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jueves, 1 de noviembre de 2018

‘Cristianos e hindúes: En defensa de los vulnerables de la sociedad’ 31102018

Dipavali Hindu festival and dance


WIKIMEDIA COMMONS

‘Cristianos e hindúes: En defensa de los vulnerables de la sociedad’

Mensaje del Vaticano para la fiesta hindú de Diwali
(ZENIT – 31 oct. 2018).- La fiesta de Diwali es celebrada por todos los hindúes y se conoce como Deepavali o “fila de lámparas de aceite”. Fundada simbólicamente en una mitología antigua, representa la victoria de la verdad sobre la mentira, de la luz sobre la oscuridad, de la vida sobre la muerte, del bien sobre el mal.
La celebración verdadera y propia dura tres días y marca el comienzo de un nuevo año, la reconciliación familiar, especialmente entre hermanos y hermanas, y la adoración a Dios.
Este año la fiesta será celebrada por muchos hindúes el 7 de noviembre.
Para la ocasión, el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso ha enviado a los hindúes un mensaje cuyo tema es: Cristianos e hindúes: en defensa de los vulnerables de la sociedad. El mensaje, firmado por el Secretario Mons. Miguel Ángel Ayuso Guixot, M.C.C.J., también ha sido enviado en hindi.
Sigue el texto del mensaje.
***
Cristianos e hindúes: en defensa de los vulnerables de la sociedad
Queridos amigos hindúes,
El Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso os envía los más cordiales saludos y buenos deseos cuando se acerca el momento de celebrar Deepavali el 7 de noviembre de este año.  ¡Que las celebraciones que rodean esta fiesta  fortalezcan el espíritu de amistad y fraternidad entre vosotros y acrecienten la paz y la alegría en vuestras familias y comunidades!
Sabemos por los boletines de noticias y los portales web, así como por la experiencia directa, las dificultades diarias que soportan los miembros vulnerables de nuestra sociedad: los pobres, los enfermos, los ancianos, los discapacitados, los indigentes, los abandonados, los migrantes; los marginados y excluidos social, religiosa, cultural y lingüísticamente; y las víctimas de abusos y violencia, especialmente las mujeres y los niños. En gran parte desamparados e indefensos, descartados e ignorados por una sociedad cada vez más indiferente e incluso insensible ante las necesidades y sufrimientos humanos, los vulnerables en nuestra época y  en cualquier lugar sufren enormemente. En este contexto preocupante, deseamos compartir con vosotros una reflexión sobre cómo nosotros, los hindúes y los cristianos, podemos participar en los esfuerzos para defenderlos, protegerlos y ayudarlos.
El deber moral de cuidar a los vulnerables surge de nuestra creencia compartida de que todos somos criaturas de Dios y, como resultado, hermanos y hermanas, iguales en dignidad, con responsabilidad mutua. También surge de la constatación de que a veces nosotros también nos sentimos vulnerables, en busca de alguien que nos ayude. Una saludable conciencia de nuestra condición humana común y de nuestro deber moral hacia los demás nos inspira a promover su causa haciendo todo lo posible para aliviar sus sufrimientos, defender sus derechos y restaurar su dignidad.
No hay duda de que, en este sentido, individuos, grupos y comunidades de diferentes partes del mundo están haciendo esfuerzos encomiables. Sin embargo, dado el gran número de personas vulnerables y las complejidades que suele llevar aparejada la respuesta a sus necesidades, esos esfuerzos pueden parecer solo  unas pocas gotas en un gran océano. Aun así, las oportunidades de servicio están a nuestro alrededor, ya que los vulnerables se pueden encontrar en cada comunidad y sociedad. Se necesitan mayores esfuerzos, inspirados por un sentido de solidaridad, para que perciban “la presencia de los hermanos y hermanas que se preocupan por ellos y que, abriendo la puerta de su corazón y de su vida, los hacen sentir familiares y amigos “. (Papa Francisco, Mensaje para la II Jornada Mundial de los Pobres, 18 de noviembre de 2018) Al final, la verdadera medida de la civilización de cualquier sociedad es la forma en que trata a sus miembros más vulnerables.
Se necesita atención y cooperación, no solo para defender el lugar legítimo y los derechos de las personas vulnerables en la sociedad, sino también para cultivar una cultura del cuidado y la atención por ellos. También en nuestras familias, se debe hacer todo lo posible para garantizar que nadie se sienta no deseado, no amado, ignorado o excluido. Todos los niveles de la sociedad,- especialmente el de los líderes políticos y gubernamentales y de  aquellos mejor equipados para brindar asistencia práctica-, deben mostrar un rostro y un corazón humano a los vulnerables de nuestra sociedad y llegar a todos los que sufren marginación y opresión. Esa generosidad no debe presentarse como un gesto simbólico, sino como una  inspiración divina y orientada hacia la verdadera emancipación y el bienestar de los vulnerables y la defensa de su causa.
Como creyentes arraigados ​​en nuestras respectivas tradiciones espirituales, y como individuos con preocupaciones compartidas por el bienestar de todos, podemos unir nuestras manos con los seguidores  de otras tradiciones religiosas y con todas las personas de buena voluntad, y hacer esfuerzos colectivos y concertados para asegurar un presente alegre  y un futuro esperanzador para nuestros hermanos y hermanas vulnerables.
¡Os deseamos a todos un feliz Deepavali!

martes, 17 de octubre de 2017

Diálogo interreligioso: “Cristianos e hindúes: más allá de la tolerancia” 16102017

Diálogo interreligioso: “Cristianos e hindúes: más allá de la tolerancia”

Mensaje del Consejo Pontificio en la fiesta hindú de Diwali, 19 octubre
Fiesta de Diwali, Wikimedia Commons
Fiesta De Diwali, Wikimedia Commons
(ZENIT – 16 Oct. 2017).- Los cristianos e hindúes –indican en el mensaje– podemos “alentar en nuestras familias y comunidades”, el “respeto a todas las personas”, “enraizados en nuestras tradiciones espirituales” y unidos en la preocupación compartida por la “unidad y el bienestar de todos”.
Mensaje enviado a los hindúes con ocasión de la fiesta de Diwali, el próximo 19 de octubre, sobre el tema “Cristianos e hindúes: más allá de la tolerancia”, firmado por el cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, y por el secretario Mons. Miguel Ángel Ayuso Guixot, M.C.C.J.
Asimismo, el cardenal y el secretario del Consejo Pontificio añaden: “Si tenemos que trabajar por una paz duradera y una armonía verdadera, la tolerancia no es suficiente”. Sirven además el “respeto y la atención auténtica a la diversidad” de las culturas y las usanzas de nuestras comunidades, lo que contribuye a su vez a la salud y a la unidad de la sociedad en su conjunto.
La fiesta de Diwali es celebrada por todos los hindúes y conocida como ‘Deepavali’ es decir “hilera de lámparas de aceite”. Según la mitología es un símbolo de la verdad sobre la mentira, de la luz sobre las tinieblas, de la vida sobre la muerte, del bien sobre el mal, según informa la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
La fiesta, “verdadera y propia”, señala el Vaticano, dura tres días y marca el principio del año nuevo, la reconciliación familiar, especialmente entre hermanos y hermanas y la adoración de la divinidad. Este año la fiesta será celebrada por muchos hindúes el 19 de octubre.
Discurso del papa Francisco 
‘Cristianos e hindúes: más allá de la tolerancia’
Queridos amigos hindúes,
En nombre del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, tenemos el placer de enviaros nuestros mejores deseos para la fiesta de Diwali, que celebraréis el 19 de octubre con la esperanza de que esta celebración de las luces ilumine vuestras mentes y vuestra vida, alegre vuestros corazones y vuestras casas, fortaleciendo familias y comunidades.
Nos damos cuenta de que en el mundo suceden cosas maravillosas, por las cuales estamos agradecidos. Somos conscientes, sin embargo, de las dificultades que tienen nuestras comunidades y que generan en nosotros una profunda preocupación. El aumento de la intolerancia, que es causa de violencia en muchas partes del mundo, es uno de los retos que enfrentamos hoy en día. En estas circunstancias, por lo tanto, queremos reflexionar sobre cómo los cristianos e los hindúes juntos pueden incrementar el respeto mutuo entre las personas – que va más allá de la tolerancia – para preparar una era más pacífica y armoniosa para cada sociedad.
La tolerancia implica ciertamente la apertura y la paciencia con los demás, reconociendo su presencia entre nosotros. Pero si tenemos que trabajar por una paz duradera y una armonía verdadera, la tolerancia no es suficiente. Sirven además el respeto y la atención auténtica a la diversidad de las culturas y las usanzas de nuestras comunidades, lo que contribuye a su vez a la salud y a la unidad de la sociedad en su conjunto. Considerar como una amenaza a la unidad, el pluralismo y la diversidad desemboca trágicamente en la intolerancia y la violencia.
El respeto a los demás es un antídoto importante contra la “intolerancia”, porque demuestra un aprecio genuino de la persona y de su dignidad innata. A la luz de nuestra responsabilidad con la sociedad, para que crezca este respeto, hay que mostrar aprecio por las diferentes usanzas y prácticas sociales, culturales y religiosas, así como por el reconocimiento de los derechos inalienables como el derecho a la vida o a profesar y practicar la religión que se ha elegido.
El camino que tienen que recorrer las diferentes comunidades está, pues, marcado por el respeto. Mientras la tolerancia simplemente protege al otro, el respeto va más allá: favorece la coexistencia pacífica y la armonía para todos. El respeto crea un espacio para cada persona y alimenta en nosotros la sensación de estar a gusto con los demás. En lugar de dividir y aislar, el respeto nos permite ver nuestras diferencias como un signo de la variedad y de la riqueza de la familia humana. De esta manera, tal y como destacó el papa Francisco: “La diversidad ya no se ve como una amenaza, sino como una fuente de enriquecimiento” (Discurso en el aeropuerto internacional de Colombo 13 de enero, 2015). En otra ocasión, el Papa instó a los líderes religiosos y creyentes a tener “La valentía de la alteridad, porque al que es diferente, cultural o religiosamente, no se le ve ni se le trata como a un enemigo, sino que se le acoge como a un compañero de ruta, con la genuina convicción de que el bien de cada uno se encuentra en el bien de todos “(A los participantes en la Conferencia Internacional de la Paz, al-Azhar Conference Center, El Cairo, Egipto, 28 de Abril del 2017).
Por tanto, debemos acoger el reto de ir más allá de los límites de la “tolerancia” y mostrar respeto por las personas y las comunidades, porque cada uno merece y desea ser evaluado de acuerdo a su dignidad innata. Esto requiere la construcción de una verdadera cultura del respeto, capaz de promover la resolución de los conflictos, la construcción de la paz y la vida armoniosa.
Enraizados en nuestras tradiciones espirituales y unidos en la preocupación compartida por la unidad y el bienestar de todos, los cristianos e hindúes, junto con otros creyentes y personas de buena voluntad, podemos alentar en nuestras familias y comunidades, y por medio de las enseñanzas religiosa y de los medios de comunicación, el respeto a todas las personas, especialmente a aquellas de diferentes culturas y creencias de la nuestra, que están entre nosotros. Así iremos más allá de la tolerancia para construir una sociedad armoniosa y pacífica, donde todos son respetados y alentados a cooperar en la unidad de la familia humana con su contribución única.
¡Os deseamos nuevamente una celebración alegre de Deepavali!
Jean-Louis Cardinale Tauran
Presidente
Mons Miguel Ángel Ayuso Guixot, MCCJ
Secretario