sábado, 20 de junio de 2026

Santos del día 21 de junio: XII Domingo del Tiempo Ordinario, solemnidad

 Santos del día 21 de junio: XII Domingo del Tiempo Ordinario, solemnidad


En Gaël (Ghé), en la Bretaña Menor, san Meveno, abad, que, originario de Cambria, se retiró a los bosques de la Armórica, donde fundó un monasterio. († s. VI)
En el territorio de Evreux, en Neustria, san Leufredo, abad, fundador del monasterio de la Santa Cruz, que presidió durante cuarenta y ocho años. († 738)
En Bourges, en Aquitania, san Radulfo, obispo, el cual, solícito por la vida sacerdotal, junto con presbíteros de la Iglesia que tenía encomendada recogió textos de los santos Padres y de los cánones para uso pastoral. († 866)
En Huesca, ciudad del reino de Aragón, san Ramón, que, siendo canónigo regular, fue designado obispo de Roda y de Barbastro, sede de la que fue expulsado durante tres años por no querer combatir nunca con las armas a los enemigos de la fe cristiana. († 1126)
En Orvieto, en Umbría, beato Tomás Corsini, religioso de la Orden de los Siervos de María. († 1343)
La Memoria litúrgica litúrgica no se celebra hoy, porque hay una celebración de mayor rango
Memoria de san Luis Gonzaga, religioso, que, nacido de nobilísima estirpe y admirable por su pureza, renunció a favor de su hermano el principado que le correspondía e ingresó en Roma en la Orden de la Compañía de Jesús. Murió, apenas adolescente, por haber asistido durante una grave epidemia a enfermos contagiosos. († 1591)
En Londres, en Inglaterra, san Juan Rigby, mártir, el cual, detenido y condenado a la pena capital durante el reinado de Isabel I por haberse reconciliado con la Iglesia católica, fue ahorcado en Southwark y descuartizado mientras aún estaba vivo. († 1600)
En una nave anclada frente al puerto de Rochefort, en Francia, beato Jacobo Morelle Dupas, presbítero y mártir, que, severo para sí mismo y dulce para con los demás, durante la Revolución Francesa fue encarcelado por ser párroco en el territorio de Poitiers y falleció finalmente de hambre. († 1794)
En el lugar de Zapotlanejo, en México, san José Isabel Flores Varela, presbítero, mártir durante la gran persecución contra la religión en aquel país. († 1927)

Leer - Domingo 12º del TO Ciclo A (21.06.2026): Mateo 10,26-33. Ahora es hora de hablar abiertamente y “Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12) CINCO MINUTOS

 Leer

Leer, sí. Y también enseñar a leer, aprender a leer, compartir, interpretar, valorar... Todo un universo de tareas en torno a la lectura. Tareas humanas, humanizadoras. Y también, escribir. Leer y escribir. Tan sencillo como complicado. Así es la vida y la experiencia de la libertad que, a veces, suele ser 'libertad de expresión'.
Leer y escribir traen del brazo a su hermano, que no sé si es mayor o menor. Leer, escribir y... escuchar. Los tres verbos o las tres tareas. Una trinidad de cielo y de suelo tan real como la vida misma.
En estas cosas del leer, del escribir y del escuchar me entretenía mientras imaginaba el relato completo de Mateo 10,1 hasta 11,1. Ningún otro Evangelista nos cuenta algo igual. Lo afirmo así, y si alguien piensa que no es cierto, que lo experimente: que lea, que escuche y que lo escriba. 
Y nunca dejaré de detenerme de manera muy consciente en ese lugar donde se dice una expresión que me suena a mentira blasfema: Leo 10,5-6 y lo escribo: 'A estos doce envió Jesús con estas siguientes instrucciones, no toméis camino de gentiles, ni entréis en ciudad de samaritanos, id a las ovejas perdidas de la casa de Israel'. Tan solo escucharlo sorprende y sorprende mucho más si se lee hasta el final de este Evangelio en Mateo 28,19-20. ¿En qué quedamos?
Leo, escribo y escucho...
A continuación se encuentran los dos comentarios del Evangelio para este domingo 21 de junio.
Carmelo Bueno Heras.
    

Comentario primero:

Domingo 12º del TO Ciclo A (21.06.2026): Mateo 10,26-33. Ahora es hora de hablar abiertamente. Lo medito y escribo CONTIGO,

Seguimos en el Tiempo Ordinario y con él la lectura contemplativa del Evangelio de Mateo por encontrarnos en el Ciclo A de la liturgia eclesiástica. El pasado domingo se nos leyó Mateo 9,36 hasta 10,8. Y nada se nos leerá de Mateo 10,9-25. ¿Por qué ese silencio manifiesto? Nunca sabremos las razones verdaderas. Y a esto que hace nuestra autoridad eclesiástica, ¿se le puede llamar Evangelizar o Evangelización? ¿Quiénes cambiarán esta liturgia?

 

El relato de Mateo 10,26-33 que se nos leerá en la asamblea del domingo comienza así: “En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: No tengáis miedo”. Si alguien se acerca a su Biblia y lee en Mateo 10,26 constatará que sólo leerá la expresión ‘no tengáis miedo’. ¿A quién o a quiénes y por qué? En algunas ediciones de la Biblia el lector encontrará un título en negrita entre los versículos 25 y 26 de este capítulo décimo. En una de las mías leo: ‘Hablar abiertamente’. Hablar sin miedo. Hablar claro. Hablar como se piensa. Hablar como se vive...

 

Este mensaje sobre ‘la libertad de expresión’ forma parte del segundo discurso que este  Evangelista Mateo pone en boca de su Jesús de Nazaret. El primer discurso puede leerse en los capítulos quinto, sexto y séptimo. Y el segundo discurso se debe leer completo en el capítulo décimo en el que nos encontramos: “Cuando acabó Jesús su discurso sobre la evangelización, abandonó aquel lugar...” (Mateo 11,1). Junto a estos dos discursos, Mateo pondrá en labios de su Jesús tres más. ¿No eran cinco los libros de la Ley de Moisés? Este Jesús es el nuevo Moisés.

 

Conviene constatar el contexto narrativo en el que Mateo sitúa el segundo discurso de su galileo y laico Jesús: “Jesús recorría todas las ciudades, enseñaba en sus sinagogas... Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor... La mies es mucha y los obreros pocos...Y envió Jesús a estos doce después de darles estas instrucciones...” (Mateo 9,35 a 10,5).

 

Según este Evangelista que escribe hacia el año 80 del siglo primero, unos 50 años después de la muerte y sepultura de Jesús, una inmensa mayoría de las gentes del pueblo y de la religión judías vivían, mejor malvivían, esclavizadas por aquellos (varones y adultos) que tenían en sus manos el poder de la autoridad, incluso en nombre de su Yavé-Dios. De sinagoga en sinagoga y de sábado en sábado tanto Jesús de Nazaret como sus seguidores después de él eligieron ponerse al lado de los esclavizados y enfrente de quienes se creían presencia viva de Dios.

 

En este contexto se entiende bien el riesgo que corre todo evangelizador que comparte una buena noticia con quien sólo experimenta la deshumanización de quien se siente y cree enviado por Dios. La Ley que se anuncia cada sábado y en cada sinagoga no es una luz que calienta e ilumina, sino una mentira interesada que hiela y mata. No tengáis miedo, decía aquel Jesús y seguimos escuchándolo hoy. Hablad alto y claro, sin miedo y abiertamente. Nada es más importante que cada persona.  Nadie está por encima de cada persona. Anunciar esta noticia fue la obra evangelizadora de Jesús. ¡Cómo resuena por mis adentros aquel ‘habéis oído... Yo os digo... Haz lo que deseas que te hagan’ (Mt 7,12).

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 21.06.2020. Y también en Madrid, 21.06.2026.


Comentario segundo:

“Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12)

CINCO MINUTOS para compartir el comentario de la 30ª página del Evangelio de Mateo 16,13-20.

El Evangelista nos ha traído hasta Cesarea de Filipo (Mt 16,13-20), el norte de Galilea donde nace el Jordán. Y aquí nos presenta a su Jesús de Nazaret, en el centro de su narración. Ha concluido su Evangelización a las gentes de su tierra y va a iniciar la etapa que le conducirá hasta Jerusalén. Este Evangelista sigue muy de cerca la narración que nos dejó Marcos de este ‘acontecimiento’ (Mc 8,27-30), pero sus diferencias nunca se deben olvidar ni menospreciar.

 

Para comenzar, en el versículo 16,13 Mateo no desea escribir la palabra ‘camino’, como lo había hecho el primer escritor del Evangelio, fuera Marcos o María Magdalena. Para él, la imagen de ‘el camino’ (Mc 8,27) evoca la decisión de Jesús de subir a ‘evangelizar’ en/a Jerusalén. Y a la vez, seguir ‘evangelizando’ a sus seguidoras y seguidores, tan duros de cabeza. Así pues, al acabar de anunciar su buena noticia en Galilea y antes de comenzar las etapas hasta llegar a Jerusalén, este Jesús de Mateo nos deja en el aire para respiración de nuestras neuronas un par de preguntas claras, directas, grupales y personales a la vez: “¿Quién dice la gente que soy yo?... ¿Quién decís vosotros que soy yo?” (Mt 16,13-15). Cada una de ellas tiene su respuesta explícita y escrita en el texto.  Las gentes opinan de él una cosa y los suyos otra.

 

Mateo 16,16 (cita sencilla de recordar siempre) recoge la respuesta de Simón llamado Pedro: “Tú eres el Mesías, el hijo de Dios vivo”. Y a partir de ahora, en Mt 16,17-20 encontramos dos respuestas contrapuestas que este Evangelista puso en boca de su Jesús galileo. El Jesús de Nazaret de Marcos y de Lucas no habló como lo está haciendo aquí el Jesús de Mateo. El análisis crítico y exigente, claramente, reconoce que las primeras palabras que aquí salen de la boca de este Jesús (Mt 16,17-19) son una añadidura de este narrador Mateo. Es muy posible que en los años ochenta del siglo primero hubiera seguidores de Jesús que creyeran en la centralidad de la persona de Pedro entre ellos. Pero desde ahí a creer que este Jesús, y en este momento, fundó e institucionalizó la iglesia y que ésta fuera una y católica y apostólica y romana media un abismo inexplicable.

 

En cambio, los tres Evangelios sinópticos atestiguan la prohibición explícita de hablar o proclamar que Jesús fuera el Mesías que ellos pensaban, deseaban y esperaban que viniera como había sido anunciado desde sus escritos más esperanzadores como lo fue el Libro del profeta y sabio Daniel. Pocos habían olvidado en el Israel de los tiempos de Jesús a Daniel 7-9.

 

Este mesianismo del nacionalismo judío no fue el mesianismo que deseó Jesús de Nazaret: “Y prohibió terminantemente a los discípulos decirle a nadie que él era el Mesías” (Mt 16,20). Estas palabras deberían escribirse siempre allá donde se escriban las palabras anteriores: “Tu eres Piedra y sobre esta roca voy a edificar mi iglesia” (Mt 16,18). Si no nos acostumbramos a hacerlo así nunca comprenderemos por qué, enseguida en la narración de Mateo, Jesús de Nazaret llama a Pedro, explícita y enérgicamente, ‘Satanás’ (Mt 16,21-23). Este asunto del mesianismo nacionalista unido a la proclamación de Pedro como ‘Piedra eclesiástica’ me lleva a recordar que esto no es la religión de Jesús, sino aquello de ‘cuanto deseas que...’ (Mt 7,12).

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 23.06.2019. Y también en Madrid, 21.06.2026.

Mes del Sagrado Corazón de Jesús: Día 21: Vivir la mortificación

 Mes del Sagrado Corazón de Jesús:

Día 21: Vivir la mortificación



El Sagrado Corazón de Jesús no solo representa simplemente Su corazón físico, sino también su amor por toda la humanidad.

  

La primera fiesta del Sagrado Corazón de Jesús se celebró el 31 de agosto de 1670, en Rennes, Francia, a través de los esfuerzos del Padre San Juan Eudes (1602-1680). Desde Rennes, la devoción se extendió, pero no fue sino con las visiones de Santa Margarita María Alacoque (1647-1690) que la devoción sería universal.

En todas estas visiones, en las que Jesús apareció a Santa Margarita María, el Sagrado Corazón de Jesús desempeñó un papel central.

La "gran aparición", que tuvo lugar el 16 de junio de 1675, durante la octava de la Fiesta del Corpus Christi, es la fuente de la moderna Fiesta del Sagrado Corazón.

En esa visión, Cristo pidió a Santa Margarita María que pidiera que la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús se celebrara el viernes después de la octava (o octavo día) de la Fiesta del Corpus Christi, en reparación de la ingratitud de los hombres por el sacrificio que Cristo había hecho para ellos.

El Sagrado Corazón de Jesús no representa simplemente Su corazón físico, sino su amor por toda la humanidad.

1. Confía en al Sagrado Corazón de Jesús

Amado Corazón de Jesús, Tú Permaneces como mi amante fiel y eterno, aunque yo vaya dando tumbos por el camino del amor, tu amor. Quieres que yo dé mucho fruto, pero para eso debo vivir unido a Ti, unido a tu sacratísimo corazón y a tu Palabra que es la semilla que alimenta al mío.

Dame de tu fuerza, de tu coraje, de tu amor y de tu perdón. Necesito a diario esas cuatro cosas en mi vida para tener la dirección correcta. Quiero hacer de mi vida una vida de servicio, obrar bien por los míos y por mi prójimo, desvivirme por ellos como Tú lo hiciste por mí.

Al final de mis días eso es lo que contará, no mi prestigio, riqueza, poder o belleza. Sé que quieres que construya mi vida sobre el amor que brota de tu Sagrado Corazón, que permanezca siempre firme y lleno de tu bondad. Confío en que Tú me llevarás seguro con la fuerza sanadora que emerge de tu Corazón.

Confío en Ti, confío en tu amor, confío en que me ayudas y me regalas tu bendición en todos los momentos de mi vida.

Sagrado Corazón de Jesús, quiero amarte con verdadero amor.

Amén.

2. Oración inicial.

Sagrado Corazón de Jesús, necesito de tu fuerza que todo lo restaura, tu poder que sana y libera y conduce por nuevos caminos llenos de bendiciones.

Tú conoces lo que hay en mi corazón: quiero amarte y servirte, no porque sea un mandato, sino porque lo acepto como una petición de amor respetuosa y lleno de gozo por hacer tu voluntad, la cual, con ella siempre me diriges y quieres lo mejor para mí.

Sagrado Corazón de Jesús, quiero seguir tus pasos, vivir lo que Tú mismo viviste, amar lo que Tú amas, despreciar el mal que te aleja de mí.

Te amo, creo en tus mandamientos, que no son otra cosa que peticiones de amor que brotan de tu sagrado corazón. Amén. Sagrado Corazón de Jesús en ti confío.

Amén.

3. Día 21: Vivir la mortificación.

Es el mandato de Jesús. Mandato duro para los cristianos débiles y demasiado apegados a las propias comodidades.

Mandato suave y dulce para aquellas almas que sienten la belleza de la perfección, gustan las dulzuras íntimas de la vida cristiana.

"Quien quiera seguirme, debe renunciar a sí mismo"

Para seguirle, para ser verdaderos cristianos, debemos corregir nuestros defectos, mortificar nuestras pasiones y nuestros sentidos. El primer médico de nosotros somos nosotros mismos.

Para conocerte bien debes hacer el examen de conciencia cada día, cuando estás libre de ocupaciones materiales.

¿Cómo regulas tus pasiones? ¿Reina en tu corazón la soberbia, la avaricia, la cólera, la indiferencia en hacer el bien, la envidia del bien ajeno? Bajo la excusa de la prudencia,

¿ no escondes, quizá el respeto humano? ¿Cómo mortificas tus sentidos?

Rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

4. Oración final.

Amantísimo Corazón de Jesús, de Ti provienen abundantes gracias, misericordia y perdón, defiendes a los oprimidos, ayudas a los más débiles, rescatas a los que son despreciados.

Una y otra vez intervienes en cada una de mis debilidades, me acoges, me perdonas y me invitas a convertirme de corazón.

Sagrado Corazón de Jesús, Tú lo sabes todo, Tú escudriñas la profundidad de nuestros corazones y ves nuestro interior, conoces mi debilidad.

Quiero aprender a perdonar y a pedir perdón, a reconocerme pecador y no juzgar a los demás, más bien acudo a Ti, que eres la fuente de la misericordia, para que pongas en mí la gracia de ser misericordioso.

Quiero saber inyectar esperanzas en vez de condenas. Derrama tu amor en mi corazón para solidarizarme con todos. No permitas que sea indiferente ante las personas que necesitan de una palabra de consuelo.

Te suplico, Oh Dios mío, que extiendas tu mano en estos momentos sobre mis heridas y sánalas con tu inmenso amor. Eres el dueño de mi vida. Todo te lo entrego.

Sagrado Corazón de Jesús en Ti confío.

Nota final: El Sagrado Corazón de Jesús quiere inspirar a los corazones de hombres y mujeres de nuestros días para que puedan estar fortalecidos ante los continuos ataques de antivalores de esta sociedad y además infundirles un gran deseo de llevar a cabo grandes obras de las que se creen ser incapaces de realizar.

El Corazón de Jesús le dijo a Santa Margarita María Alacoque:

"Si quieres agradarme confía en Mí. Si quieres agradarme más, confía más. Si quieres agradarme inmensamente, confía inmensamente en Mí".

Sagrado Corazón de Jesús en Ti confío.

21 de junio: Virgen de los Pobres de Milán

 

21 de junio: Virgen de los Pobres de Milán

Esta es la Historia del Movimiento de la Virgen de los Pobres de Milán, que surgió a partir de la aparición de la Virgen en Banneux (Bélgica) a Mariette Beco el 15 de enero de 1933.

Y también es la historia de la aparición de la Virgen de los Pobres a Luigia Nova el 21 de junio de 1951, a quien sanó de una larga y dolorosa enfermedad.

A principios de 1945 fue bendecida por el cardenal Ildefonso Schuster una estatua de la Virgen de los Pobres expuesta para la veneración de los fieles en la capilla del asilo gestionado por las Hermanas de San Guseppe Cottolengo, uno de las cuales había sido sanado por la intercesión de la Virgen de Banneux.

El 2 de Noviembre 1949 llegó por avión al aeropuerto de Malpensa, la estatua de la Virgen de los Pobres ofrecida por los mineros de Limburgo a los trabajadores de Baggio. Fue traído a la iglesia de San Francesco di Paola, en el centro de Milán, donde se detuvo durante diez días.


ARTÍCULO TOMADO DE MILÁN CORRIERE, 3 DE NOVIEMBRE DE 1949

“Entre los pasajeros de ayer en el aeropuerto de Malpensa en el bimotor procedente de Bélgica, ha caído un viajero extraordinario. Alto, delgado, vestido con una sencilla túnica blanca, su cabeza inclinada ligeramente, dulce nota de humildad, su rostro iluminado por la suave una expresión de dulzura, con las manos y entre sus manos algunas rosas pálidas. Era la Virgen. La Virgen de los Pobres.

Una multitud fue a recibirla. Gente de la ciudad y de las aldeas cercanas y lejanas. En las primeras horas de la tarde las calles de Malpensa había densos grupos de ciclistas, procesiones de personas a pie, camiones llenos de trabajadores, desfiles de coches, muchos sacerdotes, muchos clérigos que se encontraban en la carretera a pie, con vestiduras blancas bajo el brazo.

Los mineros italianos que emigraron a Bélgica, a la región de Limburgo, ofrendaron la estatua de la Virgen “a los trabajadores de los hermanos de Baggio.” Desde Milán fue al popular barrio que tiene un buen número de inmigrantes en Bélgica. Es un mensaje de fraternidad, de fe y de amor que envían los milaneses que emigraron a Bélgica para ganar su pan en el trabajo duro de las minas.

Los pasajeros descienden del avión y se sorprenden al encontrar el clamor de la multitud, y ceden el paso rápidamente a la Virgen, que muestra una ligera oscilación como una persona realmente viva. La aparición tiene un efecto mágico, que sacude y conmueve a la multitud.

La estatua, grande al natural de yeso, está rodeada por la multitud, que en impetuoso oleaje quiere tocarla. Se arma un cortejo que la acompaña el altar, donde es colocada con delicadeza por los trabajadores.”


LLEGADA A BAGGIO

El 13 de noviembre llegó a Baggio y fue bien acogida por un público festivo, el pueblo de María. Esta área fue una vez llena de podredumbre, de fuentes y estanques que en parte aún siguen en el lugar.

La Virgen escogió este lugar en los suburbios por ser pobres entre los pobres. Como por arte de magia la realidad de Banneux, lugar banal, de las Ardenas ventosas se trasladó de Milán, los árboles de La Fange, los álamos, las moreras, las fuentes que ahora están poco a poco desapareciendo, llenándose de casas y cemento.

Desde entonces, el movimiento de la Virgen de los Pobres recibió un nuevo impulso vital con el trabajo de muchos devotos de la Virgen de los Pobres y el dinamismo incansable de su fundador, el padre Angelo Rainero, de los Oblatos de San José que desde 1945, con otros hermanos, tienen el cuidado espiritual y pastoral de esta zona.

La primera piedra de la iglesia dedicada a Nuestra Señora de los Pobres fue establecido por el cardenal Schuster el 1 de noviembre de 1952, el museo se abrió 31 de mayo de 1955, fiesta de la Visitación, con la presencia del Arzobispo de Milán Monseñor Giovanni Battista Montini. La iglesia es obra de los arquitectos Figini y Pollini.

La primera peregrinación a Banneux (Bélgica) del Movimiento Nuestra Señora de los Pobres fue en septiembre de 1949 y dirigido por el Padre Angelo de Milán, fue en tren acompañado de un grupo de personas que dedicar.


LA HORA DE MARÍA

Es una reunión mensual de oración que comenzó en 1949 con la llegada a Milán de la estatua de la Virgen de los Pobres. El día 15 de cada mes a las 15, para conmemorar la primera aparición de la Virgen en Banneux (15 de enero de 1933).

La adoración, el canto, la reconciliación, el saludo a la Virgen, el rezo del santo rosario, y la culminación en la Eucaristía, donde la Palabra se convierte en el pan partido.

Se presta especial atención a la intercesión por los enfermos y a los que se encomiendan a nuestras oraciones. En este día de gracia, la Virgen de los Pobres reune a sus hijos a acompañar a Jesús, la fuente de agua viva.

La primera bendición de los enfermos se remonta al 13 de mayo de 1950, cuando la iglesia aún no estaba construida. Desde entonces, la cita con la Virgen de los Pobres se ha convertido en un hábito que se repite dos veces al año: el primer domingo de mayo y el primer domingo de octubre. En estas ocasiones vivimos una fiesta muy privada de los enfermos, con confianza para creer en las palabras de la Virgen: “Esta fuente está reservada para todas las naciones … para los enfermos, para darles socorro”, “Vengo a aliviar el sufrimiento”. Confiamos en que la Madre celestial que intercede con Jesús que sana hoy como hace dos mil años.


LA APARICIÓN DE LA VIRGEN Y LA CURACIÓN DE GINETTA

El 21 de junio de 1951, sucedió un hecho extraordinario que viene a turbar la vida tranquila y sencilla de los habitantes de Rogorotto, Arluno fracción en la provincia de Milán.

En la planta baja del caserío, en una pequeña habitación, yacía enferma por 297 días Luigia Nova (comúnmente llamada Ginetta), de 39 años. En la calurosa tarde de verano casi todos los habitantes estaban en el trabajo en el campo, mientras que los pocos mayores estaban a la espera de escuchar las campanas de la iglesia para orar por la agonía debido a la grave enfermedad de Ginetta.

Lo que exactamente pasó fue más tarde fue reportado por varios periódicos italianos de Milán, Bérgamo, Florencia, Roma, Turín y también por algunos periódicos de Suiza.

La simplicidad de su historia tiene todo el sabor y el aroma de una página de las Florecillas de San Francisco porque en este libro en el capítulo XLVII, narra un episodio que tiene muchos puntos en común con el hecho narrado por Ginetta, que sin duda, no había oído hablar de él.

Luigia Nova, de la parroquia de Mantegazza de Rogorotto, residente en la calle San Francisco de Asís, escribió al Padre Angelo el 24 de junio de 1951:

Reverendo Padre, me siento capaz de escribir la gracia recibida el 21-6-1951 (era el día de mi cumpleaños). Ese día he recibido la gracia de nuestra querida Virgen de los Pobres, después de una larga y tormentosa enfermedad que no me dejaba siquiera levantarme de la cama por 297 días.

El 21 de junio estaba en la cama con mucho dolor, y me tuve que dar la inyección de morfina para poder descansar mis extremidades… mientras descansaba en paz con las manos cruzadas sobre el corazón, la Virgen de los Pobres llega a mí en una visión, toda vestida de blanco, con velo blanco en la cabeza, una cinta celeste y con un rosario en el brazo.


LA VIDA POSTERIOR DE GINETTA

Con un gesto protector celeste, una cuchara en mano que contenía un “zabaglione” que puso en la ventana, depués me hace un caricia y me dice:

“Hija, crees en mí?”.

Y le contestó: “Yo te bendigo, oh María.”

Y, a continuación, una vez más: “Hija, yo creo en ti.”

Y yo le digo: “Yo te bendigo, oh María.”

Y luego me dice: “Hija, he venido a traer a tu curación.”

Me toma por los brazos y me hacer sentar en la cama! (Yo no podía permanecer así por el vómito y dolor de estómago y la espalda que me atormenta día y noche).

Y entonces me dijo, “Levántate y anda”.

Luego toma el cuenco del cielo en la mano y toma la cuchara con el pulgar y el índice, gira un poco el zabaglione y pone en mi boca dos cucharas, mi dulce Señora de los Pobres.

Y me dijo: “Toma y bebe Hija”.

Yo lo bebí con toda mi fe y lo digerí bien.

Y le dije: “Gracias, Virgen”

A continuación, lo tomó de nuevo con sus delicadas manos y lo puso en la ventana…

Luego me dijo: “Hija, ora por todo el mundo que esta muy alejado, ya sea porque no me creen en mi ni en mi Divino Hijo Jesús”.

Luego desapareció, pero antes me dio su santa bendición y le dije: “Gracias, Señora.”

Y la Virgen de los Pobres desaparecido, sonriendo.

Me desperté y me encontré sentada en la cama, con las manos extendidas en las piernas y me salió decir: “Jesús mío, misericordia! Madre que gracia me has hecho”.

A su hermana, que regresaba de los campos y que pensaba encontrarla agonizante, dijo: “¡Dame mis zapatillas, que me levanto y me voy”.

Inmediatamente el patio se llenó de todos sus vecinos, conmocionados y asustados pensaron que estaba loca, pero cuando oyeron la historia con perfecta lucidez, me vieron comer, moverse y caminar, todos juntos elogiaron y alabaron al Señor por la bendición que había caído sobre su país.

El 15 de julio, con cerca de doscientos compañeros, fue personalmente a dar las gracias a la Virgen en la capilla de las Fuerzas Armadas 177 y asistió a la Hora de María de rodillas en el suelo, todo el tiempo, sin dar la más mínima señal cansancio.

El 31 de agosto de ese mismo año fue en peregrinación a Banneux a dar las gracias por la sanación, en el propio lugar de las apariciones.

El padre Jamin y el Obispo de Lieja querían saber y escuchar de sus labios la maravillosa historia de su recuperación.

En diciembre de ese año, acompañada por el Padre Angelo, fue recibida por papa Pio XII que paternalmente y benignamente quería saber y escuchar toda su historia, a pesar de que el maestro de ceremonias lo hizo de prisa.

En octubre de 1951 Ginetta reanuda su trabajo en la fábrica y es recibida con alegría y emoción por sus compañeros que, a partir de ese día, nunca dejaron de proponerle: “Vamos, vamos a rezar el rosario…, entona la letanía de la Virgen!”.

Vivió siempre en oración y en sencillez, difundiendo el mensaje de Nuestra Señora de los Pobres, ofreciéndose a sí misma por los sacerdotes y la conversión de los pecadores.

Tenía el don de la visita de la Virgen, cuyos mensajes refería al padre Angelo. Cada vez que esto ocurría, si había oportunidad de verla, incluso después de varias horas, se notaba que su rostro se transfiguraba y sus ojos brillaban de tal forma que no se podía sostener la mirada por la luz que emitían.

En el patio de la granja, junto a la ventana de su habitación, un recuerdo votivo fue erigido en memoria de su curación.

Ginetta expiró santamente el 26 de abril de 1978, después de haber dicho a la sobrina, que durante años vivió con ella y la asistía primorosamente: “Chau Ana, me voy al Paraíso”.

(fuente: forosdelavirgen.org)

viernes, 19 de junio de 2026

Santos del día 20 de junio

                                           Santos del día 20 de junio


Conmemoración de san Metodio, obispo de Olimpo y mártir, que escribió diversas obras en estilo conciso y elegante, y hacia el final de la persecución desencadenada bajo Diocleciano, fue coronado por el martirio. († c. 312)
En la región de Laon, en Neustria, san Gobano, presbítero, nacido en Hibernia, que en Inglaterra fue discípulo de san Furseo y, por amor a Cristo, pasó luego a la Galia, donde llevó vida eremítica en los bosques. († c. 670)
En el monasterio de San Jacobo de Foggia, en la Apulia, san Juan de Matera, abad, insigne por su austeridad y su predicación al pueblo, que instituyó la Congregación de Pulsano en la región del Gárgano, bajo la Regla de san Benito. († 1139)
En el monasterio de Medingen, en Baviera, beata Margarita Ebner, virgen de la Orden de Predicadores, que, probada por Cristo con múltiples enfermedades, llevó una vida ejemplar ante Dios y los hombres y escribió sobre experiencias místicas. († 1351)
En Dublín, en Irlanda, pasión del beato Dermicio O'Hurley, obispo y mártir, que, siendo abogado laico, fue promovido por el papa Gregorio XIII como obispo de Cashel. En tiempo de la reina Isabel I sufrió largos interrogatorios y torturas, rechazando las acusaciones que se le hacían, y llevado al patíbulo, en Hoggen Green, allí proclamó que moría por la fe católica y por su ministerio episcopal. († 1584)
En la misma ciudad de Dublín, conmemoración de la beata Margarita Ball, mártir, que, habiendo quedado viuda, fue denunciada por su propio hijo por acoger en su casa a sacerdotes perseguidos y, después de diversas torturas, ya septuagenaria falleció en un día no precisado. († 1584)
En Nagasaki, en Japón, beatos mártires Francisco Pacheco, presbítero, junto con ocho compañeros de la Orden de la Compañía de Jesús, que fueron quemados vivos por quienes odiaban la fe cristiana. Estos son los nombres: Baltasar de Torres y Juan Bautista Zola, presbíteros; Pedro Rinsei, Vicente Kaun, Juan Kisaku, Pablo Kinsuke, Miguel Tozo y Gaspar Sadamatsu, religiosos. († 1626)
En Londres, en Inglaterra, beatos mártires Tomás Whitbread y compañeros Guillermo Harcourt, Juan Fenwich, Juan Gavan y Antonio Turner, presbíteros de la Orden de la Compañía de Jesús, que, acusados falsamente de tomar parte en una conjura para asesinar al rey Carlos II, alcanzaron el reino de los cielos al ser ajusticiados en Tyburn. († 1679)

Otras celebraciones de santos o beatos no incluidas en el calendario general: