domingo, 23 de agosto de 2026

Comentarios del 23 de agosto - Domingo 21º del TO. Ciclo A (23.08.2026): Mateo 16,13-20 ¿Quién es tu Jesús de Nazaret? y “Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12) CINCO MINUTOS

 Comentarios del 23 de agosto

Comentario primero:

Domingo 21º del TO. Ciclo A (23.08.2026): Mateo 16,13-20

¿Quién es tu Jesús de Nazaret? Lo medito y escribo CONTIGO,

Desde la costa mediterránea de Tiro y Sidón -en la que se encontraron el Jesús de Nazaret del Evangelista Mateo, los seguidores de éste, la mujer cananea (la pagana sirofenicia del Evangelista Marcos) y su hija (Mateo 15,21-28)- hasta la región de Cesarea de Filipo hay que recorrer una larga distancia en la que suceden varias cosas importantes que, ¿los maestros de la liturgia vaticana decidieron, en su día, que el pueblo de la celebración no las oyera? Quizá.

 

¿Qué virus de nociva espiritualidad evangélica se contiene en Mateo 15,29-39 y en su continuación en Mateo 16,1-12? Ahí se habla del virus de las levaduras. Espero que todos recordemos aquella parábola de la levadura de la mujer en Mt 13,33. La levadura de la espiritualidad farisea y saducea fermenta la masa de la Ley de Moisés en Religión judía. La levadura de Jesús es la buena noticia que ya leímos en Mateo 7,12. Que nunca debe olvidarse.

 

Con este asunto de la levadura entre las neuronas, leo en Mateo: Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo preguntó a sus seguidores... ¿Quién decís que soy yo?... Entonces les prohibió decir que él era el Cristo (en griego), el Mesías (en hebreo)” (Mt 16,13-20).

 

Este explícito y textual relato fue considerado tan importante y nuclear en la Tradición eclesiástica que se quiso considerar como el momento fundacional de la Iglesia católica, apostólica, romana y vaticana. Creo que para una inmensa mayoría de creyentes, estas expresiones llegan a ser dogma de fe, revelado por la trinidad divina. Y a cualquier mente crítica esta tradición dogmática le parece dudosa y muy seguramente ajena al pensar de Jesús.

 

Antes de emitir ninguna otra opinión conviene leerse muy despacio y en paralelo o sinopsis estos tres textos evangélicos: Mateo 16,13-20, por un lado; en el centro Marcos 8,27-30; y por otro lado Lucas 9,18-21. Los tres relatos no pueden considerarse como constatación de un solo hecho y mensaje ocurrido en la vida de Jesús de Nazaret. El hecho sólo ocurrió de una manera.

 

Y para subrayar este dato es preciso saber también que el cuarto Evangelio, el de Juan, nada nos cuenta de este hecho de la fundación de la Iglesia por Jesús y de la institucionalización del Papado, en Roma y en la persona de Pedro, en el que se ha apoyado toda la Tradición después de la muerte de Jesús de Nazaret. Tanto la iglesia como el papado de Pedro y de sus sucesores pertenecen a la Tradición eclesiástica y no al Evangelio que fue el propio Jesús de Nazaret.

 

Y se debe añadir también el dato que nos ofrecen Marcos 8,31-33 y Mateo 16,21-23. En ambos relatos se explica con nitidez explícita el rechazo de Jesús de Nazaret al propio Pedro a quien se le califica como ‘Satanás’ por su manera tan diabólica de pensar el mesianismo de Jesús.

 

Siempre que veo y escucho los textos de la Biblia con los criterios de la lectura histórico-crítica no dejo de preguntarme, y más en casos como éste del relato de Mateo, por qué la historia se ha fiado más de la Tradición que del Evangelio (ambos los escribo en Mayúscula). Y no encuentro otra explicación que la ignorancia, inconsciente o pretendida. No se leía el Evangelio y ¿así seguimos? Mirar despacio el Evangelio es como amarse piel con piel y no sólo de oídas.

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 23.08.2020. Y también en Madrid, 23.08.2026.


Comentario segundo:

“Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12)

CINCO MINUTOS para compartir el comentario de la 39ª página del Evangelio de Mateo 22,1-14.

Transcribo ahora y aquí el comienzo del texto del Evangelio que vamos a leer y comentar: “De nuevo tomó Jesús la palabra y les habló en parábolas” (Mt 22,1). Y transcribo también el final, muy sorprendente, de este relato: “Porque hay más llamados que escogidos” (Mt 22,14).

 

El relato, pues, que leemos y comentamos es Mateo 22,1-14. Son las palabras que este Evangelista pone en boca de su Jesús de Nazaret mientras éste está en el Templo de Jerusalén y mientras dialoga con la autoridad de la Religión de Israel: Sumos Sacerdotes, Ancianos y Fariseos. Y todo ello sucede en ‘la mañana del día siguiente’ (Mt 21,18). El día anterior (Mt 21,1-17), este Jesús y las personas que lo seguían habían llegado a Jerusalén y al Templo.

 

El texto de Mateo 22,1-14 es una parábola que les cuenta Jesús a las autoridades religiosas judías. Y esta parábola, tal cual, sólo la encontramos en este Evangelio. En otro Evangelio encontramos una parábola muy parecida a ésta, pero con muy notables diferencias. Conviene leerse Lucas 14,15-24. Los Evangelios de Marcos y de Juan, el primero y el cuarto que se escribieron, nada nos dicen de esta parábola de Jesús. ¿La dijo Jesús? ¿Se la inventó Mt o Lc?

 

Al leer la parábola en este Evangelio de Mateo se debe tener muy presente que la parábola está dirigida directa y explícitamente a la autoridad religiosa de Israel. Y está contada como la respuesta de Jesús a la pregunta que esta autoridad le acaba de formular según queda escrito en Mt 21,23: “¿Con qué autoridad actúas así? ¿Quién te ha dado esa autoridad?”

 

Creo que el asunto del que se trata es muy, muy, muy importante: la autoridad. Es decir, ¿quién es el que manda en el Templo y en todo cuanto depende de la realidad institucional del Templo? Jesús de Nazaret está en ese Templo y se ha atrevido a decir alto y claro que ‘ese Templo’ se ha convertido en un mercado y debe desaparecer. Los Sumos Sacerdotes, Ancianos y Fariseos creen que ellos son la autoridad del Templo. El enfrentamiento está servido.

 

Cuando el Evangelista nos escribe todo esto ya se sabía sobradamente que en este des-encuentro de autoridades Jesús de Nazaret perdió, fue acusado de hereje y de blasfemo, apresado, juzgado, condenado y ejecutado.  Sin embargo, dice el Evangelista (Mt 21,43-46), para la gente del pueblo, Jesús era -fue y lo seguirá siendo- un profeta. ¿Una Voz? ¿Una Palabra? ¿Una Luz? ¿Un Camino? ¿Una Parábola... ¡de Dios!? “El reinado de Dios se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo...”. Invitó a todos. Llamó a todos... Sin embargo, sólo algunos escogieron, aceptaron, decidieron participar en la boda. Y cuando acabo de leer el relato no dejo de recordar en mi meditación contemplativa el mensaje de este Evangelista en Mt 7,12 como si fuera la melodía de quienes visten el traje de fiesta de la boda: “Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás. Esta es toda la Ley y los Profetas”. Y si esto fuera así, me queda aún una inmensa duda: ¿A quién representa el que no viste el traje de fiesta en la boda (Mt 22,13)? ¿Será el espía de la autoridad del Templo?

Sí. Era el espía del Templo por una sola razón: “Él se quedó callado”. Igual que en Mt 21,27.

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 25.08.2019. Y también en Madrid, 23.08.2026.

La raíz del laurel (Reflexión en valores)

 

La raíz del laurel

árboles caídosCerca de un arroyo de aguas frescas, había un pequeño bosque. Los árboles eran muy variados. Todos gastaban las energías en ser más altos y grandes, con muchas flores y perfumes, pero quedaban débiles y tenían poca fuerza para echar raíz.

En cambio un laurel dijo: "Yo, mejor voy a invertir mi savia en tener una buena raíz; así creceré y podré dar mis hojas a todos los que me necesiten".

Los otros árboles estaban muy orgullosos de ser bellos; ¡en ningún lado había tantos colores y perfumes! Y no dejaban de admirarse y de hablar de los encantos de unos y otros, y así, todo el tiempo, mirándose y riéndose de los demás.

El laurel sufría a cada instante esas burlas. Se reían de él, presumiendo de sus flores, perfumes y abundante ramaje. -"¡Laurel!", le decían, "¿para qué quieres tanta raíz? Mira, a nosotros todos nos alaban porque tenemos poca raíz y mucha belleza. ¡Deja de pensar en los demás! ¡Preocúpate sólo de ti!"

Pero el laurel estaba convencido de lo contrario; deseaba amar a los demás y por eso tenía raíces fuertes.

Un buen día, vino una gran tormenta, y sacudió, sopló y resopló sobre el bosque. Los árboles más grandes, que tenían un ramaje inmenso, se vieron tan fuertemente golpeados que por más que gritaban no pudieron evitar que el viento los tumbara. En cambio el pequeño laurel, como tenía pocas ramas y mucha raíz, apenas sí perdió unas cuantas hojas. Entonces todos comprendieron que lo que nos mantiene firmes en los momentos difíciles no son las apariencias, sino lo que está oculto en las raíces, dentro de tu corazón, allí en tu alma... tu fe.

Santos del día 23 de agosto

                                                Santos del día 23 de agosto


Conmemoración de san Zaqueo, obispo, a quien se tiene por el cuarto sucesor de Santiago, hermano del Señor, en el gobierno de la Iglesia de Jerusalén. († s. II)
En Roma, en el cementerio de San Lorenzo, en la vía Tiburtina, santos Abundio e Ireneo, mártires. († s. inc.)
En Ostia Tiberina, santos Ciríaco y Arquelao, mártires. († s. inc.)
En Novae (Sistov), de la Mesia Inferior, san Lupo mártir, que, según la tradición, consiguió la libertad de Cristo al ser degollado. († s. inc.)
En Egea, de Cilicia, santos mártires Claudio, Asterio y Neón, hermanos, los cuales, acusados por su madrastra de ser cristianos, se cree que fueron decapitados en tiempo del emperador Diocleciano y del prefecto Lysias. († 303)
En Autun, de la Galia Lugdunense, san Flaviano, obispo, que brilló en tiempos del rey Clodoveo. († s. V/VI)
En Derry, en Hibernia, san Eugenio, primer obispo de Ardstraw. († s. VI)
En el monasterio de san Felipe Argiró, cerca de Locri, en la Calabria inferior, san Antonio de Gerace, eremita. († s. X)
La Memoria litúrgica litúrgica no se celebra hoy, porque hay una celebración de mayor rango
calendario anterior: 30 de agosto
patronazgo: patrona de América del Sur, de Perú, Filipinas, y Lima, de los jardineros y floristas; auxilio en las disputas familiares; para pedir un buen parto, protectora contra las lesiones y el sarpullido.
can.: B: Clemente IX 15 abr 1668 - C: Clemente X 12 abr 1671
país: Perú - n.: 1586 - †: 1617
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
  
Santa Rosa, virgen, que, insigne desde muy niña por su austera sobriedad de vida, en Lima, en el Perú, vistió el hábito de las Hermanas de la Tercera Orden de Santo Domingo. Entregada a la penitencia y a la oración, y ardiente de celo por la salvación de los pecadores y de la población indígena, aspiraba a dar la vida por ellos, sometiéndose de buena gana a toda clase de sufrimientos para ganarlos para Cristo. Su muerte tuvo lugar el día veinticuatro de agosto. († 1617)
En una nave anclada frente a Rochefort, en la costa de Francia, beato Juan (Protasio) Bourdon, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos y mártir, que en tiempo de la Revolución Francesa, encarcelado junto con varios sacerdotes, procuró alivio a los compañeros de cautiverio hasta que murió contagiado de peste. († 1794)
En la localidad de Tavernes de Valldigna, en la región de Valencia, en España, beatos mártires Constantino Carbonell Sempere, presbítero, Pedro Gelabert Amer y Raimundo Grimaltós Monllor, religiosos, de la Orden de la Compañía de Jesús, que sufrieron el martirio durante la persecución contra la fe. († 1936)
Cerca de la aldea de Vallbona, también en la región valenciana, beatos mártires Florentino Pérez Romero, presbítero, y Urbano Gil Sáez, religioso, de los Terciarios Capuchinos de Nuestra Señora de los Dolores, que, en tiempo de la misma persecución, asumieron con decisión la prueba por la fe. († 1936)
En la población de Silla, en la misma región valenciana, beato Juan María de la Cruz (Mariano) García Méndez, presbítero de la Congregación de Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús y mártir, el cual, en la mencionada persecución contra la religión, conservó hasta la muerte la fe de Cristo. († 1936)
En la localidad de Puzol, también cerca de Valencia, beatas Rosario (Petra María Victoria) Quintana Argos y Serafina (Manuela Justa) Fernández Íbero, vírgenes del Instituto de Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia y mártires, que en el furor de la citada persecución alcanzaron la gracia del martirio. († 1936)
En Sant Aniol de Finestres, Girona, beato Vincenç de Besalú (Julià Gebrat Marcé), presbítero, capuchino mártir en la persecución religiosa durante la Guerra Civil. († 1936)
En el "Plá de Catalí", Valderrobres, Teruel, beatos Eliseo Vicente Alberich Lluch, en el siglo Vicente y Valeriano Luis Alberich Lluch, en el siglo Nicolás, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En El Pardo, Madrid, beato Gabriel de Aróstegui Ilarregui Goñi, en el siglo Lorenzo, de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Montbrió del Camp, Tarragona, beato Estanislau Sans Hortoneda, presbítero diocesano, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Toledo, beatos Javier Benito Alonso Fernández, en el siglo Jerónimo, Eduardo María Alonso Fontaneda, en el siglo Francisco, Bruno José Ayape Remón, en el siglo Ángel, Anacleto Luis Busto Pérez, en el siglo Emiliano, Jean Marie Gombert Olympe, en el siglo Félix Célestin, Cipriano José Iglesias Bañuelos, en el siglo Julián, Abdón Iglesias Bañuelos, en el siglo Luis, Julio Fermín Múzquiz Erdozáin, en el siglo Julio, Félix Amancio Noriega Núñez, en el siglo Amancio, y Evencio Pérez Moral, en el siglo Florencio, de los Hermanos Maristas, mártires en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Chirivel, Almería, beato Juan Soler García, presbítero diocesano, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Madrid, beato Justo Ramón Piedrafita, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Cañete de las Torres, Córdoba, beato Antonio Moreno Sevilla, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En Morente, Córdoba, beato Antonio Gutiérrez Morales, presbítero, mártir en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1936)
En el campo de concentración de Dachau, cerca de Munich, en Alemania, beato Francisco Dachtera, presbítero y mártir, el cual, de nacionalidad polaca, en tiempo de guerra murió por Cristo, destrozado por las atrocidades cometidas por los médicos en aquel lugar, sin consideración alguna a la dignidad humana. († 1944)

Día 23 (Una reflexión para cada día del mes de agosto)

 

Una reflexión para cada día del mes de agosto

Web católico de Javier

Inmaculado Corazón de María

Día 23

Santa Rosa de Lima se celebra el día 23 de agosto, aunque en muchos países, como Perú, se celebra el día 30. Desde muy pequeña, Rosa se caracterizó por su hermosura física, recibiendo por ello innumerables halagos. Sin embargo, ella venció la tentación del amor propio y la vanidad, con humildad, obediencia y abnegación de su voluntad. Pero esa belleza exterior era tan solo un reflejo de la enorme religiosidad que quiso reservar al Amor de sus amores, Dios. También mostró su inmensa piedad y devoción por el Señor y su vocación permanente por ayudar a los demás. Su amor de Dios era tan ardiente que, cuando hablaba de Él, cambiaba el tono de su voz y su rostro se iluminaba como un reflejo del sentimiento que embargaba su alma. Ese fenómeno se manifestaba, sobre todo, cuando la santa se hallaba en presencia del Santísimo Sacramento o cuando en la comunión unía su corazón a la Fuente del Amor.

Santa Rosa de Lima es Patrona del continente Americano. Por ello, hoy te sugiero que le reces por todas las necesidades de los países del continente americano.

23 de agosto: Nuestra Señora de la Victoria de Valois

 

23 de agosto: Nuestra Señora de la Victoria de Valois

La fiesta de la Virgen de la Victoria de Valois tiene que ver con la intercesión de la Nuestra Señora en la Batalla de Cassel, que se libró el 23 de agosto en el año 1328 entre franceses y flamencos cerca del monte que le dio nombre a esa disputa. Felipe de Valois, llamado también "Felipe el Afortunado", era el rey de Francia a partir de ese año hasta su muerte, la cual aconteció en 1350.

El Rey Felipe se vio obligado a llevar a su ejército contra el grupo de rebeldes flamencos quienes, encabezados por Nicolas Zannekin, pretendían lograr la independencia del dominio francés. Los flamencos se negaban a pagar los impuestos por el Conde de Flandes por considerarlos excesivos, y decidieron enfrentarse a Francia encarcelando al representante del rey y apoderándose de varias ciudades. El Papa pidió a Felipe que negociara con los rebeldes pero el monarca pretendió arreglar solo con la aristocracia flamenca; ante la actitud del monarca francés, los rebeldes flamencos asesinaron a muchos de ellos.

Felipe confiaba seguro de la victoria francesa en la Batalla de Cassel, llevando consigo a 2.500 caballeros y 12.000 hombres de infantería y arqueros. Por su parte, Zannekin disponía de 15.000 soldados.

Luego de tres días de estar apostados en las inmediaciones del campo de batalla, fue el ejército flamenco el primero en lanzar un ataque directo a los franceses quienes, al parecer, fueron sorprendidos con la guardia baja. Muchos de los caballeros franceses entraron en pánico y abandonaron el campo, mientras que gran parte de la nobleza francesa permanecieron aunque fueron rápidamente diezmados. La situación era desesperante para el Rey Felipe.

Felipe de Valois, al verse peligrosamente asediado por los soldados flamencos, recurrió a la Santísima Virgen, para que lo librara de esa situación. Fue entonces que el Duque de Vienne entró en escenesa con sus soldados para auxiliar al monarca francés y dirigió eficaz contraataque contra los flamencos, mientras que los caballeros que habían huído se reagruparon y atacaron al enemigo por la retaguardia. Así, los flamencos fueron derrotados y la victoria asegurada por Nuestra Señora de la Victoria Valois.

Para demostar el agradecimiento a la Virgen, Felipe se fue directamente a la Catedral de Notre Dame apenas entró a París.

traducido por mallinista
((fuente: www.roman-catholic-saints.com)

viernes, 21 de agosto de 2026

Maestro Eckhart (místico medieval) Sermón LIII


                                                         SERMÓN LIII (440)

Misit dominas manum suam et tetigit os meum et dixit mihi etc. Ecce constitui te super
gentes et regna.

«El Señor extendió su mano y tocó mi boca y me habló» (Jeremías 1, 9 ss.).

Cuando predico suelo hablar del desasimiento y del hecho de que el hombre se libre
de sí mismo y de todas las cosas. En segundo término [suelo decir] que uno debe ser informado
otra vez en el bien simple que es Dios. En tercer término, que uno recuerde la
gran nobleza que Dios ha puesto en el alma para que el hombre, gracias a ella, llegue
hasta Dios de manera milagrosa. En cuarto término [me refiero] a la pureza de la natura
divina… el resplandor que hay en la naturaleza divina, es cosa inefable. Dios es un Verbo,
un Verbo no enunciado.
Dice Agustín
441: «Toda la Escritura es inútil. Si se dice que Dios es un Verbo, se lo
enuncia; [mas] si se dice que Dios no está enunciado, entonces es inefable». Pero resulta
que Él es algo; ¿Quién puede enunciar este Verbo? No lo hace nadie fuera de quien es
este Verbo. Dios es un Verbo que se enuncia a sí mismo. Donde se halla Dios, allí enuncia
este Verbo; donde no está, no habla. Dios se ha enunciado y se halla sin enunciar. El
Padre es una obra enunciativa y el Hijo es un enunciamiento operante
442. Lo que hay enmi fuero íntimo, sale de mí; aun cuando lo pienso solamente, mi palabra lo revela y, sin embargo, permanece dentro de mí. Igualmente, el Padre enuncia al Hijo, sin hablar, y
Este, no obstante, permanece en Él. También he dicho varias veces que la salida de Dios
es su entrada. En la misma medida en que yo me hallo cerca de Dios, Él se enuncia a sí
mismo en mi fuero íntimo. Todas las criaturas racionales, cuanto más salen de sí mismas
en sus obras, tanto más entran en sí mismas. No es así en las criaturas corpóreas: cuanto
más obran, tanto más salen de sí mismas. Todas las criaturas quieren enunciar a Dios en
todas sus obras; hablan todas lo más aproximadamente que pueden, mas a Él no lo saben
enunciar. Quiéranlo o no, gústeles o no: todas quieren enunciar a Dios y Él, sin embargo,
permanece sin ser enunciado.

440 Atribución: «Fray Eghart». El texto bíblico proviene de la Epístola de la Vigilia del nacimiento de
San Juan Bautista (23 de junio).

441 Cfr. Augustinus, Sermo 117 c. 5 n. 7; y Augustinus, De doctr. christ. 1 c. 6. n. 6.

442 Según interpretación de Quint (t. II p. 530 n. 1) el Padre es «locutor de la Palabra, o sea, el Hijo» y
el Hijo «la Palabra del Padre por la cual todo fue originado y creado». El giro sería conscientemente antitético.
Maestro Eckhart, Obras Alemanas, Tratados y Sermones

David dice: «Su nombre es el Señor» (Salmo 67, 5). «Señor» significa lo mismo que
la superposición de un señorío; «siervo» implica una sujeción

443. Algunos nombres son propios de Dios y se hallan desprendidos de todas las otras cosas, como «Dios». «Dios», este nombre es el nombre más propio de Dios, como «hombre» es el nombre del ser humano.Un hombre siempre es un ser humano, por estúpido o sabio que sea. Séneca
dice

444: «Es ruin el hombre que no llega más allá del hombre»… Algunos nombres tienen
un apego [accidental] a Dios, como «paternidad» y «filiación»

445. Donde se habla de "padre» se sobreentiende «hijo». No puede haber ningún padre que no tenga hijo, y ningún hijo que no tenga padre; pero ambos contienen en sí, más allá del tiempo, un solo
ser eterno… En tercer lugar: algunos nombres significan una elevación hacia Dios y [al
mismo tiempo] una vuelta hacia el tiempo. También en la Escritura se menciona a Dios
con muchos nombres. Digo yo: Cuando alguien conoce algo en Dios y le pone un nombre,
esto no es Dios. Dios se halla por encima de [los] nombres y de [la] naturaleza. Leemos
que un hombre bueno imploraba a Dios en sus rezos queriendo darle un nombre.
Entonces dijo un hermano: «¡Cállate, estás deshonrando a Dios!» No sabemos encontrar
ningún nombre que le podamos dar a Dios. Mas, nos está permitido [usar] los nombres
con los cuales lo han llamado los santos a quienes Dios ha santificado para ello en sus
corazones, inundándolos con divina luz. Y para ello debemos aprender en primer lugar
cómo hemos de rogar a Dios. Debemos decir: «Señor; te imploramos y te alabamos con
los mismos nombres que Tú has santificado así en los corazones de tus santos, inundándolos
con tu luz»… En segundo lugar hemos de aprender a no dar ningún nombre a
Dios como si pensáramos que al hacerlo lo hubiésemos alabado y ensalzado suficientemente;
porque Dios se halla «por encima de nombres» y es inefable.
El Padre, a partir de todo su poder, enuncia al Hijo y en Él a todas las cosas. Todas
las criaturas son un hablar de Dios. Así como mi boca habla de Dios y lo revela, así lo
hace el ser de la piedra, y por la obra se llega a conocer más que por las palabras. La
obra realizada por la naturaleza suprema a causa de su poder supremo, no puede ser
comprendida por la naturaleza que se halla por debajo de ella. Si obrara lo mismo, ya no
se encontraría por debajo de ella: sería igual. Todas las criaturas desean imitar en sus
obras el hablar de Dios. Mas, es muy modesto lo que saben revelar. Aun el hecho de que
los ángeles supremos asciendan y toquen a Dios, es tan desigual en comparación con
443 En alto alemán medio se habla de «übersetzunge» y «undersetzunge» de acuerdo con «superpositio
» y «subiectio» en latín.
444 Seneca, Naturales quaestiones I praef. 5.
445 Cfr. Quint (t. II p. 532 n. 3) Con los nombres de Dios que tienen un «apego» («zuohaften» de
«adhaesio» en latín) se piensa en aquellos que indican los accidentes de Dios.
375
Maestro Eckhart, Obras Alemanas, Tratados y Sermones
aquello que hay en Dios, como el blanco al negro. Es muy disímil
446 lo que han recibido todas las criaturas [juntas], sin embargo, desearían expresar lo máximo de lo que son capaces.
Dice el profeta: «Señor, tú dices una cosa y yo entiendo dos» (Salmo 61, 12).
Cuando Dios le habla al fuero íntimo del alma, ella y Él son uno solo; mas, tan pronto
como esto cae [hacia fuera], es dividido
447. Cuanto más ascendemos con nuestro conocimiento,
tanto más somos uno en Él [el Hijo]. Por ello, el Padre enuncia al Hijo todo el
tiempo en la unidad y derrama en Él a todas las criaturas. Estas piden todas entrar otra
vez allí de donde emanaron. Toda su vida y su ser, todo esto es un clamor y un volver
corriendo hacia aquello de donde salieron.
El profeta dice: «El Señor ha extendido su mano» (Jerem. 1, 9), y [con ello] se refiere
al Espíritu Santo. También dice: «Ha tocado mi boca» y luego: «Me ha hablado» (Jeremías
1, 9). La boca del alma es la parte suprema del alma, a este hecho se refiere [el
alma] y dice: «Ha puesto su palabra en mi boca» (Jeremías 1, 9)… éste es el beso del
alma: ahí se encuentran boca con boca, ahí el Padre engendra a su Hijo en el alma y ahí
se le «habla» a ella. Ahora dice: «Observa que hoy te he elegido y te he colocado sobre
[el] pueblo y [los] reinos» (Jeremías 1, 10). Dios promete elegirnos «hoy», allí donde no
hay nada y donde, sin embargo, existe el «hoy» en la eternidad. «Y te he colocado sobre
[el] pueblo»… esto quiere decir sobre todo el mundo; de él debes estar libre… «y sobre
[los] reinos»… esto quiere decir: Lo que es más de uno, es demasiado porque debes morir
para todas las cosas y ser in-formado otra vez en lo alto donde moraremos en el Espíritu
Santo.
Que Dios, el Espíritu Santo, nos ayude a lograrlo. Amén.
446 «Es muy disímil [en comparación con lo que hay en Dios]» agrega Quint en su versión al alemán
moderno (t. II p. 733).
447 «Esto (= este Uno) es dividido tan pronto como cae (hacia fuera, o sea, desde lo más íntimo del
alma, desde la chispa, a las potencias anímicas y desde allí a las criaturas, por medio de los sentidos)»
(Quint, t. II, p. 536 n. 4).
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EL EJECUTIVO (Reflexión en valores)

 

EL EJECUTIVO

ejecutivoEl hombre se despojó de su lastre terrenal y se encaminó directamente hacia las puertas del Cielo. Con un gesto le indicaron que dejara el portafolio en el umbral.

El Ángel Portero le pregunto:

-¿Qué hiciste de tu vida?...

-Tengo... tuve varias propiedades. Piso con vistas al río, un apartamento precioso, un local comercial con vivienda arriba, un chalet con piscina, etc.

-¿Qué hiciste de tu vida? -repitió el Ángel.

La flamante alma se sorprendió. Quizá los bienes inmuebles no se tenían en cuenta, pensó algo amoscado.

-Cuenta corriente en bancos, caja de caudales. Tengo... tenía una fabriquita -siempre le había gustado llamar a su empresa "fabriquita"- de unos setenta empleados entre obreros, oficinistas, corredores y personal de custodia.

Casi agrega "Nada del otro mundo", pero se dio cuenta de que estaba en el otro mundo...

-¿Qué hiciste de tu vida? -insistió el Portero Celestial.

El alma del ejecutivo se movió inquieta. Lo que más echaba de menos era el portafolios. Cuando se despojó de él, se sintió desnudo. Y, definitivamente, muerto.

-Soy...era socio de un club de golf y de otro de equitación, muy exclusivo. Justamente gracias a ese maldito accidente, perdón, se me escapó; es que estoy en tu presencia...

-¿Qué hiciste de tu vida?...

El Ejecutivo pensó si no se había equivocado de rumbo y en vez de en el Paraíso estaría en otra galaxia.

-Me casé y tuve cinco hijos.

-¿Qué hiciste...? -Comenzó el Portero y el otro se apresuró.

-A todos les dí estudio. A los varones los saqué derechos y a las mujeres las casé con excelentes partidos. Todos bien encaminados, gracias a Dios y a mis esfuerzos, continuarán con la firma, darán lustre al apellido.

-¿Qué...?

El Ejecutivo se estremeció. ¡Si pudiera aferrarse a su bienamado portafolios!...¡Eso lo haría sentirse seguro y no como ahora, parado en el aire!...

-A mi esposa nunca le hice faltar nada: creaciones de modistas famosos, pieles, joyas, viajes. Todos los caprichos...

Los ojos del Ángel se nublaron como un cielo torrentoso. Los nimbos pasaban no sólo por sus pupilas sino por todo el rostro.

-Entendámonos de una buena vez: ¿qué hiciste con tus manos?

-¿Con mis manos....? -el hombre se miró las manos como si las viera por primera vez. Después sonrió. Ahora se daba cuenta de qué quería averiguar el Ángel-. ¡Amasé una fortuna con mis propias manos!... Empecé desde abajo, golpeando el hierro, puliendo el metal, trabajando la madera...

-¿Qué más?

-Golpeé, martillé, serruché, limé, tallé -se sentía tan cansado como si todas las labores las estuviera haciendo allí mismo.

-¿Qué más?

-¿Qué más? Saqué cuentas, pagué a los acreedores, manejé autos, máquinas y herramientas. Alguna vez, lo confieso, levanté mi mano contra mis propios hijos, pero siempre por su bien, ¡para enderezarlos desde chicos!...

Advirtió que estaba gritando en un lugar donde el silencio era una bendición.

El Ángel hizo un gesto amistoso, el único gesto amistoso desde que empezara el interrogatorio. En el vaivén de ese gesto, él vio un extremo del club exclusivo y su propia caída del caballo, rodeado de curiosos...

-Ese soy yo -dijo infantilmente conmovido.

Otro movimiento y vio a su mujer, elegante en su luto, junto al clan familiar.

-Me parece que lloran... Los chicos también...-contestó casi alegre, apenas convencido, mientras las propias lágrimas le resbalaban por las traslúcidas mejillas. ¡Lloran por mí!...

-Lloran por todos los besos y caricias que nunca les brindaste en la vida -dijo el Ángel y, con infinita tristeza, mientras el ejecutivo terca e inútilmente saludaba a la inalcanzable imagen, cerró las puertas del Cielo.

Al marcharse, le devolvieron el portafolios.

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