jueves, 6 de agosto de 2026

Día 7 (Una reflexión para cada día del mes de agosto)

 

Una reflexión para cada día del mes de agosto

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Inmaculado Corazón de María

Día 7

Seguro que muchas veces te diriges al Señor para pedirle muchas cosas. De hecho, el Señor nos dijo: "Pedid y se os dará". Sin embargo, ¿Cuántas veces te diriges al Señor para agradecerle algo? En este día, te invito a que hagas una lista de cosas por las que puedes dar gracias al Señor. Además, te sugiero que incrementes las veces en que agradeces al Señor por las cosas que te ha dado. No te olvides de añadir la coletilla "si es acorde a Tu voluntad" cuando pidas algo al Señor.

Por otra parte, hoy celebramos a San Cayetano de Thiene, nacido en Italia en 1.480, muy querido también en toda Argentina, patrón del pan y el trabajo. Es un buen momento para darle gracias por tu trabajo y pedirle que te lo conserve. San Cayetano se distinguió, entre otras cosas, por la práctica de la caridad para con el prójimo, por lo que también te sugiero que le pidas contagiarte de esa virtud.

El bambú japonés (Reflexión en valores)

 

El bambú japonés

BambúNo hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: "¡Crece, maldita seas!"

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo trasforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles. Sin embargo, durante el séptimo año, en un periodo de sólo seis semanas la planta de bambú crece más de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas en crecer?

No. La verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años. Sin embargo, en la vida cotidiana muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que este requiere tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta. Es tarea difícil convencer al impaciente que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado. De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creeremos que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante. En esos momentos (que todos tenemos), hay que recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que en tanto no bajemos los brazos, ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos, sí está sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando. Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando este al fin se materialice.

El triunfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.

Pídele a Dios esa paciencia y perseverancia y recuerda encomendarte cada día al Espíritu Santo para que te ilumine en los proyectos que tengas que acometer y para encontrar la mejor estrategia que te permita alcanzar tus objetivos.

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Reflexiones católicas

Santos del día 7 de agosto

                                           Santos del día 7 de agosto


Santos Sixto II, papa, y compañeros, mártires. El papa san Sixto, mientras celebraba los sagrados misterios y enseñaba a los fieles los mandatos del Señor, por orden del emperador Valeriano fue inesperadamente detenido por los soldados y decapitado de inmediato, el día seis de agosto; con él sufrieron al mismo tiempo el martirio cuatro diáconos, que fueron enterrados juntamente con el pontífice en Roma, en el cementerio de Calixto, en la vía Apia. En este mismo día, los santos Agapito y Felicísimo, diáconos suyos, murieron también en el cementerio de Pretextato, donde fueron sepultados. († 258)
  San Cayetano de Thiene, presbítero y fundador (1 coms.) - Memoria litúrgica   
San Cayetano de Thiene, presbítero, que en Nápoles, en la región de Campania, se entregó a pías obras de caridad, especialmente en favor de los enfermos incurables, promovió asociaciones para la formación religiosa de los laicos e instituyó los Clérigos Regulares para la renovación de la Iglesia, recomendando a sus discípulos el deber de observar la primitiva forma de vida apostólica. († 1547)

En Augsburgo, de la Retia, santa Afra, mártir, que, convertida al cristianismo desde una vida de pecado, cuenta la tradición que, sin haber sido aún bautizada, fue quemada viva por haber confesado su fe en Cristo. († 304)
En Arezzo, de la Toscana, san Donato, segundo obispo de esta sede, del cual el papa san Gregorio Magno alaba la virtud y la eficacia de su plegaria. († s. IV)
En Châlons, en la Galia Bélgica, san Donaciano, obispo. († s. IV)
En Rouen, también en la Galia, san Victricio, obispo, que, todavía soldado, en tiempo del emperador Juliano abandonó el ejército para seguir a Cristo, por lo cual fue sometido, por orden del tribuno, a muchas torturas y condenado a muerte. Logró, no obstante, alcanzar la libertad y, tras ser consagrado obispo, llevó a la fe cristiana a los feroces pueblos de los morinos y de los nervios, en la Galia del norte. († c. 410)
En Besançon, en la Burgundia, san Donato, obispo, que compuso una Regla para vírgenes, siguiendo las enseñanzas de san Benito, san Columbano y san Cesáreo. († d. 658)
En Venecia, beato Jordán Forzaté, abad, que fue fundador de monasterios en Padua y, no habiendo podido evitar, pese a sus esfuerzos, la ruina de su patria, fuera de ella se durmió devotamente en el Señor, dejando un insigne ejemplo de honestidad, integridad de costumbres y sabiduría. († c. 1248)
En Mesina, de Sicilia, san Alberto degli Abbati, presbítero de la Orden de los Carmelitas, que convirtió a muchos judíos a la fe en Cristo y proveyó de víveres a su ciudad sitiada. († c. 1307)
En Sassoferrato, en el Piceno, beato Alberto, monje de la Orden de los Camaldulenses, insigne por la austeridad de vida y la perfecta observancia de su Regla. († 1350)
En L'Aquila, en la antigua región Vestina, beato Vicente, religioso de la Orden de los Hermanos Menores, célebre por su humildad y su espíritu de profecía. († 1504)
En la ciudad de Gondar, en Etiopía, beatos Agatángelo (Francisco) Nourry de Vincennes y Casiano (Gonzalo) Vaz López-Netto de Nantes, presbíteros de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos y mártires, que durante su misión en Siria, Egipto y Etiopía buscaron reconciliar con la Iglesia católica a los cristianos separados, y finalmente, por orden del rey de Etiopía, fueron atados a árboles con su propio cordón religioso y lapidados hasta la muerte. († 1638)
En Lancaster, en Inglaterra, beatos Martín de San Félix (Juan) Woodcock, de la Orden de los Hermanos Menores, Eduardo Bamber y Tomás Whitaker, presbíteros y mártires, que fueron ahorcados por ser sacerdotes y haber entrado en los dominios del rey Carlos I. († 1646)
En York, también en Inglaterra, beato Nicolás Postgate, presbítero y mártir, que durante el reinado de Carlos II, a causa de su ministerio sacerdotal, que había ejercido ocultamente entre los pobres durante casi cincuenta años, fue colgado en el patíbulo. († 1679)
En la localidad de Gorka Duchovna, cerca de Poznan, en Polonia, beato Edmundo Bojanowski, que, conforme a los preceptos del Evangelio, trabajó con sumo ahínco en la formación de los pobres y gente analfabeta, y fundó la Congregación de Esclavas de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María. († 1871)
En Colima, en México, san Miguel de la Mora de la Mora, presbítero y mártir, que, en el furor de la persecución contra la Iglesia, fue coronado con el martirio por el hecho de ser sacerdote. († 1927)
En la “Boca del Congosto”, Los Yébenes, Toledo, beatos Carlos Jorge Bellota Pérez, en el siglo Dalmacio, Teodosio Rafael López Hernando, en el siglo Diodoro, y Eustaquio Luis Villanueva Montoya, en el siglo Luis, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Antequera, Málaga, beato Pacífico de Ronda Rodríguez Navarro, en el siglo Rafael, de la Orden de Frailes Menores Capuchinos, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Badajoz, beato Aureliano Ortigosa Oraá, en el siglo Pedro, de los Hermanos Maristas, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Muniesa, Teruel, beatos Francisco Gargallo Gascón y Manuel Sancho Aguilar, de la Orden de la Merced, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Valencia, beatos Leoncio Rosell Laboria, en el siglo Ramón Jaime Benito y Jaime Oscar Ramón Valdés, en el siglo Oscar Martín de las Mercedes Armando José, de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Vilalba dels Arcs, Tarragona, beato Benito Juan Urgell Coma, en el siglo Juan Bautista, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En San Sadurní d'Osormort, Vic, Barcelona, beatos José Arner Margalef y Casto Navarro Martínez, presbíteros, de la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Osanovo-Dubovskoye, Moscú, Rusia, beata María Tiburtia (en el siglo Cecilia Mischke), religiosa profesa de las Hermanas de Santa Catalina, Virgen y mártir, cruelmente asesinada en la persecución comunista en Polonia. († 1945)