domingo, 8 de febrero de 2026

Santos del día 8 de febrero

 Santos del día 8 de febrero

   San Jerónimo Emiliani, fundador - Memoria litúrgica   
No se celebra hoy, porque hay una celebración de mayor rango (V Domingo del Tiempo Ordinario, solemnidad)
San Jerónimo Emiliani, que en su juventud se dejó llevar por la cólera y la lujuria, pero tras ser encarcelado por sus enemigos se convirtió a Dios, entregándose al cuidado de los más necesitados, especialmente los huérfanos y enfermos. Junto con los compañeros que logró reunir, dio inicio a la Congregación llamada de los Clérigos Regulares de Somasca, y tiempo después, mientras atendía a los enfermos en esta misma población de Somasca, cercana a Bérgamo, en la Lombardía, contrajo la peste y falleció piadosamente. († 1537)
   Santa Josefina Bakhita, virgen (3 coms.) - Memoria litúrgica   
No se celebra hoy, porque hay una celebración de mayor rango (V Domingo del Tiempo Ordinario, solemnidad)
Santa Josefina Bakhita, virgen, nacida en la región de Darfur, en Sudán, que, siendo aún niña, fue raptada y vendida en diversos mercados africanos de esclavos, sufriendo dura cautividad. Al obtener la libertad, abrazó la fe cristiana e ingresó en el Instituto de Hijas de la Caridad (Canosianas), y pasó el resto de su vida en Schio, en el territorio italiano de Vicenza, entregada a Cristo y al servicio del prójimo. († 1947)

En Alejandría de Egipto, conmemoración de santa Cointa o Quinta, mártir, a quien los paganos, durante la persecución llevada a cabo bajo el emperador Decio, querían obligar a adorar a los ídolos, pero ella lo rechazó firmemente y, atada de pies y manos, fue arrastrada por calles y plazas, sufriendo un horrendo suplicio. († c. 249)
En Pavía, de la Lombardía, san Jovencio o Evencio, obispo, que trabajó denodadamente en favor del Evangelio. († c. 397)
Conmemoración de los santos monjes mártires del monasterio de San Dío, en Constantinopla, que fueron asesinados cruelmente por su defensa de la fe católica, con ocasión del envío de la carta del papa san Félix III contra el patriarca Acacio. († c. 485)
En Bretaña Menor, san Iacuto, abad, hermano de los santos Winwaldo y Guethnoc, que construyó cerca del mar el monasterio que después llevó su nombre. († s. VI)
En Milán, en Lombardía, memoria de san Honorato, obispo, que, ante el inminente ataque de los lombardos, puso a salvo a buena parte de la población trasladándola a Génova. († c. 570)
En Vesoncio (hoy Besançon), en Burgundia, san Nicecio, obispo. († c. 610)
En Verdún, en la Galia, san Pablo, obispo, que, habiendo abrazado la vida monástica, fue después elevado a la sede episcopal de esta ciudad, en la que promovió el culto divino y la vida regular de los canónigos. († c. 649)
En Albano, en el Lacio, beato Pedro, llamado «Igneo» por haber pasado ileso por el fuego, que fue monje de Valumbrosa y después obispo de Albano, trabajando siempre sin tregua para restaurar la disciplina eclesiástica. († 1089)
En Muret, en la región aquitana de Limoges, san Esteban, abad y fundador de la Orden de Grandmont, que confió a los clérigos la alabanza divina y la contemplación, dejando la administración de los asuntos temporales a la caridad de los hermanos legos. († 1124)
En Ellwangen, región de Ostalbkreis, en Alemania, beato Juan Felipe Jeningen, sacerdote profeso de la Compañía de Jesús, que aunque deseaba partir para las Misiones motivado por el ejemplo de San Francisco Javier, llevó a cabo su ministerio en las zonas rurales de su región. († 1704)
En Savigliano, localidad del Piamonte, en Italia, beata Josefina Gabriela Bonino, virgen, que fundó una congregación religiosa bajo la protección de la Sagrada Familia de Nazaret, para educar a los huérfanos y asistir a los enfermos pobres. († 1906)
En el campo de reeducación por el trabajo de Zöschen, Saalekreis (Alemania), beato Eugène Lemoine, joven laico de la diócesis de Saint-Brieuc, miembro de la Juventud Obrera Cristiana (JOC), que dio testimonio de la fe como mártir bajo el nazismo. († 1945)
En Collevalenza, en la provincia de Perugia, Italia, beata María Esperanza de Jesús (Alhama Valera), virgen, llena de gracias místicas, buscó dar a conocer el amor misericordioso de Dios y fundó dos institutos religiosos y un santuario dedicados a este fin. († 1983)
En Roma, Italia, beat Elisa Martínez, virgen y fundadora de la Congregación de las Hijas de Santa María de Leuca, que, impulsada por una caridad heroica, no dudó en afrontar dificultades y riesgos para fundar obras en todas las partes del mundo, con la única preocupación de cumplir la voluntad de Dios y encomendarse a Él. († 1991)

Tierras y Tiempos del NORTE y del SUR - Domingo 5º T.O. A (08.02.2026): Mateo 5,13-16. Dos caminantes muy distintos: Moisés-Jesús y “Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12). CINCO MINUTOS para compartir el comentario de la 11ª página del Evangelio de Mateo 7,1-12

 Tierras y Tiempos del NORTE y del SUR

En poco más de una semana, diez días exactamente, estaremos ya de Cuaresma. Tiempo fuerte, por decirlo con una expresión que suena muy bien en los oídos de la espiritualidad pastoral de la iglesia católica. Tiempo de los ayunos y penitencias, tiempo de conversiones, tiempo de preparación para la SEMANA SANTA. 
Hace nada estábamos de Pascuas de Navidad. Y después de la Cuaresma, estaremos en la PASCUA PASCUA. 
Estos eventos traen entre sus innumerables recuerdos la presencia del acabamiento del tiempo de invierno y la presencia de la llegada del tiempo de la primavera. Esto es  asunto del ritmo cósmico del hemisferio norte de este planeta llamado TIERRA. Las cosas no son así, sino muy distintas año tras año por los lares del hemisferio sur. 
Las gentes (dioses y humanos) de la Biblia nada sabían de estas presencias del ritmo temporal de los vivientes del SUR del globo terráqueo o planeta azul como les suele gustar a los ¿ecologistas?
La Biblia se escribió en el NORTE. Y la llamada Iglesia, ahí mismo nació y creció y se mantiene... 
Pero, sin embargo, en la Casa de la Tierra hay muchos tiempos. Muchas presencias... Y, también, ¡¿MUCHAS BIBLIAS?! Eso es. También muchas Biblias. Escrito lo dejo aquí y que cada leyente-pensante vaya tomando sus propias decisiones. Poder pensar es un lujo liberador y humanizador.
Nada más en esta hora y para esta nueva semana. Tiempos, presencias, ritmos, biblias, religiones... y, por supuesto, dioses.
A continuación se encuentran los dos comentarios para el domingo segundo de este mes de febrero.
Carmelo Bueno Heras
  

Comentario primero

Domingo 5º T.O. A (08.02.2026): Mateo 5,13-16. Dos caminantes muy distintos: Moisés-Jesús. Lo medito y escribo CONTIGO:

Buenos

Nos toca leer y meditar en este domingo de febrero el texto de Mateo 5,13-16. ¿Puede saberse qué se dice antes y qué se dice después de este relato en el Evangelio de Mateo? Si no se consulta la Biblia tengo mis muchas dudas de que las gentes de la celebración de la misa o eucaristía sepan de qué está escribiendo este Evangelista o hablando su Jesús de Nazaret.

 

Sugiero retener ahora este texto completo de Mateo 7,12, que dice así: “En conclusión, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también a ellos, porque esta es la Ley y los Profetas”. Y si aún se tiene humor para seguir leyendo, recomiendo este sanísimo nuevo ejercicio y léase en este Evangelio de Mateo desde 5,1 hasta 8,1. Se comprenderá que este Jesús del Evangelista Mateo se parece, en las formas, al famoso iniciador del judaísmo en Israel que se llamaba Moisés, el de las Tablas de la Ley con sus diez mandamientos.

 

Sorprendentemente, para este Jesús de Nazaret del Evangelista Mateo la única manera de ser en esta vida ‘otro Jesús’, vivo y resucitado, es ser ‘luz’ (Mateo 5,14) o bien ser ‘sal’. Ni de una ni de otra habló jamás aquel Moisés. El camino de este Jesús de Mateo y el camino de aquel Moisés de la Ley resultan ser dos caminos opuestos. Nadie puede caminar por los dos a la vez. Toda persona está llamada a tomar una decisión.

 

“Vosotros sois la sal de la tierra”, es la primera afirmación que se nos leerá y que escucharemos, una vez más. Y me digo en mis adentros: Tú y yo, los dos oyentes de esta palabra somos sal. Exactamente, una pizca de sal. Si tú y yo no estamos así, porque no deseamos estar en el guiso de la convivencia de este mundo, ¡qué insípido será vivir! Tan insípido que no merecerá la pena. Mejor morirse de hambre. Y si estamos tú y yo, como sal, en sobreabundancia y por todas las partes del guiso de la convivencia, será imposible convivir.

 

Hay que aprender a estar como ‘la pizca de sal’. Ni más ni menos. Estar sin ser notado o notada. Y esto sólo se sabe con certeza cuando alrededor de uno o de una se está ¡tan a gusto! Sólo así es como se está para dar sabor y que todo sepa rico, al paladar, al estómago, al corazón y a las neuronas. A todo cuando abarca tu piel... ¡Qué hermosa sencillez tan compleja!

 

“Vosotros sois la luz de la tierra”, es la segunda afirmación que nos deja el Jesús de Mateo después de haber hablado en el monte sobre la felicidad. O sea, sobre las nueve bienaventuranzas... Esto de ser ‘luz de la tierra’ no es una cuestión de energía, aunque sea tan importante que sin ella nada se mueve. ‘Ser luz’ es una cuestión de sentido común, me parece.

 

A ser luz, se aprende. Si se quiere serlo. Se aprende cuando se comparte lo que se tiene en vez de acumular, por si acaso. Se aprende cuando se enciende una llama en vez de maldecir inútilmente la oscuridad. Se aprende cuando uno se atreve a situarse en el lugar del otro en vez de llenarse la boca de lamentos contra el sistema. El sentido común se aprende siempre...

Para el Evangelista Mateo, el proyecto de su Jesús de Nazaret fue hacerse sal y luz, por eso se supo tan poco de él. Pero parece que los poderes religiosos y políticos temblaron y lo mataron.

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 09.02.2020. Y también en Madrid, 08.02.2026. 


Segundo comentario:

“Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12).

CINCO MINUTOS para compartir el comentario de la 11ª página del Evangelio de Mateo 7,1-12

En el texto del Evangelio de Mateo 7,1-12 es el mismo Jesús de Nazaret quien continúa proclamando su buena noticia de ‘las bienaventuranzas’, su programa evangelizador. Todo este primer discurso, que aún no ha finalizado, lo viene a sintetizar el Evangelista con unas afirmaciones que los leyentes y escuchantes de Jesús sólo las encontraremos aquí. En ninguno de los otros tres Evangelios se citan tan completas y de la misma manera. “Por lo tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas” (Mateo 7,12). Lo voy a expresar de otra manera e inspirado en lo que ya conocemos de este discurso: “Feliz, dichosa y bienaventurada la persona que todo cuanto desea que le hagan los otros, se lo hace también y primeramente a ellos. Ésta es la única Religión, el único Dogma, el único Mandamiento y la única Regla’. ¿Es mi fe? Sí.

 

La próxima semana comentaré la continuación y la finalización de este primer discurso del Jesús de Mateo. Pero ya adelanto que el Evangelista, por medio de parábolas, comentará el vacío deshumanizador de la Ley de Israel y la perversión engañosa de tanto profeta palabrero. Antes de llegar a esa primera clave y síntesis de la misión evangelizadora de Jesús de Nazaret (Mt 7,12) el narrador Mateo nos regala tres tesoros tan evidentes como escondidos para despertar la luz y el calor de nuestros deseos más sanos y humanizadores: 7,1-5; 7,6 y 7,7-11.

 

En Mateo 7,1-5 el Jesús del Evangelista nos habla del ojo, de los ojos, de los de él, de los tuyos y de los míos, de los de todos cuantos le están viendo. Y recuerdo que no son pocas estas personas que le escuchan, sino todo Israel (ver Mt 4,23-25 y 7,28 y 9,35). De esta manera tan natural nos invita a mirar a los otros como deseamos que los otros nos miren. No es un mandato, sino una invitación: Mira al otro como deseas ser mirado.

 

En Mateo 7,6 el galileo y laico del Evangelista nos habla de los perros y los cerdos.  También habla de ‘lo sabio y de lo valioso’. Llevo horas preguntándome, ¿quiénes son los perros y cerdos y qué es losabio, loverdadero y lovalioso? Por fin, acabo de llegar en mis adentros a una conclusión: para los ‘buenos judíos’ perros y cerdos eran todos los pecadores y los paganos extranjeros. En cambio, para el Jesús de Mateo, creo yo y para mí, esta ‘ideología espiritual judía’ ya no es sabia, ni verdadera, ni valiosa. ¿Qué es para ti y para mí lo sabio, sano y valioso?

 

En Mateo 7,7-11 el judío y creyente del Evangelista nos habla de la vida de la convivencia, de las relaciones entre las personas: dar y pedir, llamar y escuchar, buscar y encontrar. Y yo leo también estas otras catorce maneras de relacionarse: comprender, acoger, acompañar, curar, compartir, perdonar, abrazar, sonreír, callar, levantar, limpiar, vestir, alimentar y... ¡amar!  Posiblemente, tal vez, se esté hablando de la oración más elemental como lo es ‘la oración de petición’. ¿Orar es pedir cuanto se desea? ¿Acaso orar no es regalar a los otros aquello que más se desea, se espera o se necesita? Antes de hablar a Dios o de Dios o con Dios, ¡qué acertado es hablar con el padre, la madre, el otro, los otros y hasta con ‘los otros de los otros’! Orar es vivir. Vivir sano. En fin, respirar. Ay, y convivir. Convivir a gusto es una... ¡¡¡pasada!!

08 de febrero: Abadía de Nuestra Señora del Lirio, Melun, Francia (siglo 13)

 

08 de febrero: Abadía de Nuestra Señora del Lirio, Melun, Francia (siglo 13)

La creación de Notre -Dame du Lys es parte del período de desarrollo de la orden cisterciense, período comprendido entre el siglo XII hasta mediados del siglo XIII, durante el cual aparecen un gran número de monasterios de hombres y mujeres.

Los monasterios de los hombres son creados más bien en la primera mitad del siglo XII, y los monasterios de las mujeres a finales del siglo XII y principios del XIII.

El acta fundacional data de junio de 1248 aunque, sin embargo, existen documentos de que en el mes de marzo 1244 se establecía el lugar era levantar fue escogido el convento futuro.

No se tienen datos precisos de la fundación de la Abadía de Lys. Los actos relacionados con la abadía y que emanan de Luis IX parecen a primera vista contradictorios. En el acta de fundación en junio de 1248, afirma que él fundó y construyó la abadía de Lys en sus propios recursos y sin la participación de su nombre de su madre, Blanca de Castilla. Un mes más tarde, en julio de 1248, Lyon, el rey concedió su derecho de uso mencionando a su madre como fundadora. Probablemente, Blanca de Castilla tuvo la iniciativa de fundar la Abadía y fue su hijo, el Rey, quien dispuso los recursos necesarios para su edificación.

traducido por mallinista
(fuente: wikipedia.org)

viernes, 6 de febrero de 2026

Santos del día 7 de febrero

                                                          Santos del día 7 de febrero

En Nola, en la Campania, san Máximo, obispo, que rigió la Iglesia de esta ciudad en periodo de persecuciones y, después de una larga vida, descansó en paz. († s. III)
En Lampsaco, en la región del Helesponto, san Partenio, obispo, que en tiempo del emperador Constantino fue un eximio propagador de la fe con su predicación y su ejemplo. († s. IV)
En las montañas del Sinaí, en Egipto, san Moisés, que, después de haber llevado vida eremítica en el desierto, a petición de Mavia, reina de los sarracenos, fue ordenado obispo y logró imponer la paz entre aquellas gentes violentas y mantener intacta la vida cristiana. († c. 389)
En Florencia, de la Etruria, santa Juliana, viuda. († s. IV)
En Siponte, de la Apulia, san Lorenzo, obispo. († c. 545)
   San Ricardo, laico (2 coms.)   
En Luca, de la Toscana, san Ricardo, padre de los santos Willibaldo y Waldburgis, el cual, peregrinando junto con sus hijos desde Inglaterra a Roma, falleció durante el viaje. († c. 720)
En Soterión, de Fócida, san Lucas el Joven, eremita. († 955)
En Roma, beato Guido de Montpellier, religioso, fundador de la Orden de los Hospitalarios del Espíritu Santo y de la Confraternidad del Espíritu Santo, que, deseoso de realizar lo más fielmente posible el ideal de misericordia proclamado por Jesús, buscó abarcar con su obra al hombre en su totalidad, alma y cuerpo, y extenderla desde el más pequeño hasta el más anciano. († 1208)
En Mucia, de la región del Piceno, beato Ricerio, que fue uno de los primeros y estimados discípulos de san Francisco. († 1236)
En Asís, de la Umbría, beato Antonio de Stroncone, religioso de la Orden de los Hermanos Menores. († 1461)
En Londres, en Inglaterra, beato Tomás Sherwood, mártir, el cual, siendo mercader de tejidos, había ya decidido dirigirse a Douai para iniciarse en el sacerdocio, pero al permanecer en Londres para asistir a su padre anciano y enfermo, fue arrestado mientras paseaba por la calle, y conducido al suplicio bajo la reina Isabel I. († 1578)
En Aubenas, en la región de Viviers, en Francia, beatos mártires Jacobo Salès, presbítero, y Guillermo Saultemouche, religioso de la Orden de la Compañía de Jesús, que con su predicación consolidaron la fe del pueblo. Tiempo después, al caer la ciudad en manos de los disidentes, un domingo, y en presencia de toda la población, fueron martirizados. († 1593)
En Nápoles, en la región de la Campania, san Gil María de San José (Francisco) Pontillo, religioso de la Orden de los Hermanos Menores, que por las calles de la ciudad a diario pedía con humildad limosna al pueblo, dando a cambio palabras de consuelo. († 1812)
En la ciudad de Changsha, en la provincia de Hunan, en China, san Juan de Triora (Francisco María) Lantrua, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, quien, después de prolongados tormentos padecidos en cruel prisión, pereció estrangulado. († 1816)
En París, en Francia, beata Rosalia (Juana María) Rendu, virgen de las Hijas de la Caridad, que trabajó incansablemente en una vivienda de los suburbios más humildes de la ciudad, dispuesta como refugio para necesitados, visitando, además, a los pobres en sus casas. En tiempo de luchas civiles trabajó a favor de la paz, y convenció a muchos jóvenes y a ricos para que se dedicasen a obras de caridad. († 1856)
También en la misma ciudad de París, en Francia, beata María de la Providencia (Eugenia) Smet, virgen, fundadora del Instituto de Hermanas Auxiliadoras de las Almas del Purgatorio. († 1871)
En Roma, beato Pío IX, papa, que proclamó la verdad de Cristo, a quien estaba íntimamente unido. Instituyó muchas sedes episcopales, promovió el culto de la santísima Virgen María y convocó el Concilio Vaticano I. († 1878)
En Parma, beata Ana María Adorni, quien al enviudar, se dedicó caritativamente a las mujeres encarceladas, a cuyo servicio fundó la Congregación de las Siervas de María Inmaculada. († 1893)
En Cracovia, Polonia, beata Ludwika Szczesna, en religión Klara, virgen, cofundadora de la congregación de Siervas del Sagrado Corazón de Jesús. († 1916)
En Pont de Molins, pueblo de la provincia de Girona, en España, beatos mártires Anselmo Polanco, obispo de Teruel, y Felipe Ripoll, presbítero, que, desdeñando amenazas y promesas, mantuvieron firmemente su fidelidad a la Iglesia. († 1939)
Cerca de Cracovia, en Polonia, beato Adalberto Nierychlewski, presbítero de la Congregación de San Miguel y mártir, el cual, por haber redactado un documento defendiendo la dignidad humana y la religión bajo la ocupación de régimen militar opuesto a ello, fue deportado al campo de concentración de Auschwitz, donde, después de crueles tormentos, fue ejecutado por su fe en Cristo. († 1942)
En Donoku, distrito de Taungngu, en Myanmar, beato Alfredo Cremonesi, presbítero de la Pontificia Sociedad de las Misiones Extranjeras y mártir. († 1953)
En el campo de concentración cercano a la ciudad de Angarsk, en la región rusa de Siberia, beato Pedro Verhun, presbítero y mártir, que en tiempo de persecución religiosa alcanzó la vida eterna con una muerte fiel. († 1957)