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lunes, 7 de octubre de 2019

"Crear conciencia en las Américas sobre la importancia de la Amazonia" 06102019

Obispo emérito de san Cristóbal de las Casas"Crear conciencia en las Américas sobre la importancia de la Amazonia"


"Crear conciencia en las Américas sobre la importancia de la Amazonia"

El Sínodo no tiene repercusiones sólo para esa región sino que es un referente para otros lugares del planeta, donde se juegan destinos similares, y nuestra Iglesia siente la responsabilidad de llamar la atención de la humanidad sobre el urgente cuidado de la casa común.

Sínodo panamazónico en marcha...
Del 6 al 27 de octubre, se llevará a cabo en Roma un Sínodo especial dedicado a la Amazonía. Será en Roma porque el Papa quiere estar presente en sus sesiones, pues le interesa la pastoral en esa zona del planeta, para después decidir lo que se puede o se debe hacer. ¿De qué le viene tanta importancia a esta región? Algunos datos nos ayudarán a dimensionar su trascendencia no sólo para Brasil, Suriname, Guyana, Guyana Francesa, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, sino para toda la humanidad.
La Amazonía produce un tercio de las lluvias que alimentan la tierra, el 20% del agua dulce no congelada, el 20% del oxígeno del planeta, el 34% de los bosques primarios que alojan el 30% de la fauna y el 50% de la flora del mundo. Ocupa el 43% del territorio de toda la América del Sur. Tiene una extensión de 7.5 millones de kilómetros cuadrados, con casi 35 millones de habitantes. De éstos, casi dos millones y medio son indígenas pertenecientes a 390 pueblos, de los cuales 137 viven aislados; además, hay otros pueblos aún no contactados, desconocidos. Se hablan 240 lenguas, de 49 familias lingüísticas.
Pero quizá alguien siga pensando que no le interesa lo que suceda en esa amplia franja del planeta, porque se imagina que no le afecta. Nos afecta a todos; a unos, de forma inmediata y cercana, pues allí viven; a otros, en forma más distante en lo geográfico, pero su destrucción o conservación tiene que ver con la calidad de vida de este mundo, donde vivimos. Por ello, el Sínodo no tiene repercusiones sólo para esa región sino que es un referente para otros lugares del planeta donde se juegan destinos similares y nuestra Iglesia siente la responsabilidad de llamar la atención de la humanidad sobre el urgente cuidado de la casa común. Nuestra tierra es obra de Dios, que él nos confió para cuidarla; si no lo hacemos, vamos en contra del plan de Dios, de sus mandatos, y por tanto caemos en pecado.
No faltan quienes acusan al Papa Francisco de meterse en lo que no le importa. Dicen que parece más un ecologista de moda que un pastor evangelizador. No comprenden que sus motivaciones son profundamente pastorales, cristianas y evangélicas. Además, el tema no es una ocurrencia del Papa, sino que es una preocupación que expresamos desde Aparecida, en mayo de 2007, cuando los obispos de esa región elevaron su voz. El mismo Benedicto XVI habló de esto en su encuentro con los jóvenes.
Hay temas delicados, enunciados en el Cuaderno de Trabajo para este Sínodo, como la valoración de las culturas a la luz del Evangelio, el lugar de Jesucristo y de la Redención, la misión explícitamente evangelizadora de la Iglesia, los ministerios eclesiales a la mujer, la posibilidad de ordenar sacerdotes a hombres casados, etc., que se van a discutir y sobre los cuales el Papa tendrá la última palabra pues afectan a toda la Iglesia. De ello, trataremos en siguientes artículos.
Pensar
En el Documento de Aparecida, dijimos:
“América Latina es el Continente que posee una de las mayores biodiversidades del planeta y una rica socio-diversidad, representada por sus pueblos y culturas. Éstos poseen un gran acervo de conocimientos tradicionales sobre la utilización sostenible de los recursos naturales, así como sobre el valor medicinal de plantas y otros organismos vivos, muchos de los cuales forman la base de su economía. Tales conocimientos son actualmente objeto de apropiación intelectual ilícita, siendo patentados por industrias farmacéuticas y de biogenética, generando vulnerabilidad de los agricultores y sus familias que dependen de esos recursos para su supervivencia” (83).
“En las decisiones sobre las riquezas de la biodiversidad y de la naturaleza, las poblaciones tradicionales han sido prácticamente excluidas. La naturaleza ha sido y continúa siendo agredida. La tierra fue depredada. Las aguas están siendo tratadas como si fueran una mercancía negociable por las empresas, además de haber sido transformadas en un bien disputado por las grandes potencias. Un ejemplo muy importante en esta situación es la Amazonía” (84).
“En su discurso a los jóvenes, en el Estadio de Pacaembu, en Sau Paulo, el Papa Benedicto XVI llamó la atención sobre la ‘devastación ambiental de la Amazonía y las amenazas a la dignidad humana de sus pueblos’ y pidió a los jóvenes ‘un mayor compromiso en los más diversos espacios de acción’” (85).
“La creciente agresión al medio ambiente puede servir de pretexto para propuestas de internacionalización de la Amazonia, que sólo sirven a los intereses económicos de las corporaciones transnacionales. La sociedad panamazónica es pluriétnica, pluricultural y plurirreligiosa. En ella se está intensificando, cada vez más, la disputa por la ocupación del territorio. Las poblaciones tradicionales de la región quieren que sus territorios sean reconocidos y legalizados” (86).
Y al abordar el tema del cuidado pastoral del medio ambiente, se propuso en Aparecida:
“Crear conciencia en las Américas sobre la importancia de la Amazonía para toda la humanidad. Establecer, entre las Iglesias locales de diversos países sudamericanos, que están en la cuenca amazónica, una Pastoral de Conjunto con prioridades diferenciadas para crear un modelo de desarrollo que privilegie a los pobres y sirva al bien común. Apoyar, con los recursos humanos y financieros necesarios, a la Iglesia que vive en la Amazonía para que siga proclamando el evangelio de la vida y desarrolle su trabajo pastoral en la formación de laicos y sacerdotes a través de seminarios, cursos, intercambios, visitas a las comunidades y material educativo” (475). “Invitamos a los Episcopados de países implicados en los distintos sistemas de integración subregionales, incluidos los de la Cuenca Amazónica, a estrechar vínculos de reflexión y cooperación” (544).
Actuar
Pidamos al Espíritu Santo que ilumine a los participantes en este Sínodo, para que tomen buenas decisiones, y por nuestra parte, cuidemos, en lo que nos toca, a nuestra “hermana madre tierra”.

domingo, 16 de junio de 2019

Mons. Felipe Arizmendi: “Migración multifactorial” 12062019


Emigrantes de Honduras © Twitter (Úrsula Iguarán)
Emigrantes De Honduras © Twitter (Úrsula Iguarán)

Mons. Felipe Arizmendi: “Migración multifactorial”

“Ir a la raíz de la migración”

+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo Emérito de San Cristóbal de Las Casas
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Celebramos que Donald Trump no aplicó a nuestro país los aranceles comerciales con que nos había amenazado. La condición que nos puso fue frenar la migración que desde el sur pasa por nuestro territorio hacia los Estados Unidos. Y este punto tiene muchos factores.
Yo veía con buenos ojos que las nuevas autoridades federales mexicanas tenían una política migratoria más humana y justa hacia quienes proceden mayoritariamente de Honduras, El Salvador y Guatemala, más hacia algunos cubanos, haitianos y africanos. Se les daba la oportunidad de seguir su camino, en su intento por pasar a la Unión Americana, ofreciéndoles alternativas para hacerlo con orden y legalmente. Se les ofrecían apoyos e incluso algunos trabajos temporales. Sin embargo, la política de puertas abiertas me parecía riesgosa, no sólo por las dificultades para pasar la frontera norte, sino porque nuestro país no cuenta con los recursos necesarios para dar trabajo, salud y escuela a tantos migrantes que, al no poder pasar, no quedarían entre nosotros. A estos hay que agregar a los deportados que se quedarán en nuestra frontera norte, y que no son pocos. Nos comprometimos a darles lo que necesitarán para vivir dignamente mientras se resuelve allá su solicitud de asilo. Pero hay que ser realistas: qué podemos ofrecer y qué podemos cumplir. Crear expectativas y esperanzas más allá de nuestras posibilidades, es alentar migraciones masivas que rebasan a todos.
Es muy justo y oportuno buscar la forma de crear mejores condiciones de vida para esos países de donde más provienen los migrantes, porque eso es atacar de raíz el problema. Ningún muro detiene a quienes huyen del hambre y la inseguridad. Por eso, es muy loable invertir recursos para generar empleos y seguridad en sus propios países. Pero hay que ser realistas. Si México no puede resolver sus propios problemas, si no puede generar los empleos que los mexicanos necesitan, si sigue habiendo pobreza y marginación, violencia e inseguridad entre nosotros, si no hay medicinas que alcancen, ¿con qué recursos vamos a “salvar” a esos países hermanos? ¡Qué bueno que les queramos ayudar! Eso es ir a la raíz de la migración. Pero, ¿hasta dónde podemos hacerlo? Si Estados Unidos no tiene la voluntad política de apoyar con fuertes sumas el desarrollo y la paz social en sus lugares de origen, nuestros esfuerzos serán insignificantes. Con todo, este es el camino, esta es la solución de fondo. No hay que dejar de insistir en esta noble propuesta.
Militarizar nuestra frontera sur, parece ser la única forma de aplacar un poco al Sr. Trump, pero eso implica que nosotros seremos el muro que él nos obliga a ser y nos lo va a hacer pagar con nuestros impuestos. Nos va a convertir en enemigos de nuestros hermanos de sur. Usar la nueva Guardia Nacional equivale a militarizar y cerrar nuestra frontera, con lo cual cerramos toda puerta de escape a quienes legítimamente huyen de sus países.
PENSAR
El Papa Francisco, en su Exhortación Gaudete et Exultate, afirma: “Suele escucharse que, frente al relativismo y a los límites del mundo actual, sería un asunto menor la situación de los migrantes, por ejemplo. Algunos católicos afirman que es un tema secundario al lado de los temas «serios» de la bioética. Que diga algo así un político preocupado por sus éxitos se puede comprender; pero no un cristiano, a quien solo le cabe la actitud de ponerse en los zapatos de ese hermano que arriesga su vida para dar un futuro a sus hijos. ¿Podemos reconocer que es precisamente eso lo que nos reclama Jesucristo cuando nos dice que a él mismo lo recibimos en cada forastero (cf. Mt 25,35)? San Benito lo había asumido sin vueltas y, aunque eso pudiera «complicar» la vida de los monjes, estableció que a todos los huéspedes que se presentaran en el monasterio se los acogiera «como a Cristo», expresándolo aun con gestos de adoración, y que a los pobres y peregrinos se los tratara «con el máximo cuidado y solicitud» (No. 102).
Algo semejante plantea el Antiguo Testamento cuando dice: «No maltratarás ni oprimirás al emigrante, pues emigrantes fuisteis vosotros en la tierra de Egipto» (Ex 22,20). «Si un emigrante reside con vosotros en vuestro país, no lo oprimiréis. El emigrante que reside entre vosotros será para vosotros como el nativo: lo amarás como a ti mismo, porque emigrantes fuisteis en Egipto» (Lv 19,33-34). Por lo tanto, no se trata de un invento de un Papa o de un delirio pasajero. Nosotros también, en el contexto actual, estamos llamados a vivir el camino de iluminación espiritual que nos presentaba el profeta Isaías cuando se preguntaba qué es lo que agrada a Dios: «Partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos. Entonces surgirá tu luz como la aurora» (Is 58,7-8)… La oración es preciosa si alimenta una entrega cotidiana de amor. Nuestro culto agrada a Dios cuando allí llevamos los intentos de vivir con generosidad y cuando dejamos que el don de Dios que recibimos en él se manifieste en la entrega a los hermanos”  (No. 103-104).
ACTUAR
Que el Espíritu Santo ilumine a nuestras autoridades, para que encuentren soluciones justas y fraternas a la migración. Y nosotros abramos el corazón a quienes pasan por nuestro territorio, advertidos de que lo que hagamos o dejemos de hacer por ellos, Jesús lo considera hecho o negado a El.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Mons. Felipe Arizmendi: “La Teología India avanza” 22052019

Simposio de Teología india en Paraguay © Conapi.org
Simposio De Teología India En Paraguay © Conapi.Org

Mons. Felipe Arizmendi: “La Teología India avanza”

“Pedimos apertura para discernir”
+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo Emérito de San Cristóbal de Las Casas
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El 26 de julio de 2004, el cardenal Joseph Ratzinger, luego Benedicto XVI, entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, escribió al cardenal Fco. Javier Errázuriz, que era el Presidente del CELAM, indicándole que era necesario “proseguir el camino de profundización de los contenidos doctrinales de la Teología India, para avanzar en su clarificación a la luz de la Palabra de Dios y del Magisterio de la Iglesia”. Así se ha hecho, con la asesoría de un equipo nombrado por el CELAM, dentro del Departamento de Cultura y Educación, conformado por cinco obispos y cinco sacerdotes, religiosas y laicos de Paraguay, Brasil, Bolivia, Ecuador, Colombia, Guatemala y México. Uno de ellos, Mons. Octavio Ruiz, da su servicio en Roma, en el Dicasterio de la Nueva Evangelización. El CELAM me designó coordinador de este equipo. El cardenal Ratzinger nos decía que no debería repetirse en la Iglesia lo que pasó con la teología de la liberación, en que, por falta de diálogo y comunicación, hubo desentendidos y confrontaciones que nos dividieron.
Se han realizado seis simposios y se prepara el séptimo. Los dos primeros fueron para aclarar términos y alcances. El primero en Colombia, en 1997, y el segundo en Riobamba, Ecuador, en 2002. A partir del tercero, se han tocado temas fundamentales de nuestra fe, analizando qué tanto hay “semillas del Verbo”, o frutos maduros de la vida y la acción de Dios en las culturas originarias de los pueblos de nuestra América, o posibles ausencias o contradicciones. El tercer simposio se hizo en Guatemala, en 2006, sobre Cristo en los pueblos indígenas. El cuarto en Lima, Perú, en 2011, sobre La teología de la creación en la fe católica y en los mitos, ritos y símbolos de los pueblos originarios cristianos en América Latina.El quinto se realizó en San Cristóbal de Las Casas, en 2014, sobre Revelación de Dios y pueblos originarios. El sexto en Asunción, Paraguay, en 2017, sobre Trinidad, familia y pueblos originarios.
Estamos preparando el séptimo, que será en Panamá, del 21 al 26 de septiembre de 2020, sobre “Espíritu Santo y pueblos originarios”, con estos objetivos: Profundizar en la fe católica sobre el Espíritu Santo en sus diversas formulaciones dogmáticas y en sus expresiones culturales a lo largo de la historia. Escuchar, compartir y dialogar sobre el modo como viven los pueblos originarios el misterio del Espíritu. Discernir los signos de la presencia y de la acción del Espíritu en los diversos pueblos originarios. Ofrecer elementos y criterios teológicos para discernir y caminar juntos con los pueblos originarios en la experiencia del Espíritu. Compartir y celebrar la vivencia del Espíritu con expresiones propias de los pueblos originarios 
Hemos pedido a la Congregación para la Doctrina de la Fe que imparta la conferencia inaugural sobre los “Caminos de la formulación doctrinal sobre el Espíritu Santo en la Tradición oriental y occidental. Convergencias y divergencias.Habrá otras dos conferencias. Una sobre “La acción del Espíritu Santo vivida y expresada por los pueblos originarios”, y la otra sobre “Espíritu Santo: profecía, martirio y fiesta. Perspectivas de esperanza en los pueblos originarios”. Después de cada conferencia, habrá unos paneles con “Testimonios de la presencia del Espíritu Santo” en algunas culturas, como mayense, kichwuas, amazónicas, náhuatl, wuayú, mapuche, kuna, guaraní y nükak. Estamos invitando a casi 80 participantes, los obispos responsables de esta pastoral en cada país y la mayoría nativos de estas culturas.
PENSAR
Dice el Concilio Vaticano II: “A la unidad de la Iglesia no se opone una cierta variedad de ritos y costumbres, sino que ésta más bien acrecienta su hermosura y contribuye al más exacto cumplimiento de su misión”. Y agrega: “No hay que admirarse de que algunos aspectos del misterio revelado a veces se hayan captado mejor y se hayan expuesto con más claridad por unos que por otros, de manera que hay que reconocer que con frecuencia las diversas formulaciones teológicas, más que opuestas, son complementarias entre sí” (UR 15 y 16).
“La Iglesia no pretende imponer una rígida uniformidad en aquello que no afecta a la fe o al bien de toda la comunidad, ni siquiera en la liturgia; por el contrario, respeta y promueve el genio y las cualidades peculiares de las distintas razas y pueblos. Estudia con simpatía y, si puede, conserva íntegro lo que en las costumbres de los pueblos encuentra que no esté indisolublemente vinculado a supersticiones y errores, y aun a veces los acepta en la misma liturgia, con tal de que se pueda armonizar con el verdadero y auténtico espíritu litúrgico” (SC 37).
Y el Papa Francisco: “El cristianismo no tiene un único modo cultural.En los distintos pueblos, que experimentan el don de Dios según su propia cultura, la Iglesia expresa su genuina catolicidad y muestra la belleza de este rostro pluriforme. Toda cultura propone valores y formas positivas que pueden enriquecer la manera de anunciar, concebir y vivir el Evangelio” (EG 116).
“No haría justicia a la lógica de la encarnación pensar en un cristianismo monocultural y monocorde. El mensaje revelado no se identifica con ninguna cultura y tiene un contenido transcultural. El mensaje que anunciamos siempre tiene algún ropaje cultural, pero a veces en la Iglesia caemos en la vanidosa sacralización de la propia cultura, con lo cual podemos mostrar más fanatismo que auténtico fervor evangelizador”  (EG 117). “Una sola cultura no agota el misterio de la redención de Cristo” (EG 118).
ACTUAR
A quienes no conocen esta teología, a quienes la ven con sospecha o menosprecio, les pedimos apertura para discernir la acción misteriosa del Espíritu en las culturas originarias, así como en las actuales y advenientes.

jueves, 21 de marzo de 2019

Monseñor Felipe Arizmendi: Indígenas sobresalientes 20032019

Procesión en San Juan Chamula (Chiapas)(Wikicommons Fto Wolfgang Sauber)
Procesión En San Juan Chamula (Chiapas)(Wikicommons Fto Wolfgang Sauber)

Monseñor Felipe Arizmendi: Indígenas sobresalientes

“Son cada día más los indígenas bilingües”
+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo Emérito de SCLC
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Yalitza Aparicio, originaria de la etnia mixteca de Tlaxiaco, Oaxaca, fue nominada para recibir el Oscar de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, como la mejor actriz del año, por su actuación como empleada doméstica en la película Roma, que dirige Alfonso Cuarón. No le dieron el ansiado premio, pero es notable el nivel que alcanzó.
Su caso es un ejemplo más de lo que están logrando los indígenas. Muchos mexicanos los siguen menospreciando, como si fueran ignorantes, atrasados, torpes e incapaces de superarse; desearían incluso que desaparecieran, como si fueran una vergüenza del país.
No los conocen y siguen repitiendo estereotipos divulgados en su contra. Sin embargo, doy testimonio de que han ido avanzando más y más, y muchos de ellos nos llevan la delantera en superación e inserción en el mundo actual. Nuestra patria presume de un indígena que fue Presidente, Benito Juárez. Es el cargo que hasta hoy retiene Evo Morales, en Bolivia.
Son cada día más los indígenas bilingües, cosa que no hemos logrado la mayoría de los mexicanos. Conocí en la selva de Chiapas a un indígena que, sin haber ido a una escuela, domina cuatro idiomas: ch’ol, tseltal, tsotsil y castellano. Varios hablan tres: tseltal, tsotsil y castellano. ¿Son menos capaces? Todo lo contrario; demuestran una gran capacidad intelectual y social.
Por todas partes hay escuelas primarias, muchas bilingües, donde aprenden el idioma nacional, sin perder el nativo. Cada día hay más escuelas secundarias y preparatorias en sus territorios, aunque no siempre de buena calidad. Aumentan los centros universitarios en lugares apartados, también en la selva, y son más y más quienes logran terminar una carrera profesional. Algunos ocupan cargos importantes en gobiernos y juzgados.
El Rector del Seminario de San Cristóbal de Las Casas, Pbro. José Bartolomé Gómez, es indígena de la etnia totik, que habla perfectamente, así como el castellano. Ese idioma tiene sus raíces en el tseltal y el tsotsil, que también maneja. Le pedí que fuera a estudiar Teología Bíblica en la Universidad Gregoriana de Roma, y tuvo que aprender italiano; pero como se requieren idiomas modernos, fue a Inglaterra, Francia y Alemania, y se defiende en inglés, francés y alemán. Y como los estudios bíblicos requieren el griego y el latín, los aprendió, y un poco de hebreo. No presume, pero es un sacerdote digno de imitar.
Otro sacerdote de allá mismo, Enrique Sánchez, es nativo tsotsil. Desde que estaba en el Seminario, durante el año en que se envía a los alumnos a comunidades para insertarse en la realidad pastoral, después de Primero de Teología, él me pidió ir a una población tseltal, para adentrarse en este idioma y en esa cultura indígena, diferente a la propia. Le pedí que fuera a Roma a cursar la especialidad en Teología Moral, y también tuvo que entrarle a otros idiomas, con mucha competencia.
Dos jóvenes de la pastoral juvenil, ahora esposos, son indígenas tsotsiles. Ella cursó Medicina con éxito y ahora sigue una Maestría. El es abogado, fue presidente municipal y es comerciante. Las mujeres artesanas, aunque a veces se les ve con menosprecio, son muy inteligentes y emprendedoras. Se hacen aparecer como tontas, para hacerte tonto a ti.
Yo celebraba la Misa íntegramente en dos idiomas, tseltal y tsotsil, los más hablados; sólo decía la homilía en castellano. Un catequista indígena hacía la traducción simultánea, sin apuntar nada en una libreta; retenía todo en su mente y lo traducía con una gran fidelidad. Son muchos los que dan este servicio en sus comunidades, y no han ido más que a algunos grados de la escuela primaria. Tienen una mente y una capacidad retentiva admirables.
PENSAR
La Virgen de Guadalupe hizo ver a Juan Diego que no era un desecho de la sociedad, sino su embajador muy digno de confianza. Como Iglesia, estamos comprometidos a acompañarles en su promoción integral, pues son tan hijos de Dios y tan ciudadanos como el resto del país.
Los obispos mexicanos, en nuestro Proyecto Global Pastoral 2031+2033, decimos al respecto: “Dentro de las riquezas que Dios ha dado a esta tierra bendita de México, está la presencia de un gran mosaico de pueblos originarios a lo largo y ancho de su territorio, que constituyen una de las fuertes raíces de esta nación. Su presencia es una verdadera bendición, su manera de entender la vida, su relación con Dios, con sus comunidades y con la naturaleza, constituye un verdadero valor que enriquece a la sociedad mexicana. Consideramos también que: Hoy los pueblos indígenas y afros están amenazados en su existencia física, cultural y espiritual; en sus modos de vida; en sus identidades; en su diversidad; en sus territorios y proyectos. En nuestro país, los pueblos originarios que se encontraban asentados en este territorio desde antes de la llegada de los españoles, todavía sufren el castigo de ser discriminados y desplazados en su propia tierra, así como la pobreza, la dificultad de acceder a los servicios de salud y de justicia, más que ningún otro grupo vulnerable de nuestra sociedad. Hay que señalar la amenaza que pende sobre ellos por sus territorios, riqueza natural y cultural, muchas veces impulsada por los intereses económicos o el abandono y la exclusión de sus culturas. Con frecuencia sus territorios son vistos con interés, más por las riquezas del subsuelo que por la dignidad, el valor y el respeto de las personas que los habitan. Su sola presencia, ocasionalmente, se ve como un obstáculo al progreso de la patria” (54).
Y en la opción por ser una iglesia comprometida con la paz y las causas sociales, nos comprometimos a apoyar y acompañar las causas indígenas en el cuidado y protección de sus riquezas naturales, de su territorio y su cultura” (176 d).
ACTUAR
Revisemos nuestras actitudes ante las diferentes etnias originarias de nuestro país, y apoyemos su justo lugar en la sociedad y en la Iglesia.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Mons. Felipe Arizmendi: “Creo en la Iglesia y la amo” 07112018

© Cathopic
© Cathopic

Mons. Felipe Arizmendi: “Creo en la Iglesia y la amo”

“Renovemos nuestra fe en Jesucristo y en su Iglesia”
+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo Emérito de San Cristóbal de Las Casas
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Son muy vergonzosos y dolorosos los casos de pederastia clerical, de infidelidades al celibato, divisiones internas, corrupción económica, aburguesamiento y mundanidad, clericalismo, pasividad pastoral, etc. Nos taladran el corazón no sólo los casos que se ventilan en los medios informativos, sino los que se viven aun en lo secreto de las conciencias y en la vida ordinaria de las comunidades. Son una contradicción con nuestra fe y con nuestra identidad y misión. Muchas personas, por culpa nuestra, se alejan no sólo de la Iglesia, sino de Dios mismo.
En Chiapas, donde el porcentaje de católicos es el más bajo del país (el 58%), lo más preocupante no es el 27% de muy variadas y contrastantes denominaciones protestantes, sino el 12% que declararon en el censo de 2010 que no tienen religión. Muchos de ellos fueron católicos, pero se alejaron, en variados casos, por el mal trato de un sacerdote, por tantos requisitos que se ponen para recibir sacramentos, sin darles una explicación adecuada, o por nuestro abandono pastoral. Se fueron a una congregación evangélica, pero descubren que también allí hay deficiencias de los pastores y de los congregantes; luego se van a otra, y quizá a otra más, pero como en todas partes advierten fallas y pecados, deciden quedarse sin religión. Ciertamente es por su muy escasa formación religiosa, pero no podemos negar que nuestros antitestimonios alejan a muchos de las iglesias y de las religiones.
PENSAR
En la última sesión del pasado Sínodo de los Obispos, que trató sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, el Papa Francisco expresó: 
“Pienso en nuestra Madre, la Santa Madre Iglesia. Nuestra Madre es santa, pero los hijos son pecadores. Y no olvidemos aquella expresión de los Padres, la ‘casta meretrix’, la Iglesia santa, la Madre santa, con hijos pecadores. A causa de nuestros pecados, está siempre el gran ‘acusador’ que anda merodeando, vagando, buscando a quién acusar, y en este momento nos está acusando con fuerza, y esta acusación se transforma también en una persecución. Hay dos tipos de persecuciones constantes de ensuciar a la Iglesia. Pero a la Iglesia no hay que ensuciarla. Los hijos somos todos sucios, pero la Madre no lo es. Y en este momento tenemos que defender a la Madre, y a la Madre la defendemos del gran ‘acusador’ con la oración y la penitencia. Se trata de un momento difícil, porque el ‘acusador’, por medio de nosotros, ataca a la Madre, y a la Madre no se le toca” (27-X-2018).
Los obispos mexicanos, en nuestro Proyecto Global de Pastoral 2031+2033, en varios momentos manifestamos la necesidad de una conversión en nuestra vida y en nuestra pastoral: 
“Somos conscientes que es fundamental descubrir que ante esta realidad que nos desafía y cuestiona, a todos nos toca recomenzar desde Cristo. Partir de este encuentro personal y transformador de cada creyente con Jesús en su vida, que abre un auténtico proceso de conversión, comunión y solidaridad” (No. 85).
“Como pastores de esta porción del Pueblo de Dios, consideramos que toda esta realidad expresada y reconocida nos hace conscientes de los grandes desafíos que tenemos en la Iglesia y en México, a corto, mediano y largo plazo. Al discernir conjuntamente estas realidades complejas tenemos que hacer un análisis diferenciado, pues no todos estos hechos y circunstancias se dan de manera igual en nuestro País, y en nuestra Iglesia Católica.  Como Obispos desde aquí queremos hacer un camino sinodal, mirando lejos, ocupándonos de nuestros desafíos actuales, pidiendo para nosotros al Señor una verdadera conversión personal y pastoral, inspirados en Jesucristo nuestro Redentor y en Santa María de Guadalupe, invitando a los agentes de pastoral y a todo el Pueblo de Dios a recorrer juntos este camino de conversión, para que iluminados por la gracia divina fortalezcamos la presencia del Reino en la transformación de esta realidad” (No. 86).
ACTUAR
Ante los pecados reales de quienes formamos la Iglesia, pastores y fieles, les invito a que renovemos nuestra fe en Jesucristo y en su Iglesia. Yo, a partir de mi fe en Cristo, creo con todo mi corazón en la Iglesia que El fundó. La estableció no con ángeles, sino con seres humanos, frágiles y pecadores, por medio de los cuales El sigue realizando su obra de salvación de la humanidad. Creo profundamente en su Iglesia, a pesar de nuestras faltas, mías y de los demás. Creo que Jesús está presente y actuante en ella. Creo que es “sacramento”, o sea, signo visible y operante de la acción salvadora de Jesús. Y por ello la amo con todo mi corazón. Es mi madre, que me engendró a la vida eterna; ella me alimenta y fortalece; por ella soy lo que soy; ella me ha confiado una misión específica; ella me acompaña en esta etapa de mi vida. Y porque la amo, me esfuerzo en no hacerla sufrir, no avergonzarla, sino empeñarme en una conversión permanente, con la gracia del Espíritu.
Que este Espíritu nos ayude a amar a nuestra Iglesia, en Cristo y por Cristo.

jueves, 18 de octubre de 2018

Mons. Felipe Arizmendi: “Opción por los jóvenes, desde Puebla”


Sínodo sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional © Cathopic

Sínodo Sobre Los Jóvenes, La Fe Y El Discernimiento Vocacional © Cathopic

Mons. Felipe Arizmendi: “Opción por los jóvenes, desde Puebla”

“¿Qué pastoral podemos crear con los jóvenes y para los jóvenes?”
+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo Emérito de San Cristóbal de Las Casas
VER
Continúa en Roma el Sínodo sobre los jóvenes, después de la emotiva canonización del Papa Pablo VI, del arzobispo mártir de El Salvador, Óscar Arnulfo Romero, de dos sacerdotes, dos religiosas y de un joven de 19 años. Son ejemplos preclaros de santidad, que brillan en contraste con los vergonzosos delitos de clérigos contra menores. Somos una Iglesia santa y pecadora, siempre necesitada de conversión, pero no podemos esconder o minusvalorar a los innumerables santos que adornan nuestra Iglesia, sólo por los inocultables pecados de fieles y jerarquías.
El Sínodo continúa con múltiples intervenciones, tanto en los pequeños grupos por idiomas, como en las sesiones plenarias. Una primera parte se dedicó a una visión panorámica de la realidad juvenil; la segunda parte se centra en reflexionar, a la luz de la Palabra de Dios y del Magisterio eclesial, qué implica ser joven desde la fe y cuan importante es el discernimiento vocacional. En la última parte, se harán propuestas de acción pastoral.
En el Cuaderno de trabajo, se agregan otras características de la situación que vive la juventud hoy:
“Hay una especie de inversión en la relación entre generaciones: en la actualidad con frecuencia los adultos toman a los jóvenes como referencia para el propio estilo de vida, en el marco de una cultura global dominada por unénfasisindividualistasobre elpropio yo.No nosfaltan sóloadultos enla fe. Nosfaltanadultos a plenitud.Los adultos no están interesados en transmitir los valores fundamentales de la existencia a las generaciones más jóvenes, que sienten a los adultos más como competidores que como posibles aliados. De esta forma, la relación entre jóvenes y adultos corre el riesgo de permanecer sólo afectiva, sin tocar la dimensión educativa y cultural. La relación con los coetáneos, a menudo también en grupos más o menos estructurados, ofrece la oportunidad de fortalecer roles sociales y relacionales en un contexto donde uno no es evaluado ni juzgado.
La juventud se caracteriza por ser un tiempo privilegiado durante el cual la persona realiza elecciones que determinan su identidad y el curso de su existencia. Varía mucho, debido a factores sociales, económicos, políticos y culturales, el momento en el cual se deja la familia de origen o se realizan elecciones fundamentales. La transición a la edad adulta se ha convertido en un camino largo,complicadoy no lineal,donde sealternanpasosadelante yatrás, y labúsquedade trabajo generalmente predomina sobre la dimensión afectiva. Esto hace que sea más difícil para los jóvenes realizar elecciones definitivas.
Entre las dificultades, los expertos recuerdan rigidez o impulsividad de los comportamientos, inestabilidad en los compromisos, frialdad y falta de empatía, intuición emocional reducida, incapacidad o miedo excesivo de establecer vínculos, dependencia afectiva, sentido de inferioridad, falta de coraje y de fuerza ante los riesgos, inclinación a la satisfacción sexual autocentrada, actitudes agresivas, exhibicionismo y necesidad de estar en el centro de la atención” (Nos. 14-17).
PENSAR
La preocupación pastoral de la Iglesia no es moda del presente. En la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, realizada en Puebla, México, en enero de 1979, se creó la expresión: Opción preferencial por los jóvenes, que se ha mantenido en las Conferencias de Santo Domingo y de Aparecida. Se empieza con esta afirmación fundamental:
Presentar a los jóvenes el Cristo vivo, como único Salvador, para que,evangelizados, evangelicen y contribuyan, con una respuesta de amor a Cristo, a la liberación integral del hombre y de la sociedad, llevando una vida de comunión y participación” (DP 1166).
En el análisis de la situación de los jóvenes en aquellos años, entre otras cosas se dice: “Los jóvenes ven a la Iglesia de diversas maneras: unos la aman espontáneamente como ella es, sacramento de Cristo; otros, la cuestionan para que sea auténtica y no faltan los que buscan un Cristo vivo sin su cuerpo que es la Iglesia. Hay una masa indiferente, acomodada pasivamente a la civilización de consumo u otros sucedáneos, desinteresada por la exigencia evangélica” (DP 1179).
Se hacen algunas propuestas, que siguen siendo válidas, reforzando lo expresado ya desde Medellín: “La Iglesia hace una opción preferencial por los jóvenes en orden a su misión evangelizadora en el Continente”(DP 1186). “Por ello, queremos ofrecer una línea pastoral global: Desarrollar, de acuerdo con lapastoral diferencial y orgánica, una pastoral de juventud que tenga en cuenta la realidad social de los jóvenes de nuestro continente; atienda a la profundización y al crecimiento de la fe para la comunión con Dios y con los hombres; oriente la opción vocacional de los jóvenes; les brinde elementos para convertirse en factores de cambio y les ofrezca canales eficaces para la participación activa en la Iglesia y en la transformación de la sociedad” (DP 1187).
ACTUAR
Que esto no se quede en documentos, en palabras, en buenas intenciones, depende de nosotros. Que los frutos del presente Sínodo no se evaporen con el tiempo, dependerá de nosotros. ¿Qué pastoral podemos crear con los jóvenes y para los jóvenes? El Espíritu nos guía por su Iglesia. Ojalá no seamos sordos a su voz.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Mons. Felipe Arizmendi: “¿Qué hacer con los conflictos?” 20122017

Mons. Felipe Arizmendi: “¿Qué hacer con los conflictos?”

“No podemos pasar indiferentes ante tanto sufrimiento”
Fotografía de Cáritas México
Fotografía De Cáritas México
+ Felipe Arizmendi Esquivel
Administrador Apostólico de SCLC
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Son frecuentes los conflictos en todos los niveles: en la familia, en el barrio, entre grupos, entre pueblos, entre partidos, entre naciones y aún entre creencias. Algunos problemas parecen lejanos, pero en muchos debemos intervenir, pues no podemos pasar indiferentes ante tanto sufrimiento.
En estos días, hay un conflicto muy delicado entre dos pueblos de nuestra diócesis, Chenalhó y Chalchihuitán, por los límites territoriales entre ambos. Durante 43 años, han luchado por defender como propias las tierras que ocupan otros, no como invasores, sino como legítimos propietarios, con documentos emitidos por las autoridades federales, pero a quienes los otros no les reconocen esa propiedad por razones que llaman ancestrales, anteriores a los veredictos oficiales. Y ahora que un tribunal agrario “devolvió” esas tierras a quienes antes las tenían, ambos municipios aducen razones a su favor para poseerlas. Lo más grave es que grupos armados de una parte, con amenazas y violando derechos humanos fundamentales, expulsaron a quienes la misma autoridad había entregado esos territorios, y ahora por decreto se los quita. Por temor, los despojados huyeron a las montañas, para salvar la vida, y allá, lejos de su casa y de sus siembras, sufren las inclemencias del tiempo, hambre y angustia. Se sienten ahora sin nada, con incertidumbre y sin esperanza de un futuro mejor. ¿Podemos callar y pasar como si esto no nos importara?
También el proceso electoral que ya estamos viviendo provoca enfrentamientos, a veces no sólo de palabras, entre contendientes de las diferentes alianzas. Se dicen de todo, como si fueran los peores enemigos. Es una verdadera guerra propagandística, con el objetivo de presentarse como la mejor opción, y descalificar a los otros como lo peor del mundo. ¿Podemos soportar los millones y millones de anuncios publicitarios, y permanecer mudos e indiferentes? ¿Qué nos toca como pastores de la Iglesia y de la comunidad?
PENSAR
El Papa Francisco, en su reciente viaje al lejano país asiático Myanmar, decía a los políticos y a los representantes del gobierno: “El difícil proceso de construir la paz y la reconciliación nacional sólo puede avanzar a través del compromiso con la justicia y el respeto de los derechos humanos…, para resolver los conflictos ya no con el uso de la fuerza, sino a través del diálogo… El futuro debe ser la paz, una paz basada en el respeto de la dignidad y de los derechos de cada miembro de la sociedad, en el respeto por cada grupo étnico y su identidad, en el respeto por el estado de derecho y un orden democrático que permita a cada individuo y a cada grupo, sin excluir a nadie, ofrecer su contribución legítima al bien común. 
En la gran tarea de reconciliación e integración, las comunidades religiosas tienen un papel privilegiado que desempeñar. Las religiones pueden jugar un papel importante en la cicatrización de heridas emocionales, espirituales y psicológicas de todos los que han sufrido en estos años de conflicto. Pueden contribuir también a erradicar las causas del conflicto, a construir puentes de diálogo, a buscar la justicia y ser una voz profética en favor de los que sufren” (28-XI-2017).
Al día siguiente, en la homilía de la Misa, expresó: “Sé que muchos llevan las heridas de la violencia, heridas visibles e invisibles. Existe la tentación de responder a estas heridas con una sabiduría humana, que está profundamente equivocada. Se piensa que la curación puede venir de la ira y de la venganza; pero el camino de la venganza no es el camino de Jesús. El camino de Jesús es radicalmente diferente. Cuando el odio y el rechazo lo condujeron a su pasión y muerte, él respondió con perdón y compasión” (29-XI-2017). 
Ese mismo día dijo a los obispos: “La comunidad católica puede estar orgullosa de su testimonio profético de amor a Dios y al prójimo, que se expresa en el compromiso con los pobres, con los que están privados de derechos, y sobre todo con tantos desplazados que, por así decirlo, yacen al borde del camino. Os pido que transmitáis mi agradecimiento a todos los que, como el buen samaritano, trabajan con generosidad para llevar el bálsamo de la sanación a quienes lo necesitan… Curar, curar las heridas, curar las almas, curar. Esta es vuestra primera misión: curar, curar a los heridos”. 
ACTUAR
Sigamos siendo solidarios en ayuda humanitaria con los desplazados, ahora despojados; propongamos caminos de diálogo pacífico entre las partes, y ayudemos a las autoridades a comprender que los conflictos no se resuelven con resoluciones de escritorio, sino con propuestas consensuadas entre las partes, para no dañar a los más indefensos.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Mons. Felipe Arizmendi: A 500 años de la Reforma Luterana 29112017

Mons. Felipe Arizmendi: A 500 años de la Reforma Luterana

Hacia la unidad de los creyentes en Jesús
Reforma protestante © Wiki Commons
Reforma Protestante © Wiki Commons
A 500 AÑOS DE LA REFORMA LUTERANA
+ Felipe Arizmendi Esquivel
Administrador Apostólico de SCLC
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El 31 de octubre pasado, se cumplieron 500 años del inicio de la reforma que promovió Martín Lutero. Es verdad que su intención inicial era reformar algunas cosas negativas que había en la Iglesia Católica; sin embargo, su oposición a Roma se contaminó con intereses políticos de aquellos lugares y tiempos, y desarrolló doctrinas no sólo contra el Papa y la jerarquía, sino también contra varios sacramentos, a partir de su principio de la libre interpretación de la Biblia. Según él, el Espíritu Santo ilumina a cada quien para interpretar la Palabra de Dios, sin ninguna intervención o mediación de aquellos a quienes Jesús dejó como maestros en la fe, los apóstoles y sus sucesores. Esto ha dado lugar a una incontable e imparable multiplicidad de nuevas religiones, pues muchos se sienten iluminados y fundan una nueva religión, condenando como erróneas a todas las demás. Conozco a varios fundadores de religiones que pertenecían a x denominación, pero tuvieron diferencias con su pastor, se salieron, atrayendo a grupos de personas, y fundaron una nueva religión, que con el tiempo recibió el reconocimiento jurídico de la Subsecretaría de Asuntos Religiosos, de la Secretaría de Gobernación. La división actual no afecta sólo a la Iglesia Católica, sino que entre ellos mismos hay grandes divisiones, lo cual es muy triste y lamentable.
Se han hecho muchos esfuerzos y ha habido varias iniciativas de diálogo interreligioso, para dar pasos hacia la unidad que Jesús quiere para su Iglesia, y por la que hizo oración en la Última Cena. La Federación Luterana Mundial y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos emitieron una declaración, en la que resaltan los avances del acercamiento entre ambas confesiones, que tuvo su punto sobresaliente en la aceptación conjunta sobre la doctrina de la justificación, firmada en 1999, que también fue asumida en 2006 por el Consejo Metodista Mundial y por la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas, acogida recientemente por la Comunión Anglicana. Son avances notables, que no se han logrado con otras denominaciones evangélicas más recientes.
En nuestro Estado, donde hay mucha diversidad religiosa, y ha habido confrontaciones violentas y expulsiones, desde 1992 formamos el Consejo Interreligioso de Chiapas, en que participamos líderes bautistas, presbiterianos, adventistas, nazarenos, mormones, asambleas de Dios, Buen Pastor, algunos otros, y los obispos del lugar. Oramos, analizamos los conflictos religiosos que haya, para ver la forma de solucionarlos, organizamos oraciones y conciertos interconfesionales, promovemos foros sobre libertad religiosa, emitimos documentos sobre el derecho a la vida, la dignidad del matrimonio y la familia, la participación en tiempos electorales, hacemos programas conjuntos de radio y televisión sobre valores humanos y cristianos, y sobre todo, nos conocemos, nos apreciamos y nos respetamos. Ha sido un gran servicio a la unidad de los cristianos.
PENSAR
El Papa Francisco, en la histórica oración ecuménica conjunta en la catedral luterana de Lund, Suecia, dijo: “No podemos resignarnos a la división y al distanciamiento que la separación ha producido entre nosotros. Tenemos la oportunidad de reparar un momento crucial de nuestra historia, superando controversias y malentendidos que a menudo han impedido que nos comprendiéramos unos a otros. Debemos mirar con amor y honestidad a nuestro pasado, reconocer el error y pedir perdón; solamente Dios es el juez. Es momento de dar gracias a Dios por el esfuerzo de tantos hermanos nuestros, de diferentes comunidades eclesiales, que no se resignaron a la división, sino que mantuvieron viva la esperanza de la reconciliación entre todos los que creen en el único Señor” (octubre 2016).
En esa fecha, el Papa y líderes luteranos dijeron: “Reconocemos y lamentamos ante Cristo que luteranos y católicos hayamos dañado la unidad visible de la Iglesia, pues las diferencias teológicas estuvieron acompañadas por el prejuicio y por los conflictos, y la religión fue instrumentalizada con fines políticos. Exhortamos a todas las comunidades y parroquias luteranas y católicas a que sean valientes, creativas, alegres, y que tengan esperanza en su compromiso para continuar el gran itinerario que tenemos ante nosotros”.
ACTUAR
Sigamos dando pasos hacia la unidad de los creyentes en Jesús. En vez de pelear entre nosotros y de hacer proselitismo, sólo condenando a los otros,  para atraer fieles hacia la propia denominación, ayudémonos a ser más fieles al proyecto de Jesús; amémonos como hermanos; conozcámonos y valoremos lo positivo que hay en hermanos de otras religiones. Aí, ayudaremos a construir la paz social que nuestros pueblos necesitan.