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jueves, 25 de octubre de 2018

El primero en servir a los adictos de Bangladesh, desintoxicó a más de 4.000: murió el Hno. Ronald 25102018

El primero en servir a los adictos de Bangladesh, desintoxicó a más de 4.000: murió el Hno. Ronald

El hermano Ronald Drahozal fue el primero en abrir centros para toxicómanos en Bangladesh - 4.000 dejaron la droga
El hermano Ronald Drahozal fue el primero en abrir centros para toxicómanos en Bangladesh - 4.000 dejaron la droga
El misionero norteamericano Ronald Drahozal murió con 81 años en Bangladesh, el país de mayoría musulmana donde ayudó a más de 4.000 personas a dejar la droga.
Tanto la iglesia del país como personas de otras religiones y autoridades civiles han lamentado su muerte y han reconocido su magnífico trabajo de décadas contra la drogadicción.
Ronald Drahozal era religioso de la Congregación de la Santa Cruz y murió el 16 de octubre. El obispo de la diócesis de Rajshahi, Gervas Rozario, alabó el legado que ha dejado.
Un fundador de centros de rehabilitación
Más de 4.000 toxicómanos han logrado curarse gracias a la organización que fundó el hermano Ronald en 1962. Muchos extoxicómanos acudieron a la oración interreligiosa que se celebró al día siguiente de la muerte del misionero para recordarle y orar por él.
Tras su llegada a Pakistán oriental, el actual Bangladesh, el hermano fundó el Centro Baraca (https://baracabd.com ) con un lema que repetía: "El adicto no está loco ni es malvado: está enfermo".
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Muchos creen que el empujón de los niños y adictos ayudó al hermano Ronald a llegar "muy alto", a acercarse al Cielo
Después de 30 años dirigiendo Baraca, en 1995 pasó la dirección de la organización a la Cáritas local, sin dejar de trabajar a pie de calle en la lucha contra la lacra social de la droga. En 1994 fundó a su vez un centro de desintoxicación APON, en el barrio Muhammadpur de Dacca, la capital de Bangladesh que, al igual que la anterior iniciativa, se fue desarrollando con colegios y escuelas de formación profesional.
Este hermano misionero fue el primero que se ocupó de los drogodependientes en Bangladesh, uno de los países más pobres del mundo.
Además de los curados por su organización, ha contribuido al tratamiento y rehabilitación, directa o indirectamente, de cerca de 200.000 toxicómanos.
Como explica el servicio de noticias misioneras OMPress, su labor la continuarán sus hermanos de congregación, y continuar su “misión de curar a Jesús en los enfermos”. Para el hermano Ronald la toxicomanía era una enfermedad que había que curar con tratamiento.
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Nacido en Iowa en 1937, el hermano Ronald Drahozal pronunció sus votos perpetuos en la Congregación de la Santa Cruz en 1961. Antes de trabajar con los jóvenes drogadictos, enseñó ingles en diversas escuelas católicas de todo el país, además de colaborar en la formación de candidatos a la vida sacerdotal y religiosa.
Documental de 2013 sobre APON; el centro de desintoxicación en Dacca
El hermano Ronald, en Al Jazeera, en 2013, sobre la droga en Bangladesh


viernes, 26 de febrero de 2016

El Papa visita por sorpresa un centro de desintoxicación 26022016

El Papa visita por sorpresa un centro de desintoxicación

Se enmarca en los gestos de misericordia de un viernes al mes durante el Año Jubilar. El Papa reitera que la droga no se vence liberalizando las drogas blandas
El Papa en su primer salida de los Viernes de la Misericordia
El Papa En Su Primer Salida De Los Viernes De La Misericordia En La Comunidad Terapéutica De San Carlos
(ZENIT – Ciudad del Vaticano) El papa Francisco ha visitado este viernes por la tarde, por sorpresa, a un grupo de personas que se encuentran en tratamiento de desintoxicación, en el Centro Italiano de Solidaridad (Ceis) Don Mario Picchi. El gesto del Santo Padre se enmarca en el contexto del Año Jubilar, ya que como se había anunciado, un viernes al mes el Pontífice realizaría una obra de misericordia.
De este modo, hoy Francisco ha mostrado su cercanía a las persona que están luchando contra la dependencia de las drogas, visitando a los 60 huéspedes de la comunidad terapéutica San Carlo, abierta por don Mario Picchi en 1979, en la localidad de Castelli Romani, cercana a Roma.
“Nos hemos quedado sin palabras –ha afirmado Roberto Mineo, presidente del Centro Italiano de Solidaridad– cuando hemos visto el coche con el Papa entrar en la estructura donde nuestros chicos combaten cada día su batalla para volver a la vida”, en un comunicado difundido esta misma tarde por el Ceis.
Del mismo modo, explica que el papa Francisco llegó sin escolta, acompañado solamente por monseñor Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.
“El Papa parecía que se encontraba en casa, tanto con los trabajadores como con los voluntarios del Centro y las personas afectadas por la droga. Se ha detenido un largo rato con cada uno como un padre atento escuchando sus historias y abrazándoles uno a uno. Algunos le han mostrado las fotos de sus familias, de sus hijos y el Papa ha tenido para todos una palabra de esperanza y bendición”, ha añadido Roberto.
Asimismo, cuenta que han explicado al papa Francisco que “nuestra filosofía, la filosofía que nos ha dejado don Mario pone en el centro al hombre y que nuestra batalla cotidiana coincide exactamente con lo que el Papa ha dicho muchas veces que ‘la droga no se vence con la droga’, es decir que no es admisible la liberalización de las drogas blandas”.
El presidente del Ceis ha indicado que “hace algunas semanas escribimos una carta a Bergoglio contándole nuestro trabajo con los jóvenes toxicómanos, pero también con los refugiados y con las mujeres víctimas de las violencia. Nunca hubiéramos imaginado que el Papa, después de haber leído nuestra carta, nos honraría con su presencia”.
En más de 45 años de actividad, el Ceis ha acogido en varias ocasiones al beato Pablo VI y a san Juan Pablo II. Fundado por don Mario Picchi a finales de los años sesenta, el Centro se ha desarrollado notablemente a los largo de los años con numerosas estructuras tanto en Roma como en la provincia. Desde la comunidad terapéutica, hasta el cuidado de jóvenes en doble diagnóstico (toxicómanos y problemas psiquiátrico), la asistencia a domicilio de enfermos de sida y ancianos, iniciativas a favor de personas sin hogar, inmigrantes, refugiados y solicitantes de asilo político. Además, próximamente se abrirá la comunidad ‘La Casa’, para pacientes psiquiátricos dados de alta en hospitales.
Tal y como ha explicado monseñor Fisichella en un comunicado de la oficina de prensa de Santa Sede, “la sorpresa ha sido general. Nadie se esperaba ver al papa Francisco y la conmoción profunda les ha tocado a todos”. Asimismo, ha indicado que el Papa ha querido permanecer junto a los jóvenes, ha escuchado sus historias y ha hecho sentir a cada uno su cercanía. “Les ha alentado a no dejarse devorar por la ‘metástasis’ de la droga y, abrazándoles, ha querido hacer comprender que el camino iniciado en comunidad es una posibilidad real para comenzar de nuevo a expresar una vida digna de ser vivida”.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

No entendía, no creía, no sabía, era toxicómana. Ahora soy monja19112014

No entendía, no creía, no sabía, era toxicómana. Ahora soy monja

La historia de una chica que sufrió las drogas durante 10 años y que gracias a la Comunidad del Cenáculo encontró el amor de Dios


Yo era toxicómana, vivía en la calle, y es fuerte para mí estar aquí adelante para testimoniar que he encontrado la fe a través de la Comunidad del Cenáculo. Muchos de nosotros tienen un pasado pesado, y yo soy una de ellos, he vivido en la droga durante 10 años, perdí la esperanza, la confianza en los otros y en mí misma.He encontrado la fe en la Comunidad, al inicio era difícil porque no entendía nada. Me tocó mucho el hecho de que cuando entré en la Comunidad las chicas que no me conocían corrieron a mi encuentro, me llamaron por mi nombre, y esto para mí era fuerte, porque fuera ya no valía nada para nadie, porque hoy en el mundo la gente como nosotros es descartada.

En el primer momento cuando me abrazaron, me asusté porque no sabía como comportarme, no estaba acostumbrada. Comenzaron a hablarme de la fe, del rosario, de la adoración, y yo les miraba raro. La primera vez que me enseñaron un rosario me pregunté qué era, después ellas me explicaron que se rezaba el Ave María en cada bolita del rosario, y fue una experiencia muy gozosa.

Cuando entré por primera vez en la capilla, no entendía, y dije a una chica más mayor de la Comunidad que yo no creía, no entendía, no sabía que tenía que hacer, ella me respondió: "No importa, nosotras creemos por ti, como dice la madre Elvira", pero a mí no me importaba, quería hacerlo a mi manera.

Hoy sé que la fe de estas personas me ha ayudado a permanecer en la Comunidad. Poco a poco comencé a dar gracias a las hermanas que estaban junto a mí y comencé a descubrir la fe, hasta el punto de recibir el bautismo, porque mi familia no es cristiana, y después de 2 años de Comunidad he recibido el don de bautismo; en esos 2 años había sufrido mucho, he llorado muchas veces cuando veía a las otras chicas que iban a tomar la comunión y yo no podía, porque el deseo crecía cada vez más.

Ese día para mí fue muy, muy fuerte, porque no sólo se han lavado mis pecados, sino que me parece que Jesús comenzó a hablarme de mi vocación.

Créanme que no era fácil responder a  la llamada, tenía otros deseos, pero el Señor me ha puesto esto delante. Me he preguntado: "Pero Señor, ¿por qué yo?, las hermanas bailan, cantan y yo no sé cantar, bailar más o menos, me las arreglo, somos 20 en casa, toma a otra chica, no a mí".

Pero me sentía triste dentro de mí porque quería guiar yo mi vida. Cuando fui capaz de decir mi Sí, viví la alegría más grande de mi vida que no puedo explicar, no existen palabras para expresar lo que viví dentro de mí, pero hoy soy feliz porque soy yo.

Me costó aceptar este don que me ha dado el Señor, y pienso en cuántos jóvenes y no tan jóvenes sienten la llamada dentro de ellos, y es difícil decir Sí, quien sabe cuántas personas se despiertan por la mañana y se deben poner esa máscara de la felicidad, pero dentro no están bien. Yo hoy en mi armario tengo dos vestidos, antes tenía muchos vestidos, pero hoy me siento feliz, porque ese vestido es mío.

Ya no tengo miedo de hacerme ver como pobre, necesitada de los otros, y es eso lo que buscaba toda la vida. Doy gracias al Señor que me ha puesto en el camino de la Comunidad, a la madre Elvira, porque ella creía en mí, y en tantos de nosotros, y ella nos enseña que Dios es Amor, Dios es Amor.
Hoy ya no me siento sola, Jesús está cerca de mí y me ama. No es que poniéndome el hábito han desaparecido todas las dificultades, dolores, preocupaciones, hay siempre, pero lo que marca la diferencia es que ya no estoy sola, hay alguien a quien puedo decir todo, cada día, y Él esta cerca de mí en las dificultades.

Entiendo que la fe es el don más grande que he tenido, que tengo, y que tendré en mi vida, porque la fe puede afrontar toda dificultad. Doy gracias a la madre Elvira.

Fuente: Comunità Cenacolo