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sábado, 22 de junio de 2019

El rosario, una sanación de la Virgen y Medjugorje: la tristeza se fue de su vida al traer a Dios 22062019

Ni una vida de fiestas y bienes materiales ni la New Age y el reiki pudieron darle paz

El rosario, una sanación de la Virgen y Medjugorje: la tristeza se fue de su vida al traer a Dios

Lourdes Pérez, de Sevilla, ha contado su testimonio de conversión y sanación en Cambio de Agujas, el programa de HM Televisión
Lourdes Pérez, de Sevilla, ha contado su testimonio de conversión y sanación en Cambio de Agujas, el programa de HM Televisión
Lourdes Pérez, de Sevilla, ha contado cómo se educó en una familia sin práctica religiosa y vivió en una tristeza mundana y sin Dios. El Camino de Santiago, el rezo del rosario y una curación asombrosa por intercesión de la Virgen cambiarían su vida y la sacarían de la tristeza. Lo ha explicado en "Cambio de Agujas", el programa de testimonios de HM Televisión.
Una familia que ni rezaba ni iba a misa
Se formó en "una familia sencilla, trabajadora". La familia no iba a misa ni a ella le enseñaron a rezar en casa. Recibió el bautizo y celebró la Primera Comunión, pero en casa no hubo más relación con la fe. 

De niña fue a un colegio religioso donde le enseñaron el Padrenuestro y el Avemaría. Por esa influencia del colegio, de niña adquirió el hábito de rezar el Padrenuestro en casa al acostarse. "Y siempre le pedía al Señor que yo quería ser feliz, siempre. Y pedía también por un abuelo difunto que yo quería muchísimo. Pedía esas dos cosas", recuerda. 
Adolescencia, alternar fiesta y tristeza profunda
En la adolescencia, pasó a una escuela secundaria que no tenía nada religioso, y ella se volcó en salir con las amistades, llegar tarde a casa, incluso pasar toda la noche fuera y llegar solo de madrugada. Su padre le preguntó, con calma: "¿Te pasa algo, tienes problemas?" Notó que era una llamada de atención. 

empezó a combinar periodos de depresión con abundancia de salidas y fiesta. "Era una tristeza muy profunda. Mi madre me llevó al psicólogo y no me sirvió. El segundo psicólogo la solución que me daba era ir al teatro, a distraer mi mente. Yo sentía que eso no era la solución".
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Llorando en el banco de la iglesia
Lourdes no tenía vida de fe. Pero cuando estaba muy triste, daba largos paseos. Y se acostumbró a acabar los paseos en una parroquia que estaba abierta. "Me sentaba en un banco de la iglesia y allí me desahogaba, venga a llorar, y salía nueva". Hoy entiende que quien le consolaba y le sanaba era Dios, pero entonces no lo sabía, porque no sabía casi nada de Dios.
Ella seguía con su vida de fiesta, alcohol y trasnochar. Pensaba que la felicidad llegaría con un buen trabajo y independencia económica. No pensaba en casarse, "yo no quería tener un compromiso". Estuvo viviendo 5 años con un chico, hasta que cortaron. Llegó a tener dinero, coche, casa... Pero eso no le evitaba caer en sus crisis de tristeza. 
Una promesa en el Camino de Santiago... y a rezar
Lourdes fue a hacer el Camino de Santiago. Un amigo suyo había perdido un objeto valioso para él y ella sintió el impulso de hablar con Dios. "Mira, Dios, si mi amigo encuentra este objeto, yo te rezaré el rosario, aunque sea un par de veces por semana", le dijo.
El objeto perdido apareció, así que Lourdes sintió que tenía que cumplir su promesa. Orar con el Rosario entró así en su vida. "Yo no sabía rezarlo, en realidad, lo rezaba con el Padrenuestro, no con los misterios del rosario".
"Perdí dos litros de sangre"... un operación muy peligrosa
Cuando llevaba un año rezando así, vivió un momento especialmente duro. Había perdido un trabajo importante para ella, había perdido su relación de pareja y sufrió mucho en una operación médica que salió mal.
"Perdí dos litros de sangre, me tuvieron que hacer una transfusión. Y no bastaba. Había que entrar en quirófano otra vez. Mis padres estaban muy nerviosos, les habían dicho que yo podía perder la vida". Incluso le hablaron de que en la nueva operación casi seguro tendrían que quitarle el útero, cosa que a la madre de Lourdes le entristecía mucho porque quería nietos.

Lourdes se había traído el rosario al hospital. "Mi madre, al verme el Rosario en la mano, me dijo: 'pero, hija, ¿tu sabes rezarlo?'; 'pues, no'. Y mi hermana entró en Internet con el móvil, encontró un croquis y ese fue mi primer rosario bien rezado, como Dios manda", recuerda.
La operación salió muy bien, no hizo falta extirpar el útero "y de hecho ahora tengo dos hijos", explica muy alegre. "Soy madre, fue un milagro de la Virgen y estoy en deuda".
Ahora quería saber sobre la Virgen
Ella siguió viviendo en clave mundana y de pecado un tiempo. Pero algo había empezado a cambiar. Ahora quería saber cosas de la Virgen. Leía algún libro sobre ella. "Mi actual marido me llevó a visitar Lourdes, a visitar al año siguiente Garabandal. Fue un proceso. Pero lo que me marcó fue el santuario de Medjugorje, en Bosnia. ¡Hasta allí tuvo que llevarme el Señor, imagínate!"
Durante un tiempo antes de Medjugorje, buscando más sobre lo espiritual, un conocido le introdujo en "el lado oscuro espiritual, lo oculto, el esoterismo". "Yo antes desconocía el mundo espiritual, pensé que sólo existía lo visible. Conocí el reiki, me echaban las cartas... todas esas técnicas, que detrás está el demonio. Entré ahí pensando que podía ser feliz. Y en medio de ese cacao la Virgen me llevó a Medjugoje. Antes de Medjugorje íbamos a misa sin comulgar, porque vivíamos en pecado, pero escuchábamos con atención en misa. Y un cura había dicho: 'cuidado con el reiki'. Pero yo defendía el reiki, lo defendía ante otros peregrinos a Medjugorje". 
En esas técnicas ella buscaba una paz efímera, puntual, y los problemas seguían, y hasta venían otros, más gordos. 
Medjugorje
Confesión y cambio vital en Medjugorje
"Medjugorje es un centro espiritual impresionante, grandísimo, allí la presencia de Dios se palpa. Yo fui con mi mochila bien cargada de pecado. Yo, y mi actual marido, porque entonces vivíamos en pareja. Allí fue mi primera confesión. Rompí a llorar delante del sacerdote. Le conté mis remordimientos, lo que había hecho. Ahí empezó el cambio, porque mi marido me pidió matrimonio allí, en el Monte de las Apariciones de la Virgen".

"En Medjugorje hice ayuno, lo que la Virgen pedía, y yo pedí luz a la Virgen... y así fue saliendo de esas cosas [esotéricas], con sutileza, poco a poco".

Tras Medjugorje entendió que tenía que rezar el rosario con el corazón, leer la Biblia, practicar la confesión frecuente... "y eso ya me lo tomé en serio. Yo no puedo bajar la guardia".
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Hoy Lourdes dice: "siempre estaré en deuda, que me faltan días para dar gracias por el bien que me han regalado, Dios y mi madre María".
A quien tenga inquietudes: "que hable con un sacerdote"
A las personas que buscan "les aconsejaría que se acerquen a una parroquia, que se confiesen, que hablen con un sacerdote, le cuenten sus problemas, e inquietudes, aunque piensen que 'soy buena persona, no hago daño a nadie'. 

A los jóvenes les anima a formarse, ayudándose de sacerdotes, catequistas y consagrados. "El verdadero sentido de la vida no es dejarnos llevar por el mundo: no seamos borregos. La vida no es hacer lo que te da la gana, sino nuestro deber. Que no tengan miedo, con Dios en el centro no hay que tener miedo del qué pasará, Él nunca me ha defraudado".
Y concluye: "He encontrado la felicidad y se llama Dios". 

martes, 30 de mayo de 2017

Antonio, reportero de guerra secuestrado por Al Qaeda, cuenta cómo descubrió a Dios en su cautiverio 29052017

«Dios me cuidó, allí había alguien conmigo», dice el español que pasó 10 meses retenido en Siria

Antonio, reportero de guerra secuestrado por Al Qaeda, cuenta cómo descubrió a Dios en su cautiverio

Antonio, reportero de guerra secuestrado por Al Qaeda, cuenta cómo descubrió a Dios en su cautiverio
A la izquierda, Pampliega tras su llegada a España una vez liberado. A la derecha, en la ciudad de Qaraqosh, Irak

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29 mayo 2017
Era el 12 de julio de 2015 cuando Antonio Pampliega, reportero de guerra español era secuestrado junto a otros dos compañeros en la ciudad siria de Alepo por el Frente Al Nusra, entonces filial de Al Qaeda en el país.

Fueron 299 días de cautiverio que se le hicieron eternos, siendo trasladado hasta en seis ocasiones, recibiendo palizas de los terroristas, malnutrido y con la incertidumbre de si cada día sería el último antes de ser asesinado por los yihadistas.

Un año después de su liberación acaba de publicar En la oscuridad (Ediciones Península), que puede adquirir aquí, donde relata su experiencia durante el secuestro y lo que sintió durante esos largos 10 meses en los que pensaba que nunca saldría con vida.

Antes del secuestro no creía en Dios
Pero en medio de la desesperación, el sufrimiento y el miedo a la muerte, este joven se aferró a dos cosas que le mantuvieron con vida: a su familia y a la fe, que no tenía antes de este suceso. En una entrevista con Juan Cadarso para la revista Mirada 21 habla de este encuentro con Dios que tuvo durante su cautiverio y que le sigue marcando ahora que vive en libertad.

“Lo que me hacía seguir hacia adelante era mi familia, sobre todo mi madre y mi hermana, y luego allí encontré a llámalo Dios, llámalo Alá, ponle el calificativo que quieras. Durante siete meses estuve completamente solo en una habitación, sin hablar con nadie, y un día, me puse a hablar con Dios. Todas las mañanas hablaba con él antes de desayunar. Durante siete meses no falté a mi cita. Él era un poco mi compañía”, afirma Antonio Pampliega.



"Dios me cuidó, estoy convencido"
El reportero de guerra asegura que “hacía mucho tiempo que no creía en Dios, por todas las cosas que he visto en la guerra, por todos esos niños que he visto morir y que no entendía cómo alguien así podía permitirlo, pero allí a mí me cuidó, estoy convencido, allí había alguien conmigo, estoy seguro, y me aferré a eso”.

En la habitación en la que estaba recluido y en la que no había ventanas, Pampliega cuenta que tenía “una conversación” con Dios, “hablaba con Él para que me hiciese compañía”.

“Nunca le pedí clemencia, nunca le pedí salir de allí, nunca jamás. Le pedía por mi familia, por mis amigos, por mis compañeros. Jamás le pedí que me sacara, porque el sentimiento de culpa era muy grande, y me sentía responsable. Yo me empeñé en terminar aquel reportaje y tiré un poco de mis compañeros. Si la peor parte me la estoy llevando yo, mejor”, recuerda en la entrevista.

El periodista secuestrado en Siria explica que desde el principio en el que empezó a dialogar con Dios, “le dije: ‘quiero que sepas que soy, posiblemente, tu oveja más negra, y que cuando salga de aquí es posible que no vaya todos los días a misa o hable contigo todos los días. Yo se lo advertí”.

Ahora entra en las iglesias que se encuentra
Aún así, un año después de su liberación ese poso de la fe sigue presente en él: “ahora, siempre que paso por una iglesia, entro y hablo con Él. Hace una semana estuve en Senegal, pasamos por delante de una iglesia cristiana y estuve mis diez minutillos hablando con Él. Tengo mucho que agradecerle porque me cuidó, tanto a mí como a mi familia”.

Su contacto con la fe en esta zona de conflicto se remonta, sin embargo, a un tiempo antes del secuestro con una anécdota que luego le resultó de gran ayuda antes de su cautiverio. Una mujer siria rezaba por él para que pudiera sobrevivir y contar al mundo lo que estaba ocurriendo allí.


Pampliega, en el centro de la imagen. Con gafas aparece James Foley, periodista decapitado por Estado Islámico

Sintió la oración de la gente
Cuando Antonio estaba en manos de Al Qaeda, cuenta, “me acordé mucho de ella, y me preguntaba dónde estaría. Si estaría realmente rezando por mí. Yo estaba ahí secuestrado por mi compromiso con esa mujer. Tú vas a rezar por mí, pero yo voy a seguir viniendo aquí hasta que me quede aliento. ¿Mereció la pena? Merece la pena por ella y por tantos sirios”.

Él tiene claro el importante papel que jugó esta humilde mujer siria pues “he sentido sus oraciones y las de muchísima gente que yo sé que han rezado por mí. Lo sentía, lo sentía de verdad”.

"Para mí, la vida es un regalo"
En su vida ha habido un antes y un después de lo que le sucedió pues le ha hecho ver la vida con otra perspectiva. “El secuestro me ha cambiado bastante mi forma de ser, de pensar y de tomarme la profesión. Antes primaba, por encima de todo, la información o el sufrimiento ajeno, y ahora prima mi familia”, añade.

¿En qué se materializa esto? Antonio Pampliega lo tiene claro: “Para mí, la vida es un regalo. Yo sé lo afortunado que soy de estar hoy hablando contigo. Tengo amigos. Yo tengo un amigo, al que dedico el libro, James Foley (lea su historia en ReL), que no tuvo tanta suerte. Tengo otro compañero que lleva cinco años desaparecido. Para mí es un regalo e intento aprovechar cada día. Hoy estás aquí y mañana a lo mejor no. Hasta que esto no ocurre no somos conscientes. Es una pena”.

Pinche AQUÍ si quiere leer la entrevista íntregra realizada a Antonio Pampliega en Mirada 21 y AQUÍ si quiere adquirir su libro
 

lunes, 1 de mayo de 2017

Expulsada de los Testigos de Jehová y cansada de los mormones, un curso católico cambió su vida

Un anuncio en Facebook llamó la atención de Laura Soto

Expulsada de los Testigos de Jehová y cansada de los mormones, un curso católico cambió su vida

Expulsada de los Testigos de Jehová y cansada de los mormones, un curso católico cambió su vida
Laura Soto Salazar en 2015, el año que conoció la Iglesia Católica y su doctrina...

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27 abril 2017
Laura Soto Salazar, administrativa de 41 años en San José de Costa Rica, ha vivido un itinerario espiritual peculiar. Nació en una familia de Testigos de Jehová. Cuando la expulsaron, se sintió acogida por los mormones. Más adelante, harta de que no respondiesen a sus dudas intelectuales, intentó vivir con Dios "a su manera", sin religiones. Pero un anuncio en Facebook le llamó la atención: "¿Es la Iglesia Católica la Gran Ramera del Apocalipsis?" Era un curso católico. Se apuntó... y quedó más que sorprendida. Por primera vez podía vivir la fe, con la Biblia, en un entorno de comunidad no sectario y de doctrina razonable. Esta es su historia, que ha hecho llegar a ReligionEnLibertad.

Una familia de los Testigos de Jehová
"Nací en un hogar de Testigos de Jehová", escribe Laura. "Mis abuelos paternos y maternos lo eran y, como ellos dicen, yo nací 'en la verdad'. Era la mayor de tres hermanas y mis padres tenian altas expectativas para mí. Como es costumbre en un hogar de Testigos de Jehová, desde muy niña me hacían aprender textos bíblicos que después debía usar para hablar a amigos y vecinos de 'la verdad'. Recuerdo lo orgullosa que se sentía mi abuela de escucharme decir de memoria los nombres de los 66 libros que tiene la Biblia", recuerda Laura... que en esa época no sabía que en las Biblias protestantes, y las de los Testigos de Jehová, faltan los 7 libros deuterocanónicos (Tobit, Judit, Sabiduría, Eclesiástico o Sirácida, Baruc y los dos libros de Macabeos)..

"A la edad de 12 años yo era capaz de contestar las preguntas de mis compañeros de escuela: ¿por que los Testigos no celebran los cumpleaños?, ¿por qué no celebran la Navidad?"

El bautismo de los Testigos

Siendo ella la mayor, sin embargo, sus hermanas menores ya habían dado el paso de recibir el bautismo de los Testigos, que para ellos tiene un valor de arrepentimiento y dedicación a Dios, que se hace cuando ya se conoce algo de la Biblia.

Ninguna iglesia cristiana (católica, protestante ni ortodoxa) acepta la validez de este bautismo, porque los Testigos no creen en la Trinidad.

Bautizarse implicaba un estudio intenso. "A mí se me hacía bastante pesado las dos horas en reuniones un día entre semana, más una hora de un estudio del libro en una de las casas vecinas, más otras dos horas en la reunión del fin de semana, que podría ser sabado o domingo... además de las horas en la predicación, que como publicadora no bautizada debía reportar".


 Un Testigo de Jehová con su carrito en un país hispano

"Sin embargo, después de tener a mi primera hija, después de mi primer divorcio, decidí estudiar y bautizarme. Así, pensé, mis padres, mis hermanas, la familia entera estaría por fin orgullosa de mí y no se fijarían tanto en que fracasé con la elección de un esposo".

"Sin embargo, despues de bautizada mis responsabilidades se aumentaron. Se esperaba que yo misma condujera algun estudio bíblico". Para entonces ya podía impartir la clásica doctrina de los Testigos contra el uso de imágenes religiosas, contra las "religiones falsas", en defensa de la palabra "Jehová" como nombre de Dios, hablando de los cálculos sobre el fin de los tiempos, etc...

Expulsada de los Testigos
"Cinco años después, conocí al padre de mi segunda hija. Quedé embarazada sin estar casada. A los 5 meses de embarazo me convocaron los ancianos de la congregación. Me senté en un salón con 5 hombres frente a mí. Me juzgaron. Me preguntaron cosas no para buscar mi arrepentimiento, sino más bien para alimentar las mentes de ellos con detalles íntimos del momento de la concepción", asegura Laura. "Al negarme a contestar con detalles y al rechazar la oferta de abandonar por completo al padre de mi segunda hija, el resultado fue expulsarme. Yo no había demostrado estar arrepentida".

Una de las acusaciones habituales que se hacen a los Testigos es su rotundidad a la hora de cortar los lazos humanos y familiares con los parientes expulsados o castigados.

"Perdí todo. Perdí a mi familia, todos ellos me dejaron de hablar. Como vivía con mis padres, me hablaban sólo lo imprescindible. Mis amigos, que me habían visto crecer, cruzaban al otro lado de la calle para no saludarme".

Diez años de soledad... y la oferta de los mormones
Durante diez años, fuera de los Testigos, Laura intentó buscar una comunidad en la que poder relacionarse con Dios. Fueron diez años de soledad y tristeza.

"Intenté buscar a Dios en una iglesia evangélica a la que me invitaron, pero no me fue muy bien con los espectáculos que veía, de 'milagros' a diestra y siniestra, con un Dios que proclamaba prosperidad en mi vida si yo daba el diezmo. Aún peor me iba con las personas que se dedicaban a 'hablar en lenguas', aunque no pudieran comunicar su mensaje a nadie más, como si pasó en Pentecostés".

Pasados esos diez años volvió a los Testigos, "lo único que de verdad conocía". Le daban ayuda, pero era una ayuda condicionada. "De inmediato llegó su presión para que yo predicara y convertiera a muchos vecinos. Y por mi vida en esos 10 años me seguían juzgando".


  Unos clásicos misioneros mormones

"De casualidad empecé a hablar con unos mormones. Ellos, con la misma Biblia, me señalaban que los Testigos de Jehová estaban equivocados, mientras que ellos sí tenían la verdad. El amor que reflejaban entre ellos, la unidad de sus familias... eso era algo que siempre había deseado. Sin pensarlo mucho puse mi renuncia a los Testigos de Jehová y me bauticé con los mormones. Ellos no son tan estrictos para bautizar personas: con que se tenga un conocimiento básico y el deseo de hacerlo es suficiente", señala.

Las iglesias cristianas (católicos, ortodoxos o protestantes) tampoco reconocen validez alguna al bautismo mormón.

Los mormones siempre piden al neófito que lea el Libro de Mormón, que para ellos complementa a la Biblia y tiene prioridad sobre ella, y que pregunte a Dios, en oración, si es verdad lo que se cuenta en él. Cualquier sensación en oración se interpretará como una "confirmación" de Dios.

"Recuerdo cuando me presentaron el Libro de Mormón y me dijeron: 'debes leerlo y preguntarle a Dios en oración si este libro es verdadero, Él te contestará'. Así lo hice. La felicidad y la paz que sentía eran mi 'confirmación' de que era un libro inspirado por Dios. No pensé entonces que mi corazón estaba tan sediento de amor, que lo que ellos me mostraban era lo que yo anhelaba".

Ni Testigos ni mormones
"Mi familia de nuevo me dejó de hablar. Yo había hecho lo imperdonable: había renunciado a ser Testigo de Jehová, ¡me había convertido en una apóstata! Fui realmente repudiada por todos. Y aún es así, hasta el día de hoy".

A Laura le gustaba leer el Libro de Mormón, lo leía rápido y lo estudiaba. "En seis meses yo sabía ya lo mismo o más que personas que habían estado en ello más de cinco años. Y, sin embargo, empecé a encontrar muchas incongruencias en los escritos e historias del Libro de Mormón. El libro llegó a parecerme un cuento de ficción".

Además, a medida que en Laura se despertaban preguntas y extrañezas, a medida que estudiaba más y más, se daba cuenta de que los mormones no eran capaces de responder sus dudas ni objeciones. "Nunca me fueron contestadas, por lo tanto, dejé de reunirme con ellos".

Tomó una opción individualista. "Ya mi fe había decaído, no quería ninguna religión.  Me parecía que todas las religiones interpretaban la Biblia como mejor les convenía para apoyar su doctrina. Dios y yo tendríamos en adelante sólo una relación personal. Yo le hablaría a Él y Él a mí. Nadie más se metería, nadie me juzgaría. Todos estaban en el error. Esa ‘verdad’ de la que tanto me hablaban desde que nací, en realidad, no existía”.

Un anuncio en Facebook: “¿La Iglesia es la Gran Ramera?”
Un día a Laura le llamó la atención un anuncio que alguien colocó en sus contactos de Facebook. El anuncio decía: "¿Somos los católicos idólatras? ¿Adoramos a María? ¿Es la Iglesia Católica la Gran Ramera del Apocalipsis? Sepa la verdad en nuestro curso”.

Laura lo tenía claro. Las respuestas eran sí son idólatras, sí adoran a María, sí es la Gran Ramera. “Esas eran las preguntas que yo usaba en mi predicación cuando era Testigo de Jehová. Sabía de memoria esos temas”.

Pero, claro, ahora ya no se fiaba mucho de lo que le habían enseñado.

Me pareció lógico preguntar a un católico para ver qué es lo que cree un católico. Así que llamé al teléfono de contacto”.

- ¿Aló?
-Hola, buenas… Yo estoy interesada en asistir al curso. Pero debo decirle que no soy católica y, bueno, tampoco pretendo serlo. ¿Puedo acudir?
- Sí, claro. Debes traer un cuaderno, un lápiz y una Biblia.

El primer día, el ponente empezó el curso así: “Hermanos y hermanas, si hay en este lugar alguien que no sea católico y no desea serlo, este es el momento de irse… ¡porque le garantizo que si termina el curso se hace católico!"

Para Laura, que había estudiado la Biblia tantos años, le parecía un desafío, casi insultante.

“Yo, ahí sentada, con los ojos bien abiertos, no podía creer lo que escuchaba. Me dije: ‘¿Y este quién se cree? ¡Si yo sé más que cualquiera de los que está aquí sentado! Me voy a quedar y le voy a demostrar con su propia Biblia lo equivocado que está", decidió.


  Laura, con gafas sobre la cabeza, en una foto con el Ministerio Catolico Soy, de Apologética, y los famosísimos músicos de Son By Four

Los pasos de un curso de apologética
El curso era un curso de apologética católica, y estaba diseñado para responder a los interrogantes más frecuentes en personas de otros ambientes cristianos.

Primer tema: Antigua y Nueva Alianza.  “Me pareció interesante”, dice Laura.

Segundo Tema: Sola Biblia, Sola Escritura… la doctrina que Lutero implantó, pero que no aparece en la Biblia. “Este tema me golpeó bajo: me hizo dudar de lo que yo creía”, recuerda Laura.

Tercer Tema: El canon bíblico. ¿Quién decide cuáles son los libros de la Biblia? ¿Con qué autoridad? ¿Por qué la Biblia católica tiene 7 libros más que las protestantes? “Aquí ya tuve que ir a comprar una biblia católica”, dice Laura.

Cuarto Tema: sobre las doctrinas protestantes de “Sola Fe” y “Una vez salvo, siempre salvo”. Laura llegaba a casa, revisaba todo lo que se había comentado en clase, y sentía que todo lo que le mostraban en el curso tenía sentido.

Quinto Tema: La Iglesia del Pentecostés. “Era una Iglesia que no se parecía nada a las sectas en las que yo había estado”.

Sexto Tema: La Iglesia de Jesucristo, ¿cuántas Iglesias fundo Jesus? Aquí Laura aceptó, sin duda, que la Iglesia que Cristo fundó fue la católica… y que ella llevaba equivocada toda la vida en este tema.

Septimo Tema: San Pedro,  primer Papa. “En este tema lloré como nunca lo había hecho. Yo, sí, yo, había sido una de las que había perseguido a la verdadera Iglesia de Jesucristo. Sentí un arrepentimiento tan profundo… Era un amor por la Iglesia Católica que no pude aguantar más. Solicite que se me diera la catequesis necesaria para bautizarme y recibir mis sacramentos”.


  Bautizo y sacramentos católicos de iniciación de Laura en 2015

En 2015 fue bautizada como católica. Pertenece a la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en Hatillo, aunque ella sirve a la Iglesia en el Ministerio de Apologética Católico Soy nacido en la Parroquia del Perpetuo Socorro.

“En resumen, lo que digo a los católicos es ‘instrúyanse en la fe, un católico instruido no será confundido’. La verdad sí existe y la ha tenido siempre la Iglesia Católica”.

(Laura puede ser contactada por Facebook aquí como Soto Salazar Lau)

(Más sobre mormones y testigos de Jehová en este blog)