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lunes, 5 de octubre de 2015

Entre los temas sinodales: sacramentos, divorciados, jóvenes que no se casan, anticoncepción, pornografía y aborto 05102015

Entre los temas sinodales: sacramentos, divorciados, jóvenes que no se casan, anticoncepción, pornografía y aborto

En la primera Congregación general del Sínodo de los Obispos sobre la familia, el relator general ha ofrecido una panorámica de lo que será la discusión en las próximas tres semanas

Ciudad del Vaticano,  (ZENIT.orgRedacción | 458 hits

El cardenal Péter Erdö, relator general del Sínodo, fue el encargado esta mañana de realizar la relación introductoria en la que repasó y analizó con detalle los puntos más importantes a tratar durante las próximas tres semanas. De este modo, dirigiéndose a todos los participantes del Sínodo Ordinario de los Obispos sobre la familia, hizo un repaso del Instrumentum Laboris.     
LA ESCUCHA DE LOS DESAFÍOS SOBRE LA FAMILIA
A propósito del contexto socio-cultural, el purpurado indicó algunas de las problemáticas actuales como son “los efectos del cambio climático y ambiental” y los de “la injusticia social, de violencia, de guerras” que empujan a millones de personas a dejar la tierra de origen y tratar de sobrevivir en otras partes del mundo. Resulta evidente que el movimiento migratorio “está disgregando las familias o es un dificultad para su formación”. Así mismo subrayó que en muchas partes del mundo hay gente que trabaja por un salario tan bajo que “apenas le permite sobrevivir para poder continuar trabajando, pero que no hace posible la creación de una familia”.
Reflexionando sobre el cambio antropológico, recordó que otra de las dificultades a tener en cuenta es que “la persona en búsqueda de la propia libertad, trata de hecho a menudo de ser independiente de cualquier unión, a veces también de la religión, que constituye una unión con Dios, de las uniones sociales, especialmente de las que están conectadas con las formas institucionales de la vida”. Si no confiamos --observó-- en poder conocer las verdades objetivas y los valores objetivos que se basan en la realidad, corremos el riesgo de buscar orientaciones para nuestro comportamiento social en base a criterios solamente formales, como una mayoría numérica, que prescinde del contenido, o una formalidad de procedimiento, ante varios organismos, como única justificación de una elección. Y un ejemplo de ello es el creciente número de parejas que viven juntas pero que no quieren establecer ningún tipo de matrimonio, ni religioso ni civil. Y advirtió cómo los jóvenes esposos cuidan todos los mínimos detalles de la boda, pero al mismo “descuida el verdadero significado del matrimonio”.
Sobre la inestabilidad institucional, el cardenal apuntó que cada vez la gente se casa más mayor y el miedo de los jóvenes a asumir responsabilidades y compromisos definitivos. A propósito del individualismo y la subjetividad, aseguró que es necesario evitar la actual tendencia a hacer pasar lo que son simples deseos, muchas veces egoístas, como verdaderos y propios derechos, negando al mismo tiempo la base objetiva de cualquier derecho.
De los aspectos biológicos y culturales hay que tener en cuenta que la sociedad de consumo "ha separado sexualidad y procreación y también esta es una de las causa del descenso de la natalidad".
A propósito de la “explotación y la violencia contra las mujeres” que en los países en vías de desarrollo se traduce en “abortos y esterilizaciones forzadas”, en otros en “consecuencias negativas con prácticas unidas con la procreación”, como alquiler de vientre y óvulos, forzadas por el “deseo de tener un hijo a cualquier precio”. La llamada “revolución bio-tecnológica” dijo el purpurado “ha introducido nuevas posibilidades de manipular el acto reproductivo”  haciendo la vida humana y la transmisión de la vida “realidades modulables y separables”.
Por otro lado, señaló la problemática de la inmadurez y fragilidad afectivas, “efecto de una verdadera falta de educación efectiva y afectiva en familia, en cuanto que los padres no tienen tiempo para los hijos, o se divorcian”. Y los hijos “no ven el ejemplo de los adultos, se enfrentan solo con el comportamiento de sus coetáneos”. Así --subrayó-- “la madurez afectiva queda recortada y no se le permite desarrollarse”. Se coloca en este contexto la pornografía y la comercialización del cuerpo favorecida por un uso “desordenado” de internet. Así --advirtió el purpurado-- la crisis de la pareja desestabiliza la familia y debilita las uniones entre generaciones.
EL DISCERNIMIENTO DE LA VOCACIÓN FAMILIAR                    
El cardenal reflexionó sobre la indisolubilidad matrimonial como don y tarea indicando que no es algo que se debe entender como “yugo” impuesto a los hombres sino como “don” hecho a las personas unidas en matrimonio. Este proyecto de Dios sobre el matrimonio y la familia “ofrece una posibilidad de plenitud para la vida de las personas interesadas también hoy, a pesar de la dificultad que se encuentra a la hora de mantener los compromisos para siempre”.
Sobre quienes conviven o viven solo en matrimonio civil la misericordia hacia las familias heridas, el relator general recordó la importancia de una “atención misericordiosa y realista", en cuanto "no se sienten preparados para celebrar el sacramento, vista la dificultad que tal elección puede provocar hoy”. Y si la comunidad logra mostrarse acogedora hacia estas personas y presentar claramente la verdad sobre el matrimonio, se podrá ayudar “a estos fieles a llegar a una decisión para el matrimonio sacramental”.
LA MISIÓN DE LA FAMILIA HOY
Asimismo, aseguró que la colaboración de la familia con las instituciones públicas es deseable por los intereses de la familia. E indicó que los cristianos deben tratar de crear estructuras económicas de apoyo para ayudar a las familias que están particularmente golpeadas por la pobreza, el desempleo, la precariedad laboral, la falta de asistencia socio-sanitaria o son víctimas de la explotación.
Por otro lado, a propósito de los matrimonios en crisisdel acompañamiento y la integración eclesial señaló que la misión del Iglesia hacia aquellos que viven una situación matrimonial o familiar problemática es “delicada y exigente”. Es importante tener, al menos a nivel diocesano, “centros de escucha que por una parte puedan ayudar ya en los momentos de la crisis, pero también sucesivamente”. Otro tipo de consulta, igualmente importante, es la de ofrecer a los divorciados "una ayuda para poder aclarar la eventual invalidez de su matrimonio naufragado”.
A propósito de los divorciados vueltos a casar civilmente debe haber “un acompañamiento pastoral misericordioso el cual no deja duda sobre la verdad de la indisolubilidad del matrimonio enseñado por el mismo Jesucristo”.
Y recordó que “no es el naufragio del primer matrimonio, sino la convivencia en la segunda relación lo que impide el acceso a la eucaristía”. Precisó también la importancia de escuchar a los hijos “víctimas de estas situaciones” y de “animar a los cónyuges que quedan solos tras un fracaso, de perseverar en la fe y en la vida cristiana”.
Del mismo modo indicó los desafíos que comportan los matrimonios mixtos, o sea entre cristianos de diversas confesiones y los celebrados con la dispensa por el impedimento de disparidad de culto, entre un católico y un no bautizado.
Otro tema abordado en este punto fue la acogida y cercanía a las personas con tendencia homosexual. El Sínodo reitera que “toda persona es respetada en su dignidad independientemente de su tendencia sexual” y desea que “los programas pastorales reserven una atención específica a las familias en las que viven personas con tendencia homosexual y a estas personas”. Pero el cardenal advirtió que “no existe fundamento alguno para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el diseño de Dios sobre el matrimonio y la familia”.
A propósito de la transmisión de la vida en la familia recordó que “la apertura a la vida es una exigencia intrínseca del amor conyugal. La generación de la vida, por tanto, no se reduce a una variable de la proyección individual o de pareja”. La visión individualista de la procreación --añadió-- puede contribuir a la fuerte caída de la natalidad, debilitar el tejido social, comprometer la relación entre las generaciones y hacer más incierta la mirada hacia sobre el futuro. Del mismo modo, subrayó que la tarea de la familia es “acoger la vida naciente y cuidarla en su última fase”.
Sobre el drama del aborto, la Iglesia reafirma “el carácter inviolable de la vida humana”, “ofrece consulta a las embarazadas, sostiene a las madres jóvenes, asiste a los niños abandonados y se hace compañera de aquellas que han sufrido el aborto y han tomado conciencia de su error”. Igualmente reafirma “el derecho a la muerte natural, evitando al mismo tiempo tanto el encarnizamiento terapéutico como la eutanasia”.
Finalmente, el prelado concluyó encomendando los trabajos del Sínodo a la Santa Familia de Nazaret, e invocó un despertar comunitario para afrontar los desafíos de la familia de hoy, pidiendo “la luz del Espíritu Santo para que nos indique también los pasos concretos que debemos dar”.             

Sínodo de la familia: quien espera un cambio espectacular en la doctrina se va a desilusionar 05102015

Sínodo de la familia: quien espera un cambio espectacular en la doctrina se va a desilusionar

En la primera sesión informativa del Sínodo, el presidente delegado, el relator general y el secretario especial, subrayan el espíritu de libertad y escucha de los padres sinodales 

Ciudad del Vaticano,  (ZENIT.orgRocío Lancho García | 420 hits

El cardenal André Vingt-Trois, arzobispo de París, ha asegurado que “quien ha venido  esperando un cambio espectacular en la doctrina de la Iglesia, se va a desilusionar". Así de claro se ha mostrado durante la primera sesión informativa con los periodistas al concluir la primera mañana de trabajo del Sínodo de los Obispos, que desde hoy debatirá en Roma sobre la misión y la vocación de la familia en el mundo de hoy.
El purpurado francés, en calidad de presidente delegado, ofreció a los medios algunos detalles sobre estas primeras horas de encuentro. De este modo, subrayó la percepción de la diversidad que se observa entre los participantes, diversidad de continentes, de iglesias… Y todos ellos dialogarán en torno al Papa con un espíritu de escucha y libertad.
Por su parte, el cardenal Peter Erdö, relator general, subrayó el rol fundamental de las comunidades cristianas, de las familias cristianas comprometidas en la transmisión de la fe. Es necesario --aseguró-- y no solo importante, la colaboración de estas familias.
También monseñor Bruno Forte, secretario especial, recordó que las finalidades del Sínodo son dos. La primera es la proponer el Evangelio de la familia, es decir la familia como sujeto y objeto central de la pastoral, como valor prioritario sobre el que apostar, también en una época en la que en muchas partes del mundo parece que está en crisis. La segunda es la actitud pastoral de acompañamiento y de integración necesaria hacia todos.
Respondiendo a una pregunta sobre la presión mediática a la que se está viendo sometido este Sínodo, recordaron que lo mismo se vivió el año pasado y que es necesario tener en cuenta que los temas que más salen en los medios no son necesariamente los que más preocupan a los participantes del Sínodo. Y el cardenal Vingt-Trois aseguró que el Papa no se va a someter a la “tendencia del momento” porque él se siente completamente libre. Por su parte, monseñor Forte aseguró que la tendencia en los medios es bipolar, pero “con sinceridad digo que dentro del Sínodo no es así”. Se trata --indicó-- de pastores, hombres de fe que se ponen a la escucha de Dios y a los desafíos de la gente.
 Al mismo tiempo, monseñor Forte matizó que el tiempo cambia, las situaciones cambian y la Iglesia no puede ser insensible a los nuevos desafíos. E indicó que el Sínodo “tampoco se reúne para no decir nada”. Recordó que “no es Sínodo doctrinal sino pastoral”. No podemos pensar en un cambio doctrinal, pero los desafíos pastorales existen y queremos afrontarlos. Mientras que el cardenal Erdö aseguró que “la sociedad vive una transformación profunda y la misión de la Iglesia es acompañar estos cambios”.
Finalmente, monseñor Forte subrayó que “nuestra experiencia de proximidad a tantas familias hace que la humanidad que traemos sea muy grande”.

Primera congregación general: El Sínodo es la Iglesia que camina junta para leer la realidad con los ojos de la fe 05102015

Primera congregación general: El Sínodo es la Iglesia que camina junta para leer la realidad con los ojos de la fe

XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. Relación del Secretario general y del Relator General. - ANSA
05/10/2015 18:03
“El Sínodo es un momento de gracia para la vida de la Iglesia”, el Cardenal Lorenzo Baldisseri en la Primera Congregación General
(RV).- “El Sínodo es un momento especial de gracia para la vida de la Iglesia, en el marco de los 50 años de la conclusión del Concilio Vaticano II, de la celebración de los 50 años de la Institución del Sínodo de los Obispos y de la inminente celebración del Año de la Misericordia”, lo dijo el Secretario General de la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, el Cardenal Lorenzo Baldisseri.
Este lunes 5 de octubre, se dio inicio a la Primera Congregación General de la Asamblea de los Obispos dedicada al tema de “La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo”. Después de la intervención del Papa Francisco, quien recordó que “el Sínodo no es un convenio o un parlatorio, un parlamento o un senado donde uno se pone de acuerdo”. “El Sínodo es – afirmó el Pontífice – una expresión eclesial, es decir, es la Iglesia que camina junta para leer la realidad con los ojos de la fe y con el corazón de Dios, es la Iglesia que se interroga sobre su fidelidad al depósito de la fe, que para ella no representa un museo que contemplar y tampoco solamente que salvaguardar, sino una fuente viva de la que la Iglesia bebe para iluminar el depósito de la vida”. El Sínodo es además, subrayó el Obispo de Roma, “un espacio protegido donde la Iglesia experimenta la acción del Espíritu Santo”.
A continuación, el Cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo, explicó cuáles eran las modalidades de esta Asamblea Ordinaria, desde el tiempo a disposición para la intervención de los Padres en el aula, hasta el mayor espacio concedido a los Círculos Menores donde el debate será más intenso, al igual que la importancia concedida a las intervenciones de los cónyuges y las relaciones de los participantes en el Sínodo con los medios de comunicación.
En su disertación, el Secretario General del Sínodo también recordó la importancia de la Asamblea Sinodal, “expresión de la catolicidad de la Iglesia, que corresponde a la dimensión universal del cristianismo y al mismo tiempo a la fuerza universal de esta comunidad humana fundamental e insustituible que es la familia”. Por ello, dijo el Secretario, “el Sínodo de los Obispos actúa cum Petro et sub Petro, cabeza y custodio de la única grey de Cristo”.
En este sentido, el Cardenal Baldisseri precisó que el Sínodo se desarrolla en “un momento de especial gracia para toda la Iglesia. Sobre todo, dijo el Prelado, porque conmemoramos los 50 años de la conclusión del Concilio Vaticano II, un verdadero don de Dios para la Iglesia y la humanidad; porque celebramos los 50 años de la Institución del Sínodo de los Obispos deseado fuertemente por el Beato Pablo VII en 1965; y porque este Sínodo se sitúa en la inminente celebración del Jubileo de la Misericordia, convocada por el Papa Francisco en abril de 2014”. Por ello, dijo el Secretario General, toda la acción pastoral de la Iglesia debe ser guiada por la ternura con la cual se dirige a los creyentes; la credibilidad de la Iglesia, agregó, pasa a través del camino del amor misericordioso”.
Antes de concluir su intervención, el Cardenal Baldisseri recordó que este Sínodo se coloca al final de un largo camino, del cual ahora estamos llamados a recoger sus frutos. “el objetivo que buscamos, dijo el Prelado, es anunciar con alegría y convicción la buena noticia de la familia”, teniendo presente que por ella, pasa el advenir de la humanidad. En este sentido, el Secretario General invitó a orar por la Asamblea Sinodal, encomendándonos a María, Madre de la Iglesia y Reina de la Familia, para que nos conceda tener una auténtica experiencia de unión fraterna en la búsqueda del bien para todas las familias.
(Renato Martinez - Radio Vaticano)
“El Sínodo trasmita la verdad liberadora y sea testimonio de la misericordia de Dios”, el Card. Peter Erdo, ilustró la primera parte del Instrumentum Laboris
(RV).- Por su parte el relator general, el cardenal arzobispo de Ezstergom-Budapest, Peter Erdo, ilustró la primera parte del Instrumentum Laboris que abarca la escucha de los retos sobre la familia, colocándolos en el contexto socio-cultural contemporáneo y sus cambios antropológicos, caracterizados entre otras cosas por una ''fuga de las instituciones'', que conlleva una inestabilidad institucional y un predominio del individualismo y el subjetivismo. Habló después del discernimiento de la vocación familiar, de la pedagogía divina de la familia y de la indisolubilidad como don y tarea, recordando a la familia en el magisterio de la Iglesia y su dimensión misionera, así como a las familias ''heridas'' situándolas en el ámbito de la misericordia y la verdad revelada. El cardenal húngaro tocó el tema de la dimensión evangelizadora de la familia y del acompañamiento eclesial de los núcleos familiares y no olvidó el argumento de la responsabilidad generativa ni los retos de la educación. ''Escuchando la Palabra de Dios –finalizó Erdo- nuestra respuesta debe manifestar la atención sincera y fraterna a las necesidades de nuestros contemporáneos para transmitirles la verdad liberadora y ser testigos de la misericordia más grande. Para hacer frente a los retos de la familia hoy, la Iglesia también debe convertirse y hacerse más viva, más personal, más comunitaria comprendido el ámbito parroquial y de las pequeñas comunidades. Parece que ese despertar comunitario esté ya sucediendo en muchas partes. Para que sea más general y cada vez más profundo pidamos la luz del Espíritu Santo para que nos indique también que pasos concretos hay que dar. Así, ''La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo'', tema del presente Sínodo, se presenta bajo una luz serena y concreta que nos hace crecer en la esperanza y en la confianza en la misericordia de Dios. Esa misericordia a la que el Papa ha querido dedicar un Jubileo extraordinario. Demos gracias al Santo Padre por esta elección de esperanza y confiamos nuestros trabajos a la Sagrada Familia de Nazaret''.
(Raúl Cabrera - Radio Vaticano)