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miércoles, 26 de agosto de 2015

Mons. Tomasi: 'Los entes internacionales sean más realistas sobre las personas' 26082015

Mons. Tomasi: 'Los entes internacionales sean más realistas sobre las personas'

El observator del Vaticano ante la ONU, indica que los migrantes recibidos tienen que aceptar la  libertad religiosa, la democracia, el respeto del prójimo y  los valores que vuelven la convivencia posible

Rímini,  (ZENIT.orgLuca Marcolivio | 378 hits

El rol de las organizaciones internacionales está cada vez más en discusión por el peso de sus estructuras y también por el vaciamiento de los valores con los cuales las sociedades occidentales fueron bautizadas. A esto se añade la sobreposición entre organismos e intereses a nivel mundial.
Entre los temas más importantes en la agenda de las organizaciones internacionales están las migraciones: acoger es un deber para cada cristiano y tal principio va temperado por el respeto que deben tener los inmigrantes de aquellos valores fundamentales que pertenecen a la identidad cristiana y que garantizan la convivencia en los países que hospedan.
De ésto y de otros temas ha hablado en una entrevista con ZENIT, Mons. Silvano Maria Tomasi, Observador Permanente de la Santa Sede en Ginebra ante las Naciones Unidas, y que ha sido huésped durante estos días del Meeting por la Amistad entre los Pueblos que se realiza en la ciudad italiana de Rimini. Allí Mons. Tomasi intervino en el debate 'Emergencias en el mundo: el rol de los organismos internacionales.
                                                                        ***
Excelencia, en el Meeting de Rimini usted ha hablado de 'creatividad de la persona' como instrumento que se contrapone al individualismo que aflige a toda la comunidad internacional. ¿Cómo describir el cuadro actual?
-- Mons. Tomasi: Nos encontramos en el final de un ciclo histórico. Las Naciones Unidas fueron fundadas hace 70 años para que no se repitieran los horrores de la II Guerra Mundial apenas concluida, y para ayudar al crecimiento de los más pobres. A partir de 1968 con la revolución cultural de Woodstock, ha emergido una filosofía y un modo diverso de leer la realidad: los intereses del individuo prevalen sobre los de la comunidad; se exalta la libertad sin tomar demasiado en consideración las consecuencias de las acciones realizadas.
Delante de esta filosofía se ha debilitado progresivamente el sentido de la solidaridad hacia toda la familia humana, por lo tanto la acción común se ha vuelto cada vez más difícil.
Existe la sensación y la convicción de que las instituciones internacionales sean débiles, demasiado burocráticas y difíciles de gestionar. Como consecuencia están emergiendo nuevas estructuras, como el Forum Económico Mundial de Davos o, por ejemplo, el nuevo banco creado por los BRICS (Brasil, Rusia, China, India, Sudáfrica) con el objetivo de contrabalancear al FMI y al Banco Mundial. Estamos por lo tanto en una especie de limbo entre algo que no funciona y algo que aún no se ha consolidado.
Para que las organizaciones internacionales sean eficaces y constructivas es importante que se persigan una serie de valores y haya una lectura de la persona humana que sea más realista que la actual. No hay que olvidarse que por su naturaleza la persona humana es abierta al otro, no cerrada en sí misma y tomada por sus pasiones, deseos o intereses. Más el individuo se cierra en sí mismo más se autodestruye. Es solo en relación a los otros y al otro que encontramos la respuesta y la posibilidad de crear una acción comunitaria que sea eficaz en el mundo de hoy.
Dentro de un mes el papa Franciso hablará en Nueva York ante las Naciones Unidas ¿Qué impacto podrán tener sus palabras?
-- Mons. Tomasi: La visita del papa Francisco a las naciones Unidas será un momento histórico, en el que el Santo Padre podrá señalar las prioridades que ve como urgentes y necesarias. No puedo profetizar los temas sobre los que hablará el Papa, entretanto presumo que afrontará el hecho que el mundo de hoy está atormentado por una serie de focos de violencia y que los cristianos frecuentemente son víctimas de abusos y persecuciones.
Por lo tanto pondrá el acento sobre la libertad de conciencia y de religión, también para dar ánimo a las comunidades cristianas de Oriente Medio, las cuales se encuentran en una situación dramática y de sufrimiento continuo.
Que el Papa hable a las Naciones Unidas revela que de una parte la Iglesia da un cierto peso a esta estructura internacional y de otro espera que puede volverse cada vez más eficaz para promover el bien común.
Para tener una estructura internacional que responda verdaderamente a las exigencias actuales, que han cambiado mucho desde el final de la II Guerra Mundial, es necesario tener como objetivo y como convicción profunda el interés de toda la familia humana y no solamente el de sectores muy limitados. El bien común es el que viene de una comprensión correcta de la persona humana, poniéndola en el centro de todo.
En este escenario, ¿cómo se encuadra el problema de las migraciones?
-- Mons. Tomasi: La mayoría de las personas que emigran a Europa provienen desde países como Siria o Libia, desestabilizados por intervenciones occidentales, o como de Eritrea, donde la violación sistemática de los derechos humanos empuja a los jóvenes a dejar el país.
La causa del éxodo actual por lo tanto radica también en acciones cumplidas en el pasado de manera poco sabia. Es un desplazamiento de población que no se veía desde el final de la II Guerra Mundial. Se trata de un fenómeno global, que no se refiere solamente a Europa: piensen por ejemplo a la migración del Myanmar hacia Indonesia o Australia, o desde África hacia la península árabe a través del Mar Rojo; y mismo en África hay desplazamientos desde un país a otro.
Al menos 240 millones de personas viven en países distintos de los cuales nacieron. El tema de las migraciones es una importante prioridad de la comunidad internacional y de los países europeos. Como cristianos tenemos el deber de acoger las personas que se encuentran en peligro, en particular a los refugiados, porque además casi todos los países europeos han firmado el Tratado de 1951 sobre los Refugiados y el protocolo sucesivo.
Otros migrantes no se encuadran en el estatus de refugiados y se ven obligados a emigrar por diversas motivaciones. Es necesario saber no solamente cuántas personas podemos acoger y con qué modalidades, o donde podemos colocarlas, sino también crear estructuras de acogida dignas.
No podemos ignorar el paso sucesivo o sea qué tipo de integración se perfila. El deber de acogida está fundado en la antigua tradición de la hospitalidad y en el mensaje cristiano. De otra parte tenemos el derecho de preservar la propia identidad, o sea esos valores fundamentales típicos de la tradición greco-romana y cristiana. Y los migrantes tienen que observar un núcleo de valores fundamentales, como la aceptación de la libertad religiosa, el pluralismo cultural, el respeto de la democracia.
Sea para quien emigra que para quien acoge, ¿las migraciones pueden volverse una oportunidad para evangelizar?
-- Mons. Tomasi: Es un tema del que no se habla mucho, pero en varios países es una realidad. Existen por ejemplo comunidades filipinas en varias partes del mundo islámico (en particular en el área del Golfo Pérsico) que representan una presencia cristiana auténtica en un lugar en donde los cristianos antes no estaban. La inmigración puede por lo tanto ser una ocasión de testimonio de la fe cristiana. Por lo que se refiere a los países de acogida, las Iglesia locales no tienen que ser tímidas y deben tener el coraje de proponer el Evangelio con la máxima libertad y en el respeto total de la conciencia de los nuevos llegados, haciendo ver que existe otra manera de impostar la vida, basándola en el mensaje de Jesús.

martes, 25 de agosto de 2015

Religioso en Siria: 'Esto parece el Apocalipsis' 24082015

Religioso en Siria: 'Esto parece el Apocalipsis'

Testimonio del padre Ibrahim Sabbagh en el Meeting de Rímini. "Los terroristas aquí destruyen todo, pero nosotros ofrecemos nuestro sufrimiento por su salvación", dice el párroco de Alepo

Madrid,  (ZENIT.orgStaff Reporter | 1529 hits

Los asistentes al Meeting de Rímini han conocido este domingo la situación de extrema dificultad que viven los cristianos en Oriente Medio. “Vivimos en el caos. Sufrimos bombardeos cada día, que siembran el miedo y el terror; no hay piedad ni siquiera hacia los niños y los ancianos, ni las iglesias o las mezquitas. Es prácticamente imposible comer carne o beber leche. La gente no puede más, y ahora también nos falta agua y medicinas, porque los yihadistas que controlan la distribución impiden su llegada. Parece que esté teniendo lugar el Apocalipsis, sobre el que medito cada día”. Este ha sido el testimonio del padre Ibrahim Sabbagh, párroco de la maltratada Alepo, en Siria, dividida en dos y asediada por los milicianos islamistas.
El religioso franciscano vive en el convento de San Francisco de Asís, “a cincuenta metros de la zona controlada por los yihadistas”. Todos los días trata con personas privadas de su dignidad. “Cuando una mujer llama a mi puerta para pedirme agua, no miro si lleva velo o no, si es cristiana o musulmana, para mí solo cuenta que tiene sed. El sufrimiento de Jesucristo se ve en la humanidad de Alepo, tanto en cristianos como musulmanes”, ha asegurado durante su intervención.
El padre Ibrahim ha organizado con su parroquia un servicio para llevar agua a las casas de los que no tienen. Diariamente consigue transportarla con camiones cisterna a unas 35 familias. “Pero en nuestra lista están inscritas 500 familias”, ha lamentado. “De vez en cuando me río de mí mismo”, ha reconocido, “porque yo soy un apasionado de los libros, un amante del estudio, y me encuentro teniendo que alimentar el fuego, haciendo de enfermero, vigilante... y solo en último lugar, sacerdote”. “Pero esto es bonito porque mi hábito ha sido hecho para ensuciarse al servicio de los demás: esta es nuestra vocación cristiana”, ha proseguido.
“Lo que cuenta para nosotros, cristianos, es testimoniar a Jesucristo amando y perdonando a todos. Los terroristas aquí destruyen todo, pero nosotros ofrecemos nuestro sufrimiento por su salvación, rezamos por ellos, los perdonamos”, ha destacado el fraile. Una forma de actuar de la que todos se dan cuenta. En esta línea, ha relatado como “hace pocos días llegó un musulmán al pozo de la parroquia donde distribuimos el agua. Hay colas largas, pero de gente entera, que sonríe. Él, que ha recorrido Alepo buscando agua y ha visto que en otros sitios se mata por obtenerla, en voz baja me dijo al oído: 'Padre, yo me maravillo porque veo gente distinta, llena de paz y de gloria'”.
Así, el padre Ibrahim ha señalado que “basta la sal de pocos cristianos para dar sabor a la olla que es Alepo. Muchos se quieren ir, y esto es comprensible. Pero Dios nos ha plantado aquí y no tenemos derecho a arrancar esta planta. Nuestra presencia es una misión y, por tanto permanecemos aquí; no nos rendimos, sino que amamos más, perdonamos más, continuamos este vía crucis, que no es un paseíto”. “Nosotros tenemos una razón para vivir y morir: Jesús. Debemos ser radicales en el vivir la fe. Gracias a esto, hemos hecho un descubrimiento: cada vez estamos más llenos de gratitud por aquello que Dios nos da”, ha concluido.

miércoles, 19 de agosto de 2015

“El drama de hoy consiste en el peligro inminente de las negociaciones de la identidad y de la dignidad de la persona humana" 199082015

“El drama de hoy consiste en el peligro inminente de las negociaciones de la identidad y de la dignidad de la persona humana"

Mensaje del Santo Padre al Meeting por la amistad entre los pueblos que se celebra en Rímini

Ciudad del Vaticano,  (ZENIT.orgStaff Reporter | 284 hits

La 36ª edición del Meeting por la amistad entre los pueblos se abre este jueves en la localidad italiana de Rímini. El tema del encuentro de este año es “¿De qué es ausencia esta ausencia, corazón, que de repente te llena?”, tomado de un verso del poeta Mario Luzi. Por ello, el Santo Padre ha enviado un mensaje al obispo de dicha diócesis, Mons. Francesco Lambiasi, a través del cardenal secretario de Estado, Mons. Pietro Parolin.
Haciendo referencia al lema del encuentro, observa que pone el acento en el “corazón” que está en cada uno de nosotros, y que san Agustín también ha descrito como “corazón inquieto”, que nunca se contenta y busca algo a la altura de sus expectativas.
Para ser digno de encontrar una respuesta --prosigue el mensaje-- es necesario considerar de forma seria la propia humanidad, cultivando siempre esta sana inquietud.
Ninguno de nosotros “puede iniciar un diálogo sobre Dios, si no conseguimos alimentar la fuerte luz que arde en el corazón, sin acusar a nadie por sus límites --que son también los nuestros-- y sin pretender, pero acogiendo y escuchando a cualquiera”.
Y así, indica que “el drama de hoy consiste en el peligro inminente de las negociaciones de la identidad y de la dignidad de la persona humana”. En el mensaje dirigido al Meeting, recuerda que “una preocupante colonización ideológica reduce la percepción de las necesidades auténticas del corazón para ofrecer respuestas limitadas que no consideran la amplitud de la búsqueda de amor, verdad, belleza, justicia que hay en cada uno”.
Además, señala que con el tema de este año, se puede “cooperar a una tarea esencial de la Iglesia” es decir, “no consentir que nadie se contente con poco, sino que pueda decir plenamente: 'ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí' porque lo de Jesús es el anuncio que responde al anhelo de infinito que hay en cada corazón humano”.
De este modo, el Santo Padre desea a los organizadores y a los voluntarios del Meeting “ir al encuentro de todos sostenidos por el deseo de proponer con fuerza, belleza y sencillez la buena noticia del amor de Dios, que también hoy se inclina sobre nuestra falta para llenarla del agua de vida que viene de Jesús resucitado”.
Del 20 al 26 de agosto, el Meeting de Rímini ofrecerá 78 encuentros e intervendrán un total de 218 relatores. Además, los asistentes podrán disfrutar de 15 exposiciones, 13 espectáculos y 17 manifestaciones deportivas.