domingo, 9 de agosto de 2026

El oasis (Reflexión en valores)

 

El oasis

Reflexión que nos enseña que siempre que tengas una actitud positiva, hallarás la verdadera riqueza de la vida.

oasisUn joven llegó al borde de un oasis contiguo a un pueblo y acercándose a un anciano le preguntó:

-¿Qué clase de persona vive en este lugar?.

-¿Qué clase de persona vive en el lugar de donde tú vienes?, preguntó a su vez el anciano.

-"Oh, un grupo de egoístas y malvados, replicó el joven- estoy encantado de haberme ido de allí".

A lo cual el anciano contestó:

-" Lo mismo vas a encontrar aquí".

Ese mismo día, otro joven se acercó a beber agua al oásis y viendo al anciano, preguntó:

-¿Qué clase de personas viven en este lugar?.

El viejo respondió con la misma pregunta:

-¿Qué clase de personas viven en el lugar de donde tú vienes?.

-"Un magnífico grupo de personas, honestas, amigables, hospitalarias, me duele mucho haberlos dejado".

-"Lo mismo encontrarás aquí", respondió el anciano.

Un hombre que había oído ambas conversaciones preguntó al viejo:

-¿Cómo es posible dar dos respuestas diferentes a la misma pregunta?.

A lo cual el viejo respondió:

-"Cada cual lleva en su corazón el medio ambiente donde vive. Aquel que no encontró nada nuevo en los lugares donde estuvo, no podrá encontrar otra cosa aquí. Aquel que encontró amigos allá, podrá encontrar también amigos aquí, porque a decir verdad, tu actitud mental es lo único en tu vida sobre lo cual puedes mantener control absoluto".

Siempre que tengas una actitud positiva hallarás la verdadera riqueza de la vida. Si miras dentro de tí sabrás que posees una gran fortaleza para entregar y para descubrir todas las cosas buenas en los demás.

¡Pídele al Señor qué siempre encuentres un oasis de paz!

Santos del día 10 de agosto

                                     Santos del día 10 de agosto


  San Lorenzo, diácono y mártir - Fiesta litúrgica   
patronazgo: patrono (secundario) de España, de Huesca, de Roma, de Nüremberg y muchas otras ciuddes europeas; de los bibliotecarios, archivistas, estudiantes, cocineros, panaderos, cerveceros, taberneros, lavanderas, planchadoras, bomberos, viñadores; protector de los pobres, y para pedir contra incendios, quemaduras, enfermedades oculares, lumbago, ciática, enfermedades de la piel, la peste, la fiebre.
can.: pre-congregación
país: Italia - †: 258
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
  
Fiesta de san Lorenzo, diácono y mártir, que fervientemente deseoso, como cuenta san León Magno, de compartir la suerte del papa Sixto II en su martirio, al recibir del tirano la orden de entregar los tesoros de la Iglesia, él, festivamente, le presentó a los pobres en cuyo sustento y abrigo había gastado abundante dinero. Tres días más tarde, por la fe de Cristo venció el suplicio del fuego, y el instrumento de su martirio se convirtió en distintivo de su triunfo. Su cuerpo fue enterrado en Roma, en el cementerio de Campo Verano, conocido desde entonces por su nombre. († 258)

Conmemoración de los santos mártires que en Alejandría de Egipto, en la persecución llevada a cabo por el emperador Valeriano y bajo el prefecto Emiliano, fueron torturados durante largo tiempo con múltiples y refinados suplicios, alcanzando con distintas formas de muerte la corona del martirio. († 257)
En Dumblain, en Escocia, san Blano, obispo. († s. VI)
En Alcami, en Sicilia, beato Arcángel de Calatafimi Piacentini, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, insigne por su austeridad de vida y su amor a la soledad. († 1460)
En la ciudad de Iki, en Japón, beato Agustín Ota, religioso de la Orden de la Compañía de Jesús y mártir, que fue decapitado por su fe en Cristo. († 1622)
En el mar, frente a la costa de Rochefort, en Francia, beatos Claudio José Jouiffret de Bonnefont, de la Sociedad de San Sulpicio, Francisco Frangois, de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, y Lázaro Tiersot, de la Orden de los Padres Cartujos, todos presbíteros y mártires, que durante la Revolución Francesa, encarcelados en una vieja nave, consumaron su martirio por el hecho de ser sacerdotes. († 1794)
En el lugar llamado El Saler, cerca de Valencia, en España, beato José Toledo Pellicer, presbítero y mártir, que, configurado con Cristo, Sumo Sacerdote, imitó con su triunfo en el martirio a Aquél a quien había amado y adorado. († 1936)
En la ciudad de Valencia, de nuevo en España, beato Juan Martorell Soria, presbítero de la Sociedad de San Francisco de Sales y mártir, que en la misma persecución sufrió el martirio. Con él se conmemora también al beato Pedro Mesonero Rodríguez, religioso de la misma Sociedad, que en la aldea Vedat de Torrent, en el territorio de Valencia, en un día no conocido, recibió la gloriosa corona por haber testimoniado a Cristo. († 1936)
En Alcira, Valencia, beato Millán Llover Torrent, en el siglo Esteban, de los Hermanos Maristas, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Barcelona, beato Antonio González Penín, de la Orden de la Merced, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En el cementerio de Cuenca, beatos Victoriano Calvo Lozano, en el siglo Víctor y José Javier Gorosterratzu Jaunarena, de la Congregación del Santísimo Redentor, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Lilla, Tarragona, beato Lluís Sans Viñas, presbítero diocesano, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Tivissa, Tarragona, beato Fulberto Jaime Jardí Vernet, en el siglo Jaime, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Adamuz, Córdoba, beato Miguel Borrego Amo, presbítero, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Pedro Abad, Córdoba, beato Andrés Rueda Rojas, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En el campo de concentración de Dachau, cerca de Munich, en Alemania, beatos Francisco Drzewiecki, de la Congregación de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, y Eduardo Grzymala, presbíteros y mártires, los cuales, durante la devastación de su patria, Polonia, en tiempo de guerra, fueron trasladados a una cárcel extranjera, desde donde emigraron a Cristo muertos en una cámara de gas. († 1942)

10 de agosto: Nuestra Señora de la Peña

 

10 de agosto: Nuestra Señora de la Peña

El 10 de Agosto de 1685, Bernardino de León hombre humilde de Bogotá, “vio un resplandor muy grande y extraordinario que no era de la luz natural del día, halló delineados en la roca viva las imágenes de Jesús, María, José y del Arcángel San Miguel”, en los cerros orientales de Bogotá. Inmediatamente se le atribuyeron a estas imágenes características sobrenaturales con el argumento de que ningún ser humano podría treparse a pintar esas peñas sin caerse.

“La Ermita Primitiva de la Peña Alta fue edificada en 1686 de bahareque y paja. De cal y canto se hizo en 1714 por el maestro albañil Dionisio Peña, pero se derrumbo en 1716. Se bajaron entonces las imágenes, desprendiéndolas de la roca o peña, al sitio actual donde se edificó la nueva iglesia en 1722”.

Acontecimiento como este resultaba extraordinario en la Nueva Granada, el cual tenía un precedente en solitario: la aparición de la Virgen en Chiquinquirá, que había cumplido su primer centenario el año anterior. Sin embargo, Cordovez Moure asegura que un preso español mandó a esculpir a la Virgen de su devoción es un enorme bloque de piedra y ordenó ponerlo en los altos cerros que dominan a Bogotá, lo que treparon hasta donde fue posible y allí tuvieron que dejarlo abandonado.


EL PROTAGONISTA DEL MILAGRO

Cuenta Matallana que Bernardino de León “Tomó fiado un poco de pan y de alfandoque que le sirviese de fiambre en su camino” y se fue un recorrer los montes”; apretado de la sed [...] encontró en un lugar muy angosto y pendiente una piedra redonda como pilita llena de agua muy cristalina y clara, que provocaba naturalmente a beber de ella “, y de calmar la sed de Bernardino producida por el alfandoque, pasó a aliviar las calamidades de los peregrinos, pues de esa misma fuente es el agua milagrosa que llevan del Santuario.

Los protagonistas de los milagros suelen ser de origen humilde. Bernardino proviene de un complicadísimo enredo genealógico: hijo de Juana de Vera y Pedro Chaves, nieto de Juan Rodríguez de León, quien, por obra y gracia de su matrimonio con Juana, le dio su apellido y se convirtió en su padre putativo.

Se dice tenía que “el vicio de recorrer montes [...]. Encontrar Algún atesoro con qué salir de su miseria…”. Su oficio era el de platero de oro. Posteriormente y, de paso, el de guaquero. Pero al seguir leyendo con detenimiento el libro del padre Struve Haker, nos encontramos con que Bernardino no era tan pobre, pues tenía casa, tenía indios, tenía solar.


LOS MILAGROS

Motivo de especial emoción para los creyentes fue el que el Niño Jesús sostuviera en la mano una granada que, según le dijo Nuestro Señor a una monja, cuyos escritos reproduce Matallana, “¿y vosotros no habéis reparado en la fruta Coronada y la unión de los granos de la Granada? [...] Y así como la granada es la fruta coronada Reyna entre las frutas, así, esta ciudad de Santafé, es para Dios, la Reina entre las hijas, la predilecta, la preferida y más querida”. Ella misma cuenta que, en una ocasión en que hubo una muy grande esterilidad en los pueblos inmediatos, invocaron a Nuestra Señora de La Peña, y está los socorrió “, con abundante cosecha, por cuyo motivo, según he conocido, vienen los indios con más frecuencia desde entonces a visitarla anualmente los días de carnestolendas”.

A continuación la monja cuenta de sus temores por sus escritos, que a ella misma le parecen “embustes, engaños del demonio o ardides de mi cabeza”.

Y como el testimonio de esta monja, su nombre no nos es revelado, Matallana recogió otros que dan fe acerca de las cualidades de las imágenes milagrosas de la Virgen de la Peña al ser invocada en momentos de dificultad, la mayoría de casos son personas que se tropiezan y caen entre las rocas y desfiladeros de los cerros, empezando por sus capellanes.

“Subía un día el Capellán Br. Don Dionisio Pérez a cumplir sus deberes en la Ermita de arriba, y llegando a un paso muy estrecho y peligroso, fatigado el caballo en que iba no podía arribar, y comenzó a temblar: entonces el Capellán no pudiendo evitar el peligro se apeó por el lado de lo alto, y al instante se despeñó el caballo, y el Presbítero asustado subió a dar las gracias a Nuestra Señora”.

El padre Struve, que llegó a Colombia evadiendo la segunda guerra europea, también consideró milagro de la Virgen el haberle dado a saber el paradero de sus hermanos y padres, de quienes había perdido el rastro, motivo por el cual se había puesto al servicio del Santuario. Y en su diario reprodujo varias narraciones más de gentes agradecidas con ella por haber recibido sus favores:

“Vino el domingo anterior Servando Ruiz para contar al Capellán el siguiente relato: que su madre Rosario Cagua de Ruiz había estado enferma en cama ya por 8 meses, y los últimos 15 días estuvo paralizada ya enteramente, de modo que humanamente ya no se pudo esperar ninguna curación. Mandó entonces subir a su hijo al santuario para que pagara unos 8 años de cofradía qué estaba debiendo, el hijo, consolado en este santo templo rogó por una muerte cristiana y tranquila de su Madre, cuando bajó, la encontró muerta sin haber sufrido sufrimiento ella. Subió otra vez para dar las gracias a la Virgen. Para que conste. El Capellán: Ricardo Struve Haker “.

“Venia de una Estancia á Santafé un hijo de Doña María Cotrina llamado Agustín, y habiendo dado a un macho una palmada en la anca, este le correspondió con una coz en la cara que le partió las narices en términos que le quedaron colgadas del labio de arriba: a vista de tan fiero daño, invocaron a Nuestra Señora de La Peña, y al instante se las volvieron a su lugar cosiéndole el cutis; aunque padeció seis meses, al fin quedó enteramente bueno solo con las señales a manera de una eme perfecta. Lleváronlo a la Ermita, y velaron dos días a Nuestra Señora en acción de gracias, quedando todos persuadidos de que por ella había enteramente sanado.”

“Juana Silva, se hallaba tan desesperada de una reuma y dolor en la cara, que ya no hacerse sabía: y en tal agitación se aplico una piedrecita de la reliquia de Nuestra Señora, y le rogó, si era de su gusto, le diera salud, al instante se quito el dolor, y la dexo buena y sana, y al día siguiente subió a la Peña y mandó decir una Misa en acción de gracias.”

“El año de 1729 por partir un pedazo de panela para darle a un niño, una niña se corto el dedo pulgar, y lo dividió en dos partes por arriba de la coyuntura con el dolor dio gritos, a estos salió la madre, la vió, tomo con ligereza el pedazo del dedo e invocando a la Santísima Virgen de la Peña, lo puso en su lugar, y la niña quedó buena, contenta, sana y, y con la señal para testificar el milagro.”

“Al punto que un negro furioso descargaba un golpe con una hacha sobre Pablo Benites, que dormía muy descuidado de tal suceso, despertó, llamó a la Virgen de la Peña, y evadió el golpe, y agradecido fue a visitar a su bienhechora.”

“En Cali un mozo, trabajaba en una mina, y sin advertir se halló de golpe con una piedra muy grande encima, en tal positura que sus compañeros no podían librarlo; apurados le aconsejaron llamara a la Virgen Santísima de la Peña de Santafé, y apenas lo executó rodó la piedra por sí sola, y lo dexo libre, y sin daño alguno, por lo que en breve vino a pié a visitar y dar gracias a su libertadora, prometiéndole ser siempre su devoto.“


EL PAPA APRUEBA

Para seguir con los Fenómenos Naturales, el cometa Halley pasó por Santafé del 26 de abril al 18 de mayo de 1750, año en que José Hilario López expulso del país a los jesuitas y en que el papa Benedicto XIV expidió una bula mediante la cual aprobaba la Cofradía de Nuestra Señora de la Peña, que se había erigido en 1717, y concedía a los cofrades indulgencia de Plenaria Remisión de todos sus pecados. Y ordenó “Establecer el día de la fiesta de Nuestra Señora, aprobación con la facultad de no poderlo jamás variar, por lo que quedó aprobado y para siempre fixo el Domingo de Quincuagésima …”.


LA VIRGEN PATRIOTA

La historia del país se vuelca sobre las guerras de independencia con el libertador a la cabeza, la gente no tiene tiempo sino para hacer la guerra, y La Peña y la misma Virgen quedan envueltas en ella. En 1805 Fue nombrado Capellán el Presbítero José Ignacio Francisco Álvarez, y por esa época se quejó de la rebeldía de los Capellanes de la Peña el Párroco de Santa Bárbara, Nicolás Cuervo. No en balde estaría el cura Álvarez entre los 38 firmantes del Acta de Independencia proclamada el 20 de julio de 1810. Cuando él se dedico de lleno a la actividad política, que lo llevo a la muerte, asumió la Capellanía El Padre Juan Agustín Matallana, también perseguido por los españoles y quien nunca recibió nombramiento oficial, pero fue uno de los mayores divulgadores e historiadores de La Peña. Después fue patrono Luis Carbonell, hermano de José María, el de la Expedición Botánica, otra víctima de Morillo. Los soldados de Nariño subían a pedir la victoria y a encomendársele a la Virgen.

El 23 de diciembre Se hizo una restauración de la Capilla y fue reinaugurada con la presencia de los Presidentes de la Nueva Granada y de García Rovira. En 1815 se celebro una misa de gracia con el general Bolívar. En 1816 Morillo mandó clausurar el santuario y poner preso al cura Álvarez, en vista de que las imágenes milagrosas estaban cargadas del lado de los Patriotas. La Virgen tomaba partido. Así lo asegura Raúl Silva Holguín, cuando el Valle del Cauca se lanzó en pos de su independencia con una bandera azul celeste y blanca, orlada de plata: “Como los ejércitos de la Libertad confiaron a la Virgen María su victoria, que es muy posible escogiera su sagrado manto como bandera”.

Hay curas también patriotas realistas, por ejemplo, el Obispo don Salvador Jiménez de Enciso, “prelado belicoso y revoltoso, el cual de su tesoro contribuyó a vestir a los soldados del rey y de paso, con singular fervor por los negocios terrenales, lanzó excomunión contra el “traidor Bolívar”.


Santuario de Nuestra Señora de la Peña

También en el siglo XVII comenzó el culto y devoción a Nuestra Señora de la Peña, cuyo origen se relaciona con el hallazgo que en los cerros orientales de la capital hizo el 10 de agosto de 1685 un hombre humilde, de nombre Bernardino de León, de las imágenes de Jesús, María y José con el arcángel Miguel delineadas en la roca viva.

La noticia del milagroso hallazgo cundió por la capital y para evitar, ya fuera el fanatismo o la novelería, el arzobispo don Antonio Sanz Lozano ordenó al vicario general de la Arquidiócesis levantara ante un notario las informaciones sobre dónde, cómo yen qué circunstancias se había producido el afortunado hallazgo. Oídos todos los testimonios, el prelado dio licencia "el día de carnestolendas de 1686" para la veneración pública de las sagradas imágenes y para la construcción de su capilla y altar. La humilde ermita que se levantó por parte de sus devotos se vino al suelo por completo en 1714, como que era de muy pobres materiales y de techo pajizo. Ya para ese entonces fungía un capellán de la ermita, quien aleccionado por el desastre resolvió levantar una nueva capilla, "de paredes de cal y canto y cubierta de teja", que en el curso de un año fue concluida, de tal manera que pudo ser bendecida el16 de diciembre de 1715. Sin embargo, un hecho que puede señalarse como sugestión colectiva, dio inmediatamente ocasión para que se pensara que las imágenes debían ser sacadas de la roca y trasladadas al lugar donde hoy se hallan: repentinamente el rostro de Nuestra Señora se puso triste y lloroso, pero también tuvo simultáneamente reacciones de alegría, sin que se supiera la causa; y el8 de mayo de 1716 se derrumbó la pared del lado derecho de la capilla, desde los cimientos. La capilla no alcanzó a tener sino unos 150 días de vida.

A principios de junio del mismo año, el cantero comenzó a separar las imágenes de la piedra fundamental, dejando la piedra cortada con el peso de unas 30 arrobas. Con inmensos trabajos, pero con mucha industria, fueron bajadas las imágenes desde la escarpada loma hasta el llano, obra que concluyó en noviembre de 1716.

Ya abajo las imágenes, se les construyó una capilla pajiza y la primera fiesta que se celebró en esta ramada tuvo lugar el 9 de febrero de 1717, fecha que puede retenerse como el comienzo en firme de la construcción de la segunda capilla, que vino a concluirse en 1722.

De todas maneras parece que, aun con las eventuales mejoras que pudo tener esta capilla, se mantuvo en su pobre estado hasta las primeras décadas del siglo XIX, cuando en pleno fragor de la época independentista, y más concretamente por el año de 1816 o 1817, su capellán, el presbítero José Ignacio Alvarez, desde la cárcel a donde lo había mandado el Pacificador Morillo hizo la promesa a la Santísima Virgen de mejorarle su templo si alcanzaba a salir con vida de las garras del poder extranjero: "Salvado de la muerte casi segura, emprendió la obra; sin embargo, la tuvo que terminar su albacea José Luis Carbonell"36. Puede retenerse el año de 1820 como el de la terminación de los trabajos de la nueva ermita, con los cuales se mantuvo hasta 1955 cuando se emprendió su restauración.

Debe tenerse en cuenta que la casa cural apenas vino a ser construida en 1898, pero que no fue habitada de continuo, por la soledad de aquellos parajes, por el frío intenso, por el apartamiento de la ciudad, etcétera, por lo cual en 1902 el arzobispo Herrera Restrepo aprobó la sugerencia de confiar el santuario a una comunidad religiosa, que vino a ser de la Orden franciscana capuchina, cuyo contrato se celebró entre el prelado y el superior de los capuchinos el 15 de febrero de 1906. En manos suyas estuvo el santuario durante 26 años consecutivos, hasta que hicieron dejación de la capilla y casa en el año de 1933. Pocos días después, el arzobispo confiaba el santuario a dos religiosos de la Orden cisterciense, cuya estadía no sobrepasó los dos años. Desde entonces el santuario tuvo muchas vicisitudes y poca atención, pues pasó a depender de la parroquia de Egipto.

En 1944, tras tantas dificultades, la iglesia de La Peña volvió a ser administrada por el clero de la Arquidiócesis y su párroco desde aquel año hasta 1968 fue el sacerdote alemán Ricardo Struve Haker. En 1955 este sacerdote, enamorado de su santuario, llevó a cabo su restauración, "cuya belleza y fidelidad al estilo colonial han sido reconocidas hasta ahora sin excepción alguna, por las personas más competen¬tes del campo del arte", como escribía él mismo en el folleto que publicó en 1956 con el título de Guía Ilustrada del Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Peña. A este sacerdote se debe también la extensa monografia El Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Peña, publicada en la Imprenta Nacional de Colombia, 1955, en la que se contienen no sólo la historia pormenorizada del santuario desde 1685 hasta 1955, sino la vida y linajes de cada uno de sus capellanes, incluida la de él mismo. Obra preciosa, tanto por su impecable y perfecta edición, como por lo sólidamente fundamentada y por el espíritu crítico de su autor, a la cual puede remitirse el lector curioso, con la seguridad de que en sus páginas encontrará respuesta a cualquier pregunta relacionada con el pasado de tan venerable santuario capitalino.

(fuentes: forosdelavirgen.org; www.arquibogota.org.co)

10 de agosto: Nuestra Señora de las Gracias de Cotignac

 

10 de agosto: Nuestra Señora de las Gracias de Cotignac

Tres hechos trascendentes están relacionados con esta advocación, el primero es la aparición de la Virgen María en 1519 pidiendo la construcción de una iglesia y anunciando que va a derramar dones.

El segundo es en 1638 cuando una novena a Nuestra Señora de Gracias de Cotignac otorga a la Reina un hijo que será Luis XIV.

Y el tercero en 1660 cuando aparece San José y surge una fuente de agua.

Cotignac es una población y comuna francesa, que se encuentra en la región de Provenza, departamento de Var, en el distrito de Brignoles y cantón de Cotignac.


LA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA

El 10 de agosto de 1519, un leñador llamado Jean de la Baume subió al monte Verdaille, que domina el pueblo de Cotignac. Como de costumbre, empezó su jornada de trabajo arrodillándose para rezar. Luego, al ponerse en pie se vio envuelto en una nube donde se le apareció la Virgen con el Niño Jesús en sus brazos, y flanqueada por San Bernardo y San Miguel Arcángel.

La Señora, con una medialuna bajo sus pies, se dirigió a Jean de la Baume diciendo:

“Soy la Virgen María. Vaya a decirles al clero y a los Consules de Cotignac que me construyan aquí mismo una iglesia, bajo la advocación de NUESTRA SEÑORA DE GRACIAS; y que se venga en procesión para recibir los dones que quiero repartir allí”. Luego la visión desapareció.

Solamente después de una segunda aparición, al día siguiente y en el mismo lugar, el leñador se atrevió a transmitir el mensaje celeste. Como era hombre serio y con fama de piadoso, cinco semanas después, el 14 de septiembre, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, los habitantes y ediles de Cotignac acudieron en procesión y comenzaron la construcción de una primera ermita, que pronto resultaría demasiado pequeña; como empezaron a suceder muchos milagros, las peregrinaciones tomaron un gran auge.

Muy pronto – incluso desde 1522 – acudían peregrinaciones oficiales de ciudades como Aix-en-Provence para implorar la protección de la Virgen ante epidemias de la peste (Cotignac mismo nunca las sufrió) y otros peligros. Y Nuestra Señora de Gracias pronto adquirió fama de intercesora para las mujeres que tenían dificultades para concebir o para llevar a feliz término su embarazo.

Siguiendo la descripción dada por Jean de la Baume, se pintó un precioso retrato de la Virgen con el Niño Jesús en brazos; se venera todavía. Para atender a los peregrinos, en el siglo XVI se estableció una comunidad de Padres Oratorianos.


LAS NOVENAS POR EL NACIMIENTO DEL REY

El más célebre de los dones de la Virgen en Cotignac fue el nacimiento del futuro rey Luis XIV en 1638, luego de tres novenas hechas por la Reina Ana de Austria, una de las cuales había dirigido expresamente a “Notre-Dame des Grâces” de Cotignac.

Ante la imposibilidad de tener un descendiente, la Reina Ana de Austria tuvo que pedir públicamente que hicieran en su nombre tres novenas de oraciones a la Santísima Virgen para que le diera un hijo. La primera novena sería a Nuestra Señora de las Gracias en Provenza, la segunda a Notre-Dame de París la catedral y la tercera a Notre-Dame de las Victorias, la iglesia de su convento.

Dos años antes, un joven novicio, el Hermano Fiacre tuvo la misma inspiración, pero con menos fuerza y urgencia. Sin embargo sus superiores se mantuvieron escépticos y le prohibieron hablar. O que presentara una prueba …

El 3 de noviembre a las 2 de la mañana, el piadoso hermano en su celda fue sacado de su oración por los gritos de niños. Con sorpresa se encuentra delante de la Virgen María, que le muestra en sus brazos a un niño: “No temas, dice ella, Yo soy la Madre de Dios, y el niño que ves es el delfín que Dios quiere dar a Francia”.

Y la visión desaparece, luego aparece de nuevo un tiempo corto pero sin decir una palabra, y por último, dos horas más tarde, María de nuevo, sola, y dijo: “No dudes mi hijo de lo que has dicho a tu confesor. Quiero advertirte que la Reina va a hacer tres novenas en mi honor, a la misma imagen de Nuestra Señora de las Gracias, en Provenza”

El 5 de noviembre escribió un registro de todo esto y toda la comunidad de Agustinos contra-firmó, para el cardenal de la Rochefoucauld.

Debido a que esto, las tres novenas se convirtieron en un asunto de Estado.

Informada la Reina, comenzó a creer con fe en la realidad de las promesas del cielo, trasmitidas por el Hermano Fiacre, y su marido también. Sin embargo, la opinión del Cardenal fue decisiva, demos paso al tiempo …

Bajo una fuerte sensación interior, 8 de noviembre de 1637, el Hermano Fiacre ya había comenzado tres novenas en nombre de la Reina. Que terminó el 5 de diciembre, como observa la biografía del Venerable Hermano, “precisamente nueve meses antes del nacimiento del futuro rey Luis XIV”.

En los primeros días de febrero de 1638, la reina sintió que el niño se movía en ella y tuvo el deseo de conocer al famoso Hermano Fiacre.

El humilde religioso se ve obligado a ir al Louvre, donde quedó confundido al ver a la Reina arrodillarse ante él y darle las gracias. Así es como Ana de Austria demostró su confianza en el resultado feliz de su embarazo.

Desde 1635 Francia estaba en guerra con España, la idea de hacer un voto y dedicar a todo el país a Notre Dame se encontraba en el aire.

Luis XIII, el rey piadoso, ya había esbozado las diversas formas de consagración, aconsejado por su confesor, el Padre Caussin, y en noviembre de 1637 un texto finalmente se presentó al Parlamento y será firmado por el Rey el 10 de febrero de 1638 conocido como el famoso voto de Luis XIII, (que será recordado cada año en la Fiesta de la Asunción de María, 15 de agosto).

El padre Caussin, según su biografía, propuso al rey promulgar la consagración de Francia tan pronto como no haya duda sobre el embarazo de la Reina; en febrero de 1638 llevaba dos meses de embarazo.

La regente Ana de Austria y el Rey Luis XIV, al comienzo de su reinado, tendrá la oportunidad de venir a Cotignac.

Esta oportunidad fue dado por el Tratado de los Pirineos, la conciliación en 1659 entre Francia y España. Estaba prevista una reunión de los dos reyes en la frontera. Será el sábado 21 de febrero que la procesión real llegue a Cotignac.

Es así que en febrero de 1660, el joven Rey Luis XIV fue en persona con la Reina hasta al Santuario a dar gracias por su nacimiento. Se conserva una placa dejada por ambos en memoria de esta visita.

El joven rey, que tenía 21 años, donó además su anillo de oro y un largo cordón de azul celeste desgastado, de la prestigiosa orden de caballería del Santo Espíritu.

El 1º de enero de 1684, sabiendo el hermano Fiacre que iba a morir pronto, mostró su testamento a su superior que quedó un poco sorprendido y le entregó una carta para enviar al Rey después de su muerte, y aseguró que haría posible la realización de este deseo, cosa que realmente fue así.

Dos semanas después de la vuelta a Dios del venerable hermano, Luis XIV escribió a los Padres oratorianos de Cotignac la petición de recibir el corazón del Hermano Fiacre en su iglesia, donde aún se mantiene. Una placa muestra la ubicación en la pared izquierda, donde fue colocado.


LA APARICIÓN DE SAN JOSÉ EN EL SANTUARIO DE NOTRE-DAME DES GRÂCES

Cotignac custodia también hasta nuestros días “La Fuente santa de José de Bessillon” que tiene su origen el 7 de junio de 1660 y con la que se recuerda la única aparición de San José que haya sido reconocida oficialmente por Nuestra Santa Madre la Iglesia.

El hecho fue muy sencillo: sobre el Monte Bessillon, un joven pastor llamado Gaspard Ricard, hacía pastar sus ovejas en medio de un intenso calor. Agotado por la sed se tendió bajo el sol radiante, cuando he aquí que se le aparece un hombre de imponente estatura que se le acerca y le indica una roca diciéndole: “Yo soy José, levántala y beberás”.

La piedra era muy pesada – más tarde ocho hombres apenas podían moverla – Gaspar creyó que se trataba de una burla cuando ‘el venerable anciano’ – como cuentan los relatos de la época – repitió la orden. Gaspard obedeció y desplazó sin dificultad la roca descubriendo un agua fresca que comenzaba a surgir. Bebió con avidez y cuando se dio cuenta, estaba solo nuevamente.

«Eso es todo (dirá el Obispo de Fréjus-Toulon, en una carta pastoral del 1º de febrero de 1917); como en el Evangelio, San José no es hablador. Nada de más simple, ni de más pobre que esta intervención, que es, a mi juicio, la única aparición de San José de este género, en toda la historia de la Iglesia, en una tierra que se había reservado ya para sí Nuestra Señora».

Gaspard no dudó de la realidad del hecho, los habitantes de Cotignac tampoco. La noticia se expandió con una extraordinaria rapidez, los peregrinos afluyeron hacia la fuente desde todos los lugares de la provincia y de los países vecinos; enfermos de toda clase regresaban curados o bien, consolados en sus enfermedades. En 1663 se consagró una capilla que es posible ver aún hoy, en donde se puede leer la inscripción del profeta Isaías: “Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación”.

Con la llegada de la Revolución Francesa, capilla y convento tuvieron que ser abandonados. El convento cayó en ruinas pero la capilla sobrevivió gracias a la solicitud de los parroquianos y de los sacerdotes de Cotignac. Dos o tres veces al año era abierta a la devoción de los fieles y especialmente el 19 de marzo se iba a Cotignac a honrar al gran Santo.

Decía el mismo Obispo en otra carta: «Sin duda, nos hemos olvidado demasiado del privilegio de esta visita del Santo Patriarca a uno de los más humildes hijos de nuestra tierra. Él se ha retirado nuevamente en el silencio, pero la fuente sigue surgiendo como testimonio de su paso. Hubo un tiempo en que los peregrinos venían en grupo más numeroso a rezar. En las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de este tiempo, qué de lecciones que podemos aprender de San José el justo, atento y silencioso benefactor. Qué de gracias que tenemos para pedirle por la humanidad, por la Iglesia de la que es Patrono, por nuestra Patria y por nuestra diócesis».

El Señor escuchó la oración de su Obispo e hizo llegar la hora de la resurrección de esos lugares. En el año santo de 1975, vinieron a Francia las Benedictinas del “Monasterio de Saint Benoît de Médéa” (Argelia), dando así nuevamente vida al Santuario de Bessillon.

(fuente: forosdelavirgen.org)

Día 9 (Una reflexión para cada día del mes de agosto)

 

Una reflexión para cada día del mes de agosto

Web católico de Javier

Inmaculado Corazón de María

Día 9

Hoy celebramos la fiesta de Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein). Judía de nacimiento, fue de joven atea. Su búsqueda del sentido de la vida y de la verdad, el testimonio de muchos cristianos y la lectura de la vida de Santa Teresa de Jesús le lleva a convertirse al catolicismo, siendo profesora de universidad y una reconocida filósofa. Entró en las Carmelitas Descalzas y murió víctima de los nazis en Auschwitz durante la segunda guerra mundial, en 1942. Edith Stein fue proclamada copatrona de Europa por San Juan Pablo II en 1.999.

Te sugiero que medites hoy si el testimonio que das como cristiano puede ayudar a convertir a algún conocido tuyo no creyente.

sábado, 8 de agosto de 2026

Las cuatro esposas (Reflexión en valores)

 

Las cuatro esposas

La reflexión de las cuatro esposas nos enseña cuál debe ser la prioridad en nuestras vidas.

Las cuatro esposasHabía una vez un rey que tenía cuatro esposas. Él amaba a su cuarta esposa más que a las demás y la adornaba con ricas vestiduras y la complacía con las delicadezas más finas. Sólo le daba lo mejor. También amaba mucho a su tercera esposa y siempre la exhibía en los reinos vecinos. Sin embargo, temía que algún día ella se fuera con otro.

También amaba a su segunda esposa. Ella era su confidente y siempre se mostraba bondadosa, considerada y paciente con él. Cada vez que el rey tenía un problema, confiaba en ella para ayudarle a salir de los tiempos difíciles. La primera esposa del rey era una compañera muy leal y había hecho grandes contribuciones para mantener tanto la riqueza como el reino del monarca. Sin embargo, él no amaba a su primera esposa y aunque ella le amaba profundamente, apenas si el se fijaba en ella. Un día, el rey enfermó y se dio cuenta de que le quedaba poco tiempo. Pensó acerca de su vida de lujo y caviló: Ahora tengo cuatro esposas conmigo pero, cuando muera, estaré solo".

Así que le pregunto a su cuarta esposa: "Te he amado más que a las demás, te he dotado con las mejores vestimentas y te he cuidado con esmero. Ahora que estoy muriendo,¿estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?"

"¡Ni pensarlo!", contestó la cuarta esposa, y se alejó sin decir más palabras. Su respuesta penetró en su corazón como un cuchillo afilado.

El entristecido monarca le preguntó a su tercera esposa:

"Te he amado toda mi vida. Ahora que estoy muriendo, ¿Estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?"

"!No!", contestó su tercera esposa. "¡La vida es demasiado buena! Cuando mueras, pienso volverme a casar!"

Su corazón experimentó una fuerte sacudida y se puso frío.

Entonces preguntó a su segunda esposa: "Siempre he venido a ti por ayuda y siempre has estado allí para mí. Cuando muera, estarías dispuesta a seguirme y ser mi compañía?"

"¡Lo siento, no puedo ayudarte esta vez!", contestó la segunda esposa. "Lo más que puedo hacer por ti es enterrarte". Su respuesta vino como un relámpago estruendoso que devastó al rey.

Entonces escuchó una voz:

"Me iré contigo y te seguiré dondequiera que tu vayas". El rey dirigió la mirada en dirección de la voz y allí estaba su primera esposa. Se veía tan delgaducha, sufría de desnutrición.

Profundamente afectado, el monarca dijo: Debí haberte atendido mejor cuando tuve la oportunidad de hacerlo!"

En realidad, todos tenemos cuatro esposas en nuestras vidas.

Nuestra cuarta esposa es nuestro cuerpo. No importa cuanto tiempo y esfuerzo invirtamos en hacerlo lucir bien, nos dejará cuando muramos.

Nuestra tercera esposa son nuestras posesiones, condición social y riqueza. Cuando muramos, irán a parar a otros.

Nuestra segunda esposa es nuestra familia y amigos. No importa cuanto nos hayan sido de apoyo a nosotros aquí, lo más que podrán hacer es acompañarnos hasta el sepulcro.

Y nuestra primera esposa es nuestra alma, frecuentemente ignorada en la búsqueda de la fortuna, el poder y los placeres del ego. Sin embargo, nuestra alma es la única que nos acompañará dondequiera que vayamos. Así que, cultívala, fortalécela y cuídala ahora! Es el regalo más grande que puedes ofrecerle al mundo. ¡Déjala brillar!

'Evangelio de Mateo': Contradicciones 'internas' y 'externas' y Domingo 19º del TO. Ciclo A (09.08.2026): Mateo 14,22-33. ¿Pensó Jesús en el papado? - “Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12) CINCO MINUTOS -

 Verano 6. 09 de agosto de 2026.

Sexto paseo veraniego por el llamado 'Evangelio de Mateo': Contradicciones 'internas' y 'externas'. 
Creo que 'contradicción' es una palabra que todos comprenden. Recuerdo que a veces, todos, decimos un mensaje y al poco tiempo alguien que nos escucha se atreve a decirnos que 'acabas de decir lo contrario'. 
Para esta nueva semana, en la que tendremos oportunidad de pasear nuestros ojos por el texto del Evangelio de Mateo, propongo el trabajo de encontrar alguna 'contradicción' en los mensajes que nos dejó escritos este Evangelista. Pondré un ejemplo. Leo en Mateo 10,5-7: "Después de esto, Jesús envió a los Doce con esta misión: No toméis camino de gentiles, ni entréis en ciudad de samaritanos, dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca". En cambio, en el último capítulo del mismo Evangelio (Mt 28,18-19) leo esto otro: "Jesús habló así a sus once discípulos: Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre...".
¿Hay que evangelizar sólo a las gentes de pueblo de Israel o a todas las gentes del mundo? A esto es lo que yo llamo 'Contradicción interna'. ¿Existe alguna otra contradicción dentro de este mismo Evangelio?
Llamaré 'contradicción externa' cuando en algún momento del texto se hace referencia a tal o cual dicho o hecho de Jesús y en alguno de los otros tres Evangelios se puede leer la misma referencia pero con afirmaciones evidentemente muy distintas. En ocasiones los asuntos tienen poca importancia como, por ejemplo, el lugar en el que este Jesús de Mateo proclamó su primer discurso llamado 'De las Bienaventuranzas' en un 'Monte de Galilea' (Mt 5,1) y en el relato de Lucas se dice que sucedió tal proclamación en un 'Llano, a la bajada de un Monte' (Lc 6,20). La diferencia no es que sea muy significativa, pero es que además sucede que estas 'Bienaventuranzas' son nueve en Mateo y cuatro en Lucas y acompañadas de 'Malaventuranzas'. ¿Qué es lo que dijo aquel judío galileo de Nazaret sobre este asunto y en qué lugar? Es más, para los Evangelistas Marcos y Juan tales Bienaventuranzas no existieron como tales. Nada nos dicen de tal dicho y hecho. Las contradicciones creo que sí son de peso, importantes e insoslayables.
¿Podría un lector atento de Mateo constatar alguna que otra 'contradicción externa' en este relato evangélico llamado 'de Mateo? Advierto que las hay de mucho calado y en asuntos muy transcendentales...
¡Qué importante y sorprendente es leer y aprender a mirar alrededor sin prisas!
Nada más ahora y hasta el próximo fin de semana.
A continuación se encuentran los dos comentarios para el domingo 9 de agosto
Carmelo Bueno Heras

Comentario primero:

Domingo 19º del TO. Ciclo A (09.08.2026): Mateo 14,22-33. ¿Pensó Jesús en el papado? Me lo pregunto y escribo CONTIGO,

Al relato evangélico de este nuevo domingo de agosto que se proclamará en la liturgia de la misa eucarística le faltan tres dedos de su pie derecho. Si un oyente o lector no mira con detenimiento el mensaje no caerá en la cuenta del cercenamiento perpetrado a propósito por quien tenga la responsabilidad de hacerlo que será siempre una autoridad vaticana y dependiente del papado. ¿Por qué no se nos lee al pueblo Mateo 14,34-36

 

Por estos tres dedos amputados sabemos que el asunto de la llamada ‘primera multiplicación de los cinco panes’ tuvo lugar en las tierras paganas de la orilla oriental del Lago de Galilea. Las gentes de esta tierra eran consideradas por los ‘buenos judíos’ más paganas, extranjeras y pecadoras que los propios galileos de la ‘otra’ orilla.

 

“Terminada la travesía, llegaron a Genesaret” (Mt 14,34), población que se encuentra en la orilla occidental del Lago de Galilea. Es la orilla judía. Y es aquí donde quedaron curados todos los enfermos de la ciudad y de la región. Evidentemente esta información es una excesiva exageración del Evangelista. Pero no olvidemos el dato de que aquellas gentes se sentían muy a gusto cerca de Jesús y él también buscaba acortar las distancias que los separaban y dividían.

 

Acabo de pedir a mis neuronas el esfuerzo de releer Mateo 14,22-33 a la vez que el texto de Marcos 6,45-52. Este ejercicio no es para realizarlo en una homilía dominical. Puede hacerse pero hay que tener mucha y buena capacidad oratoria. Se trata de un ejercicio para realizar con la Biblia entre las manos y con papel y lápiz al lado. Ambos Evangelistas cuentan el mismo suceso. Por eso se captan enseguida las coincidencias y las divergencias. Lo que me queda claro es que lo de uno y otro Evangelista no pudo suceder a la vez. Resulta imposible.

 

Me parece muy claro que ‘nuestro’, por ser el relato que leemos en este año, Evangelista Mateo se inventó, al menos, dos asuntos muy significativos. Uno de ellos es el actuar de Pedro que salta de la barca en pleno mar de Galilea y en medio de las sombras de la noche. De este hecho nada cuenta el primer Evangelista que es Marcos y nada escribieron Lucas y Juan.

 

El otro dato es tan sorprendente o más que el anterior. Al ver a Jesús en la barca, aquellos discípulos pescadores se quedaron sorprendidos y con la mente embotada, según cuenta Marcos. En cambio, para el Evangelista Mateo aquellos ‘doce, apóstoles’ reconocen, en sus despertadas mentes de creyentes, que Jesús era ‘verdaderamente el Hijo de Dios’, adelantándose así al centurión romano de la muerte en la cruz (Mt 27,54). Y proclaman esto arrodillados en la tierra del fondo de la barca y ante aquel Jesús, nuevo y definitivo Moisés. 

 

Cuando el Evangelista Mateo escribía estas cosas en la década de los años ochenta del siglo primero de la historia, me pregunto no tan ingenuamente, ¿la figura y la persona de Pedro gozaban ya de una autoridad reconocida entre la mayoría democrática de la que ya se llamaba, ‘iglesia instituida o fundada por Jesús de Nazaret’?

La respuesta de los estudiosos suele ser afirmativa y más si se lee, también en paralelo, Mateo 16,13-23 y Marcos 8,27-33. Entonces, ¿pensó aquel Jesús en el papado? No...

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 09.08.2020. Y también en Madrid, 09.08.2026.


Comentario segundo:

“Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12)

CINCO MINUTOS para compartir el comentario de la 37ª página del Evangelio de Mateo 21,1-17.

El Evangelista Mateo nos ha traído a sus lectores hasta Jerusalén. Y de esta ciudad, capital del Reino de Judá y de toda la tierra de Israel, del Norte y del Sur, Jesús de Nazaret ya no saldrá. Ahí quedará sepultado cuando acabe de desvivirse por completo. Lejos permanecerá en el tiempo y el espacio su Galilea con su largo. Atrás quedará para la historia el Camino recorrido, una y muchas veces, desde Cesarea de Filipo hasta aquí, Jerusalén y su Templo.

 

“Cuando se acercaban a Jerusalén, y llegaron a Betfagé, junto al Monte de los Olivos, Jesús mandó a dos de sus discípulos... a la aldea de enfrente” (Mateo 21,1-2). Así comienza Mateo su relato de la estancia de su Jesús en Jerusalén. Una estancia que, según este narrador, va a ser definitiva: “Mirad, [les dice Jesús], estoy con vosotros cada día, hasta el fin del mundo” (Mt 28,20). Así y ahí acaba la narración su narrador. Ningún otro Evangelio de los oficialmente conocidos acaba de esta manera. A su tiempo llegaremos a este punto final del relato.

 

En estos momentos prestamos atención especialísima a la entrada de Jesús en Jerusalén que, en la tradición católica al menos se recuerda en el llamado Domingo de Ramos con el que se abre la puerta de una semana peculiar, tan santa como las otras del año. Para esta página de comentario nos vamos a detener en esta ‘primera entrada’: “Dejándolos plantados, salió de la ciudad, se fue a Betania y pasó la noche allí” (Mateo 21,17). Esta entrada de Jesús en Jerusalén no se cuenta de la misma manera en los cuatro Evangelistas. Tal vez ninguno de ellos presenció este acontecimiento. Muy posiblemente cada uno lo comprendió y expresó a su manera. Existiera o no tal o cual entrada de Jesús en la capital de su tierra o nación, este narrador Mateo la imaginó como la habían soñado y ¡escrito!, los antiguos profetas, como Isaías y Zacarías (Mt 21,2-9).

 

Recuerdo una vez más que cuando Mateo escribe esta narración evangélica han pasado unos cincuenta años desde que estos hechos tuvieron lugar. Este largo tiempo, se admita o no conscientemente, fue generando lo que podemos llamar como proceso de divinización. Creo que lo apunta bien este narrador cuando señala lo que proclaman los grupos que van delante y detrás de este Jesús del Evangelista: ¡Hijo de David..., enviado del Señor..., Dios Soberano! En cambio, el pueblo que contempla estos mismos hechos desconoce quién este hombre y pregunta. Y quien responde afirma: es el galileo Jesús de Nazaret, un profeta (Mt 21,10-11). Eso es todo. Un hombre. Del norte. Profeta. No posee otros títulos. Denuncia (Mt 21,12-16).

 

Y es este hombre el que llega a Jerusalén no para ser ‘entronizado, como Rey, Liberador, Mesías’. Llega a Jerusalén para entrar en el Templo y denunciar lo que es y lo que allí sucede como lo hicieron aquellos profetas del pueblo. No podemos dejar de leer ahora, con el permiso de Mateo, el mensaje de Miqueas 3,8-12 y también el de Jeremías 26. Este Jesús profeta denuncia que este Templo se ha convertido en un mercado de bandidos. Esta denuncia desencadenará el proceso de su muerte. Jesús va a morir porque este Templo de Jerusalén lo va a matar. El Evangelista Juan sitúa todo esto en el comienzo de la vida de Jesús (Jn 2,13-22).

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 11.08.2019. Y también en Madrid, 09.08.2026.