San Ambrosio, anti-corrupción, un librito que recomienda Francisco: «Nabot, muy bello y concreto» | |||||||||||
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Nabot tenía una hermosa viña, nos cuenta la Biblia(en 1Reyes, 21). Se negó a venderla al rey, y la malvada reina Jezabel, pagana y ambiciosa, urdió una trama y logró que ejecutaran a Nabot por crímenes que no cometió. Esta historia ha sido siempre un ejemplo de cómo la justicia y los poderosos se corrompen y creen que pueden actuar mal impunemente, a espaldas de Dios.
El Papa Francisco comentó esta historia en una reciente catequesis (el 24 de febrero, aquí en Radio Vaticana). "El gran San Ambrosio ha escrito en un pequeño libro sobre este episodio. Se llama “Nabot”. Nos hará bien leerlo [...] Es muy bello, es muy concreto", comentó Francisco. "Jezabel, la reina, de modo despreocupado, decide eliminar a Nabot y pone en obra su plan. Se sirve de las apariencias mentirosas de una legalidad perversa: envía, en nombre del rey, cartas a los ancianos y a los importantes de la ciudad ordenando que falsos testigos acusen públicamente a Nabot de haber maldecido a Dios y al rey, un crimen que se castiga con la muerte. Así, muerto Nabot, el rey puede apropiarse de su viña. Y esta no es una historia de otros tiempos, es también historia de hoy, de los poderosos que para tener más dinero explotan a los pobres, explotan a la gente. Es la historia de la trata de personas, del trabajo esclavo, de la pobre gente que trabaja clandestinamente y con el salario mínimo para enriquecer a los poderosos. Es la historia de los políticos corruptos que quieren más y más y más. Por esto decía que nos hará bien leer aquel libro de San Ambrosio sobre Nabot, porque es un libro de actualidad”, predicaba Francisco en sus catequesis cuaresmales. Francisco, con abrigo en febrero de 2016 cuando recomendaba el libro de Nabot de San Ambrosio por su enseñanza "bella y concreta" contra la avaricia Los límites del poder en la mente pagana Un elemento adicional que el Papa señala es que aún el Rey Ajab tenía cierta conciencia de que su poder era limitado por las leyes y la justicia de Dios, mientras que Jezabel, pagana, cree que al poderoso todo le es lícito. Francisco lo destacaba así: "Jezabel, una reina pagana que había difundido los cultos idolátricos y mandaba asesinar a los profetas del Señor (Cfr. 1 Re 18,4) – ¡no era fea, era malvada! – decide intervenir. Las palabras con las cuales se dirige al rey son muy significativas. Escuchen la maldad que está detrás de esta mujer: «¿Así ejerces tú la realeza sobre Israel? ¡Levántate, come y alégrate! ¡Yo te daré la viña de Nabot, el israelita!» (v. 7). Ella pone énfasis en el prestigio y el poder del rey, que, según su modo de vivir, es puesto en discusión por el rechazo de Nabot. Un poder que ella en cambio considera absoluto, y por el cual todo deseo se convierte en orden". El libro reúne 3 obras de San Ambrosio: Elías y el ayuno; Nabot; Tobías. Las tres tratan sobre pecados económicos, la avaricia y la esclavitud de las riquezas materiales, y mantienen toda su frescura [Puede leerse aquí en PDF la introdución del libro] La enseñanza de San Ambrosio La predicación de San Ambrosio que recomienda el Papa Francisco es un sermón del siglo IV asombrosamente vivo y fuerte en nuestra época. Se puede encontrar en la traducción y edición de la Biblioteca de Patrística de Ciudad Nueva, la primera en español, en el tomo titulado Elías y el ayuno; Nabot; Tobías En su tratado, San Ambrosio, obispo de Milán y maestro de San Agustín, señala los males de la avaricia y de la corrupción, y recuerda que tanto Ajab como Jezabel, pese a todo su poder, acabarán mal. "Los perros devorarán su sangre", señala. Ambrosio defiende un uso sabio de las riquezas, con generosidad hacia el necesitado y una vida sobria, para evitar ser esclavizado por ellas. Un ejemplo de rico bueno, dice Ambrosio, es el santo Job, cuyos méritos detalla. Al final, Ambrosio denuncia que muchos cristianos van a las iglesias y rezan pero se manchan en graves corruptelas, esclavos del dinero. "La avaricia es Jezabel, no una sino múltiple, no de una época sino de muchas épocas", escribe. "La historia de Nabot es antigua en el tiempo, pero de todos los días en la práctica", añade el obispo del siglo IV. Y 1.600 años después, sigue siendo cierto y actual. De ahí la exhortación de Francisco: "Nos hará bien leer aquel libro de San Ambrosio sobre Nabot, porque es un libro de actualidad”. En la película de Lux Vide de 2010 sobre San Agustín, San Ambrosio entra en la corte imperial para protestar contra el caso de un hombre vendido como esclavo por sus deudas... deudas falsas, como en "Nabot"; el caso que comenta el personaje ilustra a la perfección la pasión del santo contra este abuso social. | |||||||||||
(RV).- “Seamos cristianos vigilantes como centinelas para que ante la pobreza causada por la cultura del bienestar la mirada de los cristianos no se debilite y se vuelva incapaz de mirar lo esencial”: lo pidió el Papa Francisco en la última audiencia jubilar, antes de la pausa de verano, ante los numerosos fieles y peregrinos llegados para la ocasión a la plaza de San Pedro. Centrando su catequesis en las “obras de misericordia” el Obispo de Roma insistió en que “la misericordia sin obras está muerta”.
Como de costumbre el Pontífice saludó cordialmente a todos los peregrinos presentes procedentes de diversos países. Un especial saludo dirigió Francisco a los peregrinos de lengua polaca, agradeciéndoles, en primer lugar, por su acompañamiento con la oración durante su reciente viaje a Armenia. “Les ruego que continúen a rezar por mí y por los jóvenes que en Polonia y en todo el mundo cristiano se están preparando para nuestro inminente encuentro en Cracovia – les pidió. Y antes de bendecirlos de corazón les dijo: "Que esté siempre viva en sus corazones y en sus obras la memoria de que “bienaventurados son los misericordiosos”.
A los peregrinos de lengua francesa el Papa les pidió que no permitan que "la cultura del bienestar debilite nuestra sensibilidad ante los sufrimientos de los hermanos. ¡Permanezcamos siempre vigilantes para descubrir sus necesidades, generosos para socorrerlos!", exhortó Francisco.
“Que el presente Jubileo de la Misericordia sea para ustedes y para vuestras familias un tiempo de gracia y de renovación espiritual”, fue el deseo expresado por el Santo Padre hablando a los peregrinos de lengua inglesa, especialmente a aquellos llegados de Suecia, China India, Indonesia, Vietnam, Canadá y Estados Unidos.
Después la invitación del Papa a los peregrinos de lengua alemana a no olvidar, en este tiempo de vacaciones, de "cuidar las relaciones humanas y vivir la misericordia". Así, les explicó el Papa, “probamos nosotros también momentos de alivio y consuelo”.
Palabras de aliento dirigió el Pontífice a los peregrinos de lengua portuguesa, para que no se cansen de servir “jamás a todas las personas necesitadas, como verdaderos testigos de la Misericordia en el mundo”.
"Las obras de misericordia son el corazón de nuestra fe en Dios, ¡redescubrámoslas y encarnémoslas en nuestra vida!" Fue la invitación que salió de los labios del Papa Francisco para los peregrinos de lengua árabe.
Finalmente, numerosos aplausos recibieron las palabras del Papa a los peregrinos de lengua italiana. Francisco saludó, en primer lugar, a los participantes en los Capítulos Generales de los Padres Rogacionistas y de las Hijas del Divino Celo; de las Hermanas Misioneras del Apostolado Católico y de las Misioneras del Corazón Inmaculado de María. A ellos el Obispo de Roma los exhortó a “actualizar en la sociedad actual los respectivos carismas de fundación, para que los hombres y mujeres de nuestro tiempo puedan encontrar en su vida una huella concreta de la misericordia de Dios”.
El Pontífice bendijo luego la estatua de la “Virgen de la Flor" traída por los fieles de Acquapendente y saludó a las religiosas de la Unión de las Superioras Mayores de Italia, de Milán. Luego, el saludo especial a la Asociación de los Consejeros del Trabajo, que inician, en el día de hoy, su séptimo Festival del Trabajo. Para ellos fue el aliento del Santo Padre para que promuevan “la cultura del trabajo que asegura la dignidad de la persona humana y el bien común de la sociedad, a partir de su célula, la familia”. “Es precisamente la familia – enfatizó el Papa – quien sufre más las consecuencias de un mal trabajo: malo por su escasez y por su precariedad”. “Ustedes consejeros del trabajo - prosiguió el Obispo de Roma – no tienen una tarea asistencial sino promocional, para que en ámbito nacional y europeo las instituciones y los agentes económicos persigan, de modo concertado, el objetivo de la plena y digna ocupación”.
Para finalizar, el habitual saludo del Papa a los jóvenes, enfermos y recién casados a quienes recordó la celebración hoy de los primeros mártires de la Iglesia de Roma:
“Recemos, los invitó Francisco, por cuantos aún hoy pagan un caro precio por su pertenencia a la Iglesia de Cristo”.
“¡Que la fe tenga espacio y de sentido a sus vidas!” dijo el Obispo de Roma a los jóvenes.
“Ofrezcan su sufrimiento para que los alejados encuentren el amor de Cristo” dijo el Papa dirigiéndose a los enfermos.
“Sean educadores de vida y modelos de fe para sus hijos”, la invitación de Francisco a los flamantes esposos.
(MCM-RV)

