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sábado, 21 de enero de 2017

El presidente libanés alerta de la reducción drástica del número de cristianos en Oriente Medio 21012017

El presidente libanés alerta de la reducción drástica del número de cristianos en Oriente Medio

(ADI).- El presidente Michel Aoun recibió esta semana en el palacio de Baabda, en el sureste de Beirut, a los miembros del Comité Ejecutivo del Consejo de Iglesias de Oriente Medio. La delegación, integrada por representantes de todas las comunidades cristianas de la región, contó con la presencia del Patriarca Mar Ignatios Aphrem II, primado de la Iglesia sirio ortodoxa, y del Patriarca Yohanna X, cabeza de la Iglesia greco ortodoxa de Antioquía.
En su discurso, el mandatario libanés hizo referencia a la reducción drástica del número de fieles en Palestina e Irak, donde antes de la Primera Guerra del Golfo había más de un millón y medio de cristianos y actualmente solo quedan unos trescientos mil. En Siria –añadió el líder político– “aún no se sabe el número de cristianos que han inmigrado”. Ante estos procesos –remarcó Aoun, que es cristiano maronita– hay que reconocer que solo la participación activa de los fieles en la vida política de su país puede, a largo plazo, preservar la continuidad de la presencia de las comunidades cristianas locales.
El cristianismo –afirmó el ex general libanés– “no ha llegado aquí desde el extranjero y cuando los cristianos de Oriente Medio pierden sus derechos y miran al extranjero, esto para ellos se convierte en un factor de peligro más”. A su modo de entender, lo que pone en peligro la permanencia de los cristianos en Oriente Medio no son las bombas, las armas, o los ataques aéreos, sino el peligro de verse contagiados por una cierta ‘sed de dinero’.
El presidente Michel Aoun también habló en su intervención de la experiencia de los mártires, haciendo hincapié en que en el cristianismo el martirio es una experiencia de resurrección, no de muerte o fracaso. Refiriéndose a quienes usan la palabra ‘mártir’ para hablar de cualquier combatiente que muere en la batalla o incluso a los autores de atentados suicidas, el dirigente libanés dijo que “algunos políticos, han criticado el concepto de martirio, pero en la vida cristiana el martirio es dar la vida por los demás. Expresa la realidad de la redención”. Jesús, con su martirio, “lo hizo así por nosotros”.
Durante el encuentro, el mandatario donó al Patriarca Yohanna X –cuyo hermano Boulos Yazigi, metropolitano greco ortodoxo de Alepo, fue secuestrado en Siria en abril de 2013– un Evangelio en griego, confiscado por el Ejército libanés a un yihadista que lo había robado de uno de los santuarios de Maalula, el pueblo cristiano donde todavía se habla arameo, ocupado en dos ocasiones por las milicias yihadistas de Al Nusra entre el 2013 y el 2014.
(Fuente: Agencia Fides)

lunes, 27 de julio de 2015

Los cristianos ya no viven aquí 27072015

Los cristianos ya no viven aquí

Historias dramáticas de la región turca del Tur-Abdin en el libro “La tierra perdida. En el corazón de los cristianos de Oriente Medio”
Ningún cristiano vive ya en Mosul. El 16 de julio del pasado año se tuvo la primera noticia de que las casas y propiedades de los cristianos de la ciudad iraquí eran marcados con la letra árabe Nun (N) por “Nazarenos”. Ahora todos los cristianos se han ido y las iglesias de la ciudad están cerradas, aunque algunas han sido transformadas en mezquitas por el autoproclamado Califato Islámico, como la dedicada a san Efrén y la de san José.
Iraq, Siria, Tierra Santa: la presencia de los cristianos en todo Oriente Medio es hoy historia de sufrimiento. La geografía de los países que los acogen se adelgaza en los mapas. Los cristianos desaparecen de territorios enteros donde vivían desde la primera difusión de los discípulos de Jesús.
Con el título “La terra perduta. Nel cuore dei cristiani del Medio Oriente”, el periodista Matteo Spicuglia cuenta las vicisitudes de un territorio desconocido para la mayoría, el Tur Abdin, corazón del sudeste de Turquía, en el confín con Siria e Iraq.
Tur Abdin es una parola aramea que en español se traduce “Montaña de los siervos de Dios”, y que reúne a las decenas de aldeas cristianas, las dos mil iglesias y los ochenta monasterios activos en esta región desde los primeros siglos del cristianismo. ¿Cómo ha sucedido que esta tierra se despoblara de cristianos?
Una lengua antigua como la de Jesús
El Tur Abdin es la región de referencia de los Siriacos, un pueblo antiquísimo, presente en la región desde hace cuatro mil años, y entre los primeros en convertirse al cristianismo. Aún hoy, los siriacos usan en los ritos y en el dialecto – el turoyo – una lengua que desciende directamente del arameo, la lengua usada en los tiempos de Jesús.
A principios del siglo XX, los siriacos eran más de 500.000, hoy no superan los 2.500. “La cultura siriaca – explica Spicuglia – ha resistido a los árabes, a los Seleúcidas, a los turcos otomanos. E incluso a los cruzados, a los persas, a los mongoles, a los bizantinos. Ninguno consiguió acabar con este patrimonio antiquísimo.
Al menos hasta el siglo pasado, el siglo de la espada para todas las minorías cristianas de la región: los siro-ortodoxos y siro-católicos, pero también los armenios, los asirios, los caldeos. Las masacres y el genocidio cristiano de 1915 fueron un golpe durísimo”.
Pero lo que supera definitivamente a los cristianos es la lucha entre el gobierno turco y la minoría kurda, sobre todo en los años 80: “Las revueltas por la independencia reprimidas con sangre, la militarización de toda la región, después el nacimiento del PKK, el Partido kurdo de los trabajadores y la guerra abierta para responder al terrorismo. Pagaron todos, pero los cristianos algo más porque se jugaban sus raíces, su tierra. Tierra amada y perdida”.
Las presiones y las discriminaciones contra la minoría cristiana por parte d ela mayoría musulmana se vuelven cada vez más fuertes y la gente comienza a irse. En Midyat, uno de los centros principales, al comienzo del siglo las familias eran 1.500, mientras que hoy no superan las 70. En Mardin, cuando se fundó la República turca en 1923, el 70% de los habitantes era cristiano: ahora han quedado 85 familias y solo 65 hablan arameo.
Un monasterio sin pueblo
La vida es difícil para los muchos monasterios de la “Montaña de los siervos de Dios”. El monasterio de Mor Gabriel estuvo en el centro de una disputa judicial sobre la propiedad de las tierras que lo rodean que parece haberse resuelto positivamente solo en 2013, pero otros monasterios sufrieron restricciones de sus propiedades.
A las puertas de Mardin está el monasterio Deyrülzafarân, uno de los lugares de espiritualidad más importantes para los siro-ortodoxos, con 1.500 años de historia. Está dedicado a san Ananías, pero se llama así porque según una leyenda, los constructores mezclaron el azafrán con la malta para obtener el color ocre que lo caracteriza.
Hasta 1932 hospedaba a centenares de monjes; después, a raíz de las revueltas kurdas, el patriarca se vio obligado a huir y se refugió primero en Mosul – la misma Mosul de donde el ISIS ha expulsado a los cristianos – y después en Damasco, que es la sede del actual patriarcado.
Hoy en el monasterio viven treinta personas, pero la comunidad religiosa está formada sólo por un monje y por el obispo de Mardin: mor Filuksinos Ozmen. “En un siglo – afirma – han cambiado muchas cosas. Los que han escapado encontraron refugio en los países vecinos. Nuestra gente ha conocido grandes sufrimientos. Basta mirar alrededor. El nuestro es ya un monasterio sin pueblo”.
Anah, Naile y los demás
Los cristianos que dejaron el Tur Abdin están diseminados entre Suiza, Suecia, Alemania, Holanda, Estados Unidos, adonde hayan podido encontrar un lugar para empezar de nuevo. Las jóvenes generaciones nunca han estado en Turquía, en Mardin o Midyat, pero sus padres y madres llevan en el corazón el recuerdo de estos lugares a los que a veces vuelven de visita.
Como Anah, que vuelve con sus nietas nacidas en Alemania a volver a la casa en la que 35 años antes fue una joven esposa y madre. La historia de los prófugos es igual en todo el mundo: la casa, el corral, todo lo que fue construido fatigosamente con las propias manos fue malvendido por la necesidad de huir, lo justo para pagar los gastos del viaje.
Sabri, que era orfebre, tuvo solo tiempo para preparar de prisa una maleta: “Recuerdo que cerré la puerta y no lo pensé más. Primero Estambul, después Australia. ¡Fuera! En Midyat ya no era posible vivir, corrías riesgo a diario, lo más importante era salvar la piel. El resto no contaba”.
Lo mismo para Naile, que ha rehecho su vida en Suiza, tras huir dejando atrás la vida acomodada de la familia de un comerciante, con una casa grande y un negocio boyante. Como afirma Naile: “Nuestra historia es increíble. Somos como un puñado de granos de trigo en las manos de un agricultor. Cuando lo esparces en un campo, no sabes qué va a ser de él. Un grano aquí, otro allá, uno comido por los pájaros, uno plantado. A nosotros nos ha pasado lo mismo. No somos otra cosa que granos de trigo”.
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¿Por qué sucede la persecución de los cristianos en Oriente Medio? 27072015

¿Por qué sucede la persecución de los cristianos en Oriente Medio?

El hecho de profesar una religión pacífica les convierte en “vulnerables”
Viendo últimamente las noticias nos encontramos con un Oriente Medio en el que no cesa la violencia. Donde las victimas que sufren una persecución histórica son cristianos. Una de las preguntas que nos surgen a la raíz de esta situación es ¿por qué especialmente los cristianos?
La respuesta no es simple. Existen varias razones para explicar las causas de la persecución de los cristianos en esta zona del mundo. Pero antes de mencionar a algunas de ellas, debe advertirse que junto a cristianos, el Estado Islámico ejecuta una violencia indiscriminada. Prueba de ello es lo visto durante la reciente guerra en Siria, donde grupos como los yazidies han sufrido persecución. Pero es verdad que dentro de las minorías conocidas en el mundo islámico, los cristianos forman el grupo más relevante en número y trayectoria. Históricamente considerado como opositor a la religión mayoritaria: el Islam.
En primer lugar, al ser minoría en tierras de mayoría islámica, los perseguidores perciben a los cristianos orientales como minorías vulnerables, fácilmente manipulables. Un grupo que visibilice el control y dominio de la mayoría dominante sobre esta y otras minorías. Chivos expiatorios en sus conflictos.
En segundo lugar, el posicionamiento anti violento de los colectivos cristianos les convierte en una víctima fácil. Los ejemplos de esta postura han sido claros en la historia de los cristianos orientales, marcada por su fidelidad al mensaje de Jesucristo, implicándose decididamente en causas y dinámicas no violentas. Especialmente por una regeneración cultural de su riqueza histórica.
Por ejemplo, durante el siglo XIX los árabes cristianos en la zona de la gran Siria (hoy Siria, el Líbano, Jordania, Israel y Palestina) fueron los impulsores del renacimiento árabe o Nahdah. Científicos, periodistas y filólogos cristianos resucitaron la lengua árabe después de haber pasado por siglos de decadencia, fundando periódicos, revistas y centros culturales y sentando las bases del nacionalismo árabe contemporáneo.
Según las enseñanzas de Jesucristo, los cristianos aceptan el hecho de que el martirio forma parte de su fe: “Entonces os entregarán a la tortura y os matarán, y seréis odiados de todas las naciones por causa de mi nombre. Muchos se escandalizarán entonces y se traicionarán y odiarán mutuamente” (Mt. 24:9-10).
En sus himnos, San Efrén de Nisibe, afirmaba en 363 durante la persecución del emperador Juliano que esa circunstancia era la prueba fehaciente para distinguir al verdadero cristiano, que acude a la “viña” aún en invierno, sufriendo la ausencia de frutos vivibles, pero perseverando en Cristo. He aquí una razón importante que ha llevado a la gran mayoría a aceptar la muerte como parte de su compromiso y testimonio de fe. El rico legado histórico y litúrgico de esta tierra se suma a su ejemplo como testigos excepcionales de entrega. Ejemplo vivo de fe, amor y perdón.
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