sábado, 4 de julio de 2026

Esconder la felicidad (Reflexión en valores)

 

Esconder la felicidad

demonio andandoEn el principio de los tiempos, se reunieron varios demonios para hacer una maldad. Uno de ellos dijo: "Debemos quitarles algo a los hombres, pero, ¿qué les quitamos?".

Después de mucho pensar uno dijo: "¡Ya sé!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la puedan encontrar". Propuso el primero: "Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo", a lo que inmediatamente repuso otro: "No, recuerda que tienen fuerza. Alguna vez, alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán dónde está".

Luego propuso otro: "Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar", y otro contestó: "No, recuerda que tienen curiosidad. Alguna vez alguien construirá algún aparato para poder bajar y entonces la encontrará".

Uno más dijo: "Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra". Y le dijeron: "No, recuerda que tienen inteligencia y un día, alguien construirá una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la descubrirá, y entonces todos tendrán felicidad".

El último de ellos era un demonio que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás. Analizó cada una de ellas y entonces dijo: "Creo saber donde ponerla para que realmente nunca la encuentren".

Todos se giraron asombrados y preguntaron al mismo tiempo: "¿Dónde?". El demonio respondió: "La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán". Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la lleva consigo.

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Reflexiones católicas

Santos del día 5 de julio

                                                   Santos del día 5 de julio


En Reggio, de Calabria, san Esteban de Nicea, obispo y mártir. († s. I)
En Cirene, en Libia, santa Ciprila, mártir, que, según la tradición, durante la persecución bajo Diocleciano retuvo en sus manos durante largo tiempo carbones ardiendo junto con incienso, para no dar la impresión, si los tiraba, de querer ofrecer culto a los dioses, y seguidamente, despedazados cruelmente sus miembros, su alma, engalanada con su propia sangre, voló al encuentro del Esposo. († s. IV)
Conmemoración de san Atanasio de Jerusalén, diácono de la iglesia de la Resurrección y mártir, cruelmente atormentado por el monje hereje Teodosio por haberle reprobado su impiedad y por haber defendido el Concilio de Calcedonia contra quienes lo impugnaban. († 451/452)
Conmemoración de san Domicio, de sobrenombre «Médico», eremita en el monte Quros, de Armenia. († s. V)
En el monte Admirable, en Siria, santa Marta, madre de san Simeón Estilita el Joven. († 551)
En el monasterio de Santa María de Terreto, cercano a Reggio Calabria, santo Tomás, abad. († 1000)
En el monte Athos, san Atanasio, hegúmeno, humilde y pacífico, que estableció en la Gran Laura una regla de vida cenobítica. († c. 1004)
La Memoria litúrgica litúrgica no se celebra hoy, porque hay una celebración de mayor rango
San Antonio María Zaccaria, presbítero, fundador de la Orden de Clérigos Regulares de San Pablo o «Barnabitas», para renovar las costumbres de los fieles cristianos, y que en Cremona, en Lombardía, voló al encuentro del Salvador. († 1539)
En Wexford, en Irlanda, beatos Mateo Lambert, Roberto Meyler, Eduardo Cheevers y Patricio Cavanagh, mártires, panadero el primero y marineros los demás, que en tiempo de la reina Isabel I, por su fidelidad a la Iglesia Romana y por ayudar a los católicos perseguidos, fueron ahorcados y descuartizados. († 1581)
En Oxford, ciudad de Inglaterra, beatos Jorge Nichols y Ricardo Yaxley, presbíteros, Tomás Belson, que se preparaba para el sacerdocio, y Hunfredo Pritchard, todos los cuales, también en tiempo de la misma reina Isabel I, por haber entrado el primero en Inglaterra como sacerdote, y los otros por colaborar con él, fueron condenados a muerte y sufrieron el suplicio en el patíbulo. († 1589)
Cerca de Huangeryin, en la región de Ningjinxian, en la provincia china de Hebei, santas hermanas Teresa Chen Jinxie y Rosa Chen Aixie, vírgenes y mártires, quienes, en la persecución desencadenada por el movimiento de los Yihetuan, para salvaguardar el honor de su virginidad y su fe cristiana, hicieron frente valientemente a las atrocidades de sus perseguidores y murieron alanceadas por sus verdugos. († 1900)
En Hat I-Et, Bolikhamxay, Laos, beato Joseph Boissel, sacerdote profeso de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, y mártir. († 1969)

De Paseo por el llamado "Evangelio de Mateo". ¿Abuelas de Jesús de Nazaret? - Domingo 14º del TO. Ciclo A (05.07.2026): Mateo 11,25-30. El evangelio de uno mismo y Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12). CINCO MINUTOS

 Verano 1. 5 de julio de 2026. 

De Paseo por el llamado "Evangelio de Mateo". ¿Abuelas de Jesús de Nazaret?
En las sucesivas presentaciones de los comentarios evangélicos de los domingos del verano me gustaría presentar alguna que otra curiosidad, según mi sencillo comprender, de este relato o librito que tiene por nombre: Evangelio según Mateo.
Llevamos leídos y comentados, tanto tú que me lees como yo que escribo, más de treinta domingos hablando de este tal Evangelio de Mateo y de su Jesús de Nazaret. ¿No es bastante ya tanta información? Seguramente que sí, pero pretendo sólo en este espacio compartir contigo algunas curiosidades, tal vez ya evocadas en los comentarios, como lo hice, por ejemplo el pasado domingo cuando insistía o subrayaba el dato de los cinco discursos que sólo este autor coloca en labios de su Jesús de Nazaret. En la liturgia de las eucaristías de los domingos nunca se nos lee a los presentes oyentes la totalidad de estos cinco discursos. Creo que es una errónea decisión del dicasterio vaticano.
En este 'Verano 1', mientras inauguro mis paseos veraniegos por el campo de este Evangelio, constato que la primera página de la obra de Mateo tampoco se suele leer en la liturgia de la santa misa. Este dato ya lo dejé comentado en más de una ocasión y en 2018 lo hacía de esta manera: "Cuando se ha leído tantas veces esta primera página se cae en la cuenta de que en medio de la extrañeza de estos nombres judíos se descubre la presencia de cinco mujeres. Pudieron haber sido más o menos, pero el Evangelista nos habla de cinco: Tamar, Rajab, Mujer de Urías (Betsabé), Rut y María. ¿Por qué cinco como los libros de la Ley de Moisés o los cinco Libros de los Salmos? Me tendré que leer la historia de cada una de estas mujeres  tan inteligentes como desobedientes, tan guapas como solidarias, tan judías como extranjeras. Todas sorprendentes. ¿Puedo pensar que por las venas del Jesús de Nazaret de Mateo corría la sangre de estas cinco mujeres tan atrevidas y tan normalmente humanizadas? Así también este Jesús de Mateo, llamado mesías o cristo, fue un hombre atrevidamente libre, humanizador, tan sorprendente"
Esta realidad sólo existió históricamente en la atrevida imaginación divinizadora del autor llamado Mateo. ¿Por qué aquel tal Mateo Evangelista seleccionó curiosamente a estas cinco mujeres y no a otras para representar el papel de ser 'abuelas' de 'su MESÍAS', Jesús de Nazaret? Se podría escribir una tesis doctoral de 777 páginas, más o menos, a modo de respuesta a esa pregunta. 
A lo largo de los días 5 a 11 de julio me iré leyendo de nuevo la historia de estas mujeres de la Biblia de Israel. Este Evangelista tenía muy claro que los orígenes de Jesús debieron ser sorprendentemente provocativos. Ni antes de Mateo, como por ejemplo Marcos, ni después de Mateo, como por ejemplo Lucas, Juan, Pablo, Benito, Elena, Clara, Francisco, hablaron de unos orígenes de Jesús de Nazaret como se atrevió a hablar y escribir el autor de Mateo el Evangelista. ¡Qué atrevimiento tan osado! ¡Quizá solamente el realismo mágico sea capaz de comprender y explicar el ser y el hacer de aquel judío y laico de Galilea que fue Jesús de Nazaret!
Hasta la próxima semana y con su nueva 'curiosidad' en el nuevo 'paseo' por el campo teológico de aquel tal Mateo escritor.
A continuación se encuentran los dos comentarios para el domingo 5 de julio.

Carmelo Bueno Heras

Comentario primero:

Domingo 14º del TO. Ciclo A (05.07.2026): Mateo 11,25-30. El evangelio de uno mismo. Lo medito y escribo CONTIGO,

El domingo pasado se nos propuso leer en las celebraciones el texto con el que finalizaba Mateo el capítulo décimo de su Evangelio. Como puede constatarse, se nos propone como lectura evangélica para este domingo primero del mes de julio el texto de Mateo 11,25-30. Y, mi sentido crítico me invita, una vez más, a preguntarme por qué no se nos leerá Mt 11,1-24.

 

Creo que esta primera parte del capítulo undécimo del Evangelio de Mateo jamás se ha leído en una asamblea dominical de la llamada misa santa. La liturgia no evangeliza, sacramentaliza.

 

Esta reiterada acción silenciadora de la Palabra del Evangelio que tan explícitamente realiza la liturgia eclesiástica reedita la denuncia que expresaba Jesús de Nazaret en relación con las acciones de la celebración de cada sábado en la sinagoga. Si esto es así, y como a mí me lo parece, nuestra liturgia reproduce efectos semejantes a los denunciados por la buena noticia de Jesús en el evangelio de este domingo: “Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados... por el yugo... de la Ley” (Mt 11,25-30).

 

No puedo ni debo dejar de recomendar la lectura completa de este capítulo undécimo de Mateo. Sólo entonces se comprende con transparente claridad que las palabras de ‘la oración’ que el Evangelista pone en los labios y en el corazón de su Jesús constituyen un mensaje que aún sigue sin estar arraigado en la tierra del corazón de multitudes de gentes que nos atrevemos a llamar ‘de la Iglesia y de la Religión católica’.

 

Aquellas gentes del pueblo judío del siglo primero escucharon a Juan el Bautista y le dieron la espalda. No aguantaron sus denuncias, les parecía que era el mismo diablo (dia-bolo, el que se atraviesa). Y tampoco aquellas gentes de entonces, y también de después en la historia y hasta ahora, aguantaron la denuncia del judío, laico y galileo, Jesús al que consideraban ‘un comilón y borracho’ (Mt 11,1-24 y explícitamente 11,16-19). ¿Escandaliza aún hablar así de Jesús-Dios?

 

En el texto que se nos invita a meditar hoy una imagen preciosa y muy precisa, al menos para los ámbitos de antes y de pueblo. El yugo. Tal vez en nuestro contexto de ciudad y actualmente, esto del yugo puede sonar o evocar otras realidades muy distintas y distantes. La imagen del yugo alude explícitamente a la religión: el yugo de la religión judía y el yugo de la propuesta de  este Jesús de Mateo. El yugo de Moisés y el yugo de Jesús.

 

Tendremos, pues, que preguntarnos por este yugo que es Jesús o por el yugo de la religión de este Jesús de Mateo. Creo que todo esto está ya perfectamente expuesto por el Evangelista en el primero de los discursos que puso en labios de quien fue Buena Noticia, Evangelio. Lo recordaré otra vez, y sin aburrirme por hacerlo: “Todo cuanto queráis que os hagan los demás, hacédselo a ellos. Esta es toda la Ley y los Profetas” (Mateo 7,12). Creo que tú que lees y yo que escribo comprendemos con nitidez que el yugo, la propuesta, la religión de este Jesús de Mateo consiste en ‘ser y hacerse tan pequeño’ que sea uno mismo quien decida qué desear y qué hacer. Nada ni nadie es más importante que uno mismo.

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 05.07.2020. Y también en Madrid, 05.07.2026. 


Comentario segundo:

Todo cuanto deseas que te hagan, házselo a los demás” (Mt 7,12).

CINCO MINUTOS para compartir el comentario de la 32ª página del Evangelio de Mateo 17,22-27.

Cuando uno decide leer en su Biblia el relato de Mateo 17,22-27 es muy probable que vea el título en negrita que el traductor o editor ha escrito antes del versículo 17,22 y que viene a decir, más o menos, ‘Segundo anuncio de la Pasión’: “Mientras recorrían juntos Galilea, les dijo Jesús: A este Hombre lo van a entregar en manos de los hombres...” (Mateo 17,22-23).

 

Con esta somera indicación el Evangelista está comenzando la segunda etapa del camino que va siguiendo Jesús con los suyos desde Cesarea de Filipo hasta Jerusalén. Ya indiqué que se trata de ‘el camino del seguimiento de Jesús’. Esta segunda etapa comienza en 17,22 y acabará en Mateo 20,16. Y en ella encontraremos un discurso que, explícitamente, este Evangelista ha puesto en boca de su Jesús. Será el cuarto de sus cinco discursos y ocupará todo el capítulo 18.

 

En este camino, también lo dejamos escrito y leído en el comentario anterior, se va tratando de presentar la verdadera imagen de Jesús como mesías que tanto cuesta asimilar a las gentes de su entorno como los DOCE de entonces y los DOCE de ahora que siempre hemos sido TODOS cuantos nos hemos dejado sorprender por este hombre del pueblo, laico y galileo. El estribillo de Mateo 17,22-23 es la primera parte del relato que he acotado para este comentario. ¿Supo el narrador Mateo que Jesús había dicho estas expresiones antes de su llegada por última vez a Jerusalén? Cuando este Evangelista escribe han pasado unos cincuenta años de la muerte y sepultamiento de Jesús y resulta sencillo imaginarse que una persona como el propio Mateo anda de acompañante de su Jesús de quien nos cuenta lo que hace y dice. Después de que todo ha sucedido es muy sencillo ser o aparecer como profeta.

 

La segunda parte del texto que selecciono para nuestra reflexión crítica es Mateo 17,24-27. Este asunto que se presenta ahora sólo lo podemos leer en este Evangelio. Ningún otro nos ha hablado del pago del tributo al Templo de Jerusalén. Conviene leer despacio el diálogo de Pedro con Jesús. Y vuelvo a sugerir que tal vez este diálogo de ambos sólo tuvo lugar en las imaginaciones teológico-sociales de la mente del llamado Evangelista Mateo.

 

Este Evangelista coloca tanto a Jesús como a Pedro en el colectivo de judíos que son o viven como ‘extraños’ que no pertenecen a ‘la familia’ del Templo de Jerusalén. Precisamente por ser, saberse o sentirse ‘extraños’ están obligados a pagar el tributo. Se está confesando a Jesús de Nazaret como un extraño extranjero del Templo. Las gentes no judías de Galilea, ¿tenían que pagar los tributos al Templo de Jerusalén? Sí. Los judíos no creyentes en el Yavé-Dios de la Ley, ¿estaban obligados a pagar el impuesto al Templo?  Según este Mateo, sí.

Jesús de Nazaret y el único Templo de Jerusalén son ‘extraños’ el uno para el otro. No se pertenecen. Este Jesús de Mateo lo sabe y desea que Pedro lo llegue a comprender. Los dos, ahora y aquí, son extraños en su propia tierra y para las autoridades de su Religión. Y esta opción les cuesta dinero. Por todo esto, los demás acompañantes de Jesús se apresuran a preguntarle, en estos momentos, quién es el más grande -o el primero- en el Reino de los Cielos, que es el Reino del que vive ahí, Yavé-Dios. Pero esto pertenece ya a Mateo 18,1-35

Carmelo Bueno Heras. En Madrid, 07.07.2019. Y también en Madrid, 05.07.2026

05 de julio: Nuestra Señora del Asno

 

05 de julio: Nuestra Señora del Asno

Nuestra Señora del Asno (Assinello) y de la Navicella (Navecita) son dos apariciones que están ligadas. Nuestra Señora de la Navicella apareció en 1508 y se levantó un templo en su honor, en el que se tuvo la visión de Nuestra Señora del Asinello en 1615.

Luego de una terrible tempestad la Virgen se apareció en 1508 a un granjero para pedir la conversión, arrepentimiento y penitencia por los pecados de la ciudad, y que lo sucedido era un aviso. Se mostró con Jesús muerto en sus rodillas indicando que quedó así por los pecados de los hombres. El pueblo levantó rápidamente una Iglesia.

En 1615, Fray Adamo tuvo a visión de la Sagrada Familia en su huida a Egipto, con María sobre un Asno dirigido por José y con Jesús en sus brazos, rumbo a la iglesia de la Navicella, y esto fue validado por el Obispo.

Esto sucedió en Chioggia un pueblo de la provincia de Venecia, que recientemente fue declarado como la ciudad del arte veneciana. También es reconocida por los cursos de biología marina y por la estación hidrobiológica de investigación de la misma Universidad.


LA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE LA NAVICELLA

Documentos históricos de la ciudad de Chioggia, recuerdan el tinte sombrío de la tarde del 24 de junio de 1508 cuando hubo una fuerte tormenta, el cielo estaba cubierto por nubes densas y bajas, fuertes truenos, relámpagos, un diluvio de lluvia, aterrador rugido del mar en tempestad.

El pánico se había extendido por todas partes. Se oraba en los hogares, se lanzaban gritos desesperados de parte de los pescadores sorprendidos en el mar.

Hacia la tarde la tormenta se calma y un viejo campesino, un tal Carlo Baldissera Zalon, salió de su choza a ver, mortificado y desanimado, por la terrible tormenta.

De repente se sintió llamado por una voz desde la orilla, se volvió y vio a una majestuosa Señora. Estaba vestida con un manto negro y sentada en el tronco de un árbol impulsado por las olas a la playa.

La Señora, que resultó ser la Madre de Dios, le dijo que estaba profundamente amargada por la desenfrenada vida que llevan las personas de Chioggia, en particular por: “la profanación de los días festivos, por el vicio de la blasfemia y la práctica de una descarada inmoralidad.”

El huracán, con sus ruinas, era un anuncio de un cataclismo peor, si la ciudad no se convertía y hacía penitencia.

Entonces le dice: “Dile al Obispo sobre la aparición y pídele en mi nombre la convocatoria a una cruzada de oración, penitencia y de exhortaciones para evitar los graves males que oprimen la vida cristiana.”

Antes de desaparecer en un pequeño barco cercano a la playa, se mostró con su Hijo en las rodillas después de la deposición de la cruz, es decir, con el cuerpo todo lívido, con heridas y sangre, diciendo: “Así lo han dejado los pecados de tus conciudadanos.”

En el lugar fue inmediatamente construida una pequeña capilla de madera y, más tarde, sustituida por un santuario mariano.


LA ADVOCACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DEL ASNO

En el santuario al que se sentían muy afectos los Capuchinos, fue dedicado también a Nuestra Señora del Asno.

Una devoción ligada al nombre de Padre Adamo da Rovigo. Fray Adamo, fue un religioso muy estimado por la santidad de la vida y sus dones místicos.

El 5 de julio de 1615, después de pasar toda la noche en oración, tuvo una visión de la Sagrada Familia, como se presenta en la huida a Egipto, con la Virgen sentada en un Asno y llevando al bebé en sus brazos, mientras que San José conducía la cabalgadura hacia el santuario de la Navicella. La aparición es referida por el Obispo de Chioggia Monseñor Paolo Milotti.

El hecho de aparición recorre toda la ciudad, que comenzó a celebrarla el primer domingo de julio con una gran procesión al Santuario de la Armada, que era como se denominaba popularmente la Iglesia de la Navicella.


UNA SEGUNDA VISIÓN

El fraile, durante una procesión al antiguo templo de la Virgen de la Navicella promovida por Fray Paolo Barbieri, fundador de la Hermandad del Santísimo Crucifijo o de la Disciplina, vio a través de la ventana del convento de San Antonio (ahora la escuela media “Zarlino”) que viene al encuentro del cortejo o procesión, del otro lado del puente largo o puente Priuli, la Virgen con el Niño en sus brazos, montando un asno, conducida por San José, rodeándolos tres ángeles que cantaban laudes a María, los cuales se situaron a la cabeza de la procesión.

De este prodigioso hecho dan cuenta los anales de la Provincia Capuchina del Veneto, en los Hechos del obispo Milotti y de parte de los padres Contarini y Vianelli.

El obispo creó el festival en el primer domingo de julio y que fue celebrado por los hermanos del Oratorio de la Santísima Trinidad con una procesión, que llevaba la imagen de la Virgen, como apareció al Fray Adamo. El obispo Milotti murió el 1º de noviembre de 1618.

También la Virgen, como se muestra en la iglesia de Navicella, apareció al joven Natalino Scarpa el día 4 de agosto de 1716 en Pellestrina, en la provincia de Venecia.


EL ALTAR DE LA VIRGEN DEL ASNO

Cuando, durante la famosa peste de 1630-1631, el pueblo recurrió al cielo para implorar el cese de la plaga, se hace la promesa para levantar en el santuario de la Navicella un altar a la Virgen del Asno. Las cosas sucedieron bien y se mantuvo el voto.

Pero a finales del siglo XVIII, todo cambió drásticamente. El 29 de marzo de 1799 Austria transforme ese edificio sagrado, a la orilla del mar, en una fortaleza militar.

La sagrada imagen que se venera, fue llevada a la iglesia de S. Francisco fuera de los muros, de ahí, después de tres años, a la cercana iglesia de los Capuchinos. Por último, con la abolición de las órdenes religiosas de 1806, pasó a la iglesia de San Juan, en el centro de la ciudad.

Sólo un siglo y medio después se pensó en la reconstrucción de la ermita desaparecida. Fue un obispo capuchino, Mons. Giovanni Giacinto Ambrosi, quien el 1º de enero de 1944, en el período más oscuro de la guerra, se comprometió con voto solemne que, si la ciudad no sufría por el conflicto, el templo de Navicella sería resucitado. La ciudad surgió indemne de la guerra y el obispo, 13 de marzo de 1952, bendice solemnemente y pone la primera piedra.

En 1957, el nuevo santuario de la “Santísima Virgen de la Navicella” y de la nueva parroquia colindante (del populoso barrio “Villa María”, es construida casi desde cero tras la Segunda Guerra Mundial), se encomendó a los Capuchinos.


LA IGLESIA DE SAN JUAN

Se remonta a la Edad Media, constaba de tres naves con arcos sobre la plaza, según lo descrito por el Obispo Morari, fue destruido por un colapso, y completamente reconstruida a partir de 1742, según el modelo de P. Pelli, y se consagró en 1790. La iglesia en su interior, tiene la sagrada imagen de Nuestra Señora de la Navicella y parte del tronco donde estaba sentada la Virgen en la aparición del 24 de junio de 1508 a Baldissera Zalon sobre la costa.

La basílica actual, es mono nave dominada en la parte inferior por un altar de la más bella factura, trabajo diseñado por el Prof. Aristide Naccari en el 1800, que ha montado en él, precisamente a la Virgen y el zócalo.

De notable interés, es el gran fresco en el techo de 223 metros cuadrados, que representa “la gloria del martirio y San Juan”, de Antonio Marinetti (Chiozzotte) creador de las figuras, con la colaboración de Mauri, Vicentino, que realizó la arquitectura; también dentro de la basílica hay otra pintura que representa a San Juan de G.C. Bevilacqua 1793.

En la gran nave, hay a lo largo de las paredes, hay nueve altares, todos decorados con frescos. Pinturas del siglo XIX, y pinturas y de N. Girotto, junto con pinturas votivas testimonios de fe popular.

(fuente: forosdelavirgen.org)

viernes, 3 de julio de 2026

LA ACTITUD ANTE LA VIDA (Reflexión en valores)

 LA ACTITUD ANTE LA VIDA

Lucas era el tipo de persona que te encantaría ser. Siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba como le iba, el respondía:

- "No puedo estar mejor".

Era un gerente único, un motivador natural: Si un empleado tenía un mal día, Lucas estaba ahí para decirle al empleado cómo ver el lado positivo de la situación.

Ver este estilo realmente me causó curiosidad, así que un día fui a buscar a Lucas y le pregunté:

No lo entiendo... ¡no es posible ser una persona positiva todo el tiempo! ¿Cómo lo haces?.. Lucas respondió:

"Cada mañana me despierto y me digo a mi mismo: Lucas, tienes dos opciones hoy: Puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal humor. Escojo estar de buen humor".

"Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello".

"Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo el lado positivo de la vida".

- Sí, claro, pero no es tan fácil, protesté.

- "Sí lo es", dijo Lucas. "Todo en la vida se trata de elegir. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección".

"Tú eliges cómo reaccionas ante cada situación, tú eliges cómo la gente afectará a tu estado de ánimo, tú eliges estar de buen humor o mal humor". "En resumen, TÚ ELIGES COMO VIVIR LA VIDA".

Reflexioné sobre lo que Lucas me dijo...

Poco tiempo después, dejé el mundo de los restaurantes para iniciar mi propio negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en Lucas, cuando tenía que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar contra ella.
Varios años más tarde, me enteré que Lucas hizo algo que nunca debe hacerse en un negocio de restaurante: dejó la puerta de atrás abierta y una mañana fue asaltado por tres ladrones armados. Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano temblando por el nerviosismo, resbaló de la combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Con mucha suerte, Lucas fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una Clínica.

Después de ocho horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, Lucas fue dado de alta, aún con fragmentos de bala en su cuerpo. Me encontré con Lucas seis meses después del incidente y cuando le pregunté cómo estaba, me respondió:

- "No puedo estar mejor".

Le pregunté qué pasó por su mente en el momento del asalto. Contestó:

- Lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás.


Cuando estaba tirado en el piso, recordé que tenía dos opciones: Podía elegir vivir o podía
elegir morir. Elegí vivir".

- ¿No sentiste miedo?, le pregunté. Lucas continuó:

- "Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en las caras de los médicos y enfermeras, realmente me asusté. Podía leer en sus ojos: Es hombre muerto. Supe entonces que debía tomar una decisión.

- ¿Qué hiciste?, pregunte.

- "Bueno, uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo y respirando profundo le dije: Sí, a las balas - Mientras reían, les dije: estoy escogiendo vivir, opérenme como si estuviera vivo, no muerto".

Lucas vivió por la maestría de los médicos, pero sobre todo por su asombrosa actitud. Aprendió que cada día tenemos la elección de vivir plenamente. La ACTITUD, al final, lo es todo.

Santos del día 4 de julio

                                                     Santos del día 4 de julio


  Santa Isabel de Portugal, reina (2 coms.) - Memoria litúrgica   
Santa Isabel, reina de Portugal, admirable por su desvelo en conseguir que reyes enfrentados hiciesen las paces y por su caridad en favor de los pobres. Muerto su esposo, el rey Dionisio, abrazó la vida religiosa en el monasterio de monjas de la Tercera Orden de las Clarisas de Estremoz, en Portugal, que ella misma había fundado, y en el cual murió cuando se esforzaba por conseguir la reconciliación entre un hijo y un nieto suyos que estaban enfrentados. († 1336)

En África Proconsular, san Jocundiano, mártir. († s. inc.)
En Vatan, en la región de Bourges, en Aquitania, san Lauriano, mártir. († s. III/IV)
En Cahors, en Aquitania, san Florencio, obispo, alabado por san Paulino de Nola como hombre humilde de corazón, fuerte en la gracia y afable en la palabra. († s. V)
En Langres, en Aquitania también, san Valentín, presbítero y eremita. († c. s. V)
En Blangy, en la región de la Galia Atrebatense, santa Berta, abadesa, la cual, habiendo ingresado junto con sus hijas Gertrudis y Deotila en el monasterio que ella misma había fundado, pasados unos años se retiró a una celda donde vivió en completa clausura. († c. 725)
En Erissos, en la isla de Lesbos, tránsito de san Andrés de Creta, obispo de Gortinia, que con oraciones, himnos y cánticos de refinada composición alabó a Dios y exaltó a la Madre del Señor, la Virgen inmaculada y asunta a los cielos. († 740)
En Augsburgo, ciudad de Baviera, san Udalrico, obispo, ilustre por su admirable abstinencia, su generosidad y sus vigilias, que falleció nonagenario tras haber ejercido durante cincuenta años su ministerio episcopal. († 973)
En el monasterio de Hautecombe, junto al lago de Burget, en Saboya, inhumación del beato Bonifacio, obispo, que, de estirpe regia, se retiró primero a una Cartuja, y elevado después a la sede episcopal de Belley y finalmente a la de Canterbury, en ambos lugares se entregó asiduamente al cuidado de su grey. († 1270)
En Florencia, ciudad de la Toscana, beato Juan de Vespignano. († s. XIII/ XIV)
En Dorchester, en Inglaterra, beatos mártires Juan, presbítero, apellidado Cornelio y admitido poco antes en la Compañia de Jesús, y los seglares que con él colaboraban, Tomás Bosgrave, Juan Carey y Patricio Salmon, todos los cuales, en tiempo de la reina Isabel I, glorificaron juntos a Cristo con el martirio. († 1594)
En York, también en Inglaterra, beatos mártires Guillermo Andleby, presbítero, y Enrique Abbot, Tomás Warcop y Eduardo Fulthorp, seglares, que durante la misma persecución fueron condenados a la pena capital por su fidelidad a la Iglesia católica y, tras pasar por crueles suplicios, volaron al Cielo, donde recibieron el premio eterno. († 1597)
En Edo (Tokio), beato Pedro Kibe Kasui, presbítero de la Compañía de Jesús, mártir. († 1639)
En la región de los hurones, entonces en territorio de Canadá, san Antonio Daniel, presbítero de la Orden de la Compañía de Jesús y mártir, que, tras haber celebrado la Misa, y cuando estaba en la puerta de la iglesia protegiendo a sus neófitos del ataque de unos paganos, fue asaeteado y finalmente arrojado al fuego. Su memoria y la de sus compañeros mártires se celebra el diecinueve de octubre. († 1648)
En Mauriac, en Francia, beata Catalina Jarrige, virgen, de la Tercera Orden de Santo Domingo, insigne por su entrega a los pobres y a los enfermos, que durante la Revolución Francesa defendió a los sacerdotes perseguidos, a quienes ayudaba y visitaba en la cárcel. († 1836)
En la ciudad de Hengyang, en la provincia de Hunam, en China, san Cesidio Giacomantonio, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, que en la persecución llevada a cabo por los seguidores del movimiento Yihetuan, al intentar proteger el Santísimo Sacramento de las turbas incontroladas, murió tras ser apedreado y quemado vivo, envuelto con un lienzo empapado en petróleo. († 1900)
En Turín, ciudad de Italia, san Pedro Jorge Frassati, joven militante en varias asociaciones de seglares católicos y gran deportista, que se entregó alegremente y con toda su energía a las obras de caridad en favor de pobres y enfermos, hasta que, afectado por una parálisis fulminante, descansó en el Señor. († 1925)
En Cuenca, España, beato Pedro Romero Espejo, sacerdote de la congregación del Santísimo Redentor y mártir en la cruel persecución que acompañó a la Guerra Civil española. († 1938)
En el campo de exterminio de Auschwitz, cerca de Cracovia, en Polonia, beato José Kowalski, mártir, que en tiempo de guerra fue encarcelado por su fe en Cristo y, después de atroces tormentos, consumó el martirio en aquel lugar. († 1942)
En Ronco, Brescia, Italia, beata Lucía de la Inmaculada, religiosa profesa del Instituto de las Siervas de la Caridad, que, diagnosticada de una grave enfermedad, ofreció a Dios su sufrimiento como expiación por los enfermos que atendía en el hospital. († 1954)
En Santa Marinella, Italia, beata María Crucificada Curcio, virgen y fundadora de la congregación de las Carmelitas Misioneras de Santa Teresa del Niño Jesús. († 1957)