sábado, 8 de agosto de 2026

Día 8 (Una reflexión para cada día del mes de agosto)

 

Una reflexión para cada día del mes de agosto

Web católico de Javier

Inmaculado Corazón de María

Día 8

Hoy celebramos la memoria de Santo domingo de Guzmán, un grandísimo sacerdote español que nació en Caleruega (Burgos, España) en 1171. Fue el fundador de la Orden de Predicadores, los Dominicos. La Virgen María, en persona, le enseñó a Santo Domingo a rezar el Rosario en el año 1208 y le pidió que propagara esta devoción y la utilizara como arma poderosa en contra de los enemigos de la Fe.

Es por ello que hoy te sugiero que reces un Rosario a la Virgen. Si no sabes cómo rezarlo, puedes aprenderlo en https://webcatolicodejavier.org/comorezarelRosario.html Si lo prefieres, puedes seguir en vivo el rezo del Rosario desde https://webcatolicodejavier.org/RosarioEnVivo.html

La marioneta de trapo (Reflexión en valores)

 

La marioneta de trapo

PinochoSi por un instante, Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen. Escucharía cuando los demás hablan y ¡cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate!

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma. Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol.

Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería a la luna. Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos...

Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... no dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuan equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. A un niño le daría alas, pero le dejaría que el solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de vosotros, los hombres...

He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad esta en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por vez primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.

Autor: Johnny Welch, ventrílocuo

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Reflexiones católicas

Santos del día 8 de agosto

                                               Santos del día 8 de agosto


  Santo Domingo de Guzmán, presbítero y fundador (7 coms.) - Memoria litúrgica   
Memoria de santo Domingo, presbítero, que, siendo canónigo de Osma, se hizo humilde ministro de la predicación en los países agitados por la herejía albigense y vivió en voluntaria pobreza, hablando siempre con Dios o acerca de Dios. Deseoso de una nueva forma de propagar la fe, fundó la Orden de Predicadores, para renovar en la Iglesia la manera apostólica de vida, y mandó a sus hermanos que se entregaran al servicio del prójimo con la oración, el estudio y el ministerio de la Palabra. Su muerte tuvo lugar en Bolonia, el día seis de agosto. († 1221)

En Albano, en la vía Apia, a quince miliarios de Roma, santos Segundo, Carpóforo, Victorino y Severiano, mártires. († s. III/IV)
En Roma, en la vía Ostiense, en el séptimo miliario de la ciudad, santos Ciríaco, Largo, Crescenciano, Memia, Juliana y Esmaragdo, mártires. († s. IV)
En Tarso, de Cilicia, martirio de san Marino, anciano de Anazarbe, que en tiempo del emperador Diocleciano y el prefecto Lysia fue decapitado, y su cuerpo, por orden de dicho prefecto, arrojado a las fieras para que lo devoraran. († c. 303-311)
En Milán, de la Liguria, san Eusebio, obispo, que trabajó intensamente por la fe verdadera y reconstruyó la iglesia catedral destruida por los hunos. († c. 462)
En Vienne, en la Galia Lugdunense, san Severo, presbítero. († c. s. V)
En Burdeos, de Aquitania, san Mummolo, abad del monasterio de Fleury. († 678)
En Cízico, en el Helesponto, san Emiliano, obispo, que, por defender el culto a las sagradas imágenes, soportó grandes sufrimientos por parte del emperador León y, finalmente, terminó su vida en el destierro. († s. IX)
En el monasterio de Göttweig, en Austria, san Altmano, obispo de Passau, que fundó numerosas casas de clérigos bajo la Regla de san Agustín, renovó la disciplina del clero y murió en el exilio, expulsado de su sede por haber defendido la libertad de la Iglesia contra el emperador Enrique IV. († 1091)
En Galese, cerca de Viterbo, en la Toscana, san Famiano, eremita, que, nacido en Colonia, después de haber distribuido sus bienes entre los pobres y haber realizado piadosas peregrinaciones, murió en este lugar, revestido con el hábito Cisterciense. († c. 1150)
En Londres, en Inglaterra, beato Juan Felton, mártir, que expuso públicamente la bula de excomunión emitida por el papa san Pío V contra la reina Isabel I y, por este motivo, fue despedazado cruelmente junto a la iglesia de San Pablo, mientras invocaba el nombre del Salvador, consumando así gloriosamente su martirio. († 1570)
En York, también en Inglaterra, beato Juan Fingley, presbítero y mártir, el cual, también durante el reinado de Isabel I, fue condenado a muerte por ser sacerdote y pereció ahorcado. Con él se conmemora al beato Roberto Bickendike, que en aquel mismo período, sin que se conozca el día y el año, sufrió los mismos tormentos por haberse reconciliado con la Iglesia católica. († 1586)
En la aldea de Xixiaodun, cerca de Xinhexian, en la provincia de Hebei, en China, san Pablo Ke Tingzhu, mártir, que, siendo el responsable de los cristianos de la aldea, durante la persecución desencadenada por los seguidores del movimiento Yihetuan, ofreció a los demás, al ser despedazado, un luminoso ejemplo de firmeza cristiana. († 1900)
En la ciudad de Zamora, en España, santa Bonifacia Rodríguez Castro, virgen, que fundó la Congregación de las Siervas de San José, para promover cristiana y socialmente a la mujer mediante la oración y el trabajo, según el ejemplo de la Sagrada Familia. († 1905)
En Sydney, en Australia, santa María de la Cruz (María Elena) MacKillop, virgen, que fundó la Congregación de Hermanas de San José y del Sagrado Corazón de Jesús, y la dirigió entre múltiples dificultades y fatigas. († 1909)
En Poggio a Caiano, en la región italiana de Toscana, beata Margarita María (María Ana Rosa) Caiani, virgen, que fundó el Instituto de Hermanas Franciscanas del Sagrado Corazón de Jesús, para la formación de la juventud y la asistencia a los enfermos. († 1921)
En el lugar llamado El Saler, cerca de Valencia, en España, beato Antonio Silvestre Moya, presbítero y mártir, que, en el furor de la persecución contra la fe, llegó victorioso al reino celestial por su firme testimonio de Cristo. († 1936)
En Valencia, también en España, beatas María del Niño Jesús Baldillou y Bullit y sus compañeras, vírgenes del Instituto de Hijas de María Religiosas de las Escuelas Pías y mártires, que en la misma persecución salieron gloriosamente al encuentro de Cristo, su Esposo, martirizadas por la violencia de los enemigos de la Iglesia.
Son sus nombres: Presentación de la Sagrada Familia (Pascalina) Gallén y Martí, María Luisa de Jesús Girón y Romera, Carmela de San Felipe Neri (Nazaria) Gómez y Lezaun, y Clementia de San Juan Bautista (Antonia) Riba y Mestres. († 1936)
En Manzanares, Ciudad Real, España, beatos Paulino Reoyo García, Santiago Aparicio López y Ricardo Manuel López López, religiosos de la Orden de Predicadores y mártires, víctimas de la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil Española. († 1936)
En Baños de Sugrañes, Travesera Llés-Lleida, beatos Leonardo José Aragonés Mateu, en el siglo José María, y Dionisio Luis Molinos Coloma, en el siglo Mateo, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En la carretera de Villar de Olalla, Cuenca, beatos Cruz Laplana y Laguna, obispo, y Fernando Español Berdié, sacerdote diocesano, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Fuente el Fresno, Ciudad Real, beato Felipe José Álvarez Pérez, en el siglo Pedro Juan, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Madrid, beato Nicolás de la Torre Merino, salesiano de Don Bosco, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Sant Andreu de Palomar, Barcelona, beato Antero Mateo García, laico dominicano, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Vallirana, Barcelona, beatas María Rosa Adrover Martí, en el siglo Antonia, y María del Carmen Zaragoza y Zaragoza, de la Orden de Predicadores, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Madrid, beato Eladio López Ramos, en el siglo José Leoncio, de la Congregación de los Sagrados Corazones, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Martos, Jaén, beato Manuel Aranda Espejo, seminarista, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Muniesa, Teruel, beato Mariano Pina Turón, de la Orden de la Merced, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Baena, Córdoba, beata María Del Consuelo González Rodríguez, en el siglo María Josefa, religiosa, de las Hijas del Patrocinio de María, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Villafranca, Córdoba, beato Baltasar Torrero Béjar, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En el lugar de Gusen, en Alemania, beato Vladimiro Laskowski, presbítero y mártir, que, en tiempo de guerra, encarcelado en un campo de concentración y cruelmente torturado, alcanzó la gloria del martirio. († 1940)