domingo, 7 de junio de 2026

Cuatro de Cuatro - Domingo del Cuerpo y Sangre de Cristo. C. A (07.06.2026): Juan 6,51-58. Tú y yo somos el cuerpo de Cristo y “Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12) CINCO MINUTOS.

 Cuatro de Cuatro

Feliz nuevo domingo. Recuerdo, el primero de cuatro se llamó ASCENSIÓN, el segundo PENTECOSTÉS, el tercero SANTÍSIMA TRINIDAD. Y, este cuarto y último del TODO DOGMÁTICO, CUERPO Y SANGRE DE CRISTO. Con esta totalidad queda completada la Tradición de la Religión Católica.
Después de esta mensualidad de la fe cristiana sólo queda volvernos de nuevo a la senda del Evangelio; a Jesús de Nazaret.
Estos acontecimientos coinciden, por casualidad histórica, con los acontecimientos de la visita (sin adjetivos) del papa León- OSA XIV a España (6 al 12 de junio).
Habría demasiado que comentar, pero no es objetivo de esta presentación. Van a ser tantas las imágenes visibles e invisibles que casi es mejor que cada cual realice su personal experiencia espiritual, sin otro intermediario que su propia inteligencia neuronal.
A continuación se encuentran los dos comentarios de este domingo 7 de junio.

Carmelo Bueno Heras


Comentario primero:

Domingo del Cuerpo y Sangre de Cristo. C. A (07.06.2026): Juan 6,51-58. Tú y yo somos el cuerpo de Cristo. Lo medito y lo escribo CONTIGO,

La fiesta, celebración, liturgia y tradición de ‘El Corpus Christi’ (El Cuerpo y la Sangre de Cristo) completa el ciclo de los cuatro domingos dedicados a los dogmas centrales de la Religión de la Iglesia católica. Después, tendremos que transitar por el alargado ‘Tiempo Ordinario’ hasta llegar al mes de noviembre y el final del año eclesiástico. Por eso, desde el próximo domingo retomaremos la lectura del Evangelio de Mateo, el titular del llamado CICLO A de la Liturgia.

 

Para la celebración de este domingo del Corpus se nos propone la lectura y meditación del texto de Juan 6,51-58: “En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos: Yo soy el pan...” (6,51). Espero que todos sigamos recordando ahora aquellas otras expresiones que este Cuarto Evangelio pone en labios de su Jesús de Nazaret: Yo soy... la luz, la puerta, el pastor, el agua, el camino, la verdad, la vida... Yo soy (en hebreo, YHVH como quedó escrito en el libro del Éxodo 3,14-16).

 

Según este narrador, Jesús de Nazaret dirige sus palabras a los judíos que se han ocupado y preocupado por acercarse a dialogar con él: “Al ver la gente que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaum en busca de Jesús” (6,24). Para comprender el mensaje de este texto conviene leerse completo el capítulo sexto del Evangelio de Juan. Y espero que se caiga bien en la cuenta de que el texto de Jn 6,51-58 es exactamente igual en estructura y contenido al inmediatamente anterior en Jn 6,35-50. Dicen los sabios investigadores que a algún lector de finales del siglo primero le pareció espléndido este ‘breve discurso de Jesús’ y se permitió el atrevimiento de glosarlo a su manera en otro semejante. Todo queda resumido en la expresión tan humana como divina de YO SOY EL PAN.

 

¿Acaso esta fiesta del Corpus no pudo haberse llamado ‘la fiesta del pan’? Pudo, pero no sucedió así. El Evangelio de Juan como casi todo el Nuevo Testamento de nuestras Biblias se escribió en tierras relacionadas con el mar Mediterráneo donde no se conocía aún ni el maíz, ni el mijo, ni la soja, ni la patata, ni el arroz... Ojalá un día la BIA (Biblia de la Iglesia de América) se atreva a leer en letra impresa, al menos en algunas de sus tierras: YO SOY EL MAÍZ.

 

Cuando sigo leyendo en Juan 6,51-58 me encuentro con una expresión que deseo contemplar unos momentos sin prisas y sin alteraciones: “Quien come mi carne y bebe mi sangre sigue conmigo y yo con él” (6,54 y 6,56). Después de las varias lecturas no dejo de recordar el único mandamiento de este Jesús que nos dejará en la sobremesa de otra comida-cena de otro día de Pascua judía: “Conocerán todos que sois mis discípulos, si os amáis unos a otros” (13,35). Y cuando leo de esta manera sinóptica el texto de Juan debo afirmar la presencia verdadera y real de Jesús tanto en comer su pan, como beber su sangre como amar y saberse amado. ¿No?

 

Y quiero acabar subrayando lo que no se nos leerá al final de la lectura en las eucaristías de este domingo, el verso 6,59: “Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando estaba en Cafarnaum”. Imagino a qué les sonaría a los judíos de aquella sinagoga escuchar de labios del galileo y laico Jesús del Evangelista Juan aquello de comer su carne y beber su sangre. Aquel Jesús de Juan estaba dejando vacíos de sentido los sacrificios para su ‘Yavé-Dios’ en el templo de Jerusalén.

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 14.06.2020. Y también en Madrid, 07.06.2026. 


Comentario segundo:

“Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12)

CINCO MINUTOS para compartir el comentario de la 28ª página del Evangelio de Mateo 15,21-39.

El Jesús de Nazaret del Evangelio de Mateo se está despidiendo de su tarea evangelizadora por la región de Galilea. Todo lector que llegó hasta aquí sabe que esta tarea había comenzado en Mateo 4,12: “Al oír Jesús que Juan había sido encarcelado, regresó a Galilea”. En cuanto este Jesús y sus seguidores lleguen a Cesarea de Filipo se habrá acabado la evangelización en estas tierras del norte de Israel (Mt 16,13). Aquí, se abrirá otra página en la ‘biografía’ de su Jesús.

 

En esta narración de Mateo 15,21-39 encuentra el lector tres acciones en las que se siembra la buena noticia del Evangelio de Jesús y que es su misma y propia persona. La primera acción (Mt 15,21-28) tiene lugar fuera de las fronteras de la tierra judía. A esa tierra, explícitamente, decide ir Jesús y sus discípulos le siguen (todas y todos). Éstos tienen aún mucho que aprender.

 

Jesús... se retiró al país de Tiro y Sidón. Y hubo una mujer cananea de aquella región... Hijo de David, ten compasión... Qué grande es tu fe, mujer. Que se cumpla lo que deseas”. Cuando el pueblo de Israel salió de Egipto soñaba con llegar a la tierra de Canaán y vivir ahí en la seguridad de la libertad, como se lo había asegurado su Yavé Dios. Pero este sueño no llegó a ser realidad más que con David, el rey que expulsó definitivamente a todos los cananeos de sus tierras para establecer en ellas la independencia de Israel. Esta síntesis de dos líneas es el contexto de la historia en la que se encuentran, después de siglos, un nuevo judío y una nueva mujer cananea. Se encuentran y se reconocen. Y deciden dejar de ser enemigos y comenzar a ser ‘humanos’, personas, cercanos.  Ni amos, ni perros... Humanos. Tanto en la historia como en la naturaleza no suele haber milagros del cielo, sino procesos.

 

La segunda acción (Mt 15,29-31) tiene lugar, de nuevo en la orilla del lago de Galilea. Dice el narrador que “Jesús subió al monte y se sentó” (Mt 15,29). Y no dejo de recordar cómo contó este Evangelista los comienzos evangelizadores de su Jesús en aquel ‘primer discurso de las bienaventuranzas del monte’. De nuevo ahora, el mismo mensaje compartido y hecho experiencia de vida: los mudos hablan, los cojos andan, los ciegos ven, lo sordos oyen... Este Jesús de Nazaret no fue ninguna milagrosa seguridad social gratuita. ¿No enseñó a pensar y a creer y a decidir...? Estos sí que son los caminos de los milagros entre los humanos.

 

La tercera acción (Mt 15,32-39), en este ámbito en el que nos ha situado el Evangelista, es la nueva ‘multiplicación de los panes y peces’ para los cerca de cuatro mil varones y adultos, porque no se contaron ‘las mujeres y los niños’, que seguramente que los había y que también participaron de aquella mesa abundante y compartida. Nadie que lea esto olvidará aquel ‘dadles vosotros de comer’ de la primera multiplicación del pan (Mt 14,13-23). ¿El ánimo de lucro de unos pocos se ha convertido en generoso reparto de beneficios para todas y todos? Me encanta detenerme en el final de este inmenso milagro de la multiplicación de la felicidad de los humanos que nos está contando Mateo a propósito del Jesús de Nazaret en quien cree: “Despidió a la gente, se embarcó y llegó a la comarca de Magadán” (Mt 15,39). Desde ayer y ahí, nadie sabe ni se ha encontrado rastro alguno de esta Magadán. ¿Está dentro de cada uno?

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 09.06.2019. Y también en Madrid, 07.06.2026.

Mes del Sagrado Corazón de Jesús: Día 7: El pecado mortal

 Mes del Sagrado Corazón de Jesús: 

Día 7: El pecado mortal



Nuestro Señor, le pidió a Santa Margarita un día de fiesta especial para honrar a su Sagrado Corazón mediante actos de reparación.


Nuestro Señor Jesucristo le mostró a Santa Margarita Su Sagrado Corazón envuelto en llamas por amor a nosotros, el cual contenía una cruz y una corona de espinas que nos recuerdan Su Pasión y Su gran amor no siendo recompensado por mucha de la humanidad.
Cuando Santa Margarita estaba delante de Jesús en el Santísimo Sacramento un día, Él le mostró Su Divino Corazón, diciendo:
"He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, hasta el cansancio y desgaste para Manifestarles su amor; y en cambio, de la mayor parte de los hombres no recibe nada más que ingratitud, desprecio, irreverencia, sacrilegio y la  indiferencia en este sacramento de amor".
Nuestro Señor, le pidió a Santa Margarita un día de fiesta especial para honrar a su Sagrado Corazón mediante devocionales actos de reparación y satisfacción, por aquellos que reciben la comunión indignamente.
Esta Fiesta tendrán lugar el primer viernes después de la octava de Corpus Christi: 19 días después de Pentecostés.
"Te prometo que Mi Corazón se expandirá para derramar abundantemente la influencia de su amor divino sobre aquellos que lo honren, y haga que se le honre". (Jesús a Santa Margarita)

1. Confía en el Sagrado Corazón de Jesús

Amado Corazón de Jesús, Tú Permaneces como mi amante fiel y eterno, aunque yo vaya dando tumbos por el camino del amor, tu amor. Quieres que yo dé mucho fruto, pero para eso debo vivir unido a Ti, unido a tu sacratísimo corazón y a tu Palabra que es la semilla que alimenta al mío.
Dame de tu fuerza, de tu coraje, de tu amor y de tu perdón. Necesito a diario esas cuatro cosas en mi vida para tener la dirección correcta. Quiero hacer de mi vida una vida de servicio, obrar bien por los míos y por mi prójimo, desvivirme por ellos como Tú lo hiciste por mí.
Al final de mis días eso es lo que contará, no mi prestigio, riqueza, poder o belleza. Sé que quieres que construya mi vida sobre el amor que brota de tu Sagrado Corazón, que permanezca siempre firme y lleno de tu bondad. Confío en que Tú me llevarás seguro con la fuerza sanadora que emerge de tu Corazón.
Confío en Ti, confío en tu amor, confío en que me ayudas y me regalas tu bendición en todos los momentos de mi vida.
Sagrado Corazón de Jesús, quiero amarte con verdadero amor.
Amén

2. Oración inicial.

Sagrado Corazón de Jesús, necesito de tu fuerza que todo lo restaura, tu poder que sana y libera y conduce por nuevos caminos llenos de bendiciones.
Tú conoces lo que hay en mi corazón: quiero amarte y servirte, no porque sea un mandato, sino porque lo acepto como una petición de amor respetuosa y lleno de gozo por hacer tu voluntad, la cual, con ella siempre me diriges y quieres lo mejor para mí.
Sagrado Corazón de Jesús, quiero seguir tus pasos, vivir lo que Tú mismo viviste, amar lo que Tú amas, despreciar el mal que te aleja de mí.
Te amo, creo en tus mandamientos, que no son otra cosa que peticiones de amor que brotan de tu sagrado corazón. Amén. Sagrado Corazón de Jesús en ti confío.
Amén.

3. Día 7: El pecado mortal.

Jesús llora ante la muerte de su amigo Lázaro. ¿Sabes tú por qué Jesús ante el cadáver de su amigo llora, vibra, reza?
Porque era cadáver. He aquí tu imagen cuando te duermes en el pecado. No bastan las invitaciones del ángel custodio, las oraciones de la madre, los consejos de los amigos, las correcciones del confesor. Queremos un milagro de Jesús.
Es Jesús mismo quien debe llorar, gritar, rezar por ti, alzar su voz. ¿Y tú tan fácilmente te abandonas al pecado?
Con un pecado mortal pierdes todo, todo está perdido. Tú eres sensible a todos los afectos más tiernos y delicados. ¿no sientes nada al ofender a Dios, al ponerlo de nuevo en la cruz? Sobre tu frente está esculpida la imagen de Dios y tú la manchas para echarla en el fango.

Rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

4.- Oración final.

Amantísimo Corazón de Jesús, de Ti provienen abundantes gracias, misericordia y perdón, defiendes a los oprimidos, ayudas a los más débiles, rescatas a los que son despreciados.
Una y otra vez intervienes en cada una de mis debilidades, me acoges, me perdonas y me invitas a convertirme de corazón.
Sagrado Corazón de Jesús, Tú lo sabes todo, Tú escudriñas la profundidad de nuestros corazones y ves nuestro interior, conoces mi debilidad.
Quiero aprender a perdonar y a pedir perdón, a reconocerme pecador y no juzgar a los demás, más bien acudo a Ti, que eres la fuente de la misericordia, para que pongas en mí la gracia de ser misericordioso.
Quiero sabe inyectar esperanzas en vez de condenas. Derrama tu amor en mi corazón para solidarizarme con todos. No permitas que sea indiferente ante las personas que necesitan de una palabra de consuelo.
Te suplico, Oh Dios mío, que extiendas tu mano en estos momentos sobre mis heridas y sánalas con tu inmenso amor. Eres el dueño de mi vida. Todo te lo entrego.
Sagrado Corazón de Jesús en Ti confío.
Nota final: El Sagrado Corazón de Jesús quiere inspirar a los corazones de hombres y mujeres de nuestros días para que puedan estar fortalecidos ante los continuos ataques de antivalores de esta sociedad y además infundirles un gran deseo de llevar a cabo grandes obras de las que se creen ser incapaces de realizar.
El Corazón de Jesús le dijo a Santa Margarita María Alacoque:
"Si quieres agradarme confía en Mí. Si quieres agradarme más, confía más. Si quieres agradarme inmensamente, confía inmensamente en Mí"

Sagrado Corazón de Jesús en Ti confío.

Santos del día 7 de junio: El Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, solemnidad

                                                     Santos del día 7 de junio


  El Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo - celebración de fecha variable   
Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, quien, con estos alimentos sagrados, ofrece el remedio de la inmortalidad y la prenda de la resurrección.

En Hibernia, san Colmán, obispo y abad del monasterio de Dromore, fundado por él mismo, que es recordado en la región de Down por su propagación de la fe de Cristo. († s. VI)
En Córdoba, en la región hispánica de Andalucía, santos mártires Pedro, presbítero, Walabonso, diácono, Sabiniano, Wistremundo, Habencio y Jeremías, monjes, degollados todos ellos por su fe en Cristo durante la persecución desencadenada por los musulmanes. († 851)
En Newminster, en el territorio de Northumberland, en Inglaterra, san Roberto, abad de la Orden Cisterciense, el cual, amante de la pobreza y de la vida de oración, junto con doce monjes instauró este cenobio, que a su vez fue origen de otras tres comunidades de monjes. († 1157)
En Amberes, ciudad de Brabante, beata Ana de San Bartolomé, virgen de la Orden de Carmelitas Descalzas, la cual, discípula de santa Teresa de Jesús y dotada de gracias místicas, difundió y consolidó su Orden en Francia. († 1626)
En Piacenza, de la región de Emilia, tránsito de san Antonio María Gianelli, obispo de Bobbio, fundador de la Congregación de Hijas de María Santísima del Huerto, que se distinguió por su atención a los pobres y a la salvación de las almas, y que, con su ejemplo y dedicación, promovió la santidad entre el clero. († 1846)
En París, en Francia, beata María Teresa de Soubiran La Louviére, virgen, que para mayor gloria de Dios fundó la Sociedad Hijas de María Auxiliadora, de la cual fue después alejada, para pasar el resto de su vida en profunda humildad. († 1889)

07 de junio: Nuestra Señora del Roble de Conflenti

 

07 de junio: Nuestra Señora del Roble de Conflenti

En 1578 y 1579 se apareció la Santísima Virgen María sobre un viejo Roble a personas diferentes en distintas oportunidades para protección de los habitantes de Conflenti.

Apareció con todo su esplendor, pidió reiteradamente la construcción de una iglesia en su honor y sanó a un joven lisiado a quien se apareció.

También liberó al pueblo de una epidemia de peste, y en general muchos milagros y curaciones se han asociado a Nuestra Señora del Roble de Conflenti a través de los siglos.

Pesar que el párroco donó sus bienes para construir la Iglesia, esta se vio demorada por las autoridades civiles y religiosas.

Conflenti es una comuna de la provincia de Catanzaro, región de Calabria, extremo sur de Italia. La comuna se encuentra en las faldas del monte Reventino (1416 m.) es una zona de una naturaleza sugestiva e incontaminada, tras los montes Apeninos.

Durante 1578 y 1579 se apareció la Santísima Virgen María sobre un viejo Roble en la zona de Visora, en la comuna de Conflenti.

La Virgen se apareció muchas veces a muchas personas pidiendo la construcción de una Iglesia dedicada a ella, al lado del Roble donde se apareció, y para protección de los habitantes de Conflenti.

La reacción del pueblo fue desde el inicio muy proclive a la construcción de la Iglesia, que se estrelló durante un tiempo con la negativa eclesiástica y civil. Es así como María reaparece muchas veces, a simples ciudadanos como a grupos, operando numerosos milagros, hasta que fue evidente que se trataba de un evento sobrenatural y la Iglesia fue finalmente construida.


LAS APARICIONES


PRIMERA APARICIÓN

La Madre de Dios se aparece la primera vez el 7 junio de 1578 a un pastor de humilde condición, de nombre Lorenzo Folino. El joven por el calor, se había adormilado en un castaño. De repente tuvo un sobresalto, y escuchó el sonido de una bellísima melodía, que venía clara e intensa.

Temeroso, se fue a resguardar atrás de una pequeña colina denominada Serra Campanara y vio a la Virgen María circundada de ángeles, descender sobre un gran roble.

Abandonando la manada, Lorenzo se arrodilló devotamente en plegaria. Nuestra Señora sonriendo le pide que se acerque y le dice este mensaje: “Ve, oh hijo, al alcalde y al párroco y cuéntales todo lo que has visto. Diles que yo soy la Madre de Dios y que quiero que se construya una Iglesia en el lugar que te muestro”.

Después de haberle indicado un gran Roble en el lugar llamado Visora, no muy lejos de Conflenti, desaparece. Lorenzo corre y cuenta al párroco y al alcalde lo que había visto y oído, referido al mensaje de María. Pero su historia provocó una risa general, muchos decían que se había vuelto loco.


SEGUNDA APARICIÓN

La Virgen entonces se aparece en una segunda oportunidad, esta vez a la pastora Vermiglia Mercuri pidiendo siempre la erección de una Iglesia, dedicada a ella, sobre el lugar.

El 14 junio de 1578, la pobre señora Vermiglia, con un atado de leña sobre la cabeza, retornaba de la montaña, recitando el Rosario.

Junto a Serra Campanara, y precisamente en el lugar oyó un sonido armonioso.

Poco después, vio un coro de Ángeles que llevaban a una bellísima Señora. Extasiada, la pía señora repetía la jaculatoria.

La Celeste Reina, la llama y le dice: “Vermiglia, no temas; ves allá abajo aquel gran roble de Visora?

Sabe que el Señor quiere que se edifique una Iglesia.

Ve y dícelo al párroco y al alcalde y dile que la Madre de Dios será la protectora”.

La Mercuri, urgida por la celeste misión, corre con la agilidad de una jovencita y le dice al párroco y al alcaldel o que había visto y oído.

Sus palabras no fueron creídas, y la señora fue tratada de loca y de fanática visionaria.


TERCERA APARICIÓN

El 24 de junio de 1578 se produce las mas celebre de las apariciones.

A una del las mas antiguas familias de Conflenti, a la que pertenecía un hombre muy inteligente, pero que había nacido lisiado de un pie y ciego de un ojo: Giovanni Calabria.

Por la nobleza de su alma y por su inteligencia era respetado y querido por el pueblo. Era eximio jurista y experto cazador.

La tarde del 24 de junio, mientras Giovanni retornaba de caza, vio a lo lejos, en Visora, un resplandor sobre el roble grande.

En tanto el calor aumentaba; después vio en lo alto una sugestiva nube, con forma de vela, que se posó sobre el roble, mientras resonaba una celeste melodía.

Tembloroso, Giovanni alzo su vista y vio un cortejo angélico.

Al centro había una Majestuosa Reina, que lo miraba con unos bellos ojos grandes. No pudo resistir mas; y con toda la fuerza de su pobre cuerpo deforme, fue a su casa y se acostó en su cama.

Una onda envolvente de vida sintió correr y un escalofrío. El ojo que no veía comenzó a ver luz; el pie inválido tomó vigor. Se sintió completamente curado, corre hacia el roble, y ve de vuelta la visión y con llanto de alegría y gratitud alabó a la Virgen Santa.

Desaparecida la visión, contento por la sanación obtenida, retorna y comienza a hablar en la casa de sus amigos sobre lo que había sucedido. El argumento palpable del la curación convence a todos.

Siguiendo al afortunado amigo, van en masa a Visora. Por toda la noche, los habitantes de Conflenti vieron sobre el roble bendito, sobre el que había aparecido la Madre de Dios, un rico pabellón de oro.


CUARTA APARICIÓN

El sacerdote Don Prospero Calabria, hermano del sanado Giovanni, meditaba y oraba por horas al lado del roble bendito.

Un día, la Celeste Reina premia a Don Prospero por su filial devoción, y se le aparece de la misma manera que se le apareció a su hermano.

El pío Sacerdote tembló de conmoción, pero una voz divina le dijo: “Prospero, he venido porque amo a Conflenti; me aparecí a Lorenzo y Vermiglia; y curé a tu hermano, esta es la señal de cuanto te digo.

Ve al Obispo y dile que edifique aquí una Iglesia.

Que esta es la voluntad de Dios y que será todo por vuestro bien.

Obedece y estarán seguros de mi protección”.

El santo Sacerdote, cesada la visión, después de haber hablado con su familia, cede su patrimonio para erigir el Templo, y se lo comunicó al Obispo junto con el mensaje del la Virgen de que se construyese una iglesia dedicada a María.

El Obispo se complace del celo de Don Prospero pero dice que se debe tener prudencia y demandó postergar el diseño del Templo.


QUINTA APARICIÓN

Era el 3 julio de 1578; Giovanni Paladino, hombre muy honorable, durante una noche de insomnio, pensó en hacer un paseo a Visora, a donde se sentía fuertemente atraído.

El pueblo estaba completamente dormido.

Estando Giovanni a poca distancia del roble, notó detrás de una rama un tenue resplandor de luz; después vio a la Reina, sentada en su trono, circundada de ángeles.

Paladino, estático, se arrodilló y comenzó una plegaria.

Retornaba de la campaña, Toscana Mirandello y otros 2 jóvenes. Visto el resplandor de Visora, se allegaron, y vieron lo que estaba sucediendo al pie del roble y reconocieron a Paladino en éxtasis; se arrodillaron y asistieron a la visión celestial.


SEXTA APARICIÓN

En 1578 casi toda Calabria estaba sufriendo una gran epidemia de peste.

La mañana del 25 de julio de 1578, el sacerdote Don Andrea Falascino con el Notario Antonio Paladino, tomaron la vía Dardano para asistir a la separación del grano.

Junto al roble de la aparición, vieron, circundada de graciosas doncellas, a una bellísima Señora que se acerca y sonriendo afectuosamente, dice: “Hijos, no teman: Yo soy la Madre de Dios, he venido aquí para vuestra consolación.

Su patria será liberada de la peste. En este momento ha cesado en Conflenti Superior. Yo seré vuestra protectora y les liberaré del peligro, vengan a orar otras veces en este lugar”. Repletos de santa alegría, vuelven y hablan a todos de la nueva aparición y del fin de la peste.


APARICIÓN DEL CRUCIFIJO

Hacia fines de julio de 1578, Don Prospero Calabria y Antonio Paladino estaban dando un paseo.

Cuando vieron a un jovencito de 13 años, Antonio Formica, sordomudo de nacimiento, que abandonando su trabajo, comenzó a fijarse en el roble. Pocos instantes después, se arrodilló devotamente y quedó en aquella posición por mucho tiempo.El jovencito se golpeaba el pecho y mostraba cada vez mas recogimiento.

Poco después sus ojos miraron hacia lo alto como persiguiendo una visión que se alejaba en las nubes.

Don Próspero y Antonio se acercaron al jovencito a para preguntarle que cosa había visto, el jovencito contó que se había aparecido Nuestro Señor Jesucristo y que le había hablado y el lo había escuchado.

Abandonando el trabajo, todos los presentes fueron a Visora, y le hicieron al Señor un alegre canto de gratitud por el favor concedido al pueblo de Conflenti.


ULTIMAS APARICIONES

El 30 de julio de 1578 los jóvenes Giovanni Mete y Pietro Mastroianni vieron un coro de damas vestidas de blanco y una majestuosa Reina sobre el roble.

El 12 de marzo de 1579, delante de cuatro conflentesi, Bernardino Roperti, Pietro dello Scavo, Domenico Pingitore y Tommaso Uccello, los cuales habían ido a Visora para orar, se produce la aparición.

Mientras estaban arrodillados, vieron descender del cielo una tienda.

Cuatro ángeles sostenían una lampara y en el centro había un pabellón, sentada había una majestuosa Reina que portaba en el brazo un niño. Un coro de ángeles cantaba melodías celestes.

Idéntica visión se repite el 25 de marzo del mismo año con la presencia de numerosas personas de diversas regiones.

De Conflenti estaba Faustina Pandolfo; de Motta S. Lucia, Leonardo Nicolazzo y Vincenzo Perri; de Rogliano, Cesare di Paola; de Genova, Giovanni Martirano.

Cuando retornaron a sus lugares divulgaron el milagro de Nuestra Señora de Visora.


EL SANTUARIO

Después de la primera resistencia por parte de las autoridades religiosa y civil, finalmente fue construido el santuario que a lo largo de los siglos ha tenido transformaciones, restauraciones y ampliaciones de diverso género.

La construcción del Santuario fue autorizada en 1580. El edificio se compone de tres naves.

Presenta muchas pinturas y frescos. Particularmente interesa el fresco de la nave central donde figura la aparición de Nuestra Señora, el martirio de San Andrés Apóstol y la predicación de San Juan Bautista, de Zimatore y Grillo.

La iglesia fue terminada en su primera etapa en octubre de 1580 y el 6 de octubre el vicario Don Giampiero Yescio celebró la primera misa solemne. En el 1607 fue elevada a Basílica.

Muchos milagros y curaciones se han asociado a Nuestra Señora del Roble de Conflenti a través de los siglos. Uno de ellos, el 6 de febrero de 1783, Nuestra Señora salvó a los ciudadanos de Conflenti de un violento sismo que causó cuantiosos daños.

El último domingo se agosto es la fiesta principal de Nuestra Señora, pero se festeja también el 7 de junio que es la fecha de la primera aparición.

(fuente: forosdelavirgen.org)

sábado, 6 de junio de 2026

Mes del Sagrado Corazón de Jesús: Día 6 de junio: Corazón agonizante de Jesús.

  Mes del Sagrado Corazón de Jesús: Día 6: Corazón agonizante de Jesús



Día 6 de junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús. Debemos ser devotos del Divino Corazón de Cristo que demuestra tanto amor a nosotros

La Devoción al Sagrado Corazón de Jesús, como la conocemos, comenzó alrededor del año 1672. En repetidas ocasiones, Jesús se le apareció a Santa Margarita María Alacoque en Francia, y durante estas apariciones le explicó la devoción a Su Sagrado Corazón como Él quería que la gente lo practicara. Para el día 6 de junio del mes del Sagrado Corazón,

Junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús.

Hay dos cosas que siempre debemos encontrar juntas en la devoción al Sagrado Corazón: el Corazón de Cristo y el amor de Cristo por nosotros.
La verdadera devoción al Sagrado Corazón significa ser devotos al Divino Corazón de Cristo tal como Su Corazón representa y nos recuerda su amor a nosotros
Nuestro Señor Jesucristo pidió ser honrado en el símbolo de Su Sagrado Corazón. El Sagrado Corazón de Jesús representa el amor de Cristo por toda la humanidad, y nuestra devoción a ella es una expresión de nuestra fe en Su misericordia.
¡Conviértete en un fiel devoto del Sagrado Corazón de Jesús y verás milagros en tu vida!

1. Confía en el Sagrado Corazón de Jesús.

Amado Corazón de Jesús, Tú Permaneces como mi amante fiel y eterno, aunque yo vaya dando tumbos por el camino del amor, tu amor. Quieres que yo dé mucho fruto, pero para eso debo vivir unido a Ti, unido a tu sacratísimo corazón y a tu Palabra que es la semilla que alimenta al mío.
Dame de tu fuerza, de tu coraje, de tu amor y de tu perdón. Necesito a diario esas cuatro cosas en mi vida para tener la dirección correcta. Quiero hacer de mi vida una vida de servicio, obrar bien por los míos y por mi prójimo, desvivirme por ellos como Tú lo hiciste por mí.
Al final de mis días eso es lo que contará, no mi prestigio, riqueza, poder o belleza. Sé que quieres que construya mi vida sobre el amor que brota de tu Sagrado Corazón, que permanezca siempre firme y lleno de tu bondad. Confío en que Tú me llevarás seguro con la fuerza sanadora que emerge de tu Corazón.
Confío en Ti, confío en tu amor, confío en que me ayudas y me regalas tu bendición en todos los momentos de mi vida. Sagrado Corazón de Jesús, quiero amarte con verdadero amor. Amén

2. Oración inicial.

Sagrado Corazón de Jesús, necesito de tu fuerza que todo lo restaura, tu poder que sana y libera y conduce por nuevos caminos llenos de bendiciones.
Tú conoces lo que hay en mi corazón: quiero amarte y servirte, no porque sea un mandato, sino porque lo acepto como una petición de amor respetuosa y lleno de gozo por hacer tu voluntad, la cual, con ella siempre me diriges y quieres lo mejor para mí.
Sagrado Corazón de Jesús, quiero seguir tus pasos, vivir lo que Tú mismo viviste, amar lo que Tú amas, despreciar el mal que te aleja de mí.
Te amo, creo en tus mandamientos, que no son otra cosa que peticiones de amor que brotan de tu sagrado corazón. Amén. Sagrado Corazón de Jesús en ti confío. Amén.

3. Día 6 de junio: Corazón agonizante de Jesús.

También Jesús llora. ¿Recordáis el Huerto de los Olivos? Allí, el Corazón de Jesús fue expuesto al dolor, al miedo, a la tristeza. Aquí Jesús te renueva aquella triste escena. Pide adoradores, tiene sed de almas, y está solo, abandonado, olvidado. Solo en la noche. Solo en las largas jornadas. Siempre solo. ¿Irá quizá alguno a hacerle compañía?
Jesús vive en el sagrario y es abandonado por el hombre. Quiere ser su comida y sufre el rechazo. Derrama por él su sangre y la derrama inútilmente.
En vano el Señor llama adoradores a su altar. En vano llama a las almas a la comunión; pero los hombres se obstinan en vivir lejos de Él. Por eso, Él está triste.
Rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

4. Oración final.

Amantísimo Corazón de Jesús, de Ti provienen abundantes gracias, misericordia y perdón, defiendes a los oprimidos, ayudas a los más débiles, rescatas a los que son despreciados.
Una y otra vez intervienes en cada una de mis debilidades, me acoges, me perdonas y me invitas a convertirme de corazón.
Sagrado Corazón de Jesús, Tú lo sabes todo, Tú escudriñas la profundidad de nuestros corazones y ves nuestro interior, conoces mi debilidad.
Quiero aprender a perdonar y a pedir perdón, a reconocerme pecador y no juzgar a los demás, más bien acudo a Ti, que eres la fuente de la misericordia, para que pongas en mí la gracia de ser misericordioso.
Quiero sabe inyectar esperanzas en vez de condenas. Derrama tu amor en mi corazón para solidarizarme con todos. No permitas que sea indiferente ante las personas que necesitan de una palabra de consuelo.
Te suplico, Oh Dios mío, que extiendas tu mano en estos momentos sobre mis heridas y sánalas con tu inmenso amor. Eres el dueño de mi vida. Todo te lo entrego. Sagrado Corazón de Jesús en Ti confío.

Meditación final.

El Sagrado Corazón de Jesús quiere inspirar a los corazones de hombres y mujeres de nuestros días para que puedan estar fortalecidos ante los continuos ataques de antivalores de esta sociedad y además infundirles un gran deseo de llevar a cabo grandes obras de las que se creen ser incapaces de realizar.
El Corazón de Jesús le dijo a Santa Margarita María Alacoque:
"Si quieres agradarme confía en Mí. Si quieres agradarme más, confía más. Si quieres agradarme inmensamente, confía inmensamente en Mí".
Sagrado Corazón de Jesús en Ti confío.

Oración al Sagrado Corazón de Jesús.

Oración del día 6 de junio. Sagrado Corazón de Jesús, con especial devoción me dirijo a ti en este momento para pedir tu sanación sobre todos aquellos que sufren de un terrible VICIO en su vida. Dales la fuerza para vencer ese mal que los ata a una vida turbia y vacía. Llénalos de esperanza para que puedan ver las promesas que le esperan a los que ponen tu confianza en Ti. Tú que, por tu inmenso amor, eres capaz de romper con todas las cadenas, suelta las ataduras de aquellos que, preso de sus emociones, no han podido encontrar una salida a su terrible mal y les ha conducido a separaciones, relaciones rotas, a crímenes o la violencia. Po los méritos de tu Sagrado Corazón, libéralos de esa tiranía del vicio. Quita de sus corazones todo ese apego excesivo a los placeres terrenales y pasajeros, para que puedan sentir la plenitud de tu amor y puedan alcanzar la vida eterna. Amén.

Oraciones de confianza al Sagrado Corazón para tiempos difíciles.

Sagrado Corazón de Jesús, manantial divino de paz y sosiego, dulce santuario de descanso, ven a mi vida a traer paz a mi alma y a fortalecer mi espíritu, especialmente en esta situación difícil que estoy atravesando...
- Nombra aquí tu situación -
Prometo, oh Manso y Sagrado Corazón, poner todas mis preocupaciones y miedos en la herida de tu costado, para ser atendido de acuerdo con tu perfecta voluntad, que sólo desea el mejor y más alto bien para aquellos que recurren a ti.
Sagrado Corazón Jesús, sólo tu amor es suficiente para librarme de la ansiedad, me rindo ante él; aferrándome a la esperanza de una rápida resolución, confiando en todas tus promesas. Amén.
Redacción: Qriswell Quero, PildorasdeFe.net | Con información de: Padre León Dehón

Santos del día 6 de junio

                                                             Santos del día 6 de junio


  San Norberto de Magdeburgo, obispo y fundador (1 coms.) - Memoria litúrgica   
San Norberto, obispo, hombre de austeras costumbres y totalmente dedicado a la unión con Dios y a la predicación del Evangelio, que instituyó, cerca de Laon, en Francia, la Orden Premonstratense de Canónigos Regulares, y luego, designado obispo de Magdeburgo, en Sajonia, se mostró pastor eximio en la renovación de la vida cristiana y en la difusión de la fe entre las poblaciones vecinas. († 1134)

En Roma, en la vía Aurelia, a dos miliarios de la ciudad, santos Artemio y Paulina, mártires. († 302)
En Scete, en Egipto, san Besarión, anacoreta, que por el amor de Dios fue mendicante y peregrino. († s. IV)
En Grenoble, en Burgundia, san Ceracio, obispo, que expresó palabras de gratitud al papa san León I por haber escrito a Flaviano, y preservó a su grey del contagio de la herejía. († c. 452)
En Milán, de la Liguria, san Eustorgio II, obispo, que, conocido por su piedad, justicia y demás virtudes propias de un pastor, edificó un célebre baptisterio. († 518)
En Hibernia, san Jarlato, obispo. († 550)
En los montes del Jura, san Claudio, a quien se considera como obispo y abad del monasterio de Condat. († c. 703)
En el territorio de Bolonia, en la Emilia, tránsito de san Alejandro, obispo de Fiésole, que, a su regreso de la ciudad de Pavía, adonde había ido para reclamar ante el rey de los longobardos los bienes de su iglesia retenidos por usurpadores, estos lo ahogaron arrojándolo a un río. († 823)
En Constantinopla, san Hilarión, presbítero y abad del monasterio llamado de Dalmacio, que por defender el culto de las sagradas imágenes tuvo que soportar cárcel, azotes y el exilio. († 845)
En las islas Orcadas, próximas a la costa de Escocia, san Colmán, obispo. († c. 1010)
En el monasterio de Cava dei Tirreni, en la Campania, beato Falcón, abad. († 1146)
En Clermont-Ferrand, en Aquitania, san Gilberto, abad de la Orden Premonstratense, que, después de haber vivido como eremita, fundó el monasterio y el hospital de Neufontaines. († 1152)
En Udine, en el territorio de Venecia, beato Bertrando, obispo de Aquilea y mártir, que trabajó en la formación del clero, alimentó con sus bienes a los pobres en tiempo de escasez, defendió con tesón los derechos de la Iglesia y, ya nonagenario, fue víctima de unos sicarios. († 1350)
En Ortona, en el Abruzo, beato Lorenzo de Másculis de Villamagna, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, ilustre por su celo en predicar la palabra de Dios. († 1535)
En Londres, en Inglaterra, beato Guillermo Greenwood, mártir, monje de la Cartuja de esta ciudad, que en tiempo de Enrique VIII, por su tenaz fidelidad a la Iglesia católica, consumó su martirio con la cárcel, el hambre y la enfermedad. († 1537)
En Saint-Chamond, en el territorio de Lyon, en Francia, san Marcelino Champagnat, presbítero de la Sociedad de María, que fundó el Instituto de Hermanos Maristas de la Enseñanza, para la formación cristiana de los niños. († 1840)
En la ciudad de Luong My, en Tonkín, santos mártires Pedro Dung y Pedro Thuan, pescadores, y Vicente Duong, agricultor, que en tiempo del emperador Tu Duc, por negarse a pisotear la Cruz, fueron condenados a la hoguera. († 1862)
En Ciudad de México, tránsito de san Rafael Guizar Valencia, obispo de Veracruz, en México, que durante el tiempo de persecución, tanto clandestinamente como en el destierro, ejerció con coraje su ministerio episcopal. († 1938)
En Sachsenhausen, en Alemania, beato Inocencio Guz, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales y mártir, el cual, durante la ocupación militar de Polonia, su patria, por un régimen contrario a la religión y a los hombres, fue asesinado por los guardias del campo de concentración a causa de su fe en Cristo. († 1940)
En Chiavenna, en la región de la Lombardía, Italia, beata María Laura Meinetti, religiosa de las Hijas de la Cruz y mártir. († 2000)