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viernes, 29 de julio de 2022

Españoles e indios murieron juntos por su fe: la causa de canonización de 82 mártires de la Florida 27072022

 

Torturados o quemados vivos por ingleses e indios paganos

Españoles e indios murieron juntos por su fe: la causa de canonización de 82 mártires de la Florida

Disparan mosquetes en San Luis de los Apalaches, misión franciscana española reconstruida
Actividades de recreación histórica en San Luis de los Apalaches, misión franciscana española reconstruida

P. J. G. / ReL

Con la visita del Papa Francisco a Estados Unido en 2015, la canonización de San Junípero Serra, apóstol de California, y el 450º aniversario de la fundación de San Agustín de la Florida, la más antigua ciudad cristiana en el país, cobró fuerza un nuevo proyecto de la Iglesia norteamericana e hispana: la beatificación de los Mártires de la Florida, españoles e indios que murieron juntos por su fe.

La fase diocesana de la causa de canonización se abrió el 12 de octubre de 2015, Día de la Hispanidad y el 14 de febrero de 2022, tras años de investigación en archivos de Florida, Georgia, Missouri, Louisiana, Cuba, México y España, el obispo de Pensacola, William A. Wack, hizo llegar a Roma, a Causa de los Santos, la lista rigurosa de nombres de posibles mártires con su descripción de vida y martirio.

Ese grupo se centra específicamente en los mártires asesinados en los ataques ingleses de 1706 (el siervo de Dios Antonio Inija, laico, y 56 compañeros).

El grupo inicial, más amplio, investigaba otros martirios de 3 ocasiones distintas, y sumaba 82 personas, que incluían a misioneros franciscanos, dominicos, un jesuita, monaguillos y fieles indios católicos, jefes de tribu, soldados españoles e incluso un franciscano nacido en San Agustín, Agustín Ponce de León, que sería el primer mártir sacerdote nacido en tierra de los actuales EEUU.

Fueron asesinados en diversos escenarios:

- un grupo de religiosos dominicos, veteranos de la evangelización en Puerto Rico y Guatemala, murieron martirizados por indios salvajes en 1549 en Tampa;

- el jesuita Pedro Martínez fue martirizado en 1566 donde hoy estaría Jacksonville, por indios incitados por protestantes franceses;

una revuelta india en 1647 quemó 7 de las 8 iglesias franciscanas de la región de Apalachee, en Tallahassee ; los indios torturaron y quemaron vivos a 3 franciscanos, 9 indios conversos y a la familia del gobernador de una misión (arrancaron el bebé de las entrañas de su mujer embarazada); 

en 1696, en Florida central, indios rebeldes de un pueblo vecino mataron al franciscano cubano Luis Sánchez y sus dos monaguillos indios, que se negaron a blasfemar y perdonaron a sus asesinos;

- la mayoría de los mártires fueron asesinados en la región de Apalachee  entre 1704 y 1706 por ataques de tropas inglesas, unos 50 soldados al mando del coronel James Moore, apoyados por 1.500 aliados indios paganos. Destruyeron las misiones franciscanas y torturaron a los indios católicos y a los misioneros. Entre los mártires destaca Baltasar Francisco, un viejo soldado de Tenerife, el jefe indio Don Patricio de Hinachuba (que se había carteado con el Rey de España y cuyas cartas tenemos) y el padre Agustín Ponce de León, nacido en Florida, que se entregó intentando salvar a dos muchachos indios.

Los saqueadores indios e ingleses de James Moore, diorama de Ocmulgee
Diorama en el Ocmulgee National Monument representando al ejército inglés e indio de James Moore que destruyó las misiones franciscanas, esclavizó a los apalachee y torturó a clérigos y civiles desarmados.

Antes de la persecución, Don Patricio de Hinachuba, que hablaba bien español, había escrito una carta al rey en 1699 denunciando ciertos abusos y el rey respondió en 1700 (carta y respuesta aquí en inglés) con órdenes para las autoridades civiles: "Deseo grandemente que estos pobres caciques y nativos sean bien tratados y que los ayudéis, protejáis y defendáis, como es vuestro deber y he ordenado en repetidas cédulas".

Cinco años después, los ingleses destruían a sangre y fuego estas comunidades.

Ya en 1704 el Papa Clemente XI creó una primera comisión para estudiar los martirios y documentar los sucesos de los indios apalachee.

"Se están haciendo muchos intentos por revivir su historia", explicaba a ABC en 2015 el rector de la catedral de San Agustín, el padre Thomas S. Willis.

"Nuestro obispo, Felipe Estévez, está trabajando con diligencia para contar la historia de los mártires de Florida. Otra organización impulsada por laicos se ha creado en la última década para difundir entre el público general y en las escuelas la historia de los misioneros y los mártires. Las celebraciones del 450 aniversario de San Agustín son un buen momento para renovar el interés por estos religiosos heroicos".

El precedente de San Junípero Serra y que el Papa sea un hispanohablante jesuita con sensibilidad misionera de frontera americana debería ayudar a avivar este proceso. 

Reconstrucción de una iglesia de misión franciscana en Tallahassee, Florida.
Reconstrucción de una iglesia de misión franciscana en Tallahassee, Florida.

Visitantes en la misión San Luis de los Apalaches

Visitantes en la misión San Luis de los Apalaches, reconstruida y con guías-actores (foto de Wade Bishop).


Aquí más fotos de actividades en la Misión San Luis de los Apalaches:
https://www.flickr.com/photos/missionsanluis .

Willis explica que "los sacerdotes y misioneros que sirvieron a finales del siglo XVI y a lo largo del XVII en Florida, estuvieron totalmente comprometidos con la llegada de la fe cristiana a estas tierras. Por tanto, desde el principio esa identidad católica fue parte esencial de cuanto se hizo en San Agustín y en las misiones fundadas a partir de aquí. A pesar del desarrollo de una cultura más secularizada en el último medio siglo, las raíces del cristianismo católico permanecen fuertes y, en muchos aspectos, aún moldean los debates políticos y religiosos de nuestro país".

En el caso de Florida, Willis recuerda que "los franciscanos se tomaron tiempo en aprender la lengua y la cultura locales antes de impartir catequesis. Si bien es cierto que hay historias de conflicto y muerte muy, muy tristes, también otras historias sobre el bien que estos misioneros trajeron aquí a los pueblos indígenas".

"Hay historiadores que dicen que los nativos aquí estaba, de hecho, mejor formados que los europeos que vivían en aquella época en la villa de San Agustín. ¿Por qué? Porque los misioneros pudieron emplear más tiempo útil con los nativos que los europeos con sus hijos".

Misa en el lugar donde se quiere alojar un centro y santuario de recuerdo de los Mártires de la Florida.
Misa en el lugar donde se quiere alojar un centro y santuario de recuerdo de los Mártires de la Florida.

El 12 de octubre de 2015, fiesta de la Hispanidad, en recuerdo del día del descubrimiento de América, al abrirse oficialmente la causa diocesana de canonización de 82 mártires de la Florida, españoles e indios, podrán ser nombrados ya Siervos de Dios. Una convención sobre estos mártires en enero de 2014 con historiadores y teólogos ya inició el camino de divulgación de sus historias.

Los mártires de la Florida, cómic de Editions du Signe

Los mártires de la Florida, cómic de Editions du Signe, publicado en español e inglés.

En enero de 2015, el doctor Waldery Hilgeman de Missio Pastoralis en Rome aceptó ser el postulador que promueva la beatificación. Le acompañan 4 vicepostuladores: el dominico Alberto Rodríguez López por los mártires dominicoos; el padre Wayne Paysse por los mártires indios; Sixto J. Garcia para el mártir jesuita y el padre Bill Wilson para los mártires franciscanos.

Más información (en inglés) sobre los Mártires de la Florida: www.martyrsoflafloridamissions.org .

(Publicado en ReL septiembre de 2015, lo republicamos con modificaciones menores y actualizaciones sobre el proceso canónico).

Interesante conferencia de la doctora Mary Soha sobre la presencia española en la Florida y los mártires de los Apalaches (subtítulos buenos en español).

Las espeluznantes torturas que sufrieron los 8 mártires jesuitas con los iroqueses aún nos espantan 26072022

 

Los misioneros Intentaron proteger a los indios hurones de los crueles iroqueses

Las espeluznantes torturas que sufrieron los 8 mártires jesuitas con los iroqueses aún nos espantan

Las espeluznantes torturas que sufrieron los 8 mártires jesuitas con los iroqueses aún nos espantan
La película Manto Negro de 1991 se inspira en las expediciones jesuitas entre los hurones e iroqueses

Pablo J. Ginés/ReL

El 19 de octubre se celebra la fiesta litúrgica de los mártires canadienses, que recuerda el martirio de 8 jesuitas, seis de ellos sacerdotes, a manos de los iroqueses en el sur de Canadá, entre 1642 y 1649.

Fueron canonizados en 1930 por Pío XI, y ese mismo año el jesuita alemán Adolfo Heinen recogía sus desventuras misioneras, viajes extenuantes, torturas y desvelos por la fe en el libro Entre los pieles rojas del Canadá, que ha recuperado recientemente en español la Fundación Maior (www.maior.es).

Portada del libro Entre los Pieles Rojas del Canadá, de Fundación Maior

El libro está narrado con el estilo devoto de 1930. Por supuesto, no incorpora ningún elemento de multiculturalismo o relativismo postmoderno.

Por otra parte, las historias de los jesuitas entre los indios hurones e iroqueses apenas cuentan con bibliografía en español, y son historias tan contundentes, basadas directamente en las cartas detalladas que los jesuitas escribían desde América, que se leen como una novela... a veces de terror. 

Un repaso a lo que cuenta Wikipedia y otras webs demuestra, por ejemplo, que la descripción de las espantosas torturas que sufrieron los misioneros (y los hurones presos de los iroqueses) en Internet tiende a acallarse o minimizarse.

Los detalles del libro merecen la pena para entender la crueldad de una sociedad pagana guerrera como la iroquesa. Saber que los jefes de guerra eran elegidos por las mujeres muestra que el elemento femenino no atenúa a una sociedad cruel. 

Una escena de la película Manto negro de 1991 sobre los pioneros jesuitas del Canadá

Una escena de "Manto Negro", película de 1991 ambientada en esa época; los jesuitas trabajaban bien con los hurones, pero los crueles iroqueses casi los exterminaron

Trece meses esclavo y torturado

El padre Isaac Jogues, que estuvo preso 13 meses entre los iroqueses en 1642, describe cómo vio a éstos asar a fuego lento a unos niños pequeños de tribu algonquina delante de sus madres, que suplicaban que los remataran.

A él mismo, nada más apresarlo, los iroqueses le destrozaron casi todos los dedos: a mordiscos, o machacándolos, o arrancándole las uñas o haciendo que otra india prisionera le cortara las falangetas con un cuchillo romo.

También mataron a su compañero preso, el hermano jesuita René Goupil, el primer mártir jesuita en Canadá.

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Mapa dibujado por los jesuitas en 1657, con una escena de las torturas

Durante su año como esclavo, Jogues consiguió bautizar a escondidas a unos 70 indios cautivos de los iroqueses, muchos de ellos justo antes de ser quemados, torturados y asesinados por sus captores.

Aunque le trataban muy mal, se consideraba satisfecho pudiendo bautizar y evangelizar a otros esclavos. ¡Nadie más podía hacer evangelización ninguna en territorio iroqués! Y aprendía el idioma.

Pero llegó un momento en que pareció que le iban a matar y se las arregló para escapar con la ayuda de un comerciante holandés (los protestantes holandeses entregaban muchas armas de fuego a los iroqueses a cambio de pieles, mientras que los franceses solo entregaban alguna a algún jefe hurón cristiano). 

Jogues volvió a Francia y consiguió un permiso de Roma para oficiar la misa con sus manos mutiladas. El Papa Urbano VIII lo concedió diciendo: "Sería indecoroso que un mártir de Cristo no pudiera beber la sangre de Cristo". 

La reina madre en Francia, Ana de Austria (la de Los Tres Mosqueteros, que era española, de Valladolid, y madre de Luis XIV, el "Rey Sol") se entrevistó con el sacerdote y al conocer sus desventuras proclamó: "Diariamente se publican novelas que no son más que vanas mentiras; aquí tenemos una que de verdad ha sucedido en la que lo maravilloso se hermana con el más estupendo heroísmo".

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Donde estuvo Santa María de los Hurones hoy hay un parque arqueológico con edificios reconstruidos para evocar la época.

Jogues vuelve entre los iroqueses: martirio

Isaac Jogues volvió a Canadá en 1644 y ayudó, con su dominio del idioma y de la cultura india, a pactar la paz de 1645 entre los hurones y sus aliados franceses (poquísimos y mal equipados) y los belicosos iroqueses.

En 1646 Jogues fue enviado a territorio iroqués para intentar fundar una misión aprovechando la paz, pero los iroqueses habían vuelto a su habitual violencia y acusaban a los "mantos negros" (jesuitas) de extender enfermedades y plagas en los cultivos.

Lo devolvieron al pueblo donde ya había sido esclavo tres años antes y lo volvieron a torturar: le cortaron un trozo de carne de sus brazos y hombros y se lo comieron ante sus ojos. Finalmente, el 18 de octubre le hundieron un hacha en la cabeza. Luego se la cortaron y la clavaron en una lanza en la empalizada. Al día siguiente hicieron lo mismo con su compañero, el laico Jean de La Lande. 

Las crónicas jesuitas explican que esa tribu en concreto, los mohawis, se haría cristiana 20 años más tarde y que el que asesinó al padre Jogues "cayó mucho después en manos de los algonquinos que le quitaron la vida; pero antes de morir se convirtió y murió manso como cristiano". Así, el asesino y el mártir se encontrarían en el cielo

Una escena de la película Manto negro de 1991 sobre los pioneros jesuitas del Canadá

La gran guerra iroquesa

Mientras tanto, en 1647 los iroqueses, bien equipados con gran cantidad de mosquetes holandeses, atacaron con ferocidad sistemática a los hurones, que casi no tenían armas de fuego y que apenas podían contar con apoyos de los escasos franceses.

En los siguientes años, los iroqueses prácticamente exterminaron a los hurones. Muchos hurones ya eran cristianos o catecúmenos. Había al menos 1.300 bautizados entre ellos ese año y 18 sacerdotes jesuitas trabajaban en sus distintas misiones. Cinco de ellos serían martirizados en los dos siguientes años. 

El padre Antoine Daniel murió en 1648 por heridas de flecha y de bala en la capilla de su misión, donde intentaba frenar el paso a atacantes iroqueses para dar tiempo a huir  a mujeres y niños hurones que se habían refugiado allí.

La tortura meticulosa a los padres Brébeuf y Lalemant

El veterano sacerdote Jean de Brébeuf y el recién llegado Gabriel Lalemant fueron capturados y asesinados por los iroqueses en marzo de 1649 mientras atendían espiritualmente a los enfermos y heridos que defendían una aldea hurona.

Las torturas, según las relaciones jesuitas, fueron meticulosas. Les arrancaron las uñas, les golpearon con garrotes todo el cuerpo, le cortaron las manos a uno y a otro se las atravesaron con punzones, les quemaron las axilas con hierros candentes y les quemaron con pez y resina ardiente. También les echaron encima agua hirviendo, en burla del bautismo, pronunciando sarcasmos.

Como de Brébeuf insistía en hablar de Dios le cortaron la nariz y luego los labios. No calló hasta que le arrancaron el corazón. 

Los peores verdugos no eran los iroqueses de pura cepa, sino antiguos hurones que se habían incorporado a los iroqueses y tenían que demostrar su odio hacia los blancos. A ambos misioneros les pusieron maderos ardiendo en la boca. A Lalemant le sacaron los ojos y le hundieron carbones encendidos en las cuencas. Les cortaron trozos de carne mientras estaban vivos y los devoraron ante ellos.

Brébeuf murió tras 3 horas de torturas. Lalemant fue torturado desde las seis de la tarde hasta las nueve de la mañana. En ambos casos abrieron sus pechos, sacaron su corazón aún palpitante, lo comieron crudo y bebieron su sangre. El jesuita Raguenau escribe que así se lo contaron indios hurones que fueron testigos oculares y pudieron escaparse.

Los franceses en marzo recuperarían los cuerpos y sus reliquias se guardan hoy en Quebec.

Visitantes en el parque histórico que reconstruye la misión de Santa María de los Hurones

Visitantes en el parque histórico que reconstruye la misión de Santa María de los Hurones.

La última resistencia hurona: los muros de Santa María

Tras la muerte de Brébeuf y Lalemant, los iroqueses intentaron su ataque más osado contra la misión de Santa María de los Hurones, la sede central de los jesuitas de Canadá y su última base en territorio hurón.

Los hurones cristianos de la tribu del Oso se volcaron en una última defensa de esa misión, con varios ataques y contraataques.

Ambos bandos sufrieron muchísimas bajas. Finalmente, los iroqueses decidieron retirarse, pero prendiendo fuego a todos los cultivos y aldeas y quemando a sus prisioneros. Fuera de los muros de Santa María solo quedaba desolación.

Ese año los almacenes jesuitas de Santa María tuvieron que alimentar a una multitud hambrienta. Después, los mismos jesuitas decidieron que tenían que abandonar esa misión en la que habían trabajado 10 años y ellos mismos la quemaron.

Se trasladaron con los hurones que pudieron congregar. Los hurones que habían sobrevivido a la guerra, la hambruna y las enfermedades, viéndose acogidos solo por los jesuitas, si aún no estaban bautizados, lo hicieron en los dos años siguientes.

Los padres Garnier y Chabanel y los indios tabaqueros

Los dos últimos mártires fueron los sacerdotes jesuitas Noël Chabanel y Charles Garnier en diciembre de 1649. Eran misioneros lejos de la zona de guerra, entre los indios "tabaqueros", que sumaban 8 aldeas fuertes y no habían sido escenario aún de combates.

En invierno, unos hurones avisaron a sus vecinos tabaqueros: una horda iroquesa se dirigía hacia ellos caminando sobre el lago helado. Los tabaqueros decidieron ir a enfrentarles, reuniendo todos sus hombres y dejando desguarnecida la misión San Juan, la primera de sus aldeas que era, además, la base de los misioneros.

Los iroqueses burlaron a los tabaqueros y atacaron la aldea desprotegida matando a mujeres y niños y echándolos al fuego. El padre Garnier, que intentaba bautizar rápidamente a los catecúmenos antes de que los mataran recibió una bala en el pecho, otra en el vientre y, como aún se movía, le dieron dos hachazos en la cabeza. 

El padre Noël Chabanel, que llevaba 6 años de misionero en Canadá, estaba de viaje el día del ataque. Acampando de noche con sus acompañantes tabaqueros, chocaron con unos iroqueses que volvían de saquear San Juan. Chabanel y sus indios se desperdigaron. No lo volvieron a encontrar. Tres años después, en 1652, descubrieron, por confesión de un indio hurón apóstata, "llamado Luis Honareenhax, que había dado muerte al padre Noël en odio a la fe porque desde que abrazó con su familia la religión cristiana no habían experimentado los suyos sino desdichas y calamidades". 

Los últimos hurones 

En verano de 1650 los jesuitas que quedaban y 300 hurones emprendieron un viaje de 300 leguas y llegaron hasta Quebec. La colonia francesa dependía de todo de Francia, era pobre y recibía de golpe ahora 300 bocas más que alimentar. Los jesuitas y los colonos se volcaron en ayudarlos como pudieron. Más adelante llegaron otros 400 hurones refugiados. Eran los últimos restos de un pueblo que diez años antes contaba con 10.000 habitantes.

Mientras tanto, los iroqueses destruyeron a otros indios neutrales y desperdigaron a los tabaqueros. Incluso atacaron cerca de Quebec a los últimos hurones en 1656 y se llevaron muchos cautivos. Casi 20 años después, los misioneros descubrieron dos pueblos hurones que se habían pasado a los iroqueses y eran iroqueses en todo excepto en que habían mantenido la fe católica que habían recibido. 

Nuestra Señora de Lorette, parroquia de la misión de los hurones en Quebec, Wendake

Hoy quedan unos 3.000 hurones, muchos van a misa a esta iglesia, Nuestra Señora de Lorette (Loreto), en Wendake, Quebec.

El padre Heinen escribió su libro en 1930 y explicaba que "en nuestros días, en Nuestra Señora de Loreto residen los descendientes de los hurones; en 1901 vivían repartidos en tres aldeas unos 350 de ellos". Hoy, en 2018, son unos 3.000, según explica su web canadiense: wendake.ca .Son católicos y hablan francés y van a misa a su parroquia de la Virgen de Lorette (Loreto) en Wendake.

En 1760, cuando los ingleses expulsaron a los franceses, los hurones firmaron un tratado declarándose súbditos de la Corona británica: el Tribunal Supremo canadiense en 1990 dictaminó que el tratado de 1760 sigue vigente. 

Donde estuvo la misión de Santa María hoy se ha construido un centro cultural y turístico que recrea sus edificios, mostrando cómo era la vida de la principal misión jesuita, la única que no llegó a ser conquistada. Su web es Sainte Marie Among The Hurons. Cuenta con un santuario que recuerda a los 8 mártires jesuitas

¿Salvajadas del siglo XVII... o del siglo XX en España?

El libro que ahora recupera la Fundación Maior lo editó en español el Apostolado de la Prensa en 1932. El lector podía pensar en ese año que los mártires entre torturas eran salvajadas indias del siglo XVII. 

Pero apenas dos años después, en la Revolución de Asturias, eran asesinados 34 religiosos y atacadas 58 iglesias. Y en 1936 empezaba en España, con luz eléctrica y motores de gasolina, una persecución antirreligiosa con torturas no muy lejanas a las iroquesas: mutilaciones, quemaduras, palizas y torturas con burlas... Quizá la lectura de los mártires del lejano Canadá dio fuerzas a más de uno de los 6.000 a 8.000 mártires de la Iglesia en España. 

Los 8 mártires jesuitas canadienses

René Goupil, hermano jesuita († 29 septiembre 1642)

Isaac Jogues, sacerdote († 18 octubre 1646)
Jean de La Lande, donado (laico) († 19 octubre 1646)

Antoine Daniel, sacerdote († 4 julio 1648)

Jean de Brébeuf, sacerdote, († 16 marzo 1649)
Gabriel Lalemant, sacerdote († 17 marzo 1649)

Charles Garnier, sacerdote († 7 diciembre 1649)
Noël Chabanel, sacerdote († 8 diciembre 1649) 

La película canadiense Manto Negro, la más vista en el país en 1991, se inspira en esa época, aunque no es necesariamente una película espiritual ni sigue los hechos... pero es fiel en las escenas de torturas espeluznantes

Una buena formar de honrar a los misioneros de antaño y ayudar a los de hoy repartidos por todo el mundo es ser generosos con las misiones, por ejemplo aquí en OMP

(Publicado originariamente en ReL en octubre de 2018) 

sábado, 22 de junio de 2019

Santos Martires de Nicomedia, mártires (23 de junio)


Santos Martires de Nicomedia, mártires

fecha: 23 de junio
fecha en el calendario anterior: 25 de diciembre
†: 303 - país: Turquía
canonización: pre-congregación
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: Conmemoración de muchos santos mártires de Nicomedia, que en tiempo del emperador Diocleciano, refugiados por montañas y cuevas, con ánimo sereno aceptaron el martirio por el nombre de Cristo.
La matanza de 20.000 cristianos en Nicomedia, que, según los griegos, ocurrió el día de la Navidad del año 303, estaba registrada así, hasta la última reforma del calendario, en el Martirologio Romano: «En Nicomedia, la pasión de muchos miles de mártires que se habían reunido para rendir culto al Señor en el día del nacimiento de Cristo. El emperador Diocleciano mandó que las puertas de la iglesia donde estaban los cristianos fuesen atrancadas, que se formase una hoguera en torno al edificio y frente a la puerta principal un trípode con brasas e incienso. Ordenó, asi mismo, que se encendiese la hoguera al tiempo que un heraldo proclamaba, de manera que pudiera oírsele desde adentro, que todo aquél que quisiese librarse del fuego, saliera por la puerta principal a ofrecer incienso a Júpiter. Y, cuando todos a una, los que estaban dentro de la iglesia, declararon que estaban prontos a morir por Cristo, se alimentó la hoguera inmensa con ramas secas, se avivaron las llamas y todos perecieron en el fuego. De esta manera, pudieron nacer para el cielo aquel mismo día en el que plugo a Cristo nacer en la tierra para la salvación del mundo».
Hay un documento histórico donde se registra la información de que la iglesia de Nicomedia fue derrumbada, no incendiada, el 23 de febrero del año 303, por órdenes de Diocleciano, pero no se dice nada de las gentes que murieron. Por otra parte, no se celebraba ninguna fiesta de Navidad en Nicomedia en una fecha tan remota como los principios del siglo cuarto. La nota del Martirologio Romano había sido tomada de unas informaciones griegas. Naturalmente que el número de 20.000 es muy exagerado, pero hay suficientes pruebas, tanto en Eusebio (lib. VI, caps. 5-8) como en el breviarium sirio, de que Nicomedia era el centro donde mayor fuerza alcanzó la persecución en el año de 303. Notemos cómo esta a la vez certeza del hecho e incerteza de sus alcances se transforma en la nueva redacción del Martirologio: «Conmemoración de muchos santos mártires de Nicomedia, que en tiempo del emperador Diocleciano, refugiados por montañas y cuevas, con ánimo sereno aceptaron el martirio por el nombre de Cristo».
La tradición sobre los innumerables mártires de Nicomedia está referida en distintos calendarios a diversas fechas del año; posiblemente se ha inscripto el 23 de junio para desvincularla del derrumbe de la iglesia que menciona Butler y acercarla a las noticias que transmite Eusebio de Cesarea.
Noticia tomada en su mayor parte del Butler-Guinea, con las correcciones que exige la nueva redacción del calendario.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_2103

miércoles, 22 de mayo de 2019

Decapitan en República Centroafricana a Inés Nieves Sancho, religiosa misionera española de 77 años 22052019

Decapitan en República Centroafricana a Inés Nieves Sancho, religiosa misionera española de 77 años

La misionera española llevaba 23 años en República Centroafricana
La misionera española llevaba 23 años en República Centroafricana
Otro misionero español ha sido asesinado en África, en este caso en República Centroafricana. La religiosa burgalesa Inés Nieves Sancho, de la congregación de las Hijas de Jesús de Massac, tenía 77 años y llevaba 23 en una comunidad en el suroeste del país.
El brutal asesinato se produjo en la madrugada del domingo al lunes cuando un grupo de desconocidos entró en su habitación y se la llevaron al taller de costura en la que enseñaba a coser a las mujeres. Allí, en la aldea de Nola, fue decapitada.
"Seguiremos trabajando en esta zona"
La noticia fue dada por L´Osservatore Romano y confirmada a la Cadena COPE por el obispo de Bangassou, Juan José Aguirre, que conocía personalmente a la religiosa tras tantos años de misión conjunta en República Dominicana.
“Tenemos pena por lo que le ha pasado a Inés. Ella era una monja menudita, que no hablaba mucho. Las muchachas con las que hacía costura tienen que estar muy tristes ahora. Pese a todo, nosotros seguiremos trabajando en esta zona del mundo”, afirmó el obispo misionero español.
Tercer misionero español asesinado en África en tres meses
El propio obispo ha informado que de momento se desconocen los motivos del ataque así como que este mismo martes ya fue enterrada en República Centroafricana. Es el tercer asesinato de un misionero español en apenas tres meses.
El pasado 17 de mayo era asesinado en Burkina Faso el salesiano de 60 años, Fernando Hernández, mientras que unos meses antes moría igualmente en este país otro salesiano, Antonio César Fernández en un atentado islamista.
El presidente del gobierno en funciones, Pedro Sánchez ha recordado en Twitter el ataque: "Mi pésame y cariño para la familia de Inés, misionera española asesinada en Rep. Centroafricana, y para la de Fernando, misionero asesinado recientemente en Burkina Faso.Un abrazo a sus congregaciones y mi reconocimiento a su labor siempre al servicio de los más necesitados".

miércoles, 15 de mayo de 2019

Yihadistas en Burkina Faso matan a 4 católicos tras una procesión, destruyen su imagen de la Virgen

Yihadistas en Burkina Faso matan a 4 católicos tras una procesión, destruyen su imagen de la Virgen


Autoridades políticas y religiosas en el funeral de los mártires de Dablo, que fueron asesinados por yihadistas el domingo 12 de mayo cuando estaban en misa
Autoridades políticas y religiosas en el funeral de los mártires de Dablo, que fueron asesinados por yihadistas el domingo 12 de mayo cuando estaban en misa
Después del ataque durante la misa del domingo en Dablo, Burkina Faso, en que decenas de yihadistas mataron al párroco y a cinco feligreses a sangre fría (ReL lo explicó aquí), el país del Sahel sufrió otro atentado anticatólico al día siguiente, el lunes 13 de mayo.

Cuatro fieles católicos que llevaban una estatua de la Virgen de regreso a la iglesia después de participar en una procesión mariana fueron asesinados en Singa, en el municipio de Zimtenga (a 25 km de Kongoussi), en la región norte central del país.
Habían participado con sus familias en una procesión de su aldea a la de Kayon. Les interceptó un grupo de terroristas yihadistas, que dejó marchar a los menores de edad y a las mujeres pero mataron a sangre fría a 4 varones adultos. Después destruyeron la estatua.
El padre Laurent Gansonré, responsable de la parroquia de Bam, de la que depende Zimtenga, explicó en la prensa local que los supervivientes "están conmocionados y aquí tenemos miedo. Hay temor para reunirse a alabar a Dios y expresar nuestra fe".
Funerales por los mártires de Dablo
Mientras se producía este ataque, los católicos y otros burkineses de distintas religiones condenaban y lamentaban el atentado del domingo y celebraban funerales.
Funerales por los mártires católicos de Dablo, con presencia de autoridades de las distintas religiones
El lunes, bajo un sol abrasador, el sacerdote Siméon Yampa y los otros cinco fieles asesinados fueron enterrados en el cementerio de Dablo. El obispo de Kaya, Theophile Nare, pidió a la población calma para no reaccionar contra otras comunidades, ya que este es el objetivo buscado por los atacantes: dividir a los burkineses.
También Séraphin François Rouamba, Arzobispo de Koupéla y Presidente de la Conferencia Episcopal de Burkina Faso-Níger, hizo un llamado por la paz y la convivencia pacífica.
Al funeral en Dablo asistieron católicos, protestantes, musulmanes y representantes de las religiones tradicionales, así como líderes políticos.
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El doctor Bachir Ismaël Ouedraogo, Ministro de Energía, también asistió el lunes al entierro. Escribió en Facebook con tono emocionado: "Pude ver a musulmanes, protestantes y católicos, de la mano, acompañar al sacerdote y sus 5 fieles a su último hogar. No podrán dividirnos. Triunfaremos sobre este dolor, saldremos de la oscuridad, fuertes y erguidos como un solo hombre. Saludo a los Servicios de Defensa que están haciendo un gran trabajo en este momento y le pedimos a Dios que los proteja. Padre Simeón, mi querido hermanito, vete en paz. Que la tierra libre y unida de Sanmatenga te sea leve. Desde el cielo, ruega por nosotros, pobres pecadores. La victoria nos es prometida por el Misericordioso. El Señor vela por las hijas e hijos de Burkina Faso".
"Hemos de permanecer unidos"
El jefe de Estado, Roch Marc Christian Kaboré, acudió este martes a la asamblea internacional de obispos católicos de África Occidental, reunidos en Ouagadougou, la capital del país.
"Estos terroristas han reorganizado su forma de operar", dijo el presidente. "Primero buscaban crear conflictos intercomunitarios. Ahora, conflictos interreligiosos. Esto nos desafía a todos, independientemente de nuestra religión, independientemente de nuestra etnia. Burkina Faso siempre ha sido conocido como un país de tolerancia".
La Federación de Asociaciones Islámicas de Burkina Faso ha condena los asesinatos de los fieles católicos de Dablo y ha llamado a todos los burkineses, sin distinción de religión, a la unión contra el terrorismo, recordando que los terroristas en el pasado atacaron también a algunos imanes del norte del país.
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Cuando una horda toma una iglesia llena
Simeon Sawadogo, Ministro de Administración Territorial, explicó a la prensa que el ataque a la iglesia, con docenas de yihadistas dentro del templo, era difícil de contrarrestar: "Se pueden imaginar 40 asaltantes que asaltan a la iglesia. Dentro, ¿qué intervención puedes hacer? El problema no es intervenir sino las vidas de las personas que están en él. Era difícil realizar una intervención que no pusiera en peligro la vida de los asistentes a la misa".
También él ha pedido calma y unidad. "Tenemos que mantenernos fuertes. El pueblo debe permanecer unido. Hablé con el pastor, hablé con los obispos, hablé con los musulmanes. Todos son unánimes en condenar los actos viles de estas personas".
Burkina Faso: un cristianismo en gran expansión
Burkina Faso es un país plural en lo religioso, con aproximadamente un 60% de musulmanes, un 10% de católicos, un 10% de protestantes y un 20% siguen religiones tradicionales africanas. La Iglesia Católica en Burkina Faso contabiliza unos 3,7 millones de fieles, organizados en 15 diócesis. 
La capital es un ejemplo del crecimiento de la Iglesia Católica: en 1990 contaba con 240.000 católicos, el 16% de los habitantes del territorio diocesano. En 2016 ya eran 900.000 los católicos, un 33% de la población de la zona.
Una oleada de asesinatos y secuestros
A fines de abril, seis cristianos protestantes (incluyendo su pastor) fueron asesinados por yihadistas en su iglesia en Silgadji, en la provincia de Soum. La matanza en la parroquia de Dablo de este domingo era el primer atentado contra fieles dentro de una iglesia católica en la historia moderna del país.
Pero ha habido atentados contra religiosos en otros contextos, A mediados de marzo, el padre Joel Yougbaré, sacerdote de Djibo, fue secuestrado por individuos armados. El 15 de febrero, el padre César Fernández, misionero salesiano español, fue asesinado en un ataque armado contra los yihadistas en Nohao, en el centro-este de Burkina Faso.
Funerales en Burkina Faso del misionero andaluz Antonio César Fernández; los restos fueron luego enviados a España
En mayo de 2018, el catequista Mathieu Sawadogo y su esposa fueron secuestrados en Arbinda y liberados el 14 de septiembre. Antes de ellos, Pierre Boena, pastor de la iglesia protestante de Belhouro, también había sido secuestrado y liberado en junio de 2018.
El número de ataques de terroristas islámicos en Burkina Faso ha crecido enormemente en últimos años: hay ataques de Al Qaeda, de Estado Islámico y del grupo local Ansarul Islam. El yihadismo llegó a Burkina Faso contagiado de Mali, a partir de 2015. Los primeros ataques los realizaba el grupo Ansarul Islam, liderado por Malam Ibrahim Dicko, un predicador islamista radical. Realizaron 12 ataques en 2016, 33 en 2017 y 158 en 2018. Desde 2015, al menos 350 personas han muerto por violencia yihadista en este país.
Solo entre el 31 de marzo y el 2 de abril, al menos 62 personas perdieron la vida cerca de Arbinda, en el norte del país, en un ataque yihadista.
Desde el 2014, Francia ha desplegado 4.500 soldados en la zona de Sahel, en el marco de la operación anti-yihadista Barkhane -en colaboración con los países del G5 del Sahel (Burkina Faso, Chad, Malí, Mauritania y Níger).