| Es como con la prostitución, una industria que miente y explota a las mujeres, dice | |||||||||||
Lesbiana y feminista, Julie Bindel investigó el vientre de alquiler: pide su completa ilegalización | |||||||||||
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Desde adolescente, a Julie Bindel le indignaba que ciertas mujeres fueran consideradas sin valor, o inferiores. En 1981 fue condenado "el destripador de Yorshire", que había asesinado a 13 mujeres en cinco años. A Julie le indignó saber que la Policía no investigó en serio mientras las víctimas eran solo prostitutas. Solo cuando murió una mujer no prostituta la Policía se volcó en serio en el caso. En 1990 co-fundó Justice for Women, un grupo de acción legal para cambiar leyes que, en su opinión, minimizaban los castigos a asesinos de mujeres y agresores violentos. No al vientre de alquiler, tampoco al "altruista" Julie Bindel tiene claro que la industria de los vientres de alquiler daña a las mujeres y a los niños y dice que no debe ser legalizada en ningún país. Advierte además de que no puede justificarse nunca bajo la tapadera de los casos "altruistas", que son un mero truco para legitimar un negocio millonario. Ha estado en la India y en Camboya conociendo la situación de las mujeres pobres que allí se dejan inseminar y embarazar con los hijos de "blancos ricos de Occidente", y ha escrito sobre eso en The Guardian (por ejemplo, aquí). Ahora colabora con la plataforma internacional StopSurrogacyNow y ha visitado España junto con otros activistas para pedir que España mantenga sus leyes que no reconocen ningún tipo de gestación por vientre de alquiler. Como la industria del sexo: una industria que miente "La industria del vientre de alquiler es como la industria del sexo, prostitución y pornografía: es dañina, es egoísta y usa la propaganda para engañar. El vientre de alquiler no es necesario en ningún caso. Busca normalizar la utilización de la mujer, y lo denuncio como feminista. Yo creo que la mejor forma de proteger a los niños es proteger a las madres y las mujeres", explicó Bindel en la presentación en Madrid del documental Breeders, uno de los documentales de StopSurrogacyNow (puede verse subtitulado al final de este artículo). "La industria del vientre de alquiler miente como los proxenetas que nos dicen que sus prostitutas son felices, o aquellas tabacaleras que decían que el tabaco no tenía efectos cancerígenos", aclara. Como periodista señala también el uso de la publicidad en este negocio, con reportajes en periódicos que muestran "parejas de gays, casi siempre hombres, porque es exótico y tierno verlos con el bebé; cuando la clienta es una mujer, aparece ella con el bebé dulce... ¡la que no aparece casi nunca es la gestante, una mujer anónima, sin historia, sin rostro!" La importancia del lenguaje Julie afirma que hablar de "maternidad subrogada" es como llamar a una violación en un burdel una “ruptura de contrato” o llamar “trabajadora del sexo” a la prostituta o esclava sexual. "El lenguaje es clave, aquí hablamos de tráfico de úteros. En la industria llaman a la gestante 'la subrogada': no tiene nombre, no tiene identidad… es un recipiente para lograr el bebé sonriente". Insiste en que la "gestación altruista" no existe: "Una vez legalizado, ¿cómo puedes impedir que alguien pague a alguien, argumentando cualquier compensación o excusa? Siempre será comercial, y no hay forma de que una regulación impida que lo sea. Es una industria deshumanizante que comercia con cuerpos humanos. No puede haber buenas regulaciones ni en países ricos ni pobres, porque el tamaño de la industria hace que tenga una dimensión global". Julie aceptó hablar con ReL acerca de cómo desarrolla su activismo contra la industria de la subrogación. - ¿Cómo empezó usted a interesarse en los vientres de alquiler? - Oí hablar de ello como negocio hace unos quince años y desde el primer momento vi que era un negocio. Después, hacia 2012 o 2013, yo estaba preparando un libro sobre el movimiento LGTB. Yo negaba que el matrimonio gay fuera realmente como el matrimonio, creo que es otra cosa. Pero veía a los hombres gays que querían acceder a bebés, como emulando la familia tradicional. Esos gays presentaban el vientre de alquiler como un derecho humano. Pero no lo es. Desde luego, no para la mujer gestante que alquila su cuerpo y arriesga su salud. Nunca he pensado que tener un niño sea un derecho. - ¿Cree que el vientre de alquiler es importante como arma política para el movimiento LGTB? - Yo soy lesbiana y el movimiento LGTB no necesita ya armas políticas porque ya no hay lucha. Los gays lo tienen todo: ya tienen su boda grande, con accesorios de moda, y ahora el accesorio fashion, de moda, es el bebé. Unos hedonistas privilegiados quieren normalizar el vientre de alquiler, en vez de adoptar, que es más complicado, te exigen requisitos. La industria usa a las parejas gays como propaganda: "Mira, estaban discriminados, pero ahora son felices gracias a los niños que les damos", dicen los anuncios. Esto no es un tema de derechos LGBT ni de derecho a tener hijos, no existe tal derecho. Es un tema de derechos de las mujeres gestantes y de los bebés. - Usted consigue escribir de estas cosas en The Guardian, un periódico de izquierda liberal... - En realidad soy free-lance y no solo publico en The Guardian, también en algunos medios conservadores. Pero esto no es tema de izquierdas o derechas, aunque muchos progresistas me han regañado. Creo que nadie debería apoyar el vientre de alquiler. Es como permitir el tráfico de órganos de pobres, esa industria que compra riñones a los pobres del Congo... aunque el pobre acepte, el Estado, la comunidad internacional, debe impedirlo. - Usted estuvo investigando en la India, pero allí hay ahora restricciones a los vientres de alquiler... - Restricciones que no sirven para nada, porque se sigue haciendo de todo, y cuando no se atreven te reenvían a un colega a Tailandia y te dicen "allí puede hacer usted incluso selección de sexo", como me dijeron a mí. Hay quien dice: "esta industria apoya a las familias de mujeres pobres, hay que legalizarla con leyes que garanticen el beneficio a las familias". Y lo venden como si fuera algo generoso. Es falso, es un timo. Si de verdad quieren combatir la pobreza y ayudar a esas familias, denles un trabajo, unas becas para estudiar, comida, etc... Gestantes bajo vigilancia en la India; llevan los bebés con la genética, en su mayoría, de occidentales ricos - Pero los defensores del vientre de alquiler dicen que si se legaliza con muchos controles nadie saldrá herido... - Eso es imposible, es hipócrita, nunca funcionará. Los controles no pueden evitarlo. Es un tema global y siempre habrá mujeres pobres en la India con maridos que las presionan, o analfabetas, que no saben lo que firman. Hemos traído a España el caso de Kelly Martínez: la contrataron para gestar una parejita, niño y niña, pero cuando vieron que gestaba dos niños gemelos la dejaron tirada. Kelly es blanca, occidental, norteamericana, alfabetizada y mira cómo el negocio la usó. Imagínate con mujeres pobres, de la India. Ningún control protegerá frente a un negocio que mueve tanto dinero. Yo no soy relativista cultural: esto daña a las mujeres occidentales y también a las de otros países. La prohibición debe ser total. - Con todo, habrá gente que diga que "no veo que sea tan malo". - Si legalizas los vientres de alquiler, das el mensaje a las nuevas generaciones de que los cuerpos son algo para comprar o alquilar. Hubo una época en que los pobres vendían su sangre. Hoy pensamos que eso es enfermizo, de desesperados, pero puede volver. Si no lo paramos, las nuevas generaciones pensarán que el cuerpo de la mujer no solo sirve para vender, sino que el cuerpo mismo se puede vender. Esta visión afectará a todas las mujeres, no solo a las que lo vendan. Por otra parte, si ser un niño adoptado ya tiene sus complicaciones, mucho más los hijos del vientre de alquiler. Al crecer quieres saber tus orígenes, tus raíces, saber de tu herencia biológica. No creo en el determinismo biológico, pero si comercializas el nacimiento, tendrá un efecto… - Dirán que sus miedos son de persona tradicional... - En absoluto, no, yo vengo de una familia muy alternativa, soy lesbiana, feminista, no soy una tradicionalista… Pero comercializar la fertilidad, convertirlo en producto, hace que la persona sea producto, lo vean o no los padres que lo contratan. Puedo darle montones de ejemplos, personas como productos desechables: una pareja encargó ocho bebés para que nacieran a la vez de 5 madres subrogadas, sólo para lograr que dos fueran gemelos… Hay muchos casos. - Si es un negocio, habrá productos de lujo... - Me pone de muy mal humor el comercio de leche materna, cuando ofrecen a la gestante más dinero para que, tras el parto, den de mamar al bebé. Se sabe científicamente que eso es algo que crea lazos más fuertes entre la madre y el bebé, así que, simplemente, pagan más. Debe ser terrible cuando finalmente los separan. Pagarán más para sacar más de mujeres más pobres o más desesperadas. Incluso un obrero explotado en la mina no vive en la mina las 24 horas durante 9 meses. - ¿Qué le dice usted a las mujeres solas o lesbianas que dicen que tienen derecho a ser madres? - Que, si acaso, recurran a la adopción, como las parejas infértiles. Pero, en cualquier caso, que sepan que no tienen derecho a un bebé, que eso no es un derecho humano. Que en ningún caso se involucren en esta industria. Para lesbianas, o solteras, incluso diría que es mejor llegar a acuerdos con amigos que liarse con una poderosa empresa llena de dinero. Sí, muchas mujeres tienen una tendencia a la maternidad muy fuerte, pero deben enfocarla de otras maneras. [Nota de ReL: En ReligionEnLibertad defendemos la postura de la Iglesia Católica, que recuerda que son los niños los que tienen derecho a un padre y una madre, a nacer y ser engendrados en un matrimonio y en el abrazo conyugal, a crecer aprendiendo de sus padres la complementariedad hombre-mujer, la paternidad y maternidad y la conyugalidad, y que la adopción debe imitar en lo posible a la naturaleza. Publicamos testimonios de expertos que no comparten todos estos puntos pero denuncian el daño que causan los vientres de alquiler]. Breeders [Criadoras], vídeo de StopSurrogacyNow que explica cómo daña el vientre de alquiler a las mujeres, incluso en la gestación llamada "altruista"
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sábado, 6 de mayo de 2017
Lesbiana y feminista, Julie Bindel investigó el vientre de alquiler: pide su completa ilegalización
lunes, 1 de mayo de 2017
Un activista gay explica a Maroto (PP) por qué el vientre de alquiler siempre daña a niños y mujeres 28042017
| Gary Powell hace dos años aún apoyaba la gestación altruista... pero ya no | |||||||||||
Un activista gay explica a Maroto (PP) por qué el vientre de alquiler siempre daña a niños y mujeres | |||||||||||
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Gary Powell es concejal en el Reino Unido, activista homosexual y defensor del matrimonio homosexual y de la entrega de niños en adopción a parejas homosexuales. Pero está completamente en contra de que se legalicen los vientres de alquiler, ni por "altruismo" ni por negocio.
Dice que los niños entregados en adopción cuentan con cierta protección: las parejas gays o parejas heterosexuales que solicitan adoptar pasan controles de idoneidad. Por el contrario, los niños adquiridos por vientre de alquiler los puede conseguir cualquiera, simplemente pagando. Hablando con Javier Maroto, del lobby gay del PP Gary Powell está visitando España invitado por la plataforma internacional Stop Surrogacy Now, que se opone a legalizar cualquier forma de vientre de alquiler. Este miércoles él y sus compañeros de plataforma estuvieron hablando con uno de los homosexuales militantes más influyentes del Partido Popular, Javier Maroto, vicesecretario general, que en noviembre de 2015 escenificó por todo lo alto en su "boda gay" la aceptación de la cúpula del PP de la redefinición del matrimonio impuesta por Zapatero. Boda gay de Javier Maroto en 2015, con la cúpula del PP escenificando su aceptación de la redefinición del matrimonio que implantó Zapatero Los activistas de Stop Surrogacy Now declararon a la prensa que estuvieron con Maroto unos 40 minutos explicándole por qué el vientre de alquiler daña a las mujeres y a los niños. Maroto, dijeron, les comentó que el PP está dividido: la mitad se opone al vientre de alquiler (hoy por hoy completamente ilegal en España), pero otra mitad del PP aceptaría esta técnica si la gestante es "altruista". Gary Powell, que como Maroto es activista gay y político (en Inglaterra, concejal del Partido Conservador), le explicó que él antes también pensaba así, pero que la realidad constatada en Inglaterra y en todo el mundo es que el vientre de alquiler "altruista" no existe: es un truco y un coladero para una industria mundial que mueve mucho dinero y daña a los más pobres. Tampoco es un derecho humano ni un derecho LGTB: más bien, es un truco para que homosexuales (o heterosexuales) ricos consigan niños sin pasar los controles de la adopción. Según la delegación de Stop Surrogacy, Maroto parecía pensar que el PP finalmente no tocará la legislación... pero, por supuesto, hay otros partidos que pueden impulsarle a hacerlo. La senadora Gari Durán dejó el PP en febrero porque en el último congreso casi se imponen los vientres de alquiler como ideología del partido (ver aquí). Los activistas anti-vientre de alquiler de la plataforma Stop Surrogacy Now también visitan estos días a otros partidos españoles, después de haber pasado por Italia. Para la industria del vientre de alquiler, el niño es un producto para vender, y para ello usarán publicidad, técnicas de venta, precios de producción baratos, etc... ReL entrevistó a Gary Powell, que es un "converso" a la causa anti-vientres de alquiler: hace apenas un par de años pensaba distinto. - ¿Cuándo empezó usted a interesarse en la ética de los vientres de alquiler? - En los años 90 mi profesora de filosofía era la Baronesa Mary Warnock, que investigó el tema y fue autora del famoso "informe Warnock" sobre fertilización, embriones y vientres de alquiler de 1984. [El informe es inaceptable desde una ética cristiana o provida: arbitrariamente permitía investigar con embriones humanos, daba paso al concepto no-científico de pre-embrión, etc... Nota de ReL]. Hablé de los vientres de alquiler con ella en 1995, ella defendía que con motivación altruista, sin pagar a la gestante, sin intercambio comercial, deben permitirse. Y esa fue también mi postura durante mucho años. De hecho, es la postura legal hoy en Inglaterra: oficialmente se permite el vientre de alquiler "altruista". - ¿Por qué ahora usted se opone también a la llamada "gestación surrogada altruista"? - Todo empezó hace un par de años, con un tipo, un homosexual, que me acosaba por las redes sociales, que se inventaba bulos sobre mí, me insultaba en las redes, que también era grosero con las mujeres... Al final la Policía le dijo que parara o sería arrestado. Y entonces descubrí que este hombre tan grosero y desequilibrado era dueño o socio de una empresa de vientres de alquiler. Él era el único que decidía si tal o cual persona o pareja lograba un bebé por vientre de alquiler. El dinero, y la decisión de este señor, serían lo único que dictaminarían quién tiene un niño, de dónde llega, cómo será... Entonces me pregunté cómo funcionaba esta industria, y cómo afecta a las mujeres y a los niños. - ¿Y qué descubrió usted? - Vi las películas documentales de Jennifer Lahle y de Stop Surrogacy Now. Las películas señalan claramente el daño que causa esta práctica a las madres gestantes. Les causa una daño médico, con las hormonas, con una ligazón al cáncer, con riesgos graves de tipo psíquico, emocional, social. Los documentales son potentes en su análisis médico. [Pueden verse con subtítulos en español aquí en YouTube] - Pero si es una gestación "altruista"... - No es altruista en realidad... La ley inglesa, por ejemplo, permite pagar una "compensación"; se pagan hasta 15.000 libras por 9 meses, y luego hay más conceptos. Para una mujer pobre eso es mucho, es un sueldo. Hay muchos trucos. Y es un tema internacional: es una industria que se enriquece pagando a mujeres pobres del Tercer Mundo, que en la práctica no podrán defenderse frente a una gran empresa. - Pero usted está a favor de la adopción gay... - Claro, pero es que la adopción es diferente al vientre de alquiler. En la adopción, el niño ya existe, y necesita ayuda, ser acogido. En cambio, en el vientre de alquiler, el niño se produce por encargo, los engendran para una transacción comercial. Además, en la adopción se supone que unos expertos y controles comprueban que los padres serán adecuados. En cambio, en el vientre de alquiler no hay control: quien paga, por inadecuado que sea, se lleva un niño, por lo general de una gestante pobre. El vientre de alquiler lo usan los ricos para conseguir niños saltándose los controles de adopción. - Las parejas malas o tóxicas también pueden conseguir hijos por vías naturales... aunque los lazos de sangre, según algunos estudios, pueden ayudar a ser mejores padres, ¿no? - Bueno, como soy educador soy bastante pesimista, he visto demasiados padres malos. Así que prefiero que haya controles. Pero, de hecho, en el vientre de alquiler los controles nunca serán suficientemente buenos. Lo mejor es que no se permita ningún tipo de vientre de alquiler. En Inglaterra, hace años que tenemos vientre "altruista" y no hay control de nada... - ¿Cómo se ve esta cuestión en entornos LGTB? - La mitad de las personas LGTB que conozco está más bien en contra de legalizar los vientres de alquiler, pero cuando les dicen que es "altruista", voluntaria, cuando se les muestra propaganda de esta industria, titubean. Hay que dejar claro que nadie tiene derecho a tener hijos, que eso no es un derecho humano, ni derecho gay ni de nadie. - ¿Por qué es tan importante el factor gay en este debate? - Creo que por una cosa muy peligrosa: que a quien critique el vientre de alquiler le pueden acusar de homofobia, de ser "judgemental" [que juzga con crueldad y dureza, nota de ReL], que en inglés es muy grave. Ya ha pasado antes, por ejemplo, con gente cristiana que no era homófoba, que apoya las uniones civiles del mismo sexo, pero no el matrimonio. Sectores agresivos LGTB les acusaban enseguida de "homófobos", con mucho odio, y ahí se acababa el debate. - Pero usted apoya también el matrimonio gay... - Yo he apoyado el matrimonio gay porque pienso que ayuda a la estabilidad y monogamia en ambientes gays. Pero respeto a quien piense distinto. Lo que no puede ser es que se llame "homófobo" para hacer callar a quien piensa distinto, o a quien critica el vientre de alquiler. Animo a que todo el mundo hable con coraje y no se deje silenciar con insultos. - ¿Qué piensa de esos gays millonarios que tienen hijos de muchas madres y los muestran en la prensa? - Mira, los tengo aquí, en el Daily Mail, Barry y Tony Drewitt-Barlow, ¿no? [Aquí su historia de frivolidad bioética]. Creo que dan mala reputación al movimiento LGTB. - ¿Qué le diría usted a los gays o lesbianas que dicen que necesitan un niño y punto? - No existe un derecho universal a tener hijos y hay gente muy mal preparada para ser padres. Creo que algunas parejas LGTB pueden ser buenos padres. Pero incluso cuando no pueda ser, quien quiera ejercer la paternidad, el cuidado de los niños, puede encontrar muchas vías. Puedes ser un buen vecino, un buen amigo. Si tanto dinero tienes, no te lo gastes en un vientre de alquiler, dónalo a un orfanato en la India y ayudarás a cientos de niños. Y cualquier pareja, del mismo o de otro sexo, puede ofrecerse para adoptar o ser familia de acogida. - La oposición a los vientres de alquiler está haciendo que grupos LGTB, grupos feministas, asociaciones cristianas y asociaciones conservadoras coincidan... ¿cómo pueden cooperar o aliarse mejor? - Creo que tenemos que centrarnos todos en este tema. Interesa a gente muy diversa: de izquierdas, de derechas, gente religiosa y no religiosa. Estamos unidos con un objetivo: evitar esta explotación que daña a mujeres y niños. Debemos trabajar coordinados, con amistad y armonía, por este fin. Creo que de esta lucha puede salir una alianza fuerte de lo mejor de la humanidad. Los efectos psicológicos en el niño al crecer Cuando Gary Powell respondió a las preguntas del público el miércoles por la tarde en la presentación del documental Breeders, de Stop Surrogacy Now, Powell planteó también el tema del efecto psicológico en los niños al saber que son hijos por vientre de alquiler. Allí añadió un elemento personal: él supo, al empezar su adolecencia, que sus padres le engendraron al poco de perder ellos a su hermanita, que murió. Un médico les aconsejó tener otro niño para sobreponerse. "Yo vine al mundo como sustituto de mi hermana Susan, fallecida. Saber eso tiene un efecto en un adolescente. Y los hijos de vientre de alquiler pueden preguntarse por su madre gestante, o donante: ¿cómo pudo ella entregarme?; ¿me consideró una carga, o un producto, o un negocio?, ¿estará viva?, ¿tengo hermanos? Siempre habrá un efecto emocional", dijo. Su propuesta es, por lo tanto, una prohibición total internacional de esta práctica. (Nota de ReL: En ReL estamos en contra de la entrega de niños en adopción a parejas del mismo sexo, práctica que creemos injusta; creemos -junto con la Iglesia Católica- que la adopción debe imitar en lo posible a la naturaleza, con un padre y una madre casados, de los que el niño aprende la maternidad y paternidad, la conyugalidad y la complementariedad; publicamos la entrevista con Gary Powell como ejemplo interesante de activista LGBT que ha investigado los vientres de alquiler y ha estudiado sus daños). Vídeos como este, Breeders, de la enfermera pediatra y activista Jennifer Lahl, cambiaron la visión que Gary Powell tenía de los vientres de alquiler: ni siquiera los llamados "altruistas" son admisibles | |||||||||||
viernes, 17 de marzo de 2017
La estremecedora carta de una «madre de alquiler» que hallaron muerta: «No merezco seguir viviendo» 16032017
La estremecedora carta de una «madre de alquiler» que hallaron muerta: «No merezco seguir viviendo» | |||||||||||
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Tras los intentos para legalizar y normalizar los vientres de alquiler se esconden tanto un negocio que mueve cientos de millones y algo aún peor, la utilización de la mujer como una mera máquina. La madre gestante, literalmente alquilada, sufre tremendas consecuencias físicas y psíquicas después de que el bebé que ha llevado en su seno le es arrancado tras nacer.
Sin embargo, de esta realidad no se habla mientras se intenta vender que comprar un hijo es un derecho de los padres que pagan para ello. Pero no es así. En el río Dnapier, en Ucrania, encontraron el cuerpo flotando de una mujer. En su ropa llevaba una carta escrita a aquel hijo que nunca pudo conocer. Era una "madre de alquiler". Por su interés, reproducicmos las estremecedoras palabras de Svitlana, que recoge La Región: Esta carta te la debo desde el día en que naciste. Ni siquiera me dejaron verte: sentí trastear entre mis muslos, sentí el cuerpo abierto de dolor, y enseguida te sentí llorar. Fue un ay y un adiós. “Intenta descansar”, me dijeron; pero los vi como a hienas, ensangrentados, saliendo a todo correr con el festín de mis entrañas. "Durante nueve meses dispusieron de mí" Todas éramos adultas, libres, altruistas -nos decían- para tomar la decisión de hacer felices a otras personas. Pero no. Yo lo hice por dinero. Durante nueve meses dispusieron de mí: me obligaron a seguir una dieta específica, a no fumar, a no beber, a no tener relaciones sexuales con extraños; y me fueron pagando mes a mes, para tenerme controlada. El resto me lo dieron al final, todo junto, como a Judas. Sé que existen países en donde se puede comprar una esposa; yo no fui propiedad de ningún hombre, pero arrendé mi cuerpo. El contrato que firmé no me permitía ni siquiera abortar. Fui una ramera: el útero es más íntimo aún que la vagina. En la clínica –se me antojaba una granja de conejas parideras- en la que negociaban con nuestros vientres, nos insistían en que estábamos haciendo una obra de caridad, en que éramos buenas samaritanas; estéril alegato: una mujer rica jamás cederá su cuerpo para que una pobre pueda tener un bebé; es más, conociendo nuestras procedencias, los ricos ni nos dejarían entrar en sus hogares. "A mí me quedó lidiar con esta culpa que me mata" Tus padres, bueno, los que pagaron por ti, eran una pareja de homosexuales acaudalados y esnobs. Una noche, en cama, los senos turgentes como un balón, el ombligo brotado como un níspero, mientras sentía tus piececitos golpear en mi conciencia sentí rabia: ‘Estos deben pensar que les cuesta igual a ellos echar un flato que a una mujer parir un hijo’. Seguro que lo entenderás cuando seas mayor. Espero que también se lo reproches: a mí me quedó lidiar con esta culpa que me mata; ellos tendrán apoyo psicológico y permiso por maternidad en su país. Hasta he llegado a maliciar que, con tal de no tener dolores de parto, ni estrías, ni senos caídos, algunas mujeres pijas, en el futuro, podrán encargar un hijo como se encarga un cake en la tahona. Dicen que no tenemos ningún vínculo, pero yo no soy un marsupial: de mí recibiste las proteínas y el alimento que necesitabas; y hubieses recibido mi anemia, o mis infecciones, si las hubiese tenido. Dicen que soy una mera incubadora; pero el amor se siente, no se razona: un padre, aunque lo obligue la ley, no lo es por un encuentro fortuito; una madre siempre lo será, así la parta en dos la justicia salomónica. "Lo mío fue un contrato mercantil" Dicen que la paternidad es un derecho: lo sería si todos los huérfanos lo tuvieran primero a ser adoptados. A todo esto no sé cómo te llamas, ni si estás bien, ni si siquiera existes. ¿Y si a pesar de mis cuidados hubieses nacido enana o con síndrome de Down? ¿Devolverían el producto? Quiera Dios no estés en un orfelinato. El fin no justifica los medios. Lo mío fue un contrato mercantil: Dignidad subrogada, cosificación, trata de vientres, estraperlo de bebés: rotura de principios, no de tabúes. La maternidad es fuente de vida, no de ingresos. Y no, no he donado un órgano. He vendido un ser vivo. Ya no merezco seguir viviendo.
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