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lunes, 9 de marzo de 2015

El Papa recibe a los reyes de Bélgica 09032015

El Papa recibe a los reyes de Bélgica

El Papa con el rey de los belgas - OSS_ROM
09/03/2015 13:51
(RV)- El Santo Padre Francisco recibió la mañana del lunes en audiencia en el Palacio Apostólico, al Rey de los Belgas, Su Majestad Philippe y a la Reina Mathilde, los cuales se encontraron sucesivamente con Su Eminencia el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, a quien acompañaba Su Excelencia mons. Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados.
Durante las conversaciones, transcurridas en una atmósfera cordial, se han constatado las buenas relaciones bilaterales entre Bélgica y la Santa Sede. A continuación se han tratado temas de interés común, como la cohesión social, la educación de los jóvenes, el fenómeno de las migraciones y la importancia del diálogo intercultural e interreligioso. Posteriormente se analizaron algunas cuestiones de carácter internacional, en especial las perspectivas futuras del continente europeo.

domingo, 8 de marzo de 2015

Construyamos a Dios un templo con nuestra vida: el Papa durante el Ángelus 08032015

Construyamos a Dios un templo con nuestra vida: el Papa durante el Ángelus

“En este tiempo de Cuaresma nos estamos preparando para la celebración de la Pascua, donde renovaremos las promesas de nuestro Bautismo” - AFP
08/03/2015 12:04
(RV).- Este domingo 8 de marzo comentando el Evangelio del día el Papa Francisco centró su reflexión en el significado del episodio de la expulsión de los vendedores del templo. Ante una soleada plaza de San Pedro coloreada y entusiasta por los miles de fieles y peregrinos congregados, el Obispo de Roma recordó que tal gesto profético de Jesús suscitó “fuerte impresión entre la gente y los discípulos”: gesto y mensaje profético “que se entienden completamente a la luz de su Pascua, primer anuncio de la muerte y resurrección de Cristo”. “En este tiempo de Cuaresma nos estamos preparando para la celebración de la Pascua, donde renovaremos las promesas de nuestro Bautismo”, pidió el Pontífice, precisando luego que cada Eucaristía que celebramos con fe nos hace crecer como templo vivo del Señor, gracias a la comunión con su Cuerpo crucificado y resucitado. 
Palabras del Papa Francisco antes del Ángelus

¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días!


El Evangelio de hoy nos presenta el episodio de la expulsión de los vendedores del templo.  Jesús  «hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes » (Jn 2,15). El dinero, todo. Este gesto suscitó una fuerte impresión, en la gente y los discipulos. Aparece claramente como un gesto profético, tan es así que algunos de los presentes preguntaron a Jesús: «¿Qué signo nos das para obrar así?» (v. 18) ¿Quién eres tú para actuar así? –  o sea una señal divina, prodigiosa que muestre a Jesús como enviado de Dios. Y  Él respondió:  «Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar» (v. 19). Le replicaron: «han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este Templo,  ¿y tú lo vas a levantar en tres días?» (v. 20).  No habían entendido que el Señor se refería al templo vivo de su cuerpo, que habría sido destruído con la muerte en la cruz, pero que habría resucitado al tercer día. Por esto, en tres días.  «Cuando Jesús resucitó – escribe el Evangelista-  sus discípulos recordaron que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado» (v. 22).
En efecto, este gesto de Jesús y su mensaje profético se entienden completamente a la luz de su Pascua.  Aquí tenemos, según el Evangelista Juan, el primer anuncio de la muerte y resurrección de Cristo: su cuerpo, destruído en la cruz por la violencia del pecado, en la Resurrección se convertirá en el lugar del encuentro universal entre Dios y los hombres. Y Cristo Resucitado es precisamente el lugar del encuentro universal - ¡de todos ! - entre Dios y los hombres. Por esto su humanidad es el verdadero templo, donde Dios se revela, habla, se deja encontrar; y los verdaderos adoradores de Dios no son los custodios del templo material, los detentores del poder y del saber religioso, sino aquellos que adoran a Dios «en espíritu y verdad» (Jn 4,23).
En este tiempo de Cuaresma nos estamos preparando para la celebración de la Pascua, donde renovaremos las promesas de nuestro Bautismo. Caminemos por el mundo como Jesús y hagamos de toda nuestra existencia un signo de su amor por nuestros hermanos, especialmente los más débiles y los más pobres,  nosotros construimos a Dios un templo en nuestra vida.  Y de esta manera lo hacemos “encontrable”  para tantas personas que encontramos en nuestro camino. Si somos testimonios de este Cristo vivo, mucha gente encontrará a Jesús en nosotros, en nuestro testimonio.  Pero – nos preguntamos  y cada uno de nosotros se puede preguntar – ¿en mi vida el Señor se siente verdaderamente a casa?.  ¿Lo dejamos hacer “limpieza” en nuestro corazón y expulsar a los ídolos, o sea aquellas actitudes de codicia, celos, mundanidad, envidia, odio, aquella costumbre de hablar mal de los otros? ¿Lo dejo hacer limpieza de todos los comportamientos contra Dios, contra el prójimo y contra nosotros mismos, como hoy hemos escuchado en la primera Lectura? Cada uno se puede responder, en silencio en su corazón: “¿Dejo que Jesús haga un poco de limpieza en mi corazón?”. “ ¡Padre, tengo miedo que me apalee!”. Jesús jamás apalea. Jesús limpiará con ternura, con misericordia, con amor. La misericordia es su manera de limpiar. Dejemos, cada uno de nosotros, dejemos que el Señor entre con su misericordia - no con el látigo, no, con su misericordia - a hacer limpieza en nuestros corazones.  El látigo de Jesús es su misericordia. Abrámosle la puerta para que limpie un poco.
Cada Eucaristía que celebramos con fe nos hace crecer como templo vivo del Señor, gracias a la comunión con su Cuerpo crucificado y resucitado. Jesús conoce aquello que hay en cada uno de nosotros, y conoce también  nuestro más ardiente anhelo: ser habitado por Él, sólo por Él. Dejémoslo entrar en nuestra vida, en nuestra familia, en nuestros corazones. Que María Santísima, morada privilegiada del Hijo de Dios, nos acompañe y nos sostenga en el itinerario cuaresmal, para que podamos redescubrir la belleza del encuentro con Cristo, que nos libra y nos salva.

Raúl Cabrera, Radio Vaticano

lunes, 2 de marzo de 2015

Sean siempre hombres de esperanza, invitacion del Papa a obispos del Norte de África 02032015

Sean siempre hombres de esperanza, invitacion del Papa a obispos del Norte de África


Su testimonio de vida en la sencillez y la pobreza es un signo eminente para toda la Iglesia - ANSA
02/03/2015 15:27

(RV).- Este lunes los prelados de la Conferencia de Obispos del Norte de África (CERNA) que agrupa las diócesis de Marruecos, Argelia, Túnez y Libia fueron recibidos por el Papa que, al final de su visita ad Limina, les entregó un discurso en el que recordaba la historia de esa región, marcada por numerosas figuras de santidad, desde San Cipriano y San Agustín, “patrimonio espiritual de toda la Iglesia”, hasta el beato Charles de Foucauld, de quien el próximo año se celebra el centenario de la muerte.
“Desde hace varios años  -escribe el Papa en su mensaje-  su región está experimentando cambios significativos, que hacen esperar que se cumplan determinadas aspiraciones a una mayor libertad y dignidad y se favorezca una mayor libertad de conciencia. Pero a veces estos acontecimientos han llevado al desencadenamiento de la violencia. En particular, quiero notar la valentía, la lealtad y la perseverancia de los obispos de Libia, así como de los sacerdotes, personas consagradas y laicos que permanecen en ese país a pesar de los muchos peligros. Son auténticos testigos del Evangelio. Les doy las gracias de todo corazón y les animo a continuar sus esfuerzos para contribuir a la paz y la reconciliación en toda la región”. 
“Su Conferencia Episcopal es un lugar de intercambio y diálogo significativo, pero también debe ser un instrumento de comunión para profundizar las relaciones fraternales y la confianza recíproca  -escribe a continuación el Pontífice-  la peregrinación a Roma es una buena ocasión para renovar el compromiso común al servicio de la misión de la Iglesia en cada uno de sus países. Esta misión la llevan a cabo con los sacerdotes, sus colaboradores directos. Originarios de numerosos países a veces es difícil para ellos adaptarse a nuevas situaciones. Por lo tanto, es particularmente necesario que estén cerca de todos ellos y atentos a su formación continua para que puedan vivir su ministerio plena y serenamente... Los religiosos y religiosas también tienen un lugar especial en la vida y la misión de su iglesia y les doy las gracias por su testimonio de vida fraterna y su generoso compromiso al servicio de sus hermanos y hermanas”.
“En el corazón de su misión y en el origen de su esperanza está, ante todo, el encuentro personal con Jesucristo y la certeza de que Él actúa en el mundo donde han sido enviados en su nombre. La vitalidad evangélica de sus diócesis depende, por lo tanto, de la calidad de su vida espiritual y sacramental'', observa el Santo Padre que,junto al nombre de los santos de esa región, recuerda a “los religiosos y religiosas que han entregado todo a Dios y a sus hermanos hasta el sacrificio de sus vidas”, y señala a los obispos que deben desarrollar esta herencia espiritual primero entre sus fieles, pero también abriéndola a todos. “Me alegra saber -agrega- que en los últimos años, varios santuarios cristianos han sido restaurados en Argelia". Acogiendo a cada uno,tal y como es,amablemente y sin proselitismo,sus comunidades demuestran que quieren ser una iglesia con las puertas abiertas, siempre “en salida”.
La universalidad es una característica de esas iglesias, donde los fieles vienen de muchas naciones para formar comunidades muy vivas. Este hecho brinda la oportunidad “de admirar la obra de Dios,que se extiende entre todos los pueblos y todas las culturas”, escribe el Obispo de Roma, que no olvida saludar entre ellos a los numerosos estudiantes procedentes de África subsahariana a los que invita a “permanecer firmes en la fe” para ser capaces de establecer con todos “lazos de amistad, confianza y respeto, contribuyendo así a la construcción de un mundo más fraterno”.
Muy importante en la vida de esas iglesias es también el diálogo interreligioso y el Papa subraya que en ese campo “la imaginación de la caridad sabe abrir innumerables caminos para llevar el soplo evangélico en las culturas y en los sectores sociales más diversos. Saben que el desconocimiento mutuo es la fuente de tantas incompresiones e incluso de enfrentamientos… El antídoto más eficaz contra cualquier forma de violencia es la educación al descubrimiento y la aceptación de la diferencia como riqueza y fertilidad. Por eso, es esencial que en sus diócesis sacerdotes, religiosos y laicos estén capacitados en este ámbito.''
Manifestando su agrado por la labor del Pontificio Instituto de Estudios Árabes e Islámicos (PISAI) nacido en Túnez y que este año celebra su quincuagésimo aniversario, el Papa invita a los obispos a “sostener y servirse de esa institución tan necesaria para impregnarse de la lengua y de la cultura” y para “profundizar un diálogo en la verdad y el amor entre los cristianos y los musulmanes”. Un diálogo que los obispos experimentan día a día también con los cristianos de diversas confesiones. Por eso Francisco expresa además el deseo de que el Instituto Ecuménico, Al Mowafaqa fundado en Marruecos para promover el diálogo ecuménico e interreligioso contribuya también a un mejor conocimiento mutuo.
“Iglesia del encuentro y el diálogo, ustedes quieren servir a todos sin distinción. A menudo con medios modestos, manifiestan la caridad de Cristo y de la Iglesia con los pobres, los enfermos, los ancianos, las mujeres necesitadas o los prisioneros. Muchas gracias por su labor de ayuda a los muchos inmigrantes procedentes de África que buscan en sus países un lugar de tránsito o de acogida. Reconociendo su dignidad humana, y trabajando para despertar las conciencias ante tantos dramas humanos, demuestran el amor de Dios por cada uno de ellos”.
A estos “queridos hermanos en el episcopado” el Papa Francisco concluye asegurándoles el apoyo de toda la Iglesia en su misión. Están en “las periferias” con el servicio particular de manifestar la presencia de Cristo y su Iglesia en esta región. Su testimonio de vida en la sencillez y la pobreza es un signo eminente para toda la Iglesia. Estén seguros de que el Sucesor de Pedro los acompaña en su rudo camino y los anima a ser siempre "hombres de esperanza”.
(RC-RV)

viernes, 19 de diciembre de 2014

Papa: nace Jesús luz divina, paz y amor para la humanidad 19122014

Papa: nace Jesús luz divina, paz y amor para la humanidad


Papa: Dios no viene a imponer su poder, ofrece su amor omnipotente a través de la frágil figura de un Niño - ANSA

19/12/2014 12:52




(RV).- El árbol y el pesebre evocan el nacimiento del Niño Dios, que nos  invita aún hoy a seguir y reflejar la luz verdadera, esperanza y amor del Mesías, en especial a los más necesitados. Agradeciendo los bellísimos regalos navideños – el pesebre y el árbol que, este año adornan la Navidad de la Plaza de San Pedro y que serán admirados por numerosos peregrinos de todo el mundo, el Papa Francisco recibió a las delegaciones de las ciudades italianas de Verona y Catanzaro, que han donado estos signos siempre tan entrañables para las familias cristianas y que tocan el corazón también de los que no creen, invitando a la solidaridad y sencillez:
«El pesebre y el árbol de Navidad son signos navideños siempre sugestivos y queridos para nuestras familias cristianas: evocan el Misterio de la encarnación, el Hijo unigénito de Dios hecho hombre para salvarnos y la luz que Jesús ha traído al mundo con su nacimiento. Asimismo el pesebre y el árbol tocan el corazón de todos, también el de los que no creen, porque hablan de fraternidad, intimidad y amistad, llamando a los hombres de nuestro tiempo a redescubrir la belleza de la sencillez, del compartir y de la solidaridad. Son una invitación a la unidad, a la concordia y a la paz. A hacer un espacio, en nuestra vida personal y social, para Dios, que no viene con arrogancia a imponer su poder, sino a ofrecer su amor omnipotente a través de la frágil figura de un Niño. Por lo que el pesebre y el árbol traen un mensaje de luz, esperanza y amor.
Él, el Mesías se hizo hombre y vino entre nosotros para disipar las tinieblas del error y del pecado brindando a la humanidad su luz divina. El mismo Jesús dice: ‘Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida’ (Jn 8,12) ¡Sigámoslo a Él, luz verdadera, para no perdernos y para reflejar a nuestra vez luz y calor sobre cuantos atraviesan momentos de dificultad y oscuridad interior!
Queridos amigos, gracias por sus regalos. Invoco sobre cada uno de ustedes la protección maternal de la Virgen Santa y los bendigo de corazón. No se olviden de rezar por mí y feliz Navidad».
(CdM – RV)