martes, 9 de junio de 2026

Santos del día 9 de junio

                                     Santos del día 9 de junio


  San Efrén, diácono y doctor de la Iglesia (6 coms.) - Memoria litúrgica   
San Efrén, diácono y doctor de la Iglesia, que primero ejerció en Nísibe, su patria, el ministerio de la predicación y la enseñanza de la doctrina, y más tarde, al invadir Nísibe los persas, se trasladó a Edesa, en Osroene, donde inició una escuela teológica con los discípulos que le habían seguido, en la que ejerció su ministerio con la palabra y los escritos. Fue célebre por su austeridad de vida y la riqueza de su doctrina, y por los exquisitos himnos que también compuso mereció ser llamado «cítara del Espíritu Santo». († 373)

En la Vía Nomentana, en el lugar llamado «ad Arcas», a quince miliarios de la ciudad de Roma, santos Primo y Feliciano, mártires. († s. inc.)
En Nicea, ciudad de Bitinia, san Diomedes, mártir. († s. inc.)
En Vernemet, en la región de Agen, en Aquitania, san Vicente, mártir, que, según cuenta la tradición, consumó su propio martirio por Cristo durante la celebración de una fiesta pagana en honor del sol. († 292)
En Siracusa, de Sicilia, san Maximiano, obispo, a quien menciona con frecuencia el papa san Gregorio Magno. († 594)
En la isla de Iona, en Escocia, san Columba o Colum Cille, presbítero y abad, que, natural de Hibernia, e instruido en los preceptos monásticos, en su patria y finalmente en Iona fundó monasterios célebres por la observancia y por el cultivo de las letras, y ya anciano, esperando el supremo día, al pie del altar reposó en el Señor. († 597)
En Andria, de la Apulia, san Ricardo, obispo, el cual, inglés de nacimiento y célebre por sus méritos, acogió con devoción las reliquias de los santos Erasmo y Ponciano. († 1196)
En Londres, en Inglaterra, beato Roberto Salt, mártir, monje de la Cartuja de esta ciudad, que en tiempo del rey Enrique VIII, por razón de su fidelidad a la Iglesia católica, fue encerrado en la cárcel de Newport, donde murió de hambre. († 1537)
En Reritiba, en Brasil, san José de Anchieta, presbítero de la Orden de la Compañía de Jesús, el cual, nacido en las Islas Canarias, pasó casi toda su vida en las misiones de Brasil, donde trabajó denodadamente y con gran celo. († 1597)
En el mar, frente al puerto de Rochefort, en Francia, beato José Imbert, presbítero y mártir, de la Orden de la Compañía de Jesús, a quien, en los tiempos difíciles de la Revolución Francesa, el papa Pío VI nombró vicario apostólico de Moulins. Fue encarcelado, por quienes odiaban a la Iglesia, en una nave prisión, donde murió a consecuencia de una fatal enfermedad que allí contrajo. († 1794)
En Roma, beata Ana María Taigi, madre de familia, que, víctima de la violencia de su marido, cuidó de él y de sus siete hijos, educándolos convenientemente, y se distinguió, además, por su atención a las necesidades espirituales y materiales de los pobres y de los enfermos. († 1837)
En el Piamonte, beato Luis Boccardo, presbítero y fundador. († 1936)
En la carretera de Turón, provincia de Granada, en España, beato Luciano Verdejo Acuña, mártir, laico que dio su vida por Cristo en la cruel persecución religiosa que acompañó a la Guerra Civil española. († 1938

Mes del Sagrado Corazón de Jesús: Día 9: El pecado venial lastima a Jesús

  Mes del Sagrado Corazón de Jesús: Día 9: El pecado venial lastima a Jesús


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La falta de practicar la devoción al Sagrado Corazón de Jesús es la razón de frecuentes recaídas en el pecado grave

  
La devoción de todas las devociones es el mismísimo amor a Jesucristo. En la Iglesia hay muchos católicos nobles que prestan atención a varias devociones, pero descuidan la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Hay muchos predicadores, teólogos y confesores que dicen grandes cosas, pero hablan poco del amor de Jesucristo.
El amor al Sagrado Corazón de Jesús debe ser la devoción principal de un católico. La falta de devoción al Sagrado Corazón es la razón de frecuentes recaídas en el pecado grave, porque la gente presta escasa atención en honrar el amor de Jesús, que es el cordón de oro que une y une al alma con Dios.
Nuestro Salvador reveló a Santa Margarita María Alacoque, monja de la Orden de la Visitación, a su pequeña sierva, su deseo de que la devoción y la Fiesta de su Sagrado Corazón sean establecidas y propagadas en la Iglesia.
De esta manera, los creyentes devotos, por su adoración y oración, repararán las heridas que su Corazón recibe constantemente por la ingratitud de la humanidad cuando Él está expuesto en el Santísimo Sacramento del altar.
Cuando esta religiosa devota rezaba ante el Santísimo Sacramento, Jesucristo le mostró Su Corazón rodeado de espinas, con una cruz en la parte superior, y en un trono de llamas.

1.- Confíate al Sagrado Corazón de Jesús.

Amado Corazón de Jesús, Tú Permaneces como mi amante fiel y eterno, aunque yo vaya dando tumbos por el camino del amor, tu amor. Quieres que yo dé mucho fruto, pero para eso debo vivir unido a Ti, unido a tu sacratísimo corazón y a tu Palabra que es la semilla que alimenta al mío.
Dame de tu fuerza, de tu coraje, de tu amor y de tu perdón. Necesito a diario esas cuatro cosas en mi vida para tener la dirección correcta. Quiero hacer de mi vida una vida de servicio, obrar bien por los míos y por mi prójimo, desvivirme por ellos como Tú lo hiciste por mí.
Al final de mis días eso es lo que contará, no mi prestigio, riqueza, poder o belleza. Sé que quieres que construya mi vida sobre el amor que brota de tu Sagrado Corazón, que permanezca siempre firme y lleno de tu bondad. Confío en que Tú me llevarás seguro con la fuerza sanadora que emerge de tu Corazón.
Confío en Ti, confío en tu amor, confío en que me ayudas y me regalas tu bendición en todos los momentos de mi vida.
Sagrado Corazón de Jesús, quiero amarte con verdadero amor.
Amén

2.- Oración inicial.

Sagrado Corazón de Jesús, necesito de tu fuerza que todo lo restaura, tu poder que sana y libera y conduce por nuevos caminos llenos de bendiciones.
Tú conoces lo que hay en mi corazón: quiero amarte y servirte, no porque sea un mandato, sino porque lo acepto como una petición de amor respetuosa y lleno de gozo por hacer tu voluntad, la cual, con ella siempre me diriges y quieres lo mejor para mí.
Sagrado Corazón de Jesús, quiero seguir tus pasos, vivir lo que Tú mismo viviste, amar lo que Tú amas, despreciar el mal que te aleja de mí.
Te amo, creo en tus mandamientos, que no son otra cosa que peticiones de amor que brotan de tu sagrado corazón. Amén. Sagrado Corazón de Jesús en ti confío.
Amén.

3.- Día 9: El pecado venial lastima a Jesús

En el tribunal de Anás, Jesús recibe una bofetada de un siervo y en la humildad de su Corazón exclama: El pecado venial deliberado es una bofetada a Jesús; no lo pone en la cruz como el pecado mortal, pero es siempre un agravio, una injusticia, una ofensa.
¿Qué diríamos de un criado que obedeciese los mandatos del amo, pero despreciase sus deseos y sus consejos? ¿Qué diríamos de un hijo que diese una bofetada a su madre?
Nosotros hacemos algo peor con Jesús cuando cometemos el pecado venial
Rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.

4.- Oración final

Amantísimo Corazón de Jesús, de Ti provienen abundantes gracias, misericordia y perdón, defiendes a los oprimidos, ayudas a los más débiles, rescatas a los que son despreciados.
Una y otra vez intervienes en cada una de mis debilidades, me acoges, me perdonas y me invitas a convertirme de corazón.
Sagrado Corazón de Jesús, Tú lo sabes todo, Tú escudriñas la profundidad de nuestros corazones y ves nuestro interior, conoces mi debilidad.
Quiero aprender a perdonar y a pedir perdón, a reconocerme pecador y no juzgar a los demás, más bien acudo a Ti, que eres la fuente de la misericordia, para que pongas en mí la gracia de ser misericordioso.
Quiero sabe inyectar esperanzas en vez de condenas. Derrama tu amor en mi corazón para solidarizarme con todos. No permitas que sea indiferente ante las personas que necesitan de una palabra de consuelo.
Te suplico, Oh Dios mío, que extiendas tu mano en estos momentos sobre mis heridas y sánalas con tu inmenso amor. Eres el dueño de mi vida. Todo te lo entrego.
Sagrado Corazón de Jesús en Ti confío.
Nota final: El Sagrado Corazón de Jesús quiere inspirar a los corazones de hombres y mujeres de nuestros días para que puedan estar fortalecidos ante los continuos ataques de antivalores de esta sociedad y además infundirles un gran deseo de llevar a cabo grandes obras de las que se creen ser incapaces de realizar.
El Corazón de Jesús le dijo a Santa Margarita María Alacoque:
"Si quieres agradarme confía en Mí. Si quieres agradarme más, confía más. Si quieres agradarme inmensamente, confía inmensamente en Mí"

Sagrado Corazón de Jesús en Ti confío.

Redacción: Qriswell Quero de Pérez, PildorasdeFe.net | Con aportes de: Padre León Dehón

09 de junio: Nuestra Señora de Ligny

 

09 de junio: Nuestra Señora de Ligny

Nuestra Señora de Ligny es una advocación cuyo origen se ubica cerca de Bar-le-Duc, en Lorena (Francia) y llegó a ser famosa entre los devotos por los milagros frecuentes que se forjaron allí.

Ligny-en-Barrois es una ciudad francesa, con una población de alrededor de unos 5000 habitantes, situada en el noreste de Francia. Cada año la ciudad celebra su patrona, Nuestra Señora de las Virtudes, en el quinto domingo después de Pascua. El retrato de la Santísima Virgen ha estado en Ligny desde el año 1459, y el año 2009 marcó su 550 º aniversario. La historia de la pintura de Nuestra Señora de las Virtudes, o Nuestra Señora de Ligny y del pueblo de Ligny-en-Barrois, están estrechamente relacionados entre sí.

El retrato era conocido originalmente para estar bajo la posesión del Papa Urbano IV, pero después de muchas andanzas, la imagen piadosa fue entregada a los canónigos de la colegiata de Ligny en el año 1459 por Antoine de la Sale, el tutor del hijo del Conde Luis I de Luxemburgo.

Durante la guerra entre Francisco I y Carlos V, el conde Antoine de Luxemburgo se alió con el rey de Francia. Ligny fue sitiada, asaltada y destruida el 29 de junio 1544. La Santa Imagen de Nuestra Señora de Ligny fue robada por un soldado Imperial, (en realidad un mercenario alemán), pero fue recuperado por un trabajador y regresó en gran procesión en 1581. Esta procesión fue encabezada por la condesa Margarita de Saboya, que construyó un nuevo monasterio de los Capuchinos sobre las ruinas de la página anterior. También comenzó la devoción al retrato conocido como Nuestra Señora de las Virtudes.

Durante la Revolución Francesa, todas las propiedades de la Iglesia fueron confiscadas. La iglesia en Ligny fue vendida en 1791 y luego destruida. Durante aquellos difíciles años, sin embargo, el cuadro fue escondido por dos concejales. La pintura fue restaurada a su lugar apropiado cuando la revolución se calmó. En 1814, durante la "Campaña de Francia," el pueblo de Ligny fue sitiado de nuevo. Un millar de jóvenes soldados defendieron la ciudad contra las probabilidades de diez a uno. Su valentía no impidió que el pueblo de ser preso y finalmente saqueado, pero al menos las casas no fueron destruidas a pesar de los mejores esfuerzos de los artilleros prusianos. En una declaración atribuida a Canon Souhaut, se hace constar que: "La protección del cielo sobre la ciudad parecía indiscutible de modo que incluso los prusianos atribuye la inutilidad de sus esfuerzos para crear fuego de artillería a la ciudad a la imagen milagrosa de Nuestra Señora de Ligny ". Esta protección parece continuar a través de la Primera Guerra Mundial, ya que, según algunos, Nuestra Señora de las Virtudes protegía la ciudad a través de cuatro atentados separados que causaron ninguna muerte.

traducido por mallinista 
(fuente: www.roman-catholic-saints)

domingo, 7 de junio de 2026

Santos del día 8 de junio

                                                      Santos del día 8 de junio


En la población de Aix-en-Provence, en la Galia, san Maximino, a quien se atribuye el inicio del cristianismo en esta ciudad. († s. I inc.)
En Rouen, también en la Galia, san Gildardo, obispo. († 514)
En Soissons, de nuevo en la Galia, san Medardo, obispo de Vermandois (San Quintín), que trasladó su sede de esta ciudad a la de Noyon, desde la cual trabajó por convertir al pueblo del paganismo a la verdadera doctrina de Cristo. († 560)
En Fano, en el Piceno, san Fortunato, obispo, que se ocupó de la redención de cautivos. († s. VI)
En Metz, en la región de Austrasia, en la Galia, san Clodulfo, obispo, hijo de san Arnulfo y consejero real. († c. 696)
En York, en Inglaterra, san Guillermo Fitzherbert, obispo, varón amable y benigno, que, depuesto injustamente de su sede, se retiró entre los monjes de Winchester, y tras ser restituido en sus funciones, perdonó a sus enemigos y favoreció la paz entre todo el pueblo. († 1154)
En Londres, de nuevo en Inglaterra, beato Juan Davy, diácono de la Cartuja de esta ciudad y mártir, que bajo Enrique VIII, por su fidelidad a la Iglesia católica y al Romano Pontífice, fue encarcelado, sometido a crueles torturas y murió finalmente de hambre. († 1537)
En Ambiatibes, en Madagascar, san Jacobo Berthieu, presbítero de la Orden de la Compañía de Jesús y mártir, que tanto en la paz como en la guerra trabajó incansable en favor del Evangelio, y tras ser expulsado hasta tres veces de las misiones, fue encarcelado e invitado vanamente a la apostasía, siendo muerto finalmente por quienes odiaban la fe. († 1896)
En Oporto, en Portugal, beata María del Divino Corazón de Jesús Droste zu Vischering, de la Congregación de Hermanas de la Caridad del Buen Pastor, que promovió con tesón la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. († 1899)
En la aldea de Kuzhikkattussery, de el estado de Kerala, en la India, santa María Teresa Chiramel Mankidiyan, virgen, que, insigne por su vida eremítica en medio de una austera penitencia, buscó a Cristo en los más pobres y abandonados y fundó la Congregación de Religiosas Misioneras de la Sagrada Familia. († 1926)
En Budapest, Hungría, beato Sándor Istvan, hermano salesiano y mártir. († 1953)
En Cagliari, en la isla de Cerdeña, en Italia, beato Nicolás (Juan) Medda de Gesturi, religioso de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, el cual, siempre preparado para atender a los pobres, con el ejemplo de su virtud y de su benignidad incitó a muchos al amor hacia los más necesitados. († 1958)