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sábado, 6 de octubre de 2018

Muere Montserrat Caballé, católica y provida: «A Dios lo has de llevar dentro y ser fiel», decía

La experiencia mística que vivió en una iglesia ortodoxa... y su vida cotidiana

Muere Montserrat Caballé, católica y provida: «A Dios lo has de llevar dentro y ser fiel», decía

Decían que Montserrat Caballé cantaba como los ángeles... ahora ella podrá comprobarlo en persona
Decían que Montserrat Caballé cantaba como los ángeles... ahora ella podrá comprobarlo en persona
Ha muerto con 85 años la famosa soprano barcelonesa Montserrat Caballé, muy popular no solo por su arte sino por su gran simpatía y cercanía. Era católica, devota de la Virgen de Montserrat y provida declarada.
Su muerte sucedió en la madrugada de este sábado en el Hospital de San Pablo de Barcelona, donde se encontraba ingresada desde mediados de septiembre por un problema de vesícula. El funeral de la artista se celebrará el lunes 8 de octubre al mediodía en el tanatorio de Les Corts, mientras que el velatorio será este domingo a partir de las dos de la tarde en ese mismo recinto funerario.
De orígenes modestos a la fama mundial
Nació en 1933 en el barrio de Gracia de Barcelona, en una familia modesta. Su madre le dio una primera formación musical y a los 11 años ingresó en el Conservatorio Superior de Música del Liceo con una beca. Hizo su primer estreno operístico con el papel de Serpina de La serva padrona, de Giovanni Battista, en el Teatro Principal de Valencia en 1955. Enseguida se proyectó en el resto de teatros de ópera del mundo, sobre a todo a partir de su éxito en 1965 como la Lucrecia Borgia de Donizetti en el Carnegie Hall de Nueva York. Durante sus 50 años de carrera interpretó unos 90 papeles operísticos.
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Una joven Montserrat Caballé interpreta a Norma
Compartió escenario con todos los grandes artistas, aunque ella decía tener una cercanía especial con Pavarotti, Plácido Domingo y Carreras. Todos recuerdan su actuación de 1988 junto al cantante Freddie Mercury del tema Barcelona, para promocionar los Juegos Olímpicos de 1992. Cantó delante de Juan Pablo II, en 1982, y delante de Benedicto XVI, en 2006.
Su última actuación se produjo en agosto de 2014, dentro del Festival de Música de Cambrils, donde actuó junto a su hija, Montserrat Martí. En diciembre de 2015, ya con muchos problemas de salud, admitió que desde 2010 figuraba como residente en Andorra -aunque residía en Barcelona- para pagar menos impuestos. Pagó una multa de 240.000 euros.
Firme contra el aborto
En 2009 fue una de las firmantes del Manifiesto "Mujeres contra el aborto" que promovían Isabel San Sebastián, Cristina López Schlichting e Isabel Durán. Otras firmantes eran la periodista Curri Valenzuela, la deportista Teresa Zabell o la ejecutiva de Hermes Beatriz González Cristóbal, entre muchas otras. 

El texto afirmaba que el aborto es «ética y legalmente inaceptable», ya que «se aniquila a un ser humano indefenso» y supone «una violencia infligida a la dignidad de la mujer»
Atrio de los gentiles y experiencia mística
En 2012 cantó en la Sagrada Familia de Barcelona, ante el cardenal Martínez Sistach y el cardenal Ravasi, en un acto del ciclo del "atrio de los gentiles", para proponer a Dios por la vía de la belleza. De cantar en el templo de la Sagrada Familia decía: "¡Es como si cantase en el Templo de Jerusalén! La Sagrada Familia es para nosotros muy especial, como lo era para el pueblo de Israel el templo que acogía el Arca de la Alianza", señala. 
Con ese motivo habló en una entrevista en Catalunya Cristiana sobre su convicción católica y la de su familia.
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Caballé con los cardenales Sistach y Ravasi en la Sagrada Familia en 2012

"He tenido la suerte de tener una fe muy grande porque mis padres la tenían y así me la transmitieron", explica. Pero esta fe también está anclada en su propia experiencia personal, y revela un momento que recuerda "con gran emoción".

"En uno de mis viajes entré a rezar en una iglesia ortodoxa. Rezaba, pero al mismo tiempo sentía como si le tuviese que pedir disculpas a la Madre de Dios porque no era un templo católico. Por primera vez oí una voz que decía: "todas son mi casa". Me quedé petrificada, me puse blanca... me lo vieron las personas que me acompañaban. Fue una experiencia muy grande".

Esa experiencia especial fue muy distinta a otra que ha sentido muchas veces con la música. "Cuando cantas algunas obras es como si estuvieses sobre una nube. ¡La fe te da tanta fuerza!"
¿Qué obras le han hecho sentir una "plenitud mayor", le preguntaba la periodista. "Por ejemplo, cantando La Vierge Marie-Magdeleine, de Jules Massenet, o algún otro oratorio simbólico. La emoción se incrementa más cuando cantas estas obras en una catedral o en la Sala Nervi del Vaticano. Entonces es casi como si experimentases el dolor profundo de la Madre de Dios". Por eso, el arte y la belleza, decía, "es un camino privilegiado para ir al lado de Dios". 

"A Dios lo has de llevar dentro y lo has de sentir. Has de ser fiel, ponerte al servicio de la Belleza y sentir la Trascendencia a la que te lleva. Es como desligarte de ti mismo y andar por un camino que no ves pero que sientes. Es como volar hacia una dimensión que no es la tuya, que se te lleva. Es como si estuvieses en otro nivel. Y, de repente, cuando se baja el telón, es como si despertases".

Montserrat Caballé creó una fundación para niños necesitados. Explicaba que "mi marido y yo creímos que era una cosa buena ayudar a los niños y siempre nos hemos sentido útiles con este compromiso". Además, asegura, "no hemos venido a este mundo sólo a distraer a la gente sino también a hacer algo positivo por los demás".
Rezar con los hijos
¿Y qué decir de su hija, la cantante Montserrat Martí, con la que está de gira por diversas ciudades? "Es una chica con una fe indestructible, a la que Dios le ha regalado un marido y una niña de 8 meses fantásticos. Además, mi nieta tiene la suerte de que al levantarse y a la hora de ir a dormir su madre le reza para que se aprenda las oraciones. Esta es la garantía de que seguirá mis pasos. Realmente, cuando canta obras religiosas tiene un aire muy celestial. ´Mamá´, me dice, ´cuando estoy en el escenario querría ser capaz de ir en una nube, como haces tú´- Y yo le digo: ´tranquila, que ya lo conseguirás´."
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Caballé y su marido Bernabé, el día de su boda en la abadía de Montserrat, en 1964, ante la patrona de Cataluña
Ridiculizar la fe no es un derecho
Montserrat Caballé siempre se reía y mostraba alegre, pero era firme contra las groserías blasfemas. "Nadie tiene derecho a ridiculizar a las personas que tenemos fe, ni a hacer, por ejemplo, una versión de Jesucristo que sea como una especie de caricatura. ¡Sólo lo hacen para crear polémica!"

Por el contrario, valora el diálogo, pero advierte que "si no hay un respeto mutuo, el diálogo se hace muy difícil y enseguida se convierte en un monólogo que no escucha al otro. Necesitamos un diálogo que acerque las mentes y los sentimientos y que nos ayude a comprender al otro. Los no creyentes han de entender que los creyentes llevamos la fe en nuestro interior y que no tienen ningún derecho a ridiculizarla, como hacen muchas veces".

En la clausura de los actos del Atrio de los Gentiles en Barcelona, cantó Mariam Matrem, del Llibre Vermell de Montserrat (del siglo XIV), y Cantar del Alma, de Federico Mompou. "En el Llibre Vermell de Montserrat encontramos unas obras que transforman al que canta, tan especiales y tan inspiradas que dudo que alguien que las escuche no pueda llegar a entender el mensaje del libro". También Cantar del Alma es, dice, "un monólogo hacia Dios muy especial".
Premio Bravo en 2013: "ante Dios no hay sitio para adulaciones"
La Conferencia Episcopal Española le concedió el Premio Bravo de Música 2013. Entrevistada ese año en Alfa y Omega explicaba que se nutría en su trabajo y vida "con el amor y la fuerza que me da la fe en Dios, y, por tanto, la fe hacia todo ser humano".

"La fe se lleva dentro. Así que, viviéndola así, no es difícil mantenerla ante cualquier situación o adversidad", añadía.

Sobre los riesgos de vivir en un entorno de alabanza y adulación, decía: "Saber que has cumplido con tu misión, saber que has servido con la verdad al genio Creador, que en este caso se presenta a través del genio creador del compositor, te llena el espíritu de tanta felicidad que, en realidad, no deja sitio para alabanzas ni para adulaciones".

Sobre la vida familiar explicaba: "La influencia y el ejemplo de mis padres en mi vida y en mi fe ha sido total. Por eso, yo también he intentado combinar los viajes profesionales con mi vida familiar, sin descuidarla".

Decía que el oratorio La Vierge, de Jules Massenet,  "es la pieza que más me emociona y conmueve, la que más me ayuda a sentir a Dios". Pero que por lo general rezaba en silencio. "Mi relación personal con Cristo es muy íntima", añadía. 


Y sobre la relación entre el cristianismo y la cultura: "Considero que el legado cultural más importante y relevante del cristianismo es, ante todo, la fe. El arte que nace de la fe es el mayor arte que existe, y también es el mejor para que la Iglesia siga conduciendo a sus rebaños al encuentro de Dios".

lunes, 24 de septiembre de 2018

De ese regalo de Mozart a la masonería que es su famosa ópera "La Flauta Mágica" 24092018

De ese regalo de Mozart a la masonería que es su famosa ópera "La Flauta Mágica"

 

            “La flauta mágica”, “Die Zauberflütte” en alemán, es una de las óperas más veces representadas al día de hoy en los festivales de ópera de todo el mundo. Más que una ópera, y para hablar con propiedad, un singspiel”, traducible como “juego musical”, que viene a ser la opereta alemana, como la zarzuela lo es la española. No es la única obra de Mozart en tal modalidad, también lo son “Zaide” o “El rapto en el serrallo”. En “La flauta máfica” concurren dos circunstancias que la hacen absolutamente única.
            La primera es que se trata de la última ópera escrita por ese monstruo de la naturaleza, y más concretamente de la música, que fue y es Wolfgang Amadeus Mozart. Y es que “La Flauta Mágica” se estrena el día 30 de septiembre de 1791 en el Freihaus Theater auf der Wieden de Viena, y su joven compositor morirá, a la temprana edad de 35 años, el 5 de diciembre de ese mismo año a las 0 horas 55 minutos, esto es, apenas sesenta y seis días después. De hecho, cuando Mozart recibe el encargo de “La flauta mágica” en junio de 1791, se halla ya atacado por la enfermedad que le llevará al otro mundo, como evidencian las dos cartas escritas el 11 y el 12 de junio a Konstanz Weber, su mujer, que se encuentra tomando los baños en Baden bei Wien, en las que le confiesa no estar durmiendo bien. No por casualidad, “La flauta mágica” lleva el número KV 620 en la obra de Mozart, la cual consta de 625 trabajos reconocidos al día de hoy.
            Wolfgang Amadeus va trabajando en “La flauta” a retazos y ratos libres durante todo el año 1791, un año que no por ser el último de su vida, es por ello menos fecundo y prolífico. Durante él compone muchos de sus mejores trabajos, como el Ave Verum, el Concierto para clarinete, la ópera “La clemenza di Tito” que compone para la coronación del Emperador Leopoldo II y, por encima de todas ellas, el Requiem, que como es bien sabido, deja inacabado. El quinteto de “La flauta mágica” “Tamino, Papageno y las tres damas”, por ejemplo, lo compone el 1 de septiembre en Praga, mientras está jugando al billar, al mismo tiempo que en el espacio record de dieciocho días tiene que componer una ópera completa, “La clemenza di Tito”, ensayarla, ponerla en escena e interpretarla para el Emperador con ocasión de su coronación, pues el encargo para tan magno evento sólo se le hace en el último momento, después de haber sido desechados por distintas circunstancias otros compositores como Cimarrosa o Salieri.
            Pero hablábamos de dos singularidades. La segunda singularidad de “La flauta mágica” es que el destinatario de la misma es uno muy concreto: la masonería austríaca, la masonería.
            Los indicios de la relación entre “La flauta mágica” y la masonería rezuman por doquier. El día 9 de septiembre, estando en Praga, Mozart visita la logia “Wahrheit und Einigkeit zu den drei gekrönten Säulen” (“Verdad y unidad de las tres columnas coronadas”), donde, recibido con su “Die Maurerfreude K471”, que ya había compuesto para sus hermanos masones, promete una pronta muestra de lealtad a la cofradía: ¿está hablando ya de “La Flauta Mágica”?
            El argumento de la ópera no pasa de ser una divertida historia de amor bucólica y pastoril, pero encierra toda la filosofía masónica de la superación de pruebas y el triunfo, y en él se esconden multitud de símbolos de la hermandad, entre los cuales, sólo a modo de ejemplo, el constante homenaje al número 3: los acordes triples con que arranca la obertura, tres damas, tres niños, tres esclavos, tres sacerdotes, los templos de la naturaleza, la razón y la sabiduría…
            La fuente principal del libreto no es otra que el cuento “Lulu oder die Zauberflötte” de la colección de cuentos de hadas “Dschinnistan” de Cristophe Martin Wieland (1733-1813), pero entre las fuentes secundarias, se halla muy probablemente la novela “Sethos” del abad Jean Terrasson, que relata los ritos iniciáticos de ese antiguo Egipto en el que tanto se inspira y en el que tanto dice hundir sus raíces la masonería.
            El encargo, además, se lo hace a Mozart un hermano masón, Emmanuel Schikaneder, con el que comparte militancia en la logia “Zur Wohltätigkeit” (La Beneficiencia), el cual, además, interpreta en el estreno a uno de los protagonistas, Papageno. Y lo que es más importante, será también el libretista de la ópera, y aunque algunos atribuyen dicho trabajo en todo o en parte a un autor diferente, Karl Ludwig Giesecke, ello en modo alguno altera el preponderante rol de los masones en la elaboración del libreto, pues también Giesecke era masón. En cuanto al protagonista de la acción, el sacerdote Sarastro, es una recreación muy fiel del importante prócer de la masonería austríaca Ignaz Von Born, quien además, ejercerá de director escénico de la ópera.
            La relación de Mozart con la masonería viene de antiguo y es, como casi todo en su vida, bien conocido. Mozart ingresa en la cofradía el 14 de diciembre de 1784, haciéndolo en la logia “Zur Wohltätigkeit” (La Beneficiencia). Poco después, seguramente conducidos por el propio Mozart, lo hacen también su padre Leopold y Joseph Haydn, el gran compositor íntimo amigo de Wolfgang. Aunque va a recibir cristiana sepultura en suelo santo, Mozart, de hecho, es amortajado con el manto negro con capucha de la masonería.
            La condición masónica en el Austria mozartiano no era especialmente escandalosa o reprochable a un católico como, de hecho, no dejaba de ser Mozart, autor como se sabe de nada menos que 20 misas. Es verdad que para entonces ya se habían emitido dos de las casi veinte condenas que a lo largo de la historia ha publicado la Iglesia sobre la masonería, las cartas apostólicas “In Eminenti” de Clemente XII (1738) y “Providas Romanorum” de Benedicto XIV (1751). Pero las dos son ignoradas por los sucesivos emperadores austríacos, entre los cuales Carlos VI y María Teresa I, que no las publican en Austria, lo que hace que en aquel entonces la feligresía austríaca difícilmente pueda contemplar la militancia masónica como algo incompatible o incoherente con la fe cristiana. Y eso que en 1785, es decir, un año después del ingreso de Mozart en la organización, sospechosa ésta de connivencia con la Revolución Francesa, José II ordena la reducción de las logias austríacas a tres, al objeto de controlarlas mejor. Mozart se incorpora entonces a la logia “Zur neugekrönten Hoffnung” (La Esperanza nuevamente coronada). Sólo en 1793, es decir, cuando Mozart lleva ya dos años muerto, Francisco II prohíbe la masonería.
            “La flauta mágica” no es la única obra que Mozart escribe para la masonería. Ya se ha mencionado su “Die Maurerfreude K471”, “La alegría masónica” en español, con la que es recibido por la masonería praguense. A ellas se han de añadir aún la “Maurerische Trauermusik K477” u “Oda Fúnebre Masónica”, y “Eine kleine Freymaurer Kantate K623” o “Una pequeña cantata del francmasón”, terminada el 15 de noviembre, veinte días antes de morir por lo tanto. Obsérvese, por cierto, la sinonimia existente en el alemán entre la palabra “moro” y la palabra “masón”, significados ambos del término “Maurer”.
            Todas estas obras convierten al gran Wolfgang en el compositor más estimado por la masonería. Que no el único, sin embargo. Ya hemos podido conocer que al igual que él, era masón su gran amigo Haydn. Tuvieron también alguna relación con la masonería Beethoven y hasta un cristiano tan acreditado como Lizst. El finlandés Jean Sibelius se cuenta entre los veintisiete (3x3x3, o lo que es lo mismo, 33) fundadores de la gran logia de Finlandia, y de hecho, en 1927 (una vez más el 27, 3x3x3) compone una serie de nueve piezas (3x3) titulada “Música ritual masónica”.
            Y bien, si cuanto les he contado ha suscitado el interés de Vds. por la que es una de las óperas más bonitas y agradables de escuchar de la historia de la música, de hecho la cuarta más veces representada en los últimos tiempos, tienen Vds. una oportunidad única de escucharla el próximo día 13 de octubre, en el Auditorio Nacional de Madrid. La acomete el maestro Pascual Osa y con él la cada vez más acreditada Orquesta y Coro Filarmonía. Allí nos vemos. Y que hagan Vds. mucho bien y no reciban menos, como siempre.

jueves, 7 de abril de 2016

Mahler, el compositor, se bautizó con 37 años: es falso que lo hiciera por oportunismo, tenía fe 06042016

Datos sobre la espiritualidad del último gran compositor clásico

Mahler, el compositor, se bautizó con 37 años: es falso que lo hiciera por oportunismo, tenía fe

Mahler, el compositor, se bautizó con 37 años: es falso que lo hiciera por oportunismo, tenía fe
El compositor Gustav Mahler era de origen judío, y de joven parecía desinteresado en la religión... aunque empezó en un coro parroquial

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6 abril 2016
Sobre la fe del compositor de origen judío austriaco Gustav Mahler (1860-1911), considerado a veces como el último de los grandes músicos clásicos o el primero de los modernos, ha habido siempre un cierto debate, a menudo más basado en apariencias y suposiciones que en documentación concreta.

Se bautizó con 37 años, poco antes de ser nombrado director de la Ópera Imperial en Viena, y eso -y quizá algo de antisemitismo- bastó para que se sospechara que su catolicismo no era sincero, sino oportunismo en la muy católica corte austro-húngara. En su juventud mostró, se dice, poco interés por las cosas religiosas. Pero una aproximación más detallada a sus seres queridos y sus motivaciones al madurar muestran que no es así y evidencia que Mahler tenía una fe cristiana sincera.

Publicamos a continuación un análisis del digital Portaluz.org, con materiales originales de Avvenire.it, Catholic.net y la web especializada Mahler.cz.

***

La conversión del gran compositor y director de orquesta, Gustav Mahler
La conversión de Gustav Mahler (1860-1911) uno de los más destacados compositores musicales y director de orquesta austríaco, ¿fue auténtica o falseada para obtener el puesto de director de la Real Ópera Imperial en la Corte de Viena?

En 1897 los soberanos del Imperio –declaradamente católicos-, lo designaron para ocupar el más alto cargo de la vida musical austro húngara. Para obtener aquél cargo se debía ser cristiano católico. Pero en esto había dos asuntos que jugaban contra Mahler: suorigen judío y especialmente su conocida falta de interés por la religión.



Sin embargo, el compositor pudo sortear estos obstáculos. Pocos meses antes de ser designado al cargo, cuando tenía 37 años, fue bautizado en una fastuosa ceremonia. Tal forma de bautismo -aunque estuvo precedido de una preparación catequética- y el posterior nombramiento, provocaron una controversia aún no resuelta para algunos: ¿Fue la suya una verdadera conversión?

Fe manifiesta en la Creación
En su biografía titulada “Mahler”, el conocido crítico musical Quirino Principe revela la vivencia íntima del compositor austríaco, asegurando que su conversión ocurrió a través del amor por la música lírica.

Gustav Mahler tuvo una salud frágil desde su infancia y enfrentó a muy temprana edad la pérdida de hermanos y ambos padres. Toda su vida estaría desde entonces marcada poruna búsqueda que sus obras reflejan: dar sentido al sufrimiento humano.

Sus sinfonías hablan de un profundo sentimiento religioso. Se encuentra en ellas reminiscencias judías en varios movimientos (especialmente en el final de la tercera, concebido como un gran día de Yom Kippur), pero también cristianas.

Quirino Principe pone el foco en que Mahler después de diez años a la cabeza de la Ópera de Viena terminó la Octava Sinfonía (estrenada un año antes de su muerte, en 1910) en cuya primera parte inserta el Veni Creator Spiritus y en la segunda incorpora en la escena final (en el Cielo) al Fausto de Goethe… con el perdón al protagonista por mediación de la Santísima Virgen María.



La ascética que mira al Purgatorio
Luego, sobre una copia de su Décima Sinfonía -que comenzó en 1910 y nunca completó-, se lee de puño y letra de Mahler su intención de seguir en esa línea de composición: “III Tiempo: Purgatorio: ¡Muerte! Transfiguración. ¡Piedad! ¡Oh Dios! Oh Dios, ¿Por qué me has abandonado?".

Mahler había encontrado evidentemente -según Quirino Principe-, inspiraciones musicales en el Purgatorio. Significativo es que luego cite las palabras de Cristo en la cruz, señala.

Pero más allá de las referencias textuales, es real que gran parte de su obra musical está marcada por un incansable ascetismo religioso. Incluso en aquellas sinfonías en las cuales sus detractores acusan un panteísmo que sobresalta la naturaleza, sólo se puede afirmar que Mahler reconoce en lo creado la huella de Dios y que sus composiciones buscan evocar esa realidad.

Era cristiano, no un oportunista
Medio siglo más tarde, durante los años sesenta, en su autobiografía (traducida al italiano en 2012) su esposa Alma Marie Schindler, con quien contrajo matrimonio en 1902, testifica: "A los veinte años conocí a Gustav Mahler, mi primer marido. Era cristiano y pidió el bautismo no por un oportunismo que le permitiera convertirse en director de la Opera de la corte de Viena, como han querido hacer creer ciertos biógrafos".


Gustav Mahler con su esposa Alma

Un año antes de morir, en diciembre de 1910, —recuerda su mujer— Mahler daba vueltas y más vueltas a este pensamiento, que le conmovía: «Toda creación se adorna continuamente para Dios. Por lo tanto, todo el mundo tiene sólo un deber: ser en todo aspecto lo más hermoso posible a los ojos de Dios y del hombre. La fealdad es un insulto a Dios».

La búsqueda de Dios es entonces el sello musical mahleriano y lo único que daba sentido a Gustav.

Después de la muerte de Mahler Alma se casó con el arquitecto Walter Gropius (1883 – 1969). Luego, se casó por tercera vez con el poeta Franz Werfel (1890 – 1945). Pero hasta el fin de su vida se declaró “viuda de Gustav Mahler”.

Los primeros pasos del compositor en una iglesia
El filósofo Thomas Scandroglio (uccronline.it, 2011) afirma que fue en la juventud cuando Mahler se fascinó de la doctrina católica: "Siendo un hombre joven - afirma Scandroglio - nace en él una atracción especial por el catolicismo... Esto se encuentra también atestiguado en un hecho que varias biografías informan: Gustav Mahler fue miembro del coro en una iglesia católica, cuyo director le enseñó los primeros pasos en el arte del piano".

"Dios estaba muy a gusto en él"
El alemán Ernst Bloch, escritor y filósofo, marxista y teórico del ateísmo, amigo del compositor, afirmó sobre Gustav Mahler: "Mahler era profundamente religioso. Su fe era como la de un niño. Dios es amor y el amor es Dios. Esta idea era parte permanente de su discurso. De su parte nunca escuché una palabra blasfema. Sin embargo, no quería un intermediario entre él y Dios. Hablaba con Él cara a cara. Dios estaba muy a gusto en él. ¿¡Cómo sino podría usted describir el estado de éxtasis en el que componía!?".
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