lunes, 6 de julio de 2026

La unión transformante con Cristo: condiciones (Reflexión en valores)

 

La unión transformante con Cristo: condiciones

cáliz y patenaEl fin primario y esencial de la Eucaristía es la unión íntima del alma con Cristo, unión permanente y transformante que exige del cristiano las disposiciones necesarias para sacar el mayor fruto de la Comunión. Dos disposiciones necesarias son: la preparación para recibir a Jesús Sacramentado y la acción de gracias después de comulgar.

La preparación para recibir la Eucaristía supone la unión del alma con Dios por medio de la gracia santificante, de no ser así se cometería un gravísimo sacrilegio. Para recibir a Jesús Sacramentado bien preparados hemos de estar en estado de gracia y recibir a Cristo con profunda humildad, purificando nuestras almas del egoísmo y la soberbia que nos arrastran; porque solo en el vacío de sí mismo se realiza la unión del alma con Dios todopoderoso. A la humildad de corazón, se ha de sumar el ferviente deseo de unirnos con el Señor en la Eucaristía. Deseo que nace del conocimiento de nuestra debilidad y pobreza y nos impulsa a unirnos con Cristo para fortalecernos en las virtudes sobrenaturales, y enriquecernos con el alimento divino de su cuerpo y sangre.

La mayor acción de gracias será aquella que prolongue aquella unión con Jesucristo durante todo el día. Nada más recibir al Señor en nuestra alma le adoraremos desde lo más profundo de nuestros corazones; en unión con la Virgen María nos sorprenderemos ante la divina majestad de su Hijo, le alabaremos y daremos gracias por todos los dones recibidos; le ofreceremos nuestras buenas obras y deseos, junto con nuestras miserias, para que los purifique con el fuego divino de su amor misericordioso; seguiremos con íntimos coloquios con el Señor, como un amigo con su mejor amigo, sencilla y afectuosamente; pondremos atención a lo que nos diga nuestro divino Maestro y le pediremos todo cuanto necesitamos para nuestra santificación y la salvación de las almas.

Para que los coloquios con Cristo no se conviertan en una mecánica, podemos cambiar el tema de la conversación con el Señor de tiempo en tiempo. Un día hablaremos de una virtud, otro día de otra o nos pararemos a saborear unidos a Jesús un pasaje del Evangelio; otro día le daremos gracias por los dones sobrenaturales recibidos o por las tribulaciones que nos ha concedido; le ofreceremos sacrificios, especialmente lo que más nos cuesta, porque es muy importante proponerse adelantar en alguna virtud sobrenatural, especialmente la que más necesitamos; pediremos por las necesidades de la Iglesia, del Santo Padre, los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, por las misiones, los enfermos, etc.

A María santísima le pediremos la gracia de convivir con Jesús todos los instantes de la vida, haciendo de nuestras obras ordinarias, extraordinarios actos de amor a Dios. Que así sea.

Autor del texto: Julián Jarabo Ruiz, Revista Ave María, nº 731 (Junio 2007)

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Reflexiones católicas

Santos del día 6 de julio

                                             Santos del día 6 de julio


  Santa María Goretti, virgen y mártir (3 coms.) - Memoria litúrgica   
Santa María Goretti, virgen y mártir, que en el transcurso de una infancia difícil, ayudando a su madre en las labores de la casa, se distinguió ya por su piedad. Cuando no contaba más que doce años, murió en defensa de su castidad, a causa de las puñaladas que le asestó un joven que intentaba violarla cuando se hallaba sola en su casa, cercana a la localidad de Nettuno, en la región del Lacio, en Italia. († 1902)

En Nicomedia, de Bitinia, santa Ciríaca, virgen, mártir en tiempo del emperador Diocleciano, que es objeto de gran veneración en Tropea, en Calabria. († s. IV)
En Fiésole, en la Toscana, san Rómulo, diácono, celebrado como primer mártir de esta ciudad. († s. inc.)
En Egipto, san Sísoes, de sobrenombre «Magno», ermitaño, muy insigne por la perfección con que practicó la vida monástica. († c. 429)
En Escocia, conmemoración de san Paladio, obispo, el cual, enviado desde Roma a Irlanda, murió en Inglaterra, en la misma época en que san Germán de Auxerre estaba combatiendo la herejía pelagiana. († 432)
En el territorio de Armagh, en Irlanda, santa Monena, abadesa del monasterio de Killeevy, fundado por ella misma. († 517)
En la región de Condat, en el macizo del Jura, en Burgundia, hoy Francia, san Justo, monje. († s. VI)
En la orilla del Rin, san Goar, presbítero, oriundo de Aquitania, el cual, con el apoyo del obispo de Tréveris, construyó un hospital y un oratorio para recibir a los peregrinos y proveer a la salvación de sus almas. († s. VI)
En Londres, en Inglaterra, martirio de santo Tomás Moro, que es conmemorado, junto con san Juan Fisher, el día veintidós de junio. († 1535)
También en Londres, beato Tomás Alfield, presbítero y mártir, que abjuró de la fe católica bajo torturas, pese a lo cual fue expulsado de Inglaterra, aunque después, arrepentido, volvió a la patria, y bajo el reinado de Isabel I, por haber divulgado una Apología en favor de los católicos, sufrió en Tyburn el suplicio del patíbulo. († 1585)
Frente a la costa de Rochefort, en Francia, beato Agustín José (Elías) Desgardin, monje cisterciense y mártir, el cual, durante la Revolución Francesa, en odio a la fe fue sacado de su monasterio de Septfontaines y encerrado en una vieja nave, en la que, entregado al cuidado de sus compañeros enfermos, murió también él al contagiarse. († 1794)
En Orange, también en Francia, beata Susana Águeda (María Rosa) de Loye, virgen de la Orden de San Benito y mártir, que durante la Revolución Francesa, encarcelada junto con otras treinta y dos monjas de varias órdenes y comunidades religiosas, perseveró fiel a su vocación monástica, y fue ella la primera, entre todas las condenadas a muerte por quienes odiaban el cristianismo, en subir impávida al patíbulo. († 1794)
En Shuangzhong, cerca de Jixian, en la provincia de Hebei, en China, san Pedro Wang Zuolong, mártir, que, en la persecución llevada a cabo por los seguidores del movimiento Yihetuan, fue ahorcado por negarse a dar culto a los ídolos y a abjurar de la fe cristiana. († 1900)
En Roma, beata María Teresa Ledochowska, virgen, que, entregada totalmente al cuidado de los africanos oprimidos por la esclavitud, fundó el Instituto de Misioneras del Sodalicio de San Pedro Claver. († 1922)
En Buenos Aires, en Argentina, santa Nazaria (Ignacia) de Santa Teresa de Jesús March Mesa, virgen, nacida en España y emigrante con su familia a México, que, llena de celo misionero, consagró su vida a la evangelización de los pobres y necesitados en varias naciones de América latina y fundó el Instituto de Misioneras Cruzadas de la Iglesia. († 1943)

06 de julio: Nuestra Señora de Hierro

 

06 de julio: Nuestra Señora de Hierro


Saint-Sulpice-le-Dunois es un pequeño pueblo situado cerca del centro de Francia. Allí se albergaba una imagen de Nuestra Señora De Hierro, que está situado cerca de la ciudad más grande de Blois. Fue en la capilla de este pequeño pueblo de Saint-Sulpice-le-Dunois, en el año 1631, que nuestra historia tiene lugar la participación de nuestra Señora D Hierro.

En aquel tiempo, vivía en el pueblo una joven pareja de franceses que se caracterizaba por su devoción mariana. Ambos gozaban de buena salud y de un trabajo que les perimtía vivir dignamente; prontamente fueron bendecidos con la llegada de su primer hijo.

Un día, el hombre fue hasta la cuna de su pequeño hijo y, azorado, descubrió que el bebé estaba rígido y frío. Aturdido, llamó a su esposa incrédula, pues le parecía que su bebé estaba muerto. Rápidamente, invocaron la ayuda de Nuestra Santísima Madre, y salieron presurosos hasta la imagen mariana que estaba en la iglesia parroquial. Al llegar pusieron el cuerpo del bebé a los pies de la imagen de la Virgen y empezaron a orar por su intercesión, que dedicaron a su bebé a la Santísima Virgen María. En ese mismo instante, el niño gritó y volvió a la vida. La noticia de ese milagro se extendió ppor las regiones vecinas, y la fama de Nuestra Señora de Hierro estaba asegurada.

traducido por mallinista 
(fuente: www.roman-catholic-saints.com)

sábado, 4 de julio de 2026

Esconder la felicidad (Reflexión en valores)

 

Esconder la felicidad

demonio andandoEn el principio de los tiempos, se reunieron varios demonios para hacer una maldad. Uno de ellos dijo: "Debemos quitarles algo a los hombres, pero, ¿qué les quitamos?".

Después de mucho pensar uno dijo: "¡Ya sé!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la puedan encontrar". Propuso el primero: "Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo", a lo que inmediatamente repuso otro: "No, recuerda que tienen fuerza. Alguna vez, alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán dónde está".

Luego propuso otro: "Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar", y otro contestó: "No, recuerda que tienen curiosidad. Alguna vez alguien construirá algún aparato para poder bajar y entonces la encontrará".

Uno más dijo: "Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra". Y le dijeron: "No, recuerda que tienen inteligencia y un día, alguien construirá una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la descubrirá, y entonces todos tendrán felicidad".

El último de ellos era un demonio que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás. Analizó cada una de ellas y entonces dijo: "Creo saber donde ponerla para que realmente nunca la encuentren".

Todos se giraron asombrados y preguntaron al mismo tiempo: "¿Dónde?". El demonio respondió: "La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán". Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la lleva consigo.

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Reflexiones católicas

Santos del día 5 de julio

                                                   Santos del día 5 de julio


En Reggio, de Calabria, san Esteban de Nicea, obispo y mártir. († s. I)
En Cirene, en Libia, santa Ciprila, mártir, que, según la tradición, durante la persecución bajo Diocleciano retuvo en sus manos durante largo tiempo carbones ardiendo junto con incienso, para no dar la impresión, si los tiraba, de querer ofrecer culto a los dioses, y seguidamente, despedazados cruelmente sus miembros, su alma, engalanada con su propia sangre, voló al encuentro del Esposo. († s. IV)
Conmemoración de san Atanasio de Jerusalén, diácono de la iglesia de la Resurrección y mártir, cruelmente atormentado por el monje hereje Teodosio por haberle reprobado su impiedad y por haber defendido el Concilio de Calcedonia contra quienes lo impugnaban. († 451/452)
Conmemoración de san Domicio, de sobrenombre «Médico», eremita en el monte Quros, de Armenia. († s. V)
En el monte Admirable, en Siria, santa Marta, madre de san Simeón Estilita el Joven. († 551)
En el monasterio de Santa María de Terreto, cercano a Reggio Calabria, santo Tomás, abad. († 1000)
En el monte Athos, san Atanasio, hegúmeno, humilde y pacífico, que estableció en la Gran Laura una regla de vida cenobítica. († c. 1004)
La Memoria litúrgica litúrgica no se celebra hoy, porque hay una celebración de mayor rango
San Antonio María Zaccaria, presbítero, fundador de la Orden de Clérigos Regulares de San Pablo o «Barnabitas», para renovar las costumbres de los fieles cristianos, y que en Cremona, en Lombardía, voló al encuentro del Salvador. († 1539)
En Wexford, en Irlanda, beatos Mateo Lambert, Roberto Meyler, Eduardo Cheevers y Patricio Cavanagh, mártires, panadero el primero y marineros los demás, que en tiempo de la reina Isabel I, por su fidelidad a la Iglesia Romana y por ayudar a los católicos perseguidos, fueron ahorcados y descuartizados. († 1581)
En Oxford, ciudad de Inglaterra, beatos Jorge Nichols y Ricardo Yaxley, presbíteros, Tomás Belson, que se preparaba para el sacerdocio, y Hunfredo Pritchard, todos los cuales, también en tiempo de la misma reina Isabel I, por haber entrado el primero en Inglaterra como sacerdote, y los otros por colaborar con él, fueron condenados a muerte y sufrieron el suplicio en el patíbulo. († 1589)
Cerca de Huangeryin, en la región de Ningjinxian, en la provincia china de Hebei, santas hermanas Teresa Chen Jinxie y Rosa Chen Aixie, vírgenes y mártires, quienes, en la persecución desencadenada por el movimiento de los Yihetuan, para salvaguardar el honor de su virginidad y su fe cristiana, hicieron frente valientemente a las atrocidades de sus perseguidores y murieron alanceadas por sus verdugos. († 1900)
En Hat I-Et, Bolikhamxay, Laos, beato Joseph Boissel, sacerdote profeso de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, y mártir. († 1969)