Mostrando entradas con la etiqueta Reflexión para cada uno de los ocho días que siguen al Corpus Christi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexión para cada uno de los ocho días que siguen al Corpus Christi. Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de junio de 2019

CORPUS CHRISTI (Reflexión para cada uno de los ocho días que siguen a esta fiesta) Día 3º (26 de junio)

CORPUS CHRISTI


Corpus ChristiEsta fiesta del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo se comenzó a celebrar en Lieja (Bélgica) en 1246, siendo extendida a toda la Iglesia occidental por el papa Urbano IV en 1264, y tuvo como finalidad proclamar la fe en la presencia real de Jesucristo en la eucaristía.
La celebración de esta fiesta lleva unida la procesión con el Santísimo Sacramento. Esta procesión recuerda la presencia real de Cristo en la Eucaristía. En el Sacramento del altar no solo recordamos al Señor, sino que Él mismo se hace presente verdaderamente en el pan y el vino eucarísticos. Procesionar con el Señor es, por tanto, una profesión de fe. Confesamos que Cristo está en medio de nosotros, a nuestro lado, se ha hecho un Dios cercano y disponible.

Los ocho días que siguen a la fiesta del Corpus Christi, los dedicamos los cristianos a continuar la fiesta. Aquí tienes un texto para cada día de la octava. Los textos recogen verdades que afirma la fe referentes a la Eucaristía.

ANTES CUATRO IDEAS PREVIAS

1. Si puedes, procura hacer este rato de oración delante de un Sagrario estos ocho días.

2. El texto de cada día está fragmentado en tres partes por letras capitulares. Están para que interrumpas la lectura y hables con Dios sobre lo que has leído. Y así cada vez.

3. No olvides que lo importante es que hables con Él. Y que le escuches.

4. Puedes empezar cada día con la oración inicial, y terminar rezando la oración final.

ORACIÓN INICIAL

Señor, espero en Ti; Te adoro, Te amo, auméntame la fe. Quiero que seas mi apoyo en todo: sin Ti no puedo nada. Tú te has quedado en la Eucaristía, indefenso.

Quiero que te sientas amado por mí: para eso intentaré cuidarte, acompañarte, tener detalles contigo, adorarte, agradecerte, valorar cada vez más esta locura tuya,...

Y quiero sentirme amado por Ti: que me alegre tenerte tan cerca, que me sienta acompañado, seguro, querido, fortalecido, comprendido, escuchado, alimentado, ... ; hazme Tú ese regalo especialmente estos días y siempre que te coma.



ORACIÓN FINAL
Elige una de éstas:
1. Acuérdate de las palabras que dirigiste a tu siervo: Quien come mi Carne y bebe mi Sangre, en Mí permanece y Yo en él. ¡Tú en mí y yo en Ti! ¡cuánto amor!, ¡Tú en mí, que soy un pobre pecador, y yo en Ti, que eres mi Dios! Una sola cosa, y sólo esto busco: vivir en Ti, en Ti descansar y no separarme nunca de Ti.

Inspirada en el Cardenal Bona

2. ¡Amor! Tú eres fortísimo pero a la vez yo te veo debilísimo. Fortísimo, pues nadie se te puede oponer; y debilísimo, puesto que una miserable criatura como yo te vence, te supera llamándote Amor.

Sta, M. Magdalena

3. Señor que nos haces participar del milagro de la Eucaristía: te pedimos que no te escondas, que vivas con nosotros, que te veamos, que te toquemos, que te sintamos, que queramos estar siempre junto a Ti, que seas el Rey de nuestras vidas y de nuestros trabajos.

Señor mío Jesús: haz que sienta, que secunde de tal modo tu gracia, que vacíe mi corazón.... para que lo llenes Tú, mi Amigo, mi Hermano, mi Rey, mi Dios, mi Amor!

San José María Escrivá

4. Dios mío yo creo, adoro, espero y os amo , os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman. Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el precioso Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, que se encuentra presente en todos los Sagrarios de la tierra, y os lo ofrezco, Dios mío en reparación por los abusos, sacrilegios e indiferencias con que Él es ofendido. Amén.

Oración del Ángel a los pastores de Fátima


DÍA 3º     MISTERIO DE FE

"El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en Mí y yo en él( .. ) Sin embargo hay algunos que no creen( .. ) Por eso os he dicho que ninguno puede venir a Mí si no te fuera dado por el Padre" (Jn 6, 56, 64-65)
"0iga, no tengo fe", me decía preocupado y contrariado un chaval. Al preguntarle por la causa de esa inesperada afirmación, contestó: - Porque cuando estoy delante del sagrario no siento nada y no acabo de ver ahí a Jesucristo.

No. No es eso la fe. La fe no es SENTIR, ¡ es ASENTIR¡ ¡decir con la cabeza que crees eso! La fe es un regalo de Dios por el que yo afirmo con mi cabeza (aunque no lo vea y no lo entienda) que lo que Dios dice es verdad; ¿Cómo no va a ser verdad si Él ha hecho todo?
"La presencia de Jesús en la Eucaristía, bajo dimensiones tan pequeñas y en tantos lugares a la vez, parece plantear dos aparentes dificultades: ¿Cómo puede un cuerpo humano estar presente en un espacio tan pequeño?, y ¿cómo puede un cuerpo humano estar en varios lugares a la vez? Estas dificultades, claro está, son sólo aparentes. Dios lo hace, luego puede hacerse. Hay que recordar que Dios es el autor de la naturaleza, el Amo y Señor de la creación. Las leyes físicas del universo fueron establecidas por Dios, y Él puede suspender su acción si lo desea, sin que cueste un esfuerzo a su poder infinito" (Jesús Martínez, "Hablemos de la fe).

Si has hecho el Camino de Santiago a pie o en bicicleta, cuando se deja la provincia de León y se sube el puerto del Poio, se pasa por la Capilla de Cebreiro, donde una tradición muy fuerte, corroborada por fuentes históricas y arqueológicas, sostiene lo que sigue. Un monje celebraba Misa un día de gran tempestad: lluvia, viento, frío.

Y un paisano de Baxamaior, pueblecito al pie de esa montaña, sube el puerto para oír la Misa. El monje celebrante, de poca fe, menosprecia el sacrificio del campesino, como pensando: ¡qué exagerado! ¡con el tiempo que hace... y viene a Misa desde allá abajo! En el momento de la consagración el monje percibe cómo la Hostia se convierte en carne sensible a la vista, y el vino del Cáliz en sangre, que hierve y tiñe los corporales con la sangre.

Dame, Dios mío; una fe grande. Yo comeré la Carne de Cristo con cariño y frecuencia para que permanezcas y crezcas en mí. Pero Tú dame una fe más grande: que esté convencido de que vale la pena hacer cualquier esfuerzo por mi parte para poder estar contigo físicamente junto al Sagrario, o recibirte. Quiero visitarte todos los días un momento. Y cuando pase junto a una Iglesia quiero siempre saludarte, al menos con el corazón, desde fuera, diciéndote "Hola".

Ángel de mi guarda, recuérdamelo tú, por favor.

CORPUS CHRISTI (Reflexión para cada uno de los ocho días que siguen a esta fiesta) Día 2º (25 de junio)


CORPUS CHRISTI


Corpus ChristiEsta fiesta del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo se comenzó a celebrar en Lieja (Bélgica) en 1246, siendo extendida a toda la Iglesia occidental por el papa Urbano IV en 1264, y tuvo como finalidad proclamar la fe en la presencia real de Jesucristo en la eucaristía.
La celebración de esta fiesta lleva unida la procesión con el Santísimo Sacramento. Esta procesión recuerda la presencia real de Cristo en la Eucaristía. En el Sacramento del altar no solo recordamos al Señor, sino que Él mismo se hace presente verdaderamente en el pan y el vino eucarísticos. Procesionar con el Señor es, por tanto, una profesión de fe. Confesamos que Cristo está en medio de nosotros, a nuestro lado, se ha hecho un Dios cercano y disponible.

Los ocho días que siguen a la fiesta del Corpus Christi, los dedicamos los cristianos a continuar la fiesta. Aquí tienes un texto para cada día de la octava. Los textos recogen verdades que afirma la fe referentes a la Eucaristía.

ANTES CUATRO IDEAS PREVIAS

1. Si puedes, procura hacer este rato de oración delante de un Sagrario estos ocho días.

2. El texto de cada día está fragmentado en tres partes por letras capitulares. Están para que interrumpas la lectura y hables con Dios sobre lo que has leído. Y así cada vez.

3. No olvides que lo importante es que hables con Él. Y que le escuches.

4. Puedes empezar cada día con la oración inicial, y terminar rezando la oración final.

ORACIÓN INICIAL

Señor, espero en Ti; Te adoro, Te amo, auméntame la fe. Quiero que seas mi apoyo en todo: sin Ti no puedo nada. Tú te has quedado en la Eucaristía, indefenso.

Quiero que te sientas amado por mí: para eso intentaré cuidarte, acompañarte, tener detalles contigo, adorarte, agradecerte, valorar cada vez más esta locura tuya,...

Y quiero sentirme amado por Ti: que me alegre tenerte tan cerca, que me sienta acompañado, seguro, querido, fortalecido, comprendido, escuchado, alimentado, ... ; hazme Tú ese regalo especialmente estos días y siempre que te coma.



ORACIÓN FINAL
Elige una de éstas:
1. Acuérdate de las palabras que dirigiste a tu siervo: Quien come mi Carne y bebe mi Sangre, en Mí permanece y Yo en él. ¡Tú en mí y yo en Ti! ¡cuánto amor!, ¡Tú en mí, que soy un pobre pecador, y yo en Ti, que eres mi Dios! Una sola cosa, y sólo esto busco: vivir en Ti, en Ti descansar y no separarme nunca de Ti.

Inspirada en el Cardenal Bona

2. ¡Amor! Tú eres fortísimo pero a la vez yo te veo debilísimo. Fortísimo, pues nadie se te puede oponer; y debilísimo, puesto que una miserable criatura como yo te vence, te supera llamándote Amor.

Sta, M. Magdalena

3. Señor que nos haces participar del milagro de la Eucaristía: te pedimos que no te escondas, que vivas con nosotros, que te veamos, que te toquemos, que te sintamos, que queramos estar siempre junto a Ti, que seas el Rey de nuestras vidas y de nuestros trabajos.

Señor mío Jesús: haz que sienta, que secunde de tal modo tu gracia, que vacíe mi corazón.... para que lo llenes Tú, mi Amigo, mi Hermano, mi Rey, mi Dios, mi Amor!

San José María Escrivá

4. Dios mío yo creo, adoro, espero y os amo , os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman. Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el precioso Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, que se encuentra presente en todos los Sagrarios de la tierra, y os lo ofrezco, Dios mío en reparación por los abusos, sacrilegios e indiferencias con que Él es ofendido. Amén.

Oración del Ángel a los pastores de Fátima


DIA 2º    LA INSTITUCIÓN.

"Mientras cenaban, Jesús tomó pan y, pronunciando la bendición, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: Tomad y comed, esto es mi Cuerpo. Y, tomando el Cáliz y habiendo dado gracias, se lo dio diciendo: Bebed todos de él; porque ésta es mi sangre de la nueva alianza" (Mt 26, 26-28)

San Juan Bosco tenía una especial devoción a María Auxiliadora. El día de su fiesta organizó con ilusión y mucho esfuerzo una Misa con los chavales que conocía. La Iglesia estaba llena de muchachos: seiscientos, que iban a comulgar. Estaba preparado un gran copón lleno de Hostias, que Don Bosco iba a consagrar en la Misa. Pero el sacristán se olvidó de llevarlo al altar. Habiendo pasado ya el momento de la consagración, es cuando se da cuenta de que no lo ha llevado. Ahora, su distracción no tiene remedio. ¿Qué va a ocurrir, Señor? ¿qué desilusión tendrán esos centenares de muchachos que se apretaban en el pasillo central dirigiéndose a comulgar? Ellos no saben nada y van llegando al comulgatorio; Don Bosco tampoco lo sabe. Abre el sagrario y sólo encuentra un pequeño copón con unas pocas Hostias. Mira bien en el Sagrario pero ya ve que no hay nada más. En seguida comprende que su sacristán se ha olvidado de llevarlas. Alza los ojos al cielo, y le dice así a la Virgen:

- Señora, ¿vas a dejar a tus hijos que vuelvan sin comulgar?.

Toma el coponcito, y empieza a dar la comunión. Y aquellas pocas Hostias se Multiplican. El sacristán, asombrado, asiste al prodigio: se le salían los ojos de sus órbitas. Cuando termina la Misa muestra a Don Bosco el copón que se había olvidado en la sacristía:

- ¿Cómo ha podido dar la comunión a todos, con tan pocas Hostias? ¡Es un milagro, señor Don Bosco! ¡Un milagro que ha hecho usted!

-¡Bah! -dice Don Bosco con indiferencia. Junto al milagro de la transustanciación, que obra el sacerdote al consagrar, el de la multiplicación de las Hostias es insignificante... Además, lo ha hecho María Auxiliadora.

Es verdad: el milagro que ocurre cada día en la consagración es más grande que el de la multiplicación de las Hostias de Don Bosco. Jesucristo no dejó lugar a dudas: ESTO ES MI CUERPO; esto, que sigue pareciendo pan, ya no es pan: es mi Cuerpo.

La transustanciación es el milagro que ocurre en la consagración: el pan deja de ser pan aunque siga pareciendo pan; solo cambia la sustancia, lo que es y no se ve.

- ¿Y cómo puede el sacerdote hacer todos los días ese milagro? Porque Jesús mandó a los Apóstoles "Haced esto en memoria mía" mandó que repitieran esa acción sagrada. Y como no manda imposibles, les dio el poder para cambiar el pan y el vino en su Cuerpo y Sangre. Y los Apóstoles confirieron ese poder sacerdotal a otros hombres, y así generación tras generación hasta los sacerdotes de hoy.

Creo, Jesucristo, pero ayúdame a creer más. Quiero asistir a la Misa, a partir de hoy, con una fe mucho más grande. Concédemelo Tú. Y que sepas que me duelen las veces que he asistido con indiferencia, con poca atención o cariño, con rutina. Me duelen todos mis pecados. Te pido perdón ahora. (Puedes hacer el propósito de mirar fijamente el Cuerpo de Cristo en la Misa, cada vez que el sacerdote lo muestra a los asistentes, especialmente cuando lo alza en la Consagración).

martes, 25 de junio de 2019

CORPUS CHRISTI (Reflexión para cada uno de los ocho días que siguen a esta fiesta) Día 1º (24 de junio)

CORPUS CHRISTI


Corpus ChristiEsta fiesta del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo se comenzó a celebrar en Lieja (Bélgica) en 1246, siendo extendida a toda la Iglesia occidental por el papa Urbano IV en 1264, y tuvo como finalidad proclamar la fe en la presencia real de Jesucristo en la eucaristía.
La celebración de esta fiesta lleva unida la procesión con el Santísimo Sacramento. Esta procesión recuerda la presencia real de Cristo en la Eucaristía. En el Sacramento del altar no solo recordamos al Señor, sino que Él mismo se hace presente verdaderamente en el pan y el vino eucarísticos. Procesionar con el Señor es, por tanto, una profesión de fe. Confesamos que Cristo está en medio de nosotros, a nuestro lado, se ha hecho un Dios cercano y disponible.

Los ocho días que siguen a la fiesta del Corpus Christi, los dedicamos los cristianos a continuar la fiesta. Aquí tienes un texto para cada día de la octava. Los textos recogen verdades que afirma la fe referentes a la Eucaristía.

ANTES CUATRO IDEAS PREVIAS

1. Si puedes, procura hacer este rato de oración delante de un Sagrario estos ocho días.

2. El texto de cada día está fragmentado en tres partes por letras capitulares. Están para que interrumpas la lectura y hables con Dios sobre lo que has leído. Y así cada vez.

3. No olvides que lo importante es que hables con Él. Y que le escuches.

4. Puedes empezar cada día con la oración inicial, y terminar rezando la oración final.

ORACIÓN INICIAL

Señor, espero en Ti; Te adoro, Te amo, auméntame la fe. Quiero que seas mi apoyo en todo: sin Ti no puedo nada. Tú te has quedado en la Eucaristía, indefenso.

Quiero que te sientas amado por mí: para eso intentaré cuidarte, acompañarte, tener detalles contigo, adorarte, agradecerte, valorar cada vez más esta locura tuya,...

Y quiero sentirme amado por Ti: que me alegre tenerte tan cerca, que me sienta acompañado, seguro, querido, fortalecido, comprendido, escuchado, alimentado, ... ; hazme Tú ese regalo especialmente estos días y siempre que te coma.



ORACIÓN FINAL
Elige una de éstas:
1. Acuérdate de las palabras que dirigiste a tu siervo: Quien come mi Carne y bebe mi Sangre, en Mí permanece y Yo en él. ¡Tú en mí y yo en Ti! ¡cuánto amor!, ¡Tú en mí, que soy un pobre pecador, y yo en Ti, que eres mi Dios! Una sola cosa, y sólo esto busco: vivir en Ti, en Ti descansar y no separarme nunca de Ti.

Inspirada en el Cardenal Bona

2. ¡Amor! Tú eres fortísimo pero a la vez yo te veo debilísimo. Fortísimo, pues nadie se te puede oponer; y debilísimo, puesto que una miserable criatura como yo te vence, te supera llamándote Amor.

Sta, M. Magdalena

3. Señor que nos haces participar del milagro de la Eucaristía: te pedimos que no te escondas, que vivas con nosotros, que te veamos, que te toquemos, que te sintamos, que queramos estar siempre junto a Ti, que seas el Rey de nuestras vidas y de nuestros trabajos.

Señor mío Jesús: haz que sienta, que secunde de tal modo tu gracia, que vacíe mi corazón.... para que lo llenes Tú, mi Amigo, mi Hermano, mi Rey, mi Dios, mi Amor!

San José María Escrivá

4. Dios mío yo creo, adoro, espero y os amo , os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman. Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el precioso Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, que se encuentra presente en todos los Sagrarios de la tierra, y os lo ofrezco, Dios mío en reparación por los abusos, sacrilegios e indiferencias con que Él es ofendido. Amén.

Oración del Ángel a los pastores de Fátima



DIA 1º   LA FIESTA DEL CORPUS CHRISTI
"Esto es mi Cuerpo" (Mt 26,26)

¿0ctava? ¿Qué es eso? En las fiestas lo paso bien, estoy contento ¿Qué tiene que ver el Corpus con mi alegría? Hoy es fiesta; sí, una gran fiesta para los cristianos. Hoy fijamos con más atención nuestra mirada en la Sagrada Hostia, donde Jesús está. Y estamos de fiesta porque es una suerte, un regalo de Dios tener a Jesucristo tan cerca realmente, a nuestro lado; y es una suerte, un regalo ver cuánto nos quiere Dios: hasta el punto de quedarse real y físicamente, bajo los accidentes del pan y del vino. ¡Dios que se hace pan!... ¡para estar cerca de mí! ¡y para alimentarme a mí!

A todos nos gusta, cuando se puede, alargar las fiestas. Por eso desde hace mucho tiempo los cristianos alargamos esta fiesta durante ocho días, de ahí la "Octava" en los que nos esforzamos por agradecerle, adorarle, tratarle mejor en la Eucaristía.

Un día de verano mientras celebraba la Misa un padre agustino, una mosca revolotea alrededor del cáliz, que está sin cubrir. Aunque el sacerdote aleja la mosca con la mano, ésta vuelve una y otra vez hacia el cáliz, posándose en él de vez en cuando. La mosca es tan insistente, que acaba por distraer a todos. Cuando termina la Misa, el sacerdote se dirige a los asistentes: quizás os hayáis distraído, pero yo pensaba que todos nosotros deberíamos ser como esa mosca; buscar la Sangre de Cristo, su cercanía, una y otra vez, con insistencia.

Dile al Señor que durante estos días quieres ser como esa mosca: revolotear a su alrededor. Y aunque las actividades del día te alejen de Él físicamente, que te ayude a llevar tu cabeza hacia los sagrarios muchas veces cada día. ¡Búscale!, búscale muchas veces en el sagrario durante estos días.

Gracias, Dios mío, por amarme tanto. Lógico que me ames porque soy tu hijo. Pero... ¡que hayas hecho la locura de hacerte Pan! Y ¿cómo te tratamos los hombres? ¿cómo te trato yo? Durante estos ocho días voy a procurar tratarte bien; en serio, Señor, quiero visitarte, adorarte más,... Y perdona si hasta ahora no te he hecho el caso que debería. Gracias.

Si quieres, puedes quedar con Él en comulgar estos ocho días, o asistir a la bendición durante la octava, o hacer un rato de oración junto a un sagrario. Y por supuesto, si te es posible hoy acompañarle en una procesión... le darás una alegría.