martes, 9 de junio de 2026

Santos del día 10 de junio

                               Santos del día 10 de junio


   San Censurio de Auxerre, obispo

En Auxerre, en la Galia Lugdunense, san Censurio, obispo. († s. V)
En París, ciudad de Neustria, san Landerico, obispo, de quien se cuenta que, en tiempo de hambre, para atender a los pobres enajenó los ornamentos de la iglesia, y que edificó un hospital junto a la iglesia catedral. († 657)
En Rochester, en Inglaterra, san Itamar, obispo, que fue el primero de la región de Kent en ser elevado al orden episcopal, y brilló siempre por la dignidad de su vida y por su erudición. († 656)
En Dobrowo, en Polonia, muerte de san Bogumilo, obispo de Gniezno, que, después de renunciar a su sede, llevó en este lugar vida eremítica y llegó al fin de sus días consumado por la austeridad que practicaba. († 1182)
En Bolonia, en la Emilia, beata Diana de Andaló, virgen, la cual, superando todas las dificultades que le anteponía su familia, prometió ante santo Domingo abrazar la vida claustral e ingresó en el monasterio de Santa Inés, que ella misma había fundado. († 1236)
En Treviso, en el territorio de Venecia, beato Enrique de Bolzano, carpintero y analfabeto, que entregaba a los pobres todo lo que tenía, y ya al final, casi sin fuerzas, pedía lo necesario para vivir, sin dejar de compartirlo con los otros mendigos. († 1315)
En la ciudad de Buda, en Hungría, tránsito del beato Juan Dominici, obispo de Ragusa, que, después de la peste negra, restauró la observancia regular en los conventos de la Orden de Predicadores, y enviado luego a Bohemia y Hungría para contener la predicación herética de Juan Hus, le sorprendió la muerte. († 1419)
En Londres, en Inglaterra, beatos mártires Tomás Green, presbítero, y Gualterio Pierson, monjes de la Cartuja de esta ciudad, los cuales, por haberse opuesto al rey Enrique VIII en sus pretensiones de supremo moderador en asuntos eclesiásticos, fueron encerrados en lóbrega cárcel, donde murieron de hambre y enfermedad. († 1537)
En la ciudad de Moerzeke-les-Termonde, cerca de Gante, en Bélgica, beato Eduardo Poppe, presbítero, que, en tiempos difíciles, con sus escritos y su predicación propagó por Flandes la formación cristiana y la devoción a la Eucaristía. († 1924)
En Vall d'Alba, en Castellón, España, beato José Manuel Claramonte Agut, presbítero de la Hermandad de Operarios Diocesanos y mártir, que en la persecución religiosa de época de la Guerra Civil consumó su sacrificio. († 1938)
En Regensburg, Alemania, beato Eustaquio Kugler, religioso de la Orden de los Hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios. († 1946)



Mes del Sagrado Corazón de Jesús: Día 10: Despreciar la murmuración

  Mes del Sagrado Corazón de Jesús:

Día 10: Despreciar la murmuración



El objeto principal de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús es el amor con que el Corazón de Jesús que se inflama para todos.


La devoción al Sagrado Corazón de Jesús, no es más que un ejercicio de amor hacia nuestro amoroso Salvador.
El objeto principal de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, el objeto espiritual de esta devoción, es el amor con que el Corazón de Jesús que se inflama para todos.
Tratemos ahora de satisfacer la devoción de aquellos que están enamorados de Jesucristo, y que desean honrarlo en el Santísimo Sacramento, por estas santas meditaciones y afectos con la que honramos a Su Sagrado Corazón.

1. Confía en el Sagrado Corazón de Jesús

Amado Corazón de Jesús, Tú Permaneces como mi amante fiel y eterno, aunque yo vaya dando tumbos por el camino del amor, tu amor. Quieres que yo dé mucho fruto, pero para eso debo vivir unido a Ti, unido a tu sacratísimo corazón y a tu Palabra que es la semilla que alimenta al mío.
Dame de tu fuerza, de tu coraje, de tu amor y de tu perdón. Necesito a diario esas cuatro cosas en mi vida para tener la dirección correcta. Quiero hacer de mi vida una vida de servicio, obrar bien por los míos y por mi prójimo, desvivirme por ellos como Tú lo hiciste por mí.
Al final de mis días eso es lo que contará, no mi prestigio, riqueza, poder o belleza. Sé que quieres que construya mi vida sobre el amor que brota de tu Sagrado Corazón, que permanezca siempre firme y lleno de tu bondad. Confío en que Tú me llevarás seguro con la fuerza sanadora que emerge de tu Corazón.
Confío en Ti, confío en tu amor, confío en que me ayudas y me regalas tu bendición en todos los momentos de mi vida.
Sagrado Corazón de Jesús, quiero amarte con verdadero amor.
Amén

2. Oración inicial.

Sagrado Corazón de Jesús, necesito de tu fuerza que todo lo restaura, tu poder que sana y libera y conduce por nuevos caminos llenos de bendiciones.
Tú conoces lo que hay en mi corazón: quiero amarte y servirte, no porque sea un mandato, sino porque lo acepto como una petición de amor respetuosa y lleno de gozo por hacer tu voluntad, la cual, con ella siempre me diriges y quieres lo mejor para mí.
Sagrado Corazón de Jesús, quiero seguir tus pasos, vivir lo que Tú mismo viviste, amar lo que Tú amas, despreciar el mal que te aleja de mí.
Te amo, creo en tus mandamientos, que no son otra cosa que peticiones de amor que brotan de tu sagrado corazón. Amén. Sagrado Corazón de Jesús en ti confío.
Amén.

3. Día 10: Despreciar la murmuración.

Toma la vida de Jesús y léela a fondo: no verás en Él una palabra de murmuración. El Sagrado Corazón es siempre Él mismo: tiene una palabra dulce para los justos y los pecadores, una palabra de ternura para sus traidores, una palabra de perdón para los que le crucifican.
Sobre todos, Él extiende el manto benigno de la caridad. Por eso odia tanto la murmuración y establece una regla especial:
"No juzguéis y no seréis juzgados"
"En la medida con la que juzguéis a los otros, seréis juzgados".
"¿Por qué ves la mota en el ojo de tu hermano y no ves la viga en el tuyo?".

Rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

4. Oración final

Amantísimo Corazón de Jesús, de Ti provienen abundantes gracias, misericordia y perdón, defiendes a los oprimidos, ayudas a los más débiles, rescatas a los que son despreciados.
Una y otra vez intervienes en cada una de mis debilidades, me acoges, me perdonas y me invitas a convertirme de corazón.
Sagrado Corazón de Jesús, Tú lo sabes todo, Tú escudriñas la profundidad de nuestros corazones y ves nuestro interior, conoces mi debilidad.
Quiero aprender a perdonar y a pedir perdón, a reconocerme pecador y no juzgar a los demás, más bien acudo a Ti, que eres la fuente de la misericordia, para que pongas en mí la gracia de ser misericordioso.
Quiero sabe inyectar esperanzas en vez de condenas. Derrama tu amor en mi corazón para solidarizarme con todos. No permitas que sea indiferente ante las personas que necesitan de una palabra de consuelo.
Te suplico, Oh Dios mío, que extiendas tu mano en estos momentos sobre mis heridas y sánalas con tu inmenso amor. Eres el dueño de mi vida. Todo te lo entrego.
Sagrado Corazón de Jesús en Ti confío.
Nota final: El Sagrado Corazón de Jesús quiere inspirar a los corazones de hombres y mujeres de nuestros días para que puedan estar fortalecidos ante los continuos ataques de antivalores de esta sociedad y además infundirles un gran deseo de llevar a cabo grandes obras de las que se creen ser incapaces de realizar.
El Corazón de Jesús le dijo a Santa Margarita María Alacoque:
"Si quieres agradarme confía en Mí. Si quieres agradarme más, confía más. Si quieres agradarme inmensamente, confía inmensamente en Mí"

Sagrado Corazón de Jesús en Ti confío.

10 junio: Nuestra Señora de Cranganor

 

10 junio: Nuestra Señora de Cranganor

En las Indias Orientales se encuentra el santuario de Nuestra Señora de Cranganor, el que, según se afirma, fue construido por uno de los tres reyes que visitaron al Niño Divino y Su Santísima Madre. India fue uno de los países que han tenido el privilegio de recibir la luz de la fe, en los albores del cristianismo.

La historia relata que Santo Tomás el Apóstol llegó a la India en Cranganor en 52 AD. Allí, los cristianos todavía lo reconocen como Santo Tomás de Fieles. Kerala, como también es conocido el lugar, se corta por las sierras del resto de la India, y ha profesado firmemente a la fe, a pesar de la oscuridad del resto del continente. La profunda espiritualidad de los católicos en evidencia su gran amor por la Madre de Dios, Nuestra Señora de Cranganor.

Se cree que cuando Santo Tomás llegó a Cranganor, trajo consigo una imagen de la Virgen, pintada por San Lucas. Dicha imagen se perdió después del martirio de santo Tomás, pero más tarde se la descubrió en una cueva en Little Mount, Madras, cerca de la escena de su muerte.

En 1498, cuando los portugueses llegaron a Cranganor, se sorprendieron al encontrar tantas iglesias dedicadas a la Virgen María. San Francisco Javier se encontró el pueblo de Cranganor muy fuertes en la fe y dedicada a María, Nuestra Señora de Cranganor; no escatimó esfuerzos a la llama de su devoción a la Madre de Dios.

Uno puede preguntarse por qué la devoción a María echó raíces y floreció con tanta fuerza en Kerala, casi como si se cumple alguna profunda necesidad religiosa y psicológica. Quizá la razón de tal devoción espontánea se encuentra en la posición de la madre en la familia hindú. Porque mientras el amor, la obediencia, la dedicación y la dependencia de la madre de uno son naturales a todos los pueblos y naciones, en Cranganor la posición exaltada de la madre asume singular, si no único, proporciones. La madre lo es todo en la familia; a depender de ella una tendencia profundamente arraigada de todos los niños en Kerala. Mucho más que el padre, la madre es el sostén de la familia. Ella posee, compra y vende bienes y gobierna la casa sin ningún tipo de consulta con el padre; que con frecuencia puede estar lejos, pero siempre queda en casa en la casa. Sus hermanos no tienen derecho a la propiedad, sólo un subsidio de subsistencia y alojamiento. Ahora bien, este sistema matriarcal se ha vigilado cuidadosamente por la mayoría de los hindúes. Se encuentra en el corazón mismo de la forma de vida tradicional en Kerala; una costumbre consagrada por el tiempo que ha contribuido a dar a la devoción mariana un fácil acogida y crecimiento rápido.

San Ignacio de Loyola siempre llevaba el rosario visible sobre su sotana. Para su gran satisfacción, la iglesia "Madre de Dios" de la Virgen se le asignó a su llegada a Cochin, en sustitución Cranganor como el puerto de tráfico con el mundo occidental. Cuando san Francisco llegó, encontró una Cofradía de la Santísima Virgen María ya establecido y fomentado esta celosamente durante su vida.

* De The Woman in Orbit
traducido por mallinista
(fuente: www.romam-catholic-saints.com)

Santos del día 9 de junio

                                     Santos del día 9 de junio


  San Efrén, diácono y doctor de la Iglesia (6 coms.) - Memoria litúrgica   
San Efrén, diácono y doctor de la Iglesia, que primero ejerció en Nísibe, su patria, el ministerio de la predicación y la enseñanza de la doctrina, y más tarde, al invadir Nísibe los persas, se trasladó a Edesa, en Osroene, donde inició una escuela teológica con los discípulos que le habían seguido, en la que ejerció su ministerio con la palabra y los escritos. Fue célebre por su austeridad de vida y la riqueza de su doctrina, y por los exquisitos himnos que también compuso mereció ser llamado «cítara del Espíritu Santo». († 373)

En la Vía Nomentana, en el lugar llamado «ad Arcas», a quince miliarios de la ciudad de Roma, santos Primo y Feliciano, mártires. († s. inc.)
En Nicea, ciudad de Bitinia, san Diomedes, mártir. († s. inc.)
En Vernemet, en la región de Agen, en Aquitania, san Vicente, mártir, que, según cuenta la tradición, consumó su propio martirio por Cristo durante la celebración de una fiesta pagana en honor del sol. († 292)
En Siracusa, de Sicilia, san Maximiano, obispo, a quien menciona con frecuencia el papa san Gregorio Magno. († 594)
En la isla de Iona, en Escocia, san Columba o Colum Cille, presbítero y abad, que, natural de Hibernia, e instruido en los preceptos monásticos, en su patria y finalmente en Iona fundó monasterios célebres por la observancia y por el cultivo de las letras, y ya anciano, esperando el supremo día, al pie del altar reposó en el Señor. († 597)
En Andria, de la Apulia, san Ricardo, obispo, el cual, inglés de nacimiento y célebre por sus méritos, acogió con devoción las reliquias de los santos Erasmo y Ponciano. († 1196)
En Londres, en Inglaterra, beato Roberto Salt, mártir, monje de la Cartuja de esta ciudad, que en tiempo del rey Enrique VIII, por razón de su fidelidad a la Iglesia católica, fue encerrado en la cárcel de Newport, donde murió de hambre. († 1537)
En Reritiba, en Brasil, san José de Anchieta, presbítero de la Orden de la Compañía de Jesús, el cual, nacido en las Islas Canarias, pasó casi toda su vida en las misiones de Brasil, donde trabajó denodadamente y con gran celo. († 1597)
En el mar, frente al puerto de Rochefort, en Francia, beato José Imbert, presbítero y mártir, de la Orden de la Compañía de Jesús, a quien, en los tiempos difíciles de la Revolución Francesa, el papa Pío VI nombró vicario apostólico de Moulins. Fue encarcelado, por quienes odiaban a la Iglesia, en una nave prisión, donde murió a consecuencia de una fatal enfermedad que allí contrajo. († 1794)
En Roma, beata Ana María Taigi, madre de familia, que, víctima de la violencia de su marido, cuidó de él y de sus siete hijos, educándolos convenientemente, y se distinguió, además, por su atención a las necesidades espirituales y materiales de los pobres y de los enfermos. († 1837)
En el Piamonte, beato Luis Boccardo, presbítero y fundador. († 1936)
En la carretera de Turón, provincia de Granada, en España, beato Luciano Verdejo Acuña, mártir, laico que dio su vida por Cristo en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1938