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miércoles, 11 de enero de 2017

El Parlamento de Polonia reconoce «la importancia de la devoción mariana para todo el país» 09012017

El Parlamento de Polonia reconoce «la importancia de la devoción mariana para todo el país»

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La Virgen de Czestochowa es parte de la esencia de Polonia
El Parlamento de Polonia ha aprobado tanto en la Cámara Baja como en el Senado sendas resoluciones sobre las celebraciones del tercer centenario de la coronación de la Virgen de Czestochowa como Reina de Polonia.
El catolicismo y el amor a María son parte integral de este pueblo eslavo que ha resistido las persecuciones y la opresión sin renunciar a su fe, que ha conformado la identidad nacional de Polonia.
De este modo, la Cámara Baja (Sejm) recordó en su escrito que la coronación de la imagen de la virgen Jasna Gora tuvo lugar el 8 de septiembre de 1717.
Asimismo, la cámara hizo hincapié en que esta celebración unió a todos “y se convirtió en una manifestación de la fe nacional” recalcando la “especial importancia de la devoción mariana para todo el país”.
“Memoria histórica”
Por su parte, el padre Marian Waligora, prior del santuario de Jasna Gora, que cuida a la Virgen desde hace 600 años, indicó tal y como recoge Radio Vaticano que “la memoria histórica del evento de 1717 traerá una contribución significativa a la propagación de las tradiciones  patrióticas y religiosas polacas, constituyendo una lección del patrimonio histórico nacional y un importante apoyo educativo para las nuevas generaciones”.
El centro de investigación Pew Research Center informa que precisamente Polonia es el país más homogéneo en el aspecto religioso entre los estados de la Unión Europea en el que más del 70% de sus habitantes consideran la fe católica un importante criterio de de pertenencia nacional. Además, en este país la Iglesia Católica goza de una gran confianza entre la ciudadanía, más del 70%.

El Papa Francisco reza ante la Virgen de Jasna Gora durante su visita a Polonia en 2016
Polonia está unida a la historia de la imagen de la Virgen
Según informa Zenit, se calcula que cada año peregrinan hasta el santuario mariano más de 4 millones de personas. El lugar fue fundado por Luis I de Hungría y el príncipe Ladislao de Opole y el santuario está al cuidado, desde entonces, de la orden húngara de los paulinos. Según la tradición, esta imagen de la Virgen fue pintada por san Lucas el Evangelista. Aunque las investigaciones la datan en la época bizantina.
Así, cuenta la tradición que la imagen fue llevada por el emperador Constantino de Jerusalén a Constantinopla y fue depositada en el templo local. Seis siglos más tarde, el príncipe Ruteno Lev, encantado por la belleza de Nuestra Señora, quiso llevar la pintura a su país. Por ello, el emperador le regaló la pintura que desde entonces fue venerada en Rusia. Durante las guerras en Rusia protagonizadas por Casimiro el Grande, después continuadas por Luis de Hungría, la pintura fue escondida en el castillo de Bełż, Ucrania. Finalmente, en 1382 la pintura fue encontrada por el príncipe Ladislao de Opole, quien al haber vencido al enemigo la llevó a Częstochowa, para dejarla al cuidado de los monjes paulinos.
Fue en 1430, cuando durante la guerra de los Husitas, el icono fue profanado a golpe de espada, tanto que a día de hoy son todavía visibles las marcas en su rostro. En las primeras décadas del siglo XVII, para proteger el monasterio, se construyó una fortaleza. En 1655 resistió durante dos meses al asedio del ejército sueco.
En los años 1770 y 1771 fue invadida por tropas rusas y en 1809 resistió al asedio de los austriacos, pero cuatro años más tarde fue ocupado por el ejército ruso. En este periodo de guerras e invasiones en Europa, Polonia fue dividida por primera vez. Después de la segunda partición en 1793, Częstochowa fue tomada por los prusianos. En 1795, cuando Polonia fue partida por tercera vez entre tres invasores – Austria, Prusia y Rusia- Polonia desapareció del mapa de Europa por más de 120 años.
Y en este período tan trágico para la nación, Jasna Góra cumplió el papel de eslabón entre las tres partes separadas del país.
El 27 de julio de 1920, enfrentando la invasión del ejército bolchevique, el episcopado polaco reunido en Jasna Góra, proclamó a la Virgen María, Reina de Polonia. Cuando el ejército ruso se acercó a Varsovia en su victoriosa marcha, miles de polacos visitaron a su Reina para pedirle la victoria denominada como “el Milagro en el Río Vístula” que fue atribuido a la intervención de Santa María.

jueves, 28 de julio de 2016

Częstochowa, santuario de gran esperanza 28072016

Częstochowa, santuario de gran esperanza

Este lugar de culto mariano, dedicado a la Virgen Negra y de larga tradición, ha recibido la visita de los tres últimos Pontífices
Santuario de Czestochowa
Santuario De Czestochowa (Wiki Commons - Jerzy Strzelecki Cc )
(ZENIT – Roma).- El papa Francisco ha visitado este jueves por la mañana el santuario mariano de Jasna Góra, en Częstochowa, uno de los centros de culto católico más importante de Polonia. Se calcula que cada año peregrinan hasta este lugar más de 4 millones de personas. En Jasna Góra (Monte claro) está el icono de la Virgen de Częstochowa, conocida también como la Virgen Negra, tan querida y representativa del pueblo polaco. 
El lugar fue fundado por Luis I de Hungría y el príncipe Ladislao de Opole y el santuario está al cuidado, desde entonces, de la orden húngara de los paulinos. Según la tradición, esta imagen de la Virgen fue pintada por san Lucas el Evangelista. Aunque las investigaciones la datan en la época bizantina.
Así, cuenta la tradición que la imagen fue llevada por el emperador Constantino de Jerusalén a Constantinopla y fue depositada en el templo local. Seis siglos más tarde, el príncipe Ruteno Lev, encantado por la belleza de Nuestra Señora, quiso llevar la pintura a su país. Por ello, el emperador le regaló la pintura que desde entonces fue venerada en Rusia. Durante las guerras en Rusia protagonizadas por Casimiro el Grande, después continuadas por Luis de Hungría, la pintura fue escondida en el castillo de Bełż, Ucrania. Finalmente, en 1382 la pintura fue encontrada por el príncipe Ladislao de Opole, quien al haber vencido al enemigo la llevó a Częstochowa, para dejarla al cuidado de los monjes paulinos.
Fue en 1430, cuando durante la guerra de los Husitas, el icono fue profanado a golpe de espada, tanto que a día de hoy son todavía visibles las marcas en su rostro. En las primeras décadas del siglo XVII, para proteger el monasterio, se construyó una fortaleza. En 1655 resistió durante dos meses al asedio del ejército sueco. En los años 1770 y 1771 fue invadida por tropas rusas y en 1809 resistió al asedio de los austriacos, pero cuatro años más tarde fue ocupado por el ejército ruso. En este periodo de guerras e invasiones en Europa, Polonia fue dividida por primera vez. Después de la segunda partición en 1793, Częstochowa fue tomada por los prusianos. En 1795, cuando Polonia fue partida por tercera vez entre tres invasores – Austria, Prusia y Rusia- Polonia desapareció del mapa de Europa por más de 120 años.
Y en este período tan trágico para la nación, Jasna Góra cumplió el papel de eslabón entre las tres partes separadas del país.
El 27 de julio de 1920, enfrentando la invasión del ejército bolchevique, el episcopado polaco reunido en Jasna Góra, proclamó a la Virgen María, Reina de Polonia. Cuando el ejército ruso se acercó a Varsovia en su victoriosa marcha, miles de polacos visitaron a su Reina para pedirle la victoria denominada como “el Milagro en el Río Vístula” que fue atribuido a la intervención de Santa María.
De este modo, este lugar se ha convertido en centro de devoción para todo los polacos, incluido, como no podía ser de otra manera, el papa polaco. Un joven Karol Wojtyła, en 1936, partió de Cracovia en peregrinación hasta Jasna Góra junto con una multitud de más de 20.000 estudiantes universitarios, en la que clamaban su deseo de construir una nueva Polonia con la ayuda de la Virgen María.
El 4 de junio de 1979, ya como Juan Pablo II, el primer papa polaco en la historia de la Iglesia, llegó a Jasna Góra nombrándola “santuario de Gran Esperanza”. Wojtyła, durante su pontificado, viajó a Polonia en 7 ocasiones, aunque no en todas ellas visitó el santuario.
También acudió a Częstochowa Benedicto XVI, en mayo del 2006, donde se reunió en el santuario con religiosos, religiosas, seminaristas y representes de los movimientos y de la vida consagrada. Ahora, 10 años más tarde, la Virgen Negra ha recibido nuevamente la visita del sucesor de Pedro. El papa Francisco ha celebrado la misa, en presencia de unas 300 mil personas, con ocasión del 1050º aniversario del Bautismo de Polonia. 

lunes, 25 de julio de 2016

Conoce la historia de la Virgen de Czestochowa, Patrona de Polonia

Conoce la historia de la Virgen de Czestochowa, Patrona de Polonia

Por Diego López Marina

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Virgen de Czestochowa / Flickr de Catholic Church of England and Wales (CC BY NC SA 2.0)
Virgen de Czestochowa / Flickr de Catholic Church of England and Wales (CC BY NC SA 2.0)








REDACCIÓN CENTRAL, 25 Jul. 16 / 04:39 pm (ACI).- La imagen de la Patrona de Polonia, la Virgen de Czestochowa, recibirá la visita del Papa Francisco este 28 de julio durante el tercer día de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) 2016 en Cracovia.
El monasterio de Jasna Gora, donde se encuentra la imagen conocida como "La Madonna Negra", es casi una parada obligatoria de cualquier peregrino que visita Polonia. Se encuentra en la ciudad de Czestochowa, lugar donde además se ofrecerá la Misa por el 1050 aniversario del bautismo de Polonia.
El icono de la Virgen de Czestochowa es uno de los más venerados en Polonia y Europa, y representa a la Virgen María con el Niño en brazos. A lo largo de la historia ha sufrido varios atentados que le han dejado marcas en el rostro y el cuello.
El icono original fue destruido y sobre sus restos se colocó el actual. Se trata de una imagen de la Virgen a la que San Juan Pablo II tenía especial devoción y de la que tenía una réplica en el altar de la capilla privada en donde rezaba varias horas al día.
Según la tradición, después de la crucifixión de Jesús, cuando la Virgen María se trasladó a la casa de San Juan, llevó consigo una mesa hecha por el Señor en el taller de San José.
Se cuenta que, cuando las mujeres piadosas de Jerusalén le pidieron a San Lucas que hiciese una pintura de la Madre de Dios; fue la parte superior de esta mesa la que el Apóstol utilizó para pintar la imagen. Mientras aplicaba los broches y la pintura, San Lucas escuchaba con atención como la Madre de Jesús hablaba de la vidade su Hijo, lo que fue utilizado luego para escribir su Evangelio.
La tradición cuenta que la imagen permaneció en Jerusalén hasta que fue descubierta por Santa Helena en el siglo IV. Fue llevada a Constantinopla donde permaneció 500 años, hasta que se convirtió en objeto de varias dotes y así fue como llegó a Rusia, a la región que más tarde se convirtió en la actual Polonia.
Los milagros atribuidos a la intercesión de Nuestra Señora de Czestochowa son muchos. La documentación al respecto se guarda en los archivos de los Padres Paulinos en Jasna Gora (Polonia).
Uno de estos es el conocido como el Milagro de Vístula: el 14 de septiembre de 1920, cuando el ejército ruso se estableció en el Río Vístula y se preparaba para invadir la ciudad de Varsovia, el pueblo recurrió a la Virgen María.
Al día siguiente, fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, el ejército ruso se retiró después que la imagen de la Virgen apareció en una nube sobre la ciudad.
Años después, al inicio de la Segunda Guerra Mundial, los alemanes invadieron y capturaron Polonia. Después de haber tomado la ciudad de Varsovia, una de las órdenes de Hitler fue cancelar todas las peregrinaciones ya que estas fortalecían al pueblo polaco.
En demostración al amor por la Virgen negra y la confianza en su protección, medio millón de polacos secretamente viajaron hasta el santuario en contra de las órdenes de Hitler. Después de la liberación de la ciudad en el año 1945, un millón y medio de personas expresaron su gratitud rezando frente a la imagen milagrosa.
San Juan Pablo II visitó varias veces el Santuario. La primera vez, como Pontífice, fue en 1979 al poco tiempo de haber sido elegido como sucesor de San Pedro.