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miércoles, 22 de abril de 2020

111 sacerdotes, religiosas y religiosos, y un diácono permanente 21042020

Que sus almas y las almas de todos los fieles difuntos por la Misericordia de Dios descansen en paz
111 sacerdotes, religiosas y religiosos, y un diácono permanente

21 abril 2020


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La última cifra, antes de colgar esta reseña, es de 21.282 muertos por coronavirus en España. La nuestra ha podido ser reajustada tras la publicación ayer de los sacerdotes fallecidos en la Archidiócesis de Madrid. Sin embargo, de la abultada cifra oficial general de fallecidos solo 111 son SACERDOTES, RELIGIOSAS o RELIGIOSOS, y un DIÁCONO PERMANENTE. Seguimos escribiendo sus nombres. Por cada una de esas casi veintiuna mil personas, a las que se llegará en unas horas, volveremos a ofrecer por sus almas la Santa Misa, hoy en este domingo de Ramos. Que sus almas y las almas de todos los difuntos de esta pandemia descansen en paz. Una plegaria por los que agonizan solos en sus casas o en las habitaciones aisladas de los Hospitales. Una oración por los miles de enfermos.
1.- AVELINO UÑA GUTIERREZ, 68 años. Salesiano. Jefe de estudios del centro Fundación Masaveu de Oviedo. El 11 marzo de 2020.
2.- JOSÉ MARÍA VENTURO GARCÍA, diácono permanente en Santa María del Pozo y Santa Marta de Madrid. Falleció el 11 de marzo a los 74 años de edad.
3.- FÉLIX CANTÓN JUAN, salesiano, fallecía en León el 14 de marzo de 2020, a los 86 años de edad.
4.- CAYETANO ÁLVAREZ GARCÍA, a dos días de cumplir 90 años, Salesiano Coadjutor, fallecía el 17 de marzo.
5.- PEDRO GARCÍA GONZÁLEZ, Salesiano Coadjutor. Falleció en León, el 17 de marzo de 2020, a los 81 años de edad.
6.- HNA. MARÍA, 93 años, falleció el 17 de marzo. Carmelita Misionera Teresiana de Novelda (Alicante).
7.- FLORENCIO MARTÍNEZ BERNAL, Salesiano Sacerdote. Falleció en Arévalo (Ávila), el 19 de marzo de 2020, a los 90 años de edad.
8.- JOAN CUADRENCH I ARAGONÈS, 78 años, era rector de las parroquias de Sant Sebastián y Santa María Magdalena en Nou Barris, Barcelona. Falleció el 20 de marzo.
9.- MANUEL MACHADO ALONSO, 79 años. Salesiano Coadjutor de León, el 20 de marzo de 2020.
10.- JOSÉ IVO DÍEZ RODRÍGUEZ, Salesiano Coadjutor. Falleció en León el 20 de marzo de 2020, a los 94 años de edad.
11.- MAXIMILIANO ASENJO DÍEZ, Salesiano Coadjutor. Falleció en León, el 20 de marzo de 2020, a los 87 años de edad.
12.- TIRSO ÁLVAREZ GALLEGO, Salesiano Coadjutor. Falleció en Oviedo, el 21 de marzo de 2020, a los 94 años de edad.
13.- JOSÉ ANTONIO MOSTAZA MOSTAZA, de 94 años, falleció el 21 de marzo. Fue capellán en la clínica y maternidad de O’Donnell de Madrid.
14.- JULIO GONZÁLEZ DELGADO, sacerdote diocesano, adscrito a la parroquia de Santa Adela de Madrid. El 21 de marzo falleció a los 80 años.
15.- JOAQUÍN JIMÉNEZ GARCÍA, sacerdote natural de Malpartida de Cáceres. 22 de marzo en Madrid a los 82 años de edad. Vivía desde su jubilación, en la Residencia de las Hermanitas de los Pobres de Madrid.
16.- FRANCISCO DEL CAMPO REAL, 75 años, adscrito a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, canónigo de la Catedral de Ciudad Real, el 22 de marzo.
17.- SOR TOMASA GARCÍA CALERA DE LA RESA, Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, de 75 años, pertenecía a la comunidad de Totana (Murcia), falleció el 22 de marzo.
18.- SOR Mª LUISA ÁLVAREZ, cisterciense de la Piedad Bernarda de Madrid, de 85 años y 69 de vida consagrada, falleció el 22 de marzo.
19.- HERMANO VIRGILIO GUTIÉRREZ, 80 años, religioso Menesiano, en la Casa Enfermería Berrio-Otxoa de Bilbao, el 22 de marzo.
20.- ÁNGEL NEILA PEINADO, Salesiano Sacerdote. Falleció en León, el 22 de marzo de 2020, a los 86 años de edad.
21.- HERMANO EFRÉN FERNÁNDEZ, 88 años, religioso Menesiano, en la Casa Enfermería Berrio-Otxoa de Bilbao, el 23 de marzo.
22.- PABLO ORTEGA GONZÁLEZ, Salesiano sacerdote, falleció el 23 de marzo en Madrid, a la edad de 81 años.
23.- FIDEL MONTES SANTOS, Salesiano Coadjutor. Falleció en Arévalo (Ávila), el 24 de marzo de 2020, a los 94 años de edad.
24.- ANTONIO GARCÍA-MORENO GARCÍA-MORENO​, 87 años, adscrito a la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, profesor de Sagrada Escritura en las Universidades de Extremadura y Navarra. Falleció el 24 de marzo.
25.- HIJA DE LA CARIDAD, residente en el Centro de Mayores de la Santísima Virgen y San Celedonio de Madrid, el 25 de marzo.
26.- HIJA DE LA CARIDAD, residente en el Centro de Mayores de la Santísima Virgen y San Celedonio de Madrid, el 25 de marzo.
27.- FRAY AGUSTÍN BÉCARES PÉREZ, agustino recoleto, de 72 años, y con 53 de vida religiosa. Falleció en Palencia, el 25 de marzo.
28.- MANUEL GARCÍA BARRIO, párroco del Divino Redentor de Móstoles (Madrid), diócesis de Getafe. El 25 de marzo, a los 75 años.
29.- JOSÉ LUIS GONZÁLEZ NOVALÍN falleció el 26 de marzo, con 91 años. Residía en Gijón y fue Rector emérito de la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma.
30.- JOSÉ GUERRA GUERRA, falleció el 26 de marzo en Zamora tras desempeñar durante treinta años como párroco de Alaejos y Sieteiglesias (Valladolid). Tenía 86 años.
31.- JESÚS MARÍA URÍO, sacerdote diocesano, adscrito a la Unidad Pastoral de Nuestra Señora de la Misericordia y la Piedad de Madrid. El 27 de marzo falleció a los 78 años.
32.- JESÚS COLINA PÉREZ, salesiano sacerdote de la comunidad del Tibidabo de Barcelona. Tenía 86 años de edad y había cumplido los 68 de salesiano y los 58 de sacerdote. Falleció en la madrugada de 27 de marzo.
33.- HERMANO LUCAS SÁINZ, 98 años, religioso Menesiano, en la Casa Enfermería Berrio-Otxoa de Bilbao, el 27 de marzo.
34.- HNA. PEPA MONTSERRAT MESANZA, teresiana de San Enrique de Ossó, directora del Colegio de Teresianas de Ganduxer de Barcelona. 72 años, el 28 de marzo.
35.- SOR TERESA CABRERA, de las Hijas de María, Madre de la Iglesia del Colegio Sagrado Corazón de Don Benito (Cáceres). Falleció el 28 de marzo.
36.- HERMANO DÁMASO CERECEDA, 78 años, religioso Menesiano, en la Casa Enfermería Berrio-Otxoa de Bilbao, el 28 de marzo.
37.- JUAN BAYONA CAMPOS, residente en la Casa sacerdotal de Segovia, fallecido el 28 de marzo.
38.- ANTONIO SANZ DEL VALLE, falleció el 28 de marzo en Valladolid. Cumplía este año 57 años como sacerdote.
39.- FRAY MANUEL BEAUMONT CRESPO, agustino recoleto, de 75 años, en Madrid. Director del colegio Agustiniano de Madrid. Falleció el 29 de marzo.
40.- HERMANO JAVIER GARCÍA, 76 años, religioso Menesiano, en la Casa Enfermería Berrio-Otxoa de Bilbao, el 29 de marzo.
41.- BERNARDO BALZA DE VALLEJO, sacerdote de la diócesis de Vitoria, 81 años, falleció el 29 de marzo de 2020.
42.- RAMÓN BARRAL CAMBA, párroco emérito de Santa María de Cruces-AEscravitude, Padrón (A Coruña), falleció el 29 de marzo, a los 83 años.
43.- GONZALO DASILVA FERNÁNDEZ, misionero comboniano, de 58 años, murió el 29 de marzo. Tras 18 años como misionero en Togo, Gana y Benín, desde el año 2011 se encargaba del economato provincial de la Congregación.
44.- MIGUEL LÓPEZ NAVARCORENA, falleció el 29 de marzo. Tenía 86 años y era consiliario de la Adoración Nocturna Femenina de Pamplona.
45.- ANTONIO BERMEJO VIVAR, salesiano sacerdote. El 29 de marzo fallecía en Barcelona-Martí Codolar, Residencia Mare de Déu de la Mercè, el hermano Antonio tenía 82 años y había cumplido los 66 de salesiano y los 56 de sacerdote.
46.- ANTONIO CANO MOYA, sacerdote diocesano. El 29 de marzo falleció a los 81 años. En su último destino había sido párroco de San Juan Maria Vianney (1990-2016) de Madrid.
47.- ÁNGEL FRÍAS BENITO, sacerdote diocesano, consiliario de la Juventud Obrera Cristiana y de la Acción Católica Obrera. Falleció el 30 de marzo.
48.- SOR LUZ de las Esclavas de la Santísima Eucaristía y de la Madre de Dios, de 89 años. Falleció, el 30 de marzo, en la residencia de mayores de la Congregación de Los Negrales de Madrid.
49.- SOR PURIFICACIÓN VELASCO CANO de las Esclavas de la Santísima Eucaristía y de la Madre de Dios, de 94 años. Falleció, el 30 de marzo, en la residencia de mayores de la Congregación de Los Negrales de Madrid.
50.- RELIGIOSA de la Residencia de hermanes mayores de Nuestra Señora de la Consolación, de Tortosa (Tarragona). Falleció el 30 de marzo. Tenía 96 años.
51.- HERMANO PABLO GARCÍA, 90 años, religioso Menesiano, en la Casa Enfermería Berrio-Otxoa de Bilbao, el 30 de marzo.
52.- MIGUEL DÍAZ VALLE, vicario episcopal territorial de la vicaría II de la Archidiócesis de Valencia, a los 76 años de edad, falleció el 30 de marzo de 2020.
53.- MODESTO JUAN GARCÍA ASTORGA, decano de los curas de Oviedo, tenía 98 años y falleció en Madrid el 30 de marzo.
54.- FRANCO ZAGO DA RE, sacerdote religioso josefino, párroco de San Raimundo de Peñafort en el Pozo del Tío Raimundo de Madrid. Falleció el 30 de marzo, a los 75 años de edad.
55.- JOSÉ RUIZ ORTA, sacerdote agregado del Opus Dei, seguía ejerciendo de capellán en el Hospital de Cuidados Laguna de Madrid. Falleció el 31 de marzo, a los 80 años.
56.- DAVID GARCÍA MARTÍN, de 84 años, sacerdote diocesano de Palencia. Residía en la Casa Sacerdotal. Falleció el 31 de marzo de 2020.
57.- ALFREDO RAMAJO GARCÍA, 66 años, Delegado de Enseñanza de la diócesis de Ciudad Rodrigo, falleció el 31 de marzo.
58.- JESÚS JARABO LÓPEZ, sacerdote adscrito a la parroquia de San Esteban en Cuenca, a los 86 años de edad. Falleció el 31 de marzo.
59.- SOR MARINA FERNÁNDEZ de las Esclavas de la Santísima Eucaristía y de la Madre de Dios, 82 años. Falleció, el 31 de marzo, en la residencia de mayores de la Congregación de Los Negrales de Madrid.
60.- SOR MARTA, de las Esclavas de la Santísima Eucaristía y de la Madre de Dios, 91 años. Falleció en la residencia de mayores de la Congregación de Los Negrales de Madrid.
61.- TIZIANO VARA GARCÍA, sacerdote dominico. Era vicario parroquial de Nuestra Señora del Rosario de Filipinas. El 31 de marzo falleció en Madrid, a los 81 años.
62.- JOSÉ MIGUEL LARRAÑAGA RODRÍGUEZ de la Congregación del Santísimo Sacramento. El 1 de abril, a los 74 años, falleció en Madrid.
63.- TERESA de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús, falleció el 1 de abril. De la comunidad de la Residencia para estudiantes de calle Cardenal Marcelo Spínola.
64.- DANIEL REDONDO REDONDO, Operario Diocesano. Desde 2008 era párroco in solidum en la parroquia Santa Teresa de Jesús de Valladolid. Falleció el 1 de abril. Tenía 85 años.
65.- PEDRO PAULO DE FIGUEIREDO, EP, superior de los Heraldos del Evangelio en España. Falleció el 1 de abril de 2020.
66.- RELIGIOSA de la Residencia de hermanes mayores de Nuestra Señora de la Consolación, de Tortosa (Tarragona). Falleció el 1 de abril, a los 46 años,
67.- LUIS HERNÁNDEZ PÉREZ falleció el 2 de abril, a los 88 años, en la residencia de mayores Madre Maravillas del barrio de Perales del Río en Getafe donde ejercía como capellán.
68.- BASILIO PÉREZ DE MENDIGUREN ha muerto a los 84 años, el 2 de abril, jubilado en el Hogar Sacerdotal de Logroño, fue párroco en Haro en la década de los ochenta.
69.- JOSÉ RODRÍGUEZ GALLEGO, sacerdote ourensano natural de Verín, falleció el 2 de abril, en Madrid a los 77 años de edad. En la capital ourensana era conocido por muchos por su labor como profesor de matemáticas en el seminario.
70.- DIONISIO LESACA MÉNDEZ, a los 77 años, era párroco de Arazuri y ejercía como capellán de las Hijas de la Caridad “La Providencia” de Pamplona. Falleció el 2 de abril.
71.- PEDRO LOZANO ARIAS falleció el 3 de abril en Valdepeñas, el sacerdote natural de la misma localidad, tenía 75 años de edad. Se le conocía como “el cura del acordeón”, “con el que le recuerda todo el mundo, entonando canciones tradicionales y llenando de alegría cada reunión”.
72.- SANTOS SAIZ GÓMEZ, a los 87 años, canónigo emérito de la Catedral de Santa María y San Julián de Cuenca. Falleció el 3 de abril.
73.- JESÚS VICENTE MORENO, a los 79 años de edad, falleció el 3 de abril. Desde 1977 ejerció su ministerio en Madrid, hasta el momento de la jubilación. Residía en su localidad natal La Fuente de San Esteban (Salamanca).
74.- MONSEÑOR ALFONSO LUNA SANCHEZ, sacerdote de la diocesis de Ciudad Realdelegado de la diócesis de Roma para la pastoral sanitaria y capellán del Casa di cura San Raffaele alla Pisana. Tenía 65 años de edad y falleció el 3 de abril en la residencia de los Hermanos de La Salle en Roma.
75.- RELIGIOSA de la Residencia de hermanes mayores de Nuestra Señora de la Consolación, de Tortosa (Tarragona). Falleció el 3 de abril, tenía 87 años.
76.- PEDRO SANTOS SANGÜESA misionero de los Sagrados Corazones, el año pasado había celebrado las bodas de oro. Sus restos se trasladarán a Artajona (Navarra), donde reposarán en la tumba que tiene allí su Congregación.
77.- RAFAEL CASASNOVAS I CORTÉS, salesiano sacerdote, falleció el 4 de abril en la Residencia Mare de Déu de la Mercè, de Barcelona-Martí Codolar. Tenía 92 años de edad y había cumplido los 74 de salesiano y los 65 de sacerdote.
78.- VICENTE ELÍO URRA, misionero de los Sagrados Corazones que colaboraba en la parroquia Virgen de Lluc y en el colegio Obispo Perelló. Falleció el 4 de abril.
79.- JOSÉ MARÍA MARTÍN MARTÍN, vicario parroquial de San Antonio de la Florida de Madrid. Falleció, a los 85 años, el 4 de abril.
80.- ALBERTO RUIZ LANCHARES, sacerdote diocesano, de 87 años, en la Casa Sacerdotal Nuestra Señora de Lebanza de Palencia. Murió el 4 de abril.
81.- RELIGIOSA de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, en el Hogar San Rafael de Montilla (Córdoba). Murió el 4 de abril.
82.- PEDRO LUIS GONZÁLEZ, sacerdote diocesano de Málaga, de 86 años de edad. Desde 2014 vivía en la residencia de mayores El Buen Samaritano que el Obispado posee en Churriana (Málaga). Falleció el 4 de abril.
83.- FERNANDO DÍEZ MARINA, sacerdote de la Congregación de la Misión. Tenía 85 años recién cumplidos. Falleció en Madrid el 5 de abril.
84.- HERMANO MIGUEL ÁNGEL RÓMAN VILLALABEITIA, 74 años, religioso Menesiano, falleció en la Casa Enfermería Berrio-Otxoa de Bilbao, el 5 de abril.
85.- ARSENIO GONZÁLEZ ARLARZÓN, sacerdote redentorista de la comunidad de Astorga (León). Tenía 84 años. Falleció el 5 de abril.
86.- GREGORIO MIGUEL ORTEGA, sacerdote redentorista de la comunidad de Astorga (León). Tenía 80 años. Falleció el 5 de abril.
87.- GERMÁN GARCÍA GONZÁLEZ, de 84 años, sacerdote diocesano, en la Casa Sacerdotal Nuestra Señora de Lebanza de Palencia. Murió el 6 de abril. Desarrolló su vida sacerdotal como capellán castrense del ejército español.
88.- JOAN BADIA I CARRERA, salesiano coadjutor de la comunidad del Tibidabo de Barcelona. Tenía 81 años de edad y había cumplido los 61 de salesiano. Falleció el 6 de abril.
89.- NARCÍS RIBOT TRAFÍ, sacerdote de la diócesis de Terrassa, murió el 6 de abril en Sabadell, 68 años. Vicario de la Parroquia de Sant Martí Cerdanyola del Vallès (Barcelona).
90.- NICOLÁS HERNANDO ÁLVAREZ, Salesiano sacerdote. Falleció en Ávila, el 6 de abril, a los 84 años de edad.
91.- JOSÉ MARÍA GARCÍA MÉNDEZ, Salesiano sacerdote. Falleció en Madrid, el 6 de abril, a los 71 años de edad.
92.- JULIO SÁNCHEZ-MARISCAL PLA, sacerdote diocesano de Madrid. Falleció, a los 90 años, el 7 de abril. Su deceso se produjo en Chinchón, localidad donde residía desde su jubilación canónica.
93.- SOR MARÍA LUISA de las Esclavas de la Santísima Eucaristía y de la Madre de Dios, de 89 años. Falleció, el 7 de abril, en la residencia de mayores de la Congregación de Los Negrales de Madrid.
94.- SOR AMELIA GONZÁLEZ, Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Había cumplido 45 años de vida consagrada y 15 en el Asilo de San Antón de Albacete. Falleció el 8 de abril.
95.- JULIO VIVAS GONZÁLEZ, claretiano. Actualmente residía en la parroquia del Inmaculado Corazón de María, en Valladolid, donde ocupaba el cargo de vicario. 83 años. Falleció el 8 de abril. Llevaba un mes ingresado en el Hospital Río Hortega de Valladolid, donde realizaba funciones de capellán durante los fines de semana.
96.- ANTONIO DANOZ FERNÁNDEZ, sacerdote redentorista de la comunidad de Astorga (León). Tenía 90 años. Falleció el 8 de abril.
97.- PABLO VEGA CABERO, sacerdote redentorista de la comunidad de Astorga (León). Tenía 83 años. Falleció el 9 de abril.
98.- ADELINO GARCÍA PAZ, sacerdote redentorista de la comunidad de Astorga (León). Tenía 89 años. Falleció el 9 de abril.
99.- ENRIC ENRICH COLL, 87 años, presbítero de Menorca. Ejerció como párroco de Fornells desde 1965 a 2002. Falleció el 9 de abril.
100.- JOSÉ MARISCAL ARRANZ, sacerdote diocesano de Palencia. El 11 de abril, falleció, a los 91 años, en el geriátrico de San Barnabé de Palencia.
101.- EUGENIO MIALDEA CARRASCO, falleció el 13 de abril, sacerdote diocesano de Cuenca. Ordenado el 27 de mayo de 1961, estuvo al frente de la parroquia de Tragacete desde 1966 hasta 1992.
102.- VALENTÍN LABIANO VITORIA, sacerdote diocesano. Actualmente se encontraba en la residencia sacerdotal Argaray de Pamplona (Navarra), donde falleció. Tenía 91 años y falleció el 14 de abril.
103.- ALFREDO CORONA CORNEJO, sacerdote diocesano de Sevilla. Falleció el 15 de abril. Jubilado, vivía en la Residencia San Juan de Dios, de Sevilla. Tenía 85 años.
104.- JOAN BAJONA I PINTÓ, sacerdote diocesano del Obispado de Solsona. Falleció el 15 de abril, a los 87 años. Fue párroco durante casi 60 años de Balsareny (Barcelona), donde residía.
105.- FERNANDO ESPIAGO PÉREZ, padre paúl. Fue párroco de la basílica-parroquia de La Milagrosa de Madrid en los períodos 1971-1982, 1987-1993 y1999-2005. Falleció el 15 de abril, a los 85 años.
106.- DANIEL GUERRA SANCHO (LAUREANO DE LA SAGRADA FAMILIA), sacerdote carmelita. Tenía 91 años y residía en la Casa enfermería de Arturo Soria de Madrid. 67 años de sacerdote y 74 de vida consagrada en el Carmelo Teresiano. Falleció el 16 de abril.
107.- RICARDO EGUÍLLOR MUNÁRRIZ, sacerdote diocesano. Vivía en la residencia sacerdotal del Buen Pastor de Pamplona. Tras una larga enfermedad ingresó hace pocos días en el Centro Hospitalario de Navarra. Ha fallecido, a los 82 años recién cumplidos, en la madrugada del 17 de abril.
108.- FRANCISCO JOSÉ PUJANTE PELLICER, sacerdote dominico, de 48 años. Falleció el 18 de abril. Era el párroco de la Basílica de Nuestra Señora de Atocha de Madrid desde 2018. Es el más joven de todos los sacerdotes fallecidos. Bajo estas líneas, en su anterior destino, atendiendo a los niños del Colegio de los HH. Maristas de Murcia.
109.- MARCELINO ANGULO GARCÍA, 60 años, sacerdote diocesano de Cuenca. Falleció el 19 de abril. Ejercía de párroco in solidum de la Parroquia de San Fernando de la capital. Durante lustros fue el archivero de la Diócesis, cargo en el que estuvo hasta hace un mes.
110.- GIANCARLO ANZANELLO, misionero javierano. Falleció en hospital San Francisco de Asís de Madrid, el 19 de abril, a los 85 años. La mayor parte de su vida pastoral transcurrió en España. Estaba destinado en Madrid.
111.- JOAQUÍN IGNACIO BARBARIN LÓPEZ, a sus 87 años, era canónigo emérito de la Catedral de Santa María la Real de Pamplona y capellán de las Siervas de María de Pamplona. Falleció el 19 de abril.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Domingo 22 T.O. (A) y pincelada martirial 03092017

Domingo 22 T.O. (A) y pincelada martirial

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3 septiembre 2017

Ilustrísimos Señores es un libro del siervo de Dios Juan Pablo I, quien siendo Patriarca de Venecia se dedicó a escribir cada mes una carta a algún personaje ilustre. Al escribir a San Francisco de Sales afirma:

En tu opinión, quien ama a Dios debe embarcarse en su nave, resuelto a seguir la ruta señalada por sus mandamientos, por las directrices de quien lo representa y por las situaciones y circunstancias de la vida que Dios permite. Una vez imaginaste que entrevistabas a Margarita cuando estaba para embarcarse hacia el Oriente con su marido San Luis IX, rey de Francia:
- ¿A dónde va, señora?
- Adonde vaya el rey.
- Pero ¿sabe exactamente a dónde va el rey?
- Me lo ha dicho de un modo vago. Sin embargo, no me preocupa saber a dónde va; lo único que me apremia es ir con él.
- Pero, entonces, señora, ¿no sabe de qué viaje se trata?
- No;  sólo sé que voy en compañía de mi querido señor y marido.
- Su marido va a Egipto, se detendrá en Damieta, en Acre y en otros lugares. ¿No tiene también usted, señora, la intención de ir allí?
- Realmente, no. No tengo otra intención que la de estar junto a mi rey. Los lugares a donde vaya me tienen sin cuidado. Lo único que me importa es que él estará allí. Más que ir a ningún sitio, yo le sigo. No quiero el viaje, sino que me basta la presencia del rey.

Ese rey  -concluye el Papa- es Dios, y Margarita somos nosotros si de veras amamos a Dios... Sentirse con Dios como un niño en los brazos de su madre; que nos lleve en el brazo derecho o en el izquierdo da lo mismo, dejémoslo a su voluntad[1].

Lo primero que se requiere para entender lo que Cristo nos dice hoy es esta absoluta confianza. Nosotros enseguida argumentaríamos a favor de las conveniencias del viaje, de la preparación del itinerario, de dominar el camino que se va a recorrer… Sentirse con Dios como un niño que confía en su madre.

Subir a Jerusalén supone enfrentarse a la Cruz, consumar la entrega, llevar a cabo la realización de todas las palabras predicadas por el Maestro. En el pasaje que acabamos de escuchar, la dificultad de creer se pone muy de relieve; es Pedro, el príncipe de los Apóstoles, el primero que no sólo no lo entiende, sino que se pone a disuadir a Jesús porque eso no puede ser tratándose de Él. El miedo a la cruz asusta a los Apóstoles, aterroriza a Pedro. Nos asusta a nosotros. Les resulta fácil aceptar que Jesús va a fundar un Reino y que ellos formarán parte de él. Pero no se resignan a la idea de que, para llegar a ese Reino, haya que pasar por la cruz y la muerte.

Y entonces el Señor, con absoluta serenidad, nos dice: El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Parece duro y grave este precepto del Señor de negarse a sí mismo para seguirle. Pero la clave es clara: si uno quiere salvar su vida, la va a perder. Pero si por el contrario, la pierde por Mí, la va a salvar.

Escuchad lo que afirma San Agustín[2], cuya festividad celebrábamos esta semana, al comentar este Evangelio que acabamos de proclamar:
¿Qué significa: Cargue con su cruz? Acepte todo lo que es molesto y sígame de esta forma. Cuando empiece a seguirme en mis ejemplos y preceptos, enseguida encontrará detractores, muchos que intentarán prohibírselo, muchos que intentarán disuadirle, y los encontrará incluso entre los seguidores de Cristo. A Cristo le acompañaban aquellos que querían hacer callar a los ciegos. Si quieres seguirle, acepta como cruz las amenazas, las seducciones y los obstáculos de cualquier clase; soporta, aguanta, mantente firme.

Firme en el Señor. Y las fuerzas no nos faltarán. Este precepto no se refiere sólo a las vírgenes, con exclusión de las casadas; o a las viudas, excluyendo a las que viven en matrimonio; o a los monjes, y no a los casados; o a los clérigos, con exclusión de los laicos. El que quiera venirse conmigo, cargue con su cruz y me siga. Este precepto es para toda la Iglesia; todo el cuerpo y cada uno de sus miembros, de acuerdo con su función propia y específica, debe seguir a Cristo.

¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?
París, agosto de 1534. En una iglesia de Montmartre siete amigos universitarios pronuncian una especie de voto. Es el comienzo de la Compañía de Jesús, de Ignacio de Loyola. Entre ellos está Francisco Javier. Este mes de agosto, Japón está celebrando el cuatrocientos cincuenta aniversario de la llegada del santo a la isla de Kagoshima. Alguien había oído narrar al propio San Ignacio que la pasta más ruda por él manejada había sido en los principios este joven Francisco Javier... Era un joven vigoroso y noble; después de haber estudiado filosofía con provecho, no tenía demasiada consideración hacia Ignacio... Siempre que lo encontraba se mofaba de sus proyectos y se reía de sus amigos; pero Ignacio lo supo amansar y hacerlo tan suyo que lo convirtió en el inmortal Apóstol de las Indias.
 

Aquellos jóvenes en Montmartre eligieron la vida con todos sus compromisos... Eligieron ir al mundo para enseñar el Evangelio, hacer frente a lo cotidiano con todo lo que esto implica de trágico, corrupto y mentiroso. San Francisco Javier siempre tiene presente el recuerdo intenso de los rostros de sus compañeros que se confunden con el rostro y el nombre de Jesucristo... Lleva siempre en su corazón los autógrafos de sus primeros compañeros de aventuras.

Pero seguro que a punto de morir, frente a las costas de China, volvería a recordar aquella conversación, aquella insistente pregunta que, en los días de estudiante en la Sorbona de París, el de Loyola le había hecho: ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?  En sus cartas escribía San Francisco Javier a sus amigos: Vivir sin gozar de Dios no sería vida, sino una muerte continua.

Y aquí está la clave: vivir gozando de Dios. Jesucristo el Señor, nuestro Maestro, no nos engaña. Nos habla del sufrimiento, nos habla de subir al Calvario para resucitar a los tres días. Si nos quedamos en la cruz, como Pedro perdemos la visión, nos apartamos del Señor. “Apártate de mí, Satanás”. El domingo pasado escuchábamos cómo Pedro hacía esa profesión de fe ante los demás, reconociendo a Jesucristo como el Hijo de Dios, como el Mesías. Y acto seguido, le vemos dudar, le vemos separarse...

Vivir gozando de Dios... Es entonces cuando entendemos la clave auténtica del Evangelio: de la cruz a la resurrección. Así comienza hoy el profeta Jeremías: Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir (Jer 20, 7).

¿Cómo se rompen nuestros miedos hacia la cruz? Con el Pan de Vida, con la Eucaristía. Cuando nosotros nos sintamos débiles, cuando las tormentas arrecien en nuestra vida espiritual o en las cosas de cada día, en las cosas difíciles que nos acontecen, el Señor nos da su Cuerpo, nos da la Vida.

Que la Virgen Santísima nos ayude a estar al pie de la Cruz. La celebramos en este mes de septiembre como la Virgen de los Dolores (15 de septiembre).  Stabat Mater dolorosa. María estaba al pie de la Cruz, de pie, pegada a su Hijo. Pensar que no tuviese miedo, que no estuviese derrumbada interiormente por todo lo que había acontecido, sería anormal. Pero María nos enseña a ser fuertes, a mirar a su Hijo, a vivir la Cruz para llegar a la salvación, lo único que nos interesa: Jesucristo el Señor, el único por el que se nos da la salvación.

PINCELADA MARTIRIAL
Recordamos el martirio del beato José Pascual Carda Saporta que sufrio el martirio un 4 de septiembre, en las inmediaciones de Oropesa del Mar (Castellón).
Natural de Villarreal de los Infantes (Castellón de la Plana), nace el 29 de octubre de 1893 en una familia muy religiosa. En ese ambiente germina pronto su vocación sacerdotal, e ingresa en el colegio de San José de Tortosa, donde ya estaba su hermano Blas, que también moriría mártir en 1936.
El Siervo de Dios Blas Carda Saporta, sacerdote diocesano de la diócesis de Segorbe fue martirizado a los 52 años, se cree que el 8 de septiembre de 1936 en Alquerías del Niño Perdido (Castellón). Era Cura Ecónomo de Villafranca del Cid. Su expediente va unido al de los mártires de la diócesis de Segóbriga y del Obispo mártir, Serra Sucarrats.

José Pascual ingresó en la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Sagrado Corazón de Jesús. Tras varios destinos fue nombrado, en 1934, rector del seminario de Ciudad Real.
 

El obispo-prior, (el Beato) Narciso de Esténaga y Echevarría, martirizado el día 22 de agosto de 1936, había sido compañero de estudios en Toledo del (Beato) Pedro Ruiz de los Paños. Cuando le propone a don José Pascual como rector de su Seminario, don Narciso se fía totalmente: “Siendo como dices el señor Carda, desde luego será muy bien recibido”.

José Pascual salió de Ciudad Real el día 26 de junio de 1936, viajando directamente a Tortosa, donde comenzaban los ejercicios espirituales el día 27, para terminar el 5 de julio. El día 6 marchó a Villarreal. Sus proyectos eran disfrutar diez días de vacaciones con su familia y regresar el 17 de julio al Seminario de Ciudad Real, porque los muchos quehaceres no le permitían tomar el mes seguido de vacaciones.

La víspera, pues, del movimiento nacional llegó a Ciudad Real. Por un solo día no le sorprendió la guerra en su pueblo. Don José Pascual “se mantuvo en su puesto y en su cargo”, hasta que lo echaron materialmente de allí: “El día 23 de julio de 1936 turbas numerosas se dirigieron al Seminario para asaltarlo” e instalar allí la Casa del Pueblo.

Le obligaron a instalarse en la “Fonda Francesa”, una pensión barata cuyo dueño era un dirigente socialista, junto a don José Pascual Carda, estaban don Francisco Castor Sojo, superior del Seminario y un padre de los Hijos del Corazón de María. Los tres serían declarados “reos de muerte” porque habían tenido la ocurrencia -es decir, el gran privilegio- de seguir a Jesucristo.

El Siervo de Dios Francisco Sojo y el padre claretiano fueron fusilados el día 12 de septiembre de 1936. Y el dirigente socialista se las arregló muy bien para que también fuera fusilado don José Pascual Carda.

Don Pascual solicitó del fondista que le facilitase un pasaporte para poder trasladarse al lado de su familia (y junto a su otro hermano sacerdote), en Villarreal (Castellón). Llegó a Villarreal el 26 de agosto y fue detenido en la estación de Villarreal. No cabe duda que los milicianos de Villarreal tenían ya noticia de que llegaba. Los que detuvieron a don José Pascual fuero Vicente Llop Almela, alias «Barrusco», y Luis Medrano. ¡El primero era pariente suyo!
Totalmente incomunicado pasó aquellos días de prisión en el convento de dominicas. Los milicianos negaban a los familiares que el siervo de Dios estuviera allí. Pero el barbero, que entraba a prestar sus servicios en la cárcel improvisada, lo vio muchas veces y lo dijo claramente: allí estaba don José Pascual.

Aquellos días de incomunicación familiar fueron de intensa e íntima comunicación con Dios, porque, desde el momento en que fue detenido, sabía que sería fusilado. Tenía en su haber un delito imborrable: el carácter sacerdotal.

Mataron al Beato en las inmediaciones de Oropesa. El chófer que llevó en el coche a los asesinos y al mártir presenció el fusilamiento de beato José Pascual, y quedó profundamente conmovido por el gesto del siervo de Dios, que “regaló al miliciano que iba a matarle su reloj, y aun le manifestó agradecimiento por el beneficio que le hacía con el martirio”. Este chófer no podía contener su emoción e inmediatamente lo contó, exponiendo su vida al hacerlo público.
 

[1] ALBINO LUCIANI, Ilustrísimos señores, pág. 127 (Madrid 1978).
[2] De los Sermones de San AGUSTÍN (Sermón 96, 1. 4. 9: PL 38, 584. 586. 588).

domingo, 19 de marzo de 2017

25.03 - Almería. Los primeros datos 19032017

25.03 - Almería. Los primeros datos

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19 marzo 2017

Andrés García Ibañez pintó, en  1991, para la iglesia parroquial de Los Molinos (Almería) el Frisos de los Mártires. En el centro, aparecere el obispo mártir de Guadix, beato Manuel Medina, con una palma en las manos. Junto a él, el obispo mártir de Almería, Diego Ventaja Milán, beatificado por san Juan Pablo II en 1993.

El próximo 25 de marzo

El Palacio de Exposiciones y Congresos de Aguadulce, en Roquetas de Mar (Almería), acogerá el próximo 25 de marzo, solemnidad de la Encarnación, la ceremonia de beatificación de 115 mártires incluidos en la causa José Álvarez-Benavides y de la Torre y 114 compañeros muertos por odio a la fe.

El acto, que comenzará a las once de la mañana, estará presidido por el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos.

Los 115 mártires fallecieron entre julio de 1936 y enero de 1939. Todos eran naturales de Almería y de su diócesis o bien residían dentro de los límites actuales de su territorio “en el tiempo de la persecución religiosa en la que fueron martirizados”.

En la relación de nombres hay 95 sacerdotes (62 naturales de la diócesis de Almería) y 20 seglares, de los que dos son mujeres cuyo martirio heroico sobrecoge cuando se lee: Carmen Godoy Calvache, natural de Adra, y Emilia Fernández Rodríguez, de Tíjola. Esta última, conocida como La canasterase convertirá en la primera mujer de raza gitana que será beatificada en el mundo. “Ella atrae el fervor y el calor de su propia etnia. Se está preparando una gran peregrinación al acontecimiento de su beatificación que se organiza desde el departamento de pastoral gitana. Van a venir gitanos de toda España e incluso algunos del extranjero”.

El estudio de la causa comenzó en su fase diocesana bajo el papado de san Juan Pablo II. Fue el 11 de abril de 1995. Declararon más de 500 testigos y se recogió abundante documentación que conformó los autos de la causa de más de 10.000 páginas, que se cerró en Almería el 21 de mayo de 1998. Después, pasó a su estudio en la Congregación para las Causas de los Santos de Roma donde el 26 de febrero de 1999 se decretó la validez de la instrucción diocesana. En julio de 2003 se entregó la Positio, documento resumen de toda la instrucción. Tras su estudio en la congregación romana por historiadores, teólogos y cardenales y obispos, el Papa Francisco firmó el decreto que reconoce el martirio de todos ellos y autoriza su beatificación el pasado 14 de junio, según repasa la documentación ofrecida por el obispado de Almería.

Tras la ceremonia del 25 de marzo, la Catedral de la Encarnación acogerá el domingo una misa de acción de gracias. Y un día antes, en la tarde del viernes 24, tendrá lugar, también en el templo catedralicio, la celebración solemne del canto de vísperas.
 

Este dibujo me ha recordado al numeroso grupo de mártires (de estos 115) que fue arrojado a los pozos de La Lagarta (término municipal de Tabernas) y de Cantavieja (término municipal de Tahal). Según la Causa General para la provincia de Almería estos dos pozos quedaron abarrotados, hasta la boca, de cadáveres de las víctimas de la actividad criminal marxista. Exhumados estos restos, después de la total liberación de España, han sido encontrados multitud de cadáveres destrozados.

En la página web del Obispado de Almería podemos leer la vida de cada uno de los próximos beatos:

http://www.diocesisalmeria.es/index.php/martires-de-almeria

viernes, 17 de febrero de 2017

Mártires Terciarias Franciscanas de Cubas (6)


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Mártires Terciarias Franciscanas de Cubas (6)

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14 febrero 2017


De nuevo, el sacerdote de la diócesis de Getafe Inocencio García de Andrés, nos da las últimas claves para saber lo que sucedió con el resto de las religiosas de Cubas de la Sagra. Seguimos su publicación Memoria de las Mártires (2013) en la página 18 y siguientes.

La Madre Corazón de Jesús fue la octava hermana que recibió la palma del martirio. Se alojaba en casa de unos sobrinos. Allí fueron a verla dos de sus discípulas que la habían tenido muchos años como maestra de novicias. La familia les informó que la habían evacuado a Valencia, y que, como habían matado a toda la expedición, ella también habría muerto. Nada habían vuelto a saber de ella.

Ciega como estaba y con 73 años -escribe Madre Mercedes- qué bien recibiría aquella prueba y más el martirio”.

Y sigue diciendo:
“Bien podemos pensar que tenemos ocho mártires en el Cielo, pidiendo sin duda por nosotras y por el Convento, a quienes atribuimos la solución de tantas dificultades como hemos tenido, tanto en el orden espiritual como en el temporal. Ellas lo han resuelto desde el Cielo, para poder edificar este Monasterio”.

La Madre Mercedes escribe en su Crónica: “Pasada la Guerra estuvimos una mañana entera en la Dirección de Seguridad buscándolas entre los fotografiados. Como a ellas las llevaron derechas a la checa, no las fotografiaron”.

En la Embajada Francesa

Las demás sobrevivieron providencialmente. En el año 1937, fueron los milicianos a buscar a las que habían dejado en la calle Norte, pero ya no estaban allí, pues habían pasado a la Embajada francesa. “No la quería Dios para mártir por entonces”, dice refiriéndose a sí misma, la cronista sor Mercedes.

La Embajada francesa alquiló el Colegio del Sagrado Corazón, para la acogida. Desde allí, una postulante se pasó a Burgos, en el año 38, ayudada por la embajada francesa; y en Burgos vivió hasta que terminó la guerra. Entonces, hizo su profesión religiosa uniéndose a las que volvieron a Cubas.

La vida en la Embajada fue llevadera. “Allí trabajábamos lo que podíamos, para no ser gravosas a la casa, pues nos tenían por caridad”. Primeramente, fueron recogidas allí las dos enfermas, y luego se fueron agregando hasta juntarse ocho. “Unas trabajábamos en la cocina, otras en atender a los otros refugiados, y las más ancianas cosían la ropa de los refugiados”. Las monjas permanecieron en la Embajada francesa hasta que pudieron volver a Cubas.

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