domingo, 1 de marzo de 2026

Busco, buscas, buscamos título para un poema - Domingo 2º de Cuaresma A (01.03.2026): Mateo 17,1-9. La transfiguración sucede en las neuronas y “Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12). CINCO MINUTOS

 Busco, buscas, buscamos título para un poema

Estamos ya en la puerta de entrada del mes de marzo. Este día primero del mes es domingo. Y, por esta razón, he decidido copiar en esta presentación un poema tan elemental como humano, tan evidente como sobrenatural, tan lúcido como que no se necesita explicación alguna. Basta con leer y dejarse llevar. Basta con acabar el relato y volver a empezar. Por ser como es, he pensado compartirlo con quienes llegan hasta esta puerta, plataforma, muro, página, blog, recurso o como quiera que se deba llamar ya sea en lengua de Iberia, Castilla, Hispania, Jándula, Tarsis o Inglan. A mis manos ha llegado porque alguien me la ha compartido y cuando lo vea de nuevo aquí, sé que se alegrará. Con este poema sucede como con las cosas importantes, cuanto más se reparte y comparte, más crece y se multiplica. ¿Por qué no sucede otro tanto con algunas otras realidades como, por ejemplo, el dinero? Por una sola razón, me digo: Porque el dinero nació para ser humanizador hasta que, a las primeras de cambio, se deshumanizó, porque muy pronto aprendió a ser DIOS. Y así sigue. Y yo ya no sigo en esto, que me pierdo. Inútilmente.
Hoy, que es primer domingo de marzo, te comparto este poema que anda buscando un título. Te invito a leerlo, despacio, sin prisas y día a día y hasta el 22 de marzo, el cuarto y último domingo de la Cuaresma. Ese día se nos proclamará el texto del capítulo undécimo del Evangelio de Juan, el relato del conocido milagro de la resurrección de Lázaro. Sea quien fuere ese tal Lázaro y sea lo que se desee que sea de su resurrección. En este poema se presenta una undécima interpretación del mensaje del cuarto evangelio. Merece la pena no echar esta oportunidad en la papelera de los olvidos. Buen trabajo mientras se lee y se busca un título para que este poema no ande por ahí en cueros vivos. 

"Puedes llorar porque se ha ido,
o puedes sonreír porque ha vivido.

Puedes cerrar los ojos
y rezar para que vuelva
o puedes abrirlos 
y ver todo lo que ha dejado.

Tu corazón puede estar vacío
porque no lo puedes ver,
o puede estar lleno del amor
que compartisteis.

Puedes llorar, cerrar tu mente,
sentir el vacío y dar la espalda,
o puedes hacer lo que a ella le gustaría:
sonreír, abrir los ojos, amar y seguir.
(Según algunas fuentes, Poema anónimo escocés, según otras, de David Harkins,Cumbría, Inglaterra,1958)

Nada más ahora.
A continuación puedes encontrar los dos comentarios evangélicos para el domingo 1 de marzo.

Carmelo Bueno Heras

Comentario primero:

Domingo 2º de Cuaresma A (01.03.2026): Mateo 17,1-9. La transfiguración sucede en las neuronas. Así lo escribo CONTIGO:

Segundo domingo de Cuaresma, ‘la transfiguración’ contada según el Evangelista Mateo. ¿Sabe alguien que este relato comienza de esta manera: “Seis días después” (Mateo 17,1)? Me he atrevido a consultar el texto en los Leccionarios y puedo asegurar que en ninguna eucaristía de este domingo se leerán las palabras del texto de Mateo que acabo de citar. Cuando a un texto se le priva de su contexto suele ser por algún pretexto. Pretexto interesado, sin duda. Se recordará que el domingo primero de la Cuaresma se nos leyó el relato de las tentaciones de Jesús, según Mateo, por ser el Evangelista del Ciclo A. Desde el capítulo cuarto pasaremos al capítulo decimoséptimo. Las gentes de nuestras celebraciones jamás llegarán a comprender de qué nos habla y cómo lo hace este Evangelista. Así jamás se sabrá  quién es el Jesús de Mateo.

 

Precisamente este asunto del conocimiento de Jesús es el contexto en el que se cuenta el relato de la transfiguración. Por mi cuenta me leeré varias veces Mateo 16,13-28, porque esto es lo que sucede en los seis días anteriores al acontecimiento tan sorprendente que parecen vivir Jesús de Nazaret y tres de sus seguidores que son Pedro, Santiago y su hermano Juan. Por cierto, los hechos parecen suceder, según Mateo, en la cima de una montaña muy alta de la que este narrador, y los demás, nunca nos dice su nombre. Ningún autor habla de ‘El Tabor’.

 

Me quiero detener en estas líneas en la presencia de los dos personajes de la historia de Israel que todos debían de conocer al dedillo: Moisés y Elías. Me los estoy imaginando vestidos cada uno de ellos con la banda que los identificaba. En la banda de Moisés leo, medio entre sueños, ‘La Ley de Dios’ y en la banda de Elías, ‘El Profeta de los profetas de Israel’. Mientras contemplo las bandas de ambos personajes no dejo de recordar las palabras que este Evangelista se atrevió a colocar en boca de su Jesús de Nazaret y que ahora escucho entre los acordes de una melodía serenamente empapadora: Todo cuanto queráis que os hagan los demás, hacédselo a ellos; esta es toda la Ley y los Profetas (Mt 7,12). No hay otra tienda, ni otro templo, ni otra religión, ni otra ley, ni otra denuncia, ni otro anuncio, ni otro camino...

 

¿Dónde, cuándo y cómo sucede la ‘transfiguración’? 

En las neuronas de cada ser humano.

Tanto la transfiguración que ahora leemos, como el suceso del bautismo con Juan en el Jordán debemos de leerlos en paralelo o sinópticamente. Las semejanzas son tantas y tan significativas que nos invitan a constatar que todo sucede por la acción de las decisiones humanas tanto de Juan el Bautizador como de Jesús de Nazaret, el evangelizador.

 

Las decisiones nacen de dentro, como las semillas que se despiertan y arraigan en la tierra y afloran al exterior en busca de aire y de luz. Las transfiguraciones son decisiones de cada persona y, como las semillas, se despiertan y arraigan dentro hasta asomarse por los ventanales de la piel y partirse, repartirse y compartirse: Hago a los demás todo cuanto deseo que los demás me hagan a mí. Esta transfiguración que se inicia en las neuronas de uno me suena a pan horneado, sacramento de mesa y mantel y a eso que se lee como ‘Reino de Dios’.

Carmelo Bueno Heras. Madrid, 08.03.2020. Y también en Madrid, 01.03.2026.


Comentario segundo:

“Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12). 

CINCO MINUTOS para compartir el comentario de la 14ª página del Evangelio de Mateo 8,23 a 9,17

Con el comentario anterior hemos empezado a leer el relato que Mateo nos comparte sobre ‘los hechos’ de su Jesús de Nazaret. Sabemos ya cuáles fueron sus tres primeros ‘milagros’ y con ellos sabemos también las primeras reacciones de quienes le acompañaban (Mt 8,1-22). A continuación, el Evangelista nos va a presentar otros ‘tres nuevos milagros’ de su protagonista. Curiosamente estos tres ‘hechos’ de Jesús tienen lugar en torno al lago-mar de Galilea (Mt 8,22 hasta 9,8). El Evangelista escribe aquí, textualmente, mar. Para las gentes de Israel el mar y sus abismos eran el signo de la presencia deshumanizadora del mal, por ser el lugar más alejado de la morada de su Yavé Dios, el Altísimo. Simbólicamente, aquel mar era el mal.

 

El primero de los hechos acontece en medio de este mar. Se le suele llamar ‘la tormenta apaciguada’: “Subió a la barca. Los discípulos le siguieron... Se levantó en el mar una tempestad... Él dormía... ¿Quién es éste?” (Mt 8,23-27). Mientras leo no dejo de recordar el relato del profeta Jonás que decidió desobedecer a Yavé su Dios y embarcarse hacia España, que por entonces las gentes de Israel la llamaban Tarsis. Este Yavé Dios era el señor del mar de Jonás. Y ahora, el mar de Galilea está en manos de un galileo y laico llamado Jesús. Un milagro.

 

El segundo de los signos tiene lugar en la orilla oriental del mar de Galilea, en la tierra de los gadarenos: “Vinieron al encuentro de Jesús dos endemoniados que salían de los sepulcros, lugar de los muertos...” (8,28-34). Si leo este mismo ‘hecho’ en el Evangelista Marcos constato que estos dos endemoniados son sólo uno y con nombre propio: ‘Legión’ (Mc 5,1-20). En realidad era toda la región la endemoniada. Ésta es la tierra de la frontera de la provincia romana llamada siropalestinense. En esta región hostil para todo buen judío se atreve Jesús a sembrar la presencia humanizadora de la evangelización. ¡Qué inmensidad de atrevimiento!

 

El tercero de los milagros tiene lugar en la orilla occidental del mar, la tierra propiamente dicha de los llamados galileos, los judíos del norte, contaminados con la impureza de los paganos y de los pecadores: "Vino Jesús a su ciudad [Cafarnaún, como en 4,13] y le trajeron a un paralítico postrado en una camilla... Tus pecados te son perdonados... Éste blasfema... Levántate... Vete” (9,1-8). Me gusta leer esto mismo en Marcos (2,1-12). ¡Tiene otro ‘color’!

 

Los buenos judíos creían que aquella parálisis del paralítico no era otra cosa que el castigo de su Yavé Dios por alguno de sus inconfesables pecados. Ante esta ‘ideología-espiritualidad-religión-credo o dogma’ el laico y galileo Jesús ‘hace’ como aprendió de Juan el Bautista: perdona el pecado que es la raíz de la parálisis. Y lo que más me atrapa de este hecho: “La gente estaba sorprendida por este poder que -¿Jesús?, ¿su Dios?- había dado a los hombres” (9,8). En plural. Léase la nota de la Biblia de Jerusalén. ¡Cuánta interesada ideología engañosa!


Santos del día 1 de marzo

                                                               Santos del día 1 de marzo

En la basílica de San Pablo de Roma, en la vía Ostiense, san Félix III (II), papa, que fue antepasado del papa san Gregorio Magno. († 492)
En Andgevia (Angers), en la Galia Lugdunense, san Albino, obispo, que censuró con vehemencia las altaneras costumbres de los poderosos y, para renovar la Iglesia, promovió con tesón el III Concilio de Orleans. († c. 550)
En Menevia, en Cambria, san David, obispo, que, imitando los ejemplos y virtudes de los Padres orientales, fundó un monasterio, del que procedieron muchos monjes que evangelizaron Cambria, Irlanda, Cornualles y Armórica. († c. 601)
   San Siviardo, abad (1 coms.)   
Cerca de Cenomanum (hoy Le Mans), en Neustria, san Siviardo, abad de Anille. († c. 680)
En Werda (hoy Kaiserswerth), isla del Rin, en Sajonia, san Suitberto, obispo, que primero fue monje en Northumbria, siendo compañero de san Willibrordo, y después, ordenado obispo por san Wifrido, predicó el Evangelio a los bátavos, frisios y otros pueblos de Germania. Falleció piadosamente, ya anciano, en el monasterio que había fundado. († 713)
En la región de Vasconia, san León, obispo y mártir. († s. IX)
En el monasterio de Avena, en las espesuras del monte Mercurio, en la Calabria, san León Luca, abad de Monte Mula, que, ajustándose a las instituciones de los monjes orientales, destacó en la vida eremítica y cenobítica. († c. 900)
En Celanova, de Galicia, en España, san Rosendo, que primero fue obispo de Dumio, trabajando en promover o instaurar la vida monástica en esta región, y después, tras renunciar a la función episcopal, tomó el hábito monacal en el monasterio de Celanova, que llegó a presidir como abad. († 977)
En Taggia, en la Liguria, conmemoración del beato Cristóbal de Milán, presbítero de la Orden de Predicadores, entregado al culto de Dios y a la doctrina sagrada. († 1484)
En el monasterio de Bassano, en la región de Venecia, beata Juana María Bonomo, abadesa de la Orden de San Benito, que, dotada de místicos carismas, experimentó en el cuerpo y en el alma los dolores de la Pasión del Señor. († 1670)
En la ciudad de Xilinxian, en la provincia china de Guangxi, santa Inés Cao Kuiying, mártir, quien, casada con un marido violento, tras la muerte de éste se entregó, por encargo del obispo, a la enseñanza de la doctrina cristiana, lo que la llevó a ser recluida en una cárcel y sufrir crudelísimos tormentos, tras lo cual, confiando siempre en el Señor, pasó a los festines eternos. († 1856)
En Luban, Polonia, beata Maria Sabina Thienel, religiosa de las Hermanas de Santa Isabel y mártir, que, a pesar de ser consciente de la violencia cometida por los soldados del Ejército Rojo, decidió permanecer cerca de las personas a las que cuidaba, los ancianos y los enfermos que no podian escapar. († 1945)

01 de marzo: Nuestra Señora de la Cruz

 

01 de marzo: Nuestra Señora de la Cruz

El Santuario de Santa María de la Cruz es una basílica menor católica, que se encuentra a un kilómetro del centro histórico de la ciudad de Crema, en el camino hacia Bergamo.

Los orígenes del culto de Nuestra Señora Santa María de la Cruz son bien conocidos y bien documentados.


El crimen

El 13 de febrero 1489, Catalina degli Uberti, un miembro de una familia acomodada de Crema, se casó con Bartolomé Pederbelli a instancias de sus familiares. El matrimonio no fue para nada feliz y no estuvo libre de conflictos entre los esposos.

Según los registros históricos, en la tarde del 02 de abril 1490, Bartolomé invitó a Catalina a viajar rumbo a Bergamo. En la noche del mismo día, cuando atravesaban un bosque, Bartolomé hirió a su mujer mortalmente con su espada (que aún se conserva en el Santuario). Cuando creyó haberla asesinado, Bartolomé huyó no sin antes sacarle cuatro anillos de oro y así que él nunca se supo de él.

Ya moribunda, Catalina pidió ayuda a la Virgen para que la asista y apareció una mujer pobremente vestida que le dice "eres tú el que llama". Su sangrado de repente se detuvo y Catalina fue llevada hacia una granja cercana donde se le hicieron curaciones. Como ya era tarde y las puertas de la ciudad estaban cerradas, sólo por la mañana Catalina pudo ser transportado hacia Crema .

Aquí recibió la visita de un médico y fue entrevistada por un magistrado de Venecia; a posteriori, el sacerdote de la parroquia de le dio los sacramentos y allí mismo el sangrado comenzó de nuevo y Catherine murió.


Primeros milagros

También de acuerdo con los registros históricos, en la escena del crimen se colocó una pequeña cruz de madera. Un mes más tarde, el 3 de mayo día de la Exaltación de la Santa Cruz, un joven que padecía problemas graves a un pie que no le permitían ponerse de pie fue llevado hasta el lugar en donde estaba colocada la Cruz. Después de las oraciones a la Virgen, el muchacho empezó a caminar: era el primer milagro que atrajo a una multitud. Las crónicas informan el mismo día de otras cuarenta curaciones milagrosas.


Las lágrimas de la Virgen y el Niño 

Al día siguiente, 4 de mayo, una solemne procesión se creó hacia donde fue construido un pequeño altar en el que se colocó el relieve de la Virgen con el Niño. Al día siguiente, se observaron muchas lágrimas que vertían de la imagen, lo que conmovió la fe de la gente y se registraron aproximadamente ochenta curaciones inexplicables. Ese mismo día, las autoridades decretaron la construcción de un templo en el sitio de la aparición. Las crónicas informan otros milagros en 18 de mayo y 2 de junio.


El círculo de luz

El alcalde de Crema de Venecia se mostraba muy escéptico acerca de los hechos. El 18 de junio, llegó hasta el altar y fue testigo de primera mano el milagro del círculo luminoso: un círculo alrededor del sol apareció. Después de aquel suceso, el alcalde fue uno de los principales partidarios de la construcción del santuario.

En 1585 el santuario fue confiada a la parroquia de Pianengo. En 1593, se construyó una nueva carretera que une Puerto Serio y el santuario fue larga conocida como carretera Vendramina y se amplió aún más en 1810 y luego se alinea.

El 14 de noviembre 1664 el Duque de Venecia, Domenico Contarini autoriza el establecimiento de una feria que se celebrará todos los años 25 de marzo fiesta de la Anunciación: la primera edición se celebró en 1666 y todavía se pone en escena.

En 1694 el santuario recibió la Orden de los Carmelitas Descalzos, que unos años más tarde (1706) se inició la construcción del convento. En 1710 se añadieron el campanario. Los Carmelitas, sin embargo, en 1810 tuvieron que abandonar Crema siguiendo las supresiones napoleónicas.

Para el año 1828 el obispo de Crema Monseñor Thomas Ronna decretó la creación de la parroquia de Santa María de la Cruz: el primer sacerdote era el padre Agostino Cremonesi que tomó posesión de la parroquia 02 de mayo 1830. El 04 de septiembre 1837 el obispo José Sanguettola coronó la imagen de la Virgen durante una ceremonia solemne.

A partir del 26 de abril 1869 informe documenta el movimiento de los ojos en el mosaico de imágenes que había derramado lágrimas poco después de la aparición. El prodigio fue firmado por los sacerdotes de Don Silvio Walnut, Don Bartolomé y Don Paolo Stramezzi Borsieri que lo presenciaron.

Algunas intervenciones se hicieron en 1904, cuando fueron reemplazadas tejas de los cuerpos laterales cubiertas con cúpulas de cobre , y en 1914, cuando fue sustituido por las baldosas del piso de ladrillo actuales en dos colores.

Con bula del 18 de abril 1958 el Papa Pío XII dio asilo al título de basílica menor: llegó en el tiempo gracias a la tenacidad del Obispo Obispo Plácido Maria Cambiaghi y preboste de monseñor Francesco Piantelli .

En 1990, con motivo del quinto centenario de la aparición , el edificio fue equipado con nuevas puertas en bronce por el escultor Mario Toffetti .

El 20 de junio de 1992, la iglesia recibió la ilustre visita del Papa Juan Pablo II, quien se detuvo a orar en la cripta antes de continuar su visita a la ciudad .

(fuente: wikipedia.org)

sábado, 28 de febrero de 2026

Santos del día 28 de febrero

                                                           Santos del día 28 de febrero

Conmemoración de los santos presbíteros, diáconos y otros muchos, que en Alejandría de Egipto, en tiempo del emperador Galieno, al declararse una gravísima epidemia, se entregaron al servicio de los enfermos hasta morir ellos mismos, motivo por el cual la piedad de los creyentes los consideró corno mártires. († 262)
En los montes del Jura, en la Galia Lugdunense, sepultura del abad san Román, que, siguiendo los ejemplos de los antiguos cenobitas, primeramente abrazó la vida eremítica y llegó después a ser padre de numerosos monjes. († 460)
Conmemoración de las santas Marana y Cira, vírgenes, que en Berea, en Siria, viviendo en un lugar estrecho y cerrado sin techo, recibían el alimento necesario por una ventana y guardaban siempre silencio. († s. V)
(en años bisiestos pasa al día 29) En Roma, en la vía Tiburtina, sepultura de san Hilario, papa, que escribió diversas cartas sobre la fe católica, con las que confirmó los concilios de Nicea, Efeso y Calcedonia. De este modo enalteció el primado de la Sede Romana. († 468)
(en años bisiestos pasa al día 29) En Worchester, en Inglaterra, san Osvaldo, obispo, que fue primero canónigo y después monje; presidió las sedes de York y de Worchester, introdujo en muchos monasterios la Regla de san Benito y fue un maestro benigno, alegre y docto. († 992)
(en años bisiestos pasa al día 29) En L'Aquila, en la región de los Abruzos, en Italia, beata Antonia de Florencia, viuda, que, después de fallecer su esposo, fue fundadora y primera abadesa del monasterio de Corpus Christi, conforme a la primera Regla de santa Clara. († 1472)
En el monte Unzen, en Nagasaki, beato Pablo Uchibori Sakuemon, samurai mártir, quien, después de presenciar el martirio de sus tres hijos siete días antes, fue escaldado en las aguas sulfúricas de la montaña, ofreciendo su vida en testimonio de Cristo y de la Santa Iglesia Romana, junto con quince compañeros mártires: Gaspar Kisayemon, María Màe, Gaspar Nagai, Luis Shàzaburo, Dionisio Saiki Zenka, Luis Saiki Kizo, Damiin Lchiyata, Leo Nakayama Sokan, Pablo Nakayama, Juan Kisaki Kyuhachi, Juan Heisaku, Tomás Shàgo-ro, Alexio Shohachi, Tomás Kando Heie-mon, y Juan Araki Kenshichi. († 1627)
(en años bisiestos pasa al día 29) En la ciudad de Xilinxian, en la provincia china de Guangxi, san Augusto Chapdelaine, presbítero de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París y mártir, que, detenido por los soldados junto con muchos neófitos de esta región a los que había convertido, recibió trescientos azotes, fue encerrado en una reducida jaula y finalmente decapitado. († 1856)
En París, en Francia, beato Daniel Brottier, presbítero de la Congregación del Espíritu Santo, que se dedicó plenamente a trabajar en favor de los huérfanos. († 1936)
En el campo de concentración de Auschwitz, cercano a Cracovia, en Polonia, beato Timoteo Trojanowski, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales y mártir, que durante la ocupación militar de su patria en tiempo de guerra, por confesar la fe cristiana consumó su martirio quebrantado por los suplicios. († 1942)
En Milán, Italia, beato Carlos Gnocchi, sacerdote diocesano y capellán militar, quien, para ayudar a los niños huérfanos o mutilados por la guerra, estableció una fundación para llevar redención al dolor inocente. († 1956)