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sábado, 23 de noviembre de 2019

Tailandia: Al grito de “¡Viva el Papa!”, 60.000 personas se unen a Francisco en la Misa 21112019

Estadio Nacional De Bangkok, En Tailandia © Zenit/Deborah Castellano

Tailandia: Al grito de “¡Viva el Papa!”, 60.000 personas se unen a Francisco en la Misa

En el Estadio Nacional de Bangkok
(ZENIT – 21 nov. 2019).- En memoria de la fiesta litúrgica de la Presentación de la Beata Virgen María, y ante 60.000 personas, el Papa Francisco ha celebrado por primera vez la Eucaristía en Tailandia, un país de mayoría budista, convirtiéndose en el segundo pontífice que lo hace, después de Juan Pablo II en 1984.
Minutos antes de las 18 horas en el Sudeste asiático (12 horas en Roma), el Pontífice ha llegado al estadio nacional Rajamangala, y después de haber hecho el cambio de coche, ha pasado en papamóvil entre los fieles por el estadio, acogido con alegría entre vítores que decían en español: “¡Viva el Papa!”.
350 aniversario de la fundación católica 
Con motivo del creación del Vicariato Apostólico de Siam (1669-2019), “signo del abrazo familiar producido en estas tierras”, el Santo Padre visita este país del Sudeste asiático, antes de ir a Japón. Siam es el nombre del antiguo reino de Tailandia.
El Santo Padre ha animado en su homilía a seguir “en camino, tras las huellas de los primeros misioneros, para encontrar, descubrir y reconocer alegremente todos esos rostros de madres, padres y hermanos, que el Señor nos quiere regalar y le faltan a nuestro banquete dominical”.
90% de budistas
A pesar de la poca población católica que hay en Tailandia –el 0,59% de la población–, la acogida al Santo Padre ha sido muy participativa y alegre por la mayoría. En el país, el 90% de los habitantes practican el budismo y un 5% son musulmanes.
Numerosos peregrinos de los países vecinos, como Camboya o Vietnam, han participado en esta histórica celebración eucarística. La oración de los fieles se ha hecho en tailandés y en paquistaní.
Las lecturas del Evangelio han sido las de Zacarías 2, 14-17 y Mateo 2, 46-50. Asimismo, los fieles han cantado el salmo: “Dios te Salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Aleluya”.
El delicado coro que ha acompañado la liturgia eucarística estaba formado por cientos de personas, perfectamente armonizadas e integradas.
Amarillo, color de la sabiduría 
En Tailandia el color amarillo representa la enseñanza, la sabiduría y el desarrollo espiritual y mental. También es el color de la realeza, ya que el rey Rama X nació un lunes, día dedicado a este color.
Las ofrendas han sido llevadas al Santo Padre por familias con ancianos, jóvenes y niños vestidos con atuendos tradicionales, vestidos de sedas y colores, y otros trajes típicos de otras zonas del país.
Agradecimiento del arzobispo 
El cardenal Francisco Javier Kriengsak Kovithavanij, arzobispo de Bangkok, ha agradecido al Obispo de Roma su visita: “El Señor ha otorgado el don del amor de Cristo a todos los cristianos tailandeses”, ha expresado al Papa. “Es una gracia más allá de nuestras expectativas, algo que no estaba incluido en los planes de los primeros misioneros de aquel tiempo”.
Así, recordando el motivo de la visita apostólica, ha observado que desde ese tiempo en adelante, “la iglesia católica en Tailandia se ha ido desarrollando y progresando bajo el patrocinio real hasta nuestros días”.
“Muchísimas gracias, Santidad, desde el fondo de nuestros corazones, por su constante testimonio que nos empuja a encarnar el misericordioso amor de Cristo para todos los hombres y mujeres, y para toda la humanidad siguiendo su ejemplo”, ha pronunciado.
Finalmente, terminada la celebración eucarística, decenas de niñas tailandesas han bailado para el Papa Francisco, ataviadas con tradicionales vestidos y ornamentos florales y paraguas.

Obispos tailandeses y asiáticos: Mirar “el mañana con la certeza de que no vamos solos” 22112019


Encuentro Con Los Obispos Tailandeses Y Asiáticos, 22 Nov. 2019 © Vatican Media

Obispos tailandeses y asiáticos: Mirar “el mañana con la certeza de que no vamos solos”

Encuentro con el Papa

(ZENIT – 22 nov. 2019).- Consciente de los interrogantes que los prelados asiáticos deben afrontar en sus comunidades, el Papa Francisco exhortó a mirar “el mañana con la certeza de que no vamos solos, de que no caminamos solos, de que no vamos solos, Él nos espera ahí invitándonos a reconocerlo principalmente en el partir el pan”.
En la mañana de hoy, 22 de noviembre de 2019, a las 11, hora local (las 5 h. en Roma), el Santo Padre se reunió en el santuario del beato Nicolas Bunkherd Kitbamrung con los obispos de la Conferencia Episcopal de Tailandia (CBCT) y de la Federación de las Conferencias Episcopales Asiáticas (FABC).
Santuario de Nicolas Bunkherd Kitbamrung
Nicolas Bunkherd Kitbamrung es el primer sacerdote mártir tailandés, evangelizador de este país. El santuario que lleva su nombre fue terminado de construir en 2003, en el distrito de Sam Phran, Bangkok, cerca del lugar donde nació y frente a la parroquia de san Pedro.
El edificio presenta una arquitectura moderna y en él se encuentran las reliquias de Kitbamrung, beatificado el 5 de marzo del año 2000, así como un museo que conmemora la vida heroica de este beato y su contribución a la comunidad cristiana tailandesa.
La CBCT y la FABC
La Conferencia Episcopal de Tailandia (CBCT) fue fundada en 1965 y está compuesta por los obispos de las dos archidiócesis y las 9 diócesis de Tailandia. Su actual presidente es el arzobispo de Bangkok, el cardenal Francis Xavier Kriengsak Kovithavanij.
La CBCT forma parte de la mencionada Federación de las Conferencias Episcopales Asiáticas (FABC), una asociación que, efectivamente, reúne a los ordinarios de los episcopados de Asia meridional, sur oriental, oriental y central.
Con sede en Hong- Kong, fue fundada en 1972 con la aprobación de la Santa Sede “para promover la solidaridad y la corresponsabilidad de sus miembros” en su obra al servicio de la Iglesia y de la sociedad en sus respectivos países, en total 19.
50 aniversario de la FABC
Antes de que el Papa Francisco pronunciara su discurso, el presidente del episcopado tailandés dirigió unas palabras de agradecimiento al Pontífice en las que ha señalado que la Federación de las Conferencias Episcopales de Asia celebrará su cincuentavo aniversario con una Asamblea General, en Bangkok.
Después de la alocución del Obispo de Roma, tuvo lugar el besamanos de los obispos y la foto de grupo. El Papa se desplazó finalmente a la sala de conferencias cercana, en la que tendría lugar el encuentro con los miembros de la Compañía de Jesús.
Palabras del Papa Francisco
Francisco se refirió en su discurso al testimonio del beato Nicolás Bunkerd Kitbamrung, que dedicó su vida a la evangelización y fue martirizado. Y pidió que este encuentro “impulse en nosotros un gran celo por la evangelización en todas las Iglesias locales de Asia y podamos ser, cada vez más, discípulos misioneros del Señor”.
También aludió a la próxima Asamblea General de la citada federación de episcopados asiáticos en el cincuentenario de su fundación, “una buena ocasión para volver a visitar estos ‘santuarios’ donde se custodian las raíces misioneras que marcaron estas tierras y dejarse impulsar por el Espíritu Santo desde las huellas del primer amor (…)”.
La memoria de los misioneros
Por otra parte, el Papa Francisco resaltó el carácter multicultural y multirreligioso de Asia que a la vez es probado por la pobreza y la explotación, por problemas como las drogas, el tráfico de personas, los migrantes y refugiados, las malas condiciones laborales y la explotación y la desigualdad económica y social.
Ante ello, el Pontífice propuso la memoria de los primeros misioneros “que nos precedieron con coraje, con alegría y con una resistencia única, permitirá medir y evaluar nuestro presente y nuestra misión desde una perspectiva mucho más amplia y transformadora”.
El Espíritu Santo “primerea”
Así, para el Obispo de Roma, observando el “camino misionero en estas tierras”, una de las primeras enseñanzas nace de la confianza de que el Espíritu Santo “primerea”, llega antes que el misionero: “El impulso del Espíritu Santo sostuvo y motivó a los Apóstoles y a tantos misioneros a no descartar ninguna tierra, pueblo, cultura o situación” y “ellos eran audaces, valientes, porque sabían principalmente que el Evangelio es un don para ser derramado en todos y para todos”, explicó.
Además, remarcó que no basta con difundir el Evangelio, sino que “una Iglesia misionera sabe que su mejor palabra es dejarse transformar por la Palabra que da Vida, haciendo del servicio su nota definitiva. No somos nosotros quienes disponemos de la misión, y menos nuestras estrategias”.
El Espíritu es el verdadero protagonista que “nos impulsa y nos envía continuamente a compartir este tesoro en vasijas de barro (cf. 2 Co 4,7); transformados por el Espíritu para transformar cada rincón donde nos toque estar”, continuó.
El pastor es parte del pueblo
Por otra parte, el Papa Francisco recordó que el pastor es una persona que, “ama entrañablemente a su pueblo, conoce su idiosincrasia, sus debilidades y fortalezas” y que forma parte de dicho pueblo, “no somos los patrones”.
Y pidió no perder de vista la evangelización realizada por los laicos, “no clericalicemos la misión y mucho menos clericalicemos a los laicos”, aclaró.
Los sacerdotes
El Pontífice llamó a los obispos a tener siempre abiertos “la puerta y el corazón” a los sacerdotes: “Estén cerca de ellos, escúchenlos, busquen acompañarlos en todas las situaciones que ellos enfrenten, especialmente cuando los vean desanimados o apáticos”, expresó.
Y agregó que lo hicieran creando un clima de confianza, “para un diálogo sincero, un diálogo abierto, buscando y pidiendo la gracia de tener la misma paciencia que el Señor tiene con cada uno de nosotros, ¡que es tanta, qué es tanta!”.
A continuación sigue el discurso completo del Papa.
***
Discurso del Santo Padre
Agradezco a Su Eminencia, el Cardenal Francis Xavier Kriengsak Kovithavanij, sus amables palabras de introducción y bienvenida. Estoy feliz de poder estar con ustedes y compartir, aunque sea de manera breve, las alegrías y esperanzas, sus iniciativas y sueños, y también los desafíos que enfrentan como pastores del santo pueblo fiel de Dios. Gracias por vuestra fraternal bienvenida.
Nuestro encuentro de hoy tiene lugar en el Santuario del Beato Nicolás Bunkerd Kitbamrung, que dedicó su vida a la evangelización y la catequesis, formando discípulos del Señor, principalmente aquí en Tailandia, también en parte de Vietnam y a lo largo de la frontera con Laos, y coronó su testimonio de Cristo con el martirio. Pongamos este encuentro bajo su mirada para que su ejemplo impulse en nosotros un gran celo por la evangelización en todas las Iglesias locales de Asia y podamos ser, cada vez más, discípulos misioneros del Señor; así su Buena Noticia pueda ser derramada como bálsamo y perfume en este bello y gran continente.
Sé que está planificando para el 2020 la Asamblea General de la Federación de Conferencias de los Obispos de Asia, en el cincuentenario de su fundación. Una buena ocasión para volver a visitar estos “santuarios” donde se custodian las raíces misioneras que marcaron estas tierras y dejarse impulsar por el Espíritu Santo desde las huellas del primer amor, lo cual permitirá abrirse con coraje, con parresia a un futuro que deben gestar, crear, a fin de que tanto la Iglesia como la sociedad en Asia se beneficien de un impulso evangélico compartido y renovado. Enamorados de Cristo, capaces de enamorar y compartir ese mismo amor.
Ustedes viven en medio de un continente multicultural y multirreligioso, de gran belleza y ,prosperidad, pero probado al mismo tiempo por una pobreza y explotación extendida a varios niveles. Los rápidos avances tecnológicos pueden abrir inmensas posibilidades que faciliten la vida, pero pueden dar lugar a un creciente consumismo y materialismo, especialmente entre los jóvenes. Ustedes cargan sobre sus hombros las preocupaciones de sus pueblos, al ver el flagelo de las drogas y el tráfico de personas, la necesidad de atender un gran número de migrantes y refugiados, las malas condiciones de trabajo, la explotación laboral experimentada por muchos, así como la desigualdad económica y social que existe entre los ricos y pobres.
En medio de estas tensiones está el pastor luchando e intercediendo con su pueblo y por su pueblo; por eso creo que la memoria de los primeros misioneros que nos precedieron con coraje, con alegría y con una resistencia única, permitirá medir y evaluar nuestro presente y nuestra misión desde una perspectiva mucho más amplia, mucho más transformadora. Esta memoria nos libra, en primer lugar, de creer que los tiempos pasados fueron siempre más favorables o mejores para el anuncio, y nos ayuda a no refugiarnos en pensamientos y discusiones estériles que terminan por centrarnos y encerrarnos en nosotros mismos, paralizando todo tipo de acción. «Aprendamos de los santos que nos han precedido y enfrentaron las dificultades propias de su época» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 263), y permitamos ser despojados de todo aquello que se nos “pegó” durante el camino, y que vuelve más pesado todo el andar. Somos conscientes de que hay estructuras y mentalidades eclesiales que pueden llegar a condicionar negativamente un dinamismo evangelizador; igualmente las buenas estructuras sirven cuando hay una vida que las anima, las sostiene y las juzga; porque en definitiva sin vida nueva y auténtico espíritu evangélico, sin “fidelidad de la Iglesia a la propia vocación”, cualquier estructura nueva se corrompe en poco tiempo (cf. ibíd., 26), y puede dificultar a nuestro corazón el importante ministerio de la oración e y la intercesión. Esto nos puede ayudar, a veces, a movernos ante los entusiasmos indiscretos de metodologías con éxito aparente pero con poca vida.
Mirando el camino misionero en estas tierras, una de las primeras enseñanzas recibidas nace de la confianza en saber que es precisamente el Espíritu Santo el primero en adelantarse y convocar: El Espíritu Santo “primerea” a la Iglesia invitándola a alcanzar todos esos puntos nodales, donde se gestan los nuevos relatos y paradigmas, alcanzar con la Palabra de Jesús los núcleos más profundos del alma de nuestras ciudades y culturas (cf. ibíd., 74). No olvidemos que el Espíritu Santo llega antes que el misionero y permanece con él. El impulso del Espíritu Santo sostuvo y motivó a los Apóstoles y a tantos misioneros a no descartar ninguna tierra, pueblo, cultura o situación. No buscaron un terreno con “garantías de éxito”; al contrario, su “garantía” residía en la certeza que ninguna persona y cultura estaba de antemano incapacitada para recibir la semilla de vida, de felicidad y especialmente de la amistad que el Señor le quiere regalar. No esperaron que una cultura fuera afín o sintonizara fácilmente con el Evangelio; por el contrario, se zambulleron en esas realidades nuevas, convencidos de la belleza de la que eran portadores. Toda vida vale a los ojos del Maestro. Ellos eran audaces, valientes, porque sabían principalmente que el Evangelio es un don para ser derramado en todos y para todos: derramado a toda la gente, a los doctores de la ley, pecadores, publicanos, prostitutas, todos los pecadores de ayer como los de hoy. Me gusta señalar que la misión, antes que las actividades para realizar o proyectos para implementar, requiere una mirada y un olfato a cultivar; requiere una preocupación paternal y maternal porque la oveja se pierde cuando el pastor la da por perdida, nunca antes. Hace tres meses me visitó un misionero francés, que trabaja desde hace casi cuarenta años en el norte de Tailandia, entre las tribus, y vino con un grupo de unas 20/25 personas. Todos padres y madres de familia, jóvenes, 25 años, no más, a los cuales él había bautizado, primera generación, y ahora bautizaba a sus hijos. Uno puede pensar: perdiste la vida con 50 personas, con 100 personas. Esa fue su semilla, y Dios lo consuela haciéndole bautizar a los hijos de quien el bautizo por primera vez. Simplemente esos tribales del norte de Tailandia los vivió como riqueza para evangelizar. No dio por perdida esa oveja, la asumió.
Uno de los puntos más hermosos de la evangelización es hacernos cargo de que la misión confiada a la Iglesia no reside sólo en la proclamación del Evangelio, sino también en aprender a creerle al Evangelio. Cuantos hay que proclaman, proclamamos, a veces, en momentos de tentación, el Evangelio y no le creemos al Evangelio. Aprender a creerle al Evangelio, a dejarse tomar y transformar por él. Consiste en vivir y en caminar a la luz de la Palabra que tenemos que proclamar. Nos hará bien recordar al gran Pablo VI: «Evangelizadora, la Iglesia comienza por evangelizarse a sí misma. Comunidad de creyentes, comunidad de esperanza vivida y comunicada, comunidad de amor fraterno, tiene necesidad de escuchar sin cesar lo que debe creer, las razones para esperar, el mandamiento nuevo del amor» (Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 15). Así la Iglesia entra en la dinámica discipular de conversión-anuncio, purificada por su Señor, se transforma en testigo por vocación. Una Iglesia en camino, sin miedo a bajar a la calle y confrontarse con la vida misma de las personas que le fueron confiadas, es capaz de abrirse humildemente al Señor y con el Señor vivir el asombro, el estupor, de la aventura misionera, sin esa necesidad consciente o inconsciente de querer aparecer ella en primer lugar, ocupando o pretendiendo vaya a saber qué lugar de preeminencia. ¡Cuánto debemos aprender de ustedes, que en tantos de vuestros países o regiones son minorías, y a veces minorías ignoradas, obstaculizadas o perseguidas, y no por eso se dejan llevar o contaminar por el síndrome de inferioridad o la queja de no sentirse reconocidos! Van adelante, anuncian, siembran, rezan y esperan. Y no pierden la alegría.
Hermanos: «Unidos a Jesús, busquemos lo que Él busca, amemos lo que Él ama» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 267), y no tengamos miedo de hacer de sus prioridades nuestras prioridades. Ustedes saben muy bien lo que es una Iglesia pequeña en personas y en recursos, pero ardiente y con ganas de ser instrumento vivo del compromiso del Señor con todas las personas de vuestros pueblos y ciudades (cf. Conc. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, 1). Vuestro compromiso por llevar adelante esa fecundidad evangélica anunciando el kerygma con obras y con palabras en los diferentes ámbitos donde los cristianos se encuentran, es un testimonio contundente.
Una Iglesia misionera sabe que su mejor palabra es dejarse transformar por la Palabra que da Vida, haciendo del servicio su nota definitiva. No somos nosotros quienes disponemos de la misión, y menos nuestras estrategias. Es el Espíritu el verdadero protagonista que a nosotros, pecadores perdonados, nos impulsa y nos envía continuamente a compartir este tesoro en vasijas de barro (cf. 2 Co 4,7); transformados por el Espíritu para transformar cada rincón donde nos toque estar. El martirio de la entrega cotidiana y tantas veces silenciosa dará los frutos que vuestros pueblos necesitan.
Esta realidad nos impulsa a desarrollar una espiritualidad muy particular. El pastor es una persona que, en primer lugar, ama entrañablemente a su pueblo, conoce su idiosincrasia, conoce sus debilidades y fortalezas. La misión es ciertamente amor por Jesucristo, pero al mismo tiempo es una pasión por su pueblo. Cuando nos detenemos ante Jesús crucificado, reconocemos todo ese amor que nos devuelve la dignidad y nos sostiene, y precisamente allí mismo, si no somos ciegos, empezamos a percibir que esa mirada de Jesús se amplía y se dirige llena de cariño y de ardor hacia todo su pueblo (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 268).
Recordemos que nosotros también somos parte de este pueblo; no somos los patrones, somos parte del pueblo; fuimos elegidos como servidores, no como dueños o amos y esto significa que debemos acompañar a quienes servimos con paciencia, y con amabilidad, escuchándolos, respetando su dignidad, impulsando y valorando siempre sus iniciativas apostólicas. No perdamos de vista que muchas de vuestras tierras fueron evangelizadas por laicos. No clericalicemos la misión, por favor. Y mucho menos clericalicemos los laicos. Ellos laicos tuvieron la posibilidad de hablar el dialecto de su gente, ejercicio simple y directo de inculturación no teórica ni ideológica, sino fruto del ardor por compartir a Cristo. El santo Pueblo fiel de Dios posee la unción del Santo que estamos llamados a reconocer, a valorar y expandir. No perdamos esta gracia de ver a Dios actuando en medio de su pueblo, como lo hizo antes, lo hace ahora y lo seguirá haciendo. Me viene una imagen, que no estaba en el programa pero…: el pequeño Samuel que se despertaba de noche. Dios respetó al viejo sacerdote, débil de carácter, le dejaba hacer, pero no le habló. Le habló a un muchacho, a uno del pueblo.
De manera particular los invito a que tengan siempre abierta la puerta para sus sacerdotes. La puerta y el corazón. No olvidemos que el prójimo más prójimo del obispo es el sacerdote. Estén cerca de ellos, escúchenlos, busquen acompañarlos en todas las situaciones que ellos enfrenten, especialmente cuando los vean desanimados o apáticos, que es la peor de las tentaciones del demonio. La apatía, el desánimo. y esto háganlo no como jueces sino como padres, no como gerentes que se sirven de ellos, sino como auténticos hermanos mayores. Creen un clima donde exista la confianza para un diálogo sincero, un diálogo y abierto, buscando y pidiendo la gracia de tener la misma paciencia que el Señor tiene con cada uno de nosotros, ¡y que es tanta, que es tanta!
Queridos hermanos: Sé que son múltiples los interrogantes que deben enfrentar en el seno de sus comunidades, tanto a diario como pensando en el porvenir. Nunca perdamos de vista que en ese futuro, tantas veces incierto como cuestionador, es precisamente el Señor mismo quien viene con la fuerza de la Resurrección transformando cada llaga, cada herida, en fuente de vida. Miremos el mañana con la certeza de que no estamos solos, de que no caminamos solos, de que no vamos solos, Él nos espera ahí invitándonos a reconocerlo principalmente en el partir el pan.
Supliquemos la intercesión del beato Nicolás y de tantos santos misioneros, para que nuestros pueblos sean renovados con esa misma unción.
Puesto que están hoy aquí numerosos Obispos de Asia, aprovecho la ocasión para extender esta la bendición y mi cariño a todas vuestras comunidades y, de modo especial, a los enfermos y a todos aquellos que estén pasando por momentos de dificultad. Que el Señor los bendiga, cuide y los acompañe siempre. Y a ustedes, que los lleve de su mano; y ustedes déjense llevar de la mano del Señor, no busquen otras manos.
Y, por favor, no se olviden de rezar y hacer rezar por mí, porque todo lo que les dije a ustedes me lo tengo que decir a mí mismo también.
Muchas gracias.
© Librería Editorial Vaticana

Tailandia: Los jóvenes, “peregrinos de la fe”, el “ahora” de Dios 22112019


Misa Con Los Jóvenes En Bangkok, 22 Nov. 2019 © Vatican Media

Tailandia: Los jóvenes, “peregrinos de la fe”, el “ahora” de Dios

Última Misa con el Papa en el país

(ZENIT – 22 nov. 2019).- En la última Misa del Papa en Tailandia, el cardenal Kovithavanij, arzobispo de Bangkok ha resaltado cómo “Su Santidad guarda en su corazón a estos jóvenes, ‘peregrinos de la fe’, pues ellos son el presente y el futuro de la Iglesia y de la sociedad humana”.
Hoy, 22 de noviembre de 2019, en torno a las 16:40, hora local, (10:40 h. en Roma), el Papa presidió la Eucaristía con los jóvenes en la catedral de la Asunción en Bangkok.
Francisco se encuentra en el último día de su visita a Tailandia, que forma parte de la primera etapa de su viaje apostólico a Asia, en curso del 19 al 26 de noviembre y en el que también visitará Japón.
Además de los 700 jóvenes reunidos dentro de la catedral, los medios locales reportan que unos 10.000 jóvenes se encontraban congregados fuera de la misma.
Catedral de la Asunción
La construcción de la catedral de la  Asunción se debe a la iniciativa del padre y misionero francés Pascal. Concluida en 1821, posee un estilo neorrománico con ladrillo rojo y una estructura rectangular.
Durante la II Guerra Mundial, los bombardeos provocaron diversos daños, de manera que fueron necesarias restauraciones en el templo. En los años ’80 y ’90 se realizaron otras remodelaciones para reestructurarlo.
La catedral de la Asunción es considerada el corazón de la archidiócesis de Bangkok y de la evangelización en el país, ya que constituyó el centro neurálgico para los misioneros cristianos. Fue visitada por Juan Pablo II el 11 de mayo de 1984, con ocasión del viaje apostólico a Corea, Papua Nueva Guinea, Islas Salomón y Tailandia.
Iglesia Católica en Tailandia
Aunque Tailandia es un país mayoritariamente budista (95%), la comunidad cristiana supone un millón de personas, de los cuales unos 300.000 son católicos (menos de 1%).
Las relaciones entre cristianos y budistas son el resultado de un diálogo que se viene manteniendo desde hace cientos de años. Hasta la fecha hay once diócesis y archidiócesis católicas en el país.
Arquidiócesis de Bangkok
La arquidiócesis de Bangkok ostenta 121.039 fieles católicos, su arzobispo es el cardenal Francis Xavier Kriengsak Kovithavanij.
En ella hay 55 parroquias, dos iglesias, 148 sacerdotes regulares diocesanos, 10 seminaristas. Los institutos religiosos masculinos tienen 251 miembros y los femeninos 424. Además, existen 134 institutos de educación, 40 de beneficencia y en el último año la cifra de bautizados ha sido de 1.284 personas.
El “plan” de Dios
La Misa, que contaba con los ornamentos en color rojo, en honor al martirio de santa Cecilia, cuya memoria se celebraba hoy, ha sido acompañada por los cantos de un coro.
Durante su homilía, el Papa Francisco invitó a los jóvenes tailandeses a dar la bienvenida a Cristo “con inmensa alegría y amor”, y les habló sobre el “plan” que Dios tiene para ellos: “El Señor sabe que por medio de ustedes, jóvenes, entra el futuro en estas tierras y en el mundo, y con ustedes cuenta para llevar adelante su misión hoy”.
Asimismo, les animó a “mantener viva la alegría y a no tener miedo de mirar el futuro con confianza”.
Participación de los jóvenes
Las lecturas, (Os. 2,16b.17b. 21-22: “Te haré mi esposa para siempre y Mt. 25, 1-13: “¡Aquí está el esposo! Salid al encuentro!”) han sido realizadas por 2 chicas jóvenes en tailandés.
La oración de los fieles, por su parte, ha sido llevada a cabo por 5 chicos y chicas, ataviados con trajes tradicionales, en tailandés y en akka.
En cuanto a las ofrendas, un grupo numeroso de jóvenes todos ellos vestidos con trajes típicos y coloridos que representan a las diferentes etnias y grupos de la sociedad tailandesa, han hecho entrega de las mismas al Santo Padre.
350 aniversario de la misión de Siam
En el 350 aniversario del establecimiento del Vicariato Apostólico de Siam en Tailandia, erigido en 1669, esta Misa con los jóvenes, junto con todas actividades del viaje del Pontífice a este país, se enmarca dentro de las iniciativas organizadas con motivo de la celebración del mismo y para relanzar la evangelización en la región.
La juventud católica tailandesa se ha preparado para ello bajo el lema “Los discípulos de Cristo viven una nueva Evangelización”, reconociendo así que suponen el motor principal para el anuncio de la Buena Noticia.
Agradecimientos
Antes de la bendición final, el cardenal Francis Xavier Kriengsak Kovithavanij, en “nombre de todos los fieles católicos, religiosos, sacerdotes, obispos y de toda la gente de buena voluntad de Tailandia” ha agradecido esta visita del Papa.
Igualmente, confirmó el compromiso de la Iglesia tailandesa para “formarles como líderes” de la Nueva Evangelización.
Finalmente, el Papa Francisco también pronunció un mensaje de agradecimiento destinado a todos los que han hecho posible su visita a Tailandia y a los que la han preparado. Al rey, al Gobierno, a las autoridades del país, así como a los obispos, al cardenal Kovithavanij, a los sacerdotes, a los religiosos y religiosas, a los fieles laicos, a los voluntarios y a todos los que le han acompañado con su oración y sacrificios, en modo especial a los enfermos y a los encarcelados.

Tailandia: “No le tengan miedo al futuro ni se dejen achicar”, alienta el Papa a los jóvenes 22112019

El Papa Llama A Los Jóvenes Tailandeses A Salir Al Encuentro Del Señor © Vatican Media

Tailandia: “No le tengan miedo al futuro ni se dejen achicar”, alienta el Papa a los jóvenes

Homilía en la catedral de Bangkok
(ZENIT – 22 nov. 2019).- El Papa ha alentado a los jóvenes tailandeses a “salir al encuentro de Cristo, el Señor que viene”. En la Eucaristía celebrada con ellos en la Catedral católica de Bangkok, les ha dicho: “No le tengan miedo al futuro ni se dejen achicar; por el contrario, sepan que ahí el Señor los está esperando para preparar y celebrar la fiesta de su Reino”.
La última celebración del Santo Padre en Tailandia ha estado dedicada a los jóvenes: este viernes, 22 de noviembre, después de encontrarse con los líderes religiosos del país en la Universidad de Chulalongkorn University, el Papa ha llegado a la Catedral de la Asunción, en Bangkok a las 17 hora local (11 horas en Roma), para celebrar la Misa con los jóvenes. Al llegar, Francisco se ha subido al papamóvil, en el que ha hecho un recorrido entre los jóvenes presentes, a quienes ha saludado con alegría.
La homilía de Francisco a los jóvenes, segundo papa que visita el Reino de Tailandia, después de Juan Pablo II, se ha centrado en el tema que proponer el Evangelio de hoy: “la venida definitiva de Cristo a nuestras vidas y a nuestro mundo”.
Citando en repetidas ocasiones alguna frase de su exhortación Christus vivit, el Papa ha exhortado: “¡Démosle la bienvenida en medio nuestro con inmensa alegría y amor, como sólo ustedes, jóvenes, lo pueden hacer!”. Así, ha llamado a ir adelante con alegría “porque sabemos que allí nos espera”, y ha matizado: “Antes que nosotros salgamos a buscarlo, sabemos que el Señor nos busca, viene a nuestro encuentro y nos llama desde la necesidad de una historia por hacer, por crear e inventar”.
¿Quieren mantener vivo el fuego capaz de iluminarlos en medio de la noche y de las dificultades? Queridos amigos, para que el fuego del Espíritu no se apague, y puedan mantener viva la mirada y el corazón, es necesario estar arraigados en la fe de nuestros mayores: padres, abuelos y maestros. No para quedarse presos del pasado, sino para aprender a tener ese coraje capaz de ayudarnos a responder a las nuevas situaciones históricas.
Herederos de una hermosa historia 
Asimismo, el Papa les ha recordado a los jóvenes que “son herederos de una hermosa historia de evangelización que les fue transmitida como un tesoro sagrado”, en el marco del 350 aniversario de la institución del vicariato apostólico de Siam, es decir, la fundación de la Iglesia en Tailandia.
“Esta hermosa catedral es testigo de la fe en Jesucristo que tuvieron sus antepasados: su fidelidad, profundamente arraigada, los impulsó a hacer buenas obras, a construir ese otro templo más hermoso todavía, compuesto de piedras vivas para poder llevar el amor misericordioso de Dios a las personas de su tiempo. “, ha comentado.
A continuación, ofrecemos la homilía del Santo Padre:
***
Homilía del Papa Francisco
El evangelio que acabamos de escuchar nos invita a ponernos en movimiento y mirar al futuro para encontrarnos con lo más hermoso que nos quiere regalar: la venida definitiva de Cristo a nuestras vidas y a nuestro mundo. ¡Démosle la bienvenida en medio nuestro con inmensa alegría y amor, como sólo ustedes jóvenes lo pueden hacer! Antes que nosotros salgamos a buscarlo, sabemos que el Señor nos busca, viene a nuestro encuentro y nos llama desde la necesidad de una historia por hacer, por crear e inventar. Vamos hacia adelante con alegría porque sabemos que allí nos espera.
El Señor sabe que, por medio de ustedes, jóvenes, entra el futuro en estas tierras y en el mundo, y con ustedes cuenta para llevar adelante su misión hoy (cf. Exhort. ap. postsin. Christus vivit, 174). Así como Dios tenía un plan para el pueblo elegido, también tiene un plan para cada uno de ustedes. Él es el primero en soñar con invitarnos a todos a un banquete que tenemos que preparar juntos, Él y nosotros, como comunidad: el banquete de su Reino en el que nadie podría quedar afuera.
El evangelio de hoy nos habla de diez jóvenes invitadas a mirar el futuro y formar parte de la fiesta del Señor. El problema fue que algunas de ellas no estaban preparadas para recibirlo; no porque se hayan quedado dormidas sino porque les faltó el aceite necesario, el combustible interior para mantener encendido el fuego del amor. Tenían un gran impulso y motivación, querían participar del llamado y la convocatoria del Maestro, pero con el tiempo se fueron apagando, se les fueron agotando las fuerzas y las ganas, y llegaron tarde. Una parábola de lo que nos puede suceder a todos los cristianos cuando, llenos de impulsos y de ganas, sentimos el llamado del Señor a tomar parte en su Reino y a compartir su alegría con los demás. Es frecuente que, frente a los problemas y obstáculos, –que muchas veces son tantos, como cada uno de ustedes en su corazón lo sabe muy bien–; frente al sufrimiento de personas queridas, o a la impotencia de experimentar situaciones que parecen imposibles de ser cambiadas, entonces la incredulidad y la amargura pueden ganar espacio e infiltrarse silenciosamente en nuestros sueños, haciendo que se enfríe nuestro corazón, se pierda la alegría y que lleguemos tarde.
Por eso, me gustaría preguntarles: ¿Quieren mantener vivo el fuego capaz de iluminarlos en medio de la noche y en medio de las dificultades?, ¿quieren prepararse para responder al llamado del Señor?, ¿quieren estar listos para hacer su voluntad? ¿Cómo procurarse el aceite que los va a mantener en movimiento y los impulsa a buscar al Señor en cada situación?
Ustedes son herederos de una hermosa historia de evangelización que les fue transmitida como un tesoro sagrado. Esta hermosa catedral es testigo de la fe en Jesucristo que tuvieron sus antepasados: su fidelidad, profundamente arraigada, los impulsó a hacer buenas obras, a construir ese otro templo más hermoso todavía, compuesto de piedras vivas para poder llevar el amor misericordioso de Dios a todas las personas de su tiempo. Pudieron hacer esto porque estaban convencidos de lo que el profeta Oseas proclamó en la primera lectura de hoy: Dios les había hablado con ternura, los había abrazado con firme amor para siempre (cf. Os 2,16.21).
Queridos amigos, para que el fuego del Espíritu Santo no se apague, y puedan mantener viva la mirada y el corazón, es necesario estar bien arraigados en la fe de nuestros mayores: padres, abuelos y maestros. No para quedarse presos del pasado, sino para aprender a tener ese coraje capaz de ayudarnos a responder a las nuevas situaciones históricas. La de ellos fue una vida que resistió muchas pruebas y mucho sufrimiento. Pero en el camino, descubrieron que el secreto de un corazón feliz es la seguridad que encontramos cuando estamos anclados, enraizados en Jesús: enraizados en la vida de Jesús, en sus palabras, en su muerte y resurrección.
«A veces he visto árboles jóvenes, bellos, que elevaban sus ramas al cielo buscando siempre más, y parecían un canto de esperanza. Más adelante, después de una tormenta, los encontré caídos, sin vida. Porque tenían pocas raíces, habían desplegado sus ramas sin arraigarse bien en la tierra, y así sucumbieron ante los embates de la naturaleza. Por eso me duele ver que algunos les propongan a los jóvenes construir un futuro sin raíces, como si el mundo comenzara ahora. Porque es imposible que alguien crezca si no tiene raíces fuertes que ayuden a estar bien sostenido y agarrado a la tierra». Chicas y chicos: «Es muy fácil “volarse” cuando no hay desde donde agarrarse, de donde sujetarse» (Exhort. ap. postsin.Christus vivit, 179).
Sin este firme sentido de arraigo, podemos quedar desconcertados por las “voces” de este mundo que compiten por nuestra atención. Muchas de estas voces son atractivas, propuestas bien maquilladas que al inicio parecen bellas e intensas, aunque con el tiempo solamente terminan dejando el vacío, el cansancio, la soledad y la desgana (cf. ibíd., 277), y van apagando esa chispa de vida que el Señor encendió un día en cada uno.
Queridos jóvenes: Ustedes son una nueva generación, con nuevas esperanzas, nuevos sueños y nuevas preguntas; seguramente también con algunas dudas, pero, arraigados en Cristo, los invito a mantener viva la alegría y a no tener miedo de mirar el futuro con confianza. Arraigados en Cristo, miren con alegría y miren con confianza. Esta situación nace de saberse buscados, encontrados y amados infinitamente por el Señor. La amistad cultivada con Jesucristo es el aceite necesario para iluminar el camino, vuestro camino, pero también el de todos los que los rodean: amigos, vecinos, compañeros de estudio y de trabajo, incluso el de aquellos que están en total desacuerdo con ustedes.
¡Salgamos al encuentro de Cristo el Señor que viene! No le tengan miedo al futuro ni se dejen achicar; por el contrario, sepan que ahí en el futuro el Señor los está esperando para preparar y celebrar la fiesta de su Reino.
© Librería Editorial Vaticano

Tailandia y Japón: Actualización del programa del viaje (Del 19 al 26 de noviembre 2019)

Logos De La Visita Apostólica Del Papa Francisco A Tailandia Y Japón

Tailandia y Japón: Actualización del programa del viaje

Del 19 al 26 de noviembre
(ZENIT – 28 oct. 2019).- El Papa Francisco visitará a Tailandia y Japón del 19 al 26 de noviembre de 2019, en el que será su 32º viaje apostólico fuera de Roma.
Hoy, 28 de octubre, la Oficina de Prensa de la Santa Sede ha publicado una actualización del programa de esta visita con horarios, que incluirá reuniones interreligiosas, encuentros con jóvenes y una visita a Nagasaki e Hiroshima, donde tendrá lugar una reunión por la paz.
Francisco será el segundo pontífice que viaje al Reino de Tailandia y a Japón, llegará el 19 de noviembre a Bangkok, Tailandia, y del 23 al 26 de noviembre visitará Tokyo, Nagasaki e Hiroshima.
En Tailandia, el Papa visitará a los enfermos en los hospitales y será recibido por el Patriarca Supremo de los Budistas en el Templo de Wat Ratchabophit Sathit Maha Simaram. En Japón, visitará las dos ciudades afectadas por las bombas atómicas y será recibido por el emperador Naruhito. También celebrará dos misas públicas en Bangkok, una en Nagasaki y otra en Tokio.
En total, se espera que pronuncie nueve discursos oficiales, dos mensajes, cuatro homilías públicas y tres saludos.
A continuación se expone el programa completo del Papa, en hora local, con los horarios de Roma entre paréntesis.
***
Martes 19 de noviembre de 2019
ROMA-BANGKOK
19 horasSalida en avión desde el aeropuerto de Roma/Fiumicino a Bangkok
Miércoles 20 noviembre de 2019
ROMA-BANGKOK
12:30 h. (6:30 h. en Roma)Llegada a la Terminal Aérea Militar 2 de Bangkok
BIENVENIDA OFICIAL en la Terminal Aérea Militar 2 en Bangkok
 
Jueves 21 de noviembre de 2019
BANGKOK
9 h. (3 h. en Roma)CEREMONIA DE BIENVENIDA en el patio de la Casa de Gobierno
9:15 h. (3:15 h. en Roma)ENCUENTRO CON EL PRIMER MINISTRO en el “Salón Interior de Marfil” de la Casa de Gobierno
9:30 h.(3:30 h. en Roma)ENCUENTRO CON LAS AUTORIDADES LA SOCIEDAD CIVIL Y EL CUERPO DIPLOMÁTICO en el Salón “Inner Santi Maitri” de la Casa de GobiernoDiscurso del Santo Padre
10 h. (4:00 h. en Roma)VISITA AL PATRIARCA SUPREMO DE LOS BUDISTAS en el Templo de Wat Ratchabophit Sathit Maha Simaram
Saludo del Santo Padre
11:15 h. (5:15 h. en Roma)ENCUENTRO  CON EL PERSONAL MÉDICO DEL ST. LOUIS HOSPITAL
Saludo del Santo Padre
12 h. (6 h. en Roma)VISITA PRIVADA A LOS ENFERMOS Y PERSONAS DISCAPACITADAS en el St. Louis Hospital

Almuerzo en la Nunciatura Apostólica
17 h. (11 h. en Roma)VISITA PRIVADA A SU MAJESTAD EL REY MAHA VAJIRALONGKORN “RAMA X” en el Amphorn Royal Palace
18 h.(12 h. en Roma)SANTA MISA en el Estadio Nacional
Homilía del Santo Padre
 
Viernes 22 de noviembre de 2019
BANGKOK
10 h. (4 h. en Roma)ENCUENTRO CON  LOS SACERDOTES, RELIGIOSOS/AS, SEMINARISTAS Y CATEQUISTAS en la Parroquia de San Pedro
Discurso del Santo Padre
11 h. (5 h. en Roma)ENCUENTRO CON LOS OBISPOS DE TAILANDIA Y FABC en el Santuario del Beato Nicolás Boonkerd Kitbamrung
Discurso del Santo Padre
11:50 h. (5:50 h. en Roma)Encuentro privado con los miembros de la Compañía de Jesús en una sala adyacente al Santuario.
Almuerzo en la Nunciatura Apostólica
15:20 h. (9:20 h. en Roma)ENCUENTRO CON LÍDERES CRISTIANOS Y DE OTRAS RELIGIONES en la Universidad de ChulalongkornDiscurso del Santo Padre
 17 h.(11 h. en Roma)SANTA MISA CON  los JÓVENES en la Catedral de la Asunción
Homilía del Santo Padre
 
Sábado 23 de noviembre de 2019
BANGKOK-TOKYO
9:15 h.(3:15 h. en Roma)CEREMONIA DE DESPEDIDA en la Terminal Aérea Militar 2 en Bangkok
9:30 h. (3:30 h, en Roma)Salida en avión a Tokio
17:40 h.(9:40 h. en Roma)Llegada al aeropuerto Tokio-Haneda
Ceremonia de Bienvenida en el Aeropuerto Tokio-Haneda
18:30 h.(10:30 h. en Roma)ENCUENTRO CON LOS OBISPOS en la Nunciatura Apostólica
Discurso del Santo Padre
 
Domingo 24 de noviembre de 2019
TOKYO-NAGASAKI-HIROSHIMA-TOKYO
7:20 h.(23:20 h. en Roma)Salida en avión a Nagasaki
9:20 h.(1:20 h. en Roma)Llegada al aeropuerto de Nagasaki
10:15 h.(2:15 h. en Roma)MENSAJE SOBRE LAS ARMAS NUCLEARES en el Atomic Bomb Hypocenter  Park
Mensaje del Santo Padre
10:45 h.(2:45 h. en Roma)HOMENAJE A LOS SANTOS MÁRTIRES  en el Monumento a los Mártires – Cerro Nishizaka
Saludo del Santo Padre
Ángelus
Almuerzo en el Arzobispado
14 h. (6 h. en Roma)SANTA MISA en el Estadio de Béisbol
Homilía del Santo Padre
16:35 h.  (8:35 h. en Roma)Salida en avión hacia Hiroshima
17:45 h.(9:45 h. en Roma)Llegada al aeropuerto de Hiroshima
18:40 h.
(10:40 h. en Roma)
ENCUENTRO POR LA PAZ en el Memorial de la Paz
Mensaje del Santo Padre
20:25 h.(12:25 h. en Roma)Salida en avión a Tokio
21:50 h.(13:50 h. en Roma)Llegada al aeropuerto de Tokio-Haneda
Lunes 25 de noviembre de 2019
TOKYO
10 h. (2 h. en Roma)ENCUENTRO CON LAS VÍCTIMAS DEL TRIPLE DESASTRE en “Bellesalle Hanzomon”
Discurso del Santo Padre
VISITA PRIVADA AL IMPERATOR NARUHITO en el Palacio Imperial
11:45 h.(3:45 h. en Roma)ENCUENTRO CON LOS JÓVENES en la Catedral de Santa María
Discurso del Santo Padre
Almuerzo con el séquito papal en la Nunciatura Apostólica
16 h. (8 h. en Roma)SANTA MISA en el Toyio Dome
Homilía del Santo Padre
ENCUENTRO CON EL PRIMER MINISTRO en Kantei
ENCUENTRO CON LAS AUTORIDADES Y EL CUERPO DIPLOMÁTICO en Kantei
Discurso del Santo Padre
  
Martes 26 de noviembre de 2019
TOKYO-ROMA
7:45 h.(23:45 h. en Roma)Santa Misa privada con los miembros de la Compañía de Jesús en la Capilla del Kulturzentrum de la Universidad de Sofía
Desayuno y encuentro privado con el Colegio Máximo en la Universidad de Sophia
9:40 h.(1:40 h. en Roma)VISITA A  LOS SACERDOTES ANCIANOS Y  ENFERMOS en  la Universidad de Sophia
10 h.(2 h. en Roma)VISITA A LA UNIVERSIDAD DE SOPHIA
Discurso del Santo Padre
11.20 h.(3:20 h. en Roma)CEREMONIA DE DESPEDIDA en el Aeropuerto Tokio-Haneda
11:35 h.(3:35 h. en Roma)Salida en avión hacia Roma/Fiumicino
17:15 h.Llegada al aeropuerto de Roma/Fiumicino
Con Anne Kurian