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sábado, 22 de junio de 2019

14 mártires de «un sistema de odio organizado» que «pretendía eliminar a la Iglesia en España» 22062019

El cardenal Becciu beatificó en Madrid a las monjas concepcionistas

14 mártires de «un sistema de odio organizado» que «pretendía eliminar a la Iglesia en España»



Momento en el que, tras leerse la proclamación de las beatas, fue descubierta su imagen en la catedral de la Almudena de Madrid.
Momento en el que, tras leerse la proclamación de las beatas, fue descubierta su imagen en la catedral de la Almudena de Madrid.
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En presencia del cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, y del cardenal Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, el cardenal Angelo Becciu, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, proclamó beatas este sábado en la catedral de La Almudena a catorce monjas concepcionistas franciscanas martirizadas en 1936, al inicio de la Guerra Civil española. Las religiosas fueron asesinadas por milicianos del Frente Popular, una coalición de los partidos de la izquierda y los separatistas que se había hecho con el poder en febrero de ese año.
Tras la lectura del decreto, se descubrió el cuadro del pintor granadino Luis Ruiz que representa a las 14 mártires junto a la Virgen María, el Niño Jesús y la fundadora de la orden, Santa Beatriz de Silva (1437-1492).
La madre María del Carmen Lacaba Andía y sus trece compañeras de orden (solo de dos han podido recuperarse los restos) procedían de los monasterios de Madrid, El Pardo (Madrid) y Escalona (Toledo), y fueron "asesinadas durante la persecución religiosa que pretendía eliminar a la Iglesia en España", afirmó el cardenal Becciu en su homilía: "Ellas se mantuvieron fuertes en la fe. No se asustaron ante los ultrajes, las dificultades y la persecución. Estaban preparadas para sellar con sus vidas la verdad que profesaban con sus labios".
El purpurado destacó que "fue precisamente la aversión a Dios y a la fe cristiana lo que determinó su martirio. De hecho, sufrieron persecución y muerte debido a su estado de vida religiosa y su total adhesión a Cristo y a la Iglesia. Sus verdugos eran milicianos que, guiados por el odio a la Iglesia católica, eran protagonistas de una persecución religiosa general, sistemática contra la personas más representativas de la comunidad católica".
El cardenal Becciu relató hechos de su martirio que "impresionan profundamente", como el grito de "¡Viva Cristo Rey!" con el que recibieron unas la descarga de fusilamiento, o el "Sí, por la gracia de Dios" con el que respondieron otras a la pregunta de sus asesinos de si eran monjas, "lo que para ellas equivalía a una sentencia de muerte que los milicianos ejecutaron sin ninguna otra motivación". Asimismo, destacó que las monjas de Escalona fueron trasladadas a la Dirección General de Seguridad en Madrid "para obligarlas a abandonar la fe y a apostatar", y allí "fueron torturadas y finalmente fusiladas".
Procesión de entrada de las reliquias de las mártires tras ser proclamadas beatas.
"Esas monjas concepcionistas murieron porque eran discípulas de Cristo, porque no quisieron renegar de su fe y de sus votos religiosos", continuó el cardenal. Fieles a su espíritu cristiano, "nunca tuvieron una actitud de animosidad hacia aquellos que fueron la causa de su sufrimiento", y "se dirigieron al sacrificio glorificando a Dios y perdonando a sus verdugos".
Su vida y su muerte constituyen "un ejemplo vivo y cercano para todos. Sus muertes heroicas son un signo elocuente de cómo la vitalidad  de la Iglesia no depende de proyectos o cálculos humanos sino que brota de la total adhesión a Cristo y a su mensaje de salvación".
Según el cardenal, la fuerza de los mártires "en tierras de España" es "la fuerza de la fe, de la esperanza y del amor", que "ha demostrado ser más fuerte que la violencia": "Ha sido vencida la crueldad de los pelotones de fusilamiento y de todo el sistema de odio organizado".
Las últimas palabras del cardenal Becciu se refirieron a las circunstancias de nuestro tiempo. Recordando, con Tertuliano, que "la sangre de los mártires es semilla de cristianos", afirmó que "no podemos dudar de la fecundidad de esta simiente aunque parecen crecer bajo diversas formas las fuerzas que intentan erradicar de las conciencias y del tejido social el semen christianorum, es decir, los valores cristianos. Ante las actitudes de cerrazón hacia las personas más necesitadas, ante el indiferentismo religioso, el relativismo moral, la arrogancia de los más fuertes frente a los más débiles, ante los ataques a la unidad de la familia y a la sacralidad de la vida humana no podemos olvidar la fuerza del Evangelio".
Por ello concluyó lanzando "una invitación urgente a vivir el Evangelio de manera radical y con sencillez, ofreciendo un testimonio valiente de la fe que supera todas las barreras y abre horizontes de esperanza y de fraternidad".

viernes, 21 de junio de 2019

El sábado serán beatificadas en Madrid 14 concepcionistas martirizadas: éstas son sus historias 20062019

El sábado serán beatificadas en Madrid 14 concepcionistas martirizadas: éstas son sus historias

La Comunidad de Concepcionistas de San José, de Madrid, de las salen 10 de las 14 beatificadas del próximo sábado
La Comunidad de Concepcionistas de San José, de Madrid, de las salen 10 de las 14 beatificadas del próximo sábado
El sábado 22 de junio, a las 11:00 horas, el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, cardenal Angelo Becciu, presidirá en la catedral de Santa María la Real de la Almudena la ceremonia de beatificación de 14 religiosas mártires de la Orden de la Inmaculada Concepción, conocidas como mártires concepcionistas.
En el momento de proclamación de la beatificación será desplegado un tapiz con la imagen de las 14 concepcionistas franciscanas ya beatas, reproducción de un cuadro pintado para la ocasión por el granadino Luis Ruiz, y que embellecerá la capilla dedicada a las beatas en el protomonasterio de las concepcionistas franciscanas de Toledo, casa madre donde se veneran los cuerpos de las dos monjas del monasterio de El Pardo, únicos que se conservan.
Con el cardenal Becciu concelebrarán el cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid; monseñor José Carballo, OFM, secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica; cardenal Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid y presidente de la CEE; cardenal Carlos Amigo, OFM, arzobispo emérito de Sevilla; monseñor Braulio Rodríguez, arzobispo de Toledo; monseñor Juan del Río, arzobispo castrense; monseñor Eusebio Hernández, obispo de Tarazona; monseñor Juan Antonio Martínez Camino, SJ, obispo auxiliar de Madrid; el superior provincial de la Provincia de los Capuchinos de España, Benjamín Echeverría; y el vicario provincial y el provincial de la Provincia de los Menores, de España, Carlos Coca y Juan Carlos Moya, respectivamente, entre otros presbíteros.
El cardenal Becciu preside la beatificación de 14 mártires concepcionistas franciscanas en la catedral
A la ceremonia, que será retransmitida en directo por TRECE y Radio María, también está previsto que asistan 200 monjas franciscanas concepcionistas de todo el mundo.
Memoria martirial
El 15 de enero de 2019, el Papa Francisco firmó el decreto de martirio de María del Carmen Lacaba y de otras 13 religiosas concepcionistas franciscanas. Los trabajos para la beatificación de estas 14 mártires se iniciaron en junio de 2002. La causa diocesana fue clausurada en febrero de 2010.
Diez de ellas pertenecían a la comunidad madrileña del monasterio de San José; dos a la comunidad de Escalona (Toledo), y las otras dos a la de El Pardo (Madrid).
Mártires de San José
En 1936, las monjas del monasterio de San José fueron expulsadas del mismo. La comunidad se dispersó, y algunas hermanas se refugiaron en un piso de la calle Francisco Silvela, 19. El 7 de noviembre de 1936, cuando bajaban a refugiarse en el entresuelo, un grupo de milicianos entró preguntando por las religiosas: habían sido denunciadas por la portera de un edificio vecino. Las sacaron a todas y las subieron a un camión. Nunca más se supo de ellas.
El 14 de junio de 1946, en homenaje a las religiosas martirizadas, la calle situada entre las de Ortega y Gasset y Alcalá de Madrid sustituyó su nombre de calle Luis Sagasti por el de calle de las Mártires Concepcionistas.
- Madre María del Carmen Lacaba Andía: Isabel del Carmen Lacaba Andía nació en Borja (Zaragoza) el 3 de noviembre de 1882. El 4 de noviembre de 1902 ingresó en el monasterio de San José. Las religiosas valoraron positivamente su labor con las novicias. Y en 1935 fue elegida madre abadesa. Elevó a la comunidad a un gran nivel espiritual, basándose en el amor fraterno y en la práctica del Evangelio. Centraba su vida en la oración. En julio de 1936 tomó la decisión de permanecer con las religiosas más ancianas, una de las cuales estaba inválida. Fue una madre espiritual llena de amor, comprensión y servicialidad. Recibió la palma del martirio a los 54 años de edad y 34 de vida religiosa.
- Sor María Petra Pilar de los Dolores: Petra Manuela Pairós Benito nació en Pamplona (Navarra) el 29 de abril de 1864. Maestra nacional, ingresó en Orden de la Inmaculada Concepción el 28 de noviembre de 1887. En 1936 era la madre vicaria del monasterio. Persona de oración, cultivaba su relación de gran intimidad con el Señor en un rezo constante. Tenía facilidad para escribir, y publicó varios ensayos, como La religiosa concepcionista a los pies de Jesús Sacramentado. Poseía una exquisita delicadeza y cariño en el trato con las personas, especialmente con los pobres, por lo que se la conoce como sor M.ª Petra Pilar de los Desamparados. Cuando recibió la palma del martirio, tenía 72 años de edad y 49 años de vida religiosa.
Resultado de imagen de mártires concepcionistas beatificacion
- Sor María Eustaquia de la Asunción: Eustaquia Monedero de la Calle nació en Anaya (Segovia) el 20 de septiembre de 1864. El 28 de febrero de 1887 ingresó como religiosa en el monasterio de San José. Le fue encomendado el oficio de hermana enfermera, destacando por su paciencia, cariño y solicitud para el cuidado de las hermanas enfermas y ancianas. Un proceso de enfermedad reumática fuerte y degenerativo la dejó incapacitada. En 1936, quedó a merced de las milicias socialistas de Las Ventas, que la sacaron del piso sin que pudiera valerse por sí misma y bajar las escaleras. Sufrió desamparo, espantosos dolores físicos y un trato soez e inhumano. Recibió la palma del martirio a los 72años de edad y 49 de vida religiosa.
- Sor María Balbina de San José: Manuela Balbina Rodríguez Higuera nació en Madrid el 10 de marzo de 1886. Ingresó en el noviciado de las Redentoristas de Vitoria (País Vasco), pero por motivos de salud tuvo que volver a su casa. Una vez recuperada, ingresó en el monasterio de San José el 2 de julio de 1919. Alma amante del silencio, de la oración, de la lectura, su comportamiento con los enfermos era ejemplar, siempre llena de cariño y ternura. Supo luchar con fortaleza y voluntad, venciendo todo miedo y preocupación, cuando llegó el momento de «dar su vida por Cristo». Recibió la palma del martirio a los 50 años de edad y 17 de vida religiosa.
- Sor María Guadalupe de la Ascensión: M.ª de las Nieves Rodríguez Higuera nació en 1892 en Madrid. Ingresó en el monasterio de San José con 35 años de edad, hizo la profesión de votos simples el 7 de enero de 1928, recibiendo el nombre de sor Ascensión. Religiosa humilde, llena de confianza fraterna y con espíritu de servicio, estuvo a su cargo el servicio de la portería y torno, y fue hermana enfermera. En 1936, asistía a las hermanas del piso de Francisco Silvela, 19. Tenía 44 años de edad y nueve de vida religiosa cuando recibió la palma del martirio.
- Sor María Beatriz de Sta. Teresa: Narcisa García Villa nació en Nava de los Caballeros (León) el 18 de marzo de 1908. Ingresó en el monasterio de San José el 17 de junio de 1924. Fue responsable de sacristía e iglesia, secretaria de la comunidad y tornera. Era un alma de vida musical, de gran intimidad con Dios, amante de la penitencia y amiga de sus hermanas. Cuando recibió la palma del martirio tenía 28 años de edad y doce de vida religiosa.
- Sor María Clotilde del Pilar Campos Urdiales: M.ª del Pilar nació el 4 de junio de 1897 en Valdealcón, localidad del municipio de Gradefes (León). Cuando tomó la decisión de entrar a la vida religiosa, su familia se opuso, pero luchó hasta obtener el permiso y la bendición de sus padres. Ingresó en el monasterio de San José como hermana en abril de 1923. Tomó el hábito el 5 de octubre de 1923, con el nombre de sor Clotilde. Tenía un amor profundo hacia la Virgen María. En 1936 había estado ingresada en el hospital, donde fue sometida a una operación que le causó muchos e insoportables dolores, pero nunca se quejó de nada. Recibió la palma del martirio a los 39 años de edad y 13 de vida religiosa.
- Sor María del Santísimo Sacramento: Manuela Prensa Cano nació el 25 de junio de 1887 en El Toboso (Toledo). Cuando tenía 8 años se trasladó a vivir a Madrid, ya que sus padres fueron los recaderos o mandaderos del monasterio de San José. Entró religiosa concepcionista franciscana vistiendo el hábito el 5 de abril de 1905 y tomando el nombre de sor María del Santísimo Sacramento. Era la organista de la comunidad, y directora de coro e iglesia. Llegó a ser secretaria, y abadesa de la comunidad. Cultivó su alma por medio de una vida interior de recogimiento y silencio, siempre dada a la presencia de Dios, lo que la condujo a ser maestra de novicias. Antes de morir, transmitió a las hermanas el ánimo de superación, y la idea muy clara de que tenían que «morir por Cristo». Cuando recibió la palma del martirio tenía 49 años de edad y 31 de vida consagrada.
- Sor María Juana de San Miguel: Juana Josefa Ochotorena Arniz nació el 27 de diciembre de 1860 en Arraiza (Navarra). Ingresó en el monasterio como hermana, tomando el nombre de María Juana de San Miguel. Era un alma muy interior, silenciosa en extremo, sencilla y dada intensamente a la contemplación. Asidua lectora del Evangelio, meditaba diariamente un pasaje de la Pasión de nuestro Señor. En 1936 era una de las hermanas enfermas, pero «no lo sabía nadie, solo la madre abadesa», y sufría en silencio su delicada y dolorosa enfermedad. Recibió la palma del martirio a los 75 años de edad y 57 de vida religiosa.
- Sor María Basilia de Jesús Díaz Recio: nació el 14 de junio de 1889 en la aldea burgalesa de Santa Coloma de Rudrón. Ingresó en el monasterio de San José como hermana el 10 de enero de 1921. Practicó el desprendimiento interior y exterior en grado extraordinario, madurando su corazón y su vida, para ofrecerlos al Señor el día de su martirio. Cuando recibió la palma del martirio, tenía 47 años de edad y 15 de vida religiosa.
Mártires de El Pardo (Madrid)
En 1936, las religiosas fueron expulsadas de su monasterio, después de haber soportado el 21 de julio una noche de angustias. Varios vecinos las acogieron en sus casas. Después, los milicianos las expulsaron del pueblo. Estas dos hermanas se refugiaron en la casa de la madre del capellán del monasterio. Después, les dieron asilo en casa de unos bienhechores, hasta que unos milicianos las descubrieron y se las llevaron junto al matrimonio que las acogió y otro familiar de estos. Lograron obtener la libertad para sus bienhechores. En la madrugada del 22 de agosto de 1936 fueron llevadas por la carretera de Aragón hasta Vicálvaro, donde fueron insultadas y fusiladas en un descampado. Los cadáveres fueron arrojados a las puertas del cementerio, donde el enterrador los fotografió y enterró en un lugar que marcó secretamente. El 24 de mayo de 1939, los dos cuerpos fueron identificados por la fotografía tomada por el sepulturero, procediendo a su traslado al cementerio del monasterio de El Pardo. Al cerrarse este monasterio en 2015, el 28 de noviembre del mismo año sus restos se trasladaron al protomonasterio casa madre de Toledo, donde se veneran en la actualidad, junto a los de la fundadora de la Orden de la Inmaculada Concepción, santa Beatriz de Silva.
- Madre Inés de San José: Inés Rodríguez Fernández nació en Avedillo (Zamora) el 2 de noviembre de 1889. El 14 octubre de 1908 ingresó en las concepcionistas del monasterio de El Pardo, entregándose a la oración. En 1935 fue elegida abadesa, y anteriormente había sido maestra de novicias. Recibió la palma del martirio a los 47 años de edad y 28 de vida religiosa.
- Sor María del Carmen de la Purísima Concepción: M.ª del Carmen Rodríguez Fernández nació en Avedillo (Zamora) el 28 de octubre de 1895. El 16 de junio de 1914 entró en el monasterio de El Pardo. Era la hortelana de la huerta conventual, humilde, natural y sencilla. Recibió la palma del martirio a los 41 años de edad y 21 de vida religiosa.
Mártires de Escalona (Toledo)
En 1936, las monjas de la comunidad de Escalona fueron obligadas a abandonar su monasterio. Trasladadas a la comandancia de la localidad, fueron interrogadas y presionadas para renegar de la fe y abandonar la vida religiosa. Ante la resistencia de las monjas, fueron conducidas a la Dirección General de Seguridad en Madrid, y después llevadas a la cárcel habilitada en un convento de capuchinas. Al finalizar la contienda, toda la comunidad regresó a Escalona, a excepción de sor María de San José (abadesa) y sor M.ª de la Asunción, que fueron separadas del resto del grupo para ser conducidas a la checa. Fueron fusiladas en octubre de 1936.
- Madre María de San José Ytoiz: recién nacida, en 1871, fue puesta en el torno de la casa de acogida de Pamplona (Navarra). Vivió su niñez en dos casas de acogida. En 1893 solicitó el ingreso en el monasterio de la Encarnación de Concepcionistas Franciscanas de Escalona. Entró como religiosa de coro y emitió su profesión religiosa el 29 de enero de 1894. Destaca su gran docilidad, su pronta obediencia y su filial confianza. En noviembre de 1911 fue elegida abadesa, cargo que llegó a ejercer 25 años por sus cualidades y valores personales. Su relación con las hermanas de la comunidad era muy maternal. Recibió la palma de martirio a los 66 años de edad y 44 de vida religiosa.
- Sor María de la Asunción Pascual Nieto: nació el 14 de agosto de 1887 en Villorobe (Burgos). El 6 de junio de 1909 ingresó en el monasterio de las concepcionistas de Escalona como religiosa de coro y cantora. Ejerció como enfermera, sacristana, tornera y portera. Era muy devota de la Santísima Virgen María en su Inmaculada Concepción, y muy querida por toda la comunidad. En 1936 era la madre vicaria. Recibió la palma del martirio a los 49 años de edad y 27 de vida consagrada.
Misas de acción de gracias
La casa madre de las concepcionistas franciscanas de la Orden de la Inmaculada Concepción se encuentra en Toledo, donde se ha habilitado la capilla dedicada a las 14 mártires. En este templo se celebrará una Misa de acción de gracias el sábado 29 de junio, a las 11:30 horas, presidida por monseñor José Carballo, OFM. El arzobispo de Toledo, monseñor Braulio Rodríguez, también presidirá una solemne Eucaristía de acción de gracias en la misma iglesia el sábado 6 de julio a las 19:30 horas.

domingo, 11 de noviembre de 2018

Causas de los santos: Reconocimiento del martirio de 9 seminaristas españoles 09112018

Seminaristas Mártires de Oviedo © facebook seminario
Seminaristas Mártires De Oviedo © Facebook Seminario

Causas de los santos: Reconocimiento del martirio de 9 seminaristas españoles

Tenían entre 18 y 23 años
(ZENIT – 9 nov. 2018).- El Papa Francisco reconoce el martirio del siervo de Dios Àngel Cuartas Cristóbal y sus 8 compañeros, estudiantes del seminario de Oviedo, en el norte de España, asesinados “en odio a la fe” en Oviedo entre 1934 y 1937, durante la Guerra civil. El reconocimiento del martirio abre el camino para su beatificación: un milagro posterior no será útil, excepto para la eventual canonización.
El Papa autorizó el miércoles 7 de noviembre de 2018 en todas las publicaciones de 16 decretos de la Congregación para las Causas de los Santos, por 2 milagros, 11 mártires y las “virtudes heroicas” de diez bautizados. El Papa también autorizó la beatificación “equivalente” de Michal Giedrojćl  (siglo XV).
Ángel Cuartas Cristóbal nació en 1910 en una familia modesta de Lastres. Entró en el seminario en 1923. Era un subdiácono y estaba en quinto año de teología. Le dispararon el 7 de octubre de 1934 a la edad de 24 años, durante la Guerra Civil Española.
El mismo día, el 7 de octubre de 1934, también fueron asesinados los otros cinco seminaristas de 18 a 23 años. Se trata de: Gonzalo Zurro Fanjul ( 1912 – 1934), de 21 años, fue asesinado primero; Juan José Castañón Fernández (1916-1934), de 18 años, era el más joven de todos; José María Fernández Martínez (1915-1934), 19 años, Jesús Prieto López ( 1912-1934), 22 años; Mariano Suárez Fernández (1910-1934), 23 años.
Los otros dos seminaristas, Manuel Olay Colunga, 25 años, (1911 – 22 de septiembre de 1936) y Luis Prado García, 21 años, (1914 – 4 de septiembre de 1936) – fueron capturados durante la guerra y llevados a Gijón. Manuel Olay Colunga recibió un disparo desde una distancia en Villafría (San Lázaro) y Luis Prado García recibió un disparo en Gijón. Antes de la muerte, gritó: “¡Viva Cristo! ( Viva Cristo! )
Finalmente, otro seminarista, Sixto Alonso Hevia, 21, (1916-1937) fue apuñalado hasta la muerte mientras oraba a Dios el 27 de mayo de 1937.
© Traducción de ZENIT, Raquel Anillo

domingo, 26 de marzo de 2017

La Canastera, mártir gitana, «aprendió a orar en prisión, sintió la alegría de la fe y no la ocultó» 25032017

«Conoció a Dios y se hizo amiga suya», explica su biógrafo, Martín Ibarra Benlloch

La Canastera, mártir gitana, «aprendió a orar en prisión, sintió la alegría de la fe y no la ocultó»

La Canastera, mártir gitana, «aprendió a orar en prisión, sintió la alegría de la fe y no la ocultó»
No se conserva ninguna fotografía de Emilia, que vivió toda su vida en una cueva de Tíjola, en Almería.

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25 marzo 2017
Ese sábado serán beatificados 115 mártires de la diócesis de Almería, víctimas de las milicias del Frente Popular durante la Guerra Civil española. Son 95 sacerdotes o religiosos y 20 laicos, y entre estos últimos destaca, por sus particulares circunstancias, la gitana Emilia Fernández Rodríguez, conocida como La Canastera.

Una bella joven de 22 años, casada desde hacía uno y embarazada, que vivía en las cuevas de Tíjola consagrada a su trabajo con la estameña, que no se había visto envuelta en polémica política alguna, que dio a luz poco antes de morir y cuyo único delito fue haber aprendido a rezar en prisión y negarse a delatar a quien le había enseñado a hacerlo. Fue en las postrimerías de la contienda, el 25 de enero de 1939.

Sobre ella ha escrito un documentado libro Martín Ibarra Benlloch, doctor en Historia, que ha sido profesor en las universidades de Navarra y Zaragoza y vinculado a la Pastoral Gitana a raíz de sus investigaciones sobre otro mártir gitano, Ceferino Giménez Malla, El Pelé, beatificado en 1997, fusilado en 1936 en la diócesis de Barbastro.


Martín Ibarra Benlloch sostiene en sus manos su libro sobre La persecución religiosa en la diócesis de Barbastro-Monzón (1931-1941).

-¿Por qué la Iglesia considera mártir a Emilia La Canastera, si no fue asesinada? 
-Emilia es una mártir de los sufrimientos. Han sido beatificadas muchas personas por esto, desde la Revolución Francesa. También españoles. Hay decenas de obispos y sacerdotes de la Europa del Este y de Asia que lo han sido y lo son de la misma forma.

-¿Por qué fue detenida?
-Emilia y su marido fueron detenidos por una razón más o menos política. Juan Cortés era prófugo. Emilia intentó hacerlo pasar por ciego. Hasta ahí, una historia cualquiera.
Pero Emilia descubre la fe en la cárcel. Aprende a rezar en la cárcel. Siente la alegría de la fe y no la oculta.

-¿Cómo fue ese descubrimiento de la fe?
-Conoció a quien sería su catequista, Dolores del Olmo, que había sido detenida varias veces. Era muy valiente. Arropó a Emilia desde que llegó. Le enseñó a rezar, le explicó cosas. Bautizó a su hija.

-¿Cómo era Emilia?
-Era una joven guapa, alegre y trabajadora. Pero no conocía a Dios. En la cárcel lo conoce y se convierte en amiga suya.


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-¿Por qué en su libro la denomina "mártir del rosario"?
-El rezo del rosario por las tardes le llama la atención. Todas las presas están hambrientas y sucias... pero con serenidad, paz, alegría y confiando en Dios. Emilia quiso ser como ellas. Lo aprendió todo poco a poco. Que Jesús nació en una cueva... como ella. Que había nacido pobre... como ella. Luego escucha hagiografías. Le interesa escuchar. No sabe leer.

-¿A tal extremo llegó la persecución religiosa bajo el Frente Popular, que habrían matado a la catequista solo por haber enseñado a rezar a su compañera de celda?
-La celadora Pilar Salmerón era agente del SIM [Servicio de Información Militar, controlado por los comunistas] y buscaba detener a colaboradoras del Socorro Blanco [organización femenina carlista creada en 1933 para apoyo de los militantes tradicionalistas perseguidos]. Era también anticristiana, al igual que su esposo en los últimos años.
Pilar busco que Emilia dejara de rezar, que no se notara. Dios estaba prohibido, ya no existía. Y debía delatar a su catequista que era, de seguro, colaboradora del enemigo.
Le propuso grandes ventajas: más comida y bebida, y que escribiría solicitando la libertad de su marido, preso en la prisión almeriense del Ingenio.

-Y ella no cedió, a pesar de estar embarazada...
-Emilia no accede. La conducen a una celda donde está sola, con frío y humedad, y pasa más hambre. Se le niega la asistencia médica y farmacéutica. Da a luz en medio de grandes hemorragias. Todo esto no doblega su voluntad, aunque días después muere.

-¿La torturaron?
-Hay muchos ejemplos de crueldad y torturas. El día en que ingresan a Emilia en el hospital de Almería, lo hizo otro a quien habían dado una paliza. Dos milicianos controlaron que estuviera siempre solo y sin consuelo. Se prohibió que le atendiera una enfermera de su pueblo. Algo parecido sucede con Emilia, que muere sola en el Hospital.

-¿Qué fue de Lola, Dolores Olmo Serrano, su catequista?
-Al terminar la guerra salió de la cárcel y testificó ese mismo año contra Pilar Salmerón, contando entre otros el caso de Emilia.

-¿Y la hija que tuvo Emilia en prisión?
-Al morir Emilia el 25 de enero de  1939, su hija Ángeles fue llevada a un establecimiento benéfico. Se le perdió el rastro.

-¿Cómo es que La Canastera no sabía rezar nada?
-Emilia fue bautizada el día de su nacimiento. No recibió instrucción religiosa ni hizo la primera comunión. Algo frecuente entre gitanos. Sin embargo, tenían un sincero cariño a la Virgen y a Jesús crucificado. A su manera.

-¿Cómo vivía esa devoción?
-Ella era devota de la Virgen como todos los de Tíjola. Veía las procesiones. Festejaban a la Virgen en agosto y en septiembre en las fiestas...

-El de Emilia es entonces un caso como los que cuenta San Alfonso María de Ligoria en Las glorias de María: la Virgen siempre agradece y devuelve el más mínimo gesto de amor a ella...
-La Virgen, que es madre, llevó a Emilia hasta su Hijo. En el rosario rezamos el Padrenuestro, la única oración que Dios nos ha enseñado. Cuando se lee el Nuevo Testamento, aparece que todos perseveraban en la oración con María, la madre de Jesús. Es así. Para todos, y por supuesto también para los gitanos.

-¿Cómo fueron sus últimos días en prisión?
-Emilia subió en la cárcel los escalones que la condujeron al cielo. Descubrió la amistad con payas. Descubrió la Iglesia de las catacumbas. Descubrió que Dios era Padre y ella hija. Acepto su voluntad y fue fiel en la prueba. Perseveró en su embarazo, aunque le costara la vida. Fue leal a su fe, a su catequista. Fue agradecida.

-¿Cuál era el nivel de instrucción religiosa de los gitanos en aquella época?
-Nuestro pueblo cristiano ha tenido una escasa instrucción religiosa. El pueblo gitano, menos todavía. Ha habido mucha labor caritativa y de capacitación. Pero escasa evangelización. No se ha hablado de Dios y los gitanos, pueblo religioso, se han pasado a los evangelistas.

-¿Puede esperarse un retorno a la Iglesia de muchos de ellos por intercesión de estos santos mártires?
-El martirio es un elemento esencial del cristianismo y por ello de la Iglesia. Los mártires nos ayudan mucho en la evangelización y reevangelización.



-Aparte de Emilia y de Ceferino Giménen Malla, El Pelé, ¿hay algún otro caso de beatificación en curso?
-Queda pendiente la beatificación de Juan Ramón Gil Torres, de la diócesis de Orihuela, de 49 años, fusilado por su devoción católica el 22 de septiembre de 1936.

El cardenal Amato habla de una persecución en España «quizás no violenta, pero igual de homicida»

Beatifican a 115 mártires de Almería asesinados durante la Guerra Civil española

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26 marzo 2017
El cardenal Amato habla de una persecución en España «quizás no violenta, pero igual de homicida»
Cardenal Amato
El Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, presidió este sábado 25 de marzo en la ciudad de Almería la Misa de beatificación de 115 mártires asesinados durante la persecución religiosa de la Guerra Civil Española.

Los nuevos beatos son un "tesoro espiritual" para la Iglesia
En su homilía, el Purpurado afirmó que estos nuevos beatos son un “tesoro espiritual” al que se puede acudir ante la persecución actual que sufren los fieles, quizás no violenta pero igual de homicida, destinada a “desacreditar la herencia cristiana”.

La primera mujer gitana beatificada
Esta causa de beatificación está encabezada por el deán José Álvarez-Benavides y de la Torre y 114 compañeros mártires: 95 sacerdotes, 18 laicos hombres y 2 mujeres. Entre ellas destaca la figura de Emilia Fernández, la primera mujer gitana beatificada.

El Cardenal Amato subrayó durante la homilía, que el sacrificio de estos mártires, “constituye para la Iglesia de Almería un tesoro espiritual al que acudir frecuentemente para fortalecer el testimonio cotidiano, frente a una persecución quizás no violenta, pero igual de homicida porque intencionada, también ella, a desacreditar la herencia cristiana”.

También destacó que durante la persecución religiosa de la Guerra Civil Española entre 1936 y 1939, “España tierra de santos, teólogos y misioneros, de fundadores de grandes órdenes religiosas, se convirtió repentinamente en terreno de conquista de los 3 funestos caballos del apocalipsis” donde parecía “que el reino del anticristo se hubiera adueñado de vuestra tierra bendita”.

La anulación del cristianismo
“En aquel tiempo en España prevaleció la ideología anticristiana” que pretendía “la anulación total de la Iglesia, de los sacerdotes y los laicos comprometidos en el apostolado católico”, destacó.

Una larga Cuaresma de pasión
“Los procesos sumarios, cuando se hicieron, se concluían fatalmente con condenas a muerte. En aquella larga Cuaresma de pasión, en el calvario español, no había solo tres cruces, sino miles y miles de crucificados diseminados por todo el país”, aseguró el Prefecto.

Ante los numerosos mártires que murieron por su fe en Jesucristo durante los años 1936-1939, y en especial ante este grupo de 115, el Cardenal Amato insistió en que “nos incumbe el deber de la memoria para no descuidar este patrimonio incomparable de obediencia al Dios de la vida, a su palabra de caridad”.

Animó a recordar a los mártires para “repetir que el Cristianismo es la religión de la caridad y de la vida, y que se opone a toda forma de prevaricación y violencia”, aseguró.

El Prefecto destacó al sacerdote José Álvarez-Benavides y de la Torre, deán de la Catedral de Almería que murió mártir con 72 años: “Era devotísimo de la Inmaculada e invitaba a los jóvenes a rezar el Santo rosario. Arrestado en los últimos días de julio de 1936, su prisión fue una barca para el transporte de hierro”.

También apuntó que, a pesar de las circunstancias adversas, el P. José “logró crear entre los prisioneros un clima de recogimiento y de oración. Se le pidió bajo innumerables formas de tortura renegar de la fe y blasfemar del nombre de Cristo, pero él se opuso hasta el final. Murió fusilado, confesando a Cristo Rey y perdonando a sus verdugos”.

Entre los laicos beatificados hoy, el Cardenal Amato destacó a Luis Belda, de 34 años, perteneciente a la Acción Católica y abogado del estado.

“Se entregó voluntariamente a los milicianos para no comprometer a su familia, el único motivo de su prisión era ser católico. Sus últimas palabras, gritando a su mujer desde la barca antes del fusilamiento fueron: ‘Perdono de corazón a todos los que me han ofendido y a los que me pueden hacer daño’. Sus restos mortales fueron encontrados flotando sobres las olas cerca de la playa”, precisó el Cardenal.

También se recordó a Emilia Fernández, la canastera de Tíjola, “gitana de raza y mártir del rosario”. Emilia es la primera mujer gitana beatificada mientras que el primer beato gitano fue Ceferino Giménez, el “Pelé”, elevado a los altares por San Juan Pablo II.

Otro de los mártires que el Cardenal Amato destacó durante la homilía fue Carmen Godoy, de 49 años, una mujer adinerada que utilizaba su dinero para obras de caridad.
“Las milicianas se divertían torturándola y haciéndole pasar hambre y sed. Fue herida con un puñal, medio ahogada en el mar y, la última noche del año 1936, después de ser maltratada y mutilada en el pecho, fue enterrada aún viva”, recordó el Cardenal.

En ese sentido el Prefecto afirmó que estos son “sólo pocos ejemplos de personas buenas, desarmadas e inocentes que, como corderos, debieron someterse a abusos perversos”.

Testimonios que nos ponen “de frente, por una parte, ante la dignidad del bien y por otra, la estupidez irracional del mal”.

“Son los mártires los que nos dicen no tengáis miedo y perseverad con valentía en la fe, porque el Señor Jesús ha resucitado y está siempre con nosotros hasta el fin del mundo”.

Concelebraron con el Cardenal Amato el Obispo de Almería, Mons. Adolfo González, y el Obispo de Granada, Mons. Francisco Javier Martínez.

También participaron en la beatificación, el Nuncio Apostólica en España, Mons. Renzo Frattini; el Cardenal Ricardo Blázquez, Arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española; el Cardenal Carlos Osoro, Arzobispo de Madrid; el Arzobispo de Valencia, el Cardenal Antonio Cañizares y el Cardenal Emérito de Sevilla, Mons. Carlos Amigo.

Además de otros 18 Arzobispos y Obispos de diversas diócesis españolas.