jueves, 21 de mayo de 2026

Santos del día 21 de mayo

                                                    Santos del día 21 de mayo


Santos Cristóbal Magallanes, presbítero, y compañeros, mártires, que, perseguidos en diversas regiones de México en odio al nombre cristiano y a la Iglesia católica, por haber confesado fielmente a Cristo Rey alcanzaron la corona del martirio. († 1915 a 1937)

En Mauritania, san Timoteo, diácono y mártir. († s. inc.)
En Cesarea de Capadocia, san Polieucto, mártir. († s. inc.)
Conmemoración de los santos y santas mártires que en Alejandría de Egipto, en tiempo del emperador Constancio, el obispo arriano Jorge ordenó, con gran crueldad, matar o desterrar durante los sagrados días de Pentecostés. († 357/358)
En Dariorige (hoy Vannes), en la Bretaña Menor, conmemoración de san Paterno, obispo, de quien se cuenta que en este día fue ordenado para la sede episcopal, en el concilio provincial reunido por san Perpetuo de Tours en este mismo lugar. († c. 460-490)
En la ciudad de Niza, en Provenza, san Hospicio, ermitaño, varón de admirable espíritu de penitencia, que predijo la llegada de los longobardos. († c. 581)
En Évora, en Lusitania, san Mancio, mártir. († s. VI)
En Vienne, de Borgoña, san Teobaldo, obispo, que durante cuarenta y cuatro años honró aquella sede con su insigne ejemplo de caridad y piedad. († 1001)
En Abo (hoy Turku), en Finlandia, san Hemming, obispo, que, inflamado por el celo pastoral, restauró la disciplina en esta Iglesia con el inicio de un sínodo, favoreció los estudios de los clérigos, dio mayor decoro al culto divino y promovió la paz entre los pueblos. († 1366)
Frente a Rochefort, en la costa de Francia, beato Juan Mopinot, de la Orden de Hermanos de las Escuelas Cristianas y mártir, que durante la Revolución Francesa, por ser religioso, fue detenido y encerrado en una sórdida embarcación, donde murió enfermo de peste. († 1794)
En Marsella, ciudad de Provenza, también en Francia, san Carlos Eugenio de Mazenod, obispo, que fundó los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, para evangelizar a los pobres, y durante cerca de veinticinco años ilustró infatigablemente a la Iglesia con sus virtudes, su labor, sus sermones y sus escritos. († 1861)
En Três Passos, Brasil, beatos Manuel Gómez González, presbítero, y Adílio Daronch, joven acólito suyo, mártires. († 1924)
Cerca de Médéa, en Argelia, beatos Christian De Chergé, Christophe Lebreton, Christian Lemarchand (Bruno), Célestin Ringeard, presbíteros, y Paul Dochier (Luc), Michel Fleury y Paul Favre-Miville, todos ellos monjes del monasterio trapense de Tibhirine y mártires. († 1996)

Mes de mayo Día 21: Guadix: ¡era su Hijo! (Oración y reflexión)

 DOS IDEAS PREVIAS


Se trata de que hagas oración cada día. Todos los días puedes empezar el rato de oración con la "oración inicial para cada día"; después leyendo con atención el "texto de cada día", a continuación hablas con Dios y con María; por último, terminas rezando la "oración final".

1. PROHIBIDO CORRER: Es corto; no tengas prisa en acabar. No es leer y ya está. Dale tiempo a que Ella te hable.

2 LO QUE NO ESTÁ ESCRITO ¿Sabes qué es lo mejor de este texto? Lo que no está escrito y tú le digas; la conversación que tú, personalmente, tengas con María.

 

ORACIÓN INICIAL PARA CADA DÍA

Santa María, ¡Madre de Dios y Madre mía! Eres más madre que todas las madres juntas: cuídame como Tú sabes. Grábame, por favor, estas tres cosas que dijiste:

"NO TIENEN VINO": presenta siempre a tu Hijo mis necesidades y las de todos tus hijos.

"HACED LO QUE ÉL OS DIGA": dame luz para saber lo que Jesús me dice, y amor grande para hacerlo fielmente.

"HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR": que yo no tenga otra respuesta ante todo lo que Él me insinúe.

Día 21: Guadix: ¡era su Hijo!

En 1808 el ejército napoleónico entró en la pequeña localidad de Guadix. Alarcón relata algunos sucesos ocurridos en su pueblo. Éste entre otros:

"El general recibe noticias de boca del jefe de la expedición.

- ¿Cuántos prisioneros traéis? -Le pregunta-. ¡Necesitamos ahorcarlos para que escarmienten los demás pueblos del partido!

- Sólo traigo dos: un viejo y un muchacho ¡En toda la villa no encontré más enemigos!-responde el jefe bajando los ojos.

Entonces el general no puede menos de admirar la actitud verdaderamente antigua, clásica, espartana de aquellos montañeses. Pero con todo, insiste en que sean ahorcados los dos débiles prisioneros... Nuestros padres nos han referido muchas veces de aquella ejecución... Pero nosotros la contaremos rápidamente ... Son de índole demasiado feroz para que la pluma se detenga en su relato. Ataron una soga al cuello del niño, y lo arrojaron desde un mirador de la casa del ayuntamiento a la plaza mayor del pueblo. Rompióse la soga, que sin duda era vieja, y el niño cayó contra el empedrado. Anudaron la parte rota, tornaron a subir a la pobre criatura, colgáronlo de nuevo, y la soga se volvió a romper.

El niño quedó en el suelo sin poder moverse. No había muerto pero todas sus costillas se habían roto. Entonces un oficial de dragones, conmovido al mirar que se pensaba en colgarlo por tercera vez, llegóse al infeliz... y le deshizo la cabeza de un pistoletazo. Saciada de este modo, al menos por aquel día, la ferocidad de los vencedores, dignáronse perdonar al anciano enfermo, el cual había presenciado toda la anterior escena acurrucado al pie de una columna, esperando a que le llegase su vez de ser ahorcado.

Diéronle, pues libertad, y el pobre viejo salió de la plaza corriendo y tambaleándose, y tomó el camino de su pueblo, donde murió de tristeza aquella misma noche.

¡El niño asesinado... era su hijo!"

¡Pobre niño y pobre viejo! Quizá nos podamos haber acostumbrado al drama de la cruz ¡Pobre Jesucristo y pobre María!

Madre mía, que no me acostumbre a ver crucifijos; que no me acostumbre a vivir la Misa como si allí no ocurriese nada, como si nadie sufriese en ella. Ayúdame a ser generoso e ir a Misa con toda la frecuencia que me sea posible: ¡que necesite la Misa!

Continúa hablándole con tus palabras un rato.

ORACIÓN FINAL PARA CADA DÍA

¡OH SEÑORA MÍA, Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti; y en prueba de mi amor de hijo te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, Madre buena, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén

21 de mayo: Nuestra Señora de los Ángeles de Arcola

 

21 de mayo: Nuestra Señora de los Ángeles de Arcola

A mediados del siglo XVI la Spezia y toda Italia vive la contrarreforma de Lucero, la codicia política, las agresiones de los turcos y epidemias cíclicas. Fue cuando se apareció la Virgen María rodeada de ángeles, manifestando a 5 niñas haber oído el clamor de su pueblo y solicitándoles que pidan al pueblo oración, penitencia y la construcción de una iglesia en su honor.

Una constante de apariciones marianas es que se producen en los momentos de mayor crisis en la historia de la humanidad para que el hombre observe ley divina, y para infundir esperanza en el futuro, y esto lo consigue a través de niños cuya inocencia y la pureza es un elemento esencial para la autenticidad y la integridad de los mensajes transmitidos. Si bien el siglo XVI se ha caracterizado por la cultura de regeneración de la humanidad, el Renacimiento, por otro lado tiene una turbulenta historia desde el punto de vista económico, con los desequilibrios debidos a la inflación resultantes de los descubrimientos geográficos, políticos, con las luchas por el nacimiento de los grandes Estados europeos, y religiosas, con la Reforma luterana y el cisma anglicano, las invasiones de los turcos.

El siglo XVI es un triste momento para la Spezia. La Iglesia pasaba una cruel prueba. La pasión furiosa y los instintos brutales de Lutero, de Arrigo VIII y Soliman causaban daño a la religión. La desenfrenada codicia de imperio y de gloria de Francisco I y Carlos V ayudaba a la labor nefasta. El protestantismo, que reinaba en los Países Bajos, Polonia, Inglaterra, Dinamarca y varios otros contra Alemania, fue aclamado como la religión del Estado, y con audacia invadía Suiza, y se dirige a Francia. Los turcos amenazan Europa, la barbarie llegaba al seno de la misma religión y la civilización: la querida Italia.

La Iglesia oraba y gemía. También Arcola era continuamente asolada por las guerras, el odio, las pasiones, enfermedades, plagas. Mientras tanto, desde el cielo la Virgen velaba por la salud de sus hijos, se dolía por su ingratitud, y su oración y amor omnipotente detuvo la venganza divina. La Santísima Virgen, quizo dar a conocer a los hijos ingratos su salvación de Dios, en manifiesta en milagrosa e impresionante aparición.


EL 21 DE MAYO DE 1556

Fue un claro 21 de mayo que María, llegó a entregar su perfume a la tierra de Arcola. Estaba siendo la solemnidad de Pentecostés. La aparición de Marian Arcola ocurren durante los trabajos del Concilio de Trento (1545-1563) que con sus reformas audaces dará mucho impulso a la aparición de distintos movimientos eclesiales y los nuevos modelos de santidad, en una zona con problemas.

Las cinco hijas de Baldassare Fiamberti y Margarita Blasio, BARBARA, CAMILLA, ISABEL, CATARINETTA, ANGELA, en compañía de su madre, del padre y los hermanos Francisco, Bartolomé, Ippolito, y Giovanni, todos nacidos y que viven en Arcola, escuchan la Santa Misa en la Iglesia Parroquial de Arcola, el párroco era D. Giacomo Picedi, y cumplidas todas las devociones de la solemnidad, con el consentimiento de los padres, las cinco hijas se dirigen ir al cercano bosque de su propiedad, llamado Carbonara, donde a veces solían ir a jugar y luego rezar. Después de un corto recorrido entre los añosos arboles y plantas, comienza a sonar la campana de la ahora Parroquia de San Nicolas, que cerca de mediodía, llamaba a los monjes a la oración.

Las niñas suspenden el juego y postradas en meditación piadosa, recuerdan a Dios misericordioso la lamentable condición de la Iglesia, la agitación del mundo, la desolación de su país, orando a la Santísima Virgen con el devoto rezo del Rosario. La Madre celestial escuchó desde el cielo, con especial ternura el saludo Angelico "Angelus Domini" y una luz como del paraíso las rodeó. Sorprendidas dirigen su mirada al follaje de una planta de romero y sobre el ven una majestuosa Señora, resplandeciente como el sol, vestida de blanco, flanqueada por dos Angeles. Por la belleza de la cara, las suaves maneras y el esplendor sobrehumano que la envolvía no podía ser otra que Reina del Cielo.

Es facil imaginar el asombro y quedan sin voz y con un temor reverencial. Fijaron los ojos extasiados en la dulce Señora, mientras que una voz dulce, y materna las tranquiliza:

"No tengan miedo, hijas, soy María, la Madre de Jesucristo, la Reina de los Ángeles" y alzando la mano: "Vayan, vayan, díganle al pueblo que rece y haga penitencia. Sus plegarias han llegado hasta mi corazón, ahora es momento de actuar: vayan! vayan!"

Las videntes asombradas por tanta gracia replicaron: "Pero Dulce Señora, estamos dispuestas a lo que usted dice, pero no sabemos como predicar".

"Hijas, dice María, no se preocupen, con mi ayuda encontrarán todo fácil. Vayan y díganle a los buenos vecinos que alcen en mi honor, un templo en este lugar."

Y la Virgen se alzó hacia el cielo, acompañada por sus ángeles, quedando lentamente fuera de los ojos de las afortunadas, dejándolas llenas de confianza y consuelo celestial. Llegan a su casa precipitadamente, dicen con temor a sus seres queridos lo que sucedió, notifican al párroco, y olvidándose de su pequeñez, según las palabras de la Divina Señora, comienzan a anunciar la maravilla predicando lo que encomendó a la Santísima Virgen María, y el párroco, el clero, los aldeanos, escuchan a estas simples almas, y como impulsados por una fuerza misteriosa todos van al lugar y de la aparición a orar y suplicar iniciando severas penitencias.

Una alegría indescriptible y confianza recorre el ánimo de todos: el país está a salvo. La novedad se expande y se acercan multitudes de peregrinos de cerca y de lejos, penitentes, orantes, llegan a la Carbonara, donde quieren encontrar la verdadera paz, una renovación interna, una alegría que no es del mundo. El proceso de la aparición fue compilado por el Obispo Gio Battista Bracelli Obispo de Sarzana, y de la Congregación de Ritos, la Sagrada Imagen de la Virgen fue declarada venerable y milagrosa.


EL SANTUARIO

Los tiempos son tristes en las familias, hay penuria, pero la gente quiere cumplir el pedido de la Virgen y se preparan para construir el templo en su honor. Es la Madre Celestial que ha ordenado y las almas buenas, sorteando los obstáculos y la fatiga en dos años levantan la iglesia.

Es un magnífico templo, enriquecido con preciosos tesoros de la piedad de los fieles, para expresas gratitud a la Madre de Dios, en acción de gracias.

Mientras tanto, muchas gracias confirman la bendición de María en este lugar, casi cuatro siglos y medio más tarde, la devoción popular a Nuestra Señora de los Ángeles está viva en Arcola y en las zonas circundantes.

El Santuario de Nuestra Señora de los Ángeles de la ciudad de Arcola de Liguria, en la provincia de La Spezia, está ubicadO en la parte superior de la colina de la aldea en una posición panorámica.

La construcción del templo comenzó en 1556 y el mismo fue terminado en 1558, el título de patrona de la comunidad de Arcola fue concedida por la República de Génova, poco después. La coronación oficial tuvo lugar en 1910. La estructura arquitectónica de la iglesia está dividida en tres naves, separadas por columnas jónicas. Debajo del presbiterio está la capilla de la Aparición. En el Interior hay un gran número de ex votos, y hay conservada una estatua que representa la Virgen María por el escultor Battista Orsolini de Carrara, ejecutada en 1624.

El Santuario de Nuestra Señora de los Ángeles en Arcola, es una de las manifestaciones típicas de la gran revitalización de la devoción mariana se produjo en Liguria oriental, durante la Contrarreforma y uno de los pocos monumentos de la Lunigiana expresada en lenguaje religioso auténtico y el arte del barroco. Contiene valiosas pinturas del siglo XVIII, incluida la Virgen del Rosario del pintor Andrea Podenzana (1688). La suntuosa decoración en mármol y estuco policromado de la iglesia, tiene impronta del siglo XVIII.

(fuente: foros-virgen-maria.blogspot.com.ar)

miércoles, 20 de mayo de 2026

Santos del día 20 de mayo

 

                                             Santos del día 20 de mayo

  San Bernardino de Siena, religioso presbítero (7 coms.) - Memoria litúrgica   
San Bernardino de Siena, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, quien, con la palabra y el ejemplo, fue evangelizando por pueblos y ciudades a las gentes de Italia y difundió la devoción al Santísimo Nombre de Jesús, perseverando infatigablemente en el oficio de la predicación, con gran fruto para las almas, hasta el día de su muerte, que ocurrió en L’Aquila, del Abruzo, en Italia. († 1444)

Conmemoración de santa Lidia de Tiatira, que, tratante en púrpura, en Filipos, en Macedonia, fue la primera que creyó en el Evangelio al escuchar la predicación del apóstol san Pablo. († s. I)
En Ostia Tiberina, santa Áurea, mártir. († s. inc.)
En Nimes, en la Galia Narbonense, san Baudilio, mártir. († s. inc.)
En Egea, de Cilicia, san Talaleo, mártir. († s. III)
En Cagliari, en la isla de Cerdeña, san Lucífero, obispo, el cual, valiente defensor de la fe nicena, sufrió muchas persecuciones por parte del emperador Constancio y fue enviado al exilio. Vuelto finalmente a su sede, murió como confesor de Cristo. († 370)
En Toulouse, en la Galia Narbonense, san Hilario, obispo, que levantó una pequeña basílica de madera sobre el sepulcro de san Saturnino, su predecesor. († c. 400)
En Bourges, en Aquitania, san Austregisilo, obispo, que se mostró como ministro de caridad, sobre todo entre los pobres, los huérfanos, los enfermos y los condenados a muerte. († c. 624)
En Brescia, en Lombardía, san Anastasio, obispo. († s. VII)
En Pavía, también en Lombardía, san Teodoro, obispo, que padeció el exilio durante la terrible guerra entre francos y longobardos. († c. 785)
En Castagneto, en la Toscana, beato Guido de Gherardesca, ermitaño. († c. 1134)
En Perugia, de la Umbría, beata Columba, virgen de la Penitencia de Santo Domingo, que se afanó en pacificar la ciudad, que estaba dividida en facciones. († 1501)
En Seúl, ciudad de Corea, san Protasio Chong Kuk-bo, mártir, que volvió de nuevo a la fe cristiana que había abandonado anteriormente y la profesó hasta su muerte en la cárcel, en medio de crueles torturas. († 1839)
En Steyl, Países Bajos, beata Josefa (Hendrina) Stenmanns, virgen. († 1903)
En el pueblo de Botticino Sera, cerca de Brescia, en Italia, san Arcángel Tadini, presbítero, que trabajó con empeño por los derechos y la dignidad de los obreros, y fundó la Congregación de Religiosas Obreras de la Santa Casa de Nazaret, dedicada de modo particular a la justicia social. († 1912)
En Milán, en la región de Lombardía, de nuevo en Italia, beato Luis Talamoni, presbítero, el cual, fiel a su vocación de educador de la juventud, ejerció su ministerio con extraordinaria dedicación y con una eficaz participación en las dificultades de la sociedad de su tiempo; fundó también la Congregación de Hermanas de la Misericordia de San Gerardo. († 1926)
En Vallenar, Atacama, en Chile, beata María Crescencia (María Angélica) Pérez, religiosa profesa de las Hijas de María Santísima del Huerto. († 1932)
En Madrid, España, beato Primitivo de Villamizar (Lucinio) Fontanil Medina, religioso de la Orden de los Frailes Menores Capuchinos y mártir. († 1937)
En la carretera de Turón, provincia de Granada, en España, beatos Rafaél García Torres, Tomás Valera González y José Pérez Fernández, mártires, laicos, que dieron su vida por Cristo en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1938)