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lunes, 8 de marzo de 2021

08 de marzo: Nuestra Señora de Monte Berico

 

08 de marzo: Nuestra Señora de Monte Berico

Los Orígenes del Santuario de Monte Berico están relacionados con las dos apariciones de la Virgen María a Vincenza Pasini, una mujer que llevaba la comida a su marido, que trabajaba en la colina. La primera aparición se produjo el día 7 de marzo 1426 y la segunda del 1 de agosto de 1428.

Nuestra Señora prometió el fin de la peste en ese lugar y le pidió que le erigieran allí un templo. Así que, en 1428 y en unos pocos meses, se levantó la primera iglesia de estilo gótico tardío y un pequeño monasterio para dar cabida a una comunidad religiosa dedicada a la acogida de los peregrinos.

Después de un breve período en el cual la iglesia fue gobernada por los monjes de Santa Brígida, el complejo fue dado a los Siervos de María (1435), quienes todavía son los custodios del santuario.

Desde entonces, el santuario sufrió una serie de cambios: 1493-1498 se amplió el convento y la iglesia fue ampliada en 1475 por Lorenzo da Bologna. Entre los años 1590 y 1591 se realizaron otras modificaciones de las que ya no quedan rastros, ya que el templo mariano fue totalmente demolido en 1687. Ya en 1703, se levantó allí una iglesia con estilo barroco, a lo que se le agregó el campanario, el cual fue construido entre los años 1825 y 1852. Entre los años 1860 y 1861 fue reconstruida la fachada de la primera iglesia. La primera iglesia se divide en cinco tramos cubiertos con bóvedas de crucería sostenidas por columnas cubiertas de Marmorina en el siglo XIX. La imagen de la Virgen en la luneta de la puerta principal, fue construida por Pietro Pala.

La Iglesia del Borella tiene plan para cruzar inscrita en un cuadrado cuyos vértices hay cuatro salas más pequeñas cúpula cubiertos. En los tres lados exteriores, el cuarto está en el lado de la primera iglesia, se repite la misma fachada.


Las obras de arte

La Basílica y los edificios adyacentes conservan valiosas obras de arte. Sobre el arco que separa a las dos iglesias, se puede admirar la gran pintura de Julius Carpioni 1651, la cual fue un regalo del Colegio de los mercaderes del Santuario Vicenza. Es alegóricamente representa la ciudad de Vicenza, a los pies de la Virgen.

En la iglesia de estilo gótico, hacia la derecha, sobre el altar de la Piedad , hay un cuadro de Bartolomeo Montagna "La Piedad" obra encargada en 1505 por los Siervos de María.

En la sala una vez utilizado como un refectorio, se expone "La Cena" de Paolo Veronese, cuya obra data del año 1572. En la misma sala, a la derecha ya la izquierda de la puerta principal encontrará la pintura de Alessandro Maganza: la "Virgen de los cuatro evangelistas " (año 1580) y el "Bautismo de Cristo", realizado en 1591 para el altar de Nuestra Señora de los Ángeles .

Las estatuas y bajorrelieves exteriores e interiores son obra de Horace Marinali y su escuela. En los tres bajorrelieves, colocados encima de las puertas de entrada al Santuario, se resume la historia de la fuente del complejo: la puerta hacia el este se encuentra la Virgen que aparece en Vincenza, el acceso desde el norte Vincenza abastece a las autoridades de la ciudad y en el tercera entrada desde el oeste, se recordó a la colocación de la primera piedra de la iglesia primitiva.

De especial valor religioso es la "Estatua de la Virgen", colocada sobre el altar, el lugar santificado por los pies de la Virgen, según la tradición. La escultura fue realizada entre los años 1428 y 1430 por Nicholas de Venecia. La estatua se define como la Madre de la Misericordia iconográfico o el manto de la Virgen. Representa a María como la madre de todos los hijos de Dios que están bajo la protección de la capa.


La peregrinación

La figura de María, Virgen y Madre de Dios, tan estrechamente vinculada a la Encarnación del Hijo, se convierte en el principal medio para llegar a Cristo y, a través de él, al Padre. Para este peregrinaciones marianas tienen sus propias características: va a María para obtener una mejor hacia Dios

En la Basílica de Monte Berico se congregan un millón de peregrinos cada año, y se convierte en el destino ideal para aquellos que quieren recorrer el camino de María, en su posición única entre Cristo y la iglesia.


Los Siervos de María

La Orden de los Siervos de María, también conocidos como los Servitas, pertenece a la Iglesia Católica. Fue fundada en Florencia, probablemente en 1233, por un grupo de siete personas, entonces conocido como "Los Siete Santos Fundadores".

Si bien se cuenta que la Orden de los Siervos de María nació en el año 1233, los primeros documentos encontrados datan de 1245, y se refieren a una comunidad de hombres penitentes se retiró a una vida de ermitaño y la comunidad en Monte Senario.

Un grupo de siete laicos abandonan sus actividades habituales para retirarse a la penitencia y la pobreza en la oración. Se retiran a un lugar montañoso, donde hoy se levanta la Basílica de la Santissima Annunziata, para luego pasar al Monte Senario. Pronto también dejan la Montaña, y el gran número de personas que los han unido fundaron nuevas comunidades. Se dio origen a los conventos de Siena, Borgo Sansepolcro y Città di Castello , además de los de Florencia y Monte Senario. Observamos entonces que la primera zona de expansión están a la orden por lo que las regiones de Toscana y Umbría . También hay informes de conventos en Alemania.

Por una disposición del IV Concilio de Letrán ( 1215 ), que fue confirmada más tarde por el Concilio de Lyon ( 1274) se decide la supresión de la Orden. Esta medida provoca cierta resistencia entre algunos de sus miembros.

Treinta años después, el Papa Benedicto XI, dominico, ya en el año 1304, aprueba la Regla y las Constituciones de los Siervos de María. La Orden tiene, en ese momento, cerca de 250 monjes, 27 conventos en Italia, divididos en cuatro provincias religiosas y 4 en Alemania.

El siglo XIV fue directamente influenciada por el legado de los siete fundadores, el último de los cuales murió en 1310. También se enriquece con varios ejemplos de otras vidas santas.

Durante este período, la orden se propagó mediante la consolidación de la asistencia a las provincias religiosas ya presentes. Al mismo tiempo, la Orden arriba a la ciudad de París.

En el siglo XV, sin embargo , el capítulo general celebrado en Ferrara en 1404 decidió la recuperación moral de Monte Senario . En 1430, la Congregación de la Observancia nace una rama de la Orden que, sin apartarse de él, trató de reformar la espiritualidad. Este fenómeno , por otra parte, se suscita en otras órdenes como los dominicos. La experiencia de esta congregación terminó sólo en 1570. A finales del siglo XV, la observancia conventos fue de 26 , y poco antes de 1570, y llegó casi a 60.

En 1424, el Papa Martín V ratificó la organización de la Tercera Orden, que ahora se llama la Orden Seglar de los Siervos de María.

El siglo XVI es un siglo atormentado se ve afectada por la Reforma luterana. En este siglo, más de la mitad de los priores generales fue elegido directamente por el Papa. Además, la Congregación de la Observancia, después de varias décadas de conflicto, regresó plenamente sólo en la Orden en 1570.

Pocos años después de la reforma luterana en Alemania, se suprimieron muchos conventos de la Orden. La Orden también estuvo presente en el Concilio de Trento, con sus superiores generales. Entre 1548 y 1580, se procedió a la revisión de las Constituciones de la Orden.

Entre los años 1590 y 1597, se inició la reforma de la Orden en práctica con la creación de la Congregación de Monte Senario ermitaño. A finales del siglo XVI, los monasterios y los monjes de la Orden fueron 240 durante 1800.

El Papa Inocencio X, en 1652 , requiere una reforma forzada todas las órdenes religiosas. Para los Siervos de María se trata de la eliminación de cerca de 102 monasterios que existían entonces 261.

El siglo XVIII fue variante: en la primera mitad del siglo, la Orden alcanza el mayor número de monjes en su historia (cerca de 3.000). Pero, ya al final del siglo, se produjeron cierre de muchos conventos y por la dispersión de la mayoría de los frailes.

Durante las últimas tres décadas del siglo XVIII, la Orden experimentó una serie de supresiones que conducen a la destrucción de su presencia en Europa, primero en los territorios del Imperio Austro -Húngaro , y luego en Francia y finalmente en Italia. A esto se suma, en 1778, por orden del Papa, la supresión de la Congregación de Monte Senario ermitaño.

1815 marca el comienzo de un renacimiento de la Orden que, sin embargo , ha demostrado ser muy precaria. El final de ese siglo y a principios del siglo XX mostraron, sin embargo , un renacimiento lento pero constante, que dura hasta los años sesenta del siglo XX.

La canonización de los siete fundadores acontecida en 1888, gracias a la intervención del Papa León XIII , dio nuevas esperanzas a la Orden. En este período, de hecho, varias congregaciones religiosas de las Hermanas Siervas de María solicitaron unirse a la Orden, incluyendo las Siervas de María Mantellate. La rama masculina se inicia con dificultades para recuperarse, mientras que la femenina sin embargo, superó la monástica unidimensional comienza con la decisión de su propagación.

El siglo XX es el siglo de la mayor extensión geográfica de la Orden, ya está presente en los cinco continentes.

En el Capítulo General de Florencia en 1965 , a raíz de las disposiciones del Concilio Vaticano II, la Orden comenzó a reformar sus propias Constituciones. Un texto provisional entre en vigor en 1968 , mientras que el dibujo final se producirá en 1987. En 1964, la Orden cuenta con el mayor número de frailes de 1750 a cerca de 1.700 religiosos. El 31 de diciembre de 2005, la orden tenía 161 monasterios y 888 monjes , de los cuales 647 sacerdotes.

traducido por mallinista 
(fuente: www.monteberico.it)

domingo, 17 de febrero de 2019

Los Siete Santos fundadores de la Orden de los Siervos de María (17 de febrero)

Los Siete Santos fundadores de la Orden de los Siervos de María

siete santos fundadores de la orden de los siervos de maria

Los siete Santos fundadodres se retiraron al monte Senario para servir a la Santísima Virgen María, fundando una Orden bajo la Regla de san Agustín

 
Los siete santos fundadores de la Orden de los Siervos de María eran siete amigos, comerciantes de la ciudad de Florencia, Italia. Sus nombres: Alejo, Amadeo, Hugo, Benito, Bartolomé, Gerardino y Juan.

Fiesta: 17 de febrero

Martirologio romano: Los siete santos fundadores de la Orden de los Siervos de María: Bonfilio, Bartolomé, Juan, Benito, Gerardino, Ricovero y Alejo. Siendo mercaderes en Florencia, se retiraron de común acuerdo al monte Senario para servir a la Santísima Virgen María, fundando una Orden bajo la Regla de san Agustín. Son conmemorados en este día, en el que falleció, ya centenario, el último de ellos, Alejo (1310).

Los Siete Santos fundadores de la Orden de los Siervos de María

Los siete santos fundadores pertenecían a una asociación de devotos de la Virgen María, que había en Florencia, y poco a poco fueron convenciéndose de que debían abandonar lo mundano y dedicarse a la vida de santidad.
Todos ellos vendieron sus bienes, repartieron el dinero a los pobres y se fueron al Monte Senario a rezar y a hacer penitencia.

Siervos de María

La idea de irse a la montaña a santificarse, les llegó el 15 de agosto, fiesta de la Asunción de la Santísima. Virgen, y la pusieron en práctica el 8 de septiembre, día del nacimiento de Nuestra Señora.
Estos santos se habían propuesto propagar la devoción a la Madre de Dios y confiarle a Ella todos sus planes y sus angustias.
A tan buena Madre le encomendaron que les ayudara a convertirse de sus miserias espirituales y que bendijera misericordiosamente sus buenos propósitos. Y dispusieron llamarse "Siervos de María" o "Servitas".

En obediencia a la Iglesia

En el monte Senario se dedicaban a hacer muchas penitencias y mucha oración, pero un día recibieron la visita del Sr. Cardenal delegado del Sumo Pontífice, el cual les recomendó que no se debilitaran demasiado con penitencias excesivas, y que más bien se dedicaran a estudiar y se hicieran ordenar sacerdotes y se pusieran a predicar y a propagar el evangelio.
Así lo hicieron, y todos se ordenaron de sacerdotes, menos Alejo, el menor de ellos, que por humildad quiso permanecer siempre como simple hermano, y fue el último de todos en morir.
Un Viernes Santo recibieron de la Santísima Virgen María la inspiración de adoptar como Reglamento de su Asociación la Regla escrita por San Agustín, que por ser muy llena de bondad y de comprensión, servía para que se pudieran adaptar a ella los nuevos aspirantes que quisieran entrar en su comunidad.
Así lo hicieron, y pronto esta asociación religiosa se extendió de tal manera que llegó a tener cien conventos, y sus religiosos iban por ciudades y pueblos y campos evangelizando y enseñando a muchos con su palabra y su buen ejemplo, el camino de la santidad.
Su especialidad era una gran devoción a la Santísima Virgen, la cual les conseguía maravillosos favores de Dios.
El más anciano de ellos fue nombrado superior, y gobernó la comunidad por 16 años. Después renunció por su ancianidad y pasó sus últimos años dedicado a la oración y a la penitencia.
Una mañana, mientras rezaba los salmos, acompañado de su secretario que era San Felipe Benicio, el santo anciano recostó su cabeza sobre el corazón del discípulo y quedó muerto plácidamente.
Lo reemplazó como superior otro de los Fundadores, Juan, el cual murió pocos años después, un viernes, mientras predicaba a sus discípulos acerca de la Pasión del Señor. Estaba leyendo aquellas palabras de San Lucas:
"Y Jesús, lanzando un fuerte grito, dijo: ¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!" (Lc. 23, 46).
El Padre Juan al decir estas palabras cerró el evangelio, inclinó su cabeza y quedó muerto muy santamente.
Lo reemplazó el tercero en edad, el cual, después de gobernar con mucho entusiasmo a la comunidad y de hacerla extender por diversas regiones, murió con fama de santo.
El cuarto, que era Bartolomé, llevó una vida de tan angelical pureza que al morir se sintió todo el convento lleno de un agradabilísimo perfume, y varios religiosos vieron que de la habitación del difunto salía una luz brillante y subía al cielo.
De los fundadores, Hugo y Gerardino, mantuvieron toda la vida entre sí una grande y santísima amistad. Juntos se prepararon para el sacerdocio y mutuamente se animaban y corregían.
Después tuvieron que separarse para irse cada uno a lejanas regiones a predicar. Cuando ya eran muy ancianos fueron llamados al Monte Senario para una reunión general de todos los superiores. Llegaron muy fatigados por su vejez y por el largo viaje.
Aquella tarde charlaron emocionados recordando sus antiguos y bellos tiempos de juventud, y agradeciendo a Dios los inmensos beneficios que les había concedido durante toda su vida.
Rendidos de cansancio se fueron a acostar cada uno a su celda, y en esa noche el superior, San Felipe Benicio, vio en sueños que la Virgen María venía a la tierra a llevarse dos blanquísimas azucenas para el cielo.
Al levantarse por la mañana supo la noticia de que los dos inseparables amigos habían amanecido muertos, y se dio cuenta de que Nuestra Señora había venido a llevarse a estar juntos en el Paraíso Eterno a aquellos dos que tanto la habían amado a Ella en la tierra y que en tan santa amistad habían permanecido por años y años, amándose como dos buenísimos hermanos.
El último en morir fue el hermano Alejo, que llegó hasta la edad de 110 años. De él dijo uno que lo conoció:
"Cuando yo llegué a la Comunidad, solamente vivía uno de los Siete Santos Fundadores, el hermano Alejo, y de sus labios oímos la historia de todos ellos. La vida del hermano Alejo era tan santa que servía a todos de buen ejemplo y demostraba como debieron ser de santos los otros seis compañeros".
El hermano Alejo murió el 17 de febrero del año 1310.
Que estos Santos Fundadores nos animen a aumentar nuestra devoción a la Virgen Santísima y a no cansarnos nunca de propagar la devoción a la Madre de Dios.

sábado, 17 de febrero de 2018

Los Siete Santos fundadores de la Orden de los Siervos de María (17 de febrero)

Los Siete Santos fundadores de la Orden de los Siervos de María

siete santos fundadores de la orden de los siervos de maria

Los siete Santos fundadores se retiraron al monte Senario para servir a la Santísima Virgen María, fundando una Orden bajo la Regla de san Agustín

 
Los siete santos fundadores de la Orden de los Siervos de María eran siete amigos, comerciantes de la ciudad de Florencia, Italia. Sus nombres: Alejo, Amadeo, Hugo, Benito, Bartolomé, Gerardino y Juan.

Fiesta: 17 de febrero

Martirologio romano: Los siete santos fundadores de la Orden de los Siervos de María: Bonfilio, Bartolomé, Juan, Benito, Gerardino, Ricovero y Alejo. Siendo mercaderes en Florencia, se retiraron de común acuerdo al monte Senario para servir a la Santísima Virgen María, fundando una Orden bajo la Regla de san Agustín. Son conmemorados en este día, en el que falleció, ya centenario, el último de ellos, Alejo (1310).

Los Siete Santos fundadores de la Orden de los Siervos de María

Los siete santos fundadorespertenecían a una asociación de devotos de la Virgen María, que había en Florencia, y poco a poco fueron convenciéndose de que debían abandonar lo mundano y dedicarse a la vida de santidad.
Todos ellos vendieron sus bienes, repartieron el dinero a los pobres y se fueron al Monte Senario a rezar y a hacer penitencia.

Siervos de María

La idea de irse a la montaña a santificarse, les llegó el 15 de agosto, fiesta de la Asunción de la Santísima. Virgen, y la pusieron en práctica el 8 de septiembre, día del nacimiento de Nuestra Señora.
Estos santos se habían propuesto propagar la devoción a la Madre de Dios y confiarle a Ella todos sus planes y sus angustias.
A tan buena Madre le encomendaron que les ayudara a convertirse de sus miserias espirituales y que bendijera misericordiosamente sus buenos propósitos. Y dispusieron llamarse "Siervos de María" o "Servitas".

En obediencia a la Iglesia

En el monte Senario se dedicaban a hacer muchas penitencias y mucha oración, pero un día recibieron la visita del Sr. Cardenal delegado del Sumo Pontífice, el cual les recomendó que no se debilitaran demasiado con penitencias excesivas, y que más bien se dedicaran a estudiar y se hicieran ordenar sacerdotes y se pusieran a predicar y a propagar el evangelio.
Así lo hicieron, y todos se ordenaron de sacerdotes, menos Alejo, el menor de ellos, que por humildad quiso permanecer siempre como simple hermano, y fue el último de todos en morir.
Un Viernes Santo recibieron de la Santísima Virgen María la inspiración de adoptar como Reglamento de su Asociación la Regla escrita por San Agustín, que por ser muy llena de bondad y de comprensión, servía para que se pudieran adaptar a ella los nuevos aspirantes que quisieran entrar en su comunidad.
Así lo hicieron, y pronto esta asociación religiosa se extendió de tal manera que llegó a tener cien conventos, y sus religiosos iban por ciudades y pueblos y campos evangelizando y enseñando a muchos con su palabra y su buen ejemplo, el camino de la santidad.
Su especialidad era una gran devoción a la Santísima Virgen, la cual les conseguía maravillosos favores de Dios.
El más anciano de ellos fue nombrado superior, y gobernó la comunidad por 16 años. Después renunció por su ancianidad y pasó sus últimos años dedicado a la oración y a la penitencia.
Una mañana, mientras rezaba los salmos, acompañado de su secretario que era San Felipe Benicio, el santo anciano recostó su cabeza sobre el corazón del discípulo y quedó muerto plácidamente.
Lo reemplazó como superior otro de los Fundadores, Juan, el cual murió pocos años después, un viernes, mientras predicaba a sus discípulos acerca de la Pasión del Señor. Estaba leyendo aquellas palabras de San Lucas:
"Y Jesús, lanzando un fuerte grito, dijo: ¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!" (Lc. 23, 46).
El Padre Juan al decir estas palabras cerró el evangelio, inclinó su cabeza y quedó muerto muy santamente.
Lo reemplazó el tercero en edad, el cual, después de gobernar con mucho entusiasmo a la comunidad y de hacerla extender por diversas regiones, murió con fama de santo.
El cuarto, que era Bartolomé, llevó una vida de tan angelical pureza que al morir se sintió todo el convento lleno de un agradabilísimo perfume, y varios religiosos vieron que de la habitación del difunto salía una luz brillante y subía al cielo.
De los fundadores, Hugo y Gerardino, mantuvieron toda la vida entre sí una grande y santísima amistad. Juntos se prepararon para el sacerdocio y mutuamente se animaban y corregían.
Después tuvieron que separarse para irse cada uno a lejanas regiones a predicar. Cuando ya eran muy ancianos fueron llamados al Monte Senario para una reunión general de todos los superiores. Llegaron muy fatigados por su vejez y por el largo viaje.
Aquella tarde charlaron emocionados recordando sus antiguos y bellos tiempos de juventud, y agradeciendo a Dios los inmensos beneficios que les había concedido durante toda su vida.
Rendidos de cansancio se fueron a acostar cada uno a su celda, y en esa noche el superior, San Felipe Benicio, vio en sueños que la Virgen María venía a la tierra a llevarse dos blanquísimas azucenas para el cielo.
Al levantarse por la mañana supo la noticia de que los dos inseparables amigos habían amanecido muertos, y se dio cuenta de que Nuestra Señora había venido a llevarse a estar juntos en el Paraíso Eterno a aquellos dos que tanto la habían amado a Ella en la tierra y que en tan santa amistad habían permanecido por años y años, amándose como dos buenísimos hermanos.
El último en morir fue el hermano Alejo, que llegó hasta la edad de 110 años. De él dijo uno que lo conoció:
"Cuando yo llegué a la Comunidad, solamente vivía uno de los Siete Santos Fundadores, el hermano Alejo, y de sus labios oímos la historia de todos ellos. La vida del hermano Alejo era tan santa que servía a todos de buen ejemplo y demostraba como debieron ser de santos los otros seis compañeros".
El hermano Alejo murió el 17 de febrero del año 1310.
Que estos Santos Fundadores nos animen a aumentar nuestra devoción a la Virgen Santísima y a no cansarnos nunca de propagar la devoción a la Madre de Dios
PildorasdeFe.net | Biografía de Santos y Beatos. Con información de Ewtn.com