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jueves, 2 de noviembre de 2017

El Papa: "Estos son los frutos de la guerra: odio, muerte, venganza… Perdónanos Señor” 02112017

El Papa: "Estos son los frutos de la guerra: odio, muerte, venganza… Perdónanos Señor”

El Santo Padre Francisco en silencio orante ante las tumbas de las víctimas de la masacre de 1944 - AFP
02/11/2017 18:34
 
Tal como estaba previsto, tras celebrar la Santa Misa por los caídos en las guerras en el Cementerio de Nettuno, el Santo Padre visitó, en este jueves 2 de noviembre, Conmemoración de los fieles difuntos, las Fosas Ardeatinas, el monumento a la barbarie acaecida el 23 de marzo de 1944, cuando Hitler mandó ejecutar, a raíz de un ataque del grupo partisano GAP, a 10 italianos por cada alemán muerto, perpetrando así la masacre de 335 civiles.
Después de la acogida de los militares que se ocupan de honrar la memoria de los caídos, y de la Directora del Mausoleo, junto al Rabino Jefe de Roma Riccardo de Segni, la presidenta de la Comunidad Judía Ruth Dureghello, los miembros de la Asociación nacional de las familias italianas de los mártires caídos por la libertad de la Patria, el Papa saludó a la multitud presente y a los parientes de las víctimas de la masacre de 1944.
El Santo Padre ingresó solo al Mausoleo, y tras atravesar las tumbas de las víctimas en silencio orante, depositó, tal como había realizado antes ante las blancas cruces del Cementerio de Nettuno, un homenaje floral. 
Luego de la oración del Rabino del Rabino Jefe de Roma, el Santo Padre Francisco elevó su oración al cielo: 
 
“Dios de Abraham, de Isaac, Dios de Jacob, con este nombre te has presentado a Moisés cuando le revelaste la voluntad de liberar a Tu pueblo de la esclavitud en Egipto. Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, Dios que estrecha alianza con el hombre. Dios que se une con un pacto de amor fiel para siempre, misericordioso y compasivo con cada hombre y cada pueblo que sufre la opresión. « Yo he visto la opresión de mi pueblo, y he oído los gritos de dolor». Dios de los rostros y de los nombres, Dios de cada uno de los 335 hombres que murieron aquí, el 24 de marzo de 1944, cuyos restos descansan en estas tumbas. Tú, Señor, conoces sus rostros y sus nombres: todos, incluso el de los doce que quedaron desconocidos para nosotros. Para Ti, nadie es desconocido. Dios de Jesús, Padre nuestro que estás en los cielos: gracias a Él, el Crucificado resucitado, sabemos que Tu nombre - Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob - significa que no eres el Dios de muertos, sino de los vivos, que tu fiel alianza de amor es más fuerte que la muerte y es garantía de resurrección. Haz, oh Señor, que en este lugar consagrado a la memoria de aquellos que murieron por la libertad y la justicia, nos quitemos las sandalias del egoísmo y la indiferencia, y por medio del arbusto ardiente de este mausoleo escuchemos en silencio Tu nombre: Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob, Dios de Jesús, Dios de los vivos. Amén.
Antes de dejar el Mausoleo de las Fosas Ardeatinas, el Sucesor de Pedro firmó el Libro de Honor escribiendo las siguientes palabras: “Estos son los frutos de la guerra: odio, muerte, venganza… Perdónanos Señor”. 
(De Griselda Mutual)

sábado, 25 de febrero de 2017

«El derecho al agua decide el futuro de la humanidad», el Papa en el seminario sobre gestión mundial del agua 24022017

«El derecho al agua decide el futuro de la humanidad», el Papa en el seminario sobre gestión mundial del agua

«Es doloroso ver cuando en la Legislación de un país no se considera al agua como un derecho humano», el Papa durante su intervención. - ANSA
24/02/2017 17:35
(RV).- “Debemos tomar conciencia del valor del agua para el bien de la humanidad”, fue la reflexión central del Papa Francisco dirigida a los participantes del Seminario sobre el Derecho Humano al Agua, organizado en Roma del 23 al 24 de febrero, por la Pontificia Academia de las Ciencias y la Cátedra del Diálogo y la Cultura del Encuentro.
«Aportes y perspectivas interdisciplinarias sobre la centralidad de las políticas públicas en la gestión del agua y el saneamiento», fue el eje de las temáticas que se trataron en las diversas ponencias y coloquios.
Este Seminario concluyó con el encuentro de los participantes y organizadores con el Santo Padre la tarde del 24 de febrero. En un discurso breve pero conciso, el Obispo de Roma hizo especial hincapié  en que toda persona tiene derecho al acceso al agua potable y segura; ya que «se trata de un derecho humano básico y una de las cuestiones nodales en el mundo actual.
«Es doloroso ver cuando en la Legislación de un país o de un grupo de países no se considera al agua como un derecho fundamental. Es un problema que afecta a todos y hace que nuestra casa común sufra tanta miseria y clame por soluciones efectivas, realmente capaces de superar los egoísmos que impiden la realización de este derecho vital para todos les seres humanos», afirmó el Pontífice.
El Sucesor de Pedro finalizó su intervención invitando a «tener siempre presente, las cifras y datos estadísticos proporcionados por Naciones Unidasque reflejan la gravedad de la situación: cada día mueren mil niños por enfermedades en relación con el agua». 
(SL-RV)
Texto completo de las palabras del Santo Padre
Queridos hermanos y hermanas, buenas tardes:
Saludo a todos los presentes y les agradezco su participación en este Encuentro que aborda la problemática del derecho humano al agua y la exigencia de políticas públicas que puedan afrontar esta realidad. Es significativo que ustedes se unan para aportar su saber y sus medios con el fin de dar una respuesta a esta necesidad y a esta problemática que vive el hombre de hoy.
Como leemos en el libro del Génesis, el agua está en el comienzo de todas las cosas (cf. Gn 1,2); es «criatura útil, casta y humilde», fuente de la vida y de la fecundidad (cf. San Francisco de Asís, Cántico de las Criaturas). Por eso, la cuestión que ustedes tratan no es marginal, sino fundamental y muy urgente. Fundamental, porque donde hay agua hay vida, y entonces puede surgir y avanzar la sociedad. Y es urgente porque nuestra casa común necesita protección y, además, asumir que no toda agua es vida: sólo el agua segura y de calidad, y siguiendo con la figura de San Francisco… “el agua que sirve con humildad, el agua casta”, no contaminada.
Toda persona tiene derecho al acceso al agua potable y segura; este es un derecho humano básico, y una de las cuestiones nodales en el mundo actual (cf. Enc. Laudato si’, 30; Enc. Caritas in veritate, 27). Es doloroso ver cuando en la Legislación de un país o de un grupo de países no se considera al agua como un derecho humano. Más doloroso aún cuando se quita lo que estaba escrito allí y se niega este derecho humano. Es un problema que afecta a todos y hace que nuestra casa común sufra tanta miseria y clame por soluciones efectivas, realmente capaces de superar los egoísmos que impiden la realización de este derecho vital para todos les seres humanos.
Es necesario otorgar al agua la centralidad que merece en el marco de las políticas públicas. Nuestro derecho al agua es también un deber con el agua. Del derecho que tenemos a ella se desprende una obligación que va unida y no puede separarse. Es ineludible anunciar este derecho humano esencial y defenderlo, como se hace, pero también actuar de forma concreta, asegurando un compromiso político y jurídico con el agua.
En este sentido, cada Estado está llamado a concretar, también con instrumentos jurídicos, cuanto indicado por las Resoluciones aprobadas por la Asamblea General de las Naciones Unidas desde 2010 sobre el derecho humano al agua potable y el saneamiento. Por otra parte, cada actor no estatal tiene que cumplir sus responsabilidades hacia este derecho.
El derecho al agua es determinante para la sobrevivencia de las personas (cf. ibíd, 30) y decide el futuro de la humanidad. Es prioritario también educar a las próximas generaciones sobre la gravedad de esta realidad. La formación de la conciencia es una tarea ardua; precisa convicción y entrega. Y yo me pregunto si en medio de esta “Tercera Guerra Mundial a pedacitos” que estamos viviendo, no estamos en camino hacia la Gran Guerra Mundial por el agua. Las cifras que las Naciones Unidas revelan son desgarradoras y no nos pueden dejar indiferentes: cada día mil niños mueren a causa de enfermedades relacionadas con el agua; millones de personas consumen agua contaminada. Estos datos son muy graves; se debe frenar e invertir esta situación. No es tarde, pero es urgente tomar conciencia de la necesidad del agua y de su valor esencial para el bien de la humanidad.
El respeto del agua es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos (cf. ibíd., 30). Si acatamos este derecho como fundamental, estaremos poniendo las bases para proteger los demás derechos. Pero si nos saltamos este derecho básico, cómo vamos a ser capaces de velar y luchar por los demás. En este compromiso de dar al agua el puesto que le corresponde, hace falta una cultura del cuidado (cfr ibid., 231), parece una cosa poética y bueno… la Creación es una “poiesis”. Y esta cultura del cuidado que es creativa… y además fomentar una cultura del encuentro, en la que se unan en una causa común todas las fuerzas necesarias de científicos y empresarios, gobernantes y políticos. Es preciso unir todas nuestras voces en una misma causa; ya no serán voces individuales o aisladas, sino el grito del hermano que clama a través nuestro, es el grito de la tierra que pide el respecto y el compartir responsablemente de un bien, que es de todos. En esta cultura del encuentro, es imprescindible la acción de cada Estado como garante del acceso universal al agua segura y de calidad.
Dios Creador no nos abandona en este trabajo para dar a todos y a cada uno acceso al agua potable y segura. Pero el trabajo es nuestro, la responsabilidad es nuestra. Deseo que este Seminario sea una ocasión propicia para que sus convicciones se vean fortalecidas, y salgan de aquí con la certeza de que su trabajo es necesario y prioritario para que otras personas puedan vivir. Es un ideal por el que merece la pena luchar y trabajar. Con nuestro «poco» estaremos contribuyendo a que nuestra casa común sea más habitable y más solidaria, más cuidada, donde nadie sea descartado ni excluido, sino que todos gocemos de los bienes necesarios para vivir y crecer en dignidad. Y no olvidemos los datos, las cifras de las Naciones Unidas. No olvidemos que cada día mil niños, ¡cada día!, mueren por enfermedades en relación con el agua.
Muchas gracias.

domingo, 19 de febrero de 2017

“Valientes en el servicio a Cristo y a la Iglesia”, el Papa al Capítulo General de los Clérigos Marianos 19022017

“Valientes en el servicio a Cristo y a la Iglesia”, el Papa al Capítulo General de los Clérigos Marianos

El Papa y los clérigos marianos - AP
18/02/2017 14:28
 
(RV).-  El Papa Francisco recibió el mediodía del sábado al Capítulo General de la Congregación de Clérigos Marianos de la Inmaculada Concepción de la Beata Virgen María, “presente en el servicio a Cristo y a la Iglesia en veinte países del mundo”, como inició recordando en el discurso que les dirigió.
Sobre uno de los objetivos principales del Capítulo General, la reflexión sobre las leyes y los ordenamientos propios de la Congregación, Francisco notó que se trata “de una obra importante”. Con este motivo los exhortó a cumplir esta  reflexión con fidelidad al carisma del Fundador y al patrimonio espiritual de la Congregación y, al mismo tiempo, con el corazón y la mente abiertos a las nuevas necesidades de la gente. El Santo Padre pidió para que el ejemplo de su Fundador, san Estanislao de Jesús y María, "que había completamente entendido el sentido de ser discípulo de Cristo", sea luz y guía de su camino.
“En esta perspectiva, vuestro servicio de la Palabra es el testimonio de Cristo Resucitado, que han encontrado sobre vuestro camino y que con vuestro estilo de vida están llamados a llevar a cualquier parte donde los envíe la Iglesia.  El testimonio cristiano pide también el compromiso con y para los pobres, un compromiso que caracteriza a vuestro Instituto desde sus inicios. Los aliento a mantener viva esta tradición del servicio a las personas pobres y humildes, a través del anuncio del Evangelio con un lenguaje que sea comprensible para ellos, con las obras de misericordia y el sufragio por los difuntos”.
El Pontífice agregó que otra significativa herencia espiritual de esta familia religiosa es aquella que les dejó el beato Jorge Matulaitis: la total dedicación a la Iglesia y al hombre para «ir valientemente a trabajar y a luchar por la Iglesia, especialmente donde hay más necesidad» (Journal, p. 45): actitud que en los últimos decenios -como subrayó-  ha inspirado las iniciativas de la Congregación dirigidas a difundir su carisma en los países pobres, especialmente en África y en Asia.
“El gran desafío de la inculturación les pide hoy anunciar la Buena Noticia con lenguajes y formas comprensibles a los hombres de nuestro tiempo, envueltos en procesos de rápida transformación social y cultural. Su Congregación cuenta con una larga historia, escrita por valientes testimonios de Cristo y del Evangelio. Hoy están llamados a caminar por este sendero con renovado celo para lanzarse, con libertad profética y sabio discernimiento, por caminos apostólicos y fronteras misioneras, cultivando una estrecha colaboración con los Obispos y los otros componentes de la Comunidad eclesial”.
Los horizontes de la evangelización y la urgente necesidad de testimoniar el mensaje evangélico a todos, sin distinciones, constituye el vasto campo de su apostolado, les reiteró el Papa, precisando que muchos aguardan aún conocer a Jesús, único Redentor del hombre, y no pocas situaciones de injusticia y de incomodidad moral y material interpelan a los creyentes.  “Una misión tan urgente pide conversión personal y comunitaria. Solamente los corazones completamente abiertos a la acción de la Gracia son capaces de interpretar los signos de los tiempos y de escuchar los llamados de la humanidad necesitada de esperanza y de paz”, reflexionó.
Pidiéndoles seguir el ejemplo de su Fundador, el Papa finalizó sus discurso  invitándoles a “ser valientes en el servicio de Cristo y de la Iglesia, respondiendo a los nuevos desafíos y a las nuevas misiones, también si humanamente pueden parecer arriesgadas”.  
“A vuestra Madre y Patrona, María Inmaculada, confío vuestro camino de fe y de crecimiento, en constante unión con Cristo y con su Santo Espíritu, que los hace testimonios de la potencia de la Resurrección”.
(RC-RV)

domingo, 5 de febrero de 2017

El Papa: “No a una economía que mata, si a una economía que crea comunión” 04022017

Francisco \ Encuentros y Eventos

El Papa: “No a una economía que mata, si a una economía que crea comunión”

Audiencia a los participantes en el Congreso Internacional sobre ‘Economía de Comunión’. - AP
04/02/2017 13:17
 
(RV).- “La economía de comunión tendrá futuro si la donan a todos y no se queda solo dentro de sus casas. Dónenla a todos, y antes que nada a los pobres y los jóvenes, que son aquellos que más tienen necesidad”, lo dijo el Papa Francisco a los participantes en el Congreso Internacional sobre ‘Economía de Comunión’, promovido por el Movimiento de los Focolares.
En su discurso, el Santo Padre agradeció a los organizadores del Evento y señaló que muchas veces la cultura actual trata de separar estas dos palabras: economía y comunión, y las considera opuestas. En cambio ustedes, precisó el Pontífice, han unido estas dos palabras, acogiendo la invitación que Chiara Lubich realizó hace veinticinco años en Brasil. En aquellas circunstancias, “pidió a los empresarios convertirse en agentes de comunión. Invitándolos a ser creativos y competentes”. En este sentido, poniendo el germen bueno de la comunión dentro de la economía, han iniciado un profundo cambio en el modo de ver y vivir la empresa.
Por ello, pensando en su compromiso de hacer que la economía se convierta en una comunión de bienes, de talentos y de provecho, hoy quiero hablarles, dijo el Papa Francisco de tres cosas: del dinero, la pobreza y el futuro.
Dinero: Vencer la tentación de la idolatría al dios dinero
Refiriéndose al dinero, el Santo Padre resaltó que, “es muy importante que al centro de la economía de comunión esté la comunión de los bienes”. No se puede comprender el nuevo Reino inaugurado por Jesús, precisó el Pontífice, si no nos liberamos de los ídolos, de los cuales uno de los más poderosos es el dinero. Ciertamente el dinero es importante para la vida como un medio, dijo el Papa, pero se hace un ídolo cuando se convierte en un fin. Ya que, “la avaricia, que no por casualidad es un vicio capital, es pecado de idolatría porque la acumulación de dinero en sí mismo se convierte en el fin del propio actuar”. La ‘diosa fortuna’ es cada vez más la nueva divinidad de las finanzas y de todo el sistema de oportunidades que está destruyendo millones de familias en todo el mundo. “Se entiende entonces – subrayó el Papa – el valor ético y espiritual de su opción de poner los bienes en común. Y el mejor modo y más concreto para no hacer del dinero un ídolo es compartirlo con los demás, sobre todo con los pobres, o para hacer estudiar y trabajar a los jóvenes, venciendo la tentación de la idolatría con la comunión”.
Pobreza: La economía de comunión en fidelidad a su carisma
La pobreza: un tema central del Movimiento de los Focolares, fue el segundo argumento tocado por Francisco, quien observó que en la actualidad se llevan a cabo muchas iniciativas, públicas y privadas, para combatirla. “Todo eso por una parte, es un crecimiento en humanidad”, anotó, señalando que hoy hemos inventado otras maneras para curar, saciar, instruir a los pobres…  “La razón de ser de los impuestos se encuentra también en esta solidaridad, que es negada por la evasión fiscal y que antes que ser un acto ilegal es un acto que niega la ley fundamental de la vida: el socorro recíproco”, observó.
El capitalismo continúa produciendo los descartados que debería curar. El principal problema ético de este capitalismo es la creación de descarte para después tratar de ocultarlo para que no se vea. Una grave forma de pobreza de una civilización es no lograr ver más a sus pobres, que primero son descartados y luego escondidos.
La economía de comunión, si quiere ser fiel a su carisma, añadió el Papa, no debe solo curar a las víctimas, sino construir un sistema donde las víctimas sean cada vez menos, donde posiblemente no hayan más.
Mientras la economía producirá una víctima más y haya una sola persona descartada, la comunión no se realizará, la fiesta de la fraternidad universal no será plena.
Por esto el Santo Padre indicó que es necesario apuntar a cambiar las reglas del juego en el sistema económico-social. “Imitar al buen samaritano del Evangelio no es suficiente”, reflexionó, para luego constatar que es necesario actuar antes de que el hombre se encuentre con los malhechores, combatiendo las estructuras de pecado que producen malhechores y víctimas. “Un empresario que es solamente un buen samaritano cumple solamente la mitad de su deber: cura a las víctimas de hoy, pero no reduce a aquellas de mañana”.
Futuro: ‘No’ a una economía que mata, ‘sí’ a la que hace vivir, incluye a los pobres y crea comunión
En la parte de su discurso dedicada al futuro, el Papa Francisco exhortó a los miembros del proyecto de los Focolares ‘Economía de Comunión’ a perseverar en su misión, afianzados en el Evangelio con alegría. La comunión  es multiplicar los bienes y, para que la economía de comunión tenga futuro, hay que donarla, en primer lugar a los pobres y a los jóvenes, que más allá del dinero, si bien éste sea importante, necesitan fraternidad respetosa y humilde:
«Ustedes ya lo hacen. Pero podrán compartir aún más los provechos para luchar contra la idolatría, cambiar las estructuras para prevenir que se produzcan víctimas y descartes; donar aún más vuestra levadura para fermentar el pan de muchos. Que el ‘no’ a una economía que mata se vuelva un ‘sí’ a una economía que hace vivir, porque comparte, incluye a los pobres, usa los provechos para crear comunión.
Les deseo que prosigan su camino con valentía, humildad y alegría. Dios ama al que da con alegría (2 Cor 9,7). Dios ama vuestros provechos y talentos donados con alegría. Ya lo hacen, pueden hacerlo aún más.
Les deseo que sigan siendo semilla, sal y levadura de otra economía: la economía del Reino, donde los ricos saben compartir sus riquezas y los pobres son llamados felices».

sábado, 28 de enero de 2017

Papa: fidelidad y abandono en la Vida Consagrada 28012017

Papa: fidelidad y abandono en la Vida Consagrada

Aliento del Papa Francisco ante dificultades en la Vida Consagrada: testimoniar a Cristo, irradiar su alegría, evangelizar sociedad, cultura y juventud - REUTERS
28/01/2017 12:23
Centralidad y testimonio de Cristo, irradiar su esperanza y alegría y dejarse evangelizar, para evangelizar a la sociedad, a la cultura, a la juventud
 
(RV).- Con su cordial bienvenida a los participantes en la plenaria de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, el Papa Francisco expresó su aprecio por el trabajo que realizan al servicio de la vida consagrada en la Iglesia y destacó la importancia del tema – fidelidad y abandono -  que eligieron para reflexionar sobre las dificultades del momento presente:
«El tema que han elegido es importante. Podemos decir que, en este momento, la fidelidad es puesta a prueba; lo demuestran las estadísticas que han examinado. Estamos ante una ‘hemorragia’ que debilita la vida consagrada y la vida de la misma Iglesia. El abandono en la vida consagrada nos preocupa. Es verdad, que algunos dejan por un acto de coherencia, porque reconocen, después de un discernimiento serio, que nunca tuvieron la vocación; pero, otros con el pasar del tiempo faltan a la fidelidad, muchas veces sólo pocos años después de la profesión perpetua ¿Qué ha sucedido?».
Son «numerosos los «factores que condicionan la fidelidad -  en éste que es un cambio de época y no sólo una época de cambio, en el que resulta difícil asumir compromisos serios y definitivos» señaló  el Santo Padre, reflexionando, en particular, sobre tres de ellos: el contexto social y cultural, el mundo juvenil y las situaciones de contra-testimonio en la vida consagrada.
Empezando por el primer factor, «que no ayuda a mantener la fidelidad», es decir, el de la actualidad social y cultural, el Obispo de Roma señaló que impulsa lo provisorio, que puede conducir al vivir a la carta y a ser esclavos de las modas, alimentando el consumismo, que olvida la belleza de la vida sencilla y austera, y que provoca un gran vacío existencial, con un fuerte relativismo, con valores ajenos al Evangelio:
«Vivimos en una sociedad donde las reglas económicas sustituyen las reglas morales, dictan leyes e imponen sus propios sistemas de referencia en detrimento de los valores de la vida; una sociedad donde la dictadura del dinero y del provecho propugna una visión de la existencia que descarta al que no rinde. En esta situación, está claro que uno debe dejarse evangelizar antes, para luego comprometerse en la evangelización».
En el segundo punto dedicado al mundo juvenil, recordando que no faltan jóvenes generosos, solidarios y comprometidos en ámbito religioso y social, el Papa se refirió asimismo a los desafíos que afronta la juventud y alentó a contagiar la alegría del Evangelio:
«Hay jóvenes maravillosos y no son pocos. Pero, también entre los jóvenes hay muchas víctimas de la lógica de la mundanidad, que se puede sintetizar así: búsqueda de éxito a cualquier precio, del dinero fácil y del placer fácil. Esta lógica seduce también a muchos jóvenes. Nuestro compromiso no puede ser otro que el de estar a su lado, para contagiarlos con la alegría del Evangelio y de la pertenencia a Cristo. Hay que evangelizar esa cultura si queremos que los jóvenes no sucumban».
En el tercer factor, «que proviene del interior de la vida consagrada, donde al lado de tanta santidad no faltan situaciones de contra-testimonio», el Santo Padre reiteró la centralidad de Jesús, en la misión profética de los consagrados:
«Si la vida consagrada quiere mantener su misión profética y su fascinación y  seguir siendo escuela de fidelidad para los cercanos y los lejanos (cfr Ef 2,17) debe mantener el frescor y la novedad de la centralidad de Jesús, la atractiva de la espiritualidad y la fuerza de la misión, mostrar la belleza del seguimiento de Cristo e irradiar esperanza y alegría».
En su denso discurso, el Papa puso de relieve asimismo la importancia de la vida fraterna en la comunidad, alimentada en la oración, la Palabra, los Sacramentos de la Eucaristía y la Reconciliación. Sin olvidar, la cercanía a los pobres y la misión en las periferias existenciales, contemplando siempre al Señor y caminando según el Evangelio y alentando la preparación de acompañadores cualificados en la vida consagrada y el discernimiento.
(CdM – RV)