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domingo, 28 de agosto de 2016

Tras estar varios años esclavizado por el porno, crea un portal para ayudar a combatir esta adicción 28082016

Alexander Rhodes

Tras estar varios años esclavizado por el porno, crea un portal para ayudar a combatir esta adicción

Tras estar varios años esclavizado por el porno, crea un portal para ayudar a combatir esta adicción
Alexander Rhodes

El consumo de la pornografía online se está convirtiendo en un problema de alcance mundial. Más de 146 millones de páginas pornográficas son vistas al día. Eso representa más del 25 por ciento de todo el tráfico en internet según cifras de 2006.

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28 agosto 2016
Los ingresos de la pornografía online a nivel mundial se calculan en más de 100.000 millones de dólares al año, muy por encima de los beneficios que declaran en su conjunto grandes empresas como Google, Microsoft, eBay, Appel o Netflix.

Existen más de cuatro millones de portales de temática pornográfica, y su consumo no para de crecer.

Los médicos califican al porno online como una nueva droga
La comunidad médica ya califica la adicción a la pornografía como una nueva droga tan peligrosa como el “crack”. Domina la mente, el cuerpo y la voluntad, además de generar una liberación abundante de dopamina en el cerebro, algo que también sucede cuando se consume cocaína o heroína.

Más de 6 millones de busquedas diarias de porno en EE UU
En Estados Unidos se calcula que hay 6 millones de búsquedas diarias de pornografía y hay un cálculo de 40 millones de adultos que visitan sitios web pornográficos de manera regular.

Varias horas al día enganchado al porno
Alexander Rhodes, un joven de 26 años de Pensilvania (EE UU) sabe lo que es estar enganchado a esa nueva droga llamada pornografía online. Durante años dedicaba varias horas al día a consumir porno por internet y a masturbarse hasta 14 veces en una jornada. Sus relaciones con otras chicas de su edad no funcionaban y su autoestima estaba por los suelos.

Crea un portal para ayudar a combatir el porno online
Desde 2013 ha logrado liberarse de esa esclavitud y ha creado un portal llamado Nofapdirigido a ayudar a otras personas que quieren romper con las cadenas de esta adicción.

Más de un millón de personas leen cada mes Nofap en busca de consejos y herramientas.

La periodista Sridhar Pappu ha escrito un reportaje titulado El porno casi arruina su vida, y ahora quiere ayudar a otros a evitarlo, publicado por The New York Times en su edición en español, que reproducimos en ReL por su interés.

El porno casi arruina su vida, y ahora quiere ayudar a otros a evitarlo
Alexander Rhodes se sentó en la hierva y miró hacia el río Allegheny. Estábamos en un lugar tranquilo en las afueras de Pittsburgh (EE UU), donde habíamos planeado pasar la noche acampando.

“Lo que hay que tener en cuenta es que no soy un buen empresario”, dijo. “No soy más que un chico que era adicto al porno en internet”.

Hace algunos años, Rhodes, de 26 años, fundó un sitio web para ayudar a otras personas que sufren el mismo problema. Tiene cerca de un millón de visitas al mes, dijo, y genera los ingresos necesarios para cubrir los gastos.

Rhodes, quien creció en el oeste de Pensilvania y trabajó en Google hasta hace poco, quiere que su sitio sea más grande.

Con la ayuda de su padre y otros familiares, está transformando parte de una iglesia abandonada en una base de operaciones para su empresa.

Una experiencia negativa que ayuda a otras personas
“Podría mirar al pasado y arrepentirme de lo que le sucedió a mi crecimiento personal por culpa de mi adicción a la pornografía”, dijo. “Podría voltear al pasado y decir: ‘Vaya, era un perdedor y, si nunca hubiera visto porno, mi vida sería mucho mejor’. Quizá sea cierto pero, al mismo tiempo, haber tenido esa adicción y ser tan mediocre me hace una persona excepcionalmente calificada para ayudar a la humanidad”.

Un personaje con proyección pública
En los últimos años, Rhodes ha surgido como vocero contra una “enfermedad” que la medicina convencional no ha reconocido de forma oficial. Pero su nuevo estatus parece incomodarle.

Rhodes fue cuidadoso con cada palabra y pidió que algunas cosas quedaran fuera de este reportaje. No confirmó si tenía una relación con alguien y solo dijo que, desde 2013, cuando dejó la pornografía “para siempre”, ha sido capaz de tener relaciones significativas con las mujeres.

Expuesto desde pequeño a internet
Su experiencia, de alguna manera, es también la historia de la era digital. Su padre era programador, y él estuvo expuesto a la tecnología digital desde que era niño. Pasó del Game Boy de Nintendo al Nintendo 64 y de allí a la PlayStation de Sony.

A los 11 años dio clic por accidente en un anuncio y se encontró con una imagen que simulaba una violación.

Adicto a la pornografía a todas horas
Cuando llegó a la adolescencia, también internet había cambiado: Rhodes se volvió adicto a la pornografía en alta definición que podía encontrar fácilmente. Para la época de la universidad se masturbaba hasta 14 veces al día mientras veía pornografía, dijo.

“A veces decía: ‘Bueno, debo tomarme unos días para recuperarme físicamente de esto’, y ni siquiera podía durar un día sin hacerlo”, contó.

Una adicción que dificultó la relación con las chicas
La adicción a la pornografía que sufría Rhodes no ayudó en la relación con su primera novia. La conoció durante su segundo año en la Universidad de Pittsburgh y fue su primera oportunidad real de sostener una relación íntima con una persona, pero lo arruinó todo.

“No creo que todo se haya debido a la pornografía en internet”, dijo. “Pero puedo decirte que mi vida sexual no iba muy bien. Tuve disfunción eréctil inducida por la pornografía —era una forma muy leve y la verdad es que me autodiagnostiqué, porque los médicos no diagnostican ese trastorno—, pero solo era capaz de mantener una erección si pensaba en pornografía. Esa era la única forma en que podía hacerlo”.

Perdido y abatido, comenzó a buscar ayuda
En 2011, Rhodes se sentía perdido y comenzó a buscar ayuda. Creó un foro de discusión en Reddit sobre cómo evitar masturbarse y mirar porno. Se dio cuenta de que no estaba solo y comenzó su propio sitio poco tiempo después.

Cuando salió de la universidad siguió construyendo la página mientras trabajaba como contratista para Google; se especializaba en el análisis de información. Dijo que su sueldo era bueno y pudo invertir una buena cantidad en su sitio web (llamado NoFap.com, ya que fap es un término coloquial para decir “masturbación” en inglés). Sin embargo, seguía practicando el vicio que intentaba combatir. Tuvo que tener otra relación fallida para darse por vencido del todo.

La pornografía, un reflejo compensatorio...
“Creo que dependía de la pornografía porque me servía como una suerte de muleta emocional”, dijo. “Si algo malo pasaba, recurría a la pornografía porque siempre estaba ahí”.

Sabía que no era bueno para mí”, afirmó. “Pero también me di cuenta de que afectaba a las mujeres con las que me involucraba; ese fue el momento en el que dije: ‘Necesito dejar esto atrás. Está distorsionando mi sexualidad a tal punto que puede ser perjudicial o, como mínimo, algo desagradable para las personas con las que me relaciono”.

Rhodes empezó a creer que tenía una misión más grande que su trabajo de análisis de datos en Google. “No fue una decisión fácil”, dijo, refiriéndose al momento en que renunció. “Pero al final era lo mejor para la humanidad”.

Un portal para escapar de la pornografía
El sitio web Nofap sirve de refugio digital para los hombres que buscan escapar de la pornografía. Tiene publicidad de algunos tipos de software que bloquean los sitios pornográficos y de programas en línea que promueven la idea de alejarse de la pornografía y la masturbación.

También tiene foros de discusión e incluye testimonios de hombres que comparten sus historias de éxito y fracaso.

Un padrino para acompañarte en la lucha
Además, la página web ayuda a los visitantes a que contacten “compañeros de rendición de cuentas” que sirvan como padrinos —de forma similar lo que hace Alcohólicos Anónimos— para ayudarlos a tomar el camino correcto. El sitio genera ingresos a través de suscripciones y de publicidad, dijo Rhodes.

Convertido en portavoz del combate antiporno
Para fortalecer el proyecto, Rhodes tuvo que “salir del clóset” como una suerte de portavoz. Después de que en 2013 apareciera en un artículo sobre hombres que habían dejado de masturbarse en una revista neoyorquina, le dijo a su madre lo que estaba pasando. Luego lo contactaron para más entrevistas.

Aunque su familia sigue apoyándolo, hay límites. Cuando le mostró a su madre un artículo reciente de la revista Time en el que lo citaron, expresó, en broma: “No debería estar leyendo estas cosas acerca de mi hijo”, dijo Rhodes al recordar la reacción de su madre.

La confesión
El primer día que visité a Rhodes subimos las escaleras de la antigua Iglesia de Saint Clement en Tarentum, Pensilvania. La estructura, construida en 1906, había sido abandonada hacía tiempo; sus bancos, confesionarios y la escuela anexa se caían a pedazos y estaban llenos de polvo.

Su padre, Phillip Rhodes, había comprado el complejo por 50.000 dólares en una subasta. Aunque es probable que en la iglesia se instalen también otros negocios, el joven Rhodes cree que en estas instalaciones hay un futuro para él y su empresa.

Se sentó de un lado del confesionario y yo en el otro. “Dime cuándo fue la última vez que viste pornografía”, le dije en broma. A pesar de la localización, Rhodes se ha mantenido alejado de la gente religiosa, en especial de los evangelistas que quieren trabajar con él, aunque una ayuda de ese tipo podría financiar su trabajo.

“Tengo puntos de vista que no coinciden con los de ellos”, dijo Rhodes. “Estoy a favor del sexo. No soy una persona religiosa. No soy alguien que apoye la religión. Aunque no estoy en contra de la religión, no la apoyo. Además, creo firme y totalmente en el sexo antes del matrimonio”.

Recibe ataques por oponerse a la pornografía
Rhodes dijo que ha soportado la ira de quienes están en el otro extremo del espectro ideológico. La gente ha intentado hackear los servidores del sitio, y sus foros han sido bombardeados con imágenes pornográficas, comentó. Su padre ha recibido pornografía en su correo, señaló Rhodes, y él mismo ha sido amenazado de muerte.

“Solo es algo con lo que debes lidiar y dejar que las autoridades le den seguimiento, si es necesario”, dijo. Pronto la temperatura bajó muchísimo, lo que hizo que fuera una noche terrible para dormir a pesar de la carpa y la bolsa para dormir, supuestamente aislante, que había comprado en una tienda de Target.

A la mañana siguiente Rhodes se sentó cerca de las cenizas de la fogata que hicimos la noche anterior, con su laptop sobre las rodillas. Pronto nos iríamos del campamento improvisado y nos dirigiríamos a la ciudad, a la “civilización”.

Sin embargo, tenía que asistir a un seminario web para otra organización que lucha contra la adicción a la pornografía. Durante la charla, habló más de la necesidad de cuidarse, física y emocionalmente, que de la pornografía. Explicó la importancia de desarrollar buenos hábitos y rutinas para cambiar nuestra vida en general.

Cuando un trabajador del sector salud le preguntó sobre el cansancio, que él creía que a veces lo llevaba a ver pornografía, Rhodes le dijo al hombre que debía preocuparse por su salud.

“Es como si estuvieras en un avión”, dijo Rhodes. “Cuando dicen: ‘Tienes que ponerte la máscara de oxígeno antes de ayudar a los demás con la suya’, es porque te desmayarás si intentas ponerle la máscara a los demás. Tienes que asegurarte de que estás en equilibrio para ayudar a otras personas, para ayudar al mundo de una mejor manera”.

martes, 9 de febrero de 2016

Dr. Kleponis, experto en sexoadicción: «El uso de pornografía daña la confianza entre los cónyuges» 08022016

Revisó el documento de los obispos estadounidenses «Crea en mí un corazón puro»

Dr. Kleponis, experto en sexoadicción: «El uso de pornografía daña la confianza entre los cónyuges»

Dr. Kleponis, experto en sexoadicción: «El uso de pornografía daña la confianza entre los cónyuges»
Una escena de la película A Prueba de Fuego, donde la pornografía por internet también juega su papel en la crisis matrimonial de los protagonistas.

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8 febrero 2016
El pasado mes de noviembre, en Baltimore (Estados Unidos), la Conferencia Episcopal de Estados Unidos aprobó con 230 obispos a favor, cuatro en contra y una abstención, el documento Crea en mí un corazón puro, donde denuncia la verdad espiritual que involucra la pornografía y su impacto en la vida cotidiana de las personas.

Luego de conocer el referido documento, Portaluz publicó para sus lectores un profuso reportaje sobre el tema titulado Producir o consumir pornografía daña la mente, esclaviza el alma y "es un pecado mortal" .

Los obispos han declarado que "el uso de pornografía daña severamente en el matrimonio la confianza entre los cónyuges y su intimidad, tanto por el uso mismo de la pornografía, como por el engaño y la mentira del cónyuge que oculta su conducta al otro”. El documento revela que “en Estados Unidos los abogados identifican al consumo de pornografía como uno de los factores causales de divorcio en más de un 50% de los casos que han atendido”.

Pero el documento ha sido también estudiado y comentado por algunos medios de comunicación y profesionales. Entre ellos destacamos hoy las reflexiones del terapeuta clínico, especialista en atención de personas adictas a la pornografía, Dr. Peter Kleponis,en conversación con el portal de noticias Catholic World Report.


El Dr. Peter Kleponis, psicoterapeuta.

El Dr. Kleponis remarca que la pornografía es la nueva "droga predilecta" y la califica como “el nuevo crack de cocaína”. Para dejarlo más claro describe las 5 "A" del porno: asequible, accesible, anónimo, aceptado y agresivo. Con años de estudios y experiencia clínica afirma que es un vicio generalizado, altamente adictivo, de graves daños y que las familias deben tomar medidas para protegerse. Pero aclara también que esta adicción puede ser sanada.

-¿Quedó usted satisfecho con el documento Crea en mí un corazón puro? ¿Hicieron un buen trabajo sobre esta materia? 
-Sí. Hicieron un buen trabajo en su investigación. Yo recomiendo mucho que se lea el documento.

-¿Cómo se involucró en el combate contra la pornografía?
-Fue accidental. He sido terapeuta durante 18 años, y siempre me interesé por los asuntos que afectan a los hombres, desde una perspectiva católica. Hace unos siete años, me di cuenta de que cada vez eran más los hombres adictos a la pornografía que se acercaban a mí. A veces eran los maridos quienes traían a sus esposas con ellos. Empecé estudiando, leyendo todo el material disponible. Constaté que siendo el porno una tendencia poderosa, una gran epidemia, sin embargo, nadie hablaba de ello. Yo busqué un buen programa de recuperación católica para derivar algunos clientes, pero no había nada. Yo tengo una certificación en el diagnóstico y tratamiento de las adicciones sexuales, así que después de orar y discernir, comprendí que Dios me llamaba a crear un programa de este tipo. Es por eso que escribí libros sobre el tema y ayudé a crear la plataformaIntegrity Restored.

-¿Quién ve porno hoy? 

-No solo hombres jóvenes de la escuela secundaria y la universidad... Son hombres y mujeres. Está en todas partes. La población más grande de usuarios son adolescentes de 12 a 17 años, ya que son quienes mejor conocen la tecnología. Los pornógrafos y la industria del porno lo saben, y se dirigen a este grupo demográfico. Ellos saben que están ofreciendo una sustancia adictiva. Quieren conseguir tantos adictos como les sea posible, de manera que puedan tener clientes de por vida.


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-¿Qué tan extendido piensa que está el uso de la pornografía?
-Creo que más del 50 por ciento de los hombres y el 30 por ciento de las mujeres la están viendo de forma regular.

-¿Qué efectos ha visto que causa en la vida de sus pacientes?
-El uso de la pornografía es una forma de adicción sexual. Está afectando negativamente a los matrimonios, y la gente está perdiendo sus puestos de trabajo a causa de ella. Las empresas han descubierto que algunos empleados miran porno en vez de trabajar; por lo que monitorean y expulsan a quienes la consumen. También he trabajado con estudiantes que no asisten a la escuela debido a que dedican mucho tiempo a su adicción a la pornografía, en lugar de estudiar. Algunos gastan miles de dólares en el porno, acumulando grandes deudas. El porno puede consumir la vida de una persona.

La pornografía está teniendo un gran impacto en todos los ámbitos de la vida. Es responsable hoy de los altos niveles de promiscuidad sexual en los jóvenes, y el alza de las tasas de enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados. Y luego,dificulta el lograr tener un matrimonio exitoso. Una persona no puede tener un matrimonio saludable si tiene una adicción, ya sea el porno, las drogas o el alcohol.

Los hombres porno-adictos, por ejemplo, suelen comparar a sus esposas con las mujeres que ven en la pornografía, que son siempre jóvenes y bellas. La esposa se siente frustrada, pensando "¿cómo puedo competir?" Las personas que ven porno corren un mayor riesgo de infidelidad conyugal, porque la gente quiere actuar sobre lo que ve. Esto puede significar que se van a desahogar en los clubes, o a tener experiencias sexuales anónimas. Se desarrolla también tolerancia hacia el hardcore porno (porno duro, explícito) y buscan cada vez formas más fuertes de la experiencia. Esto puede generar hacia un sexo desviado, fetiches, o consumo de pornografía infantil, aunque no sean pedófilos con un interés en el sexo con niños.

-¿Cuál es la mejor manera de superar una adicción a la pornografía?
-Ingresar en un buen programa de recuperación. Así como hay programas eficaces para alcohólicos o drogadictos, también hay programas eficaces para sanar la adicción sexual… quienes habían sido previamente prisioneros a su adicción, ahora experimentan la verdadera libertad.

-¿Qué le llevó a iniciar Integrity Restored?

-Me di cuenta que no podía luchar contra esta cosa por mí mismo. Así es que me asocié con otros para crear un sitio donde educar a la gente sobre los peligros de la pornografía, la adicción y ofrecer recursos para el adicto. La educación y los recursos son el primer paso. También tengo mi propio sitio web personal. He creado el primer y único programa (terapéutico) católico de recuperación, así es que soy bien conocido. Es por eso que se me pidió revisar el documento (aprobado por los obispos) Crea en mí un corazón puro.

-También ha dado muchas conferencias, incluyendo algunas a sacerdotes… 
-Sí. Los sacerdotes me dicen que (el consumo de pornografía) es el pecado número uno que están escuchando en el confesionario. Yo les aconsejo que no lo aborden como un asunto de fracaso moral, sino como una enfermedad que debe ser tratada como tal. Les sugiero que se reúnan con la persona en privado fuera de la confesión, y luego lo remitan con un consejero capacitado para hacer frente a la adicción sexual.

-¿Qué sugiere a los padres?

-Les recuerdo que los niños en promedio enfrentan por primera vez el porno a los 11 años de edad. Tenemos que velar por su uso de la tecnología. Nunca deben dejar a sus hijos solos en Internet. Es lo mismo que dejarlos solos con un extraño. Tenemos que educar a los jóvenes sobre los peligros de la pornografía, y que es adictiva. Sólo una vez que han sido educados pueden decir: No.

-¿Ve usted signos de esperanza?
-Sí, pero tomará unos 50 años. El consumo de pornografía es similar a lo que era el consumo de tabaco hace 50 años. Los médicos sabían que fumar te mataría, pero era políticamente incorrecto decirlo. La gente fumaba en todas partes. Era glamoroso. Piense en todas las viejas películas y programas de televisión donde los personajes fumaban; Ricky y Lucy fumaban en I Love Lucy (Ed.: Desi Arnaz, el actor protagonista murió de cáncer al pulmón). Nos tomó 50 años de educación y que millones muriesen a lo largo del camino, pero hoy la gente tiene incorporado el mensaje. Muchos lugares que hoy visitas están libres de humo. Tenemos que hacer lo mismo con el porno.

A pesar de que vivimos en un mundo desgarrado por la adicción a la pornografía, hay curación o restauración. Si está cautivo por esta adicción, deje de lado su vergüenza y pida ayuda.

Tomado de Portaluz.

VÍDEO RELACIONADO - El amor no es una lucha: la canción

10.3.14. Las imágenes de A prueba de fuego [Fireproof], a la que contribuyó con algunos de sus temas, sirven de telón de fondo a una de las canciones más conocidas del cantautor cristiano Warren Barfield: Love is not a fight [El amor no es una lucha], que presentamos subtitulada en español. Su mensaje coincide con el de la película: el amor no es un sentimiento, sino un compromiso, y por tanto su perdurabilidad no depende tanto de los vaivenes del corazón, como del firme rumbo de una decisión, la decisión de amar. 

martes, 19 de enero de 2016

Sexoadicción: una patología que nuestra cultura lamenta mientras banaliza algunas de sus causas 18012016


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La pornografía en internet, devastadora

Sexoadicción: una patología que nuestra cultura lamenta mientras banaliza algunas de sus causas

Sexoadicción: una patología que nuestra cultura lamenta mientras banaliza algunas de sus causas
La pornografía, que se ha desplazado masivamente a internet, es una de las formas más comunes del trastorno hipersexual.

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18 enero 2016
La sexoadicción es una preocupación social en alza, sobre la cual ponen también su atención los moralistas. Los especialistas prefieren denominarla trastorno hipersexual, una denominación más neutra porque el término "adicción", desde el punto de vista clínico (y también para una valoración ética de la responsabilidad individual), tiene un significado más estricto que en el lenguaje coloquial.

¿Sexoadicción? No todo lo que lo parece lo es
Veamos, en efecto, cuatro historias con desenlaces muy distintos.

Curtis era un broker felizmente casado y padre de tres hijos. Un buen día su mujer descubrió que durante años había acudido una vez al mes a sesiones de "masaje". Tirando del hilo, confesó que veía pornografía todas las semanas y asistía tres o cuatro veces al año a locales de striptease.

¿Sexoadicto? Se trataba en realidad de una personalidad narcisista acostumbrada a salirse con la suya en todo. Se consideraba un marido fiel, dado que no había tenido sexo real con otras mujeres. Durante la psicoterapia posterior, comprendió la frustración de su esposa y su propia inmadurez. Aumentaron la frecuencia de sus relaciones y dejó de usar pornografía. Las cosas mejoraron mucho en el matrimonio.

Keith tenía 47 años cuando fue detenido y despedido de un trabajo importante y lucrativo. Había situado una cámara debajo de la mesa de su despacho para grabar indiscretamente a mujeres de cierta edad. Parecía ser feliz con su compañera, pero no tenían hijos: jamás había podido consumar su relación, ni con ella ni con ninguna otra mujer. De niño había sido víctima de una relación incestuosa.

¿Sexoadicto? Más bien cautivo de una parafilia de origen traumático.

Ulrich, marido y padre ejemplar, frecuentó en la treintena una terapia de pareja para tratar la falta de deseo sexual de su mujer. Sin éxito. A los cuarenta, esa situación le convirtió en impotente. A los cincuenta descubrió internet. De golpe empezó a beber, a engordar, a faltar a su trabajo... y a almacenar pornografía infantil. Cuando le cazaron, el registro evidenció que tenía una amante. El divorcio y la cárcel llegaron a la vez.

¿Sexoadicto? Un caso más de personas que, ante una situación vital causante dedepresión o ansiedad, recurren al sexo como evasión y acaban entrampadas en él.

Graham era un abogado internacional de 51 años, rico y sibarita. Su vida cambió cuando, durante un viaje de trabajo fuera de su país, conoció un prostíbulo de lujo. Se gastó dos mil dólares en una noche rodeado de vampiresas exquisitas y comida y bebida de primera. Durante los dos años siguientes visitó una docena de lugares similares en cada ciudad extranjera que visitaba.

Su mujer empezó a notar que ella ya no le interesaba sexualmente. Se lo dijo, y él acabó admitiendo su vicio: “Soy adicto a este género de vida”, confesó Graham, “y me encanta, pero no puedo continuar con ella y seguir casado. Mi esposa es maravillosa y nuestra familia, extraordinaria”. Tras tres meses de tratamiento, escogió su familia. Cambió los lupanares de fábula por un hobby abandonado: tocar el violín.

¿Sexoadicto? A pesar de la sensación del paciente de ser un sexoadicto, su psiquiatra prefirió hablar de infidelidad pura y simple. De hecho, de estas cuatro historias clínicas es la que los especialistas menos encuadrarían como sexoadicción.

Estos cuatro casos proceden de la consulta de Stephen B. Levine y están recogidos, entre otros, en una publicación de 2010 del Journal of Sex & Marital Therapy"What is sexual addiction? [¿Qué es la adicción sexual?]".

Como se ve, Levine es poco partidario de generalizar la idea de sexoadicción. Y no es el único entre los investigadores consultados. Nos adentramos pues en una encendida polémica entre especialistas, pero asimismo presente en los medios al haberse visto implicadas en los últimos años celebridades como Tiger Woods o Michael Douglas.

¿Qué es lo que se discute?
Si hoy introducimos las palabras “sex addiction” en la base de datos del National Institute of Health [Instituto Nacional de la Salud] de Estados Unidos, nos encontraremos con casi tres mil referencias de estudios publicados en los últimos años.

Pero el término es reciente. El primero en utilizar la expresión “adicción al sexo” o “sexoadicción” fue, en 1983, el psicólogo Patrick Carnes, en un libro célebre, Out of the Shadows. Understanding Sexual Addiction, donde estableció una doble sintomatología que ha servido de base a readaptaciones posteriores. Puede verse en el cuadro siguiente:

Sintomatología de la adicción sexual
Síntomas conductuales
-Frecuentes encuentros sexuales.
-Masturbación compulsiva.
-Búsqueda de nuevas parejas por aburrimiento de las antiguas.
-Fracaso al reducir el exceso de comportamientos sexuales problemáticos.
-Implicación en actividades sexuales sin excitación psicológica.
-Consecuencias legales del comportamiento sexual.
-Uso frecuente de pornografía.
Síntomas cognitivos y emocionales
-Pensamientos obsesivos sobre sexo.
-Racionalización de la continuación del comportamiento sexual excesivo.
-Sentimiento de culpa por continuar con el comportamiento sexual.
-Soledad, aburrimiento y/o ira.
-Depresión, baja autoestima.
-Vergüenza y secretismo respecto a la conducta sexual.
-Indiferencia hacia la pareja habitual.
-Falta de control en aspectos de la vida no vinculados al sexo.
-Deseo de suprimir o evitar emociones desagradables.
-Preferencia por el sexo anónimo.
-Desconexión entre el sexo y la intimidad.

(Fuente: Gold & HeffnerClinical Psychology Review, vol. 18, n. 3, 1998, adaptada. Puede verse una sintomatología algo diferente y más actualizada en el trabajo publicado en septiembre de 2014 por Christian Nordqvist en Medical News Today: "What is sexual addiction (compulsive sexual behavior)? What causes sexual addiction? [¿Qué es la sexoadicción (comportamiento sexual compulsivo)? ¿Qué causa la sexoadicción?]".)

Unos expertos piensan que la palabra adicción debe reservarse a la dependencia respecto al consumo de sustancias: tabaco, alcohol, drogas, etc.

Otros expertos consideran que puede hablarse con propiedad de adicción al sexo y a otros comportamientos (el juego, el uso de internet, el trabajo, la comida, ir de compras) vinculados a las nuevas formas de vida y ocio de las sociedades desarrolladas. Y aplican a la adicción al sexo los criterios diagnósticos que definen la dependencia respecto a sustancias químicas.

En esta línea, un estudio de 1990 publicado por J. Robertson en  American Journal of Preventive Psychiatry & Neurology sostuvo que “las experiencias psicológicas son experiencias químicas en el cerebro”, y que el adicto no lo es tanto a una determinada actividad en sí misma, como a los efectos neuroquímicos que esa actividad produce en el organismo. Con la presencia, por ejemplo, de la dopamina, que media los circuitos neuronales que se ocupan de la búsqueda de actividades novedosas o excitantes.

Dos hechos sorprendentes
La literatura especializada de los últimos años recoge dos hechos llamativos que parecerían abonar la consideración como adicciones de determinados comportamientos.

Por un lado, en el cerebro se activan las mismas zonas en el caso de la compulsividad vinculada a sustancias y en el caso de la compulsividad vinculada a comportamientos.

Por otro, medicamentos eficaces para la adicción a sustancias pueden ser eficaces en las adicciones conductuales.

Pero no hay que sacar conclusiones precipitadas: “Es un área insuficientemente explorada y no hay datos concluyentes, pero lo clave es que desde el punto de vista del proceso neurobiológico subyacente, el cerebro de las personas con sexoadicción sí parece tener muchos elementos comunes con los adictos a sustancias, y los procesos neurobiológicos son parecidos”, nos explica el médico español Juan Matías Santos, doctor en Psiquiatría, profesor de Neurociencia de la Universidad de Atacama (Chile) y profesor del Centro de Perfeccionamiento Jurídico Ricardo Núñez, de Córdoba (Argentina).

Como dato añadido, la comorbilidad de la sexoadicción con el abuso de sustancias existe y no es pequeña, pero según los estudios oscila entre el 25% y el 71%: una oscilación demasiado amplia para extraer consecuencias.

La ludopatía sí entró en el DSM-V
Esta discusión quedó por ahora zanjada cuando en 2013 se publicó el DSM-V (Diagnostic and Statistical Manual [Manual estadístico y diagnóstico]), quinta edición de la conocida “biblia” diagnóstica de los psiquiatras.

Por un lado, abrió la puerta a las adicciones de comportamiento e incluyó la ludopatía. Pero no la sexoadicción. La menciona, pero como una posible entidad a incluir sólo cuando venga avalada por  investigaciones que hoy por hoy no resultan concluyentes. Por ejemplo, un estudio de 2013 en Socioaffective Neuroscience & Psychology sugiere que la sexoadicción sólo sería un deseo sexual particularmente intenso, pero no un trastorno.

Evidentemente, la discusión científica no versa sobre la naturaleza negativa -indiscutida- de determinadas pautas de comportamiento sexual, sino sobre su asimilación a procesos de dependencia física. En cualquier caso, está incrementándose el número de instrumentos y de escalas validados que puedan ser útiles para la evaluación y medición de la sexoadicción, y dentro de ésta, del uso de pornografía, sobre todo en la red. Porque lo que sí ha ganado aceptación entre la comunidad científica internacional es la idea de que existe un “uso problemático de internet”: pornografía, ludopatía, consumo excesivo de tiempo, relaciones románticas y sentimentales, cyberbullying...


La pornografía online. Una nueva adicción, de Óscar Tokumura (Voz de Papel): uno de los trabajos más actualizados y completos sobre las consecuencias individuales y sociales de este consumo característico de la era internet.

Asociación con otros trastornos
Para la evaluación moral de la sexoadicción son importantes también las conclusiones que pudiesen asociar el trastorno hipersexual con algunas patologías psiquiátricas.

También en esto los resultados científicos varían. Menos en el caso del trastorno de ansiedad (comorbilidad del 42-46%) que en el caso de la depresión (comorbilidad que oscila entre el 33% y el 80% según los estudios). Pero los psiquiatras no consideran que la comorbilidad, esto es, la presentación simultánea de tendencias de adicción sexual con trastornos de ansiedad graves o estados depresivos, sea donde haya que poner el foco al estudiar este fenómeno.

Porque hay otras comorbilidades reconocidas: con los trastornos de la personalidad, con la disminución de la calidad de vida (en buena parte por la culpa que generan estas conductas), con el menor rendimiento laboral y el mayor absentismo y con comportamientos de riesgo, incluidos los sexuales, que llevan a tasas considerablemente superiores de ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual) entre los adictos a la pornografía.

Asimismo, en los dos últimos años varios trabajos científicos han ligado la adicción a la pornografía con la ludopatía, especialmente on line. Otro dato, y no menor, es la asociación fuerte que existe entre el uso de la pornografía y el comportamiento violento, sesgo aún más marcado en adolescentes.

El impacto moral
Lo cierto es que, aunque aún falten datos de investigación para determinar la adecuación del término desde el punto de vista investigador, desde el punto de vista clínico puede hablarse de “adicción” cuando se dan dos elementos: incapacidad de la voluntad para poner freno a la conducta, y daño objetivo al entorno personal, familiar, laboral y económico del paciente.

Y en el caso del sexo el patrón de conducta está bien establecido y es crecientementedisruptivo de la integridad psicológica y emocional del sujeto y de su inserción social: situación de ansiedad o angustia, seguida de comportamiento sexualmente adictivo que pretende reducirla, seguido de vergüenza, frustración o culpa, seguido de una nueva situación de ansiedad... y de nuevo el sexo para calmarla.

La incoherencia de la cultura ambiente
¿Qué valor sociológico y moral tiene esta discusión científica?

Desde el punto de vista individual, un teólogo moral clásico, siguiendo a Santo Tomás, no tendría mayores problemas en calificar la situación: tanto la concupiscencia antecedente como el hábito voluntariamente adquirido y no retractado aumentan la voluntariedad del acto, pero disminuyen su libertad.

¿También en el caso de delitos? El doctor Santos, que también enseñó Psiquiatría Forense en la Universidad de Cardiff y es docente del Máster de Psiquiatría Legal y Forense de la Universidad Complutense, añade que “el consenso en la jurisprudencia es que el trastorno hipersexual puede ser un atenuante, pero nunca un eximente, a diferencia de otras patologías como los trastornos psicóticos, en donde puede llegar a la inimputabilidad”. Y enfatiza que la delincuencia sexual no se puede explicar sólo en función de trastornos hipersexuales ni está directamente vinculada a la pornografía en trabajos científicos consistentes con otros.

Y luego está por medio la voluntad como atributo humano. En un artículo publicado en 2005 en The American Journal on Addictions en controversia con P.R. Martín, N. M. Petryadvierte de lo fácil que resulta acudir al expediente de la “adicción” para huir de la culpa, y subraya que “caracterizar un mal hábito como una adicción tiene como consecuencia medicalizar los síntomas y quitar la responsabilidad al individuo ”.

Extremando este argumento, en agosto de 2003 uno de los columnistas más prestigiosos de The LancetMike Fitzpatrick, en un artículo titulado Addiction Myths [Los mitos de la adicción], había denunciado la “industria de la adicción”, lanzando una bomba muy debatida después en esa misma publicación: “He encontrado más gente que ha conseguido librarse de las drogas mediante la fuerza de la voluntad que quienes han tenido éxito en un programa de desintoxicación”.

En lo que sí coinciden todos los especialistas es en que la hipersexualización de nuestra cultura y la falta de educación moral, entendida como sentido del límite, del deber y de la responsabilidad, dificultan el control de los impulsos, que en última instancia es lo que transforma un comportamiento libre (virtuoso o pecaminoso) en una patología.

Fijémonos en dos puntos clave: la banalización e incluso recomendación de la masturbación y la ubicuidad de la pornografía (soft e incluso hard) en medios de comunicación y en internet. Ambas pautas culturales, que se consideran "avances" propios de la "liberación sexual" de mayo del 68, son sin embargo fuente de esclavitud: los mejores y más caros programas de tratamiento de sexoadictos instan a sus pacientes, como primer paso para la curación, a no masturbarse y a no usar jamás la pornografía. Se da así la paradoja de que aquello que se fomenta, violentando la moral natural, es, una vez convertido en enfermedad, lo primero que se prohíbe.

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