sábado, 17 de octubre de 2026

Santos del día 18 de octubre

                                           Santos del día 18 de octubre


La Fiesta litúrgica litúrgica no se celebra hoy, porque hay una celebración de mayor rango
patronazgo: patrono de Bolonia, Padua y Reutlingen, de los médicos, cirujanos, pacientes, artistas, joyeros, artistas del vidrio, escultores, notarios, del arte cristiano.
can.: bíblico
†: s. I
hagiografía: Abel Della Costa
 
Fiesta de san Lucas, evangelista, que, según la tradición, nació en Antioquía de familia pagana y fue médico de profesión. Convertido a la fe de Cristo, fue compañero carísimo del apóstol san Pablo, y en su libro del Evangelio expuso por orden, cual escriba de la mansedumbre de Cristo, todo lo que hizo y enseñó Jesús. Asimismo, en el libro de los Hechos de los Apóstoles narró los comienzos de la vida de la Iglesia hasta la primera venida de Pablo a la ciudad de Roma. († s. I)
En Antioquía de Siria, san Asclepíades, obispo, que fue uno del preclaro número de confesores de la fe en tiempo de persecuciones. († 218)
En Pozzuoli, en la Campania, santos Próculo, diácono, Euticio y Acuto. († c. s. IV)
En la localidad de Riom, del territorio de los arvernios, en Aquitania, san Amable, presbítero. († s. V)
En Nassogne, de Brabante, en Austrasia, san Monón, venerado como eremita en los bosques de Ardennes y mártir († c. 630/640)
En la villa de Arenas, en la región española de Castilla, san Pedro de Alcántara, que en España se celebra mañana, día diecinueve. († 1562)
En la aldea de Ossernenon, entonces en el territorio de Canadá, pasión de san Isaac Jogues, presbítero de la Orden de la Compañía de Jesús y mártir, que fue convertido en esclavo por los indígenas, quienes le cortaron los dedos y finalmente le abrieron la cabeza a hachazos. Su memoria se celebra el día diecinueve de octubre. († 1646)
En Málaga, beato Roque Villarreal Abaza, en el siglo Abilio, de los Hermanos Maristas, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En La Ballabona, Antas, Almería, beato Alfredo Almunia López-Teruel, presbítero diocesano, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Cervera, Lleida, beatos Joan Buxó Font, Heraclio Matute Tobias, Lluís Jové Pach, y José Serrano Pastor, presbíteros y Josep Ros Nadal, Bonaventura Reixach Vilarò, Miquel Rovira Font, Francesc Canals Pascual, Josep Ausellé Rigau, Evarist Bueria Biosca, José Loncán Campodarve, y Manuel Solé Vallespì, religiosos de la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Cartagena, Murcia, beatos Francisco Roselló Hernández y Isidro Juan Martínez, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Roma, muerte de san Pablo de la Cruz, presbítero, cuya memoria se celebra mañana. († 1775)

En el domingo sexto antes del fin - Domingo 29º del TO. Ciclo A (18.10.2026): Mateo 22,15-21. Toda tentación es poder ostentar el tener y “Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12) CINCO MINUTOS.

 En el domingo sexto antes del fin

Tengo ahora mismo seis semanas para volver a leer el llamado Evangelio de Mateo. Evangelio que, lo recuerdo una vez más, fue escrito hacia el año 80 de aquel ya lejanísimo siglo primero de la era común. Parece ser que por entonces ya se había escrito el llamado Evangelio de Marcos, un relato novedoso sobre la persona de un tal Jesús de Nazaret.
El narrador Mateo tuvo que leer el relato escrito por Marcos y seguramente estuvo de acuerdo con muchos de los datos de aquel primer biógrafo del judío galileo que fue Jesús. Y, seguramente también, el narrador Mateo se atrevió a escribir su propio relato que presentaba a aquel Jesús de Nazaret con tantas diferencias que a  primera vista pareciera que se trataba de una persona distinta. Todas las comparaciones suelen ser odiosas. Se habla de lo mismo, pero de forma 'tan distinta' que ambas realidades personales llegan a resultar 'tan distantes'.
Siempre que intenté leer el relato de Mateo llegué a constatar que la figura de Moisés de la Biblia hebrea está constantemente presente en la persona de Jesús de Nazaret, pero corregida, superada y, sorprendentemente novedosa. Tan novedosa que me resuenan permanentemente aquellas palabras tan repetidas en el primer discurso del Jesús de Mateo: "Habéis oído que se dijo..., pero en cambio, yo os digo" (Mateo 5 y 6).
Y en este ejercicio de lectura del Evangelio de Mateo no dejo también de preguntarme por cuántos judíos que desde aquella aparición pública del relato de Mateo siguieron siendo judíos, pero al modo y manera de este relato de Mateo y no al modo y manera del Moisés de su secular y sacralizada tradición religiosa. Los casos de conversiones religiosas, dicen las investigaciones de la historia, suelen ser 'rara avis'. Dicho esto, creo que podría calificarse al laico y galileo Jesús de Nazaret como un 'rara avis' judío tanto en su identidad humana, como en su identidad religiosa. Tan 'rara avis' resultó ser que acabó siendo 'ajusticiado, condenado y ejecutado'. Es decir, resultó ser en su tiempo una persona peligrosa. Y en los tiempos posteriores a su propia vida, también siguió siendo 'persona peligrosa'. En el hoy del ahora, también.
Para mis ejercicios de esta nueva semana creo que ya es suficiente.
A continuación se encuentran aquí los habituales dos comentarios evangélicos para este domingo 18 de octubre.

Carmelo Bueno Heras

Comentario primero:

Domingo 29º del TO. Ciclo A (18.10.2026): Mateo 22,15-21. Toda tentación es poder ostentar el tener. Lo escribo CONTIGO

Copio el comienzo del relato: “Entonces los fariseos se fueron y celebraron consejo para buscar en las palabras del laico Jesús de Nazaret algún motivo para acusarlo” (Mateo 22,15-21). Deseo señalar la importancia de la palabra ‘entonces’ (tóte, en griego; tunc, en latín), porque ella no se oirá en la proclamación de esta lectura evangélica en las celebraciones dominicales.

 

Este ‘entonces’, creo, es algo más que un mero adverbio de tiempo. Es ‘el contexto’. Es decir, el tiempo, el espacio y sus diversos complementos o las ‘circunstancias’ de las que habló en su época un pensador español. El espacio evocado en este ‘entonces’ es el Templo de Jerusalén, el interior del mismo, el lugar en el que pueden reunirse personas para hablarse y escucharse. Este ‘entonces’ evoca el tiempo preciso en que han dejado de hablarse y escucharse las autoridades del Templo y el propio Jesús de Nazaret. Sólo ‘entonces’ se atrevieron los fariseos  a acercarse a aquel personaje de la Galilea para tratar de ‘cazarlo con alguna de sus trampas’ y poder condenarlo, como primer paso, al ‘silencio’ y, luego, al ‘silencio de los muertos’.

 

Y creo también que este ‘entonces’ pone en alerta a los lectores sobre el deshumanizado interés de las autoridades fariseas que llegan a ser capaces de unirse con sus irreconciliables enemigos los partidarios de Herodes para conseguir las pruebas con las que acusar al judío Jesús que se ha atrevido a cuestionar y denunciar la autoridad de la Ley y del Templo.

 

Estos fariseos y herodianos desean acusar a este hombre de la Galilea de colaboracionista con Roma, el imperio opresor, amo y señor de la tierra de Israel con sus habitantes. El narrador se lo advierte explícitamente a sus lectores: “Jesús se dio cuenta de sus perversas intenciones y les respondió: Hipócritas, ¿por qué me tentáis?” (Mt 22,18).

 

Una vez más el Evangelista nos presenta a su Jesús tentado. Esta vez en el Templo de la religión por la autoridad farisea. Antes lo fue en el comienzo de su viaje a Jerusalén, en Cesarea de Felipe y por sus propios seguidores ‘los DOCE’ (Mt 16,13-28). Y anteriormente, antes de los inicios de su evangelización, en el desierto por Satanás, el diablo (Mt 4,1-11).

 

Si se contemplan despacio y se analizan con serenidad estos relatos sobre las tentaciones de Jesús, se constatará que hay un denominador común llamado poder en el corazón de toda propuesta tentadora: el poder mandar del Emperador romano, el poder ostentar del Mesías judío y el poder tener del Dinero que es el dios y mesías siempre de todo: “Ellos le presentaron un denario y él les preguntó: ¿De quién es esta imagen y su inscripción?” (Mt 22,19-20).

 

Aquella tan peculiar comisión que bien podría llamarse del fariseísmo herodiano, o del modo como suelen abrazarse los extremismos extremos, al escuchar la sabiduría de las palabras de aquel laico y galileo del norte “se quedaron sorprendidos, maravillados, boquiabiertos, asombrados y sin palabras. Se dieron media vuelta y se marcharon por donde habían venido” (Mt 22,22). Este versículo no se nos leerá al pueblo. ¿Por qué la sabiduría de los maestros de la liturgia vaticana nos impiden -en el Ciclo A de Mateo- escuchar estas palabras del Evangelista?

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 18.10.2020. Y también en Madrid, 18.10.2026. 


Comentario segundo:

“Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12)

CINCO MINUTOS para compartir el comentario de la 47ª página del Evangelio de Mateo 26,36-56

El Evangelista Mateo sigue la narración del Evangelista Marcos para elaborar su relato sobre los acontecimientos finales de la vida del laico de Galilea, Jesús, en la capital de Jerusalén. Constatamos los hechos, reales o no, de la crónica de su muerte anunciada. En el texto que he acotado (Mateo 26,36-56) podemos imaginar cuanto pudo suceder en Getsemaní. Los cuatro Evangelios nos hablan de ello en sus correspondientes relatos de la Pasión y cada uno de ellos nos lo cuenta a su manera. Podría decir que se trata de cuatro visiones de la misma realidad.

 

El texto del Evangelista nos indica con claridad narrativa el comienzo, que dice así: “Entonces fue Jesús con sus discípulos a un huerto llamado Getsemaní” (Mt 26,36). Y el final del relato es tan claro como sorprendente: “Entonces todos los discípulos lo abandonaron [a Jesús] y huyeron” (Mt 26,56).

 

¿Qué ha sucedido en este lugar para que los discípulos abandonaran a Jesús de Nazaret? ¿Quedó solo Jesús en este huerto y ninguna persona, al margen de sus apresadores, quedó a su lado? ¿No le acompañaban mujeres que permanecieron a su lado? Los hechos, vuelvo a recordar, reales o no tan reales, que tienen lugar en este huerto, que parece conocerse también por el nombre de ‘huerto de los olivos’, nos los cuenta Mateo agrupados en dos apartado o espacios de tiempo.

 

Lo que sucede en un principio está contado en Mateo 26,36-46 y se suele recordarlo con la expresión ‘la oración de Jesús en el huerto de los olivos’ o tal vez, con terminología muy apropiada para las prácticas de ‘la evangelización o de la espiritualidad’, ‘la experiencia de Getsemaní’. ¿Cómo se llegó a saber qué pensó, qué sucedió por los adentros de Jesús e, incluso, qué dijo este hombre si en el relato se nos cuenta que sus acompañantes quedaron todos dormidos? Estamos, con seguridad, ante una narración que trata de interpretar lo que pudo suceder en aquel tiempo de la noche y en aquel lugar. Jesús de Nazaret estuvo solo consigo mismo. Analizando con rigor crítico la narración del Evangelista pudiera arriesgarme a pensar que aquel Jesús estuvo acompañado por la presencia despierta, callada y dolorida de un buen puñado de mujeres y, en especial, de María Magdalena (como se apunta después en el texto de Mt 27,50-61). Me agrada constatar que el narrador Mateo nos está presentando a su Jesús como una persona conscientemente lúcida en unos momentos de máxima conflictividad tanto externa como interna: “Ha llegado la hora... los pecadores...” (Mt 26,45). Sobre este asunto de ‘la hora’ nos hablará muy especialmente el cuarto Evangelio, el de Juan, desde el capítulo segundo de su Evangelio. Y Mateo se atreve a llama ‘pecadores’ a las supremas autoridades del Templo. 

 

Lo que sucede después está contado en Mateo 26,47-56 y se recordará como el cumplimiento de la traición de Judas consumada con el apresamiento de Jesús en este lugar. La lectura de este hecho en las cuatro narraciones del Evangelio nos deja tantas dudas que resulta imposible saber ciertamente qué sucedió. Pero quedó claro que la voz y la vida de Jesús enmudecieron.

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 20.10.2019. Y también en Madrid, 18.10.2026.

Día 18: Una reflexión para cada día del mes de octubre

 

Una reflexión para cada día del mes de octubre

Una breve reflexión para meditar cada día del mes de octubre.

Nuestra Señora del Rosario

Día 18

El tercer domingo de octubre se celebra cada año el Domingo Mundial de las Misiones, ampliamente conocido por sus siglas DOMUND. Es el día en que toda la Iglesia universal reza por la actividad evangelizadora de los misioneros y las misioneras, y colabora económicamente con ellos en su labor, especialmente dedicada a los más pobres y necesitados.

Es un día en el que te propongo lo siguiente:

  • - Que des gracias a Dios por la existencia de los misioneros, que han dejado atrás sus familias y sus países para entregar sus vidas por completo al prójimo más desfavorecido, incluso poniendo sus vidas en riesgo en zonas de conflicto bélico.
  • - Que pidas a Dios por las intenciones de los misioneros, por la solución a sus problemas, para que se mantengan siempre firmes en la fe ante cualquier circunstancia, para que su testimonio sirva de gran ejemplo en sus comunidades y por su santidad.
  • - Por el aumento de las vocaciones misioneras.
  • - Que colabores económicamente con el Domund, si te es posible, a través de tu parroquia. Cualquier donativo, por pequeño que sea, se convierte habitualmente en más grande debido a las conversiones en moneda local. Por poner un ejemplo, 25 dólares americanos o 20 euros europeos representan mucho más dinero en moneda local de Chad o de Mozambique, por el poder adquisitivo y nivel de vida.

18 de octubre: Nuestra Señora de Valme

 

18 de octubre: Nuestra Señora de Valme

Para hablar de la Virgen de Valme debemos remontarnos, según una antigua tradición, al año 1248, fecha en la que el rey Fernando III conquista Sevilla. Tal y como recogen algunos autores en sus obras - entre otros, Diego Ortiz de Zúñiga y Fernán Caballero (Cecilia Böhl de Faber)- cuando el Santo Rey comprobó la dificultad de tomar la capital hispalense y el abatimiento de sus tropas invocó, en el Cerro de Cuartos, a una Imagen de la Virgen que llevaba consigo: "¡Váleme, Señora, que si te dignas hacerlo, en este lugar te labraré una capilla, en la que a tus pies depositaré como ofrenda, el pendón que a los enemigos de España y de nuestra Santa Fe conquiste!". La leyenda añade que, entonces, ordenó al maestre Pelay Pérez Correa que clavara su espada en el suelo, brotando al momento un manantial - la "Fuente del Rey" - que sirvió para calmar la sed de los soldados.

Una vez conquistada Sevilla, el monarca cumplió su promesa y construyó una Ermita en el lugar mencionado; en esta colocó la Imagen a la que invocó -sedente y que presenta a Santa María con su Hijo sentado en el lado izquierdo, que bendice con la mano derecha y porta un pajarillo en la izquierda- y la llamó Valme en recuerdo de su súplica. A sus pies colocó el pendón arrebatado a los musulmanes. La Ermita se convirtió pronto en lugar de peregrinaje para campesinos y aldeanos de las zonas más cercanas; sin embargo no hay constancia hasta el siglo XVII de la existencia de una hermandad, establecida en la Capilla para rendir culto a María. En aquella época la fiesta de la Virgen se celebraba el segundo día de Pascua de Pentecostés y hasta allí se trasladaban habitantes de toda la comarca. Pero la devoción a María de Valme arraigó en el pueblo de Dos Hermanas, lugar al que pertenecía el Cortijo de Cuartos. Así, la Imagen se llevaba en procesión de rogativas hasta la Iglesia de nuestro pueblo para implorar auxilio divino si ocurría alguna catástrofe.

Sin lugar a dudas, el siglo XIX fue el más decisivo para la historia de la Virgen de Valme. En 1800 la Imagen fue trasladada a la parroquia debido a una epidemia de fiebre amarilla. Allí quedó expuesta a la veneración de los fieles de forma estable. Este hecho provocó el abandono de la antigua Ermita.

La historia de la Imagen fue conocida por la novelista Cecilia Böhl de Faber ("Fernán Caballero") y la incluyó en su novela La familia de Alvareda (1856), ambientada en Dos Hermanas. Los Duques de Montpensier, que entonces vivían en Sevilla, leyeron la obra y supieron del estado de abandono tanto de la Ermita de Valme como del pendón ofrecido a la Virgen por San Fernando. Por ello, determinaron restaurar este último, y, efectuada la reparación, lo restituyeron solemnemente a la iglesia de Dos Hermanas el 1 de mayo de 1857. Dos años después llevaron a cabo, igualmente, la reedificación de la capilla, inaugurada el 9 de octubre de 1859. Desde esta fecha, la Virgen de Valme permaneció de nuevo en su antigua Ermita ya restaurada, pero era tal la devoción que le profesaban los vecinos de Dos Hermanas que, en 1869, se acordó que la imagen permaneciera definitivamente en la Capilla Sacramental de la parroquia de la villa, donde hoy sigue siendo venerada.

En el año 1870 se reorganizó la Hermandad y gracias al impulso de los miembros de esta y del poeta José Lamarque de Novoa, se decidió realizar, anualmente, una romería otoñal a la Ermita de la Señora. De esta forma, el 28 de octubre de 1894 tuvo lugar la primera Romería de Valme, en la que la Virgen fue llevada en una carreta de flores hasta su antigua capilla. Esta fiesta continuó hasta el año 1899 y se reanudó en 1916. A partir de entonces se ha venido celebrando todos los años salvo en el primer bienio de la Segunda República (1931-1933) y durante la Guerra Civil (1936-1938). En las últimas décadas la fiesta ha adquirido un gran auge, sobre todo desde la Coronación Canónica de la Virgen en 1973, hasta el punto de ser una de las romerías más importantes de Andalucía; por ello, fue declarada fiesta de interés turístico nacional en junio de 1976. Actualmente, se celebra cada tercer domingo de octubre tras una semana de actos y cultos preparatorios (función principal, pregón, quinario, ofrendas y besamanos).

La Virgen de Valme es, sin duda, la imagen más venerada en Dos Hermanas, y posee los títulos de Protectora de la ciudad y de Patrona de su Excmo. Ayuntamiento. Además, en 1995, el Consistorio nazareno - gentilicio de Dos Hermanas - reconoció nuevamente el esplendor de tan popular fiesta y, por ello, otorgó a la imagen de Nuestra Señora de Valme la Primera Medalla de Oro de la Ciudad de Dos Hermanas, que le fue impuesta por el alcalde, Francisco Toscano Sánchez, en la tarde del 14 de octubre, víspera de la Romería.


La Hermandad: Origen e Historia

El documento más antiguo que menciona la Hermandad de Valme data de 1628 y corresponde a un "Libro de los hermanos que se van admitiendo en la cofradía y hermandad de Ntra. Sra. del Valme, que está en la Capilla del Campo de Quartos". Se inicia el 6 de agosto del año referido con el ingreso de veinticinco hermanos, entre los cuales se encuentran Diego Martínez de Mendiguren, beneficiado de la iglesia de Dos Hermanas; Juan de Pozas, cura de dicha iglesia; Francisco Gallegos, sacristán mayor; Bernardo de Correa, clérigo de menores; Luis Manuel Gudiol, corregidor de la ciudad de Guadix y el capitán Manuel Bernaldo de Quirós, alcalde ordinario de Dos Hermanas por el estado noble, entre otros. El hecho de que en esta fecha ingresaran en la Hermandad personas de la importancia de los curas de la villa y del alcalde por el estado noble nos sugiere la posibilidad de que ésa sea también la fecha de fundación de la Hermandad. Un dato que avalaría esta hipótesis es que sólo a partir de 1628 existe documentación correlativa que nos permite reconstruir la historia de la corporación en el siglo XVII. Así, podemos conocer las visitas que la autoridad arzobispal realizó a la Ermita y a la Hermandad de Valme durante este siglo.

Del siglo XVIII existe también alguna documentación interesante e inédita, aunque escasa y fragmentaria. La Hermandad estuvo activa, al menos, hasta 1725, año en el que se entabló un pleito entre la cofradía y el prior de las Ermitas del Arzobispado, ya que este último había nombrado ermitaño a Juan de Herrera sin contar con el beneplácito de la Hermandad. Recordemos que, hasta entonces, era la propia cofradía la que designaba al santero, quien debía obtener luego la aprobación y licencia del Arzobispado, pero no la de la dignidad prioral.

Pero si el XVIII se nos presenta como un siglo oscuro por los escasos testimonios que poseemos de él, la centuria siguiente es, sin duda, la más trascendental de la historia de la Virgen de Valme. En efecto, el XIX, llamado "siglo de las revoluciones" por las convulsiones y rupturas que durante él se produjeron, marca un hito importantísimo en la evolución histórica de la Hermandad de Valme. Comienza con el traslado de la Virgen a la parroquia de Dos Hermanas como consecuencia de la epidemia de fiebre amarilla. La permanencia de la imagen en la villa a partir de 1800 causó el abandono total de la Ermita y su posterior ruina. Este hecho, unido a la etapa de postración en que se encontraba sumida la Hermandad, hizo que se planteara, por vez primera, un contencioso entre el Hospital de la Resurrección de Utrera, propietario del Cortijo de Cuartos, y la Hermandad de Valme, por la propiedad de los terrenos colindantes con la Ermita. Tal pleito fue iniciado por el ermitaño de Cuartos, Juan Andrés Aicardo, y por el secretario de la Hermandad, Andrés López Mérida, que, en 1816, llegó a dirigirse al rey Fernando VII para que pusiera fin a la "usurpación" de terrenos que, supuestamente, había realizado el Hospital de Utrera en detrimento de la Virgen de Valme. El contencioso continuó hasta 1818 y aunque pasó por diversas instancias, desde el Supremo Consejo de Castilla hasta el Arzobispado de Sevilla, no pudo probarse el derecho de la Hermandad a disponer de los terrenos situados alrededor de la Ermita.

A partir de 1820, la Hermandad entró en un perído de decadencia y quedó prácticamente extinguida hasta que, en 1833, debido a la epidemia de cólera que asoló Dos Hermanas, salió la Virgen en procesión de rogativas e intentó reorganizarse, sin éxito, la Hermandad, para lo cual se nombró una nueva Junta de Oficiales presidida por José García Azpeitia.

En esta decadente coyuntura apareció un personaje importantísimo que revolucionaría la historia de la Virgen de Valme: Cecilia Böhl de Faber, "Fernán Caballero", autora de la novela costumbrista "La familia de Alvareda". Como sabemos, en esta obra la escritora hace referencia a la ruina del Santuario de Valme y al Pendón supuestamente donado por San Fernando a la Virgen. Ello llamó la atención de los Duques de Montpensier, que promovieron la restauración del Pendón en 1857 y la reedificación de la Ermita en 1859. Como consecuencia de estos hechos, se intentó reorganizar nuevamente la Hermandad, para lo cual se presentaron en el Arzobispado nada menos que dos proyectos de reglas: uno fechado el 28 de septiembre de 1859 y otro el 27 de noviembre del mismo año. Lo más curioso es que ambos llevan la firma del párroco, Antonio de Jesús Carmona, que, según parece, promovió la fundación de una nueva congregación para tributar culto a la Virgen de Valme al margen de la decaída Hermandad, cuyos miembros legítimos presentaron su proyecto de estatutos en diciembre. Éste consta de más de 84 reglas, además de una amplia introducción con la historia y la tradición de la Virgen de Valme y está refrendado por numerosos miembros de la Hermandad, los cuales aparecen como continuadores "en la debocion y culto de Ntra. Sra. del Valme"; es decir, que se proclamaban sucesores de aquéllos que habían intentado reorganizar la Hermandad en 1833.

Al Arzobispado llegaron, pues, dos proyectos de reglas, refrendados por personas distintas y avalados por el mismo cura, con la pretensión de fundar, en el primer caso, y de reorganizar, en el segundo, la Hermandad de Valme. El asunto era difícil de resolver, lo cual explica la actitud pasiva de la curia diocesana, que dio la callada por respuesta y no aprobó ninguno de los estatutos presentados. Pasaron los años y, en junio de 1866, María del Rocío Lázaro López, "camarista" de la Virgen desde doce años antes, solicitó del cardenal la expedición de un título oficial que la ratificara en el cargo. El Arzobispado pidió un informe a los curas del pueblo, los cuales consideraron muy conveniente el nombramiento. La propuesta del cura fue aceptada por el cardenal, que, el 21 de junio, nombró a María del Rosario López Rubio camarera de Ntra. Sra. de Valme. Precisamente, a raíz de este conflicto, y tras solicitar varios informes al cura, los funcionarios del Arzobispado se percataron de que todavía estaban sin aprobar las reglas de la Hermandad, pero, al intentar subsanar este "error", el fiscal y el provisor no repararon en que se habían presentado dos proyectos de reglas y, sin mayores precauciones, aprobaron, el 7 de agosto, los estatutos de septiembre de 1859 creyendo que eran los "legítimos", lo cual provocó la reacción airada de los representantes oficiales de la corporación, que llevaban siete años esperando la ratificación de las reglas presentadas en diciembre de 1859.

A partir de 1866, y hasta 1870, se plantearon, pues, numerosos problemas y tensiones, no sólo entre los "bandos" enfrentados a que se refiere el cura Álvarez en su informe, sino también entre el Arzobispado, el Ayuntamiento de Dos Hermanas y el capellán de la Ermita, José María Ruiz García. Tales conflictos tenían como núcleo central la posesión de la imagen, que se encontraba en su Ermita desde el 9 de octubre de 1859 y que los nazarenos querían volver a venerar en la parroquia. Las múltiples controversias que existían en torno a la Virgen de Valme llegaron a su máxima expresión cuando, en noviembre de 1869, el cura de Dos Hermanas y el capellán de la Ermita se enfrentaron por la exacción de los derechos de cierta misa que éste pretendía celebrar en el altar mayor de la iglesia ante la Virgen de Valme, a lo que el párroco no accedió. Sin duda, el trasfondo de este incidente radicaba en que la imagen había sido trasladada al pueblo en enero de ese año a pesar de la oposición del capellán. Este accidentado período llegó a su fin con la refundación de la Hermandad de Valme en mayo de 1870 por un grupo de jóvenes que nada tenían que ver con los problemas y las desavenencias surgidas anteriormente y que pretendieron borrar el azaroso pasado de la corporación. En 1870 se inició, pues, un nuevo y decisivo período para la Hermandad de Valme que rompió con gran parte de la anterior historia de la cofradía. La reorganización apareció, en efecto, como la fundación de una nueva Hermandad, hecho éste que se aprecia claramente en el artículo 65 de las reglas aprobadas el 13 de junio de 1888, donde se habla de los "fundadores de ésta Hermandad Don Juan Sanchez Martin, Don Antonio Muñoz Garcia y Don Manuel Lopez Garcia, vecinos de ésta Villa", que "vienen con tal carácter asociados desde el año 1870 para tributar solemnes y fervorosos cultos á la Santísima Virgen de Valme". Pero, a pesar de todo, estos supuestos "fundadores" no eran más que los enésimos reorganizadores de una Hermandad que ya existía en 1628.

(fuente: www.hermandaddevalme.es)

18 de octubre: Nuestra Señora de la Paz de Albisola

 

18 de octubre: Nuestra Señora de la Paz de Albisola

El antiguo santuario tiene su origen en una manifestación prodigiosa de María (en 1482) para restablecer la paz entre las poblaciones vecinas de Albisola y Stella.

Ambos pueblos se enfrentaron a muerte por reclamos territoriales y decidieron resolver todas las cuestiones por las armas.

Fue entonces, que en medio de la batalla, se apareció Nuestra Señora de la Paz con el mensaje “paz, paz, paz”…

La Virgen Santísima se hace presente en un tiempo de conflicto entre habitantes de dos aldeas vecinas, Albisola y Stella, en la provincia de Savona.

Entre los dos municipios existen bosques y tierras con fronteras inciertas, obstinadamente impugnadas por ambos: ambos creen tener razón y derecho y, a continuación, están dispuestos a ir a una lucha hasta la sangre.

Como siempre sucede cuando todos están convencidos de estar en lo correcto, los residentes de Albisola y Stella no se reúnen para encontrar un camino de solución pacífica a la controversia.

En vano, las medidas son rechazadas por el Senado en Génova, incluso el Obispo de Savona, elegido como pacificador, es rechazado, y se sospecha de parcialidad, porque es oriundo de Albisola.


LA APARICIÓN DE MARÍA

El diferendo dura desde hace años expresándose de manera violenta, entre lesiones y asesinatos; el 4 de octubre de 1482 en un enfrentamiento entre los Albisola y Stella hay siete muertos y tres heridos.

Las dos comunidades no encuentran más que en una solución decisiva: las armas que pongan fin a la controversia, dándole la razón más fuerte. Asimismo, se fijó la hora y el lugar de la contienda: el 18 de octubre en la llanura donde ahora se encuentra el Santuario.

La historia fue descrita con fuertes trazos de color y entusiasmo, por Juan Bernardo Poggi en el manuscrito de “Memorias”.

Un enorme castaño, dividiendo por la mitad el Riobasco, es el lugar elegido para el conflicto.

Las fuerzas armadas llegan al lugar, a la derecha los de Albisola, y a la izquierda las de Stella, y a la cabeza sus respectivos alcaldes.

Dos horas antes del mediodía, dos columnas de Albisola avanzan, pero se retiran con pocas bajas en uno y otro lado. Inmediatamente comenzará un sangriento ataque, con diversos eventos.

El cielo está completamente claro de nubes, cuando una hora después del mediodía, desde el este aparece una nube blanquísima, tan brillante que pareciera que todos los rayos del sol se recogen en ella. La nube se estaciona sobre el centro del conflicto.

Deslumbrados por la luz, los combatientes suspenden la batalla y oyen una voz clara, dulce y celestial, que repite por tres veces la palabra “paz”, luego se diluye y desaparece.

Todos quedan sorprendidos y con la mirada hacia el cielo. Luego, con signos de arrepentimiento, abandonan las armas se dan la mano y se entremezclan en un abrazo.

Los alcaldes son los primeros en reunirse y proclamar: “¡Sea la paz entre nosotros!”. Cada uno da una señal de reconciliación. El campo de batalla se transforma así en lugar de paz y amistad.

Todos creen que la Madonna había finalmente escuchado las oraciones dirigidas a ella para la pacificación de las dos comunidades.

Las crónicas informan que “los sacerdotes y el pueblo dejan las armas y se dedican a la oración pública y privada y, en Albisola, Mons. Borzero ha expuesto el Santísimo Sacramento, y celebrado con sus sacerdotes la Misa, donde se han sumado a las oraciones en favor de la paz y, a continuación, se recita el rosario de María y el canto de sus letanías por la tranquilidad de su pueblo y la armonía con los de Stella”. La Madonna ha recibido muchas oraciones y ha donado la paz.

La confirmación de la paz por mediación de la Virgen se hace en 1573. Hasta ese momento las relaciones entre las dos comunidades siguen estando en buena armonía, pero en aquel año recrudecen las viejas querellas.

“Los pastores de almas – escribe el historiador Spotorno – han recurrido de nuevo a los medios de la oración. El día 25 de marzo los fieles de Albisola y Stella fueron en devota procesión a suplicar a la Madre de la Paz detener el odio, y que regrese la calma y la unión primitiva”. Desde entonces, la paz fue duradera.

En otras circunstancias, a través de los siglos, también los pueblos de Albisola y Stella recurrieron a la devoción a Nuestra Señora de la Paz, para pedir en tiempos difíciles. Una epidemia en 1485 asoló las zonas circunvecinas, para salvar al pueblo de Albisola y Stella, se pidió la protección de Nuestra Señora de la Paz, también durante las plagas de 1504, de 1523, y 1656.


EL SANTUARIO

La historia del Santuario “Nuestra Señora de la Paz” nos recuerda que la paz, un regalo del cielo, es también el fruto de la buena voluntad de todos. No es una buena herencia enviada, es un bien de todos los individuos y las comunidades, a ser preservado, valorizado y consolidado.

El mensaje que viene desde el Santuario de Nuestra Señora de la Paz, no es otro que el mensaje de Belén cantado por los ángeles en la choza en la noche de Navidad: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz entre los hombres que ama el Señor”, o el saludo de Jesús resucitado a los Apóstoles: “La paz esté con vosotros”.

De 1482 a 1919 varias órdenes religiosas se han sucedido, como custodios del Santuario, ayudando a hacer un centro de oración y devoción a María.

En 1919 este patrimonio material y espiritual pasó a los sacerdotes del Sagrado Corazón (Dehonianos) para poner aquí la sede de su Noviciado. Esta presencia ha fomentado un clima de silencio, oración y paz interior.

Nació así el Centro de Espiritualidad – Santuario Nuestra Señora de la Paz, para satisfacer la creciente necesidad de la Iglesia de nuestro tiempo de ofrecer lugar para el espíritu.

La construcción del Santuario de la Paz pasó por tres etapas. Después de la intervención de María, donde se hizo la paz de los dos pueblos de Albisola y Stella, que tuvo lugar el 18 de octubre 1482, se erigió una pequeña capilla que es la actual cripta, en la que fue pintada la venerada imagen de Nuestra Señora de la Paz y que ahora se encuentra dentro del santuario.

En 1578 siendo la Capilla insuficiente para contener la gran afluencia de devotos, comenzó la construcción del santuario con las tres naves y la fachada que mira al mar.

En 1881, debido a la ampliación de la carretera, es necesario la demolición parcial de la Iglesia y, por tanto, el Santuario adquirió la sobria fachada actual.

Para aquellos que entran por la puerta principal, el santuario se ha dividido en tres naves de tres bahías de cada una.

En la bóveda de la nave central, se ven los adornos y recordatorios a las Letanías Lauretanas y están pintadas dos escenas que representan el primer enfrentamiento de los combatientes y un segundo con los santos patronos de las dos comunidades: S. Nicolas (Albisola) y S. Juan Bautista (Stella), por el pintor Pietro Baggi de Bergamo.

Se encuentran en las paredes del presbiterio y del ábside algunas pinturas en lienzo de un crucifijo atribuido a Antonio van Dyck (1641), una Virgen con el Niño y San Roque, y la Madonna del cinturón entre S. Agustín, Santa Mónica y S. Nicolás de Tolentino, una anunciación por G. Battista Paggi (1554-1627), una Sagrada Familia con S. Nicolás de rodillas, S. Francisco de Asís del genovés G. Battista Croce (1607).

En el Nicho de la nave derecha, el mosaico es una hermosa estatua del Sagrado Corazón en bronce de Cesarino Vincenzi, de Bolonia. En las paredes laterales hay cuatro medallones que representan a santos y devotos del Sagrado Corazón.

En la nave izquierda está la Capilla con el fresco de Nuestra Señora de la Paz que fue preparado en 1845, cuando el fresco de la cripta, a causa de la humedad, se trasladó a la Iglesia. Una placa lo recuerda. Fue completado por el pintor Giuseppe Bozzano. Son cuatro pinturas que nos narran la vida de la Virgen y los frescos de la época recordarán los sucesos del Santuario.

La Cripta es la primera capilla construida poco después del repentino y extraordinario episodio de la paz. Está dedicada a Nuestra Señora de la Paz y Santa Ana.

El techo está cubierto con un valioso fresco que representa la Asunción de la Virgen al cielo entre una multitud de ángeles y la parte superior es la SS Trinidad, de G. Battista Picchio de Savona(1632). En el nicho hay una estatua de mármol de Nuestra Señora de la Paz con el bebé en sus brazos, del genovés Filippo Parodi, un discípulo de Bernini (1630-1702).

(fuente: forosdelavirgen.org)

Señor, enséñame a envejecer (Reflexiones para la Tercera Edad)

 

Señor, enséñame a envejecer

envejecer¡Señor! ¡Enséñame a envejecer! Hazme comprender que la Comunidad no tiene la culpa si ya no me encomienda responsabilidades ni pide mi opinión y ha llamado a otros para que ocupen mi lugar. Aleja de mí el orgullo de la experiencia vivida y la convicción de que soy necesario.

Que no me aferre únicamente a la ley del tiempo mientras poco a poco me voy desprendiendo de las cosas y me dé cuenta de que en este turnarse de tareas, descubro una de las experiencias más interesantes de la vida que se renueva bajo el impulso de tu Providencia.

Haz, oh Señor, que yo pueda ser útil todavía, contribuyendo con el optimismo y la oración a la alegría y al entusiasmo de quienes están de turno en las responsabilidades, viviendo un estilo de vida humilde y sereno en contacto con el mundo en continua renovación, sin quejas sobre el pasado, conviertiendo mis sufrimientos humanos en un don de reparación social.

Que mi retiro de la vida activa se cumpla de una manera simple y natural como un feliz ocaso del sol.

Perdona si solamente hoy, en la tranquilidad, logro comprender todo lo que Tú me has amado y socorrido. Que al menos ahora yo tenga viva y penetrante la percepción del destino de gozo que me has preparado y hacia el cual me has encaminado desde el primer día de mi vida.

Señor, ¡enséñame a envejecer así! Amén

Web católico de Javier

viernes, 16 de octubre de 2026

Poema anónimo (reflexión de valores)

 

Poema anónimo

Reflexión que nos muestra cómo pedirle al Señor.

Yo soy el camino, la verdad y la vidaPedí a Dios la fuerza que me diera el triunfo,
y fui hecho débil para que supiera obedecer con humildad.

Pedí la salud que me permitiera hacer las cosas más grandes,
y fui hecho enfermo para que hiciera las cosas mejores.

Pedí las riquezas que me dieran dicha,
y se me dio pobreza para que fuera sabio.

Pedí la fuerza que me ganara el elogio de los hombres,
y fui hecho débil para que sintiera la falta de Dios.

Pedí todas las cosas que me hicieran gozar de la vida,
y me fue dada la vida para que disfrutara de todas las cosas.

Nada recibí de lo que pidiera,
sino todo aquello que había esperado.

Casi a mi pesar, mi oración callada recibió respuesta.

Soy, entre todos los hombres, el más abundantemente bendito.