Santos del día 24 de agosto
patronazgo: patrono de varias ciudades europeas, de los mineros, albañiles, agricultores, viticultores, pastores, trabajadores del cuero, curtidores, talabarteros, zapateros, sastres, panaderos, carniceros, y comerciantes del aceite y el queso (en Florencia); protector contra las enfermedades de la piel y nerviosas.can.: bíblicohagiografía: Abel Della Costa Fiesta de san Bartolomé, apóstol, a quien generalmente se identifica con Natanael. Nacido en Caná de Galilea, fue presentado por Felipe a Cristo Jesús en las cercanías del Jordán, donde el Señor le invitó a seguirle, agregándolo a los Doce. Después de la Ascensión del Señor, es tradición que predicó el Evangelio en la India y que allí fue coronado con el martirio.
En Claudiópolis, de Honoríade, san Tación, mártir. († s. inc.)
En Clichy, en la región de París, muerte de san Audeno, obispo de Rouen, que, desde el cargo de refrendario del rey Dagoberto, fue elevado al episcopado y gobernó felizmente su Iglesia a lo largo de cuarenta y tres años, durante los cuales fundó muchísimos templos y favoreció la construcción de monasterios.
(† 684)
En el monte Olimpo, en Bitinia, san Jorge Limniota, monje, que deploró la impiedad del emperador León III por haber ordenado destruir las sagradas imágenes y quemar las reliquias de los santos, y debido a estos reproches, por orden del emperador le amputaron la nariz y quemaron la cabeza, emigrando, así, como mártir hacia el Señor. († c. 730)
En Lima, ciudad de Perú, muerte de santa Rosa, cuya memoria se celebra el día anterior.
(† 1617)
En Angers, en Francia, beato Andrés Fardeau, presbítero y mártir, que en tiempo de la Revolución Francesa fue decapitado por quienes odiaban el sacerdocio. († 1794)
En Nápoles, en la región italiana de Campania, santa Juana Antida Thouret, virgen, que en esta ciudad prosiguió la vida religiosa, interrumpida durante la Revolución Francesa, junto con algunas compañeras, y tiempo despúes, en Besanzón dio comienzo a una nueva sociedad de Hermanas de la Caridad, dedicadas a asegurar la formación civil y cristiana de la juventud, la atención a los niños abandonados, a los pobres y a los enfermos, terminando finalmente sus días extenuada por las tribulaciones soportadas.
(† 1826)
En Marsella, en Francia, santa Emilia de Vialar, virgen, que, tras haber trabajado con denuedo en la difusión del Evangelio en regiones lejanas, fundó la Congregación de Hermanas de San José de la Aparición y la propagó ampliamente.
(† 1856)
En Valencia, en España, santa María Micaela del Santísimo Sacramento Desmaisières, virgen, que en la iglesia española se celebra el día quince de junio.
(† 1865)
En Tulcan, lugar de Ecuador, beata María de la Encarnación (María Vicenta) Rosal, virgen, fundadora de la Congregación de Hermanas Betlehemitas, con el fin principal de reivindicar la dignidad de la mujer y formar cristianamente a las niñas.
(† 1886)
En Madrid (ue visto en la morgue), beato Félix González Tejedor, de la Sociedad de San Francisco de Sales, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Peñas de San Pedro, beato Rigoberto Aquilino de Anta y de Barrio, presbítero diocesano, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En la muralla de la ciudad, junto a la Puerta del Cambrón, Toledo, beato José Polo Benito, presbítero diocesano, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En camino del cementerio de Alcorisa, Teruel, beato Fortunato Velasco Tobar, de la Congregación de la Misión, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Málaga, beatos Luciano Álvarez Renedo, en el siglo Mauro, Pedro Jerónimo Serret Anglés, en el siglo José Félix, y Teógenes Valls Piernau, en el siglo Pedro, de los Hermanos Maristas, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Montblanc, Tarragona, beato Isidre Torres Balsells, presbítero diocesano, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Toledo, beato Jorge Luis Lizasoáin Lizaso, en el siglo Lorenzo, de los Hermanos Maristas, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Puente de los Calvos, Ráglos, Almería, beato Luis Almécija Lázaro, presbítero diocesano, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
Cerca de Munich, en la región de Baviera, en Alemania, en el campo de concentración de Dachau, beato Maximiano Binkiewicz, presbítero y mártir, que en tiempo de guerra, a causa de su fe en Cristo, fue deportado por los soldados invasores de Polonia, su patria, a aquel lugar de exterminio, donde murió extenuado por las torturas y los suplicios.
(† 1942)
En Dresde, en Alemania, beatos Ceslao Józwiak, Eduardo Kazmierki, Francisco Kesy, Eduardo Klinik y larognievo Wojciechowslci, mártires, los cuales, de origen polaco, detenidos y encarcelados durante la misma persecución, consumaron el martirio a golpes de hacha. († 1942)
En Lanišće, Croacia, beato Miroslav Bulešić, presbítero y mártir.
(† 1947)
En Halaucesti, Rumania, beata Verónica Antal, mártir, que ofreció su vida en defensa de su castidad.
(† 1958)
En Bari, Italia, beato Carmelo De Palma, presbítero diocesano, que dedicó toda su energía al ministerio de confesor y director espiritual, al punto de ser llamado «héroe del confesionario.»
(† 1961)