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domingo, 31 de mayo de 2015

MISIÓN CUMPLIDA (Experiencias de Vida) 31052015

MISIÓN CUMPLIDA


SOR CARMEN FINALIZA SU SERVICIO DE PRIORA FEDERAL

Los que la conocemos sabemos que es una de esas personas “todo-terreno”. Sor Carmen, actual Madre Priora de nuestro monasterio y una de las reteras, ha sido además en estos últimos seis años Madre Priora Federal. Antes de que den comienzo las nuevas elecciones, hemos querido hacerle una entrevista a la que muy gustosamente ha accedido.
En España, las diferentes comunidades de dominicas están agrupadas en tres federaciones. Éstas nacieron para establecer una colaboración fraterna entre los distintos monasterios. La que corresponde a nuestro convento es la Federación de Santo Domingo, que abarca la zona centro-oeste del país, desde Galicia hasta Extremadura.
En el año 2009 tuvo lugar la última asamblea electiva, en la que, tras la votación democrática con voto secreto, sor Carmen fue nombrada Madre Priora Federal. La próxima asamblea tendrá lugar del 29 de mayo al 2 de junio de este año. A las puertas, pues, de este acontecimiento, hemos querido comentar con ella su experiencia a lo largo de este sexenio.
-¿Cómo se siente tras estos seis años de federal?
-Contenta de la “misión cumplida”, y dando gracias a Dios, porque sin él nada hubiera podido llevar a cabo.
-A la anterior asamblea electiva acudió como consejera. ¿Cómo se sintió al ser elegida?
-Con mucho miedo al ver lo que se me venía encima, fue una gran sorpresa para mí.
-Un cargo tan importante conlleva grandes responsabilidades y desafíos, ¿había algo que le produjese miedo o vértigo?
-Claro, lo nuevo siempre da miedo y vértigo, porque era enfrentarte a una realidad desconocida.
-En seis años habrá tenido innumerables experiencias. ¿Hay alguna que recuerde con especial cariño?
-Sí, me he sentido muy querida y acogida por todas las hermanas de la Federación. Recuerdo con especial cariño los Consejos que hemos celebrado y vivido en una verdadera fraternidad dominicana.
-¿Por cuántos monasterios está formada su federación?
-Somos 40 Monasterios; 30 en España y 10 en el extranjero, repartidos por todo el mundo.
-Tengo entendido que a lo largo del sexenio debe visitarlos todos, ¿es cierto?
-Sí, he visitado todos los Monasterios de España una vez, y algunos varias veces, conforme a sus necesidades, y cuando me han llamado. Para los monasterios que están en otros países cuento con la ayuda de una Vicaria, que los visita en mi nombre.
-¿Y cuánto tiempo necesitó para cumplir esa misión dentro de su papel de Madre Federal?
-Las visitas han estado repartidas a lo largo del sexenio, según las diferentes circunstancias. Algo que he tenido muy claro realizando este servicio es que todo mi tiempo es del Señor, que Él ha ido llevando todo delante de mí, yo sólo me he agarrado de su mano, y veo con certeza que estos seis años han sido un verdadero don de Dios.
 -Después de visitar personalmente todos los monasterios, ¿cómo definiría ahora la Federación de Santo Domingo? ¿Cómo son los monasterios que la forman?
 -Cada Monasterio es un lugar de oración contemplativa, de entrega al Señor, de encuentros con Jesucristo y remansos de paz para todos los que los visitan.
 -Tras esta experiencia, ¿cómo define el papel de una Madre Federal?
 -La Priora Federal creo que tiene que ser una persona positiva, alegre, generosa, siempre disponible y “en camino” para ejercer el servicio que la han encomendado sus hermanas.
 -De cara a esta nueva asamblea, ¿cómo se siente?
 -Feliz por el deber cumplido, una preciosa misión que ha sido un verdadero regalo del Señor, pues he recibido mucho más de lo que yo he dado.
 -Creo que es Vd. quien debe organizar y coordinar todo lo referente a la nueva asamblea. ¿Qué preparativos requiere un evento como éste?
 -Por supuesto que hay mucho que preparar para que cuando lleguen las hermanas a Caleruega (Burgos) esté todo a punto: habitaciones con los horarios, orden     del día… y, además, detalles de cariño que se dejan en cada habitación.
 -Han sido años de servicio y entrega a Cristo y a su Iglesia... ¿cómo se siente? ¿Merece la pena?
 -Estoy muy feliz de haber hecho este servicio a la Federación, a la Orden y a la Iglesia, ha sido un don maravilloso y he visto y vivido colgada de la mano de           Dios,  que me ha conducido en cada detalle, y Él ha hecho posible que todo saliera adelante.
-¿Le gustaría dar un mensaje final a nuestros lectores?
-Yo os diría: “Plena confianza en Jesucristo, Él es quien quita el miedo y el vértigo, y te da con creces todo lo que necesitas para cumplir tu misión.”
Quiero hacer una mención especial a la Virgen del Rosario, nuestra Madre, que me ha cobijado bajo su manto en las dificultades, y, cómo no, a mi amigo San Martín de Porres, que, desde su silencio, ha hecho un buen papel.
Gracias, Señor, por cantar hoy tu AMÉN.

SABED QUE YO ESTOY CON VOSOTROS TODOS LOS DÍAS HASTA EL FIN DEL MUNDO (Dominicas Lerma) 31052015

SABED QUE YO ESTOY CON VOSOTROS TODOS LOS DÍAS HASTA EL FIN DEL MUNDO


HOMILÍA DEL DOMINGO DE LA TRINIDAD

"Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo". ¿Y por qué nosotros nos sentimos solos? ¿No será que nos faltan unos ojos nuevos para verlo vivo y resucitado en nuestra vida? Hoy, celebrando la Trinidad, ¡disfruta del don de la Comunidad!
Este domingo de la Santísima Trinidad, la Iglesia celebra la Jornada Pro Orantibus, la jornada de oración por las personas que se entregan totalmente a Cristo. Nada les justifica: "Sólo Dios basta".
Por ello, cada año, nuestros hermanos dominicos solicitan a uno de los monasterios de la Orden que redacte un texto como ayuda para la preparación de la homilía del día. Este año solicitaron nuestra colaboración.
A continuación te presentamos el comentario, que también puedes enconcontrar en dominicos.org:
INTRODUCCIÓN
¿Y por qué nosotros nos sentimos solos? Hoy la Iglesia celebra la solemnidad de la Santísima Trinidad y, como Madre, nos regala la comunidad. Cristo nos dijo que está con nosotros, y él no se contradice. ¿No será que nos faltan unos ojos nuevos para verlo vivo y resucitado en nuestra vida?
Un lugar donde puedes palpar su presencia viva es en un monasterio de clausura, en una comunidad de vida contemplativa. Y precisamente hoy la Iglesia propone orar especialmente por todos los monjes y monjas: es la Jornada Pro Orantibus, la jornada de oración por las personas que se entregan totalmente a Cristo. Nada les justifica: "sólo Dios basta". Ellos están en continuo contacto con lo divino para después poder mostrar al mundo la riqueza de este Dios que se encarna para que tú tengas vida, para ser un reflejo de su Amor.
PAUTAS PARA LA HOMILÍA
   Con la fiesta de la Santísima Trinidad, la Iglesia hace algo que nosotros repetimos muchas veces cuando oramos, y es terminar este ciclo de grandes fiestas litúrgicas con un  “Gloria” solemne al Dios Uno y Trino. Primero vino la Navidad; después, la Pasión, Muerte y Resurrección; finalmente, el regalo del Espíritu Santo. Ante esto, la Iglesia entera responde: "Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo."
   Cuando se habla de la Trinidad, estamos demasiado acostumbrados a que lo que más se subraye sea el hecho de que es un misterio, es decir, incomprensible. Y eso hace que nos desentendamos: ¡si no se puede entender, mejor no pensar en ello! Sin embargo, ¡no es así! El Papa Benedicto XVI en una de sus catequesis nos explicó que, cuando la Iglesia dice «misterio», no quiere decir "algo oscuro y difícil", sino "realidad luminosa y bella, aunque inabarcable". Nuestra propia vida, nuestras relaciones, son misteriosas, en el mismo sentido en el que Dios es misterioso.
   Desde que el hombre existe sobre la tierra ha estado abierto a lo divino, a lo sagrado, a lo misterioso. Cuando la razón da un paso mayor en la Historia de los hombres, estos se empiezan a dar cuenta de que Dios tiene que ser alguien que sea capaz de explicar todas las cosas y, por lo tanto, no puede haber muchos dioses. Dios tiene que ser un 'primer principio' que explique realmente todo.
   Pero hay algo que el que el 'primer principio' deja sin explicar: el amor humano. Deja sin explicar la paternidad, la maternidad o el amor esponsal. Sirve para explicar cómo nace el mundo físico, pero no sirve para explicar el amor.
   Descubrir que Dios es una comunión de Personas tiene dos consecuencias enormes para la vida humana. La primera: Dios ya no es un ser solitario, Dios es un desbordar de Amor; y la Creación no es para cubrir ningún vacío de Dios, sino para comunicarse. Y la segunda: que Dios es Amor hace entender que la vida y el ideal de la vida humana es donación. Y que la persona humana es, ante todo, relación. El ideal de una sociedad constituida como una comunidad de personas que se aman sólo puede construirse sobre la Trinidad.
    El rostro de Dios que nos ha revelado Jesucristo es que Dios es Amor, comunión de vida y de amor entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Y el Dios que es Amor no vive para sí: ha querido hacer partícipe de su misma vida de amor al hombre, al que crea a su imagen y semejanza. Así pues, el ser humano no es fruto del azar, sino que es creado por amor y para el amor, que tiene su fuente y su meta en el Dios Uno y Trino. Hemos de recuperar este sentido de Dios Trinidad en nuestras vidas. Porque lo importante, lo decisivo, la única y verdadera realidad es Dios y la vida en Dios, que es el Amor. Esto es lo fundamental para el cristiano, esto es lo nuclear para la Humanidad.
         Puede parecer un ideal irrealizable, pero, una vez más, el Señor ha dado el primer paso. En la Eucaristía está todo el amor de Dios Trinitario que se derrama sobre cada uno y que, a su vez, nosotros debemos comunicar a los demás. Es ahí, en la cruz, donde se debe definir qué es el amor para descubrir que son inseparables el amor de Dios y el amor a los hombres. "No se trata ya, dijo Benedicto XVI, de un 'mandamiento' externo que nos impone lo imposible, sino de una experiencia de amor nacida desde dentro, un amor que por su propia naturaleza ha de ser ulteriormente comunicado a otros. El amor crece a través del amor"
     Somos distintos, venimos de procedencias diversas, con nuestra particular manera de pensar, atravesando situaciones diferentes; y, sin embargo, todos estamos unidos en una unidad en torno al Señor, presente, real, con su cuerpo y alma, con su divinidad entera, en el Pan de la Eucaristía. Cristo nos atrae a sí, nos hace salir de nosotros mismos para hacer de todos nosotros uno con Él. De este modo descubrimos que la comunión con el Señor siempre es también comunión con los hermanos.
      Nuestra fe no es para vivirla con miedo ni con temor, sino con alegría y esperanza, porque nos permite dirigirnos a Dios como hijos, sabiendo que de antemano somos amados, esperados y queridos por el Padre. No creemos en un Dios que se desentiende de nosotros, sino que nos acompaña, nos habla y nos escucha sobre todo aquello que nuestro corazón tiene necesidad de confiarle. Jesús nos ha comunicado su Espíritu para que nos ayude a orar y a conversar con el Padre tal como Él lo hacía. Si resulta admirable que nos podamos dirigir a Dios como Padre, no lo es menos que nos podamos sentir hijos, y aún, llenos de su mismo Espíritu.
       Dios Padre, a través del Hijo y de quienes Él ha llamado a su seguimiento, inicia una nueva Humanidad con un diluvio de amor y de bondad. Todos los cristianos, llamados a hacer camino con el Hijo, escucharán y verán; creerán y dudarán, pero Él les dirá: "Id, convertid a todos los pueblos, enseñándoles todo lo que habéis aprendido de mí. Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo".
       En este día de oración por la vida contemplativa recordamos nuestros monasterios, donde las hermanas se ganan el pan de cada día trabajando con sus manos. No son piezas de museo para dar lustre a nuestras viejas ciudades. El tañido de su campana nos recuerda que ahí existe siempre el regalo de una sonrisa amiga, limpia y transparente, susurros de Dios, bocanadas de aire fresco, reflejos del amor gratuito e incondicional del Señor. Su vida fraterna quiere ser, aunque pobre y humildemente, profecía y anticipo de la comunión del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo hacia la que nos encaminamos.