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lunes, 9 de diciembre de 2019

San Pedro Fourier, presbítero y fundador (9 de diciembre)


San Pedro Fourier, presbítero y fundador

fecha: 9 de diciembre
n.: 1565 - †: 1640 - país: Francia
otras formas del nombre: Pierre Fourier
canonización: 
B: Benedicto XIII 20 ene 1730 - C: León XIII 27 may 1897
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Gray, de la Borgoña, en donde se había retirado al ser desterrado, tránsito de san Pedro Fourier, presbítero, que escogió para sí la pobrísima parroquia de Mattaincourt, en la Lorena, a la que sirvió admirablemente. Renovó también la Congregación de Canónigos Regulares de Nuestro Salvador, y fundó, asimismo, la Congregación de Nuestra Señora, para la educación gratuita de las niñas.

Pedro Fourier nació en Mirecourt, ciudad de Lorena, en 1565. Cuando tenía quince años, su padre le envió a la Universidad que tenían los jesuitas en Pont-á-Mousson. Pedro terminó brillantemente sus estudios e inauguró una escuela en su ciudad natal; pero ya para entonces estaba decidido a abandonar el mundo, de suerte que a los veinte años de edad, ingresó en el convento de los canónigos regulares de San Agustín en Chamousey. En 1589, recibió la ordenación sacerdotal; pero, como su humildad le hiciese sentirse indigno, no celebró la misa sino hasta varios meses después. Su abad le envió a la Universidad a continuar sus estudios de teología. Cuando volvió a su monasterio, fue nombrado procurador y vicario de la parroquia de la abadía. Las condiciones en que ejerció su cargo fueron muy desalentadoras, pues la observancia en el monasterio era bastante floja y los canónigos ponían en ridículo cuantos esfuerzos hacía Pedro por mejorarla.
En 1597, se le dio a escoger entre tres parroquias atendidas por los canónigos. San Pedro eligió la de Mattaincourt, que era la más difícil. Mattaincourt ea un pueblecito de los Vosgos que en aquella época estaba contaminado por el calvinismo y la moralidad de sus habitantes estaba por los suelos. San Pedro Fourier trabajó allí durante treinta años y se ganó el apodo de «el buen padre de Mattaincourt». El primer cuidado del santo fue orar y dar buen ejemplo. Vivía con una austeridad, pobreza y sencillez, dignas de un monje. Jamás encendía fuego en su casa, como no fuese para que se calentasen los que iban a visitarle y los necesitados le encontraban siempre dispuesto a darles limosna y consejo, tanto en lo material como en lo espiritual. El P. Juan Bedel, discípulo y biógrafo del santo, dice que era particularmente compasivo con aquéllos cuya fortuna había decaído a causa de los malos negocios, los robos, o alguna otra razón independiente de su voluntad. «Para ayudar a esas personas, fundó la 'Bolsa de San Evre' (así llamada en honor del santo patrono de la parroquia), en la que depositaba limosnas, legados, etc. Cuando alguno de sus feligreses se hallaba en dificultades, le daba unos cientos de francos de ese fondo para que pudiese sacar adelante su negocio; la única condición que fijaba era que, si el negocio prosperaba, el beneficiario devolviese la cantidad que se le había prestado. El sistema funcionaba tan bien, que la 'Bolsa de San Evre' podía sostenerse con los intereses del capital». San Pedro estableció igualmente tres cofradías en su iglesia: la de San Sebastián, para los hombres; la del Rosario, para las mujeres casadas, y la de la Inmaculada Concepción, para las jóvenes. Esta última fue una de las primeras congregaciones de «Hijas de María». Uno de los principales problemas con que tuvo que enfrentarse san Pedro fue el de la educación de los niños; después de mucho orar y reflexionar, comprendió que era necesario hacerla gratuita. Primero trató de organizar escuelas para niños. Pero los tiempos no estaban todavía maduros para ello. El instrumento que Dios había escogido para esa empresa era san Juan Bautista de la Salle, que debía nacer medio siglo más tarde. San Pedro Fourier reconoció su fracaso sin rodeos. En seguida se dedicó a atender especialmente a cuatro voluntarias: Alix Le Clercq, Ganthe André y las hermanas Juana e Isabel de Louvroir. Después de probarlas bien, les mandó hacer una especie de noviciado en el convento de las canonesas de Poussey, en 1598. Con el tiempo, dichas jóvenes abrieron una escuela gratuita en Mattaincourt. San Pedro, que tenía sus propias ideas en materia de educación, daba todos los días una clase de pedagogía a las profesoras. Fue uno de los primeros en emplear lo que los pedagogos llaman actualmente el «método simultáneo». Quería que las niñas mayores aprendiesen a redactar recibos y facturas, que se ejercitasen en la composición y la redacción de cartas y que hablasen correctamente «la lengua de su provincia». Tanto por el bien de los niños como por el del Estado, deseaba que los pobres fuesen educados en el amor de Dios, con principios que los ayudasen a vivir decente y dignamente, y estaba convencido de que la escuela debía ser gratuita.
Consciente del valor del «método dramático», escribió varios diálogos sobre las virtudes y los vicios (insistiendo sobre todo en lo que más podía convenir a sus feligreses) y hacía que los niños los recitasen ante sus padres los domingos por la tarde, en la iglesia. El santo instruyó a sus religiosas en la manera de tratar a los niños protestantes: « ... con amor y bondad. No permitáis que los otros niños los molesten o se burlen de ellos. No habléis mal de su religión. Dirigíos en términos generales a todos vuestros discípulos, pero no perdáis la ocasión de hacer ver a los protestantes cuán buenos y razonables son los preceptos y prácticas de nuestra Iglesia». San Pedro Fourier empleó los mismos métodos en 1625, cuando se le envió a combatir el protestantismo en el principado de Salm. En efecto, no se contentaba con exhortar a los protestantes a convertirse, sino que incitaba con igual fervor a los católicos a cambiar de vida; por otra parte, no provocaba a los protestantes llamándoles herejes, sino que los llamaba «extranjeros». Ayudado por el P. Bedel y otro jesuita, san Pedro consiguió en seis meses más de lo que sus predecesores habían logrado en treinta años. En 1616, la nueva congregación religiosa recibió la aprobación pontificia y el nombre oficial de Canonesas Regulares de San Agustín de la Congregación de Nuestra Señora. Dicha congregación se difundió pronto en toda Francia; actualmente, tiene casas en Inglaterra y otros países. En 1628, el Papa Urbano VIII concedió a las religiosas el privilegio de hacer un cuarto voto por el que se obligaban a educar gratuitamente a los niños. Alix Le Clercq, la principal colaboradora del P. Fourier, fue beatificada como cofundadora de la congregación en 1947.
En vista del éxito que había tenido san Pedro Fourier en la reforma de aquella parroquia rural, sus superiores le dedicaron a una tarea menos local, pero no menos difícil. En aquella época, la vida religiosa en Lorena estaba en decadencia. La Santa Sede nombró a san Pedro visitador de los canónigos regulares. En 1622, Mons. Juan de Porcelets de Maillanes, obispo de Toul, le llamó a restablecer la disciplina en los conventos de su orden y a unirlos en una congregación reformada. Dicha misión no dejó de provocar hostilidad; pero al año siguiente, el abad de Lunéville entregó su monasterio a un puñado de canónigos regulares, presididos por san Pedro Fourier. En 1629, lo principal estaba ya hecho: la observancia había sido restablecida, y los canónigos regulares de Lorena formaban la congregación del Salvador. En 1632, san Pedro fue elegido superior, muy contra su voluntad. Cuando tomó posesión de su cargo, dijo: «Como Jesucristo se entrega a los hombres en el Santísimo Sacramento, sin esperar pago alguno y pensando solamente en el bien de los que van a recibirle en la comunión, así me entrego yo a vosotros en este día, no para obtener algún honor o ventaja alguna, sino pensando solamente en la salvación de vuestras almas». San Pedro había soñado siempre en el día en que los canónigos emprendiesen la obra de la educación de los niños, en la que él había fracasado en Mattaincourt, y los súbditos del santo estaban dispuestos a ello. Así pues, cuando san Pedro envió representantes a Roma, en 1627, para conseguir la aprobación de la congregación del Salvador, les encargó que se ocupasen del asunto: «Por lo que toca a las escuelas que queremos fundar, sería bueno hacer notar que los niños que no desean aprender el latín y los otros, antes de ingresar en la escuela superior no han tenido quien se ocupe de ellos 'ex officio', por lo menos en esta región, de suerte que son una especie de beneficio vacante en la Iglesia de Dios. Solicitemos humildemente que se nos designe esa tarea». Los representantes de san Pedro Fourier presentaron la petición, pero no tuvieron éxito. Según parece, la Santa Sede había olvidado en el siglo XVII que el enseñar en la escuela primaria no estaba reñido con la dignidad sacerdotal. Sin embargo, la congregación del Salvador inauguró varios colegios y obras educacionales. Y cuando la Compañía de Jesús fue suprimida en el siglo XVIII, varios de sus colegios de Lorena pasaron a manos de los canónigos regulares.
San Pedro Fourier estaba muy vinculado con la casa de Lorena y con el duque Carlos IV. Así, cuando se le exigió en 1636, que firmase el juramento de fidelidad al rey Luis XIII, el santo se negó a ello y huyó a refugiarse en Gray del Franco Condado. Pasó los cuatro últimos años de su vida en ese destierro, actuando como capellán de un convento y enseñando en una escuela gratuita cuya fundación se le debía. Dios le llamó a Sí el 9 de diciembre de 1640. Su canonización tuvo lugar en 1897. El santuario de San Pedro Fourier en Mattaincourt es un importante centro de peregrinación.
El primer biógrafo del santo fue el P. Bedel, que había sido discípulo y compañero suyo. Entre las numerosas biografías que se han escrito desde entonces, mencionaremos las del P. Rogie, la de Dom Vuillemin y la del P. Pingaud. El P. Chérot empleó hábilmente en su obra la correspondencia de San Pedro. B. Boutoux publicó, en 1949, una biografía titulada St Pierre Fourier.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 2094 veces
ingreso o última modificación relevante: ant 2012
Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_4459

viernes, 11 de enero de 2019

Santa Margarita Bourgeoys, virgen y fundadora (12 de enero)


Santa Margarita Bourgeoys, virgen y fundadora

fecha: 12 de enero
n.: 1620 - †: 1700 - país: Canadá
canonización: 
B: Pío XII 12 nov 1950 - C: Juan Pablo II 31 oct 1982
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Montreal, en la provincia de Quebec, en Canadá, santa Margarita Bourgeoys, virgen, que con gran voluntad reconfortó a los colonos y a los soldados, y trabajó asiduamente para asegurar la formación cristiana de las jóvenes, fundando para ello la Congregación de Nuestra Señora.
Margarita era la sexta de los doce hijos de Abraham Bourgeoys, fabricante de cirios, y de su esposa, Guillermina Garnier. Había nacido en Troyes, la principal ciudad de Champaña, en 1620. A los veinte años, Margarita trató de entrar como postulante, primero entre las carmelitas y después entre las clarisas, pero ambas órdenes religiosas se negaron a aceptarla por razones que desconocemos. Margarita era muy conocida en Troyes, ya que era la presidenta de la congregación de Nuestra Señora del convento de las Canonesas de San Agustín, fundadas por san Pedro Fourier y la beata Alix Le Clercq. El P. Gendret, director espiritual de la santa, al ver que los dos conventos rechazaban a Margarita, interpretó esto como una señal del cielo de que estaba llamada a dirigir una congregación de religiosas sin clausura, que él proyectaba desde hacía tiempo. Así pues, Margarita y otras dos compañeras comenzaron la fundación; pero el asunto fracasó, y Margarita retornó a su casa. En todas estas dificultades la sostuvo una visión del Niño Jesús que, según la propia expresión de la santa, «desvió para siempre sus miradas de todas las bellezas de este mundo». En 1652, la hermana de Margarita, que era canonesa de San Agustín, recibió la visita de Pablo de Maisonneuve, gobernador de la colonia francesa de Ville-Marie (Montreal). El gobernador buscaba una maestra de escuela para su pequeña colonia, y Margarita, que desde hacía tiempo se interesaba por el Canadá, reconoció en esto el llamamiento divino y se decidió a partir. Llegó a Quebec el 22 de septiembre de 1653, y un mes más tarde, a Ville-Marie. La colonia se reducía a un fuerte en el que habitaban unas dos mil personas, un pequeño hospital, y una capilla atendida ocasionalmente por algún misionero jesuita.
Margarita hizo una especie de «noviciado no canónico», durante cuatro años. Cuidaba de la casa del gobernador, se encargaba de los pocos niños de la colonia, ayudaba a Juana Manee en el hospital, así como a las mujeres de la guarnición. Hizo restaurar la gran cruz de Montreal, que había sido destruida por los indios, y se las arregló para construir una nueva capilla dedicada a Nuestra Señora, que casi estaba terminada a la llegada de los cuatro «señores eclesiásticos» de San Sulpicio, en 1657. Al año siguiente inauguró la primera escuela de Montreal, en un antiguo establo y sin más de una docena de alumnos, con la ayuda de Margarita Picart. A pesar de ello, Margarita hacía planes para el futuro: la ciudad crecía y sin duda iba a aumentar su trabajo; por otra parte, había que pensar también en los hijos de los indios. ¿Dónde encontrar colaboradoras? Sólo existía una posibilidad: así pues, Margarita se embarcó con Juana Manee, rumbo a Francia. Doce meses después, estaba de vuelta con su antigua amiga, Catalina Crolo, y otras tres jóvenes.
Los años siguientes fueron agitados y duros a causa de la guerra contra los iroqueses. Sin embargo, la escuela siguió adelante, y Margarita añadió una nueva clase para los hijos de los indios, un curso de quehaceres domésticos para las jóvenes, y una congregación mariana. También Montreal iba creciendo. Al terminar la guerra iroquesa, empezó a convertirse en una verdadera ciudad. De 1660 a 1662, Margarita fue de nuevo a Francia. El rey Luis XIV autorizó oficialmente la obra de la santa, y ésta volvió a Montreal con media docena de jóvenes. Entonces, según parece, empezó a pensar en fundar una nueva congregación religiosa. A su regreso a Montreal, la incipiente comunidad atravesó un período de pobreza y dificultades; pero Dios premió la confianza que Margarita ponía en Él y, en 1676, el primer obispo de Quebec, Mons. de Laval, erigió canónicamente la primera casa de la Congregación de Nuestra Señora.
Pero las dificultades no habían terminado. Mons. de Laval tenía ideas muy personales sobre el futuro de la Congregación. Esto obligó a Margarita a ir por tercera vez a Francia, sin obtener ningún resultado. Además, en 1683, el convento se incendió, y dos hermanas murieron quemadas, entre ellas una sobrina de Margarita. Mons. de Laval juzgó que era el momento propicio para fusionar la reducida comunidad con las ursulinas, que habían llegado a Quebec desde 1639. Margarita manifestó humildemente al obispo que la clausura monástica arruinaría la obra, y éste no insistió. Pero el sucesor de Mons. de Laval, Mons. de Saint-Vallier, prelado irascible y obstinado, opuso gran resistencia a la santa, antes de decidirse a aceptar la idea de la primera comunidad de religiosas misioneras sin clausura que existió en la Iglesia. Finalmente, en 1698, las veinticuatro primeras hermanas pudieron hacer la profesión de votos simples. La madre Margarita había dejado de ser superiora desde hacía cinco años.
El primer pensionado de Montreal fue inaugurado en 1673, y la primera escuela para indios en 1676. En 1679, había ya dos jóvenes iroquesas en la congregación (Dos jóvenes de Nueva Inglaterra ingresaron en esa congregación francesa antes de la muerte de la fundadora. Dichas jóvenes habían sido hechas prisioneras por los abenakis, y se habían convertido al catolicismo en Montreal, después de haber sido rescatadas). Fuera de Ville-Marie, en la isla de Montreal (donde en 1689 los iraqueses asesinaron a todos los hombres, mujeres y niños que encontraron fuera del fuerte), se abrieron escuelas para las hijas de los franceses, y un poco más tarde, en los alrededores de Trois-Riviéres. En 1685, Mons. de Saint-Vallier llamó a las religiosas a Quebec, con lo que el número de misiones llegó a siete. La figura de Margarita de Bourgeoys, primera maestra de escuela de Montreal, se destaca en la historia de esa congregación que, habiendo comenzado oscuramente, debía llegar a contar con más de doscientas casas. Margarita, cor su indomable carácter, había triunfado de todos los obstáculos: de los ataques de los salvajes, del fuego, de las dificultades inherentes a la colonización, de la amenaza de la pobreza y de cierta falta de comprensión por parte de sus superiores. Como tantas otras fundadoras de congregaciones religiosas, Margarita es sobre todo conocida por su obra, en cuya creación sufrió la doble prueba de ver puesta en duda su capacidad de realización y de sentirse terriblemente indigna a los ojos de Dios. Pero el valor no era la menor de sus virtudes, y su ardiente deseo de ayudar a los niños y a todos sus prójimos la llevó siempre adelante. La santa decía: «Quiero a toda costa, no sólo amar a mis prójimos, sino hacerme amar de ellos».
C. W. Colby escribió, en «Canadian Types of the Old Regime» (New York, 1908): «Desde el momento de su llegada a Nueva Francia, Margarita se convirtió en la inspiración de cuantos la rodeaban. Menos austera que Juana Manee, menos mística que María de la Encarnación, Margarita reunía al fervor una buena cantidad de esas virtudes que se originan en la cordialidad humana. No creemos exagerar al decir que, durante cincuenta años, Margarita fue, por su influencia y por sus obras, la primera mujer de Montreal . . . La bondad irradiaba de toda su persona, y gran parte del éxito de su trabajo se debe a la sabiduría de sus métodos. Pero Margarita era sobre todo una maestra . . . Y lo mejor que puede hacer el biógrafo de mujeres como María de la Encarnación y Margarita Bourgeoys es contentarse con relatar los hechos, porque las mujeres de esa talla no necesitan de las alabanzas. La mejor alabanza que puede hacérseles es contar sus hechos con la impresionante sencillez de la verdad, sin añadir comentario alguno».
Desde el momento en que Margarita renunció al superiorato, a los setenta y tres años, su salud y sus fuerzas empezaron a debilitarse. Pero el fin llegó en forma inesperada. El último día del año de 1669, la fundadora ofreció su vida para salvar la de la maestra de novicias, que estaba gravemente enferma. La maestra de novicias recobró la salud, y la madre Bourgeoys murió el 12 de enero de 1700. Fue beatificada en 1950 y canonizada en 1982.
Existe una literatura abundante sobre la santa. Ella misma escribió por obediencia sus memorias, en 1698; su manuscrito se conserva en Montreal. En el seminario de Quebec se halla el manuscrito de una biografía inédita, escrita por Mons. C. de Glandelet en 1715. Existen varias biografías en francés, desde la de M. F. Ransonnet (1728) hasta la de Dom A. Jamet (dos volúmenes, 1942) y la del P. Y. Charron, Mere Bourgeoys (1950).
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_158

domingo, 9 de diciembre de 2018

San Pedro Fourier, presbítero y fundador (9 de diciembre)


San Pedro Fourier, presbítero y fundador

fecha: 9 de diciembre
n.: 1565 - †: 1640 - país: Francia
otras formas del nombre: Pierre Fourier
canonización: B: Benedicto XIII 20 ene 1730 - C: León XIII 27 may 1897
hagiografía: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Elogio: En Gray, de la Borgoña, en donde se había retirado al ser desterrado, tránsito de san Pedro Fourier, presbítero, que escogió para sí la pobrísima parroquia de Mattaincourt, en la Lorena, a la que sirvió admirablemente. Renovó también la Congregación de Canónigos Regulares de Nuestro Salvador, y fundó, asimismo, la Congregación de Nuestra Señora, para la educación gratuita de las niñas.

Pedro Fourier nació en Mirecourt, ciudad de Lorena, en 1565. Cuando tenía quince años, su padre le envió a la Universidad que tenían los jesuitas en Pont-á-Mousson. Pedro terminó brillantemente sus estudios e inauguró una escuela en su ciudad natal; pero ya para entonces estaba decidido a abandonar el mundo, de suerte que a los veinte años de edad, ingresó en el convento de los canónigos regulares de San Agustín en Chamousey. En 1589, recibió la ordenación sacerdotal; pero, como su humildad le hiciese sentirse indigno, no celebró la misa sino hasta varios meses después. Su abad le envió a la Universidad a continuar sus estudios de teología. Cuando volvió a su monasterio, fue nombrado procurador y vicario de la parroquia de la abadía. Las condiciones en que ejerció su cargo fueron muy desalentadoras, pues la observancia en el monasterio era bastante floja y los canónigos ponían en ridículo cuantos esfuerzos hacía Pedro por mejorarla.
En 1597, se le dio a escoger entre tres parroquias atendidas por los canónigos. San Pedro eligió la de Mattaincourt, que era la más difícil. Mattaincourt ea un pueblecito de los Vosgos que en aquella época estaba contaminado por el calvinismo y la moralidad de sus habitantes estaba por los suelos. San Pedro Fourier trabajó allí durante treinta años y se ganó el apodo de «el buen padre de Mattaincourt». El primer cuidado del santo fue orar y dar buen ejemplo. Vivía con una austeridad, pobreza y sencillez, dignas de un monje. Jamás encendía fuego en su casa, como no fuese para que se calentasen los que iban a visitarle y los necesitados le encontraban siempre dispuesto a darles limosna y consejo, tanto en lo material como en lo espiritual. El P. Juan Bedel, discípulo y biógrafo del santo, dice que era particularmente compasivo con aquéllos cuya fortuna había decaído a causa de los malos negocios, los robos, o alguna otra razón independiente de su voluntad. «Para ayudar a esas personas, fundó la 'Bolsa de San Evre' (así llamada en honor del santo patrono de la parroquia), en la que depositaba limosnas, legados, etc. Cuando alguno de sus feligreses se hallaba en dificultades, le daba unos cientos de francos de ese fondo para que pudiese sacar adelante su negocio; la única condición que fijaba era que, si el negocio prosperaba, el beneficiario devolviese la cantidad que se le había prestado. El sistema funcionaba tan bien, que la 'Bolsa de San Evre' podía sostenerse con los intereses del capital». San Pedro estableció igualmente tres cofradías en su iglesia: la de San Sebastián, para los hombres; la del Rosario, para las mujeres casadas, y la de la Inmaculada Concepción, para las jóvenes. Esta última fue una de las primeras congregaciones de «Hijas de María». Uno de los principales problemas con que tuvo que enfrentarse san Pedro fue el de la educación de los niños; después de mucho orar y reflexionar, comprendió que era necesario hacerla gratuita. Primero trató de organizar escuelas para niños. Pero los tiempos no estaban todavía maduros para ello. El instrumento que Dios había escogido para esa empresa era san Juan Bautista de la Salle, que debía nacer medio siglo más tarde. San Pedro Fourier reconoció su fracaso sin rodeos. En seguida se dedicó a atender especialmente a cuatro voluntarias: Alix Le Clercq, Ganthe André y las hermanas Juana e Isabel de Louvroir. Después de probarlas bien, les mandó hacer una especie de noviciado en el convento de las canonesas de Poussey, en 1598. Con el tiempo, dichas jóvenes abrieron una escuela gratuita en Mattaincourt. San Pedro, que tenía sus propias ideas en materia de educación, daba todos los días una clase de pedagogía a las profesoras. Fue uno de los primeros en emplear lo que los pedagogos llaman actualmente el «método simultáneo». Quería que las niñas mayores aprendiesen a redactar recibos y facturas, que se ejercitasen en la composición y la redacción de cartas y que hablasen correctamente «la lengua de su provincia». Tanto por el bien de los niños como por el del Estado, deseaba que los pobres fuesen educados en el amor de Dios, con principios que los ayudasen a vivir decente y dignamente, y estaba convencido de que la escuela debía ser gratuita.
Consciente del valor del «método dramático», escribió varios diálogos sobre las virtudes y los vicios (insistiendo sobre todo en lo que más podía convenir a sus feligreses) y hacía que los niños los recitasen ante sus padres los domingos por la tarde, en la iglesia. El santo instruyó a sus religiosas en la manera de tratar a los niños protestantes: « ... con amor y bondad. No permitáis que los otros niños los molesten o se burlen de ellos. No habléis mal de su religión. Dirigíos en términos generales a todos vuestros discípulos, pero no perdáis la ocasión de hacer ver a los protestantes cuán buenos y razonables son los preceptos y prácticas de nuestra Iglesia». San Pedro Fourier empleó los mismos métodos en 1625, cuando se le envió a combatir el protestantismo en el principado de Salm. En efecto, no se contentaba con exhortar a los protestantes a convertirse, sino que incitaba con igual fervor a los católicos a cambiar de vida; por otra parte, no provocaba a los protestantes llamándoles herejes, sino que los llamaba «extranjeros». Ayudado por el P. Bedel y otro jesuita, san Pedro consiguió en seis meses más de lo que sus predecesores habían logrado en treinta años. En 1616, la nueva congregación religiosa recibió la aprobación pontificia y el nombre oficial de Canonesas Regulares de San Agustín de la Congregación de Nuestra Señora. Dicha congregación se difundió pronto en toda Francia; actualmente, tiene casas en Inglaterra y otros países. En 1628, el Papa Urbano VIII concedió a las religiosas el privilegio de hacer un cuarto voto por el que se obligaban a educar gratuitamente a los niños. Alix Le Clercq, la principal colaboradora del P. Fourier, fue beatificada como cofundadora de la congregación en 1947.
En vista del éxito que había tenido san Pedro Fourier en la reforma de aquella parroquia rural, sus superiores le dedicaron a una tarea menos local, pero no menos difícil. En aquella época, la vida religiosa en Lorena estaba en decadencia. La Santa Sede nombró a san Pedro visitador de los canónigos regulares. En 1622, Mons. Juan de Porcelets de Maillanes, obispo de Toul, le llamó a restablecer la disciplina en los conventos de su orden y a unirlos en una congregación reformada. Dicha misión no dejó de provocar hostilidad; pero al año siguiente, el abad de Lunéville entregó su monasterio a un puñado de canónigos regulares, presididos por san Pedro Fourier. En 1629, lo principal estaba ya hecho: la observancia había sido restablecida, y los canónigos regulares de Lorena formaban la congregación del Salvador. En 1632, san Pedro fue elegido superior, muy contra su voluntad. Cuando tomó posesión de su cargo, dijo: «Como Jesucristo se entrega a los hombres en el Santísimo Sacramento, sin esperar pago alguno y pensando solamente en el bien de los que van a recibirle en la comunión, así me entrego yo a vosotros en este día, no para obtener algún honor o ventaja alguna, sino pensando solamente en la salvación de vuestras almas». San Pedro había soñado siempre en el día en que los canónigos emprendiesen la obra de la educación de los niños, en la que él había fracasado en Mattaincourt, y los súbditos del santo estaban dispuestos a ello. Así pues, cuando san Pedro envió representantes a Roma, en 1627, para conseguir la aprobación de la congregación del Salvador, les encargó que se ocupasen del asunto: «Por lo que toca a las escuelas que queremos fundar, sería bueno hacer notar que los niños que no desean aprender el latín y los otros, antes de ingresar en la escuela superior no han tenido quien se ocupe de ellos 'ex officio', por lo menos en esta región, de suerte que son una especie de beneficio vacante en la Iglesia de Dios. Solicitemos humildemente que se nos designe esa tarea». Los representantes de san Pedro Fourier presentaron la petición, pero no tuvieron éxito. Según parece, la Santa Sede había olvidado en el siglo XVII que el enseñar en la escuela primaria no estaba reñido con la dignidad sacerdotal. Sin embargo, la congregación del Salvador inauguró varios colegios y obras educacionales. Y cuando la Compañía de Jesús fue suprimida en el siglo XVIII, varios de sus colegios de Lorena pasaron a manos de los canónigos regulares.
San Pedro Fourier estaba muy vinculado con la casa de Lorena y con el duque Carlos IV. Así, cuando se le exigió en 1636, que firmase el juramento de fidelidad al rey Luis XIII, el santo se negó a ello y huyó a refugiarse en Gray del Franco Condado. Pasó los cuatro últimos años de su vida en ese destierro, actuando como capellán de un convento y enseñando en una escuela gratuita cuya fundación se le debía. Dios le llamó a Sí el 9 de diciembre de 1640. Su canonización tuvo lugar en 1897. El santuario de San Pedro Fourier en Mattaincourt es un importante centro de peregrinación.
El primer biógrafo del santo fue el P. Bedel, que había sido discípulo y compañero suyo. Entre las numerosas biografías que se han escrito desde entonces, mencionaremos las del P. Rogie, la de Dom Vuillemin y la del P. Pingaud. El P. Chérot empleó hábilmente en su obra la correspondencia de San Pedro. B. Boutoux publicó, en 1949, una biografía titulada St Pierre Fourier.
fuente: «Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
accedida 1694 veces
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Estas biografías de santo son propiedad de El Testigo Fiel. Incluso cuando figura una fuente, esta ha sido tratada sólo como fuente, es decir que el sitio no copia completa y servilmente nada, sino que siempre se corrige y adapta. Por favor, al citar esta hagiografía, referirla con el nombre del sitio (El Testigo Fiel) y el siguiente enlace: https://www.eltestigofiel.org/index.php?idu=sn_4459