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miércoles, 1 de marzo de 2017

Entrevista al Papa en la revista de los sin techo de Milán: propone dar limosna mirando a los ojos 28022017

«Scarp de´Tenis» es una revista mensual, apoyada por Cáritas, que venden personas sin hogar

Entrevista al Papa en la revista de los sin techo de Milán: propone dar limosna mirando a los ojos

Entrevista al Papa en la revista de los sin techo de Milán: propone dar limosna mirando a los ojos
El Papa Francisco durante un encuentro con los 30 sin techo que se alojan en el albergue vaticano

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28 febrero 2017
El Papa Francisco ha concedido una entrevista a Scarp de'Tenis (www.blogdetenis.it), un periódico mensual financiado por Cáritas de Milán desde los años 90, redactado por periodistas profesionales pero vendido en las calles y en parroquias por personas sin hogar y marginadas. Una asociación de amigos del mensual acompaña a los vendedores para ayudarlos de forma íntegra. Cada ejemplar vale 3 euros, y el vendedor se queda uno por ejemplar.

La entrevista tiene como motivación la anunciada visita del Papa a Milán, la gran ciudad industrial del norte de Italia, y la diócesis más poblada de Europa, programada para el 25 de marzo. La Sala de Prensa vaticana ha publicado estos extractos en español.

- Santo Padre, hablemos del pueblo de los invisibles, de las personas sin domicilio fijo. Hace unas semanas, al comienzo del invierno y del gran frio  dio órdenes de acogerlos en el Vaticano, de abrir las puertas de las iglesias. ¿Cómo fue acogido su llamamiento?
- El llamamiento del Papa fue escuchado por muchas personas y muchas parroquias... En el Vaticano hay dos parroquias y cada una  ha acogido a una familia de Siria. Muchas parroquias en Roma han abierto sus puertas a la acogida y sé que otras, que no tienen sitio, han recogido  dinero para pagar el alquiler durante un año a  las personas y familias necesitadas.

»El objetivo debe ser  la integración, es importante que los acompañen durante un período inicial. En muchas partes de Italia se ha hecho. Las puertas se han abierto en muchas escuelas católicas, conventos, en muchas otras estructuras. Por eso  digo que el llamamiento fue escuchado. También sé de muchas personas que han dado donativos en metálico para pagar el alquiler de las personas sin domicilio fijo.


 "Metámonos en los zapatos de los demás", propone el Papa


- En el pasado, todo el mundo ha escrito sobre los zapatos del Papa, zapatos de trabajador y de caminante. Y hace poco fue a una tienda para comprarse un par nuevo. ¿Por qué tanta atención? ¿Tal vez porque hoy en día es difícil meterse en los zapatos de los demás?
- Es muy difícil meterse en los zapatos, en el lugar  de los demás, porque a menudo somos esclavos de nuestro egoísmo. En un primer nivel, podemos decir que la gente prefiere ocuparse de sus propios problemas sin querer ver el sufrimiento u otras dificultades. Pero hay otro nivel.

»Ponerse  en los zapatos de los demás significa tener una gran capacidad de comprender, de entender los momentos y las situaciones difíciles. Si pensamos, además, en las existencias que están hechas a menudo de soledad,  ponerse en los zapatos del otro significa servicio, humildad, generosidad, que es también la expresión de una necesidad. Necesito que alguien se ponga en mis zapatos. Porque todos necesitamos comprensión, compañerismo y un consejo.

»Cuántas veces he conocido a personas que, después de haber buscado consuelo en un cristiano, ya sea un laico, un sacerdote, una monja, un obispo, me dice: "Sí, me ha escuchado, pero no me ha entendido." Entender significa ponerse en  los zapatos de los demás.

- Santidad, cuando encuentra a una persona sin domicilio fijo, ¿qué es lo primero que le dice?
- "Buenos días", "¿cómo estás?”… Las personas que viven en la calle entienden de inmediato cuando hay un interés real por parte de la otra persona o cuando hay,  no quiero decir  ese sentimiento de compasión, pero sí, ciertamente de  pena. Se puede ver una persona sin hogar y mirarlo como una persona, o como un perro. Y ellos se dan cuenta de esta forma diferente de mirar.

»En el Vaticano es  famosa la historia de una persona sin hogar, de origen polaco, que solía estar en la Piazza Risorgimento en Roma. No hablaba  con nadie, ni siquiera con los voluntarios de Cáritas que por la  noche le llevaban una comida caliente. Sólo después de mucho tiempo consiguieron que les contase su historia: "Soy un sacerdote, conozco muy bien a vuestro Papa, estudiamos juntos en el seminario."

»La voz llegó a San Juan Pablo II, que oyó el nombre, confirmó que había estado con él en el seminario y quiso encontrarlo. Se abrazaron después de cuarenta años, y al final de la audiencia, el Papa pidió ser confesado por el sacerdote que había sido su compañero. "Pero ahora te toca a ti," dijo el Papa. Y  su compañero de seminario fue confesado por el Papa.

»Gracias al gesto de un voluntario, de una comida caliente, de unas palabras de consuelo, de una mirada  bondadosa, esta persona pudo recuperarse y hacer una vida normal que lo llevó a ser capellán de un hospital. El Papa lo había ayudado, por supuesto, esto es un milagro, pero también es un ejemplo para decir que las personas sin hogar tienen una gran dignidad.

»En el arzobispado de  Buenos Aires en una reja entre un portal y la acera vivían una familia y una pareja. Los encontraba cada mañana cuando salía. Los saludaba e intercambiaba unas palabras con ellos. Nunca pensé en echarles. Alguien me dijo: "Ensucian la Curia," pero la suciedad está dentro. Yo creo que hay que hablar con la gente con gran humanidad, no como si tuvieran que pagarnos  una deuda y no tratarlos como si fueran pobres perros”.

- Muchos se preguntan si es justo dar limosna a las personas que piden ayuda en la calle. ¿Qué responde?
- Hay tantos argumentos para justificarse a sí mismo cuando no se da limosna... "¿Pero cómo, yo le doy el dinero y luego se lo gasta en un vaso de vino?". Un vaso de vino es la única felicidad que tiene en la vida, eso está bien. Pregúntate, más bien,  que es lo que  haces tu en secreto, que felicidad buscas a escondidas. O bien, a diferencia de él, eres más afortunado, tienes una casa, una esposa, hijos... ¿qué es lo que te lleva a decir "ocupaos vosotros de él”?

»Una ayuda siempre es justa. Desde luego, no es bueno lanzar al pobre solo algunas monedas.  Es importante el gesto, ayudar a los que piden  mirándoles a los ojos y tocando sus  manos. Echar el dinero y no mirar a los ojos, no es un gesto de cristiano… Enseñar  la caridad no es descargar las propias culpas, pero es un acercarse, un mirar a una miseria que llevo dentro de mí y que el Señor comprende y salva. Porque todos tenemos miserias dentro”.

- En varias ocasiones el Papa se ha pronunciado en defensa de los migrantes invitando a la acogida  y a la caridad. Milán, en este sentido es una capital de acogida. Pero hay muchos que se preguntan si realmente se puede acoger a  todos  sin distinción o si es necesario establecer un límite
- Los que llegan a Europa huyen de la guerra o del  hambre. Y de alguna manera somos culpables porque explotamos sus tierras, pero no hacemos ningún tipo de inversión para que ellos puedan beneficiarse. Tienen derecho a emigrar y tienen derecho a ser acogidos y ayudados. Pero esto debe hacerse con esa virtud cristiana que debe ser propia de los  gobernantes: la prudencia.

»¿Qué significa? Significa aceptar a todos aquellos que se "pueden" acoger. Y esto con respecto a los números. Pero es igualmente importante reflexionar sobre "cómo" acoger. Porque acoger significa integrar. Esto es lo más difícil, porque si los inmigrantes no se integran, se guetizan. Integrar, significa entonces, entrar en la vida del país, respetar la legislación del país, respetar la cultura del país, pero también respetar la propia cultura y las propias riquezas culturales.

»La integración es un trabajo muy difícil…. Recibir, acoger, consolar e integrar inmediatamente. Lo que falta es la integración. Cada país debe ver a cuantos puede acoger. No se puede acoger si no hay posibilidad de integración.

- En la historia de su familia, está la travesía del Oceano por su abuelo y su abuela, con su padre... ¿Cómo se crece siendo hijo de emigrantes? ¿Se ha sentido algunas vez desarraigado?
- Nunca me sentí desarraigado. En Argentina todos somos emigrantes. Por eso allí el diálogo interreligioso es la norma. En la escuela había judíos llegados en su mayoría de Rusia y musulmanes sirios y libaneses, turcos o con el pasaporte del Imperio Otomano. Había mucha hermandad.

- ¿Qué es lo que más echa de menos de Buenos Aires? ¿Los amigos, las visitas a  las villas miseria, el fútbol?
- Sólo hay una cosa que echo mucho de menos: la posibilidad de salir y pasear por la calle. Me gusta ir a visitar  las parroquias y conocer gente.

- Milán está lista para recibirle a finales de marzo. Empezamos por las organizaciones benéficas, las asociaciones de voluntarios, los que se preocupan por dar a las personas sin hogar un lugar para pasar la noche, alimentación, salud, oportunidades para la redención. En Milán nos enorgullecemos de ser capaces de hacerlo bastante bien. ¿Es suficiente? ¿Cuáles son las necesidades de los que han terminado en la calle?
- Sencillamente, estas personas necesitan  lo mismo que los emigrantes, es decir, la integración. Desde luego, no es fácil de integrar una persona sin hogar, porque cada una de ellas tiene una historia especial. Por eso tenemos que acercarnos  los unos  a los otros, encontrar maneras de ayudar y echarles una mano.

-A menudo se dice que los pobres puede cambiar el mundo. Pero es difícil que haya  solidaridad donde hay pobreza y miseria, como en las periferias de las ciudades. ¿Qué piensa?
- Le hablo de mi experiencia en Buenos Aires. En los barrios pobres hay más solidaridad que en los del centro. En las villas miseria hay muchos problemas, pero a menudo los pobres son más solidarios entre sí porque sienten que se necesitan mutuamente. He encontrado más egoísmo en otros barrios, no quiero decir  ricos porque sería calificar descalificando, pero la solidaridad que vemos en los barrios pobres, no se ve en otros lugares, aunque la vida sea más complicada y difícil.

»En los barrios pobres, por ejemplo, se ve más la droga , pero sólo porque en otros barrios está "tapada" y se usa con  guantes blancos.

-Ultimamente hemos intentado leer Milán de una forma diferente, partiendo de los últimos y de la calle, y con los ojos de las personas sin hogar que acuden a un centro de día de Caritas Ambrosiana. Con ellos hemos publicado una guía de la ciudad vista desde la calle. Santo Padre, ¿qué conoce de la ciudad y que espera de su inminente visita?
- No conozco Milan. He estado allí sólo una vez, por unas horas, en los años setenta. Pero tengo un gran deseo, espero conocer a tanta gente. Es mi  mayor expectativas: sí, espero encontrar a tanta gente...
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¿Qué debemos hacer cuando encontramos a un mendigo? 01032017


¿Qué debemos hacer cuando encontramos a un mendigo?

El Santo Padre responde a la revista ‘Scarp de tenis’

Homeless sleeping near de Vatican City  - Rome  april 2015
ZENIT - By HSM
(ZENIT – Ciudad del Vaticano) La primera cosa que se hace cuando uno encuentra a un mendigo es saludarlo, “Buenos días, ¿cómo estas?” porque quien vive por la calle entiende inmediatamente cuando hay un interés real por parte de la otra persona o cuando hay”.
El papa Francisco le responde a ‘Scarp de tenis’, una revista de calle apoyada por la diócesis de Milán, una serie de preguntas. Así en el número que ha salido el último día de febrero explica que “Se puede ver una persona sin hogar y mirarlo como una persona, o como un perro. Y ellos se dan cuenta de esta forma diferente de mirar”, explica el Santo Padre.
Y narró una hecho real: “En el Vaticano es famosa la historia de una persona sin hogar, de origen polaco, que solía estar en la Piazza Risorgimento en Roma. No hablaba  con nadie, ni siquiera con los voluntarios de Cáritas que por la noche le llevaban una comida caliente. Sólo después de mucho tiempo consiguieron que les contase su historia: “Soy un sacerdote, conozco muy bien a vuestro Papa, estudiamos juntos en el seminario”.
La voz llegó a San Juan Pablo II, que oyó el nombre y confirmó que había estado con él en el seminario y quiso encontrarlo. Se abrazaron después de cuarenta años, y al final de la audiencia, el Papa le pidió que lo confesara al sacerdote que había sido su compañero. “Pero ahora te toca a ti”, dijo el Papa. Y su compañero de seminario fue confesado por el Papa.
Gracias al gesto de un voluntario, de una comida caliente, de unas palabras de consuelo, de una mirada bondadosa, esta persona pudo recuperarse y hacer una vida normal que lo llevó a ser capellán de un hospital.
El Papa lo había ayudado, por supuesto, esto es un milagro, pero también es un ejemplo para decir que las personas sin hogar tienen una gran dignidad”.
Francisco contó también que en el arzobispado de Buenos Aires en una reja entre un portal y la acera “vivían una familia y una pareja. Los encontraba cada mañana cuando salía. Los saludaba e intercambiaba unas palabras con ellos. Nunca pensé en echarles”.
Añadió que alguien le dijo: ‘Ensucian la Curia’. El Santo padre en la entrevista aseguró: “Pero la suciedad está dentro. Yo creo que hay que hablar con la gente con gran humanidad, no como si tuvieran que pagarnos una deuda y no tratarlos como si fueran pobres perros”.

¿Hay que dar limosna a quien pide por la calle? Francisco responde 28022017



¿Hay que dar limosna a quien pide por la calle? Francisco responde

Lo explicó el Santo Padre a una entrevista a la Cáritas de Milán, el mensual “scarp de tenis”

Cristo sin techo, imagen de bronce puesta en la limosnería apostólica (Foto ZENIT cc)
Cristo Sin Techo, Imagen De Bronce Puesta En La Limosnería Apostólica (Foto ZENIT Cc)
(ZENIT – Roma).- Interrogado el papa Francisco sobre si hay que dar una limosna a quien la pide por la calle, respondió: “Hay muchos argumentos para justificarse a si mismo cuando no se da una limosna”. Lo explicó en una entrevista al mensual “scarp de tenis” de la Cáritas de Milán, señalando que uno de ellos es: “¿Cómo le voy a dar dinero si después él se lo gasta para tomarse un vaso de vino?”. Y Francisco responde, que si es esa la única felicidad que tiene en la vida “está bien así”. E invitó a preguntarse “más bien ¿qué hace uno a escondidas?, ¿cuál es la felicidad que uno busca escondido?”.
“O más bien, a diferencia de él uno es más afortunado, tiene una casa, una esposa, hijos, ¿Qué te lleva a decir, ‘Ocúpense ustedes de él’. Una ayuda siempre es justa. Desde luego, no es bueno lanzar al pobre solo algunas monedas. Es importante el gesto, ayudar a los que piden mirándoles a los ojos y tocando sus manos. Echar el dinero y no mirarlos en los ojos no es un gesto cristiano”, señala el Santo Padre.
¿Cómo educar a la limosna? El Santo Padre contó la anécdota de una señora que conoció en Buenos Aires y que era mamá de cinco niños. El papá se encontraba en el trabajo, ellos “estaban almorzando y sienten golpear a la puerta. El más grande va a abrir: ‘Mamá, hay un hombre que pide comida. ¿Qué hacemos?’. Los tres, la más pequeña una niña de cuatro años estaban comiendo una milanesa. La mamá dice: ‘Cortemos por la mitad nuestra milanesa’. Y la niña dice que no porque hay otra. ‘Es para papá esta noche. Se la tenemos que dar, tenemos que darle la nuestra’”.
“Con pocas y simples palabras –prosiguió Francisco– aprendieron que se da de lo propio, lo que uno nunca querría dejar. Dos semanas después, la misma señora fue a la ciudad para realizar algunas gestiones y dejó a los niños en la casa, ellos tenían que hacer deberes, les dejó la merienda lista. Cuando regresó encontró a los tres hijos con un mendigo en la mesa con quien estaban comiendo la merienda. Habían aprendido bien y demasiado rápido, y seguramente les había faltado la prudencia”.
Y el Pontífice concluye explicando que “enseñar  la caridad no es descargar las propias culpas, pero es un acercarse, un mirar a una miseria que llevo dentro de mí y que el Señor comprende y salva. Porque todos tenemos miserias dentro”.

“La Cuaresma: signo sacramental de nuestra conversión”, el Papa en la catequesis 01032017

“La Cuaresma: signo sacramental de nuestra conversión”, el Papa en la catequesis

Audiencia General del primer miércoles de marzo de 2017. - AFP
01/03/2017 10:45
(RV).- “La Cuaresma es signo sacramental de nuestra conversión, quien realiza el camino de la Cuaresma esta siempre en el camino de la conversión. Es un signo sacramental de nuestro camino de la esclavitud a la libertad, siempre por renovar. Un camino ciertamente difícil, como es justo que sea, porque el amor es arduo, pero es un camino lleno de esperanza”, con estas palabras el Papa Francisco explicó en la Audiencia General del primer miércoles de marzo, el significado de la Cuaresma como camino de esperanza.
Continuando su ciclo de catequesis sobre “la esperanza” y al inicio del tiempo litúrgico de la Cuaresma, el Obispo de Roma señaló que, “esta perspectiva se hace enseguida evidente si pensamos que la Cuaresma ha sido instituida en la Iglesia como tiempo de preparación para la Pascua”. Por lo tanto, precisó el Pontífice, todo el sentido de este periodo de cuarenta días es iluminado por el misterio pascual hacia el cual está orientado. “Podemos imaginar al Señor Resucitado que nos llama a salir de nuestras tinieblas – subrayó el Papa – y nosotros nos ponemos en camino hacia Él, que es la Luz. Y la Cuaresma es un camino hacia Jesús Resucitado”. La Cuaresma, agregó el Obispo de Roma, es un periodo de penitencia, también de mortificación, pero no un fin en sí mismo, sino finalizado a hacernos resurgir con Cristo, a renovar nuestra identidad bautismal, es decir, a renacer nuevamente “desde lo alto”, desde el amor de Dios. Por esto es que la Cuaresma concluyó el Papa, es por su naturaleza, tiempo de esperanza.
Texto y audio completo de la catequesis del Papa Francisco
 
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
En este día, Miércoles de Ceniza, entramos en el Tiempo litúrgico de la Cuaresma. Y ya que estamos desarrollando el ciclo de catequesis sobre la esperanza cristiana, hoy quisiera presentarles la Cuaresma como camino de esperanza.
De hecho, esta perspectiva se hace enseguida evidente si pensamos que la Cuaresma ha sido instituida en la Iglesia como tiempo de preparación para la Pascua, y por lo tanto, todo el sentido de este periodo de cuarenta días es iluminado por el misterio pascual hacia el cual está orientado. Podemos imaginar al Señor Resucitado que nos llama a salir de nuestras tinieblas, y nosotros nos ponemos en camino hacia Él, que es la Luz. Y la Cuaresma es un camino hacia Jesús Resucitado. La Cuaresma es un periodo de penitencia, también de mortificación, pero no un fin en sí mismo, sino finalizado a hacernos resurgir con Cristo, a renovar nuestra identidad bautismal, es decir, a renacer nuevamente “desde lo alto”, desde el amor de Dios (Cfr. Jn 3,3). Por esto es que la Cuaresma es, por su naturaleza, tiempo de esperanza.
Para comprender mejor que cosa significa esto, debemos referirnos a la experiencia fundamental del éxodo de los Israelitas de Egipto, narrada en la Biblia en el libro que lleva este nombre: Éxodo. El punto de partida es la condición de esclavitud en Egipto, la opresión, los trabajos forzados. Pero el Señor no se ha olvidado de su pueblo y de su promesa: llama a Moisés y, con brazo poderoso, hace salir a los Israelitas de Egipto y los guía a través del desierto hacia la Tierra de la libertad. Durante este camino de la esclavitud a la libertad, el Señor da a los Israelitas la ley, para educarlos en el amor a Él, el único Señor, y para amarse entre ellos como hermanos. La Escritura muestra que el éxodo es largo y fatigoso: simbólicamente dura 40 años, es decir, el tiempo de vida de una generación. Una generación que, ante las pruebas del camino, es siempre tentada a añorar Egipto y volver atrás. También todos nosotros conocemos la tentación de regresar atrás, todos. Pero el Señor permanece fiel y esta pobre gente, guiada por Moisés, llega a la Tierra prometida. Todo este camino es realizado en la esperanza: la esperanza de alcanzar la Tierra, y justamente en este sentido es un “éxodo”, una salida de la esclavitud a la libertad. Y estos 40 días son también para todos nosotros una salida de la esclavitud del pecado a la libertad, al encuentro del Cristo Resucitado. Cada paso, cada fatiga, cada prueba, cada caída y cada salida, todo tiene sentido solo dentro del designio de salvación de Dios, que quiere para su pueblo la vida y no la muerte, la alegría y no el dolor.
La Pascua de Jesús es su éxodo, con el cual Él nos ha abierto la vía para alcanzar la vida plena, eterna y gozosa. Para abrir esta vía, este camino, Jesús ha debido despojarse de su gloria, humillarse, hacerse obediente hasta la muerte y la muerte de cruz. Abrirnos el camino a la vida eterna le ha costado toda su sangre, y gracias a Él nosotros somos salvados de la esclavitud del pecado. Pero esto no quiere decir que Él ha hecho todo y nosotros no debemos hacer nada, que Él ha pasado por medio de la cruz y nosotros “vamos al paraíso en un carruaje”. No, no quiere decir esto. No es así. Nuestra salvación es ciertamente un don suyo, pero, como es una historia de amor, requiere nuestro “si” y nuestra participación en su amor, como nos demuestra nuestra Madre María y después de ella todos los santos.
La Cuaresma vive de esta dinámica: Cristo nos precede con su éxodo, y nosotros atravesamos el desierto gracias a Él y detrás de Él. Él es tentado por nosotros, y ha vencido al Tentador por nosotros, pero también nosotros debemos con Él afrontar las tentaciones y superarlas. Él nos dona el agua viva de su Espíritu, y a nosotros corresponde tomar de su fuente y beber, en los Sacramentos, en la oración, en la adoración; Él es la luz que vence las tinieblas, y a nosotros se nos pide alimentar la pequeña llama que nos ha sido confiada el día de nuestro Bautismo.
En este sentido la Cuaresma es «signo sacramental de nuestra conversión» (Misal Romano, Oración colecta I Dom. de Cuaresma), quien realiza el camino de la Cuaresma esta siempre en el camino de la conversión. Es un signo sacramental de nuestro camino de la esclavitud a la libertad, siempre por renovar. Un camino ciertamente difícil, como es justo que sea, porque el amor es arduo, pero es un camino lleno de esperanza. Es más, diría además: el éxodo cuaresmal es el camino en el cual la esperanza misma se forma. La fatiga de atravesar el desierto – todas las pruebas, las tentaciones, las ilusiones, las visiones… – todo esto vale para forjar una esperanza fuerte, sólida, en el modelo de la Virgen María, que en medio a las tinieblas de la pasión y de la muerte de su Hijo continuó creyendo y esperando en su resurrección, en la victoria del amor de Dios.
Con el corazón abierto a este horizonte, entramos hoy en la Cuaresma. Sintiéndonos parte del pueblo santo de Dios, iniciamos con alegría hoy este camino de esperanza. Gracias.
(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)

Mensaje del Papa para la Campaña de Fraternidad en Brasil 2017 (01032017)

Mensaje del Papa para la Campaña de Fraternidad en Brasil 2017

«Tenemos que aprender de los pueblos indígenas, la forma en que se relacionan con la naturaleza», el Papa en su mensaje. - REUTERS
01/03/2017 12:13
 
(RV).- En Brasil, inicia hoy Miércoles de Ceniza, la tradicional Campaña de Fraternidad 2017, promovida por la Conferencia Episcopal del país sudamericano. «Fraternidad: ecosistemas brasileños y defensa de la vida», es el tema de esta 54° edición que hace referencia al pasaje bíblico «El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén, para que lo cultivara y lo cuidara» (Gn 2,15).
Mensaje del Papa
Francisco une su voz a aquellos que se adhieren a la Campaña de Fraternidad 2017, organizada por la Conferencia Episcopal brasileña. Esta iniciativa, que se celebra desde 1963 en Brasil durante la Cuaresma, cada año propone a la comunidad, una motivación para la conversión y el cambio de vida. En esta edición número 54, el foco de atención se centra en el cuidado de los ecosistemas nacionales y en la protección de la vida en toda su esencia. El Papa anima en particular a «ampliar la conciencia» de que este reto global requiere «la participación de toda persona junto con el esfuerzo de cada comunidad local».
Signos de agresión a la naturaleza en Brasil
El Creador, escribe el Papa en su mensaje, ha sido muy generoso con Brasil regalándole una diversidad de ecosistemas de «extraordinaria  belleza». Pero lamentablemente, añade el Santo Padre, también están presentes los signos de agresión a la creación y la degradación de la naturaleza. La iglesia en Brasil, en cuanto al respeto y cuidado del medio ambiente y de los pobres, ha sido  una «voz profética». La iglesia ha llamado, no sólo la atención sobre cuestiones ecológicas y sus desafíos, sino que también ha indicado sus causas y, sobre todo, las formas de superarlos.
Es necesario cuidar la creación y promover las relaciones fraternas
Entre las muchas iniciativas y acciones impulsadas por la Iglesia, el Santo Padre recuerda que ya en 1979 la Campaña de Fraternidad manifestaba su preocupación por cuestiones ambientales y por el comportamiento humano en relación con los dones de la naturaleza, bajo su lema: "preservar lo que pertenece a todos". El objetivo de la campaña de este año, dice el Pontífice, inspirado en el verso bíblico “El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivara y lo cuidara” (Gn 2,15), es «cuidar de la creación y especialmente de los ecosistemas de Brasil, de los dones de Dios y promover las relaciones fraternas con la vida y la cultura de los pueblos a la luz del Evangelio».
La degradación medioambiental está siempre acompañada de la injusticia
No podemos dejar de considerar, añade el Obispo de Roma, los efectos de la degradación ambiental, el modelo actual de desarrollo y la cultura del descarte que arrasan con la vida de las personas. Esta campaña nos invita a contemplar, admirar, agradecer y respetar «la diversidad de la naturaleza que se manifiesta en los diferentes ecosistemas de Brasil, un verdadero regalo de Dios, a través del fomento de “relaciones respetuosas» de los pueblos que viven en tales contextos. Este es uno de los mayores desafíos en toda la tierra, porque la «degradación del medio ambiente está siempre acompañada por la injusticia social», señala el Santo Padre. 
De los pueblos indígenas se puede aprender un modelo de desarrollo sostenibile
Los pueblos indígenas, originarios de cada ecosistema, son un claro ejemplo de cómo la convivencia con la creación puede ser respetuosa, fructífera y misericordiosa. Es necesario conocer y aprender de estos pueblos la forma en que se relacionan con la naturaleza.  De esta manera, concluye el Papa, se puede alcanzar un modelo sostenible que pueda ser una alternativa viable al desenfrenado deseo de obtener ganancias, a cambio de explotar los recursos naturales y daña la dignidad de los pueblos. Cada año, recuerda finalmente el Papa, la Campaña de Fraternidad se lleva a cabo durante el tiempo de Cuaresma. Es por tanto, una invitación a vivir con mayor conciencia la espiritualidad Pascual.
(Síntesis ofrecida por nuestro colega Amedeo Lomonaco).
(SL-RV)

martes, 28 de febrero de 2017

Papa: Seguir al Señor que nos da todo y no buscar las riquezas 28022017

Papa: Seguir al Señor que nos da todo y no buscar las riquezas

El Santo Padre Francisco celebra la Misa matutina en la capilla de la Casa de Santa Marta.
28/02/2017 10:23
 
(RV).- Seguir al Señor que nos da todo y no buscar las riquezas. Lo pidió el Santo Padre Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. Al comentar el Evangelio del día, el Papainsistió en la “plenitud” que Dios nos dona: una plenitud “anonadada” que culmina en la Cruz.
“No se puede servir a dos patrones”, o servimos a Dios o a las riquezas. En la víspera del Miércoles de Ceniza, Francisco subrayó que, en los días que preceden a la Cuaresma, la Iglesia “nos hace reflexionar sobre la relación entre Dios y las riquezas”. De ahí que haya recordado el encuentro entre el “joven rico, que quería seguir al Señor, pero que al final, era tan rico que eligió las riquezas”.
Dios se da totalmente en medida rebosante
El comentario de Jesús – observó el Papa Bergoglio – asusta un poco a los discípulos: “Cuán difícil es que un rico entre en el Reino de los Cielos. Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja”. Hoy – dijo Francisco – el Evangelio de Marcos nos muestra a Pedro mientras pregunta al Señor que será de ellos que han dejado todo. Parece casi – comentó el Santo Padre – que “Pedro le estaba pasando la cuenta al Señor”:
“No sabía qué decir: ‘Sí, éste se ha ido, ¿pero nosotros?’. La respuesta de Jesús es clara: ‘Yo les digo: no hay nadie que haya dejado todo sin recibir todo’. ‘He aquí que nosotros hemos dejado todo’. ‘Recibirán todo’, con aquella medida desbordante con la que Dios da sus dones. ‘Recibirán todo. No hay nadie que haya dejado casa o hermanos, o hermanas, o madres, o padres, o hijos, o campos por mi causa o por causa del Evangelio, que no reciba ya ahora, en este tiempo, cien veces más en casas, hermanos, hermanas, madres, campos, y la vida eterna en el tiempo que vendrá’. Todo. El Señor no sabe dar menos que todo. Cuando Él da algo, se da a sí mismo, que es todo”.
Sin embargo, añadió el Pontífice, “hay una palabra”, en este pasaje del Evangelio, “que nos hace reflexionar: recibe ya ahora en este tiempo cien veces en casas y hermanos, junto a persecuciones”.
El don de Dios es una plenitud anonadada, el estilo del cristiano es la Cruz
Y dijo que esto es “entrar” en “otro modo de pensar, en otro modo de actuar. Jesús se da a sí mismo todo, porque la plenitud de Dios es una plenitud anonadada en la Cruz”:
“Éste es el don de Dios: la plenitud anonadada. Y éste es el estilo del cristiano: buscar la plenitud, recibir la plenitud anonadada y seguir por aquel camino. No es fácil, no es fácil esto. ¿Y cuál es el signo, cuál es la señal de que yo voy adelante en este dar todo y recibir todo? Lo hemos escuchado en la Primera Lectura: ‘Glorifica al Señor con ojo contento. En cada ofrenda muestra tu rostro feliz, con alegría consagra tu diezmo. Da al Altísimo según el don recibido de Él y con ojo contento según tu voluntad’. Ojo contento, rostro feliz, alegría, ojo contento… El signo de que nosotros vamos por este camino del todo y nada, de la plenitud anonadada, es la alegría”.
San Alberto Hurtado ejemplo de alegría en el Señor en medio de las tribulaciones
En cambio – dijo también el Papa – al joven rico “se le oscureció el rostro y se fue entristecido”. “No fue capaz de recibir, de acoger esta plenitud anonadada – añadió – como los Santos o el mismo Pedro la acogieron. Y en medio de las pruebas, de las dificultades, tenían un rostro feliz, ojos contentos y alegría del corazón”. Y éste – evidenció Francisco – “es el signo”. A la vez que concluyó su homilía recordando la figura del Santo chileno Alberto Hurtado:
“Trabajaba siempre, dificultad tras dificultad, tras dificultad… Trabajaba por los pobres… Verdaderamente fue un hombre que trazó un camino en aquel país… La caridad para la asistencia a los pobres… Pero fue perseguido. Tantos sufrimientos. Pero él, cuando estaba precisamente allí, anonadado en la cruz, decía: ‘Contento, Señor, Contento’, ‘Feliz, Señor, feliz’. Que él nos enseñe a ir por este camino, que nos dé la gracia de ir por este camino, un poco difícil, del todo y nada, de la plenitud anonadada de Jesucristo, y decir siempre, sobre todo en las dificultades: ‘Contento, Señor, contento’”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).