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sábado, 15 de enero de 2022

Primer semestre de eutanasia en España, 50 se ejecutaron: falta transparencia y sobra propaganda

 

Encuestas dudosa o inexistentes y reportajes edulcorados con música y churros para fomentarla

Primer semestre de eutanasia en España, 50 se ejecutaron: falta transparencia y sobra propaganda

Sanitario con un anciano pero... ¿le está cuidando o le está matando? Con la eutanasia, ¿quién sabe?
Sanitario con un anciano pero... ¿le está cuidando o le está matando? Con la eutanasia, ¿quién sabe?

Pablo J. Ginés/ReL

El año 2021 ha sido el año en que cambió la profesión médica en España.

Antes, desde Hipócrates, ser médico significaba curar, o al menos cuidar, o al menos no dañar. Con la legalización en España de la eutanasia (202 votos frente a 141; excepto Vox, PP y UPN todos los partidos son eutanasistas), ahora ser médico pasa a ser otra cosa: alguien que a veces cuida y a veces mata.

En sus primeros seis meses, al menos 50 personas en España han sido eliminadas por médicos según este procedimiento.

Controles ¿estrictos?... en el año de Dopesick

Se repite que se hace "con todas las garantías" y "con mucho control". Pero 2021 también ha sido el año en que ha triunfado la teleserie Dopesick, que explica el caso real de la epidemia de opiáceos en EEUU, con médicos repartiendo drogas, millones de adictos y el fallo sistemático y repetido de los controles, durante décadas.

Después de ver Dopesick, uno desconfía cuando las administraciones autonómicas y los comités de eutanasia españoles hablan de "estrictos controles".

También cabe desconfiar del eslogan repetido de que los eutanasiados mueren "en paz". ¿Qué inyección letal se les aplica? Parece que son "relajantes musculares" como los que se usan en la inyección letal a condenados a muerte en EEUU.

Pero el doctor Joel Zivot señala que este veneno es en realidad un paralizante. Autopsias a estos ejecutados muestran que murieron con los pulmones llenos de líquido, es decir, conscientes, paralizados, se ahogaban en su propia saliva hasta que no podían respirar más. Precisamente por estar paralizados no podían quejarse ni expresarlo. "Una forma angustiante de morir", detalla Zivot en The Spectator. ¿Quién asegura que no ha sido así con los 50 eutanasiados de primera ola?

El control en España, con sus 17 comunidades autónomas y sus mil normas de "confidencialidad y respeto a la intimidad" es muy difícil. No hay ninguna normativa prevista para evitar, por ejemplo, el gaslighting, la manipulación sutil para empujar al suicidio, o a pedir la eutanasia.

130 empezaron trámites, 50 ya eutanasiados

Para recoger datos sobre los 6 primeros meses de eutanasia, el diario ABC ha necesitado recurrir a varios periodistas y consultar a cada consejería de Sanidad del país. Algunas han respondido dando datos: Cataluña, País Vasco, Valencia, Madrid, Galicia, Murcia, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura y Navarra. Las otras 7 no dan información, alegando que la ley sólo les exige pasar un informe anual al Ministerio de Salud. No hace falta más transparencia, parece.

La eutanasia en España a finales de diciembre de 2021... datos recogidos por ABC

Según estos datos parciales, 130 personas han pedido la eutanasia en 2021 en España y unas 50 la recibieron antes de acabar el año. Muchas de esas personas aún están en trámite. Otras se murieron de causas naturales. Tres de cada cuatro eutanasias ya practicadas se han dado en Cataluña y País Vasco, que tramitan 6 de cada 10 peticiones (insistimos, faltan datos de 7 comunidades).

El caso vasco detallado

El País Vasco, con apenas 2,1 millones de habitantes, presenta unas cifras de eutanasia asombrosamente altas y atendidas con rapidez. A la eficacia en matar enfermos las autoridades le llaman "datos muy positivos" o "aplicación muy positiva".

La consejera de Salud, Gotzone Sagardui, ha informado al Parlamento vasco con detalle. Se han producido 34 peticiones, sólo se ha denegado un caso. Ya se ha matado a 13 (oficialmente se llama "procedimiento eutanásico completado"). Otros 20 murieron de causas naturales durante el proceso. Eran personas con unos 65 años de media, la más joven con 45. De los solicitantes, 15 tenían cáncer, 9 enfermedades neurodegenerativas.

Ninguno de ellos se autoadministró el veneno: a todos los mató un médico por "administración intravenosa directa" (inyección letal). Todo es eutanasia, no hay suicidio asistido.

En cada hospital vasco, eutanasiadores dispuestos

El Gobierno vasco había preparado grupos de médicos especiales, 85 sanitarios dispuestos a acudir donde fuera a hacer eutanasias. Pero no se les ha necesitado: casi todos los solicitantes han acudido a sus médicos habituales o a médicos pro-eutanasia que ya conocían para iniciar el proceso. De estas 34 peticiones en País Vasco, sólo 4 médicos implicados han rechazado practicarla. En los 4 casos, el hospital implicado enseguida encontró un eutanasiador dispuesto.

Como sucedió con el aborto, la inmensa mayoría de sanitarios contrarios a la eutanasia no se inscriben en las listas de objetores. Simplemente, tratan de no llamar la atención. Si alguien les pide en concreto a ellos que se impliquen en la eutanasia, entonces sí irán a apuntarse a la lista. Aún así, en el País Vasco se han inscrito como objetores 156 médicos, 29 enfermeros y 3 psicólogos clínicos.

Para formar a los sanitarios vascos en esta nueva cultura, la de médicos que a veces matan, 5.000 profesionales del sistema público (y sólo 28 de otros ámbitos sociosanitarios) han recibido un curso de vídeo online de 4 horas. La consejera anuncia un futuro curso "con casuística práctica".

Cataluña: de 53 peticiones, sólo 3 se deniegan

En Cataluña preside la Comisión de Garantía Albert Tuca, paliativista oncológico entusiasta de la eutanasia. "Es sobre todo autonomía, y ese es el paradigma de la dignidad. Es un paso de gigante en la humanización de la Medicina", decía en La Vanguardia.

Pero entonces cabe preguntarse: si la dignidad es sobre todo autonomía ¿no deberíamos ensalzar todo tipo de suicidios, los duelos a muerte, volver a los gladiadores, la prostitución o vender partes de nuestro cuerpo?

A finales de 2021 Tuca contabilizaba 53 peticiones recibidas en Cataluña: sólo 3 se denegaron por no cumplir los requisitos, otros 6 murieron de causas naturales.

En Castilla y León, sólo fue eutanasiada una persona: una mujer de 43 años con ELA avanzada.

En la región de Madrid, el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, respondía a una pregunta parlamentaria el 9 de diciembre que había habido 10 solicitudes, con 3 enfermos ya eutanasiados en sus domicilios y otros 2 con la ejecución ya aprobada. Detallaba que 2.600 profesionales se habían inscrito como objetores (Madrid cuenta con un Colegio de Médicos especialmente concienciado al respecto).

En Galicia habría habido 9 peticiones, con al menos un enfermo de cáncer eutanasiado ya.

La administración andaluza es quizá la menos entusiasta de la eutanasia y también de las que menos datos da. Con una ley de muerte digna desde 2010, su estructura de cuidados paliativos y alternativas terapéuticas es muy amplia. Las asociaciones eutanasistas hablan de 12 personas interesadas en pedirla, pero no hay constancia de que ningún caso haya superado los primeros trámites.

Opacidad innecesaria: un web nacional daría transparencia

El doctor Álvaro Gándara, experto paliativista y miembro del Comité de Bioética de España, muy contrario a la eutanasia, denunciaba en ABC la opacidad y la dificultad para conseguir datos sobre cómo se aplica en España y en cada autonomía.

Álvaro Gándara, experto paliativista, pide transparencia sobre la eutanasia y pide una web única actualizada diariamente

Álvaro Gándara, experto paliativista, pide transparencia sobre la eutanasia y pide una web única actualizada diariamente.

"La Comisión de Evaluación y Garantía es el único organismo que puede ofrecer esa la información", señala. «Bastaría con una página web a la que tengan acceso los médicos y los medios de comunicación con la casuística actualizada todas las semanas sin necesidad de poner ningún dato personal», asegura.

El doctor Gándara denuncia que tras una «pátina garantista», no hay una garantía real que proteja la vida ni los derechos de verdad, y que la ley está llena de agujeros. Por ejemplo, ¿cómo valora un médico la "capacidad del paciente" de pedir la eutanasia? Los médicos más proeutanasia dirán que casi cualquiera tiene capacidad, mientras que los que se oponen verán presiones, depresión, miedo, posible gaslighting, ganas de aliviar a la familia, etc...

Otro agujero es el testamento vital: "el caso de un paciente sin capacidad suficiente para solicitar una eutanasia, pero con una familia que te entrega un testamento vital con la petición de la eutanasia. Aunque el médico no esté de acuerdo, esto obliga al médico responsable a poner en marcha su ejecución porque es un documento válido», recuerda Gándara. Y podría tratarse perfectamente de un paciente que no sufre y que se puede cuidar (en coma, con alzheimer...)

Encuestas dudosas y churros para "normalizar" la eutanasia

En la prensa generalista, y no sólo en la prensa de izquierda, durante medio año se ha intentado presentar la eutanasia como algo poco menos que relajante. Reportajes televisivos y despedidas por vídeo han mostrado a unos pocos eutanasiados muy alegres y hablando de despedirse con chocolate, flores, churros, el amor de su familia y música suave de fondo. Con churros y chocolate, todo entra mejor (algo que ya enseñaban los suicidadores de Suiza, que cobran 600 euros por suicidio).

Mucha menos atención televisiva han recibido los enfermos de ELA indignados porque la administración les ofrece eutanasia pero no ayudas, cuidados o enfermeros, como protestaba Jordi Sabaté.

También han circulado encuestas más que dudosas. En octubre Europa Press publicó que "el 60 por ciento de los profesionales de Enfermería en la provincia de Jaén estaban a favor de la eutanasia". Así lo publicaba también la web del Colegio de Enfermería. Parece raro, porque Jaén es estadísticamente el lugar más religioso de España.

En ReL contactamos por teléfono y e-mail con el Colegio de Enfermería pidiendo esa encuesta, sus datos y metodología a principios de noviembre y nunca nos supieron decir dónde estaba o quién la hizo. A día de hoy, 11 semanas después, siguen sin respondernos y Google muestra muchas veces ese titular pero en ningún lugar aparece la ficha técnica, el cuestionario ni dato real alguno. ¿Una invención pura y dura?

En enero de 2021, el Barómetro del CIS (de Tezanos) señalaba -de creérnoslo- que el 72% de los españoles estaría de acuerdo con la eutanasia y sólo un 15% estarían en contra. Claro que en ese CIS -como ya analizamos- los votantes de Vox eran la mitad que en la vida real y los del PP una cuarta parte menos que en la vida real.

Los votantes de derechas, ¿un tercio pro-eutanasia?

Más trabajado y ambicioso es el esfuerzo del diario El País, entusiasta de la eutanasia, de un año después, el 9 de enero de 2022, con un estudio según el cual la eutanasia le parece bien o muy bien al 64% de los españoles, casi un 16% la tilda de regular y únicamente un 20% la rechazaría. Así lo detectaría su rápido estudio de 2.000 entrevistas online en la última semana de diciembre.

Estudio de El País sobre la eutanasia - entrevistas sólo online en la última semana de 2021

Estudio -dudoso- de El País sobre la eutanasia según votantes - entrevistas sólo online en la última semana de 2021

Este estudio, a partir de 252 encuestados votantes del PP y 169 votantes de Vox, asegura que ¡la eutanasia le parece "bien o muy bien" al 36% de los votantes del PP y a otros tantos de Vox! Y pese a voces de socialistas históricos contrarios a la eutanasia como los expolíticos Vázquez, Leguina y Corcuera, sólo un 7% de votantes socialistas dice que la eutanasia les parece "mal o muy mal". (La pregunta concreta es: "cómo valoras el reconocimiento del derecho a la eutanasia").

Claro que los votantes de mayor edad -socialistas o de otros partidos-, que son los que más se oponen a la eutanasia, quedarán infrarrepresentados en una encuesta exclusivamente online.

Por otra parte, a esa encuesta de El País le pasa como al CIS de Tezanos: mientras en la vida real en las últimas elecciones votaron al PP un 21% y a VOX un 15%, en la muestra de esta encuesta sólo un 8% votó Vox (la mitad que en la realidad) y sólo un 12,6% votó PP. Es decir, en la encuesta las personas de voto conservador son un tercio menos que en la vida real.

Así, entre encuestas dudosas o inventadas y reportajes con chocolate y churros, la eutanasia -médicos que matan enfermos, un cambio de civilización y algo contrario a la Asociación Médica Mundial- intenta ganar respetabilidad

Imprescindible «Dopesick», la serie que enseña cómo la medicina se corrompe al lucrarse matando

 nicio / Cultura

Respetuosa con los personajes religiosos y su fe; buen ejemplo real de la Hna. Beth Davies

Imprescindible «Dopesick», la serie que enseña cómo la medicina se corrompe al lucrarse matando

Personajes principales de la teleserie Dopesick
Dopesick es una teleserie de 8 capítulos de 2021 que nos explica que médicos que son buenas personas pueden recetar cosas muy malas, por cobardía, engaño o ideología

Pablo J. Ginés/ReL

Desde octubre de 2021, podemos acceder a la miniserie de 8 capítulos Dopesick, un drama médico y judicial muy fiel a terribles hechos reales que atrapa, inquieta y educa a partes iguales. En España la ofrece Disney+, en algunos países hispanos Star+. Dopesick se acaba de llevar el Golden Globe (Globo de oro) a la mejor miniserie de TV de 2021.

La cultura cristiana y la judía enseñan la idea de que, en principio, hay que fiarse de los médicos. En Eclesiástico, 38 (libro que Lutero quitó de las Biblias protestantes) leemos: "Dale al médico, por sus servicios, los honores que merece, que también a él le creó el Señor. La ciencia del médico realza su cabeza. El Señor puso en la tierra medicinas, el varón prudente no las desdeña".

Para la Biblia, el médico es un colaborador de Dios en algo bueno y sagrado. También para los griegos de la tradición de Hipócrates el médico juraba por los dioses cuidar y curar, no matar. El médico hipocrático no mataría ni envenenaría aunque se lo pidieran, ordenaran o pagaran por ello.

Pero ¿y si los médicos y farmacéuticos, de forma masiva, empezaran a recomendar y prescribir algo malo, algo dañino? No unos pocos, por error o maldad, sino toda una estructura construida a la vez sobre falsa piedad, ideología, inercia, afán de lucro y mentiras.

En el siglo XX lo vimos con la eugenesia, después con el aborto, y con las técnicas in vitro que fabrican, almacenan y desechan millones de seres humanos en edad embrionaria. En el s.XXI lo vemos en Occidente con la eutanasia, el vientre de alquiler , la pornografía ultra-adictiva, la marihuana accesible, las píldoras legalizadas para hacer abortos caseros y los experimentos transgénero de hormonación y mutilación en el cambio de sexo.

Si muchos médicos y asociaciones coinciden en apoyar esos horrores, si hasta hay un permiso legal oficial, ¿será que detrás hay buena ciencia y buena ética? (Pensemos por ejemplo en el manifiesto orgulloso en España de "médicos por la eutanasia", llamando sectarios a todos los demás.)

La serie Dopesick nos enseña que no, que no hay ética, que detrás hay márketing, sobornos, periodistas a sueldo, ideología al servicio de un negocio, asociaciones dóciles o cobardes, venta de mentiras confortables y una industria sin moral.

Lo hace contando la epidemia de adicción al OxyContin y a los opioides de acceso fácil en EEUU desde los 90 a nuestros días.

La serie sigue el libro de investigación real de Beth Macy Dopesick: Dealers, Doctors, and the Drug Company That Addicted America. Macy colaboró directamente en la teleserie, y mientras la rodaban seguían saliendo documentos y sentencias.

Se trata de una serie fascinante y también dura, que en muchos aspectos nos recuerda la magnífica miniserie sobre Chernóbil de 2019. Pero detrás de Chernóbil había una encartonada dictadura comunista, y aquí un sistema de mercado cuyos controles han fracasado una y otra y otra vez, con distintos gobiernos y administraciones.

Es una serie que puede ser adecuada a partir de los 16 años: cuenta con algunas escenas de sexo sin desnudos, bastante propaganda gay (aunque, como veremos, eso es curiosamente matizable) y muchas de personas drogándose y drogadas. 

Una trama que salta por distintas épocas

Cada capítulo de la serie ofrece varias tramas que saltan entre distintas épocas. En los 90, los médicos empiezan a recetar esa droga, animados por los vendedores y su etiqueta engañosa.

En 2016 se produce el primer gran proceso judicial, con admisiones de culpabilidad y más sentencias en 2020 y 2021. Mientras tanto, se suceden los daños a gente sencilla y trabajadora que queda enganchada.

Los espectadores asistimos a la degradación de los adictos y el dolor de sus familias, el hundimiento de poblaciones rurales. Vemos su intento de salir de la adicción con los métodos de Alcohólicos Anónimos, pero el opioide es mucho peor que el alcohol, porque transforma por completo el cerebro. Asistimos a la escalada de avaricia y de engaños en la farmacéutica, Purdue Pharma, propiedad de la familia Sackler. Asistimos a intentos de investigar y frenar a los culpables, pero serán bloqueados por funcionarios y políticos ineptos o sobornados.

AVISO DE SPOILERS: A partir de aquí, detallaremos mucho sobre trama y personajes: quien no quiera spoilers, que deje de leer aquí 

La religión es bastante importante en la serie. Uno de los tenaces investigadores es converso, se hizo cristiano a los 40 años, bendice la mesa para comer, se ofrece a rezar por sus compañeros enfermos.

Parece que se arrepiente de cosas de su pasado, que nunca explica. Habla de la fe con su compañero... sin llegar a contar su testimonio personal (lo cual suena raro: un converso suele contar su historia si le preguntan). Los abogados de la familia Sacker se lo explican a su jefe "para que veas que no vas a poder comprarlo".

"El fiscal Castle es cristiano, se convirtió a los 40 años, no vas a poder comprarlo"

Tampoco pueden sobornar a la hermana Beth Davies, religiosa de la Congregación de Notre-Dame que existe de verdad, veterana en luchas sindicales de los mineros y ahora volcada en ayudar a los drogadictos. Purdue ofrece dinero para tratar a algunos adictos, pero no retirar su droga adictiva. La religiosa impide el acuerdo diciendo a sus compañeros de lucha: "antes preferiría arder en el infierno". Parece que en la vida real dijo: "no podemos aceptar nunca dinero manchado de sangre". Nunca la vemos rezar, pero es evidente que su fe le da fuerza y protección.

Hermana Beth Davies, de la Congregación de Notre Dame, tenaz contra las drogas, mencionada en Dopesick

Foto de la verdadera Hermana Beth Davies, de la Congregación de Notre Dame,
tenaz contra las drogas, mencionada en Dopesick; ella impidió que la farmacéutica
comprara al pequeño grupo de resistentes que denunciaba su droga letal

En la familia Sackler -de origen judío ucraniano, aunque la serie nunca lo señala- se mezclan varias ramas de parientes, que buscan enriquecerse y ser admirados. Los periodistas que los han investigado en la vida real admiten que es difícil conocerlos, especialmente a Richard Sackler, el que presiona para vender más y más dosis, más y más fuertes, para todo tipo de dolencias menores, generando la epidemia de adictos. Cuando llegan los informes sobre adicción y sobredosis, buscará que la gente acuse a los "drogatas" que abusan.

La película presenta a Richard Sackler como alguien cercano a un trastorno narcisista, incapaz de sentir empatía por los que sufren, incluyendo su esposa e hijos (en la vida real se divorciará). Busca solo prestigio y reconocimiento.

Admite que "soy distinto, no conecto con la gente". Y por eso logra aliarse con su prima, Kathe Sackler, que es abiertamente lesbiana (en la vida real y en la serie). "A ti también te miran distinto, tú tampoco encajas, tenemos que ayudarnos", le dice. Y juntos toman el control de la empresa para ser aún más despiadados. (La Kathe real decía en 2020 que no se arrepentía de nada y que "sabiendo lo que sabía entonces, no lo que sé hoy, habría hecho lo mismo"; vídeo aquí).

Bajo estas líneas, la familia Sackler en la visión de Dopesick; y con fondo naranja, la familia Sackler real

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Por lo tanto, en la vida real tenemos que los héroes y las víctimas son personas cristianas que rezan. Hay gente en EEUU que querría pensar que la drogadicción es sólo cosa de negros pobres urbanos, de familia desestructurada. Purdue intentó reforzar esa idea.

La serie quiere mostrar otra cosa: las víctimas eran personas honradas y trabajadoras, blancas y cristianas, de zonas rurales, que trabajaban en la mina y en tareas físicas. Para sus heridas les dieron una droga diciéndoles que no era adictiva, y se quedaron brutalmente enganchados.

Los "malos" de la serie son blancos ricos... pero también son judíos y una lesbiana ejecutiva de éxito. En el cine actual de EEUU, con sus cuotas ideológicas e identitarias, para hablar mal de una lesbiana ejecutiva de éxito, se necesita compensar con personajes LGBT positivos y "víctimas". Y si hay demasiados cristianos, hay que compensarlo con descreídos. Y así nacen los personajes de ficción de la historia.

La minera lesbiana de ficción... pero hay detalles...

Betsy Mallum (interpretada magníficamente por Kaitly Dever) es la chica joven de ficción en la que encarnan los estragos de la droga. Hija única de un matrimonio cristiano, trabaja en la mina con su padre, que no deja que digan palabrotas cerca de ella. Cuando en casa comentan rumores de que una vecina llamada Grace es lesbiana, su madre dice que rezará por ella. Parece una tontería... pero seis capítulos después esa Grace estará felizmente casada con un marido y un bebé. Mientras tanto, ya en el capítulo 1 Betsy y Grace se acuestan y planean fugarse a una ciudad que acepte su relación.

Kitly Dever como Betsy en Dopesick

Kitly Dever como Betsy en Dopesick; es un personaje de ficción que nos permite empatizar con todos los jóvenes destrozados por el Oxycontin; sus vivencias resumen las de muchos

Betsy queda enganchada al Oxycontin. Sus padres lucharán por ella, tratarán de ayudarla. La llevan a Alcohólicos Anónimos. En su iglesia organizan una oración de intercesión por ella, imponiendo manos, que la serie muestra de forma bastante respetuosa.

Betsy se deja llevar, y llegará a rezar desesperada, pero en muchas ocasiones en la serie repetirá que no cree, que no puede creer y punto. Nunca dice por qué, ni negocia o matiza en qué puede creer y en qué no. También insistirá en que su lesbianismo es clave para ella (incluso cuando lleve años sin novia). Suena falso, probablemente por ser una mezcla artificial de varias cosas. 

Hay una escena absolutamente asombrosa, cuando el padre de Betsy va a pescar con el doctor Finnix. El padre comenta que ha oído que existen terapias y grupos de oración para dejar la homosexualidad. El doctor Finnix responde que rezar no hace daño a nadie, pero que los homosexuales no pueden cambiar, porque, dice, "hay un estudio que lo demuestra".

Los lectores de ReL saben que los estudios, en realidad, demuestran que el cambio sí es posible (como explicamos aquí). Pero lo interesante es que precisamente todo Dopesick se basa en denunciar que Pursue usó un único estudio pequeño y malo de una revista para basar todo su negocio de venta de una pastilla opiácea que quitaba el dolor sin adicción.

Todo Dopesick protesta por la mala ciencia, por citar estudios diminutos -en realidad, una Carta al Director- para legalizar una barbaridad. Los médicos de SEGM, opuestos a las cirugías de cambio de sexo, señalan que estas prácticas irreversibles y dañinas se han legalizado en numerosos países en base a un solo estudio, pequeño y malo, de 2014, a partir de 55 casos, sin seguimiento, nunca replicado. Es el equivalente en la industria transgénero a la frase engañosa "Oxicontin causa adicción en menos del 1% de los casos", la frase que Purdue repitió durante años.

Betsy habla con el doctor Finnix

Betsy, adulta joven, habla con el doctor Finnix; ella esconde a sus padres -pero no al doctor- que quiere fugarse con su novia; el doctor tiene buenas intenciones, pero la enganchará a la droga... y tampoco le ofrece alternativa a su autoetiquetado sexual

Los médicos dóciles que repiten la propaganda

Es terrible ver en la teleserie como los médicos, con su bata blanca, que se supone que saben lo que hacen, en los que confiamos... ¡se limitan a repetir lo que les ha dicho un comercial que les ha vendido la droga!

"Adicción en menos de 1%", "no tiene picos y valles como otros opiáceos", "no te triplico la dosis, solo te la individualizo"... frases inventadas por los ejecutivos para vender, repetidas como loros por los médicos. ¿Cuántos defensores de la eutanasia, de la eugenesia o de las mutilaciones transgénero hacen lo mismo?

En esta escena, la empresa se inventa la "pseudoadicción"; el dogma es que no hay adictos  a esa píldora, así que los que tiene problemas son casos de "pseudoadicción"; así se lo dicen a los comerciales, y ellos a los médicos, que lo repetirán; una vendedora que protesta es despedida

Estos médicos bienpensantes pero inocentones, que engancharon a sus pacientes y luego se engancharon ellos mismos, quedan representados por el personaje del doctor Finnix. Lo encarna magistralmente el actor Michael Keaton, ganador de un Oscar, y recientemente premiado con un Golden Globe precisamente por este papel.

Su personaje se inspira bastante en un médico real, el doctor Stephen Loyd, que quedó enganchado al OxyContin pero se recuperó y ahora ayuda a adictos en un centro llamado Cedar Recovery, en Nashville. Pero los guionistas le han añadido experiencias de otros médicos: cómo los comerciales les visitaban, les invitaban a lujosos congresos, y les repetían que el dolor debía ser combatido, y para eso estaba su droga.

La serie recoge también otra táctica comercial: "si usted no receta nuestra pastilla contra el dolor, le denunciarán por mala práctica, por insensibilidad ante el dolor".

Es fácil pensar en frases similares en el negocio de la eutanasia o del cambio de sexo: "haga lo que pedimos o le meteremos en líos judiciales".

Algunos policías y fiscales tenaces

Por último, el trabajo de muchos policías e investigadores que se hicieron preguntas e indagaron pero fueron bloqueados por políticos y funcionarios corruptos queda representado por la policía negra Bridget Meyer (interpretada por una actriz que en 2018 declaraba ser LGTBI, Rosario Dawson, con lo que se cubre otra cuota obligatoria).

El espectador asiste asombrado a la acumulación de desidia y banalidad del mal durante 8 capítulos.

La agente Bridget esperaba encontrar cocaína o heroína... y se encuentra un medicamento legal, que es la causa de que se destruyan vidas y familias

La policía Bridget Meyer en la teleserie Dopesick

Un técnico de la FDA aprueba una etiqueta especial, insólita, única, que dice que el opiáceo de Purdue no causa adicción, algo que ningún país europeo aceptaría. Poco después, se va a trabajar con Purdue cobrando un dineral. La DEA (la agencia antidroga de EEUU) lo investiga, pero la FDA se niega a rectificar incluso con decenas de miles de muertos sobre la mesa. Políticos de izquierda y derecha bloquean la investigación.

Asociaciones y revistas médicas contra el dolor, de nombres rimbombantes pero creadas y financiadas por la patronal, pantallas, hablan del derecho a combatir el dolor y vivir sin dolor (drogarse). Crean toda una ideología del sin-dolor que responde a una aspiración real, pero ofrece falsas salidas.

Una oficina de fiscal se vuelca en el caso y le dedica muchos años y muchos recursos. La agente Bridget -representando muchos policías reales- le dedican atención y esfuerzos. Aparecen chivatos y soplones que han salido dañados de Purdue y traen documentos. Salen libros enteros y documentales. Las familias de las víctimas mortales (se habla de 1 millón de muertos, otros lo bajan a 500.000) se dedican a ello en cuerpo y alma. Y pese a todos esos esfuerzos, en 2021 nadie de la familia Sackler ha sido juzgado, la familia ha pagado una multa ridícula ante sus brutales beneficios y los procesos judiciales, 25 años después, aún continúan, habiéndose condenado solo algunos ejecutivos medianos de la empresa.

Aplicar esta serie a la lucha de la buena ética médica contra la eutanasia, el vientre de alquiler o a las cirugías mutiladoras transgénero es descorazonador. ¡Qué fácil es convertir a los antaño sabios y nobles médicos en meros repetidores de consignas (y repartidores de drogas)!

Si después de tantos muertos y tanta investigación Purdue no admite sus horrores, ¿qué pasará con los médicos del negocio transgénero, que "solo" machaca, daña y mutila a unos pocos miles de adolescentes? ¿Y las eutanasias, donde los parientes pueden ser los que aspiran a "librarse" de su pariente problemático?

Si los vendedores de OxiContin siguen ahí pese al esfuerzo sostenido de 25 años de fiscales profesionales a tiempo completo, ¿qué pueden hacer contra el horror eutanásico, su opacidad y sobres cerrados, unos pocos activistas provida o unos pocos médicos de buena ética que le dedican ratos libres?

Doctor Van Zee y la hermana Beth Davies, tenaces contra el Oxycontin y su adicción

El doctor Van Zee y la hermana Beth Davies, personas reales que con tenacidad impulsaron la lucha contra el Oxycontin y su adicción; es posible ayudar a la hermana Beth contra las adicciones con donaciones en este GoFundMe

Y sin embargo, la teleserie y la investigación de Beth Macy muestran que vale la pena luchar. Señalan que en cierto momento, frente a una industria millonaria y hechos consumados inamovibles, se levantaron apenas un puñado de personas: la hermana Beth Davies, preocupada por los adictos; el doctor rural Art Van Zee y su esposa; la antigua farmacéutica Sue Cantrell y 4 parientes de víctimas que con la web OxyKills que crearon el grupito llamado RAPP.

Al principio, nadie les hacía caso, nadie recogía sus quejas. Hoy Dopesick toca millones de corazones por su perseverancia. Ojalá otras locuras de la medicina sin ética ni control (control real) se atajen pronto y ojalá perseveren los que deben denunciar esos males.

El director de Dopesick explica sus opciones artísticas: sí, quería que tuviera la tensión de una película de terror

lunes, 10 de junio de 2019

Poco a poco el doctor Rodríguez Lastra se convierte en un símbolo ético y moral en Hispanoamérica 10062019

ReL recoge dos análisis que detallan el caso jurídica y políticamente

Poco a poco el doctor Rodríguez Lastra se convierte en un símbolo ético y moral en Hispanoamérica

Médicos provida con el doctor Rodríguez Lastra, que se convierte en un símbolo de la buena ética médica que salva vidas
Médicos provida con el doctor Rodríguez Lastra, que se convierte en un símbolo de la buena ética médica que salva vidas
El caso del doctor Leandro Rodríguez Lastra puede convertirse en un tiro en el pie para el abortismo en Hispanoamérica. Es un caso histórico y emblemático porque, como declaró Fernando Secín, de Médicos Provida de Argentina, es la "primera vez en Argentina que hay una condena por salvar una vida".
El médico explicó que “la situación legal en la provincia de Río Negro es que un juez en primera instancia ha decidido que soy culpable de haber incumplido los deberes de funcionario público”. “Ahora estamos a la espera de la siguiente etapa del juicio que es para establecer la pena que se me va a aplicar”, explicó. La sanción podría conocerse entre el 11 y 12 de julio.
En 2018, cuando su caso llegó al debate judicial, el doctor Rodríguez Lastra declaró: "matar bebés no es mi trabajo", como recogió ReL.
Independientemente de la pena (que puede recurrirse) el doctor Rodríguez Lastra, al no amilanarse, saliendo en televisiones, en manifestaciones y en marchas, se ha convertido en un icono provida y de la verdadera ética médica. Los estudiantes de medicina se hacen fotos y selfies con él y cientos de médicos se ponen batas blancas para apoyarlo.
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Rodríguez Lastra, en el centro, está inspirando a toda una generación de jóvenes médicos, sanitarios y provida; es ya un símbolo de la ética médica frente al poder
La ley puede aplicarle tal o cual castigo administrativo más o menos fastidioso durante unos meses o años, pero él seguirá siendo un icono, un símbolo. 

Puede que un día se haga una foto con el bebé que salvó, que en 16 años ese joven se abrace con él ante las cámaras y le diga "gracias por salvar mi vida pese a que te juzgaran". El bebé fue dado en adopción y hoy tiene dos años de edad, mientras que la madre está estudiando y es apoyada por psicólogos.
La fuerza de esta historia, el símbolo del doctor Rodríguez Lastra, y sus imágenes valen la pena por su ejemplaridad, y para la causa provida hispana compensan con mucho la sanción legal que le pueda llegar (y que, además, puede atascarse en recursos). 
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Si el objetivo de la denuncia abortista era asustar a los médicos provida, no lo han conseguido. El sábado 7 de junio una multitud de médicos, sanitarios y activistas marchó en distintas ciudades de Argentina en apoyo al doctor Leandro Rodríguez Lastra. En Internet su historia se difundía con lemas como #DefenderLaVidaNoEsDelito y #SomosTodosRodriguezLastra.
El ginecólogo refirió que el juez de su caso consideró como delito “haber recibido a una paciente que estaba en peligro y no haber hecho una conducta (aborto) que la pusiera más en peligro aún, que tal vez hubiera terminado con la vida de la paciente”.
En la marcha provida en Buenos Aires habló Lucía Álvarez, de Secundarios por la Vida: “la mayor meta del movimiento provida es salvar las dos vidas. Hoy la mujer está sana, el niño tiene dos años y está en una familia adoptiva. El doctor lo que hizo es salvar las dos vidas. Pedimos la absolución del doctor porque hizo lo que tenía que hacer un médico. “El doctor se merece estar libre. ¿Qué queremos de los médicos? Que salven vidas. Él hizo eso y la justicia lo condenó".
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Para muchos Rodríguez Lastra es un gran ejemplo e inspiración y buscan hacerse fotos con él 
Desde que se supo de la acusación contra el médico, miles de personas lo han apoyado con gestos espontáneos en las calles, en las redes sociales y a través de campañas de firmas digitales. Además de la marcha en Buenos Aires, miles salieron a las calles en Santa Fe, San Juan, Santiago del Estero, Posadas, Corrientes, Formosa, Córdoba y Punta Alta. El 1 de junio ya se habían realizado distintas marchas en otras 11 ciudades como Jujuy, Tucumán, Mendoza, Río Gallegos, Rosario, Bariloche, Escobar, La Paz y Comodoro Rivadavia.
Fernando Secín, de Médicos Provida., denunció que la sentencia contra el doctor Rodríguez Lastra, en realidad, "está avalando el aborto clandestino", puesto que "la víctima llegó (al hospital) con una infección, una organización ilegal le había dado pastillas abortivas".
Daniela Seguí, integrante de la organización Abogados por la vida, declaró que "todos los protocolos hechos a partir de ese fallo son inconstitucionales". Se refiere a la resolución de la Corte Suprema conocida como "fallo FAL" que en 2012 dictaminó que no es punible el aborto cuando se trata de una violación.
Así ha sido la última manifestación de apoyo al doctor Rodríguez Lastra
A continuación, publicamos dos análisis jurídicos y políticos del caso, por su detalle y profundidad.
El falso relato que condenó a Rodríguez Lastra
Ana Belén Mármora, abogada y periodista, portavoz de Frente Joven
publicado aquí en Infobae.com, el 24 de mayo de 2019
Llegó a la guardia embarazada y al borde de la muerte. Tenía 39 grados de fiebre y una infección generalizada por un intento fallido de aborto. Así fue como en 2017, el médico Leandro Rodríguez Lastra recibió a la joven en el Hospital Moguillansky de Cipolletti. El ginecólogo le salvó la vida pero hoy pelea contra una sentencia injusta, consecuencia de un relato muy distinto de los hechos.
El problema había comenzado con las nueve pastillas de Oxaprost, una dosis excesiva, que el colectivo feminista La Revuelta le había suministrado a la joven ilegalmente. Pero a pesar de eso, no tenía sangrado vaginal, contracciones de parto ni el cuello uterino dilatado. No se estaba produciendo un aborto y el niño seguía vivo.
Fue entonces cuando Rodríguez Lastra, jefe del servicio de Ginecología, decidió estabilizar a la paciente para no complicar el cuadro y administrar antibióticos. Ya fuera de riesgo, el equipo de profesionales, la Dirección del Hospital y el Ministerio de Salud de Río Negro analizaron la situación. Lo mejor para la madre y el niño era continuar el embarazo hasta la semana 35. La joven de 19 años aceptó y unas semanas después el niño nació sano. Fue adoptado y hoy tiene dos años.
No fue la joven sino Marta Milesi, diputada provincial e histórica militante abortista, quien generó el relato de que el ginecólogo "se negó" a realizar un aborto y quien lo denunció por incumplimiento de deberes de funcionario público.
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La diputada abortista Marta Milesi, y no la joven madre del bebé, fue la que decidió usar el caso y llevarlo a los tribunales con fines políticos pro-aborto
No había tal proceso de aborto. Si lo hubiera habido, tampoco se habrían seguido las prescripciones del Protocolo de Aborto No Punible. Es el reglamento provincial, impulsado por la misma diputada en 2012, el que establece que el aborto debe ser realizado por un médico diplomado y no de manera clandestina.
Además, estaba fuera del plazo que establece la medicina para hacer abortos. Y sobre todo, hacerlo con un cuadro infeccioso ponía en riesgo grave la vida de la madre. El argumento ni siquiera se pudo fundamentar debidamente durante el juicio. Pero Milesi logró construirlo e instalarlo.
A su vez, fuentes cercanas a la causa aseguran que la diputada habría manipulado a la joven para que testifique en contra del ginecólogo a cambio de una vivienda vinculada a fondos públicos. Esto explicaría por qué el testimonio de la víctima fue tan confuso e incongruente. En su declaración, dudó, fue monosilábica y aseguró que el médico le mintió pero no precisó en qué.
Mientras que su familia, donde ocurrió el abuso sexual de la muchacha, mantuvo un discurso más militante en la causa, con frases muy características del lobby abortista.
Esto deja claro que no hubo interés genuino en la joven, sólo ensañamiento contra el médico que le salvó la vida. No se actúo contra quienes siguen siendo una amenaza, cometieron delitos y causaron la tragedia: El violador sigue impune y sin denuncia; también la organización feminista que puso en riesgo la vida de la joven y el personal estatal que promovió la práctica clandestina.
Es natural que la diputada protagonice este entramado en el cual se promueve y financia el aborto. Hace más de 10 años trabajó junto a Fundación Huésped y Católicas por el Derecho a Decidir en proyectos provinciales contra el derecho a la vida. De hecho esta última ONG y Amnistía Internacional se presentaron como colaboradoras del Tribunal en la causa bajo la figura jurídica de amicus curiae. Es de público conocimiento que estas tres organizaciones recibieron millones de dólares de la multinacional del aborto IPPF, que busca instalar su negocio en la región.
Entre los actores más importantes para construir el delito inexistente de impedir un aborto, estuvieron la psicóloga y la asistente social del Hospital Fernández de Oro. Como aseguraron en la causa, fueron ellas quienes contactaron a la joven con La Revuelta para conseguir ilegalmente misoprostol.
Otro papel destacado fue el de Gustavo Breglia. Un médico traumatólogo especialista de manos, autor del informe de la fiscalía, que nunca realizó abortos y aseguraba consecuencias inofensivas para una intervención mayor a las 22 semanas.
Como si fuera poco, la acusación de Milesi fue encauzada por el fiscal Santiago Márquez-Gauna, tristemente conocido como juez de garantías por desestimar la denuncia contra un padre que castigó con puñetazos, patadas y estrangulamiento a sus hijos menores de edad.
Médicamente, no había un aborto en curso y tampoco se podía hacer en ese momento por el proceso infeccioso. Durante el juicio un perito, el médico Ernesto Beruti, confirmó que, de haberlo hecho, las probabilidades de muerte por shock séptico serían del 70 al 80%.
Además el caso quedaba fuera de lo que se considera aborto ya que excedía las 22 semanas y los 500 gramos. Es el límite a partir del cual la Organización Mundial de la Salud descarta todo procedimiento porque el bebé ya puede sobrevivir fuera del vientre materno.
Para interrumpir el embarazo en ese momento -con o sin aborto- las opciones eran inducir el parto o hacer una cesárea. Hacerlo de manera instantánea y prematura, como se hizo en los casos en que fallecieron Esperanza (Jujuy) y Faustina (Tucumán), era riesgoso para el niño y especialmente, para la mujer. En esa etapa el cuello del útero no está en condiciones para un parto y las contracciones que causa el Oxaprost podrían provocar un estallido uterino. Una cesárea, también en el segundo trimestre, es muchísimo más riesgosa que una intervención de término. Por el grosor del útero y su cercanía con arterias de gran envergadura, el riesgo de hemorragias incontrolables es un hecho conocido en la práctica y literatura médica.
Pero con una decisión así, la madre no sería la única afectada. Por su edad gestacional, el niño podría sufrir graves secuelas: desde parálisis cerebral hasta muerte prematura, dado que no sería capaz respirar por su cuenta, regular la temperatura ni defenderse de las enfermedades.
Todo esto no sólo fue evaluado por Rodríguez Lastra, el equipo de profesionales y la Dirección del hospital. También fue ratificado por el Ministerio de Salud de Río Negro: no era posible realizar un aborto en esa situación.
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Después de la denuncia, todos los ginecólogos y obstetras de Cipolletti, salvo uno que se jubiló hace unas semanas, se declararon objetores de conciencia.
Los profesionales de la salud tienen miedo. El abortismo está infectando el sistema judicial e impone a la fuerza sus veredictos, a costa de la vida y la libertad de las personas.
Con esta sentencia, no sólo se promueve el aborto clandestino, dejando impunes a quienes lo causan y a quienes lo practican. También se somete a la medicina a intereses políticos y económicos. Pero no podemos dejar que la ideología tome el lugar de la ciencia en el consultorio. Y mucho menos en el sistema de salud.
El caso de Rodríguez Lastra pone en evidencia que estos grupos de poder no sólo están dispuestos a perseguir a los que quieran ejercer con dignidad la Medicina. Tampoco les temblará el pulso para manipular y poner en riesgo la vida de los más vulnerables.
Médicos y activistas provida explican por qué apoyan al Dr. Rodríguez Lastra
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"Lo que no se tolera, es que el niño haya nacido", dice el abogado del médico
Análisis aquí en BarilocheOpina.com, el 23 de mayo de 2019
El abogado Diego Breide, que fue parte de la Defensa del médico ginecólogo Leandro Rodríguez Lastra, dijo tras el fallo que lo declaró penalmente responsable por negarse a realizar un aborto que en la sentencia "no se tolera que un niño haya nacido".
En diálogo con Bariloche Opina, Breide afirmó que el fallo "nos dejó una sensación de tristeza, porque tanto el equipo de la Defensa como todos los que seguimos las instancias en los cuatro días del juicio, estuvimos convencidos que no había ningún elemento para la condena. Ni fáctico, ni jurídico".
Consideró que el trabajo del abogado defensor Damián Torres "fue impecable" ya que "cada punto de la acusación, cada argumento fue desmontado paso por paso y en cada día del juicio".
"Se demostró:
- la clandestinidad previa; 
- que había un riesgo para la salud; 
- que la decisión no fue exclusivamente del doctor; 
- que intervino el Ministerio de Salud; 
- que hubo un aval a todas las decisiones a través de un equipo médico; 
- y que no se trataba de un aborto en curso", enumeró.
"Pero el juez Álvaro Meynet no vio el caso. Falló la causa sobre la discusión ideológica del aborto", sentenció. "Yo lo titularía como "el juicio de Milesi" [la diputada abortista que lo promueve] en defensa del aborto, como el "bien jurídico" y el "bien moral" a defender en la provincia de Río Negro. No se defendieron los derechos de la joven. Pero ya saldrá a luz la verdad".
Para Breide, si hubiese resultado en una absolución o un veredicto de no culpable, "eso sellaba la suerte del juicio. Eso significa que por las características del delito y el monto máximo de pena, el fiscal (Santiago Márquez Gauna) no tenía recurso y quedaba sentencia firme".
"El imputado fue el único que cumplió con la ley. Pero aquí hubo presiones políticas y uno puede constatar el poder de la doctora Milesi solo con ir a Cipolletti", afirmó. "Su declaración en el juicio fue una proclama política que tanto el juez como el fiscal toleraron,y durante el contrainterrogatorio de la Defensa, ella siguió con la misma declaración, hablando de toda su lucha por el aborto".
El abogado señaló que la pregunta del Ministerio Público Fiscal "que sobrevoló durante todo el juicio y luego fue explicitada en su alegato fue "¿Porqué no lo mató?". Las explicaciones médicas de la situación de la joven, de las circunstancias y de la definición del aborto no sirvieron de nada".
"En su alegato final el fiscal dijo que debería haber hecho el aborto, aún el aborto quirúrgico, habiéndole explicado un perito en qué consiste y cómo se hace, y aún a riesgo de salud de la mujer. "Usted debió haberlo hecho igual. Si no tenía el consentimiento lo hubiese hecho firmar, donde la joven asumía el riesgo para su salud y su vida, y si ella se moría, usted no tenía ninguna responsabilidad porque ella lo asumió como puede pasar en otro tipo de operación", citó.
"Por lo tanto, el delito no es el de Rodriguez Lastra. Lo que no se tolera es que el niño haya nacido", subrayó. "A medida que se le iba cayendo el caso al fiscal, éste terminó diciendo: "Usted debió hacerlo igual" y el juez asumió esa propuesta, hizo caso omiso de lo que escuchó los cuatro días y terminó dictando una sentencia de muerte a un niño que ahora tiene dos años".
Y continuó: "Él (juez) afirma que entre las 20 horas del 2 de abril y las 9 de la mañana siguiente, el doctor Leandro Rodriguez Lastra debió matar a ese niño, y de esa manera convertirlo en un sicario autómata, sin libertad, sin conciencia y sin sentimientos, ni compasión".
En cuanto a los pasos a seguir, Breide dijo que "seguramente nos reuniremos el equipo de Defensa y el doctor Torres tendrá la última palabra junto a Leandro para ver de qué manera se va a encarar esto".
Ahora viene un juicio de censura, donde se fija la pena. Pero esta Defensa no viene a regatear como en un bazar a ver si es más o es menos. Venimos a defender a un inocente y ahora, frente a este fallo, más que nunca. Y está el otro inocente, que camina por las calles de Cipolletti y tiene dos años".
"¿Qué va a pensar ese chico cuando escuche esta realidad?", se preguntó. "No solo es una aberración la postura del fiscal y del juez, sino que además es inconstitucional. Se trata de la obsesión de una legisladora sobre el tema, y que no tolera que alguien se haya atrevido a nacer en contraposición al contenido y sentido de su ley".
"Con esto, ¿qué médico va a actuar?, volvió a cuestionarse. "No importó ni al Ministerio Público ni al juez el antecedente de la clandestinidad. Para ellos, igual debió haber obrado. Pero ahora cualquier persona va a poder darle a una joven mizoprostol oxiaprost y que se arregle el sistema de Salud", finalizó.
Minuto 1:47: "Matar a bebés no es mi trabajo"
“Volvería a actuar de la misma manera, porque matar bebés no es mi trabajo. No me arrepiento de nada, hice lo mejor que se podía en una situación así",declaró en LMCipolletti.com.
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