundo. No hay duda de que es uno de los Santuarios más visitados y más venerados de todos los continentes. Allí han ido descreídos y han encontrado la fe. Enfermos de cuerpo y de alma, y han hallado la salud para ambas cosas o para una de los dos. Allí se respira una gran devoción, la presencia de Jesucristo en la Eucaristía, del amoroso perdón y de la actividad de la Mediadora de todas las gracias. Quien la visita una vez sale con el firme propósito de volver una y más veces para poder experimentar la presencia sobrenatural que allí se respira. Son muchos los milagros que desde la Gruta de Massabielle obra la Virgen María a cuantos acuden a Ella.

Cuando ocurre una curación de forma incomprensible, el médico responsable de la peregrinación, da cuenta de ello al doctor encargado de la oficina médica de Lourdes. Si el proceso indagatorio es positivo, el caso es elevado al Comité Internacional de Lourdes, con sede en París, compuesto por unos 30 facultativos de todas las especialidades y pertenecientes a diversas razas, ideologías, nacionalidades y creencias, incluso agnósticos. Y finalmente entra en juego la autoridad eclesiástica. El estudio en cada caso es minucioso, y para admitir el posible milagro, exige cuatro requisitos:

a) Dolencia incurable o curable sólo excepcionalmente.
b) Total ineficacia de los remedios empleados en su tratamiento.
c) Que haya sobrevenido de manera instantánea o casi instantánea.
d) Que haya sido absoluta.

El penúltimo milagro reconocido en Lourdes es el de la religiosa salesiana Luigina Traverso, ocurrida en 1965. Se trata del milagro nº 68 registrado en este santuario del sur de Francia atribuido a la intercesión de Nuestra Señora de Lourdes. El milagro, agregó la nota del Santuario, fue declarado tal por el obispo italiano Alceste Catella, de la diócesis de Casale Monferrato, donde vive la hermana sanada. Cuando visitó Lourdes en 1965, sor Luigina Traverso sufría una "ciática paralizante en meningocele", grave, paralizante y dolorosa enfermedad por la que había sido operada sin éxito en múltiples ocasiones. Su curación inexplicable, completa y permanente fue presentada en julio de 2010 ante la Oficina de Constataciones Médicas que examina las supuestas curaciones que se declaran tras la visita al santuario mariano, informaron medios católicos. La religiosa, que en 1965 viajó en camilla a Lourdes y volvió a Italia por su propio pie, dijo haber sentido un "fuerte calor" en el cuerpo y el deseo de levantarse cuando pasó el celebrante con la hostia consagrada.

El último milagro reconocido, el nº 69, es el de Danila Castelli, italiana, esposa y madre de familia, quien comenzó a sufrir de "graves crisis hipertensivas espontáneas" en 1980, a los 34 años. En 1989, durante una peregrinación a Lourdes, Danila salió de las piscinas del santuario sintiendo "un extraordinario bienestar".

Unos meses más tarde, la italiana dio parte de su curación a la Oficina de Constataciones Médicas del santuario. Pasaron los años y se constató que la curación era realmente duradera, con 5 reuniones en la Oficina en 1989 y en 2010.

Ese año la Oficina concluyó que "la señora Castelli estaba curada, de manera total y duradera, desde su peregrinación a Lourdes en 1989, de la enfermedad de la que sufría, y esto sin que tenga relación alguna con las cirugías o los tratamientos".

Su recuperación fue certificada como "inexplicable en el estado actual de los conocimientos científicos."

Entre las más de 7.000 curaciones que han tenido lugar en Lourdes en más de siglo y medio, sólo 69 se han reconocido oficialmente hasta 2013.


LOS PREMIOS NOBEL Y LA VIRGEN DE LOURDES

El debate sobre las apariciones y las curaciones en Lourdes lleva décadas produciéndose y las burlas y críticas de los ateos más beligerantes contrastan con el respeto y consideración de profesionales de reconocido prestigio ante un fenómeno religioso que no deja indiferente a nadie.

Es el caso del Premio Nobel en Medicina y Príncipe de Asturias, Luc Montagnier. Este médico francés es conocido por haber descubierto el virus del VIH así como por otras importantes aportaciones a la ciencia. Y resulta muy interesante conocer la opinión de este reconocido científico y exdirector del Instituto Pasteur precisamente sobre Lourdes, un lugar que exige tener una gran fe. Este hecho quedó acreditado en un libro que recogía los diálogos entre Montagnier y el monje cisterciense, Michel Niassaut, titulado el Le Moine et le Nobel. En un momento dado de la conversación salió a relucir las curaciones inexplicables en Lourdes. ¿Qué opinaría un Nobel de Medicina no creyente sobre este asunto? Su respuesta significaría un ejemplo de coherencia para el mundo de la ciencia. "Cuando un fenómeno es inexplicable, si realmente existe, no hay necesidad de negar nada", afirmaba de manera tajante Luc Montagnier. En este sentido, el Nobel de Medicina aseguraba que "en los milagros de Lourdes hay algo inexplicable".

Además, Montagnier afeaba la conducta de algunos compañeros suyos y decía en este libro que "muchos científicos cometen el error de rechazar lo que no entienden. No me gusta esta actitud. A menudo cito esta frase del astrofísico Carl Sagan: ´la ausencia de prueba, no es prueba de ausencia´".

Sin embargo, Montagnier no es el único Premio Nobel que tiene una relación con Lourdes. Mucha más profunda fue la de Alexis Carrel, Nobel en Medicina en 1912. De hecho, su relación con estas curaciones le llevó incluso a la conversión al catolicismo.

En 1903 Carrel era un joven médico ateo. Un compañero que iba a acompañar como doctor a un grupo que peregrinaba a Lourdes no pudo asistir y le pidió que fuera él quien le sustituyera. Accedió a ir para comprobar personalmente la falsedad de los milagros que se atribuían a aquel lugar. Pero allí justamente asistió personalmente a uno de ellos, hecho que le cambió la vida.

Visitó a una mujer moribunda a causa de la tuberculosis. Observó y analizó todos los síntomas. Sin duda, moriría pronto. El milagro se produjo ante sus ojos. Salió de las piscinas y todo había desaparecido. Ese hecho produjo su conversión, la cual narró en un libro que supuso un escándalo para el naturalismo escéptico dominante en aquel momento en Francia.


ORACIÓN PARA PEDIR LA SALUD DE LOS ENFERMOS

¡Oh amabilísima Virgen de Lourdes, Madre de Dios y Madre nuestra! Llenos de aflicción y con lágrimas fluyendo de los ojos, acudimos en las horas amargas de la enfermedad a vuestro maternal corazón, para pediros que derraméis a manos llenas el tesoro de vuestras misericordias sobre nosotros.

Indignos somos por nuestros pecados de que nos escuchéis: pero acordaos, os diré como vuestro siervo San Bernardo, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a Vos haya sido abandonado de Vos. ¡Madre tierna! ¡Madre bondadosa! ¡Madre dulcísima! Ya que Dios obra por vuestra mano curaciones innumerables en la Gruta prodigiosa de Lourdes, sanando tantas víctimas del dolor, guardad también una mirada de bendición para nuestro pobre enfermo…(dígase el nombre del enfermo/a). Alcanzadle de vuestro Divino Hijo Jesucristo la deseada salud, si ha de ser para mayor gloria de Dios. Pero mucho más, alcanzadnos a todos el perdón de nuestros pecados, paciencia y resignación en los sufrimientos y sobre todo un amor grande y eterno a nuestro Dios, prisionero por nosotros en los Sagrarios. Amén.

Virgen de Lourdes, ¡ rogad por nosotros !.
Consuelo de los afligidos, ¡ rogad por nosotros !.
Salud de los enfermos, ¡ rogad por nosotros !.
Rezar tres Avemarías.

(fuente: webcatolicodejavier.org)

Santos del día 11 de febrero

                                                              Santos del día 11 de febrero

   Bienaventurada Virgen María de Lourdes (4 coms.) - Memoria litúrgica   
Nuestra Señora la Bienaventurada Virgen María de Lourdes. Cuatro años después de la proclamación de su Inmaculada Concepción, la Santísima Virgen se apareció en repetidas ocasiones a la humilde joven santa María Bernarda Soubirous en los montes Pirineos, junto al río Gave, en la gruta de Massabielle, cerca de la población de Lourdes, en Francia, y, desde entonces, aquel lugar es frecuentado por muchos cristianos, que acuden devotamente a rezar.

En Roma, en la vía Apia, en el cementerio que lleva su nombre, santa Soteris, virgen y mártir, que, como relata san Ambrosio, renunciando por causa de la fe a la nobleza y a los honores de su familia, no se prestó a inmolar a los ídolos, ni se dejó vencer por humillantes injurias, ni temió morir herida por una espada. († c. 304)
Conmemoración de los numerosos santos mártires apresados en Numidia, durante la persecución llevada a cabo bajo Diocleciano, que fueron víctimas de crueles suplicios por no querer entregar las Sagradas Escrituras, conforme al edicto del emperador. († s. IV inc.)
En Volturno, en la Campania, san Castrense, mártir. († s. inc.)
En Apulia, san Secundino, obispo. († s. V/VI)
En Chateâu-Laudon, en la Galia, san Severino, abad del monasterio de Agaune. († s. VI)
En Roma, en la basílica de San Pedro, sepultura de san Gregorio II, papa, el cual, en los difíciles tiempos bajo el emperador León Isáurico, trabajó en defensa de la Iglesia y del culto de las sagradas imágenes, y envió a san Bonifacio por tierras de Germania a predicar el Evangelio. († 731)
También en Roma, memoria de san Pascual I, papa, que, llevado por la devoción, trasladó muchos cuerpos de mártires desde las catacumbas a distintas iglesias de la ciudad. († 824)
En Borgoña, san Ardano, abad de Tournus. († 1066)
En Chihuahua, en México, san Pedro de Jesús Maldonado Lucero, presbítero y mártir, que, arrestado durante la persecución contra la Iglesia mientras administraba el sacramento de la Eucaristía, alcanzó el triunfo del martirio al ser golpeado mortalmente en la cabeza. († 1927)
En Vinarós, en la región de Valencia, en España, beato Tobías (Francisco) Borrás Romeu, religioso de la Orden Hospitalaria San Juan de Dios y mártir, que durante la persecución religiosa consumó su glorioso sacrificio. († 1937)
En Madrid, España, beata Gaudencia Benavides Herrero, hermana de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, Siervas de los Pobres, y mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil. († 1937)