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jueves, 5 de mayo de 2016

Papa: el mundo necesita fraternidad. Economía honrada, desarrollo, justicia, paz y familia 05052016

Papa: el mundo necesita fraternidad. Economía honrada, desarrollo, justicia, paz y familia


Vídeo mensaje del Papa Francisco a la Confederación italiana de Cooperativas - OSS_ROM
05/05/2016 12:16

Las cooperativas promuevan la economía de la honradez, integren en el mundo desarrollo, justicia y paz, y armonicen trabajo y familia
 
(RV).- «Les hablo como a amigos», dijo el Papa Francisco en su vídeo mensaje, con motivo de la 39 Asamblea nacional de la Confederación italiana de Cooperativas, reunida en Roma el 4 y 5 de mayo. Poco más de un año después del encuentro, en el Vaticano, el Santo Padre reiteró sus exhortaciones de ese 28 de febrero, ante «el drama, a menudo la tragedia, de los migrantes, el terrorismo sin confines y el estancamiento de la economía mundial».
Y exhortando a que «sigan siendo el motor que impulsa la parte más de débil de la sociedad civil, sobre todo fundando empresas para dar empleos», destacó asimismo la importancia de «sostener, facilitar y alentar la vida de las familias»:
«Con la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, he indicado una perspectiva de alegría y responsabilidad, pero las personas y las familias no se deben dejar solas, hay que armonizar trabajo y familia».
Renovando  el anhelo de que las cooperativas persigan siempre el bien común, el Papa subrayó una vez más la necesidad que tiene este mundo nuestro de solidaridad y fraternidad, impulsadas de forma especial por la fe:
«No es sólo un capital de confianza, es más: es fraternidad, es el recurso que más necesita hoy el mundo. Ustedes son también testimonio de cómo la fe anima un compromiso concreto en la historia humana y sostiene motivaciones generosas, que pueden mejorar las cosas. Ésta es una misión que deben vivir y compartir con los demás».
Las cooperativas no suelen ser mayoría en la economía de un país, pero no son la parte menos importante, señaló también el Obispo de Roma Y antes de concluir su mensaje, recordando el Jubileo de la Misericordia, les reiteró que, además de producir rentas, como hacen otras empresas, tienen, en su misión, otras tareas de gran valor:
«Tienen también la tarea de hacer funcionar la subsidiariedad, de concretizar la solidaridad, de liberar la dignidad y las capacidades de las personas y, lo repito, de producir fraternidad.
Tengan siempre presente su misión por entero. Estamos en el Año Santo de la Misericordia. La misericordia es, ante todo, aquella omnipotente del Señor, pero la misericordia se expresa también a través de las mujeres y de los hombres. Les deseo que su compromiso en las cooperativas sea también expresión de la misericordia. Gracias»
(CdM – RV)

sábado, 22 de agosto de 2015

Nota Eclesial: La familia educa al trabajo 22082015

Nota Eclesial: La familia educa al trabajo

Nota Eclesial: "La familia educa al trabajo con el ejemplo de los padres”, dijo el Papa Francisco (Catequesis del 19 Agosto de 2015). - RV
22/08/2015 10:23
(RV).- El valor del trabajo se aprende en el hogar, que luego se refleja en la sociedad para construir un mundo más justo y humano, sin descartar a nadie. Estas reflexiones del Papa Francisco siguen siendo de interés para la familia, con el llamado importante a garantizar el trabajo que sostienen sus derechos y les dignifica.
“La familia educa al trabajo con el ejemplo de los padres”, dijo el Papa Francisco (Catequesis del 19 Agosto de 2015). Es allí en la Iglesia domestica donde se inicia la actividad en equipo, la integración en la realización de metas comunes que beneficien a todos. ¡Que valiosa responsabilidad tienen los padres de familia!
Esta catequesis hace refrescar las reiteradas menciones del Papa Francisco de las “tres T: tierra, techo y trabajo”, en el II Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, en Bolivia (09 julio del 2015). Precisamente estos derechos que fortalecen la dignidad de la familia, les permite ser verdaderos coherederos y custodios de la casa común.
En cuanto al Trabajo, en esa oportunidad el Papa Francisco mencionó la importancia de “la proximidad” que también ayuda  a las familias a ser sembradores de cambio de la mentalidad egoísta que niega las posibilidades de “las tres T”. 
Expresó el Papa Francisco en ese discurso: “ese reconocerse en el rostro del otro, esa proximidad del día a día, con sus miserias, porque las hay, las tenemos, y sus heroísmos cotidianos, es lo que permite ejercer el mandato del amor, no a partir de ideas o conceptos sino a partir del encuentro genuino entre personas. Necesitamos instaurar esta cultura del encuentro, porque ni los conceptos ni las ideas se aman. Nadie ama un concepto, nadie ama una idea; se aman las personas” (n° 2).
De esta manera la familia educa al trabajo, aprendiendo principalmente la importancia de la dignidad de la persona humana, el respeto y la necesidad de proximidad que esto comporta. Luego a nivel comunitario debe contribuir a que el también el trabajo dignifique y no excluya a nadie, en la cual los gobiernos deben asumir una gran responsabilidad.
Un testimonio especial lo encontramos en la Sagrada Familia, la proximidad entre ellos no solo educa y dignifica sus tareas humanas, sino que atentos a cumplir la voluntad de Dios experimentaron el amor de Jesucristo, también próximo, en medio de la familia.  
(P. Johan Pacheco, RV)

miércoles, 19 de agosto de 2015

Familia, trabajo, dignidad humana y creación, aliento del Papa 19082015

Familia, trabajo, dignidad humana y creación, aliento del Papa

El Papa Francisco en su audiencia general, del 19 de agosto de 2015 - AP
19/08/2015 11:31
El Papa Francisco alentó a las familias cristianas por un mundo más justo: el trabajo al servicio de la dignidad humana y la creación, fe y valentía
(RV).- Si la organización del trabajo mantiene como rehén a la familia y obstaculiza su camino, quiere decir que la sociedad humana ha empezado a trabajar contra sí misma, advirtió el Santo Padre, invitando a no perder la esperanza:
Familias cristianas no se desanimen – no se sientan como David y Goliat, pues todos sabemos cómo acabó ese desafío
Ante el momento difícil que vivimos en la historia de la humanidad, en el que se quiere impulsar el afán del provecho económico del trabajo, por encima de la familia, el Papa Francisco – en su catequesis central en italiano y como es tradicional sintetizada en otras lenguas – hizo hincapié en el gran desafío y misión de las familias cristianas:
«En este momento difícil de nuestra historia, pidamos al Señor que sostenga a las familias en su vida cotidiana y en su misión. Que Él les conceda custodiar de forma fiel y valiente los valores fundamentales de la creación. Que Jesucristo los fortalezca en la fe, junto con sus familias, para que puedan ser en el mundo signos de su amor y su misericordia».
Con el trabajo participamos en el designio creador de Dios de cuidar el mundo. Que el Espíritu Santo nos ayude a acoger y vivir esta vocación con alegría y esperanza, deseó el Papa:
«Queridos hermanos y hermanas, el trabajo humano es parte de la creación y prosigue la obra creadora de Dios. Comprometámonos en acrecentar las oportunidades de trabajo, afirmando la convicción de que sólo en el trabajo libre creativo, participativo y solidario el ser humano expresa y acrecienta la dignidad de su propia vida».
El Santo Padre deseó a los numerosos fieles de tantas partes del mundo, que su peregrinación a Roma impulse en todos el sentido de pertenencia a laIglesia – nuestra familia -  los fortalezca en la fe en Jesucristo, que llama a toda familia a colaborar en la construcción de un mundo más justo y bello:
«Recuerden que el trabajo puede ser camino de santidad, si se desarrolla como continuación de la obra creadora de Dios y es una expresión de amor a los demás, sobre todo a nuestros familiares».
El Papa dirigió un saludo especial a la Comunidad de Taizé en la víspera del aniversario de su fundación y recordó a su amado fundador:
«Mañana la Comunidad de Taizé cumple 75 años. Deseo dirigir mi saludo acompañado con mi oración a los hermanos, en el recuerdo de su amado fundador Roger Schutz, del que hemos recordado el X aniversario de su muerte, hace tres días. ¡Buen camino para la comunidad de Taizé!»
Coincidiendo su audiencia general con la fiesta de San Juan Eudes, en sus palabras a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados, evocó su devoción a los Sagrados Corazones de Jesús y de María:
«Hoy celebramos la memoria litúrgica de San Juan Eudes. Que su devoción a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, les enseñe a ustedes, queridos jóvenes, la necesidad de su intercesión en el camino espiritual. Los aliente, a ustedes queridos enfermos, a afrontar con fe los momentos de sufrimiento y los estimule a ustedes, queridos recién casados a educar con amor a los hijos que el Señor les querrá donar».
(CdM – RV)
Haz 'click' y escucha la Voz de Francisco.

    El trabajo es sagrado y se aprende en la familia que educa con el ejemplo de los padres 19082015

    El trabajo es sagrado y se aprende en la familia que educa con el ejemplo de los padres

    El Papa Francisco bendice a una familia en el Aula Pablo VI - AFP
    19/08/2015 10:25
    El Papa Francisco abordó el tema del trabajo en la catequesis de este miércoles 19 de agosto de 2015 realizada en el Aula Pablo VI.
    En el Evangelio, la Santa Familia de Nazaret aparece como una familia de trabajadores, y Jesús mismo es llamado ‘hijo del carpintero’ (Mt 13, 55) o incluso ‘el carpintero’ (Mc 6, 3). Y san Pablo no faltará de advertir a los cristianos: ‘el que no quiera trabajar, que no coma’ (2 Ts 3,10).
    "Yo me entristezco cuando veo que no hay trabajo, que hay gente sin trabajo, que no encuentra trabajo y que no tiene la dignidad de llevar el pan a casa y me alegro tanto cuando veo que los gobernantes ponen tanto esfuerzo, trabajo, para encontrar puestos de trabajo, para buscar que todos tengan un trabajo. El trabajo es sagrado, el trabajo da dignidad a una familia y debemos rezar para que no falte el trabajo a ninguna familia".
    Texto y audio completo de la catequesis del Papa en italiano traducido al español
    Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
    Después de haber reflexionado sobre el valor de la fiesta en la vida de la familia, hoy nos detenemos sobre el elemento complementario, que es el trabajo. Ambos forman parte del designio creador de Dios. La fiesta y el trabajo.
    El trabajo, se dice comúnmente, es necesario para mantener a la familia, para crecer a los hijos, para asegurar a los seres queridos una vida digna. De una persona seria, honesta, lo más bello que se puede decir: ‘es un trabajador’, es uno que trabaja, es uno que en la comunidad no vive a expensas de los otros. Hay tantos argentinos hoy que he visto y diré como decimos nosotros ‘no vive de arriba’.
    Y de hecho, el trabajo, en sus mil formas, a partir de aquel hogareño, cuida también el bien común. Y ¿dónde se aprende este estilo de vida laborioso? Primero que nada se aprende en familia. La familia educa al trabajo con el ejemplo de los padres: el papá y la mamá que trabajan por el bien de la familia y de la sociedad.
    En el Evangelio, la Sagrada Familia de Nazaret aparece como una familia de trabajadores, y Jesús mismo es llamado ‘hijo del carpintero’ (Mt 13, 55) o incluso ‘el carpintero’ (Mc 6, 3). Y san Pablo no dejará de advertir a los cristianos: ‘el que no quiera trabajar, que no coma’ (2 Ts 3,10). Es una bella receta para adelgazar esta: no trabajas, no comes.
    El apóstol se refiere explícitamente al falso espiritualismo de algunos que, de hecho, viven a expensas de sus hermanos y hermanas ‘sin hacer nada’ (2 Ts3, 11). El compromiso del trabajo y la vida del espíritu, en la concepción cristiana, no están en absoluto en oposición entre ellas. ¡Es importante entender bien esto! Oración y trabajo pueden y deben estar juntos en armonía, como enseña san Benito. La falta de trabajo daña también al espíritu, como la falta de oración daña también la actividad práctica.
    Trabajar - repito, en mil modos - es propio de la persona humana. Exprime su dignidad de ser creada a imagen de Dios. Por eso se dice que el trabajo es sagrado, el trabajo es sagrado. Y por eso la gestión de la ocupación es una gran responsabilidad humana y social, que no puede ser dejada en las manos de pocos o descargado sobre un ‘mercado’ divinizado. Causar una pérdida en puestos de trabajo significa causar un grave daño social. scartati
    Yo me entristezco cuando veo que no hay trabajo, que hay gente sin trabajo, que no encuentra trabajo y que no tiene la dignidad de llevar el pan a casa y me alegro tanto cuando veo que los gobernantes ponen tanto esfuerzo, trabajo, para encontrar puestos de trabajo, para buscar que todos tengan un trabajo. El trabajo es sagrado, el trabajo da dignidad a una familia y debemos rezar para que no falte el trabajo a ninguna familia.
    Por lo tanto, también el trabajo, como la fiesta, forma parte del designio de Dios Creador. En el libro del Génesis, el tema de la tierra como casa-jardín, confiada al cuidado y al trabajo del hombre (2,8.15), es anticipado con un pasaje muy  conmovedor: ‘Cuando el Señor Dios hizo la tierra y el cielo, aún no había ningún arbusto del campo sobre la tierra ni había brotado ninguna hierba, porque el Señor Dios no había hecho llover sobre la tierra. Tampoco había ningún hombre para cultivar el suelo, pero un manantial surgía de la tierra y regaba toda la superficie del suelo’. (2, 4b-6a). No es romanticismo, es revelación de Dios; y nosotros tenemos la responsabilidad de comprenderla y asimilarla hasta el final. La Encíclica Laudato si’, que propone una ecología integral, contiene también este mensaje: la belleza de la tierra y la dignidad del trabajo están hechas para estar unidas. La tierra se convierte en bella cuando es trabajada por el hombre, van juntas.
    Cuando el trabajo se separa de la alianza de Dios con el hombre y la mujer, cuando se separa de sus cualidades espirituales, cuando es rehén sólo de la lógica de la ganancia y desprecia los afectos de la vida, la degradación del alma contamina todo: también el aire, el agua, la hierba, la comida… La vida civil se corrompe y el hábitat se descompone. Y las consecuencias golpean sobre todo a los más pobres y a las familias más pobres. La moderna organización del trabajo muestra a veces una peligrosa tendencia a considerar la familia un gravamen, un peso, una pasividad para la productividad del trabajo. Pero preguntémonos: ¿cuál productividad? ¿Y para quién? La llamada ‘ciudad inteligente’ es indudablemente rica de servicios y de organizaciones: pero, por ejemplo, es frecuentemente hostil a los niños y a los ancianos.
    A veces quien proyecta está interesado a la gestión de fuerza–trabajo individual, para ensamblar y utilizar o descartar según la conveniencia económica. La familia es un gran lugar de prueba. Cuando la organización del trabajo la tiene como rehén, o incluso le obstaculiza el camino, entonces estamos seguros de que la sociedad humana ha comenzado a trabajar ¡en contra de sí misma!
    Las familias cristianas reciben de esta coyuntura un gran desafío y una gran misión. Ellas ponen en juego los fundamentos de la creación de Dios: la identidad y el vínculo del hombre y de la mujer, la generación de los hijos, el trabajo que hace doméstica la tierra y habitable el mundo. La pérdida de estos fundamentos es un asunto muy serio, y en la casa común ¡hay ya demasiadas grietas! La tarea no es fácil. A veces puede parecer a las asociaciones de las familias que son como David frente a Goliat… pero ¡sabemos cómo terminó ese desafío! Se necesitan fe y astucia. Que Dios nos conceda acoger con alegría y esperanza su llamada, en este momento difícil de nuestra historia. La llamada al trabajo para dar dignidad a sí mismo y a la propia familia. Gracias.
    (Traducción del italiano – Mercedes De La Torre – RV).
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    sábado, 23 de mayo de 2015

    Papa Francisco: Las cuatro características del trabajo digno que todos merecen 23052015

    Papa Francisco: Las cuatro características del trabajo digno que todos merecen

    Por Alvaro de Juana

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    El Papa Francisco en la audiencia esta mañana en el Aula Pablo VI. Foto Daniel Ibáñez / ACI Prensa
    El Papa Francisco en la audiencia esta mañana en el Aula Pablo VI. Foto Daniel Ibáñez / ACI Prensa

    VATICANO, 23 May. 15 / 08:10 am (ACI).- El Papa Francisco recibió esta mañana en el Aula Pablo VI a las Asociaciones Cristianas de Trabajadores Italianos con motivo del 70 aniversario de su fundación y les habló de la necesidad de ayudar a aquellos que no tienen empleo, sobre todo a los jóvenes, así como de dignificar el trabajo y la vida.
    Al comenzar su discurso, el Pontífice denunció la situación de desigualdad que vive la sociedad, algo que “no podemos permitir”. “Debemos proponer alternativas equitativas y solidarias que realmente se puedan poner en marcha”.
    En este sentido, “la propagación de la precariedad, del trabajo en ‘negro’ y del chantaje mafioso hace experimentar sobre todo entre las jóvenes generaciones que la falta de empleo quita la dignidad, impide la plenitud de la vida humana y reclama una respuesta solícita y vigorosa”.
    Por todo esto, el Papa les invitó a “realizar un sueño que vuela hacia lo más alto” de tal manera que a través del trabajo libre, creativo, participativo y solidario”, el ser humano exprese y acreciente la dignidad de la propia vida”.
    Francisco se detuvo en estas cuatro características del trabajo y reflexionó sobre cada una de ellas:
    1.- El trabajo libre: “La verdad del trabajo significa que el hombre, prosiguiendo la obra del Creador, hace que el mundo reencuentre su fin. Ser obra de Dios que, en el trabajo cumplido, encarna y promulga la imagen de su presencia en la creación y en la historia del hombre”.
    Sin embargo, “demasiado a menudo, el trabajo está bajo la opresión a diferentes niveles: del hombre sobre el hombre; de nuevas organizaciones esclavistas que oprimen a los más pobres; en particular, muchos niños y muchas mujeres sufren una economía que obliga a un trabajo indigno que contradice la creación en su belleza y en su armonía”.
    Por tanto, “debemos hacer que el trabajo no sea instrumento de alienación, sino de esperanza y de vida nueva”.
    2.- El trabajo creativo: En este punto, el Santo Padre habló de la originalidad que tiene todo trabajo y las propias personas que lo realizan. Esto puede suceder “cuando se le permite al hombre expresar en libertad y creatividad algunas formas de empresa, de trabajo colaborativo desarrollado en comunidad que consientan a él y a otras personas un pleno desarrollo económico y social”.
    “No podemos cortar las alas –subrayó– a cuantos, en particular jóvenes, tienen tanto que dar con su inteligencia y capacidad; ellos deben ser liberados del peso que les oprime y les impiden entrar a pleno derecho y cuanto antes en el mundo del trabajo”.
    3.- El trabajo participativo: Hace referencia a la capacidad del hombre “para incidir en la realidad”. “El hombre está llamado a expresar el trabajo según la lógica que les es propia, la relacional, esto es, ver siempre en el fin del trabajo el rostro del otro y la colaboración responsable con otras personas”.
    Por eso, “allí donde a causa de una visión economicista se piensa en el hombre en clave egoísta y en los otros como medio y no como fin, el trabajo pierde su sentido primario de continuación de la obra de Dios, obra destinada a toda la humanidad para que todos puedan beneficiarse”.
    4.- El trabajo solidario: Ante la situación generalizada de desempleo y de la gente que busca trabajo, se necesita “dar una respuesta”. Primero “se les debe ofrecer la propia cercanía, la propia solidaridad” y su propia asociación puede ser lugar “de acogida y de encuentro”.
    También “se necesita dar instrumentos y oportunidades adecuadas”, y precisamente ahí es donde más puede aportar esta asociación, precisó el Papa.
    En resumen, la “libertad, creatividad, participación y solidaridad” son características que “forman parte de la historia” de la asociación y “hoy, más que nunca, están ustedes llamados a ponerle en práctica, sin ahorrar, al servicio de una vida digna para todos”.
    El Pontífice resaltó otros tres aspectos: su presencia fuera de Italia y la oportunidad que tienen de acoger y sostener a “muchos jóvenes que salen fuera para buscar un trabajo adecuado a sus estudios o para vivir una experiencia distinta de profesionalidad”. “En los ojos de ustedes pueden encontrar una reflexión de la mirada de sus padres o de sus abuelos que fueron lejos para trabajar”.
    Respecto a la “lucha contra la pobreza” y el “empobrecimiento de las clases medias”, Francisco les animó a prestar una “ayuda no sólo económica para que vivan “una vida digna”.
    “Hoy apenas hace falta nada para convertirse en pobre: la pérdida del trabajo, un anciano no autosuficiente, una enfermedad en la familia, incluso el nacimiento de un hijo”. Se trata de “una importante batalla cultural, la de considerar el bienestar como una infraestructura del desarrollo y no un coste”.
    Antes de dar por concluido su discurso, el Papa pidió no olvidar nunca que su asociación es de “inspiración cristiana” y por tanto su trabajo debe ser también así, fiel “a Jesucristo y a la Palabra de Dios”, mediante el “estudio y la aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia ante los nuevos desafíos del mundo contemporáneo”.