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martes, 8 de septiembre de 2026

«Sagrado Corazón» es una película que calienta corazones con un fuego diferente 08092026

 

«Sagrado Corazón» es una película que calienta corazones con un fuego diferente

Reseñamos la gran película cristiana de Francia de 2025 que llega ahora a los cines españoles; dramatización de las apariciones, testimonios cercanos de hoy.

Zoe, joven y antigua futbolista profesional, habla de su encuentro con Dios en la película Sagrado Corazón

Zoe, joven y antigua futbolista profesional, habla de su encuentro con Dios en la película Sagrado CorazónBOSCO FILMS

Pablo J. Ginés

08.09.2026 | 07:32

Actualizado:

La película Sagrado Corazón es un docudrama que busca enlazar las apariciones de 1673 del Corazón de Jesús a Santa Margarita María con la experiencia y testimonios de muchas personas hoy, transformadas por esta espiritualidad.

Es obra de Sabrina y Steven J. Gunnel, un matrimonio de cineastas franceses que se vieron impactados por su propia experiencia ligada al santuario de las apariciones, en Paray-le-Monial. Los directores no hablan de su vivencia, pero el docudrama sí habla mucho del lugar y de la gente que allí se ve tocada por Dios.

Es una película visualmente hermosa y de ritmo agradable, y desde luego, alimenta espiritualmente.

Puede contrastar con los docudramas católicos que se hacen en España en que no usa la música para intentar emocionar o reforzar el ritmo. Aquí la música de Thierry Malet no busca simular una "acción trepidante" ni sentimientos desatados y se limita a acompañar.

Testimonios modernos de un Corazón que sorprende

Buena parte de la película recoge testimonios reales modernos, muy bien seleccionados. El resto de la película recrea las escenas de las visiones de Santa Margarita María y su vida cotidiana en el siglo XVII en su convento, o bien recrea escenas bíblicas de la Crucifixión y de la Última Cena, siempre para relacionar el amor de Cristo con su sacrificio y entrega en la Eucaristía. El Sagrado Corazón, insisten, es inseparable del Misterio de la Cruz.

El filme empieza con escenas dramatizadas, una declaración de intenciones por su nivel visual elegante. La joven Margarita María se levanta de la cama, se reviste, y sale en silencio, como otras hermanas, para orar en el templo en plena noche... Se tumba para rezar, en una postura que nos transmite intimidad. Antes de ninguna aparición, ya sabemos que ella ama a Dios.

Enseguida entra un experto de nuestros días, Etienne Kern, el sacerdote rector del santuario, que detalla que la santa tuvo unas 30 experiencias especiales de Dios en tres años, tres de ellas especialmente destacadas.

Se insiste en los elementos físicos y el lenguaje de fuego de la santa. "Mi corazón arde", decía ella. "Es algo físico", dicen los teólogos. "Es amor que sube de temperatura". Es un lenguaje de corazón, sangre, emociones... muy humano. Y recuerdan las palabras de San Agustín: "Nuestro corazón está inquieto hasta que repose en ti".

"He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, y a cambio, de la mayor parte de ellos solo recibe ingratitud, irreverencia y desprecio", le dijo Jesús a Margarita María. 

Pero el documental recoge historias de hoy de corazones enamorados, a veces sorprendidos, por Jesús.

Santa Margarita María y sus experiencias en una escena de la película francesa de 2025 Sagrado Corazón

Santa Margarita María y sus experiencias en una escena de la película francesa de 2025 Sagrado CorazónBOSCO FILMS

Tenemos a Louis, un joven con distrofia muscular, cada vez más paralizado desde niño, que usa respirador de noche. Habla de ofrecerse: "Mi fragilidad me lleva a entregarme".

Una futbolista profesional

Tenemos a Zoe, una joven guapa que llegó a ser futbolista profesional, pero nada le llenaba. Fue a misa sin ganas, por insistencia de una amiga. Decidió "entregarse" a la experiencia. "Sentí paz abrumadora, calma, quietud profunda, salí casi llorando", recuerda. Después fue a un retiro con 3.000 jóvenes a Paray-le-Monial, de la Comunidad del Emmanuel. Fue su primera experiencia de adoración eucarística: entendió que Dios estaba allí, "sentí una Presencia, que era Él, que me amaba".

Entender a Zoe, la chica de hoy, nos ayuda a entender a Margarita María, la monja del siglo XVII.

Ni en Zoe ni en Margarita se trata de experiencias puntuales, aunque éstas se dan. Se trata de hacer morada, como decían San Francisco de Sales o Santa Juana de Chantal, dejar que Dios viva en el corazón, una presencia cercana continuada. Es la petición bíblica: "pon en mí un corazón de carne".

Una estudiosa y descendiente de Santa Margarita María admite que sus textos y experiencias no son fáciles de entender hoy. Son textos que ella nunca pensó hacer llegar a un público, sólo a su confesor, o ni eso. Pero la mujer detrás de los textos completos es mucho más cercana, equilibrada y comprensible que la que hay detrás de los eslóganes o anécdotas, nos dicen. Ella describe sus visiones pero nunca se pregunta si eso hace de ella una santa.

La ayuda de un director espiritual

Cuando por fin conoce al jesuita San Claudio de la Colombiere, podrá apoyarse en su guía. Él tenía 34 años, y moriría siete años después. Sus consejos son sencillos: obedecer, porque el demonio ama la desobediencia, y preguntar a ese Hombre que le habla en las visiones.

Siguen los testimonios: tenemos un músico bohemio, que arrastra muchas heridas emocionales, pero en Paray-le-Monial, en la adoración, se siente transformado.

Y tenemos un matrimonio, con un marido sin interés por la fe. Pero en Paray-le-Monial le asombran los niños que juegan libres y sueltos. Y la música de alabanza. En la adoración siente que Dios le pide estar "corazón a corazón".

Tenemos también un joven que se metía en líos, bandas, peleas y venta de drogas. En su barrio, dice, todos creen en Dios, porque todos viven al límite. Unas consagradas de la Comunidad del Emmanuel le invitaron a Paray-le-Monial, y allí, en su primera adoración sintió "mucho poder, una fuerza que atraía".

Un amor que repara

Hablar del Sagrado Corazón es hablar de reparación. "Nada es irreparable", nos insisten sus sacerdotes. "Reparar es sobreamar, es una sobredosis de amor".

La película en su último tramo se distrae con un supuesto milagro eucarístico de 1932. Después, con el testimonio, muy interesante, del pintor George Desvallieres (1861-1950), su historia de conversión, su visión de 1905 y su Cristo con el costado abierto, desgarrador, diez años antes de la Primera Guerra Mundial. "La victoria llegará por la misericordia", era su mensaje.

Sagrado Corazón de George Desvallieres, de 1905, desgarrador y radical

Sagrado Corazón de George Desvallieres, de 1905, desgarrador y radical

El metraje final sobre el apostolado con escapularios modernos del Sagrado Corazón, el papel de los Caballeros de Colón en esta devoción y el apostolado de la salvadoreña Alicia Beauvisage con las reliquias de Santa Margarita María muestran que la devoción al Sagrado Corazón sigue muy viva y creciendo, pero rompe algo el ritmo al final de la película. Hay que señalar que, excepto por El Salvador, no se dice nada sobre esta devoción en ningún otro país.

El mensaje final es muy concreto: Jesucristo, que sigue vivo y ama, no ama "en general", ama a cada uno, de forma apasionada, interpersonal, cercana... y quiere esta relación con quien quiera acercarse. Es toda una invitación.

  • La película se estrena en unas 30 ciudades de España el 11 de septiembre. El 9 hay un pase especial en Manoteras (Madrid) con la presentación de los directores, a las 19h. El 11 de septiembre hay coloquio con los directores en Heron City (Las Rozas), a las 19h. El jueves 10 de septiembre a las 20.30h hay un preestreno en la explanada del santuario del Cerro de los Ángeles (Getafe). Las entradas y más datos se pueden leer en la web de la diócesis.

lunes, 26 de diciembre de 2022

Las páginas ocultas de Frank Capra: el diablo quiso corromperle tentándole a hacer un cine sin moral 26122022

 

Su obra maestra «¡Qué bello es vivir!» es un icono de la Navidad

Las páginas ocultas de Frank Capra: el diablo quiso corromperle tentándole a hacer un cine sin moral

Frank Capra, en la pausa de un rodaje junto con James Stewart, el actor que, junto con Gary Cooper, mejor encarnó los principios que el director quiso transmitir con su cine.
Frank Capra, en la pausa de un rodaje junto con James Stewart, el actor que, junto con Gary Cooper, mejor encarnó los principios que el director quiso transmitir con su cine.

Carmelo López-Arias

En cualquier lugar del planeta en el que uno se encuentre, es más que probable que esta Navidad vea ¡Qué bello es vivir! [It's a wonderful life!], la película que dirigió Frank Capra en 1946 sobre un ángel (Henry Travers) que baja del cielo a mostrarle a un hombre bueno a punto de suicidarse (Jame Stewart) qué horrible sería el mundo sin él.

Aquel año, Capra, que ya atesoraba seis Oscar, no ganó el de mejor director, al que estaba nominado. Se cruzó en su camino William Wyler con otra obra maestra (Los mejores años de nuestra vida) que por su temática encajaba a la perfección en las emociones de un país recién salido de la guerra. Sin embargo, obtuvo un galardón aún mayor: varias de las escenas de It’s a wonderful life! (su título original inglés) forman parte no solo de la mejor historia del cine, sino de la historia personal de cientos de millones de personas a lo largo de más de setenta años.

'¡Qué bello es vivir!', todo un clásico de la Navidad.

'¡Qué bello es vivir!', todo un clásico de la Navidad.

De Capra, el inmigrante siciliano convertido en perfecto retratista del “sueño americano” en la gran pantalla, se sabía todo o casi todo. “Es sin duda uno de los grandes creadores del cine clásico, uno de los fundadores de la maravillosa fábrica de los sueños que fue el séptimo arte, junto a D.W. Griffith, Cecil B. DeMille, Charles Chaplin, Leo McCarey, King Vidor o Howard Hawks. Como la de ellos, su obra está dibujada con valores humanos, una profunda fe en las personas y una visión trascendente de la vida, las relaciones personales y el alma”, nos explica el escritor y crítico cinematográfico Fernando Alonso Barahona.

Fernando Alonso Barahona.

Fernando Alonso Barahona, novelista, poeta y crítico cinematográfico, ha publicado biografías de algunos de los grandes genios de la edad dorada de Hollywood: John Wayne, Charlton Heston, Ingrid Bergman...

Todo ello se confirmó en 2018 con el descubrimiento de unos manuscritos inéditos que dio a conocer su hijo Tom. Los escribió en 1966 en su casa del paradisiaco Silver Lake, en Alta Sierra (California), cinco años después de filmar su última producción. “Cerraba la puerta y escuchábamos durante cuatro horas la máquina de escribir. Luego se iba a pescar”, evoca el menor de los cuatro hijos que tuvo con su segunda esposa, Lucille [Lou] Warner, con quien estuvo casado 52 años.

Frank y Lou, en Londres en 1937.

Frank y Lou, en Londres en 1937.

Cuando Frank murió, casi centenario, en 1991 (Francesco Rosario Capra había nacido en 1897), sus hijos se repartieron sus cosas. Entre ellas, una caja que Tom y su esposa Kris no abrieron hasta 2012. Y allí se encontraron dos manuscritos cuya existencia desconocían.

El primero es una novela, Cry Wilderness, sobre un hombre modesto que lucha contra el establishment, un tema habitual en sus películas: “Supo retratar como nadie al hombre medio americano (Gary Cooper o James Stewart) y al idealista enfrentado a la política corrupta (la inolvidable y actual Caballero sin espada)”, comenta Fernando Alonso.

James Stewart, agotado tras horas de filibusterismo parlamenterio, en 'Caballero sin espada [Mr Smith goes to Washington, 1939]': la lucha de un joven e idealista senador contra los políticos al servicio de intereses contrarios al bien común.

El segundo son unas memorias escritas en una época en la que él entendía que Hollywood le había dado la espalda. Se titula Night voices [Voces nocturnas] y Kris desvela un hecho sustancial que cuenta su suegro en esos papeles: “Él cree que habló con el demonio una noche en la que estaba sentado en la casa junto al lago, bebiendo mucho. Y el diablo intentó convencerle de que hiciese películas sin valores”.

Que el Maligno -cualquiera fuera la forma en la que se manifestó esa tentación- no se salió con la suya lo prueban los hechos: no volvió a dirigir ninguna producción. Lo cual a Alonso Barahona no le sorprende, porque “Capra nunca quiso renunciar a su cine de humanidad y valores positivos, aunque no estuvieran de moda en el cine de los progresivamente descreídos años sesenta”.

Gary Cooper encarna los principios de Capra en 'Juan Nadie [Meet John Doe, 1941]', un vagabundo convertido en héroe social, fiel a la verdad y al bien aunque suponga su holocausto personal.

Aunque la novela ya está a la venta, con prólogo de Ron Howard (Una mente maravillosa, 2001), no está prevista por el momento la publicación de Night Voices, de la que solo se conoce esta pequeña pero significativa historia sobre el estado de espíritu del maestro cuando aún estaba en edad de rodar obras tan grandes como las que jalonan su filmografía.

“Desde 1931, con la película La mujer milagro, ya se vislumbra el estilo de Capra. Es una de sus primeras películas y en ella aparecen dos elementos imprescindibles en su obra: la fe cristiana y la gente, la buena gente", sostiene Barahona: "Es una declaración de intenciones del director. La misma que recorrerá buena parte de sus mejores películas: Sucedió una noche (1934), Vive como quieras (1938), Caballero sin espada (1939), Juan Nadie (1940), Arsénico por compasión (1944), ¡Qué bello es vivir! (1946), Estado de la Unión (1948) o Un gángster para un milagro (1961). Todo un mosaico de vida norteamericana del siglo XX imprescindible para comprender la sociedad de su tiempo y que no ha perdido vigencia en absoluto”.

Católico de bautismo, llegado a Estados Unidos cuando tenía solo 5 años, en su juventud Capra no se tomó muy en serio su fe. Se casó en 1923, se divorció en 1928 (se casaría cuatro años después, ya para siempre, con Lou) y se denominaba a sí mismo como “Christmas catholic”, un “católico de Navidad”, solamente cultural. Hasta que un amigo suyo de la Ciencia Cristiana le recordó: “Tus talentos, Capra, no son tuyos, no te los has ganado. Dios te los dio, son un regalo suyo para que los uses para Él”. Esa reflexión le hizo cambiar personal y profesionalmente: “Mis películas deben hacer que cada hombre, cada mujer, cada niño sepa que Dios les ama, que yo les amo, y que la paz y la salvación solo se harán realidad cuando aprendan a amarse unos a otros”.

En su autobiografía de 1971, The Name above the Title, explicó así su trayectoria: “La humanidad necesitaba dramatizaciones de la verdad de que el hombre es esencialmente bueno, un átomo viviente de la divinidad, de que la compasión por los demás, amigos o enemigos, es la más noble de las virtudes. Había que hacer películas que dijeran estas cosas”.

En 1982, Frank Capra recibió el premio del American Film Institute a la trayectoria de toda su vida. Le introdujo George Stevens, introducido a su vez por James Stewart. En su discurso (minuto 3:55), el director dice de sí mismo que "el arte de Frank Capra es sencillísimo: es el amor a las personas". Añadiendo dos ideales, "la libertad de cada persona y la igual importancia de cada persona", se tiene los principios que han guiado todas sus películas. Y da un consejo a los jóvenes productores: "No sigáis la corriente. ¡Empezad la corriente!".

“En su vida personal fue un hombre bueno, inteligente y culto, conservador y amante de su patria americana”, concluye Fernando Alonso Barahona: “Pero si Capra permanecerá siempre en nuestros corazones es por esa obra maestra absoluta: ¡Qué bello es vivir! Cada vida cuenta, los ángeles de la guarda existen porque son lo mejor de nosotros mismos, la conciencia que Dios ha colocado en cada persona. Y la amistad es el auténtico tesoro. En estos tiempos de mediocridad e incertidumbre, la visión –una vez mas– de esta película maravillosa es siempre una caricia en el espíritu. Nuestro espíritu”.

Publicado en ReL el 30 de noviembre de 2018.

jueves, 18 de noviembre de 2021

«Soy fuego», la vida del P. Henry, es una película que te hace desear aprovechar los días para Dios 17112021

 

Del Hogar de la Madre, popular, norteamericano en España, murió en abril en accidente

«Soy fuego», la vida del P. Henry, es una película que te hace desear aprovechar los días para Dios

Una película recoge la vida entregada del padre Henry, norteamericano que pasó muchos años en España y murió en accidente en abril de 2021
Una película recoge la vida entregada del padre Henry, norteamericano que pasó muchos años en España y murió en accidente en abril de 2021

Pablo J. Ginés/ReL

El 15 de abril de 2021 murió en un accidente el sacerdote de Siervos del Hogar de la Madre Henry Kowalczyk, el padre Henry. Llevaba 22 años consagrado, casi 13 años de sacerdote y era muy conocido en España y en Estados Unidos por su disponibilidad generosa en retiros y encuentros con jóvenes, especialmente en fechas como la Semana Santa, cuando muchos sacerdotes están más ligados a sus parroquias y cofradías y es difícil encontrar confesores y acompañantes.

Ahora, Siervos HM Films difunde la película Soy fuego, la historia de conversión y de servicio del padre Henry.

El primer tercio de la película explica cómo pasó de una vida mundana, muy alejada de Dios, a desarrollar pasión por Dios, y luego por la evangelización.

El resto del filme nos muestra con detenimiento cómo fue su vida de servicio y apostolado, con los jóvenes, con los enfermos como capellán de hospital y en retiros y encuentros.

Tráiler de la película (el filme completo se puede ver al final de este artículo)

Una muerte imprevista... pero con antecedentes

La sensación que tiene el espectador al terminar es que hay que vivir la vida con alegría e intensidad, pero dedicándola a las cosas importantes (Dios, el amor, el servicio a los demás), porque nuestros días en la tierra son limitados y el final puede llegar en cualquier momento. El espectador se planteará si está aprovechando bien los días que Dios nos concede.

Hay algo peculiar en la muerte del padre Henryk que nos obliga a pararnos a pensar en las cosas más serias. ¿Fue una muerte banal, absurda? ¿O tiene algo de sublime? ¿Importa eso, si al final es la entrada al Cielo, a Dios?

Henry siempre tuvo ataques epilépticos, y en España, al crecer, se fueron haciendo peores, más agresivos. Podía caer al suelo y golpearse violentamente con algo duro. Le había pasado ya: en un ataque quedó inconsciente, cayó y se rompió la mandíbula.

Los médicos se la arreglaron y él predicaba ahora con humor, con una sonrisa a la que le faltaban dientes, con una nueva dicción que se sumaba a su acento norteamericano. Con su sonrisa rota hacía bromas sobre ser guapo.

Luego animaba a lo importante: "¡Jóvenes, sed santos!" Lo hacía con simpatía y también con exigencia, confiado en que Dios da la gracia y las fuerzas.

El padre Henry predica en un retiro de Pascua

Una reflexión sobre el tiempo que se nos concede

En abril estaba sirviendo unos días como capellán a las carmelitas descalzas de Amposta (Tarragona). Con los confinamientos del coronavirus, las religiosas carecían de sacerdote. Henry acudió a atenderlas. Se alojaba en una casita anexa y allí sufrió el ataque definitivo: el golpe en la cabeza al caer le causó la muerte. Quizá sin la pandemia y sus confinamientos le hubiera pasado en otro lugar, en otro servicio.

La película sugiere que el exceso de trabajo quizá tuviera relación con el recrudecimiento de los ataques. Él no redujo su ritmo de trabajo, acudía donde necesitaran un sacerdote, con los enfermos, con los jóvenes, en las charlas de pastoral de la salud... Vivió durante 20 años en España, 10 de ellos como sacerdote. Y de ellos 6 en el Hospital Clínico Universitario. ¿Es mejor arder de prisa o poco a poco?

Su historia de conversión la había contado él mismo en el programa Cambio de Agujas de HM TV, pero en esta película se amplía con entrevistas y declaraciones de su familia en EEUU, el párroco de su infancia y sus amigos allí, que lo confirman todo.

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Sus padres eran católicos devotos e iban a misa cada domingo, llevando al niño, el menor de la familia. Su madre acudía también entre semana. El párroco preguntó al Henry muchacho si pensaba en hacerse sacerdote, pero él respondió que no.

Después, en la adolescencia y juventud, se alejó de la fe. "Sólo quería llenarme de placeres". Sobre todo le gustaba el rock y los bares. Ropa negra, pelo largo hasta la cintura... su madre sufría mucho con eso.

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Un sueño y un mensaje repetido en TV

A los 22 años murió su padre. Esos días se detuvo ante una iglesia, miró una estatua de la Virgen y se paró por primera vez a pensar: "¿Qué estoy haciendo con mi vida? Y si me muero, ¿un poco de purgatorio y al Cielo? Señor... ¿tú como me ves?" 

Esa noche soñó que le ponían notas en un boletín que medían sus virtudes... "y yo no tenía buenas notas".

Poco después, se sentó ante la TV a acompañar a su madre, que estaba viendo a la Madre Angélica en la EWTN. Madre Angélica hablaba de vidas sin sentido, sin motivación... y Henry pensaba: "pues es verdad".

Y más adelante un sacerdote en la EWTN miró a la cámara y señalando con el dedo dijo a los espectadores: "si tú no cambias tu vida, tú vas al infierno". Otro día, volvió a conectar la TV, y volvió a aparecer "el mismo sacerdote, con el mismo dedo y el mismo mensaje: si no cambias tu vida, irás al infierno".

"En ese momento tocó mi corazón y caí al suelo, llorando como un bebé, como una gracia muy grande. Apagué la TV, lloraba y decía: ¿Dios, me estás hablando? Yo era como la pecadora arrepentida, con todo el pelo largo sobre la cara, llorando", recuerda.

Romper con lo que le atrapaba

Sintió poco después que Dios le pedía deshacerse de sus discos de Metallica y otros grupos de rock. "Tenía posters y buenos discos, podía haberlos vendido", comenta su hermano. Pero Dios le decía a Henry: "sabes que estos discos son basura, con mensajes malos, rómpelos y tíralos". Y empezó a romper un disco, luego otro... "Y rompí todos mis CDs, muy alegre, lleno de gozo, lleno del Señor, de felicidad... ¡ya estoy libre!", recordaba luego Henry con humor.

El hermano del padre Henry recuerda cuando rompió todos sus CDs y casetes de heavy rock

Hermano del padre Henry

La película prosigue contando sus estudios, que le costaron mucho -mal estudiante, y en lengua y cultura extranjera, en España-, su vocación y su vida como sacerdote y predicador, con testimonios de gente que le recuerda agradecida, al ayudarles en crisis de fe o de vida de familia.

Puede ver aquí, gratis y completa, Soy Fuego, la historia del P. Henry y su apasionamiento alegre por Dios y la evangelización