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domingo, 14 de enero de 2024

Marcelo Gullo: «Lo mejor del pueblo español, los jóvenes que rezan en Ferraz. Ese es el camino» 14012024

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Marcelo Gullo: «Lo mejor del pueblo español, los jóvenes que rezan en Ferraz. Ese es el camino»

Marcelo Gullo.
Marcelo Gullo se pronuncia sobre las declaraciones negrolegendarias del Ministro de Cultura en España, Ernest Urtasun, en Cadena SER.

ReL

"Es claro que no buscan la verdad ni les interesa la verdad. Y no les interesa la búsqueda de la verdad porque esos políticos, profesores e investigadores, en realidad militantes políticos disfrazados, odian a España": quien así hablaba el pasado mes de diciembre es Marcelo Gullo, autor de la trilogía comenzada con Madre Patria y concluida el pasado mes de octubre con Lo que América le debe a España. Gullo es a día de hoy una de las máximas referencias intelectuales sobre la obra de España en América y la falsedad de la Leyenda Negra.

Sus declaraciones son más oportunas y actuales si cabe tras "lo último" del Ministro de Cultura en España, Ernest Urtasun, que el último día de 2023 equiparó en Cadena SER el colonialismo "racista" belga con el descubrimiento y la evangelización española de América:

"En Bélgica hay un museo sobre África que era terrorífico, racista, colonialista, algo espantoso. Y Bélgica ha cambiado radicalmente su museo. Hay una revisión de la responsabilidad colonial belga en el Congo… Y creo que es algo que nosotros, poco a poco, tenemos que empezar a hacer. Hemos heredado esa cultura colonial que de alguna manera tenemos que ver y gestionar".

La reacción y respuesta a las declaraciones de Urtasun se plasmaron, entre otras iniciativas, en el Protocolo de Santa Pola, que emitió un manifiesto suscrito por cientos de académicos, intelectuales y particulares como la Fundación Gustavo Bueno, Iván Vélez, José Javier Esparza o el mismo Gullo. Argumentaban, entre otras cuestiones, que "la misión de un Ministro español de Cultura es defender la Cultura de España, no atacarla o despreciarla".

"Si no se siente preparado para cumplir esa misión debería buscar otra ocupación. Comparar la obra civilizatoria de 300 años basada en el mestizaje y extensión del mensaje cristiano y el legado greco-romano, con el dominio colonial abusador sistemático, de carácter mayormente privado, llevado a cabo por el Rey Leopoldo II resulta ahistórico e inaudito", respondieron los firmantes.

"Lo peor" es que, en España, el odio "está en el Gobierno"

Gullo, también doctor en Ciencia Política, magíster en Relaciones Internacionales y profesor de la Escuela Superior de Guerra de Buenos Aires aseguraba en El Debate "no dar crédito" a las declaraciones de Urtasun, calificando su contenido como "demencial" (puedes leer aquí la entrevista completa). 

Lo que revelan realmente tales declaraciones es, a juicio de Gullo, "un odio profundo a España: Urtasun y quienes piensan como él creen que España no debería haber existido nunca, que es como una mala hierba, un mal producto, un veneno. Es algo extrañísimo, porque no hay un ejemplo en la historia de la humanidad de una clase política, de un sector ideológico, que deteste a su propia nación. Lo peor es que en el caso español, encima están en el Gobierno".

El argentino mencionaba cómo ejemplos que España "derechos básicos se convierten en una vergüenza", como es el hecho de que sea "el único país en el que no puedes llevar una bandera".

Consigue aquí "Lo que América le debe a España"  (Espasa), de Marcelo Gullo. 

Preguntado por los orígenes del proceso descrito, menciona a la I República como uno de los antecedentes, "clave en destruir la historia de España", si bien apunta al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero como "el más claro". "Ni siquiera la izquierda tradicional tenía semejante odio a España", comenta.

Para Gullo, "todo su actuar político" sería una muestra de ese odio "antiespañol".

"Pero es paradigmática la falsa Ley de Memoria Histórica, que de memoria no tiene nada: es una revancha, una venganza. No se trata de una ley objetiva, sino de una ajuste de cuentas personal: Zapatero explicó en su investidura que su compromiso político estaba marcado por el ideario de su abuelo, fusilado en 1936. Por ello trató de establecer una venganza histórica que en realidad no existía en el espíritu de los españoles, ni siquiera de los socialistas", justifica el historiador.

La raíz, en la Leyenda Negra

Para Gullo, los "nacionalismos e izquierdas locas" como los abordados por el manifiesto del Protocolo de Santa Pola encuentran sus raíces en la Leyenda Negra.

"Esto marca el camino: se empieza detestando la obra de España en América y se acaba detestando la construcción de la propia España. Por eso hoy se odia a Isabel la Católica; de igual forma, se empieza renegando de la Conquista de América y acaba renegando de la Reconquista", explica.

A su juicio, actos como el de Urtasun de "atacar la Historia de España y defender la leyenda negra" responde a planteamientos "malintencionados, ignorantes y mentirosos" cuyo "odio los lleva a mentir pero su ignorancia los lleva a ser torpes y a comparar el imperialismo atroz del Rey belga en el Congo con la experiencia de España en América".

¿Cuál es la diferencia? Explica que cuando España llega a América, "propone no matar, sino realizar una misión evangelizadora basada en el mestizaje. Los Reyes Católicos animan a casarse con los indígenas, mientras que el imperialismo ejecuta una limpieza étnica. El imperialismo considera la colonia un botín; el imperio una provincia. Y además, cuando el imperialismo no puede hacer limpieza étnica entran en juego el apartheid, las reservas, los guetos", como sucedió en el colonialismo belga o estadounidense.

"Los españoles tienen que levantarse"

Gullo no se muestra derrotista pero considera necesario "construir otra España". ¿Puede revertirse el proceso? Responde que la responsabilidad es de los propios españoles.

"Tienen que ponerse en pie. Si se mantienen en silencio cada vez que se tira ácido sobre España, ¿quién los va a defender? ¡Tienen que recuperar su dignidad! Lo mejor del pueblo español, los jóvenes, ya ha empezado a hacerlo en Ferraz: son los jóvenes que rezan el rosario y que proclaman consignas contra el socialismo. Ese es el ejemplo, y por eso el PSOE quiere eliminarlos y la Policía los persigue. Ferraz es el camino", concluye.

sábado, 12 de octubre de 2019

Casi 500 años de la llegada de España y la fe a Filipinas: España y la Iglesia ¿han de pedir perdón? 11102019

Casi 500 años de la llegada de España y la fe a Filipinas: España y la Iglesia ¿han de pedir perdón?

Devotos del Santo Niño en Cebú... sin España, ¿existirían las Filipinas? ¿Serían una serie de sultanatos en guerras? ¿Qué habría pasado?
Devotos del Santo Niño en Cebú... sin España, ¿existirían las Filipinas? ¿Serían una serie de sultanatos en guerras? ¿Qué habría pasado?
Dentro de poco se cumplirán 5 siglos de cristianismo en el país más católico de Asia, Filipinas. Los obispos locales quieren celebrarlo, pero hay elementos nacionalistas y populistas (empezando por el presidente del país, Rodrigo Duarte) que prefieren hablar mal de los 4 siglos de presencia española, y de paso del cristianismo.
El primer matrimonio cristiano: el rajá Carlos y la señora Juana
El 16 de marzo de 1521 la expedición española de Fernando Magallanes llegó a las islas Filipinas. En abril, en la isla de Cebú, Magallanes entabló relaciones amistosas con el rajá Humabon, que se bautiza con el nombre de Carlos, y su esposa con el de Juana (en honor al rey Carlos I y su madre Juana "la Loca"). Después, unos 700 isleños son bautizados. Así nació la Iglesia en Filipinas. Allí quedó la imagen del Santo Niño de Cebú, aún hoy veneradísimo, que se habría entregado a Juana, la esposa del rajá.
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Entrega del Santo Niño de Cebú a Juana, la esposa del rajá Carlos (Humabon) en 1521; cuadro de 1965
Después, Humabon pidió ayuda a Magallanes contra su enemigo, el jefe Lapulapu de la isla de Mactán. La batalla de Mactán tuvo lugar el 27 de abril de 1521: 49 españoles contra unos 1.500 guerreros de Lapulapu. Por el tipo de costa, los españoles no podían usar sus barcos con 12 cañones, y los guerreros usaban flechas envenenadas. Murieron al menos 13 españoles, incluyendo Magallanes. El nacionalismo filipino 4 siglos después presentaría a Lapulapu como un héroe "filipino" frente a los "conquistadores".
Miguel López de Legazpi fue quien conquistó Manila (que era territorio vasallo del sultán de Brunei) y logró el control eficaz y la presencia estable española en 1565, con tan solo cinco barcos, 400 hombres y 5 monjes agustinos. El Rey Felipe le había pedido una conquista poco cruenta, Su nieto, Juan de Salcedo, con 45 hombres conquistó el norte de Luzón.
La santa Sede concedió a los filipinos privilegios que no tenían los habitantes de España, como quedar exentos de jurisdicción de la Santa Inquisición, no estar sujetos a muchos impedimentos matrimoniales y no tener que pagar diezmos ni primicias eclesiales.
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El Santo Niño expresa la recepción de la fe, una maternidad sorprendente que ha sido muy fecunda para Filipinas
Protección contra piratas, acuerdos con sultanes
Muchos jefes pactaron con España para que les protegiera contra los piratas chinos, japoneses o los vecinos musulmanes. Hubo problemas con los sultanatos musulmanes de las islas, pero en 1645 se llegó a un acuerdo con los jefes musulmanes de Mindanao: los españoles reconocían la soberanía de los líderes musulmanes y éstos permitían a los misioneros cristianos predicar en territorios musulmanes.
Los franciscanos descalzos llegaron con Legazpi en 1578, los jesuitas en 1581, los dominicos en 1587, los recoletos en 1606. Había islas, población e infinidad de lenguas, dialectos y etnias para repartir, y un trabajo infinito por hacer. Con pocos soldados pero gran eficacia misionera, Filipinas llegaría a ser el país con más católicos de Asia: hoy lo son unos 84 millones de filipinos, aproximadamente un 83% de la población.
La riquísima historia de los 4 primeros siglos de Filipinas, bajo la Corona hispánica, es desconocida hoy por los españoles y también por los filipinos. Incluso los obispos filipinos parecen acomplejados por la historia.
"La colonización, un capítulo muy doloroso"
La evangelización es la “delicada línea derecha del amor de Dios” entre todas aquellas torcidas del colonialismo, que “sin duda representó un capítulo muy doloroso”, dijo en una misa reciente Romulo Geolina Valles, arzobispo de Davao y presidente de la Conferencia Episcopal.
Respondía a palabras anteriores del presidente filipino, Rodrigo Duterte, que el 6 de septiembre decía sobre el V Centenario: “¿Por qué me deberían interesar las celebraciones? Cuando Magallanes vino aquí trajo el cañón y la cruz”.
El día siguiente, Pablo Virgilio Siongco David, obispo de Kalookan y vicepresidente de la Conferencia Episcopal, dijo que lo que la Iglesia celebrará en 2021 no será la ocupación extranjera, sino los 500 años de la fe cristiana. “Los nativos de estas islas lo recibieron como un don, si bien de personas no motivadas por el más pura de las intenciones”.
El arzobispo Valles añadió desde Davao: "Las celebraciones se refieren al viaje, el crecimiento y la profundización de nuestra fe con Jesús”.
Muchos piensan que quizá sería un buen momento para que la Iglesia española, los historiadores e hispanistas (en realidad, Filipinas era administrada desde México) y las congregaciones misioneras hagan un poco de divulgación histórica y expliquen como un puñado de misioneros y poquísimos soldados (recordemos: Luzón la conquistan 45 hombres) pudieron administrar, cristianizar y proteger una infinidad de islas muy pobladas y etnias en la otra mitad del planeta durante más de 3 siglos. La aventura de la Hispanidad asiática está aún por contar.

domingo, 15 de septiembre de 2019

La Carta Profética de Whitman

La Carta Profética de Whitman

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Walt Whitman
La ciudad de Santa Fe, Nuevo México, estaba celebrando el 333° aniversario de su fundación por exploradores españoles, y el orador principal invitado tendría que viajar allí desde Nueva Jersey. Y así, el gran poeta estadounidense Walt Whitman escribió una carta explicando que compromisos previos le impediría asistir. La carta fue escrita en 1883, pero podría haber sido escrita hoy. Su mensaje sigue siendo muy actual. Dice:
“Nosotros, los americanos aún no hemos aprendido realmente nuestros propios antecedentes (…) Hasta ahora, impresionados por escritores y maestros de escuela de Nueva-Inglaterra, tácitamente abandonamos a la idea de que nuestros Estados Unidos se han formado de sólo las Islas Británicas, y, esencialmente, forma solamente una segunda Inglaterra sólo — que es un error muy grave“.
La carta sigue: “Para la identidad compuesta estadounidense del futuro, el carácter español suministrará algunas de las partes que más se necesitan (…) Nadie muestra una retrospectiva histórica más grandiosa – grandiosa en religiosidad y lealtad, o para el patriotismo, el coraje, el decoro, la gravedad, y el honor“.
Lo sorprendente de este escrito, es que es un texto prácticamente único en un mar de cultural supremacista anglosajón. Y sigue Whitman, reconociendo que se ha creado una leyenda negra: “Es hora de darse cuenta -por ser bien cierto- que no se encontrará más crueldad, tiranía, superstición, etc., en el resumen de la historia española que en el currículo correspondiente de la historia anglo-normanda“.
Ciertamente Whitman no denominó al fenómeno “leyenda negra (término designado por Julián Juderías en su libro de 1914, “La Leyenda Negra y la Verdad Histórica”). Pero en 1883, 31 años antes, Whitman ya la había descrito perfectamente: “es hora de despedir (…) heredadas de los escritores ingleses de los últimos 200 años”.
En una época en que los anglosajones americanos tenían una imagen muy negativa de los hispanos y nativos del suroeste, Whitman tomó una postura valiente y que le dejó solo: “En cuanto a nuestra población de aborígenes o indios -los aztecas en el Sur, y muchas tribus en el Norte y Oeste- yo sé que parece estar acordado que deben disminuir gradualmente a medida que el tiempo sigue rodando, y en unas pocas generaciones más dejaran solamente un recuerdo, un espacio en blanco (…) Pero no estoy del todo claro sobre eso”.
Todo un deseo y un profetismo.
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domingo, 28 de julio de 2019

Un historiador apunta cinco razones por las que los católicos no deben avergonzarse de su historia 24072019

El profesor Weidenkopf desacredita las leyendas negras

Un historiador apunta cinco razones por las que los católicos no deben avergonzarse de su historia

El alba de América, encabezada por la Cruz, en «Apocalypto» (2006) de Mel Gibson.
El alba de América, encabezada por la Cruz, en «Apocalypto» (2006) de Mel Gibson.
Steve Weidenkopf es profesor de Historia de la Iglesia en una escuela de Teología en Alexandria (Virginia, Estados Unidos) y ha sido colaborador de la diócesis de Denver y de su arzobispo Charles Chaput. Ha pubilcado diversos libros, entre ellos La narración real de la historia católica. Respondiendo veinte siglos de mitos anticatólicos y La gloria de las Cruzadas y su más reciente Eterna. Una historia de la Iglesia católica.
Ya los mismos títulos de sus obras indican que su principal labor divulgativa es una apologética de la Iglesia basada en defender su historia de las tergiversaciones lanzadas contra ella por los adversarios del cristianismo. Un reciente artículo en el Catholic Herald sintetiza los argumentos por los cuales los católicos no deben acomplejarse de su historia:
El profesor Steve Weidenkopf, casado y con seis hijos, es historiador y titulado en Relaciones Internacionales, y se ha especializado en la historia de las Cruzadas.
Los católicos no debemos avergonzarnos de nuestra historia familiar
Para muchos católicos, aprender historia de la Iglesia se considera una actividad prescindible y aburrida. No suele ser objeto de los programas de catequesis parroquial al mismo nivel que los estudios sobre las Escrituras. Por supuesto, conocer y amar la Palabra de Dios es extraordinariamente importante en la vida de fe de todo católico, pero aprender historia de la Iglesia también es crucial. Estudiar los dos mil años de historia de la Iglesia católica puede ser una tarea abrumadora, dificultada en el mundo anglófono porque la mayor parte de la historia de los últimos quinientos años se ha presentado con una perspectiva protestante. Sin embargo, como introducción al estudio de la historia de la Iglesia, ofrezco cinco cosasque todo católico debería saber sobre la historia de la Iglesia.
1. La historia de la Iglesia es la historia de nuestra familia
Aprender historia de la Iglesia no es solo una empresa intelectual: es más bien un ejercicio de conocimiento sobre nuestra familia. La historia es el estudio de los hombres en sus acciones pasadas. La historia católica consiste en aprender la historia de los hombres y mujeres que nos precedieron en la fe. Dado que Cristo reveló que Dios era un Padre amoroso, y nosotros somos hijos adoptivos de Cristo, los miembros de la Iglesia constituyen una familia. Cuando estudiamos historia de la Iglesia, estudiamos nuestra genealogía espiritual, y dado que esperamos vivir con los santos en la eternidad, debemos conocer la historia de nuestra familia espiritual. Además, debemos aprender nuestra historia católica para comprender nuestro mundo, para conocer mejor a Jesús y para defender a la Iglesia de los falsos relatos que presenta el mundo moderno.
2. Las Cruzadas no son algo aberrante en la historia de la Iglesia
Uno de los hechos más tergiversados en la historia de la Iglesia es el movimiento de las Cruzadas. Hay muchos mitos sobre estos acontecimientos, y a pesar de la abundancia de investigación académica durante la última generación, estos mitos han arraigado en la mentalidad de muchos. Las Cruzadas fueron esencialmente peregrinaciones armadas convocada por el Papa para liberar el antiguo territorio cristiano ocupado por las fuerzas islámicas. El Beato Urbano II convocó la Primera Cruzada en el concilio local de Clermont en 1095. Los cruzados fueron parte integrante de la vida de la Iglesia durante siglos.
El medievalista Pablo Martín Prieto ofrece en Las Cruzadas una panorámica completa de este fenómeno de devoción y peregrinación nacido para proteger a los cristianos de Tierra Santa.
A pesar de que algunos católicos modernos miran estos hechos con vergüenza y los consideran una aberración en la historia de la Iglesia, los datos históricos indican claramente que el movimiento estuvo imbuido de una auténtica devoción católica. Desde Urbano II hasta Inocencio XI, los Papas animaron a los guerreros católicos a poner sus armas al servicio de Cristo y de la Iglesia, y ofrecieron incentivos espirituales (indulgencias) a cambio de su sacrificio. El clero participó en estas peregrinaciones armadas y los santos animaronal pueblo de la Cristiandad a implicarse en ellas. Seis concilios ecuménicos debatieron y planificaron las Cruzadas. Muchos, si no todos los cruzados, se movieron por amor a Dios y a la Iglesia, amor al prójimo (defendiendo a los cristianos en los territorios ocupados por los musulmanes y protegiendo a los peregrinos cristianos) y amor a sí mismos (preocupación por su salvación).
Para ampliar sobre las Cruzadas en ReL:
3. A pesar de los abusos, la Inquisición estaba orientada por la caridad
Al igual que las Cruzadas, la Inquisición suele ser tergiversada en el mundo moderno. Desde Monty Python a Mel Brooks, la Inquisición ha sido retratada como un instrumento siniestro y cruel de la intolerancia religiosa que oprimió la libertad religiosa e intelectual y fue responsable de miles (si no millones) de muertes. Esta caricatura no hace justicia a la realidad, más compleja. El cardenal Walter Brandmüller, historiador, observa en un ensayo sobre la Inquisición que el hombre medieval “descuidó el hecho de que Dios también quería la libertad del hombre y le dotó de una elevada dignidad”. La Inquisición, escribe Brandmüller, “merece críticas”, pero debemos “contemplarla en el marco de su contexto histórico”.
El objetivo principal de los inquisidores era la conversión del hereje. Es cierto que el Estado vería la herejía como una causa inmediata de reproche social, y por eso castigaba severamente a los herejes. Pero la Iglesia deseaba que los herejes se reconciliasen. Aunque hubo abusos, su finalidad última era la caridad.
Para ampliar sobre la Inquisición en ReL:
4. El protestantismo fue una rebelión, no una Reforma
La ruptura de la Cristiandad en el siglo XVI, comúnmente denominada como la “Reforma” protestante, trastocó fundamentalmente la historia de la Iglesia y del mundo. El movimiento no era una “Reforma”, sino una revolución teológica que desgarró el tejido de la sociedad europea. Sus efectos aún se sienten en el mundo moderno. Los principales protagonistas de este drama trágico (Lutero, Calvino, Cramner, etc.) buscaban la destrucción de la Iglesia y su sustitución por sus propias creaciones. Los revolucionarios protestantes rechazaron completamente la autoridad de la Iglesia y el conjunto íntegro de los sacramentos.
La historiadora Angela Pellicciari presenta en La verdad sobre Lutero la auténtica naturaleza de la "reforma" protestante.
La Iglesia había sido enormemente debilitada por la crisis papal del siglo XIV (residencia en Aviñón y el Gran Cisma de Occidente) y por los posteriores Papas renacentistas. Esto resultó en una pérdida de respeto por el Papado. Unido a un incremento exorbitante de los abusos eclesiásticos, esto otorgó a los líderes protestantes una oportunidad para fomentar la rebelión en toda la Cristiandad. Aunque el protestantismo tuvo diversas causas políticas, sociales y económicas, fue esencialmente una revolución teológica iniciada por un profesor universitario. Las verdaderas causas del movimiento protestante no fueron los abusos y la corrupción en la iglesia (en siglos anteriores había habido cosas parecidas), sino el desacuerdo sobre las fuentes de la Divina Revelación, el asunto de la justificación y la interpretación de la Biblia.
Para ampliar sobre la Reforma en ReL.
5. Los misioneros actuaban a impulsos del Evangelio y de la caridad
La modernidad contempla con desagrado el periodo de los descubrimientos y la colonización europea, y califica a misioneros como San Junípero Serra como locos genocidas. La verdad es que la Reforma católica dio lugar a una Iglesia vibrante que se propuso llevar el Evangelio a regiones del mundo donde nunca había sido escuchado. Aunque algunos pobladores europeos maltrataron a los pueblos indígenas, la mayor parte del clero católico amó a pueblo con el que se encontró y buscó su felicidad y su salvación eterna. Misioneros como fray Bartolomé de las Casas (1474-1566) hablaron contra los abusos padecidos por los pueblos nativos. El jesuita Pedro Claver (1580-1654) convirtió en misión de su vida servir a los africanos que eran traídos al Nuevo Mundo por los mercaderes de esclavos portugueses.
Los jesuitas defienden a los indios durante la campaña de los ilustrados masonizantes portugueses contra las reducciones jesuíticas: una escena de La Misión (1986), de Roland Joffé.
Los jesuitas franceses del virreinato de Nueva Francia fueron un ejemplo de actividad misionera orientada a la difusión del Evangelio en una forma que echaba raíces en el amor por los pueblos indígenas. Ocho sacerdotes jesuitas, entre ellos Isaac Jogues (1607-1647) y Jean de Brébeuf (1593-1649), y varios trabajadores laicos, conocidos colectivamente como los Mártires de Norteamérica, derramaron su sangre por Cristo en el Nuevo Mundo en los años 1642-1649, asesinados por aquellos a quienes habían venido a servir.
Para ampliar sobre la evangelización de América en ReL:
* * *
Es importante que los católicos conozcamos nuestra historia familiar y la expliquemos a los demás, para comprender nuestro tiempo y para crecer y profundizar en la fe y combatir relatos históricos falsos y anticatólicos.
Traducción de Carmelo López-Arias.

lunes, 18 de febrero de 2019

Luis Español: «La Leyenda Negra se basa en el anticatolicismo y la rivalidad con España» 17022019

Hace un siglo Julián Juderías señaló los orígenes espurios de la campaña denigratoria

Luis Español: «La Leyenda Negra se basa en el anticatolicismo y la rivalidad con España»

Julián Juderías con su hija Clementina. Foto: Fondo Juderías.
Julián Juderías con su hija Clementina. Foto: Fondo Juderías.
En 1914 se publicó una obra única en la bibliografía española: La Leyenda Negra de España, de Julián Juderías (1877-1918). En cinco siglos de denigración sistemática del pasado histórico de España por parte de sus enemigos exteriores, nadie "desde dentro" había emprendido la tarea de estudiar y denunciar los orígenes de esa fenomenal campaña de propaganda.

Esa obra tenía además un valor añadido en el conjunto de la cultura universal, que apenas ha sido reconocido: "Fue una obra pionera en todo el mundo y en cualquier idioma porque se ocupaba de la imagen como factor de propaganda". Así lo enaltece Luis Español Bouché, editor de la edición de La Leyenda Negra que publicó en 2014, con ocasión de su centenario, La Esfera de los Libros, a la cual antepone una extensa introducción y una recreación narrativa de lo que pudo ser un día cualquiera en la vida de Julián Juderías: preciosa "fantasía retrospectiva" de doce páginas que ofrece el retrato vivo del culturalmente atractivo Madrid de 1913.
Español Bouché (quien en 2010 desveló en ReL el origen de la expresión leyenda negra) escribió en 2007 las únicas biografías existentes de Julián Juderías y de su notable padre, Mariano Juderías, traductor, entre otras, de las obras de Washington Irving y Edgar Allan Poe.

¿Cómo es posible que pasase casi una centuria desde la muerte de Julián Juderías sin que nadie abordase un estudio en profundidad sobre su vida? "Probablemente su olvido se debió a su muerte precoz", explica: "Juderías tuvo muy mala suerte. Murió con sólo cuarenta años de la gripe española, un virus que mató más gente que la Primera Guerra Mundial. Por otro lado no pertenecía a ninguna escuela, a ningún grupo. Era un hombre singular, independiente, libre… Además, Juderías era un hombre honrado que vivía de su trabajo y no dejó una gran fortuna de la que vivieran sus parientes; al contrario, hubo que realizar una suscripción pública para salvar a su familia de la miseria. Juderías pertenece a esa España tan noble y patriota que no hizo del enriquecimiento personal un mérito".
Juderías se empleó a fondo en su reivindicación de España por puro patriotismo, consciente de que no le sería reconocido: "Sabemos de antemano que este trabajo no nos granjeará, probablemente, las simpatías de los que militan en la extrema derecha y, en cambio, nos hará objeto de las críticas de los que luchan en el bando opuesto. Los primeros dirán que es insuficiente y poco entusiasta nuestra reivindicación, porque no es un panegírico. Los segundos nos llamarán reaccionario y patriotero, porque tenemos de la historia y de la crítica un concepto más sereno que ellos”, dice él mismo en la segunda edición ampliada, de 1917.

Un trabajo difícil de mejorar
Pero lo cierto es que su investigación no ha sido mejorada, y Luis Español subraya por qué: "Resultaba difícil. La Leyenda Negra es un trabajo tan compacto, tan bien estructurado, que ha tenido muchos más plagiadores que imitadores y más imitadores que continuadores. De todos los que, tras Juderías, han intentado dar de España no ya una serie de datos sino un argumento, destacaría el extraordinario España Inteligible de Julián Marías, en cuanto a la visión general. Además de Marías, los continuadores de verdad, los que no se han limitado a plagiar o imitar, son personas que han estudiado aspectos puntuales de la Leyenda Negra".

Foto: Fondo Juderías.

Julián Juderías atribuía "un papel fundamental" al anticatolicismo en los orígenes y propagación de la Leyenda Negra, avanza su biógrafo, pues él mismo la define como "la leyenda que habiendo empezado a difundirse en el siglo XVI, a raíz de la Reforma, no ha dejado de utilizarse en contra nuestra desde entonces y más especialmente en momentos críticos de nuestra vida nacional”.

El anticatolicismo y la Inquisición
"La Leyenda Negra se basa en tres pilares: el anticatolicismo, la rivalidad de otros países con España y la existencia de la Imprenta que permitió que apareciera la opinión publicada, origen de la opinión pública", añade Español. Tanto, que "en países que no son de tradición cristiana, que no han tenido intereses enfrentados a los de España o no han conocido la imprenta moderna más que desde mediados del siglo XIX, no existe nada parecido a la Leyenda Negra. ¿Qué más le dan a un japonés sintoísta las peleas entre cristianos de tiempos de Lutero o Calvino? Tanizaki, el autor de una obra tan interesante como Elogio de la sombra, metía en el mismo saco a protestantes o católicos, húngaros, norteamericanos o italianos. Nos llama a todos occidentales".

Le preguntamos por la Inquisición, pues no en vano ella es el quicio de todas las afrentas contra la Iglesia y contra España desde el siglo XVI: "Juderías no defendió en absoluto la Inquisición. Lo que sí hizo fue contextualizar el fenómeno con una fórmula admirable: «Fuimos, sí, un país intolerante y fanático en una época en que todos los pueblos de Europa eran intolerantes y fanáticos»".

Los males que ocultan "los otros"
El primer capítulo de La Leyenda Negra está enteramente dedicado a ponderar la obra de España, y el capítulo final resume la historia del fanatismo en otras naciones de Europa o en los Estados Unidos: "Aporta datos interesantísimos que permiten contextualizar nuestro fanatismo en el marco general de la intolerancia de los siglos XVI a XIX sufrida por toda la cultura occidental. Juderías nos ilustra acerca del furor sanguinario de Lutero y Calvino, de la obsesión contra las brujas, pasando por las crueldades coloniales o las atrocidades judiciales… La obsesión contra la brujería del siglo XVI llevó a la hoguera a miles de mujeres en toda Europa, y las cifras son tan abultadas que dan miedo. En tiempos de Juderías se llegó a pensar que las mujeres condenadas por brujería entre Inglaterra y Escocia durante menos de un siglo alcanzó la cifra de 57.000… Un solo magistrado de Lorena, se vanagloriaba de haber quemado 800 brujas".

Interiorización: lo peor
Luis Español lamenta que los españoles hayamos interiorizado la Leyenda Negra, algo que ya detectó y estudió Juderías: "Es sin duda la consecuencia más perversa de la Leyenda Negra, el que muchos españoles la asumieran como una realidad en su tiempo. De hecho, ese desprecio por lo propio que tanto sufrimos en España ha alimentado el discurso pesimista del que se sirven los separatismos". Y aunque "el discurso anticatólico puede servirle, efectivamente, a un protestante o a un anticlerical, a veces te encuentras con sorpresas", añade: "Cánovas no era precisamente de izquierdas pero decía barbaridades, en tono de chanza, como que «son españoles aquellos que no pueden ser otra cosa»”.

Juderías, entregado a los marginados y enterrado con hábito
En cuanto a la religiosidad personal de Juderías, "era católico ejerciente y lo enterraron con hábito, lo que indica que debía pertenecer a alguna cofradía": "Sus sentimientos personales no me constan más allá de sus escritos. Cabe decir que se adelantó medio siglo al Concilio porque no era antisemita en un momento en que media Europa lo era y en que muchos intelectuales católicos se obsesionaban contra los judíos. Juderías fue el primero y durante mucho tiempo el único, en España, en hablar de reformadores sociales de la Europa protestante o del pensamiento del conde Tolstoi que fue excomulgado por su propia Iglesia, la rusa ortodoxa. Era un espíritu abierto".

Y se ocupaba además de los marginados, también de forma visionaria: "Su trabajo, que publicó en francés, sobre el pequeño crédito urbano y rural en España —obra que dependió fundamentalmente de los centros católicos y de las parroquias— recordó la labor pionera de los católicos en la lucha contra la usura, mucho antes de que nadie acuñara el concepto de microcrédito. Por otro lado hay que subrayar el absoluto compromiso de Juderías con los olvidados, a los que dedicó miles de páginas. Es el gran sociólogo de la miseria y antes que abogado de España fue abogado de los más pobres".

Eso sí le fue reconocido en vida: "Nadie ha escrito tanto como él contra la prostitución, la explotación de las mujeres y de los niños. Cuando Avelino Montero Villegas promovió la ley de 1918 que creaba los Tribunales de Menores en España, todos invocaron el nombre de Juderías que reclamaba esos tribunales desde 1909. Juderías era un hombre valiente que, dependiendo de la Administración —era funcionario del Ministerio de Estado, hoy diríamos de Asuntos Exteriores— no dudada en denunciar en sus trabajos la falta de resultados, la no aplicación de las leyes que impedían la explotación de los menores".
[Artículo-entrevista publicado en ReL en mayo de 2014.]