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sábado, 17 de junio de 2023

Acto de Consagración al Corazón Inmaculado de María

 

Acto de Consagración al Corazón Inmaculado de María

Oh María, Madre de Dios y Madre nuestra, nosotros, en esta hora de tribulación, recurrimos a ti. Tú eres nuestra Madre, nos amas y nos conoces, nada de lo que nos preocupa se te oculta. Madre de misericordia, muchas veces hemos experimentado tu ternura providente, tu presencia que nos devuelve la paz, porque tú siempre nos llevas a Jesús, Príncipe de la paz.

Nosotros hemos perdido la senda de la paz. Hemos olvidado la lección de las tragedias del siglo pasado, el sacrificio de millones de caídos en las guerras mundiales. Hemos desatendido los compromisos asumidos como Comunidad de Naciones y estamos traicionando los sueños de paz de los pueblos y las esperanzas de los jóvenes. Nos hemos enfermado de avidez, nos hemos encerrado en intereses nacionalistas, nos hemos dejado endurecer por la indiferencia y paralizar por el egoísmo. Hemos preferido ignorar a Dios, convivir con nuestras falsedades, alimentar la agresividad, suprimir vidas y acumular armas, olvidándonos de que somos custodios de nuestro prójimo y de nuestra casa común. Hemos destrozado con la guerra el jardín de la tierra, hemos herido con el pecado el corazón de nuestro Padre, que nos quiere hermanos y hermanas. Nos hemos vuelto indiferentes a todos y a todo, menos a nosotros mismos. Y con vergüenza decimos: perdónanos, Señor.

En la miseria del pecado, en nuestros cansancios y fragilidades, en el misterio de la iniquidad del mal y de la guerra, tú, Madre Santa, nos recuerdas que Dios no nos abandona, sino que continúa mirándonos con amor, deseoso de perdonarnos y levantarnos de nuevo. Es Él quien te ha entregado a nosotros y ha puesto en tu Corazón inmaculado un refugio para la Iglesia y para la humanidad. Por su bondad divina estás con nosotros, e incluso en las vicisitudes más adversas de la historia nos conduces con ternura.

Por eso recurrimos a ti, llamamos a la puerta de tu Corazón, nosotros, tus hijos queridos que no te cansas jamás de visitar e invitar a la conversión. En esta hora oscura, ven a socorrernos y consolarnos. Repite a cada uno de nosotros: “¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?”. Tú sabes cómo desatar los enredos de nuestro corazón y los nudos de nuestro tiempo. Ponemos nuestra confianza en ti. Estamos seguros de que tú, sobre todo en estos momentos de prueba, no desprecias nuestras súplicas y acudes en nuestro auxilio.

Así lo hiciste en Caná de Galilea, cuando apresuraste la hora de la intervención de Jesús e introdujiste su primer signo en el mundo. Cuando la fiesta se había convertido en tristeza le dijiste: «No tienen vino» (Jn 2,3). Repíteselo otra vez a Dios, oh Madre, porque hoy hemos terminado el vino de la esperanza, se ha desvanecido la alegría, se ha aguado la fraternidad. Hemos perdido la humanidad, hemos estropeado la paz. Nos hemos vuelto capaces de todo tipo de violencia y destrucción. Necesitamos urgentemente tu ayuda materna.

Acoge, oh Madre, nuestra súplica.
Tú, estrella del mar, no nos dejes naufragar en la tormenta de la guerra.
Tú, arca de la nueva alianza, inspira proyectos y caminos de reconciliación.
Tú, “tierra del Cielo”, vuelve a traer la armonía de Dios al mundo.
Extingue el odio, aplaca la venganza, enséñanos a perdonar.
Líbranos de la guerra, preserva al mundo de la amenaza nuclear.
Reina del Rosario, despierta en nosotros la necesidad de orar y de amar.
Reina de la familia humana, muestra a los pueblos la senda de la fraternidad.
Reina de la paz, obtén para el mundo la paz.

Que tu llanto, oh Madre, conmueva nuestros corazones endurecidos. Que las lágrimas que has derramado por nosotros hagan florecer este valle que nuestro odio ha secado. Y mientras el ruido de las armas no enmudece, que tu oración nos disponga a la paz. Que tus manos maternas acaricien a los que sufren y huyen bajo el peso de las bombas. Que tu abrazo materno consuele a los que se ven obligados a dejar sus hogares y su país. Que tu Corazón afligido nos mueva a la compasión, nos impulse a abrir puertas y a hacernos cargo de la humanidad herida y descartada.

Santa Madre de Dios, mientras estabas al pie de la cruz, Jesús, viendo al discípulo junto a ti, te dijo: «Ahí tienes a tu hijo» (Jn 19,26), y así nos encomendó a ti. Después dijo al discípulo, a cada uno de nosotros: «Ahí tienes a tu madre» (v. 27). Madre, queremos acogerte ahora en nuestra vida y en nuestra historia. En esta hora la humanidad, agotada y abrumada, está contigo al pie de la cruz. Y necesita encomendarse a ti, consagrarse a Cristo a través de ti. El pueblo ucraniano y el pueblo ruso, que te veneran con amor, recurren a ti, mientras tu Corazón palpita por ellos y por todos los pueblos diezmados a causa de la guerra, el hambre, las injusticias y la miseria.

Por eso, Madre de Dios y nuestra, nosotros solemnemente encomendamos y consagramos a tu Corazón inmaculado nuestras personas, la Iglesia y la humanidad entera, de manera especial Rusia y Ucrania. Acoge este acto nuestro que realizamos con confianza y amor, haz que cese la guerra, provee al mundo de paz. El “sí” que brotó de tu Corazón abrió las puertas de la historia al Príncipe de la paz; confiamos que, por medio de tu Corazón, la paz llegará. A ti, pues, te consagramos el futuro de toda la familia humana, las necesidades y las aspiraciones de los pueblos, las angustias y las esperanzas del mundo.

Que a través de ti la divina Misericordia se derrame sobre la tierra, y el dulce latido de la paz vuelva a marcar nuestras jornadas. Mujer del sí, sobre la que descendió el Espíritu Santo, vuelve a traernos la armonía de Dios. Tú que eres “fuente viva de esperanza”, disipa la sequedad de nuestros corazones. Tú que has tejido la humanidad de Jesús, haz de nosotros constructores de comunión. Tú que has recorrido nuestros caminos, guíanos por sendas de paz. Amén. 

miércoles, 5 de junio de 2019

Catequesis del Papa: “En Rumanía se vivió una importante dimensión ecuménica” 05062019

Catequesis del Papa: “En Rumanía se vivió una importante dimensión ecuménica”

“La dimensión ecuménica del Viaje Apostólico a Rumanía”, tema de la catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 5 de junio de 2019.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano
“Queridos hermanos y hermanas: el fin de semana pasado realicé un viaje apostólico a Rumanía, bajo el lema: ‘caminando juntos’. Tenemos la gracia de vivir un tiempo de relación fraterna entre las diferentes iglesias cristianas”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del primer miércoles de junio de 2019, explicando la dimensión ecuménica de su 30° Viaje Apostólico Internacional. “En Rumanía – precisó el Pontífice – la mayoría de los fieles pertenece a la Iglesia Ortodoxa; y la comunidad católica, tanto griega como latina, es viva y activa. La unidad entre todos los cristianos, aun no siendo plena, se basa en el único bautismo y está sellada por el sufrimiento y la sangre derramada durante la persecución bajo un régimen ateo”

Gratitud con quienes han contribuido en esta Visita

En su catequesis, el Santo Padre expresó su agradecimiento a las Autoridades civiles y eclesiásticas y a todos los que han contribuido en esta visita. “Sobre todo – precisó el Papa – doy gracias a Dios por permitir que el Sucesor de Pedro regrese a ese país, veinte años después de la visita de San Juan Pablo II”.
“Los diversos encuentros pusieron de relieve el valor y la necesidad de caminar juntos, tanto entre cristianos, en el plano de la fe y de la caridad, como entre ciudadanos, en el plano del compromiso civil”

El único Bautismo, unión entre todos los cristianos

El Papa Francisco recordando el lema del Viaje dijo que, había exhortado a “Caminar juntos” y su alegría fue poder hacerlo no desde lejos, ni desde arriba, sino caminando entre el pueblo rumano, como un peregrino en su tierra. “Como cristianos, tenemos la gracia de vivir un tiempo de relaciones fraternas entre las diferentes Iglesias. En Rumania – subrayó el Pontífice – la mayoría de los fieles pertenecen a la Iglesia Ortodoxa, actualmente guiada por el Patriarca Daniel, a quien dirijo mis pensamientos fraternos y agradecidos. La comunidad católica, tanto ‘griega’ como ‘latina’, es viva y activa. La unión entre todos los cristianos, aunque incompleta, se basa en el único Bautismo y está sellada por la sangre y el sufrimiento padecido juntos en los tiempos oscuros de las persecuciones, especialmente en el último siglo bajo el régimen ateo”.



Día Mundial del Medio Ambiente: “Reducir la contaminación del aire” 05062019


Día Mundial del Medio Ambiente: “Reducir la contaminación del aire”.

La celebración de este día fue instituida por la Organización de las Naciones Unidas en 1974 con el fin de concienciar y buscar soluciones a la reducción de la capa de ozono, la gestión de productos químicos tóxicos, la desertificación o el calentamiento global.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano
En este día se recuerda que, el ser humano es a la vez obra y artífice del medio que lo rodea, el cual le da el sustento material y le brinda la oportunidad de desarrollarse intelectual, moral, social y espiritualmente. En la larga y tortuosa evolución de la especie humana en este planeta se ha llegado a una etapa en que, gracias a la rápida aceleración de la ciencia y la tecnología, las personas han adquirido el poder de transformar, de innumerables maneras y en una escala sin precedentes, cuanto las rodea.

Proteger y mejorar el medio ambiente

Las Naciones Unidas, conscientes de que la protección y el mejoramiento del medio humano es una cuestión fundamental que afecta al bienestar de los pueblos y al desarrollo económico del mundo entero, designaron el 5 de junio "Día Mundial del Medio Ambiente". La celebración de este día nos brinda la oportunidad de ampliar las bases de una opinión pública bien informada y de una conducta de los individuos, de las empresas y de las colectividades inspirada en el sentido de su responsabilidad en cuanto a la conservación y la mejora del medio. Este día ha ido ganando relevancia desde que comenzó a celebrarse en 1974 y, ahora, es una plataforma mundial de divulgación pública con amplia repercusión en todo el globo.
El país anfitrión del Día Mundial del Medio Ambiente, donde tienen lugar las celebraciones oficiales, varía anualmente. Este año es China.

Tema 2019: Unidos por un planeta sin contaminación del aire

Cada Día Mundial del Medio Ambiente se centra en un tema con que concienciar al público sobre un asunto ambiental particularmente apremiante. El tema para 2019 gira en torno a la "Contaminación del aire"; una llamada a la acción con que ayudar a combatir un grave problema que afecta a millones de personas en todo el mundo. Con la elección de este tema, China, el organizador del Día Mundial del Medio Ambiente de este año, nos invita a considerar los cambios que podemos hacer en nuestro día a día para reducir la contaminación del aire que generamos en nuestra vida cotidiana.
El objetivo es, ni más ni menos, que eliminar de forma progresiva nuestra contribución individual al calentamiento global y, de este modo, detener sus perniciosos efectos en nuestra salud, y la del planeta.

92% de la población respira aire contaminado

Nueve de cada diez personas en todo el mundo están expuestas a niveles de contaminación que superan los niveles de seguridad señalados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según datos de la ONU, el 92% de la población mundial no respira aire limpio y la contaminación del aire le cuesta a la economía mundial 5 billones de dólares al año en costos de bienestar. Cada año, 7 millones de personas mueren prematuramente a causa de la contaminación del aire; de éstas, alrededor de 4 millones viven en la zona de Asia y el Pacífico.


miércoles, 13 de marzo de 2019

Ejercicios espirituales. Abad Gianni: Cultivemos utopías sanas 12032019


2019.03.10 Inizio Esercizi Spirituali



Ejercicios espirituales. Abad Gianni: Cultivemos utopías sanas

“El presente de la infamia, la sangre, la indiferencia” y “¿Recuerdas?”. Son los temas escogidos para las meditaciones, matutina y vespertina, de este martes por el Abad Bernardo Francesco Maria Gianni, que este año predica los Ejercicios Espirituales para el Papa y la Curia Romana en preparación a la Pascua en la Casa del Divino Maestro de Ariccia

María Fernanda Bernasconi – Ciudad del Vaticano
“Estamos aquí para reavivar las brasas con nuestro aliento”, es el título de la predicación de ayer por la tarde, en el ámbito de este retiro que cada día comienza con la celebración de la Santa Misa y concluye con las Vísperas y la Adoración Eucarística.
El Abad Bernardo Francesco Maria Gianni está proponiendo en sus meditaciones conceptos entretejidos con citas y llamadas como suave soplo a las brasas de la esperanza y de la confianza. Aludiendo a la famosa figura del político italiano católico Giorgio La Pira, incansable constructor de la paz, y al poder evocador de la poesía de uno de los poetas italianos más prestigiosos del Siglo XX, Mario Luzi, sin olvidar el pensamiento del sacerdote, escritor y académico italiano muy conocido por el mismo Papa Francisco, Romano Guardini, el predicador orientó sus reflexiones hacia una mirada evangélica sobre las ciudades, a fin de que se conviertan en “lugares ardientes de amor, de paz y de justicia”.

Reavivar el fuego para contemplarlo con esperanza

Es lo que Mario Luzi nos hace cantar. La ciudad que fue el sueño de Giorgio La Pira, es una ciudad en la que reavivar el fuego, para que la humanidad vuelva a contemplarlo con renovada esperanza, reconociéndolo, como a menudo tratamos de decir, como “un lugar por donde pasa el Señor, un lugar visitado por el Señor”.
El benedictino olivetano, Abad de San Miniato al Monte en Florencia, recordó asimismo a los presentes en este retiro de Cuaresma que el fuego del amor de Jesús también está confiado como “testimonio” a la “custodia” y a la “pasión” de cada uno. Y este tiempo de conversión nos permite reavivar el fuego que se ha vuelto menos ardiente “a causa de la resignación, la costumbre y la tibieza”, que justamente reprochan algunas páginas importantes del mismo Apocalipsis.
Es verdad. Nos lo recuerda la Carta a los Romanos, capítulo once, versículo veinte: los dones y la llamada de Dios son irrevocables. Pero, ¿cómo podemos eximirnos de la búsqueda apasionada de ese combustible necesario para mantener encendida, ardiente y en crecimiento la llama de la vocación que hemos recibido?

La presunción de no tener necesidad de nada

El Abad Gianni advirtió asimismo ante la presunción de no tener “necesidad de nada”, con la que – afirmó – “nos consideramos verdaderamente dispensados de tener que tomar en serio y cuidar este inmenso don que el Señor nos ha dado”, “con una vida de oración, de escucha de su Palabra, alimentándonos con la santa y divina Eucaristía, viviendo una fraternidad radical que brota de la escucha de la Palabra y de la conformación con la lógica eucarística con la que la vida divina se hace camino en nosotros”. Y “se abre paso de verdad” – insistió –  “místicamente, con la fuerza del Espíritu Santo”.
Un aliento que es la fuerza del Espíritu Santo, que se digna pasar a través de nosotros, que se digna transfigurar nuestras debilidades y nuestras fragilidades, haciéndolas capaces de levantar de nuevo la llama de los deseos ardientes.

La sinfonía de las estaciones

Recordando nuevamente las palabras del “profeta de la esperanza”, Giorgio La Pira, el monje afirmó que un hombre puede “nacer cuando es viejo”. Y explicó que esto sucede “si nos sentimos necesitados de la necesidad y deseosos del deseo”, y no cuando participamos realmente “en este acontecimiento pascual de un auténtico renacimiento desde arriba”.
Se trata pues de redescubrir que nuestra interioridad tiene una sinfonía, tiene una polifonía en el espíritu mucho más rica y articulada que la que el tiempo mecánico de nuestros relojes nos parece sugerirnos. San Pablo, en su Segunda Carta a los Corintios, usa palabras de extraordinaria fuerza evocativa y de gran verdad espiritual y antropológica: “Por eso no nos desanimamos, pero incluso si nuestro hombre exterior va deshaciéndose, el interior se renueva día a día”.

Resistir a las cenizas del mundo
Por lo tanto, no debemos rendirnos “a las cenizas dentro y fuera de nosotros” – dijo el predicador –  porque esta “segunda creación puede realizarse en todo hombre, a través de cada palabra, a través de cada acontecimiento”. Y añadió textualmente:
Una perspectiva que me parece que devuelva a la condición humana una dignidad que no es trivialmente agradable en una “autorreferencialidad” pecaminosa, sino que, por el contrario, la impulsa a una – repito – inquietud que genere la Pascua por doquier y de cualquier manera, en una perspectiva en la que hemos optado por contemplar en el espacio de la convivencia ciudadana, porque advertimos que, sobre todo allí, se anida la gran tentación de reconocerse sólo como cenizas inertes, fruto de una combustión que ha hecho estallar las esperanzas y los sueños y especialmente – permítanme decirlo – de las nuevas generaciones.
De aquí la importancia – prosiguió diciendo el Abad – de no perseguir “resultados inmediatos que produzcan un beneficio político fácil, rápido y efímero”, sino acciones capaces de generar “nuevos dinamismos en la sociedad”, capaces de dar pleno desarrollo al ser humano.

La posibilidad de un nuevo comienzo

Ciertamente la vida es “hábito, como una constricción, como un reloj” – añadió el predicador – pero siempre está “el momento de la decisión”: y ésta es la “fuerza del inicio”, la “fuerza de la novedad” que “nace del espíritu, del corazón”. En la elección toma sustancia la libertad del hombre, que debería plasmarse siguiendo el ejemplo de Cristo, en lugar de “escuchar a las personas desilusionadas e infelices”, a “quienes cínicamente recomiendan no cultivar esperanzas en la vida”, a “quien apaga todo entusiasmo al nacer diciendo que ninguna empresa vale el sacrificio de toda una vida”.
No escuchemos a los “viejos” de corazón que sofocan la euforia juvenil. Vayamos a los ancianos que tienen ojos brillantes de esperanza. En cambio, cultivemos utopías sanas. Dios nos quiere capaces de soñar como Él y con Él mientras caminamos muy atentos a la realidad. Sueño, fuego, llama. Soñar con un mundo diferente. Y si un sueño se apaga, volver a soñarlo de nuevo, tomando con esperanza el recuerdo de los orígenes, aquellas brasas que quizás después de una vida no tan buena, están escondidas bajo las cenizas de nuestro primer encuentro con Jesús.
Los temas de mañana, miércoles 13 de marzo – en que se recordará el VI aniversario de la elección del Santo Padre Francisco a la Cátedra de Pedro – serán: “Los deseos ardientes” y “Sus banderas de paz y amistad”.

Ejercicios espirituales. Abad Gianni: mostramos la belleza de la memoria 13032019


Pope Francis Spiritual Exercises


Ejercicios espirituales. Abad Gianni: mostramos la belleza de la memoria

En el VI aniversario de su Pontificado el Papa y la Curia Romana prosiguen sus Ejercicios Espirituales en preparación a la Pascua. “Los deseos ardientes” y “Sus banderas de paz y amistad” son los temas propuestos para este miércoles por el Abad Bernardo Francesco Maria Gianni
María Fernanda Bernasconi – Ciudad del Vaticano

También hoy, en el día en que en que la Iglesia celebra el sexto aniversario de la elección del Papa, Francisco prosigue realizando los Ejercicios Espirituales en preparación a la Pascua junto a la Curia Romana, en la Casa del Divino Maestro de la localidad de Ariccia, donde permanecerá hasta el viernes. Por esta razón durante esta semana se han suspendido todas las audiencias pontificias, incluida la general de este miércoles.
En ese apacible lugar, situado a 300 metros sobre el nivel del mar, enmarcado por el lago de Albano, el aire fresco y una profunda quietud, los días transcurren marcados por la Misa matutina, la oración, Laudes y Vísperas, la Adoración Eucarística y la catequesis del Abad benedictino de San Miniato al Monte.

Además, hay momentos de encuentro y convivencia como el almuerzo o la cena, pero son el silencio y la meditación – en este tiempo de Cuaresma – los protagonistas de estas horas. Así, mientras más allá del cerco de la Casa del Divino Maestro siguen llegando mensajes de buenos deseos de los jefes de Estado y de Gobierno, de las autoridades civiles y eclesiásticas y de los sencillos fieles, para celebrar que el 13 de marzo de 2013 que hizo de Jorge Mario Bergoglio, el primer Papa latinoamericano de la historia, Francisco continúa su retiro, en espera de reanudar sus compromisos públicos, el próximo viernes y, de modo especial el domingo 17 de marzo en que rezará el Ángelus con los fieles que se darán cita en la Plaza de San Pedro.

Mientras tanto en estos días, con el rosario y la Biblia en la mano, el Pontífice está acostumbrado a ocupar su lugar, siempre en medio de los bancos y nunca en primera fila, como documentan nuestras cámaras, para escuchar como sus hermanos, las valiosas ideas del monje benedictino que está llevando a cabo sus meditaciones sobre el tema general de: "La ciudad de los deseos ardientes". Para la Pascua miradas y gestos en la vida del mundo".
“ Le pedimos al Señor que sea para usted luz, apoyo y consuelo en su tarea de confirmar a sus hermanos en la fe, que sea el fundamento de la unidad y que muestre a todos el camino que conduce al cielo ”


El saludo del Cardenal Giovanni Battista Re

Y esta mañana, antes de la celebración de la Santa Misa, el Cardenal Giovanni Battista Re deseó lo mejor al Santo Padre en el aniversario de su elección.
Santísimo Padre, hoy es su sexto aniversario de la elección como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica. Mientras hablo en nombre de todos los presentes, quisiera decirle, Santidad, que nos alegramos, estamos llenos de alegría al poder celebrar esta Misa matutina junto a usted, presidida por usted. Y también me gustaría decirle que le pedimos al Señor que sea para usted luz, apoyo y consuelo en su tarea de confirmar a sus hermanos en la fe, que sea el fundamento de la unidad y que muestre a todos el camino que conduce al cielo. Bendíganos, Santo Padre, y sepa que estamos verdaderamente cerca de usted con gran afecto y con sincera devoción”.
“Los deseos ardientes” y “Sus banderas de paz y amistad”. Son los temas escogidos para las meditaciones, matutina y vespertina, de este miércoles por el Abad Bernardo Francesco Maria Gianni, que este año predica los Ejercicios Espirituales para el Papa y la Curia Romana.

Papa Francisco: seis años de Pontificado con la fuerza del Espíritu 13032019


Papa Francisco: seis años de Pontificado con la fuerza del Espíritu

En este aniversario, repasemos juntos los aspectos espirituales del Magisterio del Papa Francisco, a veces silenciados por la dimensión social amplificada por los medios de comunicación: del cristocentrismo de la fe en el poder de la oración, de la santidad de la vida cotidiana a la dimensión mariana
Sergio Centofanti - Ciudad del Vaticano

Han pasado seis años desde aquel 13 de marzo de 2013, cuando fue elegido el primer Papa del continente americano, el primer jesuita, el primero con el nombre de Pobre de Asís. Más allá de los acontecimientos y de los hechos más famosos de estos 2191 días con el Papa Francisco, 265º Sucesor de Pedro, podemos subrayar 10 puntos de su pontificado, más específicamente espirituales, que no siempre aparecen en las crónicas.

1. Vivir la fe es encontrarse con Jesús

En el centro del magisterio del Papa Francisco está el misterio del encuentro con el Señor, verdadero Dios y verdadero hombre, del que brota el primer anuncio, el "kerygma": "Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora está vivo, a tu lado cada día, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte" (Evangelii gaudium, 164). La fe no es una ideología -las ideas dividen y levantan muros- sino un encuentro concreto con nuestro Salvador que nos mueve a encontrarnos con los demás, cambiando nuestras vidas para siempre: de este encuentro de amor nace el deseo de llevar la alegría del Evangelio al mundo. Es la fuerza del amor de Jesús, vivido en primera persona, lo que nos impulsa a decir la buena nueva, que es para todos: los cristianos no son más que pobres mensajeros que tienen que decir algo infinitamente más alto que ellos mismos.

2. Oración: Dios es nuestro Padre y nosotros somos hermanos y hermanas

La oración -dice el Papa Francisco- es la base de la vida cristiana: sustancialmente, más allá de las palabras, significa estar con Dios, confiarse al Padre. La verdadera oración es una relación viva, una experiencia cotidiana, hecha de escucha y diálogo, de consuelo y liberación, pero también de cólera: "Esto también es oración. Le gusta cuando te enfadas y le dices en su cara lo que sientes, porque es un Padre".  En la prueba -observa- la oración del "por qué" puede fluir de nuestros corazones: un grito lanzado en las tinieblas de la tribulación, porque nadie puede entender plenamente el dolor. Orar -afirma Francisco- es comprender que somos hijos de un único Padre que no nos abandona y nos hace descubrir hermanos más allá de nuestras pequeñas fronteras. Orar es salir al encuentro del otro, un misterio de amor que siempre ha estado en la mente de su Creador.

3. El Espíritu Santo está perturbando

Un aspecto fuerte de este pontificado es la invitación a dejarse cambiar por el Espíritu Santo. La vida del cristiano -repite a menudo el Papa- es una conversión continua, un éxodo diario del yo hacia ti, del cierre a la salida, de la defensa a la recepción: es una necesidad de profunda renovación espiritual que choca con nuestra resistencia a no dejarnos transformar por la caridad, tal vez en nombre de una verdad que queremos poseer como un paquete de doctrinas que no dejan lugar a dudas. En cambio, subraya el Papa, el Espíritu "perturba" con sus sorpresas, avanza con sus fuerzas, hace crecer en la fe con su sabiduría, pero también con sus dudas: "En un sentido positivo", las dudas "son un signo de que queremos conocer mejor a Jesús y el misterio de su amor por nosotros. El Espíritu Santo nos hace verdaderos evangelizadores: no buscadores de prosélitos para adoctrinar y encerrar en una secta, sino simples portadores de la Verdad hecha persona, que no se impone sino que nos hace libres.

4. Una Iglesia con puertas abiertas

La Iglesia es un sacramento de salvación y por eso -dice el Papa- "está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre". Aunque puede suceder que "actuemos como controladores de la gracia y no como facilitadores. Pero la Iglesia no es una aduana, es la casa del padre donde hay lugar para cada uno con su vida cansada". "Ni siquiera las puertas de los sacramentos deben estar cerradas por ninguna razón. Inventamos el octavo sacramento, dice, el de las costumbres pastorales. Así pues, "la Eucaristía, aunque constituye la plenitud de la vida sacramental, no es una recompensa para el perfecto, sino un generoso remedio y alimento para el débil. Estas convicciones - observa el Papa Francisco - tienen también consecuencias pastorales que estamos llamados a considerar con prudencia y audacia". La comunidad cristiana está llamada a convertirse en un buen samaritano para inclinarse sobre los hermanos y hermanas heridos que quedan a un lado del camino. Pero es necesario no encerrar a Jesús en los templos: está llamando a la puerta para salir y dar vida.

5. Una continua renovación espiritual

La Iglesia, pueblo de Dios -dice el Papa-, está llamada a renovarse constantemente para ser cada vez más fiel a Cristo. Es un dinamismo interior movido por el Espíritu que hace comprender mejor las verdades cristianas y hace crecer la comprensión de la fe: es ese desarrollo de la doctrina el que puede escandalizar, pero que en 2000 años de historia ha dado muchos pasos que hoy nos parece que se dan por sentados. El peligro es absolutizar un momento histórico dado y cristalizarlo en una forma particular, perdiendo la perspectiva de un viaje. Es una Iglesia que se deja purificar en las pruebas, como el escándalo de los abusos, "una Iglesia pobre para los pobres" que existe para servir y saber caminar juntos, clero, religiosos y laicos, hombres y mujeres, más allá de cualquier tentación de clericalismo. Es la perversión mundana del sacerdocio: de ser una fuerza vital de salvación, se convierte en una mano depredadora que roba y devasta. El Papa hizo un fuerte llamamiento a los pastores para que no sean príncipes, sino pastores que compartan la alegría y el sufrimiento de la comunidad. En la conciencia de que somos un "no pueblo" y sólo Dios nos hace su "pueblo".

6. La verdadera fe nos pone en crisis

El Papa Francisco ha puesto tanto de nuestro cristianismo en crisis. Al hacerlo, Jesús espoleó a los así llamados vecinos, luego fueron escribas y fariseos, y lanzó puentes hacia los así llamados lejanos. Obligó, con un lenguaje a menudo fuerte y colorido, a tomar posición sobre sus palabras: podemos aceptarlas con humildad dejándonos corregir o rechazarlas con indignación ofendida. "Una fe que no nos pone en crisis -dijo- es una fe en crisis; una fe que no nos hace crecer es una fe que debe crecer; una fe que no nos cuestiona es una fe sobre la que debemos cuestionarnos; una fe que no nos anima es una fe que debe animarnos; una fe que no nos molesta es una fe que debe ser molestada". Porque Dios, que se hace hombre y muere, crucificado por nosotros y resucita, no puede dejar de molestar. Los fariseos tenían todo claro acerca de la fe, así que la poseían como un objeto y podían manejarla, preservando la seguridad de su poder; y podían engañar a Dios. En cambio, Jesús nos llama a seguirlo en sus caminos que no son nuestros caminos. A veces el lenguaje de Francisco puede no gustarle, puede parecer duro, pero es un estímulo para repensar siempre la propia fe porque no la damos por sentada y no caemos en un riesgo fácil para los que se consideran cercanos: la hipocresía.

7. La caridad por encima de todo

La esencia del cristianismo -repite el Papa- es la caridad. Podemos anunciar al mundo las verdades más grandes de la fe dando incluso vida, haciendo maravillas y cazando demonios, pero sin amor no somos nada. La caridad no es una abstracción. Francisco no se cansa de recordar que al final de nuestras vidas seremos juzgados por algo muy concreto. Y cita a menudo el capítulo 25 del Evangelio de Mateo: "Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me acogisteis, desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, encarcelado y vinisteis a visitarme". En esta continua llamada a la atención de los pobres, de los migrantes y de los sufrimientos de todo tipo, a quienes quiere abrazar por primera vez en las audiencias, a veces no se entiende al Papa, se le acusa de hacer prevalecer el aspecto social sobre el trascendente. Todo lo contrario. Este llamamiento tiene una raíz escatológica profunda: pensar en el juicio final. En la tarde de la vida será nuestro amor concreto en esta vida el que nos juzgará. Si no reconocemos a Cristo en el rostro de los pobres, no reconoceremos a Jesús cuando lo veamos cara a cara.

8. La santidad es la misericordia de la vida cotidiana

Este es el tiempo de la misericordia. Es otra frase de Francisco a menudo malentendida, como si cayera en la bondad relativista. La misericordia del Señor, repite el Papa, es infinita, pero si no la aceptamos tomamos la llamada ira de Dios. Es el infierno, el rechazo del amor de Dios. El Todopoderoso sólo se detiene ante una cosa: nuestra libertad. Por eso el Papa hace la distinción entre pecadores y corruptos. Todos somos pecadores, y Francisco se pone en primera línea, pero los corruptos son los que se sienten justos y no quieren aceptar el perdón de Dios. Los santos, en cambio, son los que aceptan la misericordia divina en su debilidad y la derraman sobre los demás. Son pecadores que se dejan elevar continuamente por el amor gratuito de Dios, que les da la fuerza para gastar su vida por los demás, en el silencio de la vida cotidiana.

9. El cristiano está en el mundo, pero no en el mundo

Francisco da un fuerte sentido espiritual a sus palabras y, en línea con toda tradición, ve al cristiano comprometido en el mundo, pero con los ojos del cielo. La invocación "ven a tu reino" es trabajar en esta tierra para construir ya desde aquí el reino del amor de Dios. El cristiano no es aquel que se encierra en su propio intimismo religioso, sino que trae su ladrillito para construir la paz, la justicia y la fraternidad en la sociedad. De ahí las denuncias del Papa contra los mercaderes de la muerte que ganan en las guerras, contra una economía que mata y descarta a los más débiles, contra colonizaciones ideológicas, como la teoría del género, que atacan la vida, la familia, la libertad de educación y la conciencia. Francisco escribió una encíclica sobre el cuidado de la creación, no porque sea un "Papa verde", como algunos lo han definido, sino porque cuidar de la casa común es administrar un bien que Dios nos ha confiado para el bien de todos. Al no cuidar el medio ambiente en el que nos encontramos, hace que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres más pobres, sin calcular el daño para las generaciones futuras. La llamada del Papa Francisco a los cristianos no es a alejarse del mundo, sino a comprometerse con las cosas del mundo de una manera cristiana.

10. La ayuda de María y la lucha contra el diablo

Francisco cita a menudo al diablo. No se avergüenza de aparecer como alguien que habla de cosas consideradas medievales por muchos. "El diablo también existe en el siglo XXI", dijo. Detrás del mal que hace el hombre está Satanás. Dice esto no para menospreciar las responsabilidades del hombre, sino para dejar claro que la mayor lucha es en el nivel espiritual. El diablo es el que divide: quiere dividirnos de Dios y de nuestros hermanos y hermanas, divide a los pueblos, a las comunidades, a la Iglesia, a las familias. Dice mentiras, acusa, es un enemigo, mata. Francisco siempre apela a María en esta lucha. Se confía a la Madre de Dios, como lo hace al principio y al final de cada viaje internacional, cuando se dirige a Santa Maria Maggiore para rezar ante el icono del Salus Populi Romani. El Papa exhortó a los fieles a seguir rezando el Rosario todos los días, a pedir por intercesión de María y de San Miguel Arcángel la protección de la Iglesia de los ataques del diablo. El Rosario, dice, es su oración del corazón. Francisco nos invita a creer en la fuerza de la oración y al final de cada discurso hace esta petición, que ahora nos es familiar: "No olviden orar por mí". Y de vez en cuando añade: "¡Lo necesito!".

Algunos datos sobre el pontificado

En los seis años de su pontificado, Francisco ha pronunciado más de 1000 homilías, de las cuales más de 670 en las Misas de Santa Marta, ejemplo de vívida lectio divina a braccio. Más de 1200 discursos públicos, 264 catequesis en la audiencia general el miércoles (sobre los siguientes temas: Año de la fe, en particular el Credo, los Sacramentos, los dones del Espíritu Santo, la Iglesia, la familia, la misericordia, la esperanza cristiana, la Santa Misa, el Bautismo, la Confirmación, los Mandamientos, la oración del Padre Nuestro). Y también: 342 pequeñas catequesis sobre el Evangelio del domingo y los días festivos con ocasión del Ángelus y Regina Caeli; dos Encíclicas (Lumen fidei, completando lo que comenzó Benedicto XVI, y Laudato si'); tres Exhortaciones apostólicas (Evangelii gaudium, texto programático del pontificado y fundamental para comprenderlo en su amplitud, y luego Amoris laetitia y Gaudete et exsultate); 36 Constituciones apostólicas (Episcopalis communio, Veritatis gaudium y Vultum Dei quaerere); 27 Motu proprio; una Bula para la proclamación del Jubileo de la Misericordia (Misericordiae Vultus). El Papa presidió tres Sínodos, dos sobre la familia y uno sobre los jóvenes, realizó 27 viajes internacionales con 41 países visitados (de todos los continentes excepto Oceanía) y 24 viajes a Italia. Entre las numerosas canonizaciones recordamos a los tres Papas, Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II, y luego a la Madre Teresa de Calcuta, Monseñor Romero, a los dos hijos pastores de Fátima Jacinta y Francisco Marto, a los padres de Santa Teresa del Niño Jesús, a las dos místicas Ángela da Foligno e Isabel de la Trinidad. Finalmente, tiene una cuenta en Twitter en 9 idiomas (@pontifex), con 48 millones de seguidores, y en Instagram (Franciscus) tiene casi 6 millones de seguidores.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Catequesis del Papa: “Mendicantes del amor, busquemos un amor fiel y total” 20022019


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Catequesis del Papa: “Mendicantes del amor, busquemos un amor fiel y total”

“El primer paso de toda oración cristiana es el de introducirnos en el misterio de la paternidad de Dios”: tema de la catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 20 de febrero de 2019.
Renato Martinez – Ciudad del Vaticano
“Queridos hermanos y hermanas: siguiendo la catequesis sobre el Padrenuestro, hoy vemos cómo el primer paso de toda oración cristiana es el de introducirnos en el misterio de la paternidad de Dios. Aunque hayamos tenido unos buenos padres nuestra experiencia familiar no es suficiente para entender esta paternidad, porque sabemos que todo lo humano, también el amor, es imperfecto ya que está sujeto al egoísmo personal y a los límites propios de nuestra condición de hombres y mujeres”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del tercer miércoles de febrero de 2019, continuando con su ciclo de catequesis dedicadas a la oración del Padre Nuestro.

El misterio de la paternidad de Dios

En su catequesis, el Santo Padre dijo que para comprender el misterio de la paternidad de Dios, y saber hasta qué punto Dios es nuestro Padre, debemos partir de la figura de nuestros padres, pero al mismo tiempo, debemos purificar esta figura. Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica en el número 2279: “La purificación del corazón concierne a las imágenes paternas y maternas, tal como han sido configuradas en nuestra historia personal y cultural, y que influyen en nuestra relación con Dios”.
Ninguno de nosotros, precisa el Pontífice, ha tenido padres perfectos, ya que nosotros, a su vez, nunca seremos padres o pastores perfectos. “Vivimos siempre nuestras relaciones de amor bajo el signo de nuestros límites y también de nuestro egoísmo – subraya el Papa – por lo que a menudo están contaminadas por deseos de posesión o manipulación del otro. Por esta razón, a veces las declaraciones de amor se transforman en sentimientos de ira y hostilidad”.

Hombres y mujeres, eternamente mendigos del amor

Por eso, el Papa Francisco señala que, cuando hablamos de Dios como “padre”, cuando pensamos en la imagen de nuestros padres, especialmente si nos aman, al mismo tiempo debemos ir más allá. “El amor de Dios es el del Padre ‘que está en los cielos’, según la expresión que nos invita a usar Jesús: es el amor total que en esta vida sólo saboreamos de manera imperfecta. Los hombres y las mujeres son eternamente mendigos del amor, buscando un lugar donde finalmente puedan ser amados, pero no lo encuentran. ¡Cuántas amistades y cuantos amores decepcionados hay en nuestro mundo!

La naturaleza ambivalente del amor humano

El Santo Padre explicando la naturaleza ambivalente del amor humano recuerda que, el dios griego del amor es el más trágico de todos: no está claro si es un ser angelical o un demonio. La mitología, precisa el Papa, dice que es hijo de Poros y Penía, es decir, de la astucia y la pobreza, destinado a llevar en sí mismo parte de la fisonomía de estos padres. “Desde aquí podemos pensar en la naturaleza ambivalente del amor humano – afirma el Pontífice citando el Simposio de Platón – capaz de florecer y de vivir poderosamente en una hora del día, e inmediatamente después marchitarse y morir; lo que alcanza, siempre se le escapa”. Hay una expresión del profeta Oseas (6,4), recuerda el Papa, que enmarca sin piedad la debilidad congénita de nuestro amor: “Tu amor es como una nube matutina, como el rocío que se desvanece al amanecer”.
“El amor humano: una promesa que es difícil de cumplir, un intento que pronto se seca y se evapora, un poco como cuando por la mañana sale el sol y se lleva el rocío de la noche”

Incapaces de cumplir una promesa

“¿Cuántas veces hemos amado los hombres de esta manera tan débil e intermitente?”, se pregunta el Papa Francisco, ansiosos por amar, nos encontramos con nuestros límites, con la pobreza de nuestras fuerzas: incapaces de cumplir una promesa que en los días de gracia nos parecía fácil de realizar. Después de todo, incluso el apóstol Pedro tuvo miedo y tuvo que huir. Somos mendigos que en el camino arriesgamos de no encontrar jamás completamente ese tesoro que han estado buscando desde el primer día de su vida: el amor.

El amor del Padre que está en los cielos

Ante esto, el Santo Padre indica que existe otro amor, el del Padre “que está en los cielos”. Nadie debe dudar que es destinatario de este amor. Citando al profeta Isaías, el Pontífice explica que, si nuestro padre y nuestra madre no nos hubieran amado, hay un Dios en los cielos que nos ama como nadie en esta tierra lo ha hecho y puede hacerlo. Si aunque todos nuestros amores terrenales se desmoronan, y sólo quedara polvo en nuestras manos, siempre hay para todos nosotros, ardientes, el amor único y fiel de Dios. En el hambre de amor que todos sentimos, no buscamos algo que no existe, sino la invitación a conocer a Dios que es Padre.
“La expresión “en el cielo” no quiere expresar una distancia, sino una diversidad radical, otra dimensión”

Nada en esta vida puede apartarnos del amor del Padre


Antes de concluir su catequesis, el Papa Francisco saludó cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica, en particular a los seminaristas de la Diócesis de Getafe acompañados por su Obispo, Mons. Ginés García Beltrán, quienes celebran 25 años de la creación de ese centro de formación. “Que el Señor nos conceda la gracia de no tener miedo y de saber que no estamos solos, porque no hay nada en esta vida que pueda apartarnos de su amor de Padre”.