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sábado, 5 de septiembre de 2015

La muerte del pequeño Aylan y la de todo Medio Oriente 05092015

La muerte del pequeño Aylan y la de todo Medio Oriente
Es necesario enfrentar el problema de los prófugos, pero también y sobre todo, las causas de su tragedia


Por: Bernardo Cervellera | Fuente: www.asianews.it 



También nosotros estamos llorando la muerte de aquel pequeño de tres años, quien en la huída de Turquía a Grecia se ahogó con su hermanito. La marea devolvió sus pequeños cuerpos a la playa de Bodrum, donde normalmente la gente se divierte bañándose o tomando sol.
También nosotros seguimos con dolor- y vergüenza- la espera de miles de prófugos sirios, y no en la estación de Budapest: son imágenes que recuerdan a las de una guerra, la Segunda Guerra Mundial, de la cual hemos celebrado el aniversario de su finalización en modo triunfal, sin sentimientos de culpa por parte de vencedores ni vencidos.
También nosotros, misioneros del PIME, hemos puesto a disposición lugares de acogida- la casa de Sotto il Monte, cerca de la casa natal de Juan XXIII- para decenas de refugiados que han atravesado el Mar Mediterráneo, llorando la muerte de miles de personas, ahogadas durante la arriesgada travesía.
Sin embargo el llanto por quien ha muerto, las presiones a la Unión europea para que mejore sus reglas de acogimiento, quizás nos satisfacen de modo sentimental, pero no tranquilizan nuestra conciencia, ni nuestra inteligencia.
Parece ser que el pequeño Aylan era oriundo de Kobane, la ciudad kurda que casi linda con la frontera con Turquía. Por meses, Kobane fue asediada por las milicias del Estado Islámico, que quería garantizarse un corredor entre la zona controlada por ellos y el territorio turco, del cual ellos recibían a nuevos reclutas y petróleo de contrabando. Los refugiados que- como la familia de Aylan- querían escapar de Kobane fueron enviados de regreso por los militares turcos; la misma Turquía bloqueó a los peshmerga iraquíes que querían ayudar a los kurdos que defendían la ciudad.
Me pregunto entonces… ¿sirve llorar por Aylan si no se llora por Kobane y por el enfrentamiento entre Ankara y el Estado islámico?
¿Y cómo llorar por los miles de refugiados amontonados en la estación de Budapest, sin darse cuenta de que la mayoría de ellos son sirios, y su venida a Europa es causada por las guerras del Estado islámico, de las milicias fundamentalistas internacionales, pero también por la pretensión de los gobiernos occidentales de querer, ante todo, la caída de Bashar Assad?
¿Para qué sirve llorar sobre los muertos en el mar Mediterráneo, gritar contra los transportistas, si no se reconoce que a éstos últimos fue justamente Occidente quien les dio una mano, al intervenir en el equilibrio inquieto mantenido por Ghaddafi?
Recibamos igualmente a los refugiados, cambiemos las reglas de la Convención de Dublin, pero vayamos al fondo de su drama enfrentando las causas. Las causas son un Medio Oriente que se está desbaratando, al cual Occidente le dio una mano (Afganistán, Irak, Arabia Saudita, Siria,…); grupos extremistas que los países de la región (Turquía, Qatar, Arabia saudita, Emiratos,…) apoyaron con armas y dinero; grandes potencias que en vez de ponerse de acuerdo para construir la paz, combaten una guerra delegada usando unos a Siria, otros a Irán, otros a Arabia Saudita.  
Ya es tiempo de que se diga basta al financiamiento del Estado islámico por parte de los gobiernos de Medio Oriente, de que se llegue a una paz negociada en Siria y en Yemen, de que el Consejo de Seguridad de la Onu haga el trabajo para el cual fue fundado: trabajar por la paz entre las naciones, y no por la supremacía de uno sobre otro.
Algún periódico, comentando la foto-símbolo del pequeño Aylan gritó: “¡Ahora basta!”. Es bienvenida esta decisión. Pero, ¿qué se puede decir de las decenas de miles de niños que en estos cuatro o más años de guerra murieron en Siria?. Y, ¿de los muertos en Irak?
Si no hay un compromiso contra las causas de todas estas muertes, plegarse al dolor de los refugiados en Europa corre el riesgo de convertirse en una excusa para no asumir las verdaderas responsabilidades mundiales. Pero, mientras tanto, todo Medio Oriente corre el riesgo de estallar rápidamente, produciendo no 200.000 sino 100 millones de probables prófugos. Y si Medio Oriente estalla, ni Europa, ni todo el mundo podrá salvarse a sí mismo.

Son casi 53 millones los refugiados en el mundo: informe de la ONU (Tema actual)

Son casi 53 millones los refugiados en el mundo: informe de la ONU
Después de los asaltos a los trenes en Budapest y la muerte del pequeño Aylan en Turquía, la UE continúa discutiendo cómo gestionar esta terrible realidad


Por: Redacción Asia News | Fuente: www.asianews.it 




Después de los “asaltos a los trenes” en Budapest y la muerte del pequeño Aylan en Turquía, la Unión europea continúa discutiendo cómo gestionar la masa de centenares de miles de prófugos que empujan las fronteras del sur y del sudeste (vía Mar Mediterráneo y vía Grecia-Macedonia-Serbia- Hungría).
Entre los países de la Unión Europea hay posiciones muy diversas: están aquellos que quieren una distribución del peso de los prófugos en toda Europa, cambiando las reglas de entrada; y están otros que, en cambio, quieren cerrar aún más las fronteras, temiendo una “invasión”.
El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Antonio Guterres, propuso hoy que Europa reciba al menos los 200 mil pedidos de asilo, distribuyendo a los refugiados en modo equitativo (y obligatorio) entre todos los países.
Si Europa recibiese a estos 200.000 refugiados, muchos dicen que implicaría un “peso” económico y humano enorme. Pero las estadísticas dicen que la mayor parte de los prófugos no está hospedada en Europa, sino en Asia.
Los refugiados en el mundo son casi  unos 53 millones (más precisamente 52,9). Entre éstos se calculan prófugos, en busca de asilo, desplazados internos, apátridas, repatriados. Como es fácilmente imaginable, el número mayor de refugiados pertenece a Siria, seguido por Colombia y luego por Irak. Un tercio de todos estos prófugos encuentra hospitalidad no en Europa o América, sino en Medio Oriente.
Son algunos de los datos que surgen de un informe del Alto Comisariado Onu para los refugiados, elaborado por la redacción del diario Le Monde (edición 3 septiembre 2015).
Los datos- que la ONU registra desde 1951- demuestran un aumento progresivo, pero desde 2005 en adelante se ve una elevación vertical: de los 19,4 millones de prófugos en 2005, se pasó a los 52,9 millones de 2015.
Tal incremento es el fruto de un aumento de conflictos en el mundo. Según el Alto Comisariado el año pasado se verificaron al menos 14: 8 en África (Costa de Marfil, República Centro Africana, Libia, Mali, Nigeria, República Democrática del Congo, Sudán del Sur y Burundi); 3 en Medio Oriente (Siria, Irak, Yemen); uno en Europa (Ucrania), tres en Asia central (Kirzijistán, Myanmar, Paquistán). Se deben agregar los conflictos pasados cuyas consecuencias aún permanecen. Por ejemplo la guerra civil en Colombia o en Nepal.
El grupo más numeroso entre los refugiados es el de los sirios, víctimas de una guerra que aya lleva más de cuatro años. A principios de este año, la ONU afirmaba que había al menos 11,7 millones de refugiados en el extranjero o en el interior, sobre una población total de 23 millones.
El segundo grupo más numeroso es el de los colombianos. En años anteriores, más de 6 millones de personas escaparon del país huyendo del combate entre el ejército y los grupos paramilitares, que han causado la muerte de al menos 220.000 colombianos. Este grupo está compuesto sobre todo por refugiados internos.
En tercer lugar están los iraquíes, con 4,1 millones de prófugos. De éstos, más de un tercio (1,5 millones) son desplazados internos. Entre ellos, están por ejemplo los 130.000 cristianos de Mosul o los 500.000 yazidíes que escaparon a Kurdistán.
A diferencia de cuanto se pueda pensar, la mayoría de los 52,9 millones de prófugos no se encuentra en los países desarrollados, sino en aquellos económicamente más débiles y  ciertamente no en Europa. Entre las principales tierras que los han acogido se cuentan justamente los países de los cuales proviene el mayor número de prófugos (Siria, Colombia, Irak), como también la República Democrática del Congo (que recibió a 3 millones de refugiados), Paquistán (2,8 millones) y Sudán (2,4 millones).
Desde esta perspectiva, Medio Oriente es el lugar donde se hospeda en mayor concentración los prófugos del mundo (17,2 millones) con Turquía (1,6 millones ; es decir 223 cada 10.000 habitantes)  y el Líbano (1,2 millones, o sea ¡2587 cada 10 mil habitantes!)