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viernes, 1 de junio de 2018

Belgistán y el futuro de Eurabia 29052018

Belgistán y el futuro de Eurabia

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29 mayo 2018
Belgistán y el futuro de Eurabia

Redouane Ahrouch, el líder del partido Islam de Bélgica ha declarado en una entrevista televisiva que Bélgica tendrá pronto una mayoría musulmana. Su partido islamista quiere introducir la Sharía como ley única del estado belga y crear el Estado Islámico en Bélgica. [1]

Bélgica tendrá una mayoría musulmana dentro de 12 años. El partido islamista podrá conseguir muchos votos, según los expertos, porque muchos partidos de izquierda con candidatos musulmanes están perdiendo popularidad entre los votantes marroquíes y turcos y también podría alentar a los musulmanes a votar por el partido islamista, debido a sus ideas bien reconocidas.
Redouane Ahrouch, fundador y líder del partido Islam de Bélgica, asistió a un debate transmitido en la televisión nacional de Bélgica el martes 8 de mayo de 2018. En el programa VRT "De Afspraak" anunció que su partido se expandirá desde Bruselas a otras grandes ciudades como Amberes y Gante.
Ahrouch piensa que la cambiante población de Bélgica aumentará las posibilidades de su partido pro-Sharía: “Dentro de 12 años, Bélgica tendrá una mayoría musulmana” y agregó que “habrá dos grupos que pueden liderar el país: extremistas o demócratas como nosotros”.
Durante el debate televisivo, el líder del partido islamista rehusó a mirar a la Secretaria de Estado de Igualdad de Oportunidades, Zuhal Demir, porque ella es una mujer. Ahrouch dijo anteriormente que quiere separar a los hombres y mujeres en el transporte público para evitar ataques sexuales. [2]


Podrán fallar las predicciones demográficas, pero lo que no yerran son los que afirman un aumento espectacular en las violaciones de niñas y mujeres, -perpetradas por seguidores de la Sharía- como se está viviendo en el país hermano de Holanda y en Alemania.
En Holanda cerca de 1.400 niñas menores de edad han sido abusadas por proxenetas migrantes musulmanes. Una investigación del periódico holandés “Algemeen Dagblad” expone la horrible realidad detrás del mundo de los jóvenes proxenetas o "loverboys". Los hombres jóvenes, que en su mayoría son de origen inmigrante musulmán, chantajean y abusan de cientos de niñas menores en los Países Bajos cada año.

Marijke van Overveld, de la policía holandesa, dice: “Estamos hablando de casi 1.400 víctimas menores cada año” y menciona que el proceso de seducción y chantaje a las niñas se ha acortado de meses a dos semanas o menos. [3]

En Alemania un informe trimestral -Criminalidad en el contexto de la migración (Kriminalität im Kontext von Zuwanderung)- publicado por la Oficina Federal de Investigación Criminal (Bundeskriminalamt, BKA) mostró que los migrantes (musulmanes) (Zuwanderer, definidos como solicitantes de asilo, refugiados e inmigrantes ilegales) perpetraron 3.466 delitos sexuales en los primeros nueve meses de 2017, o aproximadamente 13 al día.  No obstante, se cree que la cifra real de delitos sexuales relacionados con migrantes en Alemania es mucho más alta que la cifra oficial. Por ejemplo, los datos de la BKA incluyen únicamente los delitos cometidos en Alemania en el año en que se han resuelto (Aufklärungsquote), según las estadísticas de la policía. Muchas violaciones y agresiones sexuales tienen lugar en transportes públicos o intercambiadores de autobuses y trenes. El problema es especialmente acusado en Berlín. [4]

Para los seguidores de la Sharía, las mujeres no musulmanas son mera mercancía sexual. Ya las propias esposas –también correligionarios de aquellos- son consideradas inferiores por su libro sagrado y las “infieles” no merecen el menor respeto. A los hechos se puede uno remitir, y no al discurso buenista de los apologistas del islamismo.

NOTAS

[1] https://voiceofeurope.com/2018/04/islam-party-in-belgium-wants-to-create-an-islamic-state-and-separate-men-and-women/

[2] https://voiceofeurope.com/2018/05/pro-sharia-party-leader-belgium-will-have-a-muslim-majority-within-12-years/

[3] https://voiceofeurope.com/2018/05/almost-1400-minor-girls-abused-by-mostly-migrant-pimps-in-the-netherlands/

[4] Alemania: La crisis de violaciones cometidas por migrantes siguen sembrando el terror y la destrucción
https://es.gatestoneinstitute.org/12325/alemania-crisis-violaciones

viernes, 12 de enero de 2018

Ha operado a 50.000 víctimas de brutales violaciones y anuncia al mundo que «Dios es misericordia» 11012018

Denis Mukwege operaba día y noche durante 18 horas a mujeres utilizadas como arma de guerra

Ha operado a 50.000 víctimas de brutales violaciones y anuncia al mundo que «Dios es misericordia»

Ha operado a 50.000 víctimas de brutales violaciones y anuncia al mundo que «Dios es misericordia»
El doctor Mukwege encuentra en Dios la fuerza para poder realizar esta labor

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11 enero 2018
Denis Mukwege ha sido en dos ocasiones candidato a premio Nobel de la Paz, ha recibido el Premio Sajarov de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, la ONU ha reconocido su labor. Todo muy a su pesar. Porque este cirujano congoleño nunca querría haber sido protagonista aunque ante el mal que presenciaban sus ojos quiso mostrar al mundo la “misericordia” de Dios en medio del infierno.

Llamado Papa Denis por sus miles de pacientes es también conocido en el mundo como “el hombre que repara a las mujeres”, título del documental que cuenta su historia de cómo sin pretenderlo se ha convertido en el gran experto en cirugías en mujeres y niñas que han sido brutalmente violadas en grupo.

La violación en masa, un arma de guerra
Durante los múltiples conflictos bélicos y étnicos que se han producido durante las últimas décadas en el Congo o Ruanda, en muchos casos las mujeres fueron utilizadas como armas de guerra para expandir el miedo a la población. Decenas de miles de mujeres, y también niñas, eran violadas por soldados y guerrilleros múltiples veces y en grupo.



Este médico habla de “estrategia de terror” y lejos de vivir una vida cómoda en Europa, donde terminó de formarse decidió jugarse la vida, hasta en cinco ocasiones han intentando asesinarle, para ayudar a estas chicas destrozadas física, psicológica y espiritualmente que llegaban a él.

Su vida iba por otro camino
“Nunca había planeado así mi vida, esto es un accidente pues yo había estudiado para curar la mortalidad infantil”, asegura el doctor Mukwege con una biblia en la mano durante una entrevista con Famille Chretienne.

Viendo el drama que vivía su país terminó de formarse en Francia. Pudo quedarse allí pero decidió volver a su tierra y abrir un hospital en Lemera. Con la guerra civil en 1998 empezó la gran catástrofe con la llegada de su primera paciente: “Esta mujer, que había sido violada, estaba gravemente herida genitalmente. Antes de tres meses, una cincuentena de mujeres se presentaron en el hospital con secuelas idénticas”.

Día y noche operando a mujeres
Los casos se multiplicaban por cientos. Así fue como empezó sin querer a realizar operaciones para ayudar a estas mujeres destrozadas. Operaba día y noche durante 18 horas todos los días. Hasta diez cirugías practicaba en mujeres que habían sido violadas.

Luego dos veces al mes recorría andando los 30 kilómetros que le separaban de Bukavu, donde vivían su mujer y sus hijos.

En 1996, este centro sufrió un brutal ataque y las pacientes fueron asesinadas en sus camas. Entonces, fundó el hospital Panzi de Bukavu, donde él y su equipo han operado ya a más de 50.000 mujeres víctimas de estos horribles ataques.

Enseñar a amar a los hijos frutos de la violación
El doctor Mukwege se empeñó también en dar techo y también apoyo psicológico a estas mujeres que en muchos casos habían quedado embarazadas de sus violadores y habían sido repudiadas por sus familias. Además,  también les ayudan a amar a estos hijos, a los que en Congo denominan serpientes.

Para este médico y activista, este tipo de agresión sexual “es un arma satánica de la guerra, la destrucción de la mujer y su entorno, atacando a la Iglesia, cuya unidad básica es la familia”.



Una de sus pacientes, Claudine Mirambo, cuenta que en 2006 cinco guerrilleros entraron en su casa: “Me violaron delante de mis hijos  y después me metieron un paquete de sal en la vagina. Estaba embarazada de tres meses y aborté allí mismo. Perdí el conocimiento. Ahora tengo miedo, para mí el hombre es un destructor”.

"Mi Dios es un Dios de misericordia"
Estos son los casos con los que a lo largo de todos estos años se ha ido enfrentando el doctor Mukwege. También, son numerosas las adolescentes que llegan con terribles heridas, y que han sido ya operadas hasta dos y tres veces.

Preguntado sobre si rebelan contra Dios las mujeres a las que atiende, este cirujano lo tiene claro: “están sostenidas por una fuerza moral y espiritual que las empuja hacia adelante. Me siento muy pequeño frente a ellas”.

Tampoco a él se le ha ocurrido acusar a Dios de estas aberraciones. “Mi Dios es un Dios de misericordia, que nos da su gracia, pero también la capacidad de elegir. No somos sus esclavos. El que no ve en el otro la imagen de Dios es su pecado. No es de Dios, sino de la perversión humana de la que viene el pecado”.

No quiere una tercera generación de víctimas
Tras veinte años operando día y noche vio que debía hacer algo más.  Estaba agotado de operar a una madre, años después a su hija, víctimas de estas violaciones brutales. “No quiero ocuparme de una tercera generación”, y dejó la clínica en manos de sus colaboradores para concienciar al mundo sobre lo que allí ocurre.



Cirujano en África, misionero en Occidente
El doctor Mukwege ha conseguido el apoyo de numerosos millonarios y famosos y también sin quererlo se ha convertido en un misionero del Occidente secularizado. Cuenta que estos ricos “quieren ser felices sirviendo al hombre: entienden que su fortuna no puede llenarlos, ¡pero necesitan experimentar que Dios los ama, y que es de Él de de donde sacamos la fuerzas para ayudar a otros. Para ayudarlos, y para lo que es aún más difícil, la fuerza para amarlos”.

Precisamente este amor a la gente a la que ha servido le ha provocado numerosos problemas. En varias ocasiones han intentado matarlo y secuestrarlo. En 2012, unos pistoleros le esperaban en la puerta de casa. Salvó la vida gracias a un guardia de seguridad, que murió.

Él se exilio en Bélgica para proteger a su familia pero sus pacientes que tanto le querían pese a ser extremadamente pobres le pagaron un billete de vuelta, le recibieron como a un “superhéroe” y ahora vive en el propio hospital y son voluntarios los que vigilan su puerta durante las 24 horas.

domingo, 26 de marzo de 2017

«La violencia del aborto es más extrema en mi memoria que el dolor de las violaciones que sufrí» 25032017


Inicio / Vida y familia
Nona Ellington cuenta su terrible sufrimiento y cómo pudo salir de él

«La violencia del aborto es más extrema en mi memoria que el dolor de las violaciones que sufrí»

«La violencia del aborto es más extrema en mi memoria que el dolor de las violaciones que sufrí»
Nona se quedó embarazada tras ser violada siendo adolescente. Abortó tras sentirse sola y ahora quiere que toda embarazada tenga una alternativa al aborto

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25 marzo 2017
TAGS ABORTO - PROVIDA
Nona Ellington es ahora una conferenciante y escritora provida que vive en Houston. Pero su vida ha estado marcada por el sufrimiento.  Fue violada en distintas ocasiones y en una de ellas se quedó embarazada.

Tenía miedo de decir a sus padres, su madre devota bautista del sur y su padre pastor, que había sido violada. Al final su madre se enteró del embarazo y la llevó abortar. A partir de ese momento su vida fue infierno, una situación que duró décadas donde incluso intentó suicidarse. Al final consiguió ayuda, pudo perdonarse y perdonar y recuperó la fe. Ahora, en Salvar el 1 cuenta su testimonio de cómo abortar le provocó incluso más sufrimiento que la propia violación:

A los 13 años fui violada por un miembro de la familia de 15 años que  robó mi virginidad. Tenía miedo, pues no había recibido ninguna educación sexual hasta el momento. Pensé de inmediato que estaría embarazada. Yo tenía miedo de contarlo porque el violador era de la familia y, como me había drogado con marihuana, estaba muy avergonzada por no haber podido defenderme del ataque.

Como resultado, me refugié en las drogas, el alcohol y busqué alternar con hombres mayores que yo. Después de un año, fui violada otra vez por un primo que era 10 años mayor que yo. Me llevó al bosque y me violó en su camioneta.

Una vida que se volvió "oscura"
Desde ese momento sentí que exhibía un gran cartel que decía: "Viola a esta niña". Mi vida se volvió un lugar oscuro, sentía  tanta vergüenza... No quería arruinar a mi familia que es lo que habría pasado si hubiese contado a alguien lo que había sucedido porque sabía que mi primo  iría a la cárcel. Además, dudaba de que alguien creyera mi historia.

Me distancié de mis padres. Yo estaba muy involucrada  en la iglesia a la que iba con mi madre, pero me acabé juntando con personas muy poco recomendables para  salir a divertirme, entre ellos adictos a la marihuana. Incluso me expulsaron a los 14 años de la escuela privada cristiana a la que iba debido a mi comportamiento.

Violada ahora por el que consideraba su novio
En el segundo año de preparatoria, entré en una escuela pública y pronto conocí a un muchacho con el que comencé a salir. Me llevó a la casa de su primo después de la escuela porque no había adultos en casa. Después de haber fumado marihuana que debió de mezclar con alguna droga, me encerró en la habitación de su primo y me violó.


Nona Ellington tuvo una adolescencia y juventud marcada por el sufrimiento y la soledad producida por las violaciones y por el aborto

Me dejó en la habitación devastada, y podía oírlo a él y a su primo riéndose al respecto de lo sucedido. Yo  sólo quería salir de allí y regresar  a casa, pero ni siquiera sabía dónde estaba, así que dependía del tipo que me violó para que me devolviera  a mi casa.

Embarazada fruto de la violación
Después de unas semanas, mi período no llegó. Llamé por teléfono  a una de mis hermanas mayores para contarle mi situación y mi hermana  me aconsejó  que abortara. A los 15 años, ni siquiera sabía qué era un aborto. Mi madre oyó nuestra conversación, entró en la habitación y me arrebató  el teléfono. Durante su conversación, mi hermana convenció a mi madre de que necesitaba abortar. No tengo ni idea de cómo logró esto, porque mi madre tenía 9 hijos y era, como ya he dicho, muy devota.

Tenía miedo, así que hice un "trato" con Dios: "Por favor, ayúdame a no estar embarazada, si no estoy embarazada, prometo no volver a tener sexo fuera del matrimonio".

Mi hermana me llevó a Planned Parenthood en Houston donde me hicieron una prueba de embarazo y confirmaron mi embarazo. Yo estaba en estado de shock. Me dijeron que en esta primera etapa de sólo cinco semanas, "eso" era sólo un trozo de tejido. También me dijeron que tenía que abortar, ya que yo era demasiado joven y todavía estaba en la escuela. No sabía qué preguntas hacer en cuanto a otras opciones. Todo lo que se discutió fue el aborto, y me mandaron a otra clínica para que me lo practicaran.

Nadie le dijo que tenía la opción de quedarse con el bebé o darlo en adopción
Estaba devastada. En la escuela se lo conté  a todas mis amigas y todas me recomendaron un aborto. Todo el mundo me decía que realmente: "No es gran cosa, la gente lo hace todo el tiempo, especialmente si todavía están en la escuela".

Absolutamente nadie me sugirió que me quedara con el bebé o que lo diera en adopción. Sentía que el aborto era mi única opción y carecía completamente de educación sobre el embarazo. Yo estaba llena de vergüenza y culpa, incluso antes del aborto.

Cuando le dije al tipo que me había violado que estaba embarazada y necesitaba dinero para un aborto, él negó ser el padre, lo que incrementó  mi vergüenza. Sin embargo, bajo la presión de mi hermana, decidió pedir dinero en la escuela para poder costear el aborto y entregó a mi hermana un montón de billetes.

Su madre y su hermana decidieron que debía abortar
Alrededor de octubre de 1983, mi mamá y mi hermana me llevaron al centro de aborto. Mi padre nunca se enteró hasta más de 20 años después. Ni mi mamá ni yo éramos conscientes de lo que un aborto hace a un bebé o de lo que le supone a una mujer, pero ella sabía lo suficiente como para ocultárselo a mi papá.



Lo que sí recuerdo es que mi madre estaba horrorizada después de darse cuenta de que había mujeres en la sala de espera con embarazos mucho más avanzados que el mío, y me dijo: "¿Qué están haciendo todas estas mujeres aquí? Parece que están a punto de parir".

Mi hermana llevó el papeleo, pero ni a mamá ni a mi hermana se les permitió entrar conmigo en la sala de “asesoramiento”. Una mujer mayor me advirtió que como yo era tan joven y tan pequeña, corría el riesgo de no ser capaz de tener hijos más adelante. Pero para mí, el matrimonio y los hijos estaban en un futuro muy lejano y como no me permitieron tener a mi madre junto a mí, no fui capaz de tomar una decisión informada.

La soledad y el desamparo frente al aborto
Mirando atrás, creo que esta fue la primera señal que Dios me dio para no abortar. Realmente creo que si mi madre hubiera estado en la habitación conmigo, no lo habría hecho.

Recuerdo también como yacía sobre una mesa de aborto dura y fría. Nunca me presentaron al médico. Sólo recuerdo que era un hombre. Cuando la enfermera me estaba preparando, podía oír la voz de mi madre en la puerta, preguntando: "¿Está mi hija ahí?". Luego le dijeron: "Señora, no puede entrar". Nunca hemos vuelto a hablar sobre lo ocurrido desde entonces, pero creo que mi mamá quería sacarme de allí y esa fue la segunda señal.
Me dijeron que centrara mi vista sobre un móvil para bebé colgando del techo. Ahora que lo recuerdo, me doy cuenta de lo sádico que esto fue.

Un sufrimiento mayor que el de la violación
Podía oír y sentir todo lo que me estaba sucediendo. Nunca había ido a un ginecólogo antes, y sentía que todo mi interior estaba siendo arrancado de mí. He oído decir que el aborto es como una violación, y es cierto, pero peor que la violación debido al nivel devastador de violencia que conlleva. La violencia y el dolor del aborto son más extremos en mi memoria que la violencia y el dolor de las violaciones.

Estaba sangrando profusamente cuando me fui. Mi madre y mi hermana me llevaron a un restaurante pero me desmayé porque estaba emocional y físicamente muy dañada. Después de eso, el aborto fue un tema tabú para ellas.
A partir de ahí, caí en las drogas, alcohol y promiscuidad. Yo estaba completamente vacía espiritualmente, rebelada completamente en contra de mi educación cristiana. Me sentía  entumecida, sin ganas de vivir.

A medida que iba experimentando  todos estos sentimientos, tratando de llenar este enorme vacío dentro de mí, comencé una relación muy abusiva con un muchacho y finalmente me casé con él a los 19 años.

Sufrió cinco abortos
El aborto realmente arruinó todas mis posibilidades de tener hijos. Sufrí 5 abortos involuntarios durante mi matrimonio de 18 años, lo que desencadenó  el divorcio. Tres de estos abortos fueron embarazos ectópicos, que requirieron cirugía de emergencia y experiencias muy cercanas a la muerte. Yo añoraba tanto un bebé para tratar de suplir al que maté...



A los 32 años y debido a mi baja autoestima por las violaciones, el aborto, la vergüenza, el matrimonio abusivo, la pérdida de mis hijos y mi infertilidad, intenté suicidarme. La experiencia del aborto no hizo que la experiencia de la violación fuera mejor, sino que me llevó a un lugar mucho más oscuro, y ahora me doy cuenta de que había estado sufriendo de depresión clínica todos esos años.

Su vuelta al cristianismo
Dios entonces comenzó a acercarme a Él a través de la música cristiana que escuchaba en la radio. Conforme el Señor me llenaba de Su Verdad, devolví mi corazón a Cristo, y la radio se convirtió en mi Iglesia. Incluso me comprometí a dejar de fumar.

Un día, en mi emisora ​​de radio cristiana local, comenzaron lo que llamaron el “baby shower” más grande del mundo a favor de  centros de apoyo para mujeres embarazadas. Oí a una mujer hablando de los centros, y supe que tenía que coger el teléfono, llamarla y ponerme a su disposición para poder decir a otras mujeres la verdad del aborto. Me di cuenta de que Dios había estado trabajando en mí para hacerme ver que muchos de los problemas en  mi vida fueron causados por mi aborto.

El taller de sanación que le salvó la vida
Hasta ese momento, todavía me consideraba pro-elección (pro-aborto), porque me sentía como si me hubieran obligado a tener un aborto y realmente no me habían dado otra opción.

Cuando visité el centro de apoyo para mujeres embarazadas  en el centro de Houston, la directora me preguntó si alguna vez me habían practicado un aborto, y rompiendo mi silencio, le conté mi historia. Y me dijeron que para poder ser voluntaria en este centro tenía que participar en un taller de sanación después del aborto llamado "Belleza en lugar de cenizas". ¡Era tan alentador el escuchar que algo así existía!

Veinte años después, se lo contó a su padre
Este taller me salvó la vida. Mi esposo abusivo no quería que participara y tampoco quería que fuera  voluntaria en el centro. Fue una gran batalla volver al Señor, pero recibí mucha sanación a través de este taller. Tuve la oportunidad de bautizar a cada uno de mis seis bebés, y Dios me curó para poder ayudar  a otras personas y cambiar mi vida.

Durante este tiempo, también había comenzado a asistir a la iglesia con mi papá. Como dije, él era evangélico, así que yo tenía miedo de contarle mi aborto.


Nona es ahora una activista provida y da testimonio con su propia vida

Fue casi 20 años más tarde, mientras yo estaba participando en el estudio de sanación, cuando se lo conté. Se quedó muy afligido por la noticia de haber perdido a un nieto. Me dijo: "Si hubiera sabido que iba a tener un nieto, yo mismo habría criado a ese bebé".

Convencida de la relación con su cáncer de mama
El aborto fue la decisión más egoísta que he tomado en toda mi vida. Afectó a todo en mi vida y causó devastación en mi mente, alma y cuerpo. Causó la pérdida de mis otros cinco bebés, mi infertilidad, y también estoy convencida de que me causó el cáncer de mama a la edad de 45 años en 2014. Las investigaciones han demostrado que el aborto puede causar cáncer de mama especialmente cuando es practicado a temprana edad.

Hay sanación para corazones y vidas rotas después del aborto, a través del amor y perdón de Jesucristo. Su Cruz del Calvario elimina toda vergüenza, amargura, odio y pecado, sólo necesitamos creer y recibirlo en nuestro corazón.

De haber tenido apoyo, "no hubiera abortado"
Ruego que cualquiera que lea este testimonio que esté considerando el aborto para sí misma o para alguien más considere la posibilidad de buscar ayuda en un centro de apoyo para mujeres embarazadas donde le proporcionen información sobre todas sus opciones. Estoy convencida de que si alguien me hubiera llevado a un centro de apoyo para mujeres embarazadas, no hubiera abortado.

Quiero que todos sepan que el aborto no arregla la violación y que la experiencia del aborto es más perjudicial física y emocionalmente que la violación en sí. Mi hijo tenía todo el derecho a la vida y yo haría cualquier cosa a mi alcance para tener a ese niño en mis brazos, o para haberlo entregado a una pareja amorosa que lo hubiese amado en lugar de haberlo matado...