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domingo, 10 de mayo de 2015

LA MUERTE QUE DA SENTIDO A MI CREDO 7 (FINAL) (PEDRO CASALDÁLIGA)

7








Las últimas vivencias son éstas:
Otro misionero, muy del CIMI y muy amigo de nuestra Iglesia, que fue misionero en la nostálgica Viana de Don Hélio, el P. Alfonso De Caro, acaba de morir, el día 15 de mayo, ahogado -reciente de Eucaristía- en la confluencia de los ríos Acre y Purús, allá en la Iglesia hermana que pastorea Don Moacyr Grechi.
Se está celebrando en Brasilia -en medio de los muchos interrogantes que flotan, estos días, en el aire enrarecido de la capital- la «Comisión Parlamentaria de Investigación», la CPI de la Tierra; sacando a la luz pública la problemática de la tierra que se vive en el País. Yo habré de prestar declaración el día 15 de junio. El mismo día en que la vieja España va a votar Gobierno, por primera vez después de cuarenta años. Por fin, parece, está queriendo amanecer la Libertad sobre los montes y llanuras de la adusta Patria.
Los estudiantes, estos días -gloriosos utópicos de siempre, primeros siempre en las alvoradas- han salido a la calle (o han hecho calle de su campus), organizando varias manifestaciones masivas, en las principales capitales del Brasil, reclamando: «Libertades democráticas», «Amnistía a los presos políticos», «Fin de torturas», «Inmediata liberación de los obreros y estudiantes presos»... Algunos se han solidarizado con Tomás y conmigo. También un día la Libertad amanecerá sobre esta nueva Patria, verde y amarilla, que uno ha hecho suya, definitivamente.
El Festival Internacional de Nancy -igualmente ahora en mayo- que pretende ensayar un nuevo Diálogo Euro-Latinoamericano, me había convidado a participar. Naturalmente me limité a escribirles una carta. Si iba, quizás no podría volver. Pero en esa carta les decía todo mi apoyo a esa iniciativa descolonizadora y fraterna. «Mentes y corazones» están mudando, en muchos sectores de las metrópolis del Colonialismo.
En junio, bajo la dirección del Secretariado de Misiones del CELAM y con la ayuda -incómoda, para algunos, del CIMI- vamos a tener, en Manaus, un Encuentro Indigenista Panamazónico, el primero, y en el cual participarán representantes del Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela. El encuentro quiere enfrentar de un modo global la problemática de la Pastoral Indigenista. De un modo continental también.
Yo espero que sea un clarinazo para las responsabilidades indigenistas de la próxima Asamblea Episcopal Latinoamericana, en 1978. Medellín se olvidó (!) de los 30 millones de indios de América Latina, a pesar de la lúcida postura con que miró y asumió el Continente.
Espero asimismo que esa próxima Asamblea Episcopal Latinoamericana no sea un retroceso frente a Medellín -¡ya tan lejano!-. Hay un difuso malestar en torno al CELAM. Hay, también en algún alto dirigente del CELAM, un persistente prejuicio contra Medellín. ¡No vamos a provocar un aborto en retrospectiva de aquel Medellín pentecostal que todavía no hemos asimilado!
Esa Asamblea Episcopal de 1978 deberá reasumir Medellín y completarlo dinámicamente; deberá oír las bases de la Iglesia de Latinoamérica y comprometerse de verdad con el Pueblo de esta Patria Grande, sometida hoy a tantas dependencias, víctima casi toda ella de Regímenes de fuerza y de la arbitraria idolatría de la Seguridad Nacional. América Latina espera una actitud limpia y consecuente de sus obispos. Ellos verán cómo responden a esa expectativa continental. Sería tan necesario no olvidar, en esa hora clave, que sólo se evangeliza a partir de la Encarnación!
Y hablando aún de la Iglesia de América Latina, quiero anotar aquí también la presencia estimulante de un libro, ya internacional, que me está acompañando estos días. Muy oportuno para sentir con la Iglesia del Tercer Mundo. (Ahora ya no basta «sentir con la Iglesia», así, en general, como en los tiempos del santo Padre Ignacio de Loyola). Hablo del libro, estadístico y profético, de Walber Bullmann, A Terceira Igreja e o Terceiro Mundo, editado aquí en el Brasil con ese título.
Hay una Iglesia del Tercer Mundo -Asia, África, América Latina, Oceanía- que debe ser reconocida como diferente y autóctona, en fuerza de la misma Catolicidad. Y debe, ella misma, asumir libremente su identidad original y lanzarse a cumplir su misión, sin complejos, sin mimetismos, dentro del propio mundo; como debe coadyuvar corresponsablemente en la común Misión, dentro de las otras dos Iglesias -la primera, del Oriente, la segunda, de Europa y Estados Unidos-.
Muchas veces he pensado que la peculiar Misión de esta Iglesia del Tercer Mundo sería, aquí, entre sus Pobres y allá, para los ricos:
- denunciar la miseria que oprime, y
- anunciar la Pobreza que libera.
Acabo de participar en la Misa de la novena del Espíritu Santo. Está llegando Pentecostés. Es, hace veinte siglos, el Tiempo del Espíritu. Y hay que creer en El con una abierta confianza.
El nos penetra como un aceite derramado en nuestros corazones y es su Unción la que nos hace cristianos, ungidos en el Ungido.
El nos lleva, en Iglesia, como un vendaval o como una brisa, pero siempre en el ímpetu salvífico de su Paz.
El pueblo cantaba la envolvente melodía y yo cantaba, Pueblo también, con toda mi necesitada Fe:
-«A nós descei. Divina Luz,
 e em nossas almas acendei
o amor de Jesus!»
Jesús decía a sus apóstoles, nos decía:
«Recibiréis la Fuerza de lo alto y seréis mis testigos, empezando por Jerusalén, hasta los últimos confines de la Tierra...». (Hch, 1,8).


sábado, 9 de mayo de 2015

LA MUERTE QUE DA SENTIDO A MI CREDO 6 (PEDRO CASALDÁLIGA)

6











«Marzo. Día 30. (Estoy recogiendo los latidos atrasados de mi Diario):
«Las cosas surgen por mandato divino, el hombre por llamamiento» (Guardini).
«El hombre, única criatura terrestre a la cual Dios ha amado por sí misma, no puede encontrar su propia plenitud sino en el don sincero de sí mismo a, los demás» (Gaudium et Spes, 24/274).
Estoy leyendo «A Graça Libertadora no mundo», de Leonardo Boff.
El libro de Boff es una espléndida síntesis -pedagógica, crítica, creativa- de la teología de la Gracia. (Recuerda lo que aprendimos, bien o mal, y abre nuevos horizontes que no nos mostraron.) Es un libro como rezado. Me hace bien. Me encanta esa visión global de un sólo Dios y una sola Humanidad y un Mundo sólo. La fuerza de «encuentro» que da a la Gracia. Lo «gratificante» que se hace «el día a día» del hombre amado de Dios, en su Hijo hecho hombre. Ireneo estaría muy de acuerdo con esta teología de Boff. Porque realmente la gloria del Dios vivo es el Hombre viviente».

Y aquí terminaba, de nuevo, el intermitente Diario.
Es mayo; un poco frío, pero luminoso. Mes de María.
Mes del Espíritu.
Juntamente con las denuncias y las solidaridades, uno sigue viviendo la solicitud de esta pequeña Iglesia de São Félix.
El problema de la Tierra, que es el problema raíz de la región, sigue igualmente imposible, oficialmente fatal.
Sigue, imperturbable en su programación, aun en medio de los fracasos económicos de tantas empresas latifundistas, la integración capitalista y multinacional de la Amazonia -que es una verdadera reserva de las multinacionales- y la mecanización selectiva del campo.
Se añade, apenas, el espejismo del financiamiento de tierra y maquinaria que sólo es para los que ya tienen recursos y están habituados a la máquina y al banco.
El INCRA se ha parado, en el aire: impotente en sus pequeños funcionarios y cómplice en sus jefes y sus fines. Yo que tanto he recurrido al INCRA, debo declararlo, una vez más, con cierta desesperación.
Los posseiros que han conseguido permanecer en sus lugares (la mayor parte formando poblado o «patrimonio») no consiguen sobrevivir con holgura:
- porque su producción es desvalorizada y por las distancias de todo género que hacen imposible un mercado;
-porque para ellos, los pobres, no hay ningún tipo de apoyo financiero o técnico, ni prácticamente asistencial.
(Sólo hay un hospital, con un médico, que asista por el Funrural -servicio gratuito de Sanidad Pública Rural- en la loca circunferencia de 150.000 kilómetros cuadrados. Un puesto de Sanidad en São Félix, con estudiantes de medicina y dentista ahora. Y algún otro servicio esporádico, en la región.
 El resto del atendimiento, al alcance de los pobres, está en la iniciativa o en las manos de la Prelatura: la «Únicas», cooperativa de Sanidad, que se ha creado en Santa Terezinha; el dispensario de Ribeirão Bonito; el de Serra Nova; el de Porto Alegre, que ahora se está transformando en cooperativa también...).
Siguen las presiones de los grandes. Curiosamente, la «posse» acaba siendo apenas «ocupación» y el posseiro un ocupante, porque los títulos, verdaderos o arreglados, acaban invadiéndolo todo.
Cito algunas de esas presiones, en nuestra región:
- la hacienda de los Abdalla sobre el poblado de Santo Antônio, en el Río das Mortes, queriendo estrangular incluso el área urbana; (con el tal Decio Felipe que «gerenció» trágicamente la Codeara, de gerente allí);
- el acoso de la Piraguassú (ahora también del Grupo Yamaha, japonés, además del Grupo Medeiros) sobre los posseiros antiguos de Porto Alegre;
- la Tapiraguaia (del Grupo Medeiros-Carneiro) negándose insolentemente a reconocer la tierra de los Tapirapé (y la FUNAI, impotente o cómplice);
- sin ninguna solución los moradores de Pontinópolis, de Serra Nova, de Ribeirão Bonito y Cascalheira o de Matinha y Chapadinha y los posseiros de Luciara que ahora están, por ejemplo, en tensión con la hacienda del Banco Boa Vista...
No hay tierra y no hay trabajo. Desde luego no lo hay en los poblados.
Los peones han disminuido notablemente, substituidos por las máquinas o escupidos por el Latifundio que ya no los necesita, una vez concluidos los primeros servicios brutos. Posseiros e hijos de posseiros se están convirtiendo en peones, más próximos, menos llamativos y más temporales, a veces. Los clásicos peones acabarán siendo «boias-frías» (contratados para el día fríamente), en cualquier lugar...
Para nueva ignominia nacional, y nuevo genocidio -sociológico, por lo menos- en las cuentas históricas del Sistema, se quieren cortar las tierras indígenas del Parque Indígena del Araguaia y del Parque Nacional del Xingú:
«Ya han empezado los trabajos de roturación de la nueva carretera federal -BR-2G2- que cortará tierras indígenas del Parque Indígena del Araguaia y del Parque Nacional del Xingú».
Según el director del Parque del Araguaia, que cubre casi toda la Isla del Bananal, donde viven los indios Karajá, Javaé y Tapirapé (estos fuera de la Isla pero dentro del Parque), el trazado de la carretera ya está siendo marcado con estacas y pasa cerca del Puesto de Canoanâ.
La carretera unirá el Valle del Araguaia con el valle xinguano, cortando el área indígena al sur. (Recuérdese que el Parque del Xingú ya fue cortado al norte).
Según la denuncia, la FUNAI aun teniendo conocimiento de ese trazado, pues está ampliamente divulgado en mapas oficiales, «hasta ahora no ha tomado ninguna providencia».
La denuncia es del propio director del Parque del Araguaia, el «sertanista» Sidney Possuelo.
Otros sertanistas y antropólogos temen, con demasiada razón, que esta carretera causará los mismos trágicos problemas que causaron a otras comunidades indígenas las carreteras Cuiabá-Santarém, Cuiabá-Porto Velho, Brasilia-Manaus, Manaus-Caracaraí, Perimetral Norte... (Véase «O Estado de São Paulo», 18 mayo, 1977).
Llega el Turismo, eso sí. ¿Habremos de dedicarnos a maldecir a «ese» Turismo como ya hemos tenido que maldecir el Latifundio?
Llega el Turismo, para los indios fatídico siempre. Como nos lo ha demostrado, en la región, la experiencia de los sofisticados «hoteles flotantes», por ejemplo.
Ahora la «Goiastur» ha conseguido gratis de la SUDECO el «Hotel Kennedy», de Santa Isabel, en la Isla del Bananal. El hotel será administrado por la Liquigás, dueña de la Suiá-Missu. (A estas alturas todavía es una incógnita, para mí, y un escándalo para muchos y un latiguillo en manos de los grandes, la cacareada participación del Vaticano en la Liquigás, en la Liquifarm, en la Suiá-Missu).
Para el Pueblo sertanejo el Turismo traerá los ilusorios beneficios momentáneos, que a la larga desin­tegran cultural, moral y socialmente. El Turismo es también un modo de integración violenta y por lo mismo desintegradora.
La vida pastoral continúa, bajo la animación de los diferentes equipos esparcidos por el territorio de la Prelatura. Crece la conciencia y la participación del Pueblo de cada lugar; y están brotando comunidades de base o «bases de Comunidad», humano-eclesial, como yo acostumbro a decir. Estamos reintegrando críticamente la Religiosidad popular (o la Religión popular, como quiere Eduardo Hoornaert). Luchamos, como casi todas las Iglesias, entre la sacramentalización y los Sacramentos vividos responsablemente. La Asamblea anual del Pueblo de Dios de la Prelatura, precedida de asambleas regionales, resulta un eficaz instrumento de cohesión eclesial y compromiso. «Alvorada», nuestra frágil y perseguida «Alvorada», está siendo un buen servicio de evangélica comunicación. A pesar de las cortapisas oficiales y por motivos de suplencia, atendemos en los campos de la Educación y de la Sanidad...
¿Qué más? Esperamos «contra toda esperanza», cada vez más unidos a toda la Iglesia de la Amazonia que atraviesa, con nueva conciencia, por las mismas angustias y con toda «la Iglesia que nace del Pueblo», por el Espíritu, en el Brasil, en América Latina, en el mundo.
Muchos me han preguntado cómo reacciona el Pueblo de la Prelatura ante esas denuncias e intrigas que alcanzan a su obispo (o al equipo de Pastoral). Me parece que nuestro Pueblo ya se está acostumbrando a ver y a oír la persecución, con sus mentiras.
Además, el Pueblo me conoce y me quiere, como yo lo quiero.
Un labrador de «Canabrava», allá por las florestas del río Tapirapé y el Libertade, respondía al periodista que nos trajo a Santa Terezinha la noticia de las denuncias de Don Sigaud: «No sé lo que es ser comunista... Si ser comunista significa ser un hombre «común», que vive como nosotros y que le abraza a uno donde lo encuentra, en ese sentido yo creo que nuestro obispo es comunista».
Ni «L'0sservatore Romano», para mí...
En Santa Terezinha, cuando ese labrador de Canabrava hablaba así, estábamos inaugurando iglesia nueva. Era el día 3 de marzo, aniversario de aquel 3 de marzo de 1972 en que los posseiros defendieron su dignidad frente a la Codeara y la Policía.


viernes, 8 de mayo de 2015

LA MUERTE QUE DA SENTIDO A MI CREDO 5 (PEDRO CASALDÁLIGA)

5









Del 8 al 17 de febrero de 1977 celebramos, en Itaici, cerca de São Paulo, la XV Asamblea General de la CNBB.
Fue una Asamblea notable, por varias razones. En ella se lanzó el documento 'Exigências Cristãs de uma Ordem Política' , aprobado por la casi totalidad del Episcopado, con sólo tres votos en contra. Este documento completa, en la esfera de los principios, aquel documento profético de la Comisión Representativa, «Comunicação...».
Pedagógico y fundamental, este documento de Itaici da, en varios apartados breves, las líneas maestras de un orden político nuevo, sencillamente humano, cristianamente humano, mejor:
-La Salvación inaugurada por Cristo
-La Misión de la Iglesia
-El hombre, ser social
- El origen de la sociedad política
-Los Modelos
-Derechos y deberes del Estado
-Deberes de las personas para con el Estado
-El Bien Común
-La Marginación como negación del Bien Común
-La Participación
-Libertad y Seguridad
-Regímenes de excepción
-El desafío del Desarrollo
-La Comunidad Internacional.

Hubo otras cosas buenas en la. Asamblea de Itaici.
La presencia, cordial y activa, de varios observadores evangélicos, dando un aliento de Ecumenismo que confortaba. Una notable abertura del Episcopado, en materia de Liturgia, con la aprobación del «Directorio para la Misa con grupos populares». El testimonio de varios obispos, perseguidos por la Represión: Don Adriano, Don Estêvào, Don Alano. La nueva conciencia del Episcopado, y lógicamente de toda la Iglesia nacional, gradativamente, frente a las Regiones Misioneras del país.
Hubo sus cositas malas. La enemiga contra el CIMI, comprada por intereses no eclesiales o alimentada por notable desconocimiento de la realidad indígena. Una obsesiva enemiga, por parte de algunos, ciertamente no comprometidos con el Indio. Durante tres días de CIMI sí, CIMI no, el CIMI estuvo en la picota como una especie de adversario público número 1, causante de no sé cuántas discordias diplomáticas...; pero el Indio no apareció en la disputa.
Casi cinco años de CIMI, con un análisis minucioso de la realidad indígena, por parte de los inquebrantables Egydio y Iasi; con tantos cursos y encuentros de mentalización renovador; con las asambleas de los Jefes Indígenas, que el CIMI posibilitó y que marcan hito en la recuperada esperanza de esos Pueblos «condenados a morir»; con tanta apasionada voluntad de encarnación sincera, entre los Indios, por parte los misioneros nuevos, al estilo de Thomaz Lisboa; con los riesgos de tantos y con las muertes, recientes aún, de Rodolfo, Simão y João Bosco..., y ... esa historia toda del CIMI se ignoraba o se olvidaba, por unas palabras más o menos fuertes, que la política oficial justificaba de sobras. Ciertamente el nombre de Rangel Reis, Ministro del Interior, no pasará a la historia del Brasil como un nombre glorioso: por los derroteros que impuso a la FUNAI, por lo que dijo de las Misiones y por la oscura insensibilidad que está demostrando ante la tragedia y los derechos de la Causa indígena.
También, a mi manera de ver, surgió como negativa la vieja obsesión por una apariencia de unidad en el Episcopado que, como dice Borrat, no corresponde a la «koinonia» ni se compagina con un pluralismo adulto. Tenemos miedo de resfriarnos al aire libre. Tenemos miedo de aparecer con nuestros defectos, que el Pueblo de Dios nos ayudaría a corregir. Quizás no tenemos bastante fe en la Iglesia, llevada por el Espíritu. Y ciertamente damos muy poca audiencia a la opinión pú­blica dentro de la Iglesia, que es Pueblo aunque tenga su Jerarquía.
Por ese mismo motivo la Asamblea se portó un poco quisquillosa con la Prensa y la trató, en varios momentos, como se trata a un chiquillo. Digo lo que los periodistas dijeron. Sin embargo, parece que sobre ese particular hay un verdadero propósito de enmienda.
Pero, en resumidas cuentas, la Asamblea de Itaici fue una señora Asamblea del Episcopado brasileño. Por obra y gracia de Dios, por obra y habilidad de Don Ivo, el secretario, y porque el Episcopado del Brasil ha crecido en juventud de espíritu -y de Espíritu- y en compromiso con la realidad de su Pueblo.
En la Asamblea hubo sus dimes y diretes, nunca de tono mayor. Y los tuvimos también Don Geraldo Sigaud, arzobispo de Diamantina, en Minas Gerais y yo. Por causa del prólogo de Ernesto Cardenal a mi libro "Tierra nuestra, Libertad"; por la referencia que yo tuve que hacer a un ex-presidente del CIMI, y porque Don Sigaud se permitió insinuar, hablando de un tal Prelado, que yo habría entregado a la Prensa el texto, aún no definitivo, del Documento sobre Política. Pero todo eso, digo, en tono menor. Incluso le ofrendé a Don Geraldo un ejemplar de «Tierra Nuestra...», con una dedicatoria cordial.
Sería bueno apuntar aquí cómo las fuerzas de Seguridad acompañaron la Asamblea, amenazando con reabrir procesos si publicábamos el Documento y recogiendo, por sofisticado montaje de captación, lo que se decía en aquel verde cenáculo. Pero eso ya ha pasado a ser rutina en el Brasil y en otras muchas partes de nuestra América atenazada.

Asi las cosas, el día 30 de marzo escribía en mi Diario:
«Don Sigaud entrega al Nuncio sus pruebas contra mí, dice la radio hoy».
Casi inmediatamente después de la Asamblea de Itaici, el arzobispo de Diamantina lanzó a la Prensa -el día 26 de febrero- una denuncia contra mí y contra Don Tomás Balduino, obispo de Goiás, culpándonos de principales responsables por la tensión entre la Iglesia y el Estado y de cómplices de la infiltración comunista en el Brasil. Tachándonos de comunistas rojos, simplemente.
El arzobispo pedía además que yo fuera removido del País, acusaba también a los dominicos de comunistoides y reclamaba una intervención gubernamental en las indefensas Comunidades de Base.
Obispos y no obispos, periodistas, humoristas, militares, políticos y Pueblo entraron en la polémica. Y entre iras y rezos y consideraciones y algunos chistes rasgados, la polémica ha venido arrastrándose hasta hoy, en pleno mes de mayo, primavera allí en mis Iberias y novena del Divino aquí, en mi Brasil.
Solamente otro obispo. Don José Pedro Costa, arzobispo de Uberaba, también en Minas Gerais -donde, por contraste, tengo tan buenos amigos, además del queso y del dulce de leche- apoyó públicamente, sin mayores insistencias, la posición de Don Sigaud.
Muchos hermanos en el Episcopado y muchas comunidades eclesiales y organismos de Cultura y muchos amigos de todo el País y del exterior nos han demostrado, a Tomás y a mí, su incondicional solidaridad. Han llovido cartas y telegramas, otra vez, como en los días de Jentel o de João Bosco o en las otras tentativas de expulsarme. El «Boletín de diocese de Goiás» publicó, el día 6 de abril de 1977, en número extraordinario, una verdadera antología de solidaridad.
El Gobierno se ha mantenido a discreta y regodeada distancia. Si nosotros nos echábamos los trastos a la cabeza, dentro de casa, para qué intervenir los de fuera.
Cuando mucho, el líder del Partido del Gobierno en el Senado Federal, senador Eurico Rezende, además de vocear que el libro -este Credo- estaba entrando clandestinamente en el País -cosa que me gustaría que explicase-, se permitió poner las cosas en su lugar -en el lugar de él, quiero decir-: ¡No se trataría, de un obispo comunista, sino de un comunista vestido de obispo...!
El Nuncio, una vez más, ha sido diplomático. A mi Vicario General que lo visitó en Brasilia, el día 10 de mayo, no le dijo ni sí ni no, y le advirtió formalmente que si declaraba algo a la Prensa, él, el Nuncio, diría «que era mentira». Uno que no es diplomático, no entiende nada de nada en esas materias.
De todos modos, ya el Nuncio, Don Carmine Rocco, se había prestado a comparecer ante las cámaras de la TV Globo recibiendo de Don Sigaud «las pruebas» de la acusación...
El mismo Nuncio, por otra parte, y Don Aloísio, en tonos muy franciscanos -siempre franciscano él-, nos pidieron a todos los obispos del Brasil que guardáramos silencio sobre el caso, porque ya se trataba de un proceso encaminado a la instancia superior de la Santa Sede.
Y fue en ese momento de armisticio de la cuestión, cuando el arzobispo de Diamantina, por medio de su Vicario General, Monseñor José Augusto Ferreira, entregó al «Jornal do Brasil» y a la opinión pública, el día 4 de mayo, su dossier de acusaciones.
Tratábase de un conglomerado de textos, casi todos extraídos de mis libros pero fuera de su contexto y truncados muchas veces en su punto esencial. Venían las acusaciones en tres enormes páginas del periódico, por apartados. Y por apartados y en el mismo «Jornal do Brasil», el día 8 de mayo, respondí yo.
Transcribo esa respuesta, sintética pero suficiente para quien la lea de buena fe. Dije y repito que no guardo el menor resentimiento contra Don Geraldo. El ha sido usado, un poco inconscientemente, por la Represión y por los intereses del Latifundio. Ese «escándalo episcopal» se echó a la calle para encubrir la luz y el grito del Documento de Itaici y para avanzar el marco en la persecución contra la Iglesia del Pueblo, contra nuestra Iglesia de la Amazonia.
Refleja, también, claro, un reaccionarismo eclesiástico -sobreviviente al Vaticano II y recalcitrante contra él- que quisiera mantener en su status quo el pensamiento teológico y la vida comunitaria de la Iglesia: haciendo de la Tradición un pasado estático y sirviendo al juego del status quo de nuestra Sociedad de privilegios y dominaciones. Porque no hay modo de separar lo uno de lo otro, si la Iglesia no es una Sociedad aparte sino el fermento evangélico en la masa de los Hombres, una Luz -compañera o incómoda, según los casos- dentro de la oscura Ciudad Secular.
Pero como yo creo que Dios tiene sus carambolas, pienso que esta tragicomedia político-episcopal acabará siendo servicio de Redención.


“D.PEDRO CONTESTA ACUSAÇOES DE D. GERALDO”

Por qué responder
Me parece importante, en términos de episcopado, por espíritu de colegialidad, dejar claro que preferiría no responder: el asunto está en la Santa Sede y sería mejor dejar que las cosas siguieran su propio curso. Sin embargo, la publicidad que la Prensa ha dado al documento de denuncias de Don Sigaud me obliga a responderlo, aunque sea sumariamente.
Esta respuesta me parece un deber pastoral. Yo se la debo a la Iglesia del Brasil y a la opinión pública de todo el País.
No tengo nada personalmente contra Don Sigaud, sinceramente. Hasta creo que él actúa con la mejor buena voluntad eclesial y que sigue los dictados de su conciencia. Por eso mismo no he querido entrar en polémica. No voy a responder a Don Sigaud sino al documento presentado a la opinión pública, porque este documento es simplemente un conglomerado tendencioso de textos mutilados y que no expresan correctamente mi pensamiento y mi actitud.
Es evidente que mis escritos sólo tienen valor probatorio si se publican íntegros y dentro de su contexto. Varios de los textos citados en el documento están truncados en sus puntos más significativos.
Por otro lado no hay posibilidad de publicar en el Brasil, por ejemplo, mi libro «Yo creo en la Justicia y en la Esperanza», como no tengo posibilidad de hablar por la radio y la televisión.
Esta documentación que el Arzobispo de Diamantina ha entregado a la Prensa y ha presentado a la Santa Sede, hace mucho tiempo que está en las manos de los diferentes órganos de la Seguridad y sé, de fuentes oficiales del propio Congreso Nacional, que fueron los militares de la llamada «línea dura» los que entregaron la documentación, pronta, al Arzobispo.
Admito que Don Sigaud no concuerde conmigo en las ideas sociopolíticas y hasta en la pastoral y en la teología, pero en eso veo, sencillamente, una manifestación normal del pluralismo que, afortunadamente, la Iglesia está viviendo cada vez con más libertad, sobre todo a partir del Concilio Ecuménico Vaticano II. Evidentemente ese pluralismo no podría sobrevivir en un clima de denuncias y sanciones.

Sobre los textos
Los textos citados en las denuncias son públicos. El libro «Yo creo en la Justicia y en la Esperanza» tiene varias ediciones en español, ya fue traducido al italiano y ahora se está traduciendo al francés. Los poemas de «Tierra Nuestra, Libertad» también ya fueron editados en español y en francés y se está preparando la publicación en italiano. El propio «Jornal do Brasil», no hace mucho, publicó una pequeña antología de esos poemas.
En cuanto al prólogo de «Tierra Nuestra, Libertad», quiero dejar bien claro que no fui yo quien lo pidió. Fue la propia editora quien convidó a Ernesto Cardenal para escribirlo. Yo no lo conozco (personalmente, a Cardenal), aunque lo admiro en su poesía y en su opción de vida.
Otros documentos citados por el Arzobispo de Diamantina fueron sacados del boletín de la Prelatura, «Alvorada», cuyo tiraje es de 1.600 ejemplares mensuales y que también es remitido a la CNBB, a muchos obispos, al INCRA y a otros órganos que actúan en la región.

 El documento-denuncia hace también referencia a reuniones del CIMI, Consejo Indigenista Misionero, citando declaraciones, de las cuales el propio Don Sigaud tiene duda, en cuanto a sus autores: si fui yo o Don Tomás, puesto que se trata de declaraciones orales...

Sobre su posición sociológica
Decir que estoy «contra todo y contra todos» es una afirmación que no necesita ser respondida. Estoy, incluso, a favor de la utopía. Ciertamente estoy a favor del Evangelio, por el cual estoy arriesgando mi vida; sobre todo, a favor del Evangelio de las Bienaventuranzas y del Anuncio de la Buena Nueva a los Pobres, a. los Prisioneros, a los Ciegos. Y estoy apasionadamente a favor de los indios, de los posseiros y de los peones, como también de toda esta naturaleza amazónica que está siendo destruida, profanada.
Estoy también muy a favor de la conversión de los opresores que, una vez convertidos, dejarían de oprimir.

Sobre su posición política
Nunca jamás dije, ni en público ni en particular ni en mis escritos, que fuera comunista. Categóricamente, no lo soy. Puede subrayar. Don Sigaud, o su documento, confunde constantemente comunismo con socialismo. Cuando el documento afirma que yo me habría manifestado como siendo comunista, simplemente calumnia. «Por el momento -dice Don Sigaud- me limito a probar que él defiende el comunismo. El mismo es quien lo afirma».
También es calumnia decir que confundo cristianismo con comunismo o subversión, o afirmar que me confesé adepto de Fidel Castro o decir que es grande el número de obispos que hicieron opción por el comunismo: lo cual ya es calumnia colectiva.
Yo dije, públicamente, que soy anticapitalista, eso sí, y que opto por un socialismo democrático.
 La Filosofía y la Historia ayudan muy bien a distinguir las cosas.

Sobre el régimen brasileño
Nunca rompí con el Régimen. Porque nunca me vinculé a él. Y nunca pienso vincularme a ningún Régimen. Quiero ser libre para predicar el Evangelio.
Mi afirmación de que los poderes económicos imponen la ley y amordazan la justicia en el Brasil, u otras (afirmaciones) semejantes, son compartidas por la Orden de los Abogados del Brasil, por los pronunciamientos oficiales de la Oposición, por editoriales de periódicos; entre los cuales los del propio «Jornal do Brasil» y «O Estado de São Paulo», por ocasión de la sorprendente reforma judiciaria. Son también estas las opiniones de un gran número de intelectuales y de la opinión pública más esclarecida del País.
No me considero responsable por la tensión entre la Iglesia y el Estado, en el Brasil. Cuando mucho, he denunciado, con otros, las causas que provocan esta tensión.
Nunca he defendido ni defiendo la lucha armada o la «derribada» del régimen. Ni las guerrillas. Soy, eso sí, totalmente contrario a toda dictadura, capitalista o comunista, militar o civil. Soy contra toda violencia y falta de respeto a los derechos humanos, sea en América Latina sea en la Siberia.
Con relación al Che Guevara, que admiro, como admiro a todos los que son capaces de dar la vida por una causa, pido que se lea íntegramente mi poema, dedicado a él. Como pido que se lean, también íntegramente, los poemas que se refieren al Latifundio, a la propiedad privada y a otros asuntos, citados truncadamente en el documento Sigaud.
Lo que digo sobre los militares no es una afirmación apriorística. Incluso, tuve y tengo amigos militares. Lo que yo denuncio referente a los militares es la pura y triste historia experimentada en la propia carne del Pueblo y de los agentes de Pastoral de esta Prelatura.

Sobre el socialismo democrático
(Al preguntársele qué entiende por socialismo democrático, D. Pedro Calsaldáliga responde citando uno de sus propios libros: «Yo creo en la Justicia y en la Esperanza», precisamente, donde narra la Investigación policial a que fue sometido).
Este asunto merecería una respuesta más detallada, por ser más complejo. Aquí yo voy a responder de manera resumida.
Entiendo por socialización la mayor participación posible de todos los ciudadanos, y dentro del mayor nivel posible de igualdad, en los bienes de la naturaleza y de la producción.
Para eso, evidentemente, habrá que sacudir y destruir el egoísmo del capital, el privilegio de las minorías, la explotación del ser humano por el ser humano.
¿Esto es utópico? Sería mucho más utópico el Evangelio. Como está citado en el propio Documento, a Sigaud, que me acusa, yo dije que, como cristiano, debo ir más allá que el comunismo: porque creo en la Trascendencia y en la Parusía.
Imagino que el pavor de pensar que un obispo pueda ser comunista viene de considerar al comunismo como ateo, materialista y esencialmente dictatorial. Gracias a Dios, creo que no tengo nada de ateo, ni de materialista, ni de simpatizante con ninguna especie de dictadura.

Sobre la muerte de los Padres
Acusándome como responsable por el clima de terror en el Mato Groso, el documento acepta tranquilamente que yo sea apuntado como el responsable por la muerte de los PP. Rodolfo y João Bosco. Ya dije a la Prensa y lo repito ahora que el verdadero responsable por todas estas muertes es el propio Jesucristo, por Quien yo también desearía morir.

Sobre programas oficiales
Solamente ironizo acerca de aquellos programas sociales que encubren injusticias, que amparan el latifundio y que pretenden substituir lo que el Pueblo necesita por lo que los grandes ambicionan. Por eso mismo he denunciado varias veces la actuación de la FUNAI, ciertas actuaciones del INCRA, la policía, el Polamazônia, las multinacionales.
Según el documento -refiriéndose a mis denuncias-, «se puede imaginar el clima creado en el Mato Grosso con tales palabras y actitudes». Es evidente quién está creando en el Mato Grosso un clima de inseguridad y de marginación social...
Además, en aquellos tiempos, cuando escribí críticas a los órganos del Gobierno y a la integración de la Amazonia, el propio Presidente Médici reconocía que «el País iba bien pero el Pueblo iba mal». Y más tarde el Presidente Ernesto Geisel denunció, como un yerro fundamental, la prisa con que se estaba haciendo la integración de la Amazonia, conforme él mismo dijo a la Prensa.
Sólo me niego al diálogo cuando éste se transforma en complicidad. Yo, personalmente, y todos los agentes de Pastoral de la Prelatura hemos hecho hincapié en mandar relaciones y otros documentos a las más variadas autoridades del País y a órganos oficiales.
Nunca maldije a los terratenientes. Maldigo, es verdad, el Latifundio. No tengo odio a nadie.

Sobre la Iglesia y el Vaticano
Nunca jamás me he manifestado contrario al derecho y al deber del Magisterio del Sumo Pontífice y de los Obispos, aun cuando haya discordado en aquello que una visión pluralista me permita. No he discordado nunca en materia de Fe.
Hacer la revolución desde dentro de la Iglesia significa, precisamente, continuar fiel a la Iglesia, aun reconociéndola pecadora y peregrina. La renovación es una misión de toda la Iglesia y un llamado constante del espíritu de Cristo Resucitado. ¿Para qué se habría celebrado si no el Concilio Vaticano II?
Considero la estructura burocrático-económica del Vaticano, y deseo, ardientemente una mayor libertad evangélica para el Papa, en su misión. Creo que esta mayor libertad evangélica será una gran señal para el mundo y una maravillosa fuerza ecuménica.
No me consta que la doctrina social de la Iglesia sea el capitalismo, aún habiendo sido muchas veces, por desgracia, práctica suya en la Historia, como lo fue, a veces el feudalismo, el colonialismo.

Sobre el celibato
Nunca jamás he condenado el celibato. Muy al contrario: yo, personalmente, he optado por el celibato y hasta ahora me mantengo en él sin arrepentimiento. Ya formé a muchos seminaristas y religiosos en esa opción. Me gustaría, eso sí, que se desvinculase el celibato del sacerdocio, para que el celibato sea siempre una vocación, un testimonio libre de oblación evangélica.


Sobre la Iglesia en el Brasil y la CNBB
Apuntar las Comunidades de Base como un peligro social, me parece no sólo una calumnia como también una especie de traición eclesial: equivale a entregar un programa oficial de la CNBB a las fuerzas de la represión.
Quiero dejar claro que de ningún modo fui yo quien entregó el documento de Itaici («Exigências cristâs de uma Ordem Política») a la Prensa y afirmo, categóricamente, que ignoro quién lo entregó. Lamenté de veras el hecho, porque sospeché luego que eso desvirtuaría el impacto del documento en su hora cierta.
No he organizado ningún grupo de obispos. Otra cosa es que unos obispos se encuentren, a puertas abiertas (y aunque fuese a puertas cerradas, añado ahora), para discutir juntos programas comunes. Estas reuniones fueron hechas, muchas veces, durante la propia Asamblea Nacional de la CNBB y en salas abiertas. El Grupo-No Grupo es claro que no existe como grupo organizado. Su propio nombre humorístico lo indica.
Alexandre Vanucchi, estudiante muerto, como se sabe, por la Represión, y cuya memoria venero, nunca participó de ninguna de estas reuniones. El participó, con centenares de otros estudiantes, de una charla pública que yo di, con ocasión de una Asamblea de la CNBB.

El CIMI
No soy Vicepresidente del CIMI (cosa que me honraría mucho) y nunca tuve cargo en el mismo. Concuerdo plenamente con la línea del Consejo Indigenista Misionero y considero ésta del CIMI una de las mejores obras pastorales de la Iglesia del Brasil en los últimos años. Tal vez, por el mo­mento, sea ésta la única esperanza externa, o sea no indígena, real para los Indios.

Sobre teatro y Eucaristía
Es calumnia, más que grosera, decir que el copón utilizado en la representación escénica de la inauguración de la catedral contenía hostias consagradas. La representación era simplemente teatro -una especie de auto sacramental- y tenía el único objetivo de servir como preparación para la Eucaristía verdadera, que se celebró después».
(«Jornal do Brasil», 8-5-1977. Los títulos son del mismo periódico. Los paréntesis son adiciones que he añadido ahora.)
Bajo las primeras impresiones de las denuncias de Don Sigaud, tuve que hacer un alto, en Gurupi, durante tres días. La carretera de Barra do Garças a São Félix estaba cortada por las lluvias. Las denuncias y las crecidas llegaron al mismo tiempo. Sólo me restaba, como vía de regreso de Goiânia a casa, esperar, a otro lado de la Isla del Bananal, en Gurupi -Belén, Brasilia, buenos amigos y diócesis de Don Celso- un “teco-teco” de retorno, siempre más en cuenta económicamente.
La avioneta no aparecía y fue en esa pausa, de espera y de oración también, cuando escribí ese poema. Suavemente melancólico, un poco irónico, pero esperanzado. En verso uno silba lo que no acaba de saber decir en prosa cruda. Quizás estos versos ayudarán a otros a entender lo que yo he sentido en la marejadilla de esa historia...



SALMO ENTRE ESPERANZADO Y MELANCÓLICO
DE UN OBISPO TACHADO DE COMUNISTA

Cansados en la bruma, marineros; labradores al sol;
Cansados de mirar los ojos míos
¿de ver o de mirar?
Cansado de buscar, el corazón,
perdido y optimista
como un niño, en la aurora. bosque adentro, a la Vida;
como un barco, al ocaso, mar afuera, a la Muerte;
como un destino humano, amado desde Siempre.
cansada de ser vieja la cabeza (¿con gripe?, ¿con malaria?)
-la campana de la torre, con nido de cigüeñas, a pesar de las leyes-
llamada a responder por tantas altas cosas...
Cansado, todo entero, del cansancio
de tantos compañeros de camino
-¡si es que se cansaron!-,
Cansado de esperar, en todo caso, siempre.
De vivir, de esperar.
Cansado y descansando en la Esperanza!
La tarde en Gurupi
-Belén-Brasilia-
llueve con sol.
La tarde está de brujas.
-"Plou i fa sol, les bruixes es pentinen"-.
Las plan del jardín de las Hermanas
-Hermanas de Jesús Crucificado,
hermanas también mías-
son plantas de jardín, ni más ni menos,
vivas, en flor, creciendo, libremente!
Inútilmente llevo tres días
esperando
un «teco» de retorno
al Araguaia nuestro,
subversivo
-subversivo de garzas y de pacús de plata-.
No hay vuelo ni hay retorno y hay que esperar la
El arzobispo -hermano, digo yo-,
por razones de celo, sin duda muy laudables,
quiere llevarme a un tribunal condigno.
Soy, por lo visto y hecho, peligroso, comunista de mí!

-Igual que un toro en pleno presbiterio,
en los tiempos de aquellas buenas misas de las solemnes doce.

Como un sapo, nutrido de luna y de tinieblas, en la patena túrgida.
Como un pequeño Judas (traidor) entre los doce traidores...
La cosa está tan seria
que hay que llevarla a Roma
-a la Roma del César y a la Roma del Papa,
a la muy vieja usanza conocida-.
Hay que llevarla a Roma,
a través de las vías diplomáticas, por sagrado
O hay que llevarla a cuestas, [supuesto.
como una cruz de tantas, sin grandes heroísmos.

Como se lleva un niño, un herido, una azada.
O como una bandera de verde natural,
al paso de otras muchas,
bandera natural del Tercer Mundo, palmera caminante!

Con la verde esperanza
-muy natural, muy sobre-
de que seamos todos,
un poco,
cada día
-Vaticano II, Vaticano III, Jerusalén II, Belén, Belén I-
más libres, más humanos, más hermanos, más nuevos: los fieles, los pequeños sobre todo;
incluso los obispos
-otra vez pescadores de horizontes,
otra vez curtidores de Evangelio,
otra vez degollados, las cabezas sin mitra, en las plazas mayores del Imperio, para dar Testimonio.

Mira por dónde, uno se parece
a un Lutero cualquiera
-haciendo Ecumenismo, de contrabando y Gracia!-
(La augusta tradición de los mayores,
la insobornable Escuela que nos hizo,
¿qué se hizo?

La mare i els mossens
y el Padre Fundador
y el Codex,
¿qué se hicieron?)

La tarde llueve sol, sin muchas precisiones, la luz impenitente!
y los muchachos mixtos
juegan a pecho abierto,
en este claro patio de las buenas Hermanas, sin clausura y sin velos.

Sobre la mesa de esta galería
-donde espero y recuerdo,
un poco temeroso, la verdad sea dicha;
bastante esperanzado, en todo caso, siempre;
con un verso en rescoldo,
con un libro en la mano,
con el alma en Sus Manos, traspasadas de clavos y de Gloria;
dispuesto a lo que sea;
para que sea día
mañana,
cada día,
para que sea cada día Pascua...!
todavía persisten
-arrugadas,
¿de miedo?, ¿de vergüenza?-
unas flores de plástico,
...tan cerca del jardín!
-¿Qué le vamos a hacer?
¿Qué no le haremos?
¿Qué no le harás, Señor?
La Historia se va haciendo de pequeñas historias,
también mías.
Llueve con sol.
-Las brujas peinan luto,
prehistóricamente-...
Y el Reino va creciendo
con los nuevos muchachos,
en la Belén-Brasilia.

Don Sigaud, como dije, había mandado las denuncias, vía Nunciatura, a la Santa Sede. La pelota estaba en Roma.
Y a Roma fuimos a buscarla, Tomás y yo, para no desaprovechar el partido, el crecimiento de la libertad eclesial, la expresión de la comunión de Fe dentro del pluralismo de opciones concretas. Para que no continúen quedándose en los archivos o en las cancillerías eclesiásticas, los conflictos y las aspiraciones de la total Comunidad eclesial.
Fuimos a Roma, por carta. Enviándole, en manos, a Pablo VI, nuestro Pedro anciano y sufrido, este mensaje que publico aquí porque lo escribimos también para ser público.


A SU SANTIDAD, EL PAPA PABLO VI,
CIUDAD DEL VATICANO

Santo Padre:
En esta hora, en que el Episcopado Brasileño se siente vulnerado en nosotros y en otros de sus miembros, sometidos a sospecha, incluso por algún cohermano en el Apostolado, nos creemos en el deber fraterno y apostólico de comunicarnos con Vuestra Santidad.
Reafirmamos, en primer lugar, con jubilosa gratitud, nuestra fidelidad al Señor Jesús, dentro de su Iglesia, misteriosamente una y católica, y nuestra plena comunión con Vuestra Santidad, como Pedro del Colegio Apostólico y Pastor Universal de la Iglesia de Cristo.
Por las exigencias de esta fidelidad que el Concilio Vaticano II definió, con nueva luz, como un servicio evangélico a los Hombres, en sus sufrimientos y esperanzas, en cada tiempo y en cada lugar de la Historia, estamos siendo juzgados.
No pretendemos justificarnos, ni pedimos una privilegiada atención. Confiamos que Aquel que es el único Juez y el Testigo Fiel (Ap 1,5) juzgará un día misericordiosamente nuestras deficiencias.
Queremos apenas expresar a Vuestra Santidad nuestra preocupación -en este rumoroso proceso que nos envuelve- frente a la distorsión de la Doctrina Social de la Iglesia y la instrumentalización de algún miembro de sus Organismos. Esto, por razones diplomáticas o por discrepancias de visión, cuando éstas deberían caber perfectamente en el pluralismo que la vivencia histórica de la única Fe exige.
El Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios entre los hijos de los Hombres nos lleva a asumir, en nuestras respectivas Iglesias, los problemas y aspiraciones que constituyen el substrato de una vida humana condigna, la infraestructura indispensable para la realización de todos los hijos de Dios -en nuestro caso, particularmente, los indios, los humildes labradores, los emigrados del campo-.
Los últimos Documentos Oficiales de la Iglesia, más directamente preocupados con las exigencias de un nuevo orden socio-político-económico, nos confirman en esta opción.
Esta actitud, que consideramos evangélica y eclesial, engendra sus riesgos y contradicciones y suscita lógicamente prevenciones y hasta la persecución, por parte de los explotadores o privilegiados. Creemos que la Cruz de Cristo es la señal de la autenticidad de la Iglesia. Los siervos no podemos pretender ser mejor tratados que el Señor (Jn 15,20).
No tememos posibles sanciones de ningún poder contra nosotros. Nuestras vidas están sacramentalmente marcadas para el Servicio y el Sacrificio. Nos preocupa, entre tanto, por amarga experiencia de nuestras propias Iglesias y de tantas Iglesias de esta América Latina, en hora de Martirio y de Liberación, la suerte de los pequeños, el desconcierto y el desamparo en que quedaría el Pueblo de Dios, bajo las represalias de los poderosos, si nosotros, los pastores, pecásemos de omisión por el silencio o fuéramos cómplices por la ambigüedad.
Por eso recurrimos directa y públicamente a Vuestra Santidad cuyo ministerio de Pastor Universal puede, una vez más, en esta hora, confirmar en la Fe (Le 22,S2) y confortar en la Esperanza a sus hermanos, pastores y fieles.
Renovando el testimonio de nuestra total comunión, pedimos a Vuestra Santidad el aliento de la bendición y de la oración apostólica de Pedro.

Fraternalmente, en Cristo, el Señor
Tomás Balduino Pedro Casaldáliga
obispo de Goiás obispo de São Félix
Goiânia-Brasil, 16-V-1977».

En los días posteriores. Don Ivo, el Secretario General de la CNBB, hizo públicas denuncias contra la acción de la Seguridad Nacional que investigaba vidas y bienes de la Iglesia, y manifestó también su solidaridad con Tomás y conmigo.
Por añadidura, que yo no esperaba, el mismísimo «Osservatore Romano», órgano oficioso de la Santa Sede, había publicado, el 14 de abril, una crítica bastante favorable de Giovanni Caprile a este mi libro, Yo creo en la Justicia y en la Esperanza.
El comentarista de «L'Osservatore» insiste en que se lea el libro dentro de su contexto, lo que me parece muy razonable; porque fuera del contexto, dice, «ciertas expresiones podrían parecemos paradoxales e inadmisibles».
Conste, sin embargo, que esas ciertas expresiones «fuertes» -sobre la Iglesia y el Vaticano, sobre el Gobierno y la Sociedad- que yo escribo en el libro, para mí tienen valor también fuera del contexto que circundan las aguas del Araguaia y el Xingú y la línea fronteriza entre el Mato Grosso y el Pará. No me gustaría que se relativizaran excesivamente las cosas, porque así nos quedaríamos siempre en simples reformismos o en ambiguas connivencias, justificadas según los meridianos. Hablo del Vaticano sabiendo en qué meridiano está; y hablo del Capitalismo sabiendo que está en todos los meridianos.
Eso, con mi gratitud por el comentario de Caprile que vino como agua de mayo. «No quita lo cortés a lo valiente», dicen en mi celtibérica España.




jueves, 7 de mayo de 2015

LA MUERTE QUE DA SENTIDO A MI CREDO 4 (PEDRO CASALDÁLIGA)

4





Aquel otoño, del 24 al 27 de octubre, tuvimos un retiro espiritual en el Centro de Formación de Líderes, de la diócesis de Goiás -tantas veces acogedora Betania para nuestra Iglesia de São Félix-. Al socaire de las verdes montañas silenciosas, calzado de calles de piedra antigua donde los coches a duras penas caminan sobresaltándose, y cercado de tradiciones arcaicas, aquel Centro, bajo el cayado pastoral de Don Tomás, ayudado por sus colaboradores -criticados pero consecuentes-, se ha convertido en un foco de irradiación pastoral más allá incluso de las fronteras del País. Por sus comunidades eclesiales de labradores, conscientes y responsables, por un ancho magisterio del Pueblo de Dios en hojas multicopiadas y por la fermentadora presencia de la Iglesia de Goiás en las más significativas horas y recodos de la Iglesia nueva del Brasil.
Dicho sea en honra de Dios y de la Señora Santa Ana, madre de Nuestra Señora y Patrona de Goiás Velho.
El retiro fue orientado por Arturo Paoli, antiguo dirigente de Acción Católica en Italia y amigo de Montini, Hermanito del Evangelio ahora, escritor, contemplativo y comprometido con la verdadera Liberación -que es la total- en esta América Latina. Perseguido también, como es de evangélico derecho en estos casos.
El 12 de noviembre, mi Diario decía así, hablando de ese retiro:
«En buena hora para mí que, desde la muerte de João Bosco y por otras referencias y acontecimientos, me siento cada día más próximo a la esperada hora».
De hecho, la muerte rondaba, como diría García Lorca. Y uno la sentía, sobre todo cuando llegaba la noche o por ciertos caminos o delante de ciertas miradas y uniformes.
Testigos presenciales me informaron del intento de matarme, en São Félix, el mismo día 22 de setiembre en que don Adriano era secuestrado en Nova Iguaçu. ¿Querían, los enemigos del Pueblo, dar una «lección» a la Iglesia del Pueblo, simultáneamente en la ciudad y en el campo? Aquella mañanita yo había salido de São Félix para Porto Alegre, a orillas del río Tapirapé, donde el Pueblo celebraba sus fiestas de Nuestra Señora de la Liberación, la antigua y barcelonesa Virgen de la Merced, Libertadora de cautivos.
De ese retiro con Arturo Paoli recogí un florilegio de reflexiones sobre Dios, Jesucristo, la Iglesia, la Oración, la Vida Religiosa. Voy a copiar algunas:
«Jesús trae una nueva relación (amar es relacio­narse, la vida humana es relación);
- con el origen (el Padre),
- con los otros (los hermanos),
- con las cosas.
Y nos libera de las antiguas relaciones».
«La Iglesia es el lugar donde se hace visible, activa y actual (sacramentalmente) esa nueva relación que Cristo nos enseñó a vivir».
«Jesús nunca negó a Israel. Nunca aceptó a Israel. Ese es el misterio de la Iglesia frente al Mundo».
«La Iglesia es, fue y será siempre una tensión entre el culto y la profecía. (La tentación de dar un culto «puro» a Dios. Herencia de la cultura griega, dualista, maniquea. Falta de formación dialéctica.)»
«¿Cómo hace presente la Iglesia la Liberación de Cristo?:
 - por la lectura (positiva y negativa = crítica) de cada hora;
 - ayudando prácticamente al Hombre a  realizarse, según el plan de Dios, y a realizar el  Mundo;
-visibilizando la Salvación de Cristo; celebrándola».
«Contemplación es aquel descubrimiento por el cual una persona se siente profundamente amada del Padre, co-amada con los hermanos y amada de ellos, y entre las cosas amadas».
«Orar es frecuentar el Señor Jesús».
«Cuanto más profundamente entro en la oración, más me siento políticamente comprometido».
«Fui a convivir con los pobres porque ellos son el lugar privilegiado donde se manifiesta el Señor».
«La Vida Religiosa es anterior al Evangelio y coexiste con él, transformada por él, en la His­toria de la Iglesia. Lo que importa entonces es descubrir la vida religiosa evangélica».
«La Vida Religiosa ha fallado porque no ha presentado una alternativa a la sociedad de hoy».
«La Pobreza religiosa es la comedia más humorística de la Historia» (cito textualmente, pero estoy de acuerdo con la cita).
Durante ese retiro leí los originales del libro de Fray Mateus Rocha, dominico, sobre la Vida Religiosa -«Projeto de Vida Radical-, editado por «Vozes» y al que yo puse prólogo. El libro -que concuerda muy bien con las ideas de Arturo Paoli- es un manifiesto, inteligente y comprometedor, sobre la nueva Vida Religiosa. Su señal, su piedra de toque, será el Pueblo: la encarnación socio-política también. Por el Evangelio, claro. (Por el Evangelio, como raíz, savia y plenitud esperada. No por táctica, simplemente).
El libro propone la Vida Religiosa como aquel «santo desvío» (o «desvarío») de ayer, válido también hoy. Y todo él puede sintetizarse en estos tres puntos que son también tres niveles de vivencias:
- conciencia revolucionaria,
- actitud profética,
- vida radical.

Fray Mateus es un semianacoreta de «Emaús», «al margen de las estructuras» -como él dice-, contemplativo y activo entre los hombres y las criaturas amadas del campo y las montañas de Goiás. Uno de esos «maestros espirituales» que han sobrevivido a tantos magisterios muertos...

Diciembre. Día... (El Diario se olvidó del día):

«Llegué ayer a São Félix, después de viajar cinco días, desde Goiânia. El puente de los Areôes, caído y la vieja balsa, hundida. Ciento cincuenta coches esperando. Todo un pueblo.
Pasamos casi dos días Maxi y yo en un "barraco" de peones. (Allí escuché los relatos, vividos por ellos, de brutalidades y muertes en tantas haciendas muy conocidas, la Codeara incluida, naturalmente. Macabras muertes en masa, incluso, tiñendo el agua del lago..!).
Allá fuera están tensas las relaciones Iglesia-Estado. Primero y sobre todo por la Comunicaçáo Pastoral ao povo de Deus (que la Comisión Representativa de la CNBB publicó el día 25 de octubre). Después -la gota de agua- por la nota de la CPT (Comissão Pastoral da Terra) sobre el P. Maboni (misionero en la Prelatura de Conceição, al que la Represión atribuyó unas declaraciones malévolas, forjadas bajo la tortura)».
La «Comunicaçáo Pastoral ao Povo de Deus» es un documento extraordinario de la Iglesia del Brasil, por la oportunidad de su publicación, por el estilo, todavía nuevo, tan verdaderamente pastoral que pone el dedo del Evangelio en los hechos concretos, con nombres y lugares y responsabilidades. Analiza esos hechos y sus raíces, a la luz de la Palabra de Dios, y devuelve al Pueblo cristiano el eco de compromiso que esos hechos despertaron en los Pastores.
«Nuestra intención -dice, ya en la Introducción- es iluminar con la luz de la Palabra de Dios los acontecimientos actuales» (Meruri, don Adriano, Ribeirão Bonito, Dom Hélder, Censura, Riobamba...) «para que los cristianos tomen, delante de ellos, una actitud de fe y coraje, una animación parecida con aquélla que da el Libro del Apocalipsis. Al cristiano le está prohibido tener miedo. Le está prohibido estar triste».

El Diario, en ese mismo día X, interpretaba:
«Hay unas ciertas ganas de contener a la Iglesia "de la Tierra", a nuestra Iglesia de la Amazonia.
Es Adviento. Siempre es Adviento. Ven, Señor Jesús».
«En el Encuentro del equipo de la Prelatura, Carlos Mesters nos dio unas deliciosas lecciones de Biblia. Yo me encontré otra vez con ella, con una fresca sensación de hallazgo, de plenitud. Era el Señor que hablaba y actuaba. Era su Pueblo. Era el luminoso Misterio de la Historia y la Esperanza humanas».

«1977. Enero. Día 6. Epifanía. Día de la Luz ma­nifestada. Día de la fidelidad de la Luz. Día de la universal Evangelización. Día de la Fe Católica. Día de la Salvación de todos los Pueblos de la Tierra. Día de la Misión. Epifanía del Señor.
"Dios (encarnándose), dice L. Boff, no responde pero vive una respuesta."
Sigo deseando la contemplación, el «desierto». Que, en todo caso, deberé hacer dentro de mí, a fuerza de fe y de escucha. En la oración y en la paz conquistada y gratuita.
Llueve. Llueve intensamente.
Mañana, Dios mediante, voy a Conceição do Araguaia, para una concelebración de solidaridad con las Iglesias de Conceição y de Marabú, particularmente atribuladas esta temporada última."
(Mientras escribo estas líneas, recibo la noticia de que, otra vez, la tercera, Don Estêváo y Don Alano, obispos de Conceição y de Marabá, respectivamente, han tenido que responder a Investigación Policial Militar, en Belén, con varios de sus colaboradores. Porque esas Iglesias se han comprometido con el Pueblo en la problemática de la tierra, sencillamente.
A ambos acabo de enviar un telegrama de co­munión total. Ya que nos hacen solidarios en la sos­pecha y en la persecución, seamos -antes y después- solidarios en la comunión fraterna, y en la Esperanza. Todo es Araguaia. Todo es un mismo Pueblo. Todo es una sola Iglesia).
«Anoche -sigue el Diario- hablábamos, con Pedrito, sobre el ministerio sacerdotal. Sobre la sacramentalización. Sobre el pueblo-masa y las comunidades. Que el Espíritu Santo nos muestre el camino. No po­demos pretender hacer un gheto puritano. Tampoco debemos desvirtuar la sal, el fermento. Los Sacramentos continúan siendo para los hombres; también para los hombres de hoy.
Muchas muertes matadas, dentro de la región de la Prelatura. No sé cómo enfrentar ese doloroso misterio. Se mata exasperadamente. Se mata porque no se vive. Estamos lejos de la Justicia que haga posible una alegre convivencia humana en la que la vida tenga valor central».

«Febrero. Día 2. «En Cristo, Dios tiene para siempre rostro humano".
"Dios no justifica la permanencia sino el porvenir".
Porque fue Jesús y es Jesús para siempre, es el Cristo Señor, ese Hijo de Dios hecho hombre que, como hombre histórico, revela al Dios verdadero y distinto, Padre de todos los hombres, Señor de todos los Pueblos.
(Acabo de leer un buen libro de Christian Duquoc: «Jesús, Hombre libre»),
Martirio, el testimonio de la palabra, de la vida, de la muerte.
«Día 25. Copio estas reflexiones de Héctor Borrat, director que fue, en Montevideo, de la penetrante revista «Víspera», cerrada por la represión. (Estas reflexiones son de un artículo suyo: "El postconcilio desde América Latina", publicado en «El Ciervo»):
"...Suele mantenerse esa empecinada pretensión de "unidad", abstracta y por encima de las disputas, que tantos pastores confunden con la "koinonia".
...Conservadores, desarrollistas y revolucionarios comparten una desesperanzada memoria de Jesucristo. Bajo signos ideológicos contrapuestos, sus imágenes de El quedan ancladas en el pasado. Lo recuerdan, pero no Lo esperan. Privándolo de su futura parusía Lo privan de contemporaneidad. Lo dejan muerto, veinte siglos muerto, y por tanto sin poderes para, convocar la asamblea de fe, sin poderes para libertar esta tierra y esta historia".


Estoy leyendo el libro de Hans Küng, «Ser cristiano». Me gustan el enfoque y el aliento de "Suma". Quizás el sentido socio-político sea demasiado "europeo"...