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domingo, 6 de junio de 2021

«Dios ya no atrae porque ya no somos conscientes de nuestra sed profunda», dice el Papa en el Corpus 06062021

 

«Dios ya no atrae porque ya no somos conscientes de nuestra sed profunda», dice el Papa en el Corpus

El Papa, ante el Santísimo.
Tras la misa del Corpus Christi tuvo lugar en la basílica de San Pedro una Adoración al Santísimo.

ReL

A las cinco y medio de la tarde comenzó la misa por la Solemnidad del Corpus Christi que celebró Francisco en la basílica de San Pedro, y que a su término fue seguida por una Adoración al Santísimo.

En su homilía, Francisco se centró en tres escenas de la narración evangélica de la Última Cena que nos sirvan para comprender "en qué 'lugares' de nuestra vida Dios nos pide ser acogido".

El cántaro de agua

La primera es la del hombre que lleva un cántaro de agua (Mc 14, 13), que debe servir a los discípulos para encontrar el lugar del Cenáculo. "El cántaro de agua es un signo que nos hace pensar en la humanidad sedienta, siempre en búsqueda de una fuente de agua que la sacie y la regenere", para la que no valen "las cosas mundanas", porque "es una sed más profunda que solo Dios puede satisfacer".

Pero "el drama de hoy es que la sed de Dios se ha apagado", dijo el Papa: "Se han apagado las preguntas sobre Dios, se ha esfumado el deseo de Él, cada vez son menos quienes buscan a Dios. Dios ya no atrae porque ya no somos conscientes de nuestra sed profunda... Es la sed de Dios la que nos lleva al altar".

La habitación grande

La segunda imagen es "la habitación grande en el piso de arriba" (Mc 14, 15) donde tendrá lugar la cena pascual. Es una "habitación grande" para un "pequeño trozo de Pan": "Dios se hace pequeño como un pedazo de pan y justo por eso es necesario un corazón grande para poderlo reconocer, adorar, acoger. La presencia de Dios es tan humilde, escondida, a veces invisible, que necesita un corazón preparado, despierto y acogedor para reconocerla".

Por eso "hay que agrandar el corazón", es decir, "salir de la pequeña habitación de nuestro yo y entrar en el gran espacio del asombro y de la adoración". "Si faltan el asombro y la adoración", insistió el Papa, "no hay camino que conduzca al Señor".

Asistentes a la misa del Corpus en la basílica de San Pedro.

"También la Iglesia", concluyó sobre este punto, "debe ser una habitación grande, no un círculo pequeño y cerrado, sino una comunidad con los brazos abiertos, acogedora para todos",  un lugar donde recibir "a quien está herido, a quien se ha descarriado" y "conducirlo a la alegría del encuentro con Cristo".

Compartir el Pan

Por último, la tercera escena es la propia partición del Pan, "gesto eucarístico por excelencia, gesto de identidad de nuestra fe", al que ya había hecho referencia el Papa en el Angelus de la mañana. Antes se ofrecían corderos a Dios, ahora "es Jesús quien se hace Cordero y se inmola para darnos la vida. En la Eucaristía contemplamos y adoramos al Dios del amor".

Para participar en la Eucaristía, también los cristianos están llamados a vivir ese amor: "No puedes compartir el pan del domingo si tu corazón está cerrado a los hermanos. No puedes comer de este Pan si no das pan al hambriento. No puedes compartir este Pan si no compartes los sufrimientos y las necesidades de quien siente necesidad".

Llevar a Jesús a los demás

Francisco concluyó la homilía evocando la procesión del Santísimo Sacramento propia de la festividad del Corpus Christi, que "nos recuerda que estamos llamados a salir llevando a Jesús con entusiasmo a aquellos a quienes encontramos en nuestra vida cotidiana".

"Convirtámonos en una Iglesia con el cántaro en la mano, que despierta la sed y ofrece el agua", concluyó el Papa: "Abramos el corazón en el amor, para ser habitación grande y espaciosa donde todos puedan entrar a encontrar al Señor, compartamos nuestra vida en la compasión y en la solidaridad, para que el mundo vea a través de nosotros la grandeza del amor de Dios. Y entonces el Señor vendrá, y volverá a sorprendernos, y volverá a ser alimento para la vida del mundo y nos saciará para siempre, hasta el día en el que, en el banquete del Cielo, contemplemos su rostro y gocemos sin fin".

domingo, 14 de junio de 2020

Así será el Corpus en Madrid, Valencia, Santiago y Barcelona, a caballo de la desescalada del covid 09062020

Así será el Corpus en Madrid, Valencia, Santiago y Barcelona, a caballo de la desescalada del covid

En 2020 no se verán estas escenas multitudinarias en las calles - en este caso del Coirpus Christi de 2019 en Valencia
En 2020 no se verán estas escenas multitudinarias en las calles - en este caso del Coirpus Christi de 2019 en Valencia
El Corpus Christi suele ser motivo de multitudinarias procesiones y actividades en las calles de las ciudades españolas, pero a causa del coronavirus este año muchas de esas concentraciones se verán reducidas o directamente anuladas. 
Muchas diócesis alientan a seguir virtualmente la Santa Misa, organizan las procesiones del Santísimo solo dentro de las iglesias catedrales y animan a hacer Adoración Eucarística donde sea posible y en respeto de las medidas de contención del coronavirus. En algunas diócesis, algunos de los fieles acompañarán la fiesta de Jesús Eucaristía con eventos musicales y al son de campanas.
Madrid: procesión dentro de la Almudena y adoración
En la Archidiócesis de Madrid, el Arzobispo local, Cardenal Carlos Osoro, presidirá la Misa solemne al mediodía en la Catedral de Santa María la Real de la Almudena, que será retransmitida por Telemadrid. Luego, se realizará la procesión con el Santísimo al interior del templo. Al final, el Santísimo quedará expuesto para su adoración.
La procesión, que cumple su edición número 60, no se realizará en las calles como es tradición, debido a las limitaciones del Estado de alarma. Sin embargo, con motivo del Día de la Caridad, la procesión claustral incluirá un gesto de reconocimiento a la labor de las parroquias y de Cáritas Diocesana en la pandemia.
Así fue el Corpus Christi de Madrid en 2019
Al respecto, el Cardenal Osoro destacó la labor de Cáritas y los más de tres mil nuevos voluntarios y afirmó que Jesús “nos ha acompañado en este tiempo de pandemia, de desesperanza y soledad”. Asimismo, invitó a aunar esfuerzos para hacer visible el cuidado de Dios a sus criaturas y así transformar “tiempos difíciles de incertidumbre” en “tiempo de gracia”.
Corpus Christi en Valencia: procesión claustral a puertas abiertas
En la Archidiócesis de Valencia, el Arzobispo local, Cardenal Antonio Cañizares, celebrará la Misa a las 10:30 a.m. en la Catedral de Santa María y luego realizará la procesión claustral a puertas abiertas, desde donde bendecirá a la ciudad y a la diócesis. La Eucaristía se transmitirá en vivo a través del canal de Youtube de la Catedral, y del canal de televisión “La Ocho Mediterráneo”.
Durante la procesión, el cardenal llevará una pequeña custodia con el Santísimo, acompañado por dos canónigos y bendecirá a la ciudad desde cada una de las puertas de la iglesia catedral, que permanecerán abiertas.
Así fue el Corpus Christi en Valencia en 2019
Si bien la solemnidad se realizará sin público, estará acompañada del tradicional son de campanas por parte de la asociación cultural de los Campaners de la Catedral de Valencia, que realizará toques y volteos especiales interpretando villancicos propios de esta fecha, señaló la agencia AVAN.
Barcelona cumple 700 años de procesión eucarística de Corpus
Por su parte, la Archidiócesis de Barcelona iniciará la celebración desde el 11 de junio. Ese día ofrecerá en directo el toque del Ángelus, que marca el inicio de la Solemnidad del Corpus Christi. Luego, el 14 de junio a las 6:00 p.m., el Arzobispo de Barcelona, Cardenal Juan Omella, presidirá la Santa Misa y la procesión del Corpus Christi al interior de la catedral.
A diferencia de otras diócesis, la celebración tendrá un aforo limitado por invitación, que podrá ser recogida desde el 8 de junio entre las 10:00 a.m. y las 12:30 p.m. y los participantes deberán usar mascarillas obligatoriamente. La celebración culminará con un concierto de órgano con las músicas del Séquito Popular de Barcelona y finalizará con el toque de completas.
El Corpus Christi en Barcelona en 2018
Este año iba a celebrarse los 700 años de la primera procesión de la Eucaristía en las calles de Barcelona; sin embargo, debido a las medidas de contención del coronavirus, si bien se realizará la celebración litúrgica de la Solemnidad de forma claustral, se postergó la fiesta del aniversario con cortejo religioso y civil por las calles al próximo año.
Santiago: "que los que iban en procesión dediquen un tiempo a la adoración"
La Archidiócesis de Santiago de Compostela también celebrará esta Solemnidad desde el interior de la iglesia, pero ofrecerá una Vigilia de adoración que se celebrará el 13 de junio a las 9:00 p.m. en la cripta de San Fernando, ubicada en la Capilla de Adoración Eucarística Perpetua de la ciudad, que está dedicada a San Manuel González.
“Este año hemos de manifestar nuestro Amor a Jesús Sacramentado de otra manera (…). Igualmente, invitamos a que esa noche y durante el día, las asociaciones y fieles que solían participar en la Procesión de Corpus dediquen un tiempo a la Adoración del Santísimo en esta Capilla de la Adoración Perpetua de Santiago”, señaló la Archidiócesis en un comunicado.
Asimismo, indicó que desde el 13 de mayo es posible realizar la Adoración Eucarística las 24 horas y que “en la cripta hay un gran panel con las horas de Adoración para que cada uno se pueda orientar sobre la hora que más convenga”. Desde el 20 de enero, el Arzobispo de Santiago de Compostela, Mons. Julián Barrio, inauguró la Adoración Perpetua en la ciudad.
Actualmente, Madrid, Valencia, Castilla y León, tres provincias de Castilla-La Mancha, parte de Cataluña y Ceuta se encuentran en la Fase 2 o fase intermedia del “Plan para la transición hacia la nueva normalidad” que durará como mínimo dos semanas y comprende la apertura de locales con limitación de aforo.
Así fue el Corpus Christi en Toledo en 2019
Media España está en la fase 2 de la desescala, y la otra media en la fase 3. Se mantiene el uso obligatorio de mascarillas en la vía pública y en espacios cerrados, así como el respeto del metro de distancia entre personas. Desde la fase dos se puede asistir a las iglesias hasta el 50% del aforo, a celebraciones religiosas y a velatorios; y en la fase 3, se ha aumentado el porcentaje del aforo para la participación en estas celebraciones.
Oficialmente, en España se han infectado de covid-19 289.000 personas y han muerto 27.000, aunque el desfase de mortandad respecto a años anteriores es de más de 40.000 fallecidos. 

miércoles, 26 de junio de 2019

CORPUS CHRISTI (Reflexión para cada uno de los ocho días que siguen a esta fiesta) Día 3º (26 de junio)

CORPUS CHRISTI


Corpus ChristiEsta fiesta del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo se comenzó a celebrar en Lieja (Bélgica) en 1246, siendo extendida a toda la Iglesia occidental por el papa Urbano IV en 1264, y tuvo como finalidad proclamar la fe en la presencia real de Jesucristo en la eucaristía.
La celebración de esta fiesta lleva unida la procesión con el Santísimo Sacramento. Esta procesión recuerda la presencia real de Cristo en la Eucaristía. En el Sacramento del altar no solo recordamos al Señor, sino que Él mismo se hace presente verdaderamente en el pan y el vino eucarísticos. Procesionar con el Señor es, por tanto, una profesión de fe. Confesamos que Cristo está en medio de nosotros, a nuestro lado, se ha hecho un Dios cercano y disponible.

Los ocho días que siguen a la fiesta del Corpus Christi, los dedicamos los cristianos a continuar la fiesta. Aquí tienes un texto para cada día de la octava. Los textos recogen verdades que afirma la fe referentes a la Eucaristía.

ANTES CUATRO IDEAS PREVIAS

1. Si puedes, procura hacer este rato de oración delante de un Sagrario estos ocho días.

2. El texto de cada día está fragmentado en tres partes por letras capitulares. Están para que interrumpas la lectura y hables con Dios sobre lo que has leído. Y así cada vez.

3. No olvides que lo importante es que hables con Él. Y que le escuches.

4. Puedes empezar cada día con la oración inicial, y terminar rezando la oración final.

ORACIÓN INICIAL

Señor, espero en Ti; Te adoro, Te amo, auméntame la fe. Quiero que seas mi apoyo en todo: sin Ti no puedo nada. Tú te has quedado en la Eucaristía, indefenso.

Quiero que te sientas amado por mí: para eso intentaré cuidarte, acompañarte, tener detalles contigo, adorarte, agradecerte, valorar cada vez más esta locura tuya,...

Y quiero sentirme amado por Ti: que me alegre tenerte tan cerca, que me sienta acompañado, seguro, querido, fortalecido, comprendido, escuchado, alimentado, ... ; hazme Tú ese regalo especialmente estos días y siempre que te coma.



ORACIÓN FINAL
Elige una de éstas:
1. Acuérdate de las palabras que dirigiste a tu siervo: Quien come mi Carne y bebe mi Sangre, en Mí permanece y Yo en él. ¡Tú en mí y yo en Ti! ¡cuánto amor!, ¡Tú en mí, que soy un pobre pecador, y yo en Ti, que eres mi Dios! Una sola cosa, y sólo esto busco: vivir en Ti, en Ti descansar y no separarme nunca de Ti.

Inspirada en el Cardenal Bona

2. ¡Amor! Tú eres fortísimo pero a la vez yo te veo debilísimo. Fortísimo, pues nadie se te puede oponer; y debilísimo, puesto que una miserable criatura como yo te vence, te supera llamándote Amor.

Sta, M. Magdalena

3. Señor que nos haces participar del milagro de la Eucaristía: te pedimos que no te escondas, que vivas con nosotros, que te veamos, que te toquemos, que te sintamos, que queramos estar siempre junto a Ti, que seas el Rey de nuestras vidas y de nuestros trabajos.

Señor mío Jesús: haz que sienta, que secunde de tal modo tu gracia, que vacíe mi corazón.... para que lo llenes Tú, mi Amigo, mi Hermano, mi Rey, mi Dios, mi Amor!

San José María Escrivá

4. Dios mío yo creo, adoro, espero y os amo , os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman. Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el precioso Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, que se encuentra presente en todos los Sagrarios de la tierra, y os lo ofrezco, Dios mío en reparación por los abusos, sacrilegios e indiferencias con que Él es ofendido. Amén.

Oración del Ángel a los pastores de Fátima


DÍA 3º     MISTERIO DE FE

"El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en Mí y yo en él( .. ) Sin embargo hay algunos que no creen( .. ) Por eso os he dicho que ninguno puede venir a Mí si no te fuera dado por el Padre" (Jn 6, 56, 64-65)
"0iga, no tengo fe", me decía preocupado y contrariado un chaval. Al preguntarle por la causa de esa inesperada afirmación, contestó: - Porque cuando estoy delante del sagrario no siento nada y no acabo de ver ahí a Jesucristo.

No. No es eso la fe. La fe no es SENTIR, ¡ es ASENTIR¡ ¡decir con la cabeza que crees eso! La fe es un regalo de Dios por el que yo afirmo con mi cabeza (aunque no lo vea y no lo entienda) que lo que Dios dice es verdad; ¿Cómo no va a ser verdad si Él ha hecho todo?
"La presencia de Jesús en la Eucaristía, bajo dimensiones tan pequeñas y en tantos lugares a la vez, parece plantear dos aparentes dificultades: ¿Cómo puede un cuerpo humano estar presente en un espacio tan pequeño?, y ¿cómo puede un cuerpo humano estar en varios lugares a la vez? Estas dificultades, claro está, son sólo aparentes. Dios lo hace, luego puede hacerse. Hay que recordar que Dios es el autor de la naturaleza, el Amo y Señor de la creación. Las leyes físicas del universo fueron establecidas por Dios, y Él puede suspender su acción si lo desea, sin que cueste un esfuerzo a su poder infinito" (Jesús Martínez, "Hablemos de la fe).

Si has hecho el Camino de Santiago a pie o en bicicleta, cuando se deja la provincia de León y se sube el puerto del Poio, se pasa por la Capilla de Cebreiro, donde una tradición muy fuerte, corroborada por fuentes históricas y arqueológicas, sostiene lo que sigue. Un monje celebraba Misa un día de gran tempestad: lluvia, viento, frío.

Y un paisano de Baxamaior, pueblecito al pie de esa montaña, sube el puerto para oír la Misa. El monje celebrante, de poca fe, menosprecia el sacrificio del campesino, como pensando: ¡qué exagerado! ¡con el tiempo que hace... y viene a Misa desde allá abajo! En el momento de la consagración el monje percibe cómo la Hostia se convierte en carne sensible a la vista, y el vino del Cáliz en sangre, que hierve y tiñe los corporales con la sangre.

Dame, Dios mío; una fe grande. Yo comeré la Carne de Cristo con cariño y frecuencia para que permanezcas y crezcas en mí. Pero Tú dame una fe más grande: que esté convencido de que vale la pena hacer cualquier esfuerzo por mi parte para poder estar contigo físicamente junto al Sagrario, o recibirte. Quiero visitarte todos los días un momento. Y cuando pase junto a una Iglesia quiero siempre saludarte, al menos con el corazón, desde fuera, diciéndote "Hola".

Ángel de mi guarda, recuérdamelo tú, por favor.

CORPUS CHRISTI (Reflexión para cada uno de los ocho días que siguen a esta fiesta) Día 2º (25 de junio)


CORPUS CHRISTI


Corpus ChristiEsta fiesta del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo se comenzó a celebrar en Lieja (Bélgica) en 1246, siendo extendida a toda la Iglesia occidental por el papa Urbano IV en 1264, y tuvo como finalidad proclamar la fe en la presencia real de Jesucristo en la eucaristía.
La celebración de esta fiesta lleva unida la procesión con el Santísimo Sacramento. Esta procesión recuerda la presencia real de Cristo en la Eucaristía. En el Sacramento del altar no solo recordamos al Señor, sino que Él mismo se hace presente verdaderamente en el pan y el vino eucarísticos. Procesionar con el Señor es, por tanto, una profesión de fe. Confesamos que Cristo está en medio de nosotros, a nuestro lado, se ha hecho un Dios cercano y disponible.

Los ocho días que siguen a la fiesta del Corpus Christi, los dedicamos los cristianos a continuar la fiesta. Aquí tienes un texto para cada día de la octava. Los textos recogen verdades que afirma la fe referentes a la Eucaristía.

ANTES CUATRO IDEAS PREVIAS

1. Si puedes, procura hacer este rato de oración delante de un Sagrario estos ocho días.

2. El texto de cada día está fragmentado en tres partes por letras capitulares. Están para que interrumpas la lectura y hables con Dios sobre lo que has leído. Y así cada vez.

3. No olvides que lo importante es que hables con Él. Y que le escuches.

4. Puedes empezar cada día con la oración inicial, y terminar rezando la oración final.

ORACIÓN INICIAL

Señor, espero en Ti; Te adoro, Te amo, auméntame la fe. Quiero que seas mi apoyo en todo: sin Ti no puedo nada. Tú te has quedado en la Eucaristía, indefenso.

Quiero que te sientas amado por mí: para eso intentaré cuidarte, acompañarte, tener detalles contigo, adorarte, agradecerte, valorar cada vez más esta locura tuya,...

Y quiero sentirme amado por Ti: que me alegre tenerte tan cerca, que me sienta acompañado, seguro, querido, fortalecido, comprendido, escuchado, alimentado, ... ; hazme Tú ese regalo especialmente estos días y siempre que te coma.



ORACIÓN FINAL
Elige una de éstas:
1. Acuérdate de las palabras que dirigiste a tu siervo: Quien come mi Carne y bebe mi Sangre, en Mí permanece y Yo en él. ¡Tú en mí y yo en Ti! ¡cuánto amor!, ¡Tú en mí, que soy un pobre pecador, y yo en Ti, que eres mi Dios! Una sola cosa, y sólo esto busco: vivir en Ti, en Ti descansar y no separarme nunca de Ti.

Inspirada en el Cardenal Bona

2. ¡Amor! Tú eres fortísimo pero a la vez yo te veo debilísimo. Fortísimo, pues nadie se te puede oponer; y debilísimo, puesto que una miserable criatura como yo te vence, te supera llamándote Amor.

Sta, M. Magdalena

3. Señor que nos haces participar del milagro de la Eucaristía: te pedimos que no te escondas, que vivas con nosotros, que te veamos, que te toquemos, que te sintamos, que queramos estar siempre junto a Ti, que seas el Rey de nuestras vidas y de nuestros trabajos.

Señor mío Jesús: haz que sienta, que secunde de tal modo tu gracia, que vacíe mi corazón.... para que lo llenes Tú, mi Amigo, mi Hermano, mi Rey, mi Dios, mi Amor!

San José María Escrivá

4. Dios mío yo creo, adoro, espero y os amo , os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman. Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el precioso Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, que se encuentra presente en todos los Sagrarios de la tierra, y os lo ofrezco, Dios mío en reparación por los abusos, sacrilegios e indiferencias con que Él es ofendido. Amén.

Oración del Ángel a los pastores de Fátima


DIA 2º    LA INSTITUCIÓN.

"Mientras cenaban, Jesús tomó pan y, pronunciando la bendición, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: Tomad y comed, esto es mi Cuerpo. Y, tomando el Cáliz y habiendo dado gracias, se lo dio diciendo: Bebed todos de él; porque ésta es mi sangre de la nueva alianza" (Mt 26, 26-28)

San Juan Bosco tenía una especial devoción a María Auxiliadora. El día de su fiesta organizó con ilusión y mucho esfuerzo una Misa con los chavales que conocía. La Iglesia estaba llena de muchachos: seiscientos, que iban a comulgar. Estaba preparado un gran copón lleno de Hostias, que Don Bosco iba a consagrar en la Misa. Pero el sacristán se olvidó de llevarlo al altar. Habiendo pasado ya el momento de la consagración, es cuando se da cuenta de que no lo ha llevado. Ahora, su distracción no tiene remedio. ¿Qué va a ocurrir, Señor? ¿qué desilusión tendrán esos centenares de muchachos que se apretaban en el pasillo central dirigiéndose a comulgar? Ellos no saben nada y van llegando al comulgatorio; Don Bosco tampoco lo sabe. Abre el sagrario y sólo encuentra un pequeño copón con unas pocas Hostias. Mira bien en el Sagrario pero ya ve que no hay nada más. En seguida comprende que su sacristán se ha olvidado de llevarlas. Alza los ojos al cielo, y le dice así a la Virgen:

- Señora, ¿vas a dejar a tus hijos que vuelvan sin comulgar?.

Toma el coponcito, y empieza a dar la comunión. Y aquellas pocas Hostias se Multiplican. El sacristán, asombrado, asiste al prodigio: se le salían los ojos de sus órbitas. Cuando termina la Misa muestra a Don Bosco el copón que se había olvidado en la sacristía:

- ¿Cómo ha podido dar la comunión a todos, con tan pocas Hostias? ¡Es un milagro, señor Don Bosco! ¡Un milagro que ha hecho usted!

-¡Bah! -dice Don Bosco con indiferencia. Junto al milagro de la transustanciación, que obra el sacerdote al consagrar, el de la multiplicación de las Hostias es insignificante... Además, lo ha hecho María Auxiliadora.

Es verdad: el milagro que ocurre cada día en la consagración es más grande que el de la multiplicación de las Hostias de Don Bosco. Jesucristo no dejó lugar a dudas: ESTO ES MI CUERPO; esto, que sigue pareciendo pan, ya no es pan: es mi Cuerpo.

La transustanciación es el milagro que ocurre en la consagración: el pan deja de ser pan aunque siga pareciendo pan; solo cambia la sustancia, lo que es y no se ve.

- ¿Y cómo puede el sacerdote hacer todos los días ese milagro? Porque Jesús mandó a los Apóstoles "Haced esto en memoria mía" mandó que repitieran esa acción sagrada. Y como no manda imposibles, les dio el poder para cambiar el pan y el vino en su Cuerpo y Sangre. Y los Apóstoles confirieron ese poder sacerdotal a otros hombres, y así generación tras generación hasta los sacerdotes de hoy.

Creo, Jesucristo, pero ayúdame a creer más. Quiero asistir a la Misa, a partir de hoy, con una fe mucho más grande. Concédemelo Tú. Y que sepas que me duelen las veces que he asistido con indiferencia, con poca atención o cariño, con rutina. Me duelen todos mis pecados. Te pido perdón ahora. (Puedes hacer el propósito de mirar fijamente el Cuerpo de Cristo en la Misa, cada vez que el sacerdote lo muestra a los asistentes, especialmente cuando lo alza en la Consagración).

martes, 25 de junio de 2019

CORPUS CHRISTI (Reflexión para cada uno de los ocho días que siguen a esta fiesta) Día 1º (24 de junio)

CORPUS CHRISTI


Corpus ChristiEsta fiesta del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo se comenzó a celebrar en Lieja (Bélgica) en 1246, siendo extendida a toda la Iglesia occidental por el papa Urbano IV en 1264, y tuvo como finalidad proclamar la fe en la presencia real de Jesucristo en la eucaristía.
La celebración de esta fiesta lleva unida la procesión con el Santísimo Sacramento. Esta procesión recuerda la presencia real de Cristo en la Eucaristía. En el Sacramento del altar no solo recordamos al Señor, sino que Él mismo se hace presente verdaderamente en el pan y el vino eucarísticos. Procesionar con el Señor es, por tanto, una profesión de fe. Confesamos que Cristo está en medio de nosotros, a nuestro lado, se ha hecho un Dios cercano y disponible.

Los ocho días que siguen a la fiesta del Corpus Christi, los dedicamos los cristianos a continuar la fiesta. Aquí tienes un texto para cada día de la octava. Los textos recogen verdades que afirma la fe referentes a la Eucaristía.

ANTES CUATRO IDEAS PREVIAS

1. Si puedes, procura hacer este rato de oración delante de un Sagrario estos ocho días.

2. El texto de cada día está fragmentado en tres partes por letras capitulares. Están para que interrumpas la lectura y hables con Dios sobre lo que has leído. Y así cada vez.

3. No olvides que lo importante es que hables con Él. Y que le escuches.

4. Puedes empezar cada día con la oración inicial, y terminar rezando la oración final.

ORACIÓN INICIAL

Señor, espero en Ti; Te adoro, Te amo, auméntame la fe. Quiero que seas mi apoyo en todo: sin Ti no puedo nada. Tú te has quedado en la Eucaristía, indefenso.

Quiero que te sientas amado por mí: para eso intentaré cuidarte, acompañarte, tener detalles contigo, adorarte, agradecerte, valorar cada vez más esta locura tuya,...

Y quiero sentirme amado por Ti: que me alegre tenerte tan cerca, que me sienta acompañado, seguro, querido, fortalecido, comprendido, escuchado, alimentado, ... ; hazme Tú ese regalo especialmente estos días y siempre que te coma.



ORACIÓN FINAL
Elige una de éstas:
1. Acuérdate de las palabras que dirigiste a tu siervo: Quien come mi Carne y bebe mi Sangre, en Mí permanece y Yo en él. ¡Tú en mí y yo en Ti! ¡cuánto amor!, ¡Tú en mí, que soy un pobre pecador, y yo en Ti, que eres mi Dios! Una sola cosa, y sólo esto busco: vivir en Ti, en Ti descansar y no separarme nunca de Ti.

Inspirada en el Cardenal Bona

2. ¡Amor! Tú eres fortísimo pero a la vez yo te veo debilísimo. Fortísimo, pues nadie se te puede oponer; y debilísimo, puesto que una miserable criatura como yo te vence, te supera llamándote Amor.

Sta, M. Magdalena

3. Señor que nos haces participar del milagro de la Eucaristía: te pedimos que no te escondas, que vivas con nosotros, que te veamos, que te toquemos, que te sintamos, que queramos estar siempre junto a Ti, que seas el Rey de nuestras vidas y de nuestros trabajos.

Señor mío Jesús: haz que sienta, que secunde de tal modo tu gracia, que vacíe mi corazón.... para que lo llenes Tú, mi Amigo, mi Hermano, mi Rey, mi Dios, mi Amor!

San José María Escrivá

4. Dios mío yo creo, adoro, espero y os amo , os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman. Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el precioso Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, que se encuentra presente en todos los Sagrarios de la tierra, y os lo ofrezco, Dios mío en reparación por los abusos, sacrilegios e indiferencias con que Él es ofendido. Amén.

Oración del Ángel a los pastores de Fátima



DIA 1º   LA FIESTA DEL CORPUS CHRISTI
"Esto es mi Cuerpo" (Mt 26,26)

¿0ctava? ¿Qué es eso? En las fiestas lo paso bien, estoy contento ¿Qué tiene que ver el Corpus con mi alegría? Hoy es fiesta; sí, una gran fiesta para los cristianos. Hoy fijamos con más atención nuestra mirada en la Sagrada Hostia, donde Jesús está. Y estamos de fiesta porque es una suerte, un regalo de Dios tener a Jesucristo tan cerca realmente, a nuestro lado; y es una suerte, un regalo ver cuánto nos quiere Dios: hasta el punto de quedarse real y físicamente, bajo los accidentes del pan y del vino. ¡Dios que se hace pan!... ¡para estar cerca de mí! ¡y para alimentarme a mí!

A todos nos gusta, cuando se puede, alargar las fiestas. Por eso desde hace mucho tiempo los cristianos alargamos esta fiesta durante ocho días, de ahí la "Octava" en los que nos esforzamos por agradecerle, adorarle, tratarle mejor en la Eucaristía.

Un día de verano mientras celebraba la Misa un padre agustino, una mosca revolotea alrededor del cáliz, que está sin cubrir. Aunque el sacerdote aleja la mosca con la mano, ésta vuelve una y otra vez hacia el cáliz, posándose en él de vez en cuando. La mosca es tan insistente, que acaba por distraer a todos. Cuando termina la Misa, el sacerdote se dirige a los asistentes: quizás os hayáis distraído, pero yo pensaba que todos nosotros deberíamos ser como esa mosca; buscar la Sangre de Cristo, su cercanía, una y otra vez, con insistencia.

Dile al Señor que durante estos días quieres ser como esa mosca: revolotear a su alrededor. Y aunque las actividades del día te alejen de Él físicamente, que te ayude a llevar tu cabeza hacia los sagrarios muchas veces cada día. ¡Búscale!, búscale muchas veces en el sagrario durante estos días.

Gracias, Dios mío, por amarme tanto. Lógico que me ames porque soy tu hijo. Pero... ¡que hayas hecho la locura de hacerte Pan! Y ¿cómo te tratamos los hombres? ¿cómo te trato yo? Durante estos ocho días voy a procurar tratarte bien; en serio, Señor, quiero visitarte, adorarte más,... Y perdona si hasta ahora no te he hecho el caso que debería. Gracias.

Si quieres, puedes quedar con Él en comulgar estos ocho días, o asistir a la bendición durante la octava, o hacer un rato de oración junto a un sagrario. Y por supuesto, si te es posible hoy acompañarle en una procesión... le darás una alegría.

domingo, 23 de junio de 2019

Solemnidad del Corpus Christi. Cuerpo y Sangre de Cristo (23 de junio)

Solemnidad del Corpus Christi. Cuerpo y Sangre de Cristo

corpus christi solemnidad del cuerpo y sangre de cristo

En la Solemnidad del Corpus Christi, honramos y adoramos al Cuerpo de Cristo, dado a todos los hombres para alcanzar la salvación

 
Solemnidad del Corpus Christi es la fiesta en la que la Iglesia Católica y todos los fieles honramos y adoramos al Cuerpo de Cristo dado a todos los hombres para alcanzar la salvación. Jesús se hizo a sí mismo, Pan de Vida para unirse con nosotros en Espíritu. La Eucaristía es la celebración del sacrificio pascual, en donde el mismo Jesús, se entrega como el cordero inmolado, derramando su sangre para el perdón de nuestros pecados.

Fiesta: Jueves después de la Santísima Trinidad o Domingo posterior

Martirologio romano: Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, que con su alimento sagrado, Jesús ofrece un remedio de la inmortalidad y la promesa de la resurrección

Historia del Corpus Christi.

La Solemnidad del Corpus Christi, o la Fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo (como se le conoce a menudo hoy en día), se remonta al siglo 13. En esta, se celebra algo muy grande: la institución del sacramento de la Sagrada Eucaristía en la Última Cena.
El Jueves Santo, es también una celebración de este misterio, pero el carácter solemne de la Semana Santa, y el enfoque en la Pasión de Cristo el Viernes Santo, eclipsa un poco este aspecto del Jueves Santo
En 1246, el obispo Robert de Thorete de la diócesis de Liège en Bélgica, a sugerencia de Santa Juliana de Mont Cornillon, quién desde muy jovencita, había tenido una gran veneración al Santísimo Sacramento, y siempre añoraba que se tuviera una fiesta especial en su honor, convocó un sínodo e instituyó la celebración de la fiesta.
Desde Liège, la celebración comenzó a extenderse, y, el 8 de septiembre 1264, el Papa Urbano IV emitió la bula "Transiturus", que estableció la fiesta de Corpus Christi como fiesta universal de la Iglesia, y que se celebrará el jueves siguiente Domingo de la Santísima Trinidad.
A petición del Papa Urbano IV, Santo Tomás de Aquino compone las oraciones oficiales de la Iglesia, para esta fiesta.
Esta composición de Santo Tomás, es ampliamente considerada comouna de las más bellas de las tradiciones del Breviario Romano (el libro oficial de la oración del Oficio Divino o Liturgia de las Horas)
Siglos después de que esta celebración se haya extendido al culto de la Iglesia universal, se le incorporaba una procesión eucarística, en la que la Sagrada Hostia es llevada por toda la ciudad, acompañada por himnos y letanías.
Los fieles veneraban al Cuerpo de Cristo mientras la procesión pasaba a través de las distintas calles.
En los últimos años, esta práctica casi ha desaparecido, aunque algunas parroquias todavía mantienen una breve procesión alrededor de la parte externa de la iglesia parroquial.
Mientras que la fiesta del Corpus Christi es una de las diez fiestas de precepto en el rito latino de la Iglesia Católica, en algunos países, entre ellos Estados Unidos, la fiesta ha sido trasladada al domingo siguiente

Invitación a la Gracia y al Llamado.

La participación de esta solemnidad puede tener una doble invitación para el cristiano: una invitación a la gracia y una invitación al llamado.

Invitación a la Gracia.

La participación en la Eucaristía es un momento de gracia. Nosotros "participamos" y compartimos en el gran misterio de amor que Cristo ha hecho por todos nosotros. Nuestra salvación no es algo que ganamos o logramos, la salvación es para todos.
El perdón de Dios es algo que recibimos como un regalo. Al participar en la Eucaristía recordamos, y también experimentamos de una manera real, lo que Dios ha hecho en su eterno amor por nosotros, a través de su Hijo Jesucristo.
Participar en la celebración del cuerpo y la sangre de Cristo es hacer algo más que tomar y comer su cuerpo, es un momento de alabar y dar gracias a Dios por este precioso Don inmerecido.

Invitación al Llamado.

La participación en el cuerpo y la sangre de Cristo es también un llamado a participar de su vida.
El Evangelio nos habla repetidamente, de la importancia de reconocer a Dios y a Jesús como la fuente de nuestra propia vida.
"Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes" (Juan 6,53)
"Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí". (Juan 6,57)
Para estar vivo con la vida de Cristo, debemos de estar animados a vivir una vida íntegra marcada por su camino de vida.
Ver a Dios y a Jesús como la fuente de nuestra vida, es una invitación a hacer camino, a ser testimonios y al mismo tiempo, ser transformados por su amor.

Importancia del Corpus Christi.

La importancia de la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, no es, de ninguna manera exagerada.
Es el centro de nuestra fe. Es Jesús, realmente presente entre nosotros, y que ha decidido quedarse a vivir en este sagrado sacramento.
Todos los cristianos, estamos invitados a apoyar la procesión del Corpus Christi en nuestra comunidad, y animar a otros a hacer lo mismo.
Seamos testigos de nuestra fe y seamos testigos de Cristo crucificado, Cristo resucitado, y Cristo presente en el Santísimo Sacramento
La Eucaristía estimula y fortalece la fe y nuestra relación con Dios. Acudamos a Él, siempre y con gran devoción para gran aprovechamientos de nuestras almas.

domingo, 3 de junio de 2018

CORPUS CHRISTI

CORPUS CHRISTI


Corpus ChristiEsta fiesta del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo se comenzó a celebrar en Lieja (Bélgica) en 1246, siendo extendida a toda la Iglesia occidental por el papa Urbano IV en 1264, y tuvo como finalidad proclamar la fe en la presencia real de Jesucristo en la eucaristía.
Los ocho días que siguen a la fiesta del Corpus Christi, los dedicamos los cristianos a continuar la fiesta. Aquí tienes un texto para cada día de la octava.

A continuación encontrarás algunos textos que recogen verdades que afirma la fe referentes a la Eucaristía.

Por último, la bendición con el Santísimo, con una breve explicación de lo que significa este acto litúrgico.
ANTES CUATRO IDEAS PREVIAS

1. Si puedes, procura hacer este rato de oración delante de un Sagrario estos ocho días.

2. El texto de cada día está fragmentado en tres partes por letras capitulares. Están para que interrumpas la lectura y hables con Dios sobre lo que has leído. Y así cada vez.

3. No olvides que lo importante es que hables con Él. Y que le escuches.

4. Puedes empezar cada día con la oración inicial, y terminar rezando la oración final.

ORACIÓN INICIAL

Señor, espero en Ti; Te adoro, Te amo, auméntame la fe. Quiero que seas mi apoyo en todo: sin Ti no puedo nada. Tú te has quedado en la Eucaristía, indefenso.

Quiero que te sientas amado por mí: para eso intentaré cuidarte, acompañarte, tener detalles contigo, adorarte, agradecerte, valorar cada vez más esta locura tuya,...

Y quiero sentirme amado por Ti: que me alegre tenerte tan cerca, que me sienta acompañado, seguro, querido, fortalecido, comprendido, escuchado, alimentado, ... ; hazme Tú ese regalo especialmente estos días y siempre que te coma.



ORACIÓN FINAL
Elige una de éstas:
1. Acuérdate de las palabras que dirigiste a tu siervo: Quien come mi Carne y bebe mi Sangre, en Mí permanece y Yo en él. ¡Tú en mí y yo en Ti! ¡cuánto amor!, ¡Tú en mí, que soy un pobre pecador, y yo en Ti, que eres mi Dios! Una sola cosa, y sólo esto busco: vivir en Ti, en Ti descansar y no separarme nunca de Ti.

Inspirada en el Cardenal Bona

2. ¡Amor! Tú eres fortísimo pero a la vez yo te veo debilísimo. Fortísimo, pues nadie se te puede oponer; y debilísimo, puesto que una miserable criatura como yo te vence, te supera llamándote Amor.

Sta, M. Magdalena

3. Señor que nos haces participar del milagro de la Eucaristía: te pedimos que no te escondas, que vivas con nosotros, que te veamos, que te toquemos, que te sintamos, que queramos estar siempre junto a Ti, que seas el Rey de nuestras vidas y de nuestros trabajos.

Señor mío Jesús: haz que sienta, que secunde de tal modo tu gracia, que vacíe mi corazón.... para que lo llenes Tú, mi Amigo, mi Hermano, mi Rey, mi Dios, mi Amor!

San José María Escrivá

4. Dios mío yo creo, adoro, espero y os amo , os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman. Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, os adoro profundamente y os ofrezco el precioso Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de nuestro Señor Jesucristo, que se encuentra presente en todos los Sagrarios de la tierra, y os lo ofrezco, Dios mío en reparación por los abusos, sacrilegios e indiferencias con que Él es ofendido. Amén.

Oración del Ángel a los pastores de Fátima



DIA 1º   LA FIESTA DEL CORPUS CHRISTI
"Esto es mi Cuerpo" (Mt 26,26)

¿0ctava? ¿Qué es eso? En las fiestas lo paso bien, estoy contento ¿Qué tiene que ver el Corpus con mi alegría? Hoy es fiesta; sí, una gran fiesta para los cristianos. Hoy fijamos con más atención nuestra mirada en la Sagrada Hostia, donde Jesús está. Y estamos de fiesta porque es una suerte, un regalo de Dios tener a Jesucristo tan cerca realmente, a nuestro lado; y es una suerte, un regalo ver cuánto nos quiere Dios: hasta el punto de quedarse real y físicamente, bajo los accidentes del pan y del vino. ¡Dios que se hace pan!... ¡para estar cerca de mí! ¡y para alimentarme a mí!

A todos nos gusta, cuando se puede, alargar las fiestas. Por eso desde hace mucho tiempo los cristianos alargamos esta fiesta durante ocho días, de ahí la "Octava" en los que nos esforzamos por agradecerle, adorarle, tratarle mejor en la Eucaristía.

Un día de verano mientras celebraba la Misa un padre agustino, una mosca revolotea alrededor del cáliz, que está sin cubrir. Aunque el sacerdote aleja la mosca con la mano, ésta vuelve una y otra vez hacia el cáliz, posándose en él de vez en cuando. La mosca es tan insistente, que acaba por distraer a todos. Cuando termina la Misa, el sacerdote se dirige a los asistentes: quizás os hayáis distraído, pero yo pensaba que todos nosotros deberíamos ser como esa mosca; buscar la Sangre de Cristo, su cercanía, una y otra vez, con insistencia.

Dile al Señor que durante estos días quieres ser como esa mosca: revolotear a su alrededor. Y aunque las actividades del día te alejen de Él físicamente, que te ayude a llevar tu cabeza hacia los sagrarios muchas veces cada día. ¡Búscale!, búscale muchas veces en el sagrario durante estos días.

Gracias, Dios mío, por amarme tanto. Lógico que me ames porque soy tu hijo. Pero... ¡que hayas hecho la locura de hacerte Pan! Y ¿cómo te tratamos los hombres? ¿cómo te trato yo? Durante estos ocho días voy a procurar tratarte bien; en serio, Señor, quiero visitarte, adorarte más,... Y perdona si hasta ahora no te he hecho el caso que debería. Gracias.

Si quieres, puedes quedar con Él en comulgar estos ocho días, o asistir a la bendición durante la octava, o hacer un rato de oración junto a un sagrario. Y por supuesto, si te es posible hoy acompañarle en una procesión... le darás una alegría.

DIA 2º    LA INSTITUCIÓN.

"Mientras cenaban, Jesús tomó pan y, pronunciando la bendición, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: Tomad y comed, esto es mi Cuerpo. Y, tomando el Cáliz y habiendo dado gracias, se lo dio diciendo: Bebed todos de él; porque ésta es mi sangre de la nueva alianza" (Mt 26, 26-28)

San Juan Bosco tenía una especial devoción a María Auxiliadora. El día de su fiesta organizó con ilusión y mucho esfuerzo una Misa con los chavales que conocía. La Iglesia estaba llena de muchachos: seiscientos, que iban a comulgar. Estaba preparado un gran copón lleno de Hostias, que Don Bosco iba a consagrar en la Misa. Pero el sacristán se olvidó de llevarlo al altar. Habiendo pasado ya el momento de la consagración, es cuando se da cuenta de que no lo ha llevado. Ahora, su distracción no tiene remedio. ¿Qué va a ocurrir, Señor? ¿qué desilusión tendrán esos centenares de muchachos que se apretaban en el pasillo central dirigiéndose a comulgar? Ellos no saben nada y van llegando al comulgatorio; Don Bosco tampoco lo sabe. Abre el sagrario y sólo encuentra un pequeño copón con unas pocas Hostias. Mira bien en el Sagrario pero ya ve que no hay nada más. En seguida comprende que su sacristán se ha olvidado de llevarlas. Alza los ojos al cielo, y le dice así a la Virgen:

- Señora, ¿vas a dejar a tus hijos que vuelvan sin comulgar?.

Toma el coponcito, y empieza a dar la comunión. Y aquellas pocas Hostias se Multiplican. El sacristán, asombrado, asiste al prodigio: se le salían los ojos de sus órbitas. Cuando termina la Misa muestra a Don Bosco el copón que se había olvidado en la sacristía:

- ¿Cómo ha podido dar la comunión a todos, con tan pocas Hostias? ¡Es un milagro, señor Don Bosco! ¡Un milagro que ha hecho usted!

-¡Bah! -dice Don Bosco con indiferencia. Junto al milagro de la transustanciación, que obra el sacerdote al consagrar, el de la multiplicación de las Hostias es insignificante... Además, lo ha hecho María Auxiliadora.

Es verdad: el milagro que ocurre cada día en la consagración es más grande que el de la multiplicación de las Hostias de Don Bosco. Jesucristo no dejó lugar a dudas: ESTO ES MI CUERPO; esto, que sigue pareciendo pan, ya no es pan: es mi Cuerpo.

La transustanciación es el milagro que ocurre en la consagración: el pan deja de ser pan aunque siga pareciendo pan; solo cambia la sustancia, lo que es y no se ve.

- ¿Y cómo puede el sacerdote hacer todos los días ese milagro? Porque Jesús mandó a los Apóstoles "Haced esto en memoria mía" mandó que repitieran esa acción sagrada. Y como no manda imposibles, les dio el poder para cambiar el pan y el vino en su Cuerpo y Sangre. Y los Apóstoles confirieron ese poder sacerdotal a otros hombres, y así generación tras generación hasta los sacerdotes de hoy.

Creo, Jesucristo, pero ayúdame a creer más. Quiero asistir a la Misa, a partir de hoy, con una fe mucho más grande. Concédemelo Tú. Y que sepas que me duelen las veces que he asistido con indiferencia, con poca atención o cariño, con rutina. Me duelen todos mis pecados. Te pido perdón ahora. (Puedes hacer el propósito de mirar fijamente el Cuerpo de Cristo en la Misa, cada vez que el sacerdote lo muestra a los asistentes, especialmente cuando lo alza en la Consagración).

DÍA 3º     MISTERIO DE FE

"El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en Mí y yo en él( .. ) Sin embargo hay algunos que no creen( .. ) Por eso os he dicho que ninguno puede venir a Mí si no te fuera dado por el Padre" (Jn 6, 56, 64-65)
"0iga, no tengo fe", me decía preocupado y contrariado un chaval. Al preguntarle por la causa de esa inesperada afirmación, contestó: - Porque cuando estoy delante del sagrario no siento nada y no acabo de ver ahí a Jesucristo.

No. No es eso la fe. La fe no es SENTIR, ¡ es ASENTIR¡ ¡decir con la cabeza que crees eso! La fe es un regalo de Dios por el que yo afirmo con mi cabeza (aunque no lo vea y no lo entienda) que lo que Dios dice es verdad; ¿Cómo no va a ser verdad si Él ha hecho todo?
"La presencia de Jesús en la Eucaristía, bajo dimensiones tan pequeñas y en tantos lugares a la vez, parece plantear dos aparentes dificultades: ¿Cómo puede un cuerpo humano estar presente en un espacio tan pequeño?, y ¿cómo puede un cuerpo humano estar en varios lugares a la vez? Estas dificultades, claro está, son sólo aparentes. Dios lo hace, luego puede hacerse. Hay que recordar que Dios es el autor de la naturaleza, el Amo y Señor de la creación. Las leyes físicas del universo fueron establecidas por Dios, y Él puede suspender su acción si lo desea, sin que cueste un esfuerzo a su poder infinito" (Jesús Martínez, "Hablemos de la fe).

Si has hecho el Camino de Santiago a pie o en bicicleta, cuando se deja la provincia de León y se sube el puerto del Poio, se pasa por la Capilla de Cebreiro, donde una tradición muy fuerte, corroborada por fuentes históricas y arqueológicas, sostiene lo que sigue. Un monje celebraba Misa un día de gran tempestad: lluvia, viento, frío.

Y un paisano de Baxamaior, pueblecito al pie de esa montaña, sube el puerto para oír la Misa. El monje celebrante, de poca fe, menosprecia el sacrificio del campesino, como pensando: ¡qué exagerado! ¡con el tiempo que hace... y viene a Misa desde allá abajo! En el momento de la consagración el monje percibe cómo la Hostia se convierte en carne sensible a la vista, y el vino del Cáliz en sangre, que hierve y tiñe los corporales con la sangre.

Dame, Dios mío; una fe grande. Yo comeré la Carne de Cristo con cariño y frecuencia para que permanezcas y crezcas en mí. Pero Tú dame una fe más grande: que esté convencido de que vale la pena hacer cualquier esfuerzo por mi parte para poder estar contigo físicamente junto al Sagrario, o recibirte. Quiero visitarte todos los días un momento. Y cuando pase junto a una Iglesia quiero siempre saludarte, al menos con el corazón, desde fuera, diciéndote "Hola".

Ángel de mi guarda, recuérdamelo tú, por favor.

DIA 4º     PRESENCIA REAL

"Discutían entre los judíos diciendo: ¿cómo puede éste darnos a comer su carne? Jesús les dijo: en verdad, en verdad os digo, que si no coméis la carne del hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y Yo lo resucitaré el último día." (Jn 6, 52-53)

S. Lewis, es un escritor británico al que se le muere su mujer, Hellen, de la que estaba profundamente enamorado. Sus    primeros días y semanas como viudo son tremendamente duros para él: vacío, soledad, impotencia, recuerdos, amor y fe. ¡Cuánto echa de menos a su mujer! Y se da cuenta de que ahora a su mujer sólo la tiene en imágenes: en imágenes de fotografías que conserva en casa, o en imágenes que guarda en el pensamiento. Y que esas imágenes no son Hellen. Esas imágenes le consuelan poco, porque lo que él necesita es a Hellen, y no imágenes de ella; esas imágenes no tienen importancia en sí mismas. Y escribe que al día siguiente por la mañana, un cura le hará comulgar una Hostia fría, pequeña, redonda e insípida. Y se pregunta si es una desventaja, o acaso en cierto modo una ventaja, que esa Hostia no se parezca nada a lo que realmente es esa Hostia. Y expresa con fuerza: "necesito a Jesucristo y no a nada que se te parezca. Quiero a Hellen y no a nada que se le asemeje a ella".

Tenemos a Jesucristo en el Sagrario; aunque la Hostia no se parece a Él, es Él. Lo que tiene importancia es que la Hostia es Cristo, y lo de menos es que la Hostia se parezca a Cristo.

Santa Teresa afirma sin dudar, que es una gran ventaja que en la Hostia no aparezca Jesucristo en toda su grandeza: "Además, si viéramos tan gran majestad, ¿cómo se atrevería una pecadorcilla como yo, que tanto le he ofendido, a estar tan cerca de Él?" De hecho cuenta que cuando se acercaba a comulgar, a veces "se me erizaban los pelos y todo parecía que me aniquilaba". "¡Quién se atrevería, si le viéramos con tan gran majestad, a acercarse a Él con tanta tibieza, tan indignamente, con tantas imperfecciones!" Y reza: "¡Oh, Señor mío! Si no encubriérais vuestra grandeza ¿quién se atrevería a ir tantas veces, cosa tan sucia y miserable con tan gran majestad?".

Jesús, es a Ti a quien necesito, y eres Tú quien está en el sagrario. No me importa que no se parezca la Hostia a tu persona: es más, mejor que no se parezca. Creo, pero quiero creer más: que me dé cuenta, que sea consciente de que estás vivo, esperándome, escuchándome, apoyándome, animándome, orientándome... en el sagrario. Y gracias.

DIA 5º      CUIDARLE COMO MERECE

"Sin mí no podéis nada" (Jn 15, 5)

Un famoso arquitecto protestante fue a ver una iglesia católica nueva, interesado por el valor artístico. Dado que el párroco no estaba en casa se sirvió del monaguillo para que le enseñara el templo. Al pasar por delante del altar en que se guarda el Santísimo, el chico hizo una genuflexión:
Oye, ¿por qué haces eso?
Y el chico expuso como pudo la doctrina católica sobre la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía.

- Entonces, ¿tú crees que Dios está real y verdaderamente presente en el tabernáculo?

La respuesta fue afirmativa:

- ¡Caramba! Si yo supiera que esto es cierto, andaría de rodillas por toda la iglesia."
- Por supuesto que no vamos a andar arrodillados por las iglesias u oratorios, pero sí podemos darnos más cuenta de quién vive allí, de quién es ese lugar: porque allí vive Dios, ¡ nada más y nada menos!

Que cuando entremos en la Iglesia nuestra primera mirada vaya al sagrario. Que las primeras palabras se las digamos a Él. Que cada vez que pasemos ante el Sagrario hagamos una genuflexión bien hecha: la rodilla derecha en el suelo, mientras con los ojos se le mira y con el corazón se le dice algo. Que nos movamos por allí con respeto.

Porque allí vive Dios, en la iglesia no hablamos en voz alta, ni comemos, ni fumamos, ni nos sentamos directamente en el banco al llegar, sino que le saludamos antes poniéndonos un momento de rodillas, ...

Porque allí vive Dios, cuidamos el modo de vestir, ponemos flores, colaboramos todos para que el edificio se mantenga lo mejor posible, procuramos que haya arte, ... Y cuando nos acercamos al altar hacemos una buena genuflexión, porque adoramos a Jesucristo que está realmente en el Sagrario.

¿Cómo estás en la Iglesia? ¿Tratas a Dios con reverencia? ¿Tienes un santo temor de Dios, por tratar a Dios como se merece? ¿o a veces se podría decir que estás en la Iglesia como en un salón de actos, como en el cine?

Sin Ti, Señor, no puedo nada, Pero te tenemos tan cerca, con nosotros, ¡tan a nuestro alcance! Siempre que algo me preocupe, o me alegre, quiero sentir la necesidad de acudir a Ti, de acercarme a un sagrario, en cuanto me sea posible, y hablar de eso contigo. Y allí los dos a solas, Tú y yo, preguntarte, contarte, pedirte, reír, llorar, agradecerte, ... María y San José, que le tratásteis, con tanto cariño a Jesús: ayudadme a cuidarle yo en el sagrario; a veces me despistaré y me puedo olvidar de que le tengo ahí cerca: llevadme vosotros a Él. Gracias.


DIA 6º SENTIRSE AMADO

Viene a mi memoria -escribía San Jose María Escrivá de Balaguer- una encantadora poesía gallega, una de esas Cántigas de Alfonso X el Sabio. La leyenda de un monje que, en su simplicidad, suplicó a Santa María poder contemplar el Cielo, aunque fuera por un instante. La Virgen acogió su deseo, y el buen monje fue trasladado al paraíso. Cuando regresó, no reconocía a ninguno de los moradores de su monasterio: su oración, que a él le había parecido brevísima, había durado tres siglos. Tres siglos no son nada, para un corazón amante. Así me explico yo esos dos mil años de espera del Señor en la Eucaristía. Es la espera de Dios, que ama a los hombres, que nos busca, que nos quiere tal como somos limitados, egoístas, inconstantes, pero con la capacidad de descubrir su infinito cariño y de entregarnos a Él enteramente."

¡Veinte siglos esperando! Se dice pronto, pero... eso no lo hace cualquiera. Es importante sentirse amado por Dios cuando estamos delante de Jesús Sacramentado.

¡Qué bien se está junto al Sagrario cuando se ve su amor, cuando uno sabe que Él le estaba esperando. "Os diré -continúa el autor- que para mí el sagrario ha sido siempre Betania, el lugar tranquilo y apacible donde está Cristo, donde podemos contarle nuestras preocupaciones, nuestros sufrimientos, nuestras ilusiones, nuestras alegrías, con la misma sencillez y naturalidad con que le hablaban aquellos amigos suyos, Marta, María y Lázaro."

Y por otro lado, que Él se sienta amado por ti, especialmente cuando comulgas. Mira lo que dice el evangelio: "No deis las cosas Santas a los perros, ni echéis vuestras perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen con sus patas y revolviéndose os despedacen " (Mt 7, 6).

La Iglesia ha aplicado estas palabras de Jesús a la administración de los sacramentos, y de modo singular a la Eucaristía: debemos recibirle bien preparados, dignamente.

Para comulgar es preciso estar bautizado, darse cuenta de lo que se hace y estar en gracia de Dios. Y la Iglesia nos pide que guardemos una hora de ayuno. Si cumplimos estas condiciones podemos recibir dignamente y con fruto la Eucaristía.

Y si no estamos en gracia de Dios, no debemos comulgar. Escribe un poeta: "Soy el pan de los ángeles. Y pobre del que me reciba en pecado como Judas. Soy la muerte en la boca, soy el infierno en el vientre de aquel despavorido" (Ibáñez Langlois).

Pero ese es el mínimo. Es bueno que nos preparemos lo mejor posible para un encuentro tan íntimo con Dios dentro de mí.

"Por eso, escribe Santa Teresa; pienso que si nos acercamos al Santísimo Sacramento con gran fe y amor, que una vez bastaría para hacernos ricas, ¡cuánto más recibiéndole tantas veces!, pero parece que nos acercamos a Él por cumplido y así nos luce tan poco".

Quiero, Jesucristo, acudir perseverantemente ante el sagrario, físicamente o con el corazón, para sentirme seguro, para sentirme sereno: pero también para sentirme amado.., ¡y para amar!


Yo quisiera Señor recibiros con aquella pureza, humildad y devoción, con que os recibió vuestra Santísima Madre, con el espíritu y fervor de los santos.


DIA 7º  ALIMENTO

"Sin mí no podéis nada " (Jn 15, 5)
"Danos hoy nuestro pan de cada día" (Mt 6, 11)

Imagínate un viaje en el que tienes que recorrer, como en todos los viajes, un camino. Pero resulta que ese camino no es de tierra, ni de carretera asfaltada, ni de piedras: es un camino de tiempo. No andas metros, sino que andas tiempo. Al cabo de un rato de empezar ese viaje, en vez de encontrar señales indicando los kilómetros que has andado, te indican que has andado horas, días, años,... Pues eso es la vida: un viaje que no para. Todos, por eso, estamos de viaje.

La vida es un viaje, sí; pero ¿a dónde se viaja? A la otra vida, donde ya no hay tiempo y que ya es una vida para siempre. Los cristianos sabemos que estamos de viaje hacia el Cielo.

Pues bien: La Iglesia nos dice que la Eucaristía es panis viatorum, el pan de los que están de viaje. En este viaje largo hacia el Cielo el alimento que tenemos es la Eucaristía.

Los ciclistas, en ciertos puntos de las etapas largas, tienen un AVITUALLAMIENTO, donde les dan alimento, comida, para poder continuar. Si no lo hacen así pueden tener una "pájara". Así los cristianos en este largo viaje de tiempo, para poder vivir como cristianos, para poder amar, perdonar, vencer en las luchas, etc... necesitamos comer a Cristo.

Teresa de Calcuta decía que el trabajo que hacen las misioneras de la Caridad es muy duro: todo el día entre los más pobres de entre los pobres. Cuando le preguntan que cómo pueden aguantar dice que la fuerza la toman cada mañana adorando a Jesús en la Eucaristía, la Misa y la Comunión. "Si no fuese por eso, dice, no podríamos aguantar".

Jesús, estoy de viaje hacia el Cielo: llevo ya años, no sé cuántos me quedarán. Pero sí sé que Tú eres mi alimento. Procuraré comulgar con frecuencia para tener vida eterna, más gracia, más fuerza y así llevar un paso fuerte y seguro. Y si alguna vez me da la pájara... ya sé por qué es y qué tengo que hacer. Gracias, Señor, porque eres mi Dios y te has hecho mi Pan, el Pan de mi alma. Gracias.

DÍA 8º   LO TENEMOS AHÍ AL LADO

Cuenta el evangelio que un día de los que salió Jesús con algunos de sus discípulos en barca por el gran lago de Genesaret, Jesús se quedó dormido a bordo. Cambió el viento, y se levantó una violenta tempestad, tan grande que los discípulos se pusieron bastante nerviosos: aquellas olas amenazaban con volcar la pequeña embarcación. Tan cansado estaba Jesús que sigue dormido. Los discípulos hacen lo que pueden, pero al final, ya casi paralizados por el miedo, parece que se dan cuenta de que allí al lado tienen a Jesucristo, y le despiertan: ¡Jesús, despierta, que morimos! Se levanta, ordena la calma, y les dice: ¡hombres de poca fe!

Todos los pasajes del evangelio se repiten hoy día. Cuántas veces nos ponemos nerviosos ante situaciones concretas, y nos cuesta darnos cuenta de que tenemos a Jesucristo a nuestro lado, realmente presente en los Sagrarios. Y nos cuesta acudir a Él llenos de fe. Aceptamos y creemos que está en la Eucaristía, pero a veces queda como una verdad teórica, y no influye en nuestras vidas: no sentimos su seguridad, su compañía, su presencia.

Auméntanos, Señor, la fe. Que te sepamos siempre a nuestro lado. Que recurramos a Ti espontáneamente. Sé siempre Tú nuestro refugio y nuestra fortaleza, nuestro apoyo, nuestro "paño de lágrimas", nuestro Dios cercano, nuestro Amigo, nuestro Médico, nuestro Maestro, nuestra seguridad.
Gracias.


Texto extraído del libro "Corpus Christi", cuyo autor es José Pedro Manglano Castellary. Editorial Desclée de Brouwer