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jueves, 22 de febrero de 2018

Tú eres Pedro, y te daré las llaves del Reino de los cielos (Meditación para hoy) 22022018

Tú eres Pedro, y te daré las llaves del Reino de los cielos
Reflexiones Dios y personajes de la Biblia

Celebramos hoy, con la Iglesia universal, la fiesta de la Cátedra de San Pedro. La palabra cátedra es de origen griego y significa sede.


Por: Padre Nicolás Schwizer | Fuente: Homilías del Padre Nicolás Schwizer 



Celebramos hoy, con la Iglesia universal, la fiesta de la Cátedra de San Pedro. La palabra cátedra es de origen griego y significa sede. Es el sitio ocupado por un maestro autorizado para la enseñanza. Así, cuando se habla de una decisión "ex cátedra" del Papa, se trata de una decisión en la que el Sumo Pontífice habla como maestro universal de la Iglesia.
San Pedro, recibe una gran tarea: Jesús lo elige primer papa de la Iglesia. Y le explica su misión por medio de dos símbolos: la piedra y las llaves.

1. La piedra
Pedro es LA PIEDRA, sobre la cual se edificará la Iglesia, la comunidad del pueblo de Dios. La Iglesia es como una construcción, que se edifica a partir de los cimientos. Y el cimiento, una vez colocado, debe quedar ahí para que el edificio no se venga abajo.
Pedro y sus sucesores, los Papas, son el fundamento visible de la construcción. Porque el fundamento invisible es el mismo Señor Jesucristo. Y ese doble cimiento es la garantía de la victoriosidad de la Iglesia a través de los siglos.

2. Las llaves
La otra imagen con la cual Jesús le explica a Pedro su tarea, es la de LAS LLAVES. Simboliza la autoridad sobre la casa, la potestad de disponer, de dejar entrar y de echar de la casa.
Así Pedro es nombrado mayordomo en el Reino de Dios. Sus decisiones realizadas en la tierra, quedan ratificadas en el cielo. Pedro, y con él sus sucesores, son intermediarios indispensables para el acceso normal al Reino de los Cielos. Cristo es la cabeza de la Iglesia, pero los Papas son sus vicarios, sus representantes visibles en la tierra.

También podemos ver el cayado
Se trata del CAYADO DEL PASTOR. El bastón que es guía y sostén del pastor durante sus interminables recorridos. Como bastón de mando o báculo del Papa es signo de poder y autoridad. Cristo, al volver al Padre, no pensó dejar al frente de los suyos un “líder” o un “director”, sino un pastor, tal como él lo había sido. Por eso pasó a Pedro su cayado pastoral, para que lo lleve hasta su muerte y lo legue, a su vez, a sus sucesores. Y es así como nació el papado.

Y no se le encargó a Pedro esta tarea en premio a su santidad, ni porque fuera mejor que los demás apóstoles. El papel de Pedro se debe únicamente a la voluntad amorosa de Cristo. Y lo mismo sus sucesores que continúan esa misión de pastoreo encomendada por Jesús. Ésta es la razón por la que las ovejas de hoy nos sentimos ligadas al Pedro actual.

¡Qué así sea!

 Comentarios al autor Padre Nicolás Schwizer


martes, 26 de diciembre de 2017

En el clima de la alegría navideña.. ¿el martirio de San Esteban? (Meditación para hoy) 26122017

En el clima de la alegría navideña.. ¿el martirio de San Esteban?
Reflexiones Dios y personajes de la Biblia

En la óptica de la fe, la fiesta de san Esteban está en plena sintonía con el significado profundo de la Navidad.


Por: SS Papa Francisco | Fuente: Catholic.net 



Duante la octava de Navidad, en la alegría de la Navidad se inserta la fiesta de san Esteban, el primer martir de la Iglesia. El libro de los Hechos de los Apóstoles nos lo presenta como "un hombre lleno de fe y de Espíritu Santo", elegido con otros seis para dar servicio a las viudas y a los pobres en la primera comunidad de Jerusalén. Y nos cuenta su martirio, cuando después de un fogoso discurso que suscitó la ira de los miembros del Sanedrín, fue arrastrado afuera de las murallas de la ciudad y lapidado.

Esteban murió como Jesús, pidiendo perdón por sus asesinos. En el clima de la alegría navideña, esta conmemoración podría parecer fuera de contexto. De hecho la Navidad es la fiesta de la vida y nos infunde sentimientos de serenidad y de paz. ¿Por qué entonces turbar su encanto con el recuerdo de una violencia tan atroz? En realidad en la óptica de la fe, la fiesta de san Esteban está en plena sintonía con el significado profundo de la Navidad.

En el martirio, de hecho, el amor derrota a la violencia, la vida a la muerte. La Iglesia ve en el sacrificio de los martires su "nacimiento al cielo". Celebramos por lo tanto hoy la "navidad" de Esteban, que en profundidad se desprende de la Navidad de Cristo. ¡Jesús transforma la muerte de quienes lo aman en aurora de vida nueva!

En el martirio de Esteban se reproduce la misma lucha entre el bien y el mal, entre el odio y el perdón, entre la mansedumbre y la violencia, que tuvo su culminación en la cruz de Cristo. La memoria del primer mártir acaba así con una falsa imagen de la Navidad: ¡una imagen de fábula y duzurosa, que en el evangelio no existe!

La liturgia nos trae el sentido auténtico de la Encarnación, relacionando Belén al Calvario y recordándonos que la salvación divina implica que la lucha al pecado, pasa por la puerta estrecha de la cruz.

Este es el camino que Jesús ha indicado claramente a sus discípulos: "Serán todos odiados a causa de mi nombre. Pero quién habrá perseverado hasta el final será salvado".

Por eso hoy rezamos de manera particular por los cristianos que sufren discriminación a causa del testimonio que dan de Cristo y del evangelio. Estamos cerca de estos hermanos y hermanas que como san Esteban, son acusados injustamente y objeto de violencias de varios tipos.

Estoy seguro que, lamentablemente, son más numerosos hoy que en los primeros tiempos de la Iglesia y que son tantos. Esto sucede especialmente en los lugares en donde la libertad religiosa no está todavía garantizada o no está plenamente realizada. Sucede también en países y ambientes que en sus papeles tutelan la libertad y los derechos humanos, pero donde de hecho los creyentes, especialmente los cristianos, encuentran limitaciones y discriminaciones.

A un cristiano esto no lo maravilla, porque Jesús lo ha anunciado como ocasión propicia para dar testimonio. Entretanto en el plano civil, la injusticia va denunciada y eliminada. Que María Reina de los Mártires nos ayude a vivir este tiempo de Navidad con aquel ardor de fe y de amor que refulge en san Esteban y en todos los mártires de la Iglesia.


miércoles, 22 de febrero de 2017

Tú eres Pedro, y te daré las llaves del Reino de los cielos (Meditación para hoy) 22022017

Tú eres Pedro, y te daré las llaves del Reino de los cielos
Reflexiones Dios y personajes de la Biblia

Celebramos hoy, con la Iglesia universal, la fiesta de la Cátedra de San Pedro. La palabra cátedra es de origen griego y significa sede.


Por: Padre Nicolás Schwizer | Fuente: Homilías del Padre Nicolás Schwizer 




Celebramos hoy, con la Iglesia universal, la fiesta de la Cátedra de San Pedro. La palabra cátedra es de origen griego y significa sede. Es el sitio ocupado por un maestro autorizado para la enseñanza. Así, cuando se habla de una decisión "ex cátedra" del Papa, se trata de una decisión en la que el Sumo Pontífice habla como maestro universal de la Iglesia.
San Pedro, recibe una gran tarea: Jesús lo elige primer papa de la Iglesia. Y le explica su misión por medio de dos símbolos: la piedra y las llaves.

1. La piedra
Pedro es LA PIEDRA, sobre la cual se edificará la Iglesia, la comunidad del pueblo de Dios. La Iglesia es como una construcción, que se edifica a partir de los cimientos. Y el cimiento, una vez colocado, debe quedar ahí para que el edificio no se venga abajo.
Pedro y sus sucesores, los Papas, son el fundamento visible de la construcción. Porque el fundamento invisible es el mismo Señor Jesucristo. Y ese doble cimiento es la garantía de la victoriosidad de la Iglesia a través de los siglos.

2. Las llaves
La otra imagen con la cual Jesús le explica a Pedro su tarea, es la de LAS LLAVES. Simboliza la autoridad sobre la casa, la potestad de disponer, de dejar entrar y de echar de la casa.
Así Pedro es nombrado mayordomo en el Reino de Dios. Sus decisiones realizadas en la tierra, quedan ratificadas en el cielo. Pedro, y con él sus sucesores, son intermediarios indispensables para el acceso normal al Reino de los Cielos. Cristo es la cabeza de la Iglesia, pero los Papas son sus vicarios, sus representantes visibles en la tierra.

También podemos ver el cayado
Se trata del CAYADO DEL PASTOR. El bastón que es guía y sostén del pastor durante sus interminables recorridos. Como bastón de mando o báculo del Papa es signo de poder y autoridad. Cristo, al volver al Padre, no pensó dejar al frente de los suyos un “líder” o un “director”, sino un pastor, tal como él lo había sido. Por eso pasó a Pedro su cayado pastoral, para que lo lleve hasta su muerte y lo legue, a su vez, a sus sucesores. Y es así como nació el papado.

Y no se le encargó a Pedro esta tarea en premio a su santidad, ni porque fuera mejor que los demás apóstoles. El papel de Pedro se debe únicamente a la voluntad amorosa de Cristo. Y lo mismo sus sucesores que continúan esa misión de pastoreo encomendada por Jesús. Ésta es la razón por la que las ovejas de hoy nos sentimos ligadas al Pedro actual.

¡Qué así sea!

 Comentarios al autor Padre Nicolás Schwizer

domingo, 4 de septiembre de 2016

Imágenes de Dios (Meditación para hoy) 04092016

Imágenes de Dios
Reflexiones Dios

Dios no se repite, Dios siempre cambia y siempre vuelve. Debemos dejar atrás la vieja idea de Dios y no caer en la tentación de adorar ídolos, no manipular a Dios y tomar el nombre de Dios en vano.


Por: P. Eusebio Gómez Navarro | Fuente: Catholic.net 



Los cristianos tenemos imágenes bastantes distintas de Dios, cada uno nos hacemos nuestra idea de Él.

El Dios de la Biblia no es de fiar, es mala persona y vengativo, así se expresaba el ateo José Saramago.

Yo tampoco creo en el dios en que los ateos no creen, declaró certeramente el patriarca Máximo IV en el Vaticano II. Muchas personas se resisten a creer en un Dios que ama el dolor y el sufrimiento, que le gusta condenar, que envía la gente al infierno, que está preparado para sorprender al ser humano para sorprenderle en el pecado y darle el golpe de gracia.

Hay muchos ateos porque la idea de Dios que tienen algunos creyentes, no les convence, pues . Y es que hay que reconocer que en nombre de Dios o de los dioses se hacen las más grandes barbaridades: se roba, se mata, se mutila toda clase de derechos. En nombre de la fe y religión se cometen toda clase de violaciones y atropellos.

En el monumento a Lincoln en Washington hay esculpido un texto del histórico presidente en el que se refiere a la triste guerra civil de los Estados Unidos y dice:Ambos bandos leían la misma Biblia, y ambos rezaban al mismo Dios, y de él esperaban la victoria para sus ejércitos y la derrota de sus contrarios Allí quedó esculpida la manipulación más triste a que el ser humano ha sometido a Dios. Y si nos matamos unos a otros, en nombre de Dios, es mejor ser ateos, decía un joven. El fanático religioso es capaz de cometer las mayores atrocidades por defender a su Dios, ya que se siente los guardianes y defensores de Dios.

Martin Buber afirma: Dios es la más abrumada de cargas de todas las palabras humanas. Ninguna ha sido tan envilecida, tan mutilada (…). Las generaciones de los hombres han desgarrado la palabra con sus partidismos religiosos; por ella han matado y han muerto por ella; ella lleva las huellas de los dedos y la sangre de todos (…). Es cierto, los hombres dibujan caricaturas y escriben debajo Dios; se asesinan unos a otros y exclaman en el nombre de Dios…

El converso Dr. Nathason que de abortista pasaría a convencido defensor de la vida, procedía de una familia judía sin fe religiosa. Mi imagen de Dios era la figura amenazadora, majestuosa y barbuda del Moisés de Miguel Ángel. Mi idea de Dios era de un ser terriblemente despótico e implacable.

Cuando cumplía el servicio militar en la Aviación, leyó, para matar el tiempo, un libro sobre la Biblia. Allí descubrió que la imagen del Dios justiciero que se había formado al leer parcialmente el Antiguo Testamento era falsa, y comprendió que el Dios del Nuevo testamento era una figura amable, clemente e incomparablemente cariñosa. En ella iría después a buscar, y al fin encontraría el perdón que por tanto tiempo y tan desesperadamente había deseado.

Cuando intentamos expresar la fe en creencias, acabamos constatando, como el hijo de Sirah, que nunca logramos hablar convenientemente de Dios: Siempre estará más alto (Sir 43, 27-31). Dios es más grande que nuestro corazón (1 Jn 3,20). 

Nos resulta muy difícil hablar con Dios, de Dios y testimoniarlo. Algo así nos ocurre con respecto a Dios. Ya Jenófanes hizo notar la dificultad de hablar del totalmente otro. Los etíopes dicen que sus dioses son de nariz chata y negros; los tracios, que tienen ojos azules y pelo rojizo (...) Si los bueyes, caballos y leones tuvieran manos y pudieron dibujar con ellas y realizar obras como los hombres, dibujarían los aspectos de los dioses y harían sus cuerpos, los caballos semejantes a los caballos, los bueyes a los bueyes, tal como si tuvieran la figura correspondiente a cada uno.

Wittgenstein señalaba: De lo que no se puede hablar, mejor es callarse. Como nadie lo ha visto jamás (Jn 1,18), tenemos el peligro de imaginarlo a nuestro gusto, ya que sabemos muy poco de Dios y mucho menos de sus misterios. Consciente de ello, san Agustín decía: ¿Crees saber qué es Dios? ¿Crees saber cómo es Dios? No es nada de lo que te imaginas, nada de lo que abraza tu pensamiento .

El primer paso que tendremos que dar será abandonar, hacer añicos las falsas imágenes de Dios para que nazca el verdadero Dios. Hay que salir, hay que engendrar una nueva imagen, la verdadera. El Dios de ayer no sirve para el hoy, porque Dios es el eternamente nuevo. Dios no se repite, Dios siempre cambia y siempre vuelve. Para ello hay que dejar atrás la vieja idea de Dios y no caer en la tentación de adorar ídolos, no manipular a Dios y tomar el nombre de Dios en vano

No sólo es idolatría el fabricarse imágenes falsas de Dios; también lo es el construirse falsos conceptos de Dios y, realmente, no hay mayor idolatría que la pretensión de conceptualizar a Dios, o sea, de reducirlo a la estrechez de nuestra mente. El dios que nace de nuestra mente no representa al Dios verdadero, sino al nuestro, a nuestra idea, a nuestro prejuicio y a nuestros intereses. Es un ídolo, una imagen mental falsa.
Y es que, cuando hablamos de Dios, no deberíamos olvidar nunca lo que nos advertía Bultman, que es un hombre -no Dios- el que habla. Y la palabra humana adolece de la ambigüedad de nuestra condición y corre el riesgo de nuestra ecuación personal y social.

Cuando Laplace presentó a Napoleón su Traité de la Mécanique Celéste, el Emperador le preguntó qué lugar ocupaba Dios en su sistema, y él contestó con orgullo: Señor, no me hizo falta tal hipótesis.

El hombre primitivo acudía a Dios para suplir carencias, para explicar ciertos fenómenos que se le escapaban de las manos. De esos hombres escribió Péguy queoraban como ocas gruñonas que esperan la comida . A ese dios se le dirigen muchas preguntas sin respuesta, él es el mejor médico, el mejor abogado. Freud lo expresó así:El hombre gravemente amenazado, demanda consuelo (...) A los dioses se atribuye una triple función: espantar los terrores de la naturaleza, conciliar al hombre con la crueldad del destino, especialmente tal y como se manifiesta en la muerte, y compensarle de los dolores y privaciones que la vida civilizada en común le impone . Así ocurre que a medida que el hombre vaya bastándose por sí mismo, podrá ir prescindiendo de un dios semejante, por eso no es de extrañar que cuando la ciencia o medicina nos consigue ciertos adelantos y cura de las enfermedades, ya no necesitamos a ese dios.

Ya no necesitamos a Dios para explicar muchos fenómenos naturales y así, pues, lo quitamos de en medio. Bonhoeffer, teólogo luterano ejecutado por los S.S. en 1945, afirmaba un año antes de morir: Veo de nuevo con toda claridad que no debemos utilizar a Dios como tapa-agujeros de nuestro conocimiento imperfecto.

Porque entonces, si los límites del conocimiento van retrocediendo cada vez más -lo cual, objetivamente, es inevitable-, Dios es desplazado continuamente junto con ellos y por consiguiente se halla en una constante retirada. Hemos de hallar a Dios en las cosas que conocemos, y no en las que ignoramos 
.

Jesús Mª. Alemany habla de las imágenes de Dios en un artículo aparecido en Sal Terrae en 1988. Nos dice que el agudo análisis de muchos autores modernos nos ha llevado a la conclusión de que la elección más frecuente no es entre fe y ateísmo, sino entre fe e idolatría. Entre las falsas identificaciones de Dios que se dan en creyentes señala las siguientes:

Un Dios premisa. Para algunos creyentes Dios es un dato con el que cuentan, porque, de lo contrario, su vida no tiene explicación.

Un Dios (re)celoso del hombre. Algunos otros perciben a un Dios tan celoso de su gloria como receloso del hombre
Un Dios comerciante, un Dios que pone precio. Dios quiere salvarnos, pero para ello es implacable en sus exigencias. Es justo y riguroso.

Y como hemos tenido falsas imágenes de Dios, hemos hablado muy mal de él, como el Dios del miedo, el que asusta, el que está en todas partes vigilándonos, el que no nos quiere felices y es un aguafiestas y rodea de muros nuestra felicidad y es un sádico que goza haciéndonos sufrir.

Así lo expresa Machado, tras la muerte de su esposa: Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía. El ser humano es amigo de las sociedades secretas, de los poderes ocultos porque nos ayudan a digerir los malos tragos de los fracasos achacándolos a fuerzas clandestinas que manejan nuestra suerte y nuestro destino.

El Dios de Jesús es solamente Amor y nada más que Amor. Dios es solamente Amor, Verdad, Ternura, Comprensión… Tenemos que afirmar que Dios ama gratuitamente y apasionadamente al hombre

Se hizo visible la bondad de Dios y su amor por los hombres (…) Así, rehabilitados por Dios por pura generosidad, somos herederos, con esperanza de una vida eterna.(Tt 3, 4-7).

El ser humano tiene futuro no por sus méritos, sino por la misericordia y ternura de Dios. El hombre es propiamente la pasión de Dios, cada uno de nosotros somos el centro del amor de Dios. Dios sólo nos pide que se le deje ser el Dios del amor y de la misericordia, que se le deje actuar libremente para que la luz, la fuerza, la salvación llegue a cada uno. Importa, pues, purificar, desmontar y conocer al verdadero Dios, al Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de todos, el Dios amor.

Dios nos ha creado a su imagen y semejanza (Gn 1,26), y no nos ha abandonado; sigue cuidándonos, alimentándonos y vela por nosotros. Dios habita en nosotros y está en todas partes. ¿Por qué no enseñar esta verdad fundamental a todos? Dios, Creador y Padre, está presente en cada uno de sus hijos, está atento a todos sus pensamientos, proyectos y actividades. No se extraña de nada; nada le altera. Es lento a la ira, rico en paciencia y bondad.

Dios está presente en cualquier ser humano. Lo sienten cercano y amigo todos aquellos que creen en él. Por medio de su Espíritu nos ofrece sus dones: amor, paz, gozo, amabilidad, bondad, paciencia, fidelidad, equilibrio, dominio propio (Ga 5, 22)... Sólo hace falta creer en él y dejarle libertad para darnos un corazón de hijo rescatado del pecado por la sangre de Jesús (Ga 3,26). Creer en Dios, en su presencia, ayuda a orientar la vida, a sobrellevar los golpes duros, a vivir, como Jesús, unidos al Padre y volcados hacia el prójimo.

En tercer lugar, se aborda la pregunta acerca del cómo. De la confrontación entre el contexto cultural y los elementos undantes señalados más arriba ha de surgir una propuesta pastoral que sea fiel tanto a aquellos elementos como al contexto actual. Es lo que pretende el trabajo de Francisco J. Andrades Ledo, con el título Una propuesta pastoral de nueva evangelización . El mismo propósito pastoral anima el estudio de Pedro Belderrain, cmf, quien reflexiona sobre Religiosidad popular y nueva evangelización .

 
P. Eusebio Gómez Navarro

miércoles, 31 de agosto de 2016

Dios sale al encuentro (Meditación para hoy) 31082016

Dios sale al encuentro
Reflexiones Dios

No es sino en lo más profundo de nuestro ser que podemos encontrar a Dios.


Por: P. Eusebio Gómez Navarro | Fuente: Catholic.net 



Una de las más hermosas descripciones de Dios en pos de la persona es la de Francis Thompson en el poema The Hound of Heaven.
Yo huía de Él, durante las noches y durante los días;
yo huía de Él en el transcurso de los años;
yo huía de Él por las laberínticas sendas de mi propia mente;
y en medio de las lágrimas me escondía de El, lo mismo que entre la risa pasajera...


Dios sale al encuentro, y nosotros huimos, Dios está presente en todos los momentos de nuestra vida. Dios se encuentra siempre disponible para nosotros. No tenemos más que hablarle. Ahora. Hoy. Esta noche. El comprende nuestro lenguaje, nuestros temores, nuestros secretos, nuestra amargura. El no te considerará como un sentimental si le hablas afectuosamente del pasado, si eres ya viejo. No se apartará de ti aunque seas un mentiroso, un ladrón, un asesino, un hipócrita, un traidor.

Dios siempre sale al encuentro del ser humano, de la oveja perdida, del hijo que se marchó de casa. En esta historia de búsqueda y encuentro, la iniciativa y la parte más importante la lleva Él. Dios es el principal agente y el principal amante. Porque ama, se da y se entrega totalmente.
Si buscamos a Dios, más nos busca Dios a nosotros. Y el místico Abu Azid confesó: Yo busqué a Dios durante treinta años; yo creía que era yo quien lo deseaba, pero no, era él quien me deseaba a mí. El buscar a Dios lleva consigo el esforzarse por cambiar el corazón, por desear y perseguir toda clase de bondad.

El ser humano busca, a veces sin saberlo, a Dios. La razón es bien sencilla, pues cada persona es imagen de Dios, espejo del amor, de la felicidad y de la vida. Unas personas lo descubren en la niñez, otros ya en la edad adulta. Cuando san Agustín cayó en la cuenta de lo que era, dijo: ¡Tarde te amé! ¡Oh hermosura tan antigua y siempre nueva! ¡Tarde te amé! (…)

El ser humano, en muchas ocasiones, busca a Dios donde no le puede encontrar o pasa de Dios y huye de él y vive como si no existiese, como si él estuviese lejos. Y no se da cuenta el hombre que Dios es un Dios escondido porque se encuentra en la intimidad de nuestro corazón. Dios nos llama a no escondernos de su mirada, a descubrir su presencia en lo cotidiano, en lo oculto de nuestra vida e historia.

A Dios, pues, lo podemos encontrar a través de una fe impulsada por el amor. Él vive dentro de cada uno. «Ésa es vuestra tragedia. ¡Olvidáis! ¡Olvidáis al Dios que hay en vosotros! ¡Queréis olvidar! ¡El recuerdo implicará el alto deber de vivir como un hijo de Dios…¡Es más fácil olvidar, convertirse solamente en un hombre…¡Vivir negando la vida!» (Eugene O Neill).

El Dios que está con nosotros, aparece muchas veces débil e impotente, sin poder hacer nada. Dios nos da a conocer que tenemos que vivir como seres humanos que resuelven su vida sin Dios. El Dios que está con nosotros es el Dios que nos abandona… Ante Dios y con Dios, vivimos sin Dios. Dios se deja arrojar del mundo para ir a parar a la cruz; Dios es impotente y débil en el mundo, y precisamente así y únicamente así es como está junto a nosotros y como nos ayuda (D. Bonhoeffer).

Dios está en nosotros, ha entrado en nosotros. Todas las noches, Leónidas, padre de Orígenes, acostumbraba besar el pecho de su hijo dormido por reverencia al Dios que estaba realmente presente en el tabernáculo vivo del corazón de su hijo. Dios está presente realmente en el tabernáculo de cada corazón humano; aquí podremos encontrarlo, pues, aquí habla, escucha, mora, vive y da vida.

Dios está muy presente en nuestra vida y nos invita a transformarnos en él y vivir con él. Con él podemos hablar, está al alcance de la mano, él es nuestro Padre. Dios se nos revela como un Dios cercano, quiere ser amigo. Dios está presente en el ser humano, en cada acontecimiento y en cada cosa.

Dios está en la fuente y en el río, en el mar y en el aire, pero sobre todo está, en lo más profundo de la persona. El centro del alma es Dios, al cual cuando el alma hubiere llegado según toda la capacidad de su ser, y según la fuerza de su operación e inclinación, habrá llegado al último y más profundo centro suyo en Dios, que será cuando con todas sus fuerzas entienda y ame y goce a Dios….

El ser humano es un ser inacabado, con capacidad para conocer y amar a su Creador que está en su corazón. Este Dios vive en lo más profundo del ser humano y vive escondido, le está al alma escondido, y le conviene siempre al alma... tenerle por escondido.

Por la fe podemos ver a Dios que está dentro. Esto mismo es lo que afirma Pablo VI: En el punto de encuentro esencial con el misterio religioso, con Dios, está dentro de nosotros mismos; está en la celda interior de nuestro espíritu, en aquella actividad personal que llamamos oración.

Una de nuestras grandes tragedias del ser humano es el no haber descubierto la interioridad, las riquezas que llevamos escondidas dentro. Gran parte del sufrimiento que padece mucha gente puede ser atribuido, en no pequeña medida, al hecho de que vivimos exiliados de nuestra tierra natal… del mundo interior (A. Maslow). Lágrimas de sangre derramó Agustín cuando descubrió el sin sentido de la vida que llevaba: Te buscaba fuera y tú estabas dentro.

Es importante encontrar el camino que conduce al interior, tener hambre de luz y de verdad. El peligro no está en el mundo, en lo exterior, sino en centrarse en lo que nos da vida. Lo importante no es abandonar materialmente el mundo, pues el mundo está en uno mismo y la reforma del ego es más rigurosa que el retiro en una región solitaria, un ashram o un monasterio (M.M. Daby). La oración tiene que ser un espacio abierto donde entren los otros y Dios, donde se avance en conocimiento propio.

Así como el sol madruga para entrar en tu casa, si le abres la ventana, así Dios te despierta cada mañana para que lo adores en tu interior, para que hables con él, para que vivas plenamente. El amor y la fe son los ojos que Dios nos ha dado para descubrirle y habitar en él. Si alguno me ama, guardará mi palabra y mi Padre le amará y vendremos a él, y haremos morada en él (Jn 14,13). Para hablar con él, tenemos que abrirnos a él y dejarle entrar en nuestro ser.

En toda búsqueda la persona debe confiar en Dios. Confía en Yavé con todo tu corazón, y no te apoyes sobre tu propia prudencia. En todos tus caminos piensa en El, y El allanará tus senderos ( Pr 3,5-6).
 
P. Eusebio Gómez Navarro

viernes, 1 de julio de 2016

¡Dispara al Corazón de Jesús! (Meditación para hoy) 01072016

¡Dispara al Corazón de Jesús!
Reflexiones Dios y personajes de la Biblia

Cuando no sabes qué es lo que Dios espera de ti, pon tu mirada en Su Mirada y elevando tus brazos al cielo.


Por: Óscar Schmidt | Fuente: Catholic.net 



Cuando le hablas a ese hombre que no conoce a Dios, que no sabe de Su Amor, mientras cavilas y temes no ser digno de semejante tarea, no dudes, tensa tu arco y con mano firme ¡dispara al corazón!

Cuando la vida te enfrenta a momentos de gran confusión, donde los caminos se abren frente a ti y se multiplican como en un salón de espejos, no temas, abre tu mirada a la distancia, mira a tu interior, y con sereno pulso ¡dispara al corazón!

Cuando los que más quieres te fallan, te hunden en tu silla como si fueras un ser imposibilitado de ver más allá de las puertas que se cierran frente a ti, no te pierdas en la desesperación y el abandono de ti mismo, levanta la mirada y ¡dispara al corazón!

Cuando el amor no llega a tu vida, cuando la luz del cariño se escurre por pasillos donde no la puedes buscar, torna tu mirada a las sombras y con gran decisión, ¡dispara al corazón!

Cuando quieras hablar con Jesús sobre tus más profundas necesidades, sobre aquello que vibra en tu pecho y clama por un instante de sosiego, haz un alto en tu vida, alza la voz y con grito firme ¡dispara al corazón!

Cuando no sabes qué es lo que Dios espera de ti, y El se esconde y hace de tu vida un barco sin rumbo, pon tu mirada en Su Mirada y elevando tus brazos al cielo, ¡dispara al corazón!

Porque cuando nuestro rostro se ilumina con una mirada de niño, nuestros labios derraman palabras de amor que alcanzan el Corazón de Jesús y lo hacen quebrarse de ternura, lo derrumban a pesar de Su Divinidad y Realeza.

Y es porque en el Corazón de Dios están todas las soluciones, las promesas, los consuelos y la esperanza. Allí se esconde un tesoro tan extraordinario que ni siquiera en nuestros sueños más profundos lo podríamos imaginar.

Nuestros gestos de amor son disparos al Corazón de Jesús, porque lo hacen detenerse y mirarnos como un Dios derrotado. Dulce derrota, donde El se refugia para admirar las maravillas de las que un corazón amante es capaz. Su derrota es el triunfo de la Criatura que El mismo imaginó, que vencedora en su propia naturaleza, se hace semejante a su Creador. Nuestro Dios, vencido por amor, se hace Niño y nos entrega aquello que guarda como un Preciado Tesoro, Su Corazón.

Si, dispara al Corazón de Jesús, y dispara al corazón de tus hermanos, hazlos caer vencidos por el amor que todo lo vence. Que tus palabras certeras se dirijan a aquel punto que nadie puede resistir, centro y motor de nuestra semejanza con Quien nos creó, el corazón del hombre.

 


Preguntas o comentarios al autor    Oscar Schmidt

sábado, 19 de marzo de 2016

Un momento de silencio... como San José (Meditación para hoy) 19032016

Un momento de silencio... como San José
Reflexiones Dios y personajes de la Biblia

Nada nos dijo pero con su ejemplo nos lo dijo todo. Más que el más brillante de los discursos fue su testimonio callado y lleno de amor.


Por: Ma Esther De Ariño | Fuente: Catholic.net 



Así como hay dolor y alegría, así como hay inquietud y paz; así el hombre tiene en su vida dos cauces por donde transcurre su existencia: La palabra y el silencio.

La palabra, del latín parábola, es la facultad natural de hablar. Solo el hombre disfruta de la palabra. La palabra expresa las ideas que llevamos en nuestra mente y es el mejor conducto para decir lo que sentimos. Hablar es expresar el pensamiento por medio de palabras. Es algo que hacemos momento tras momento y no nos damos cuenta de que es un constante milagro. Hablar, decir lo que sentimos, comunicar todos nuestros anhelos y esperanzas o poder descargar nuestro corazón atribulado, cuando las penas nos alcanzan, a los que nos escuchan.

Nuestra era es la era de la comunicación y de la información. Pero la palabra tiene también su parte contraria: El silencio.

Nuestro vivir transcurre entre estos cauces: la palabra y el silencio. O hablamos o estamos en silencio.

Cuando hablamos "a voces" la fuerza se nos va por la boca... hablamos y hablamos y muchas veces nos arrepentimos de haber hablado tanto... Sin embargo el hablar es algo muy hermoso que nos hace sentir vivos, animosos y nos gusta que nos escuchen.

El silencio es un tesoro de infinito valor. Cuando estamos en silencio somos más auténticos, somos lo que somos realmente.

El silencio es algo vital en nuestra existencia para encontrarnos con nosotros mismos. Es poder darle forma y respuesta a las preguntas que van amalgamando nuestro vivir. ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? Y va a ser en ese silencio donde vamos a encontrar las respuestas, no en el bullicio, en el ajetreo, en el nerviosismo, la música ruidosa, en el "acelere" de la vida inquieta y conflictiva porque es en el silencio y por el silencio donde se escucha la voz de Dios pues bien dicen que "Dios habla quedito"

Meditando en estas cosas pienso en José el carpintero de Nazaret. El hombre a quien se le encomendó la protección y el cuidado de los personajes más grandes de la Historia Sagrada y no nos dejó el recuerdo de una sola palabra suya. Nada nos dijo pero con su ejemplo nos lo dijo todo. Más que el más brillante de los discursos fue su testimonio callado y lleno de amor.

San José, el santo que le dicen: "Abogado de la buena muerte". Porque... ¿A quién no le gustaría morir entre los brazos de Jesús y de María como él murió?

José tuvo una entrega total. Una vida consagrada al trabajo, un desvelo, un cuidado amoroso para estos dos seres que estaban bajo su tutela y supo, como cualquier hombre bueno y padre de familia, del sudor en la frente y el cansancio en las largas jornadas en su taller de carpintería y supo del dolor en el exilio de una tierra extranjera y supo en sus noches calladas y de vigilia del orar a Dios mirando el suave dormir de Jesús y de María, pidiendo fuerzas para cuidar y proteger a aquellos amadísimos seres que tan confiadamente se le entregaban. No tuvo que hablar.

No hay palabras que superen ese silencio de amor y cumplimiento del deber. Ahí está todo. Ahí está Dios. En las pequeñas cosas de todos los días, en la humildad del trabajo cotidiano.

El no fue poderoso, él no tuvo un puesto importante en el Sanedrín, él... supo cumplir su misión y su silencio fue su mayor grandeza.

Las almas grandes no lo van gritando por las plazas y caminos, se quedan en silencio para poder hablar con Dios y Dios sonríe cuando las mira.

Que podamos tener cada día, aunque sean cinco minutos de silencio, para oír la voz de Dios.
Preguntas o comentarios al autor Ma. Esther de Ariño

Conoce más acerca de San José, esposo de María.

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lunes, 22 de febrero de 2016

Tú eres Pedro, y te daré las llaves del Reino de los cielos (Meditación para hoy) 22022016

Tú eres Pedro, y te daré las llaves del Reino de los cielos
Reflexiones Dios y personajes de la Biblia

Celebramos hoy, con la Iglesia universal, la fiesta de la Cátedra de San Pedro. La palabra cátedra es de origen griego y significa sede.


Por: Padre Nicolás Schwizer | Fuente: Homilías del Padre Nicolás Schwizer 



Celebramos hoy, con la Iglesia universal, la fiesta de la Cátedra de San Pedro. La palabra cátedra es de origen griego y significa sede. Es el sitio ocupado por un maestro autorizado para la enseñanza. Así, cuando se habla de una decisión "ex cátedra" del Papa, se trata de una decisión en la que el Sumo Pontífice habla como maestro universal de la Iglesia.
San Pedro, recibe una gran tarea: Jesús lo elige primer papa de la Iglesia. Y le explica su misión por medio de dos símbolos: la piedra y las llaves.

1. La piedra
Pedro es LA PIEDRA, sobre la cual se edificará la Iglesia, la comunidad del pueblo de Dios. La Iglesia es como una construcción, que se edifica a partir de los cimientos. Y el cimiento, una vez colocado, debe quedar ahí para que el edificio no se venga abajo.
Pedro y sus sucesores, los Papas, son el fundamento visible de la construcción. Porque el fundamento invisible es el mismo Señor Jesucristo. Y ese doble cimiento es la garantía de la victoriosidad de la Iglesia a través de los siglos.

2. Las llaves
La otra imagen con la cual Jesús le explica a Pedro su tarea, es la de LAS LLAVES.Simboliza la autoridad sobre la casa, la potestad de disponer, de dejar entrar y de echar de la casa.
Así Pedro es nombrado mayordomo en el Reino de Dios. Sus decisiones realizadas en la tierra, quedan ratificadas en el cielo. Pedro, y con él sus sucesores, son intermediarios indispensables para el acceso normal al Reino de los Cielos. Cristo es la cabeza de la Iglesia, pero los Papas son sus vicarios, sus representantes visibles en la tierra.

También podemos ver el cayado
Se trata del CAYADO DEL PASTOR. El bastón que es guía y sostén del pastor durante sus interminables recorridos. Como bastón de mando o báculo del Papa es signo de poder y autoridad. Cristo, al volver al Padre, no pensó dejar al frente de los suyos un “líder” o un “director”, sino un pastor, tal como él lo había sido. Por eso pasó a Pedro su cayado pastoral, para que lo lleve hasta su muerte y lo legue, a su vez, a sus sucesores. Y es así como nació el papado.

Y no se le encargó a Pedro esta tarea en premio a su santidad, ni porque fuera mejor que los demás apóstoles. El papel de Pedro se debe únicamente a la voluntad amorosa de Cristo. Y lo mismo sus sucesores que continúan esa misión de pastoreo encomendada por Jesús. Ésta es la razón por la que las ovejas de hoy nos sentimos ligadas al Pedro actual.

¡Qué así sea!

 Comentarios al autor Padre Nicolás Schwizer