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domingo, 10 de septiembre de 2023

11 de septiembre: Nuestra Señora de Coromoto

 

11 de septiembre: Nuestra Señora de Coromoto

Coromoto, una Virgen venezolana

María, la Virgen de Coromoto, quien se aparece dentro de un ambiente familiar, sigue siendo la gran Maestra que enseña el valor de la familia.

“Vayan donde están los blancos para que les echen el agua sobre la cabeza y puedan ir al cielo

Ese fue el mensaje que la Virgen María le transmitió, en su propia lengua, al cacique de los indios Coromotos y a su mujer, una mañana del año 1651.

Nuestros orígenes están llenos de una hermosura que admiró y cautivó a los españoles y de forma especial a Cristóbal Colón y más tarde a Américo Vespucio, descubridor italiano al servicio de España, cuyo nombre sirvió para denominar el continente recién descubierto, América. Es en esta tierra “bendita por Dios” donde se nos regala la aparición milagrosa de la Virgen de Coromoto. Dígase bien “la única aparición de una imagen de Virgen en tierras venezolanas. Concretamente en GUANARE, Pueblo de las Misiones de los PP. Capuchinos en la Provincia y Gobierno de Guayana, situado á orilla del río de su nombre.

Eran los primeros días del año de 1651 cuando un cacique, de la tribu de los Coromotos, recio, fuerte y de muy mal humor de camino a la siembra junto a su mujer y al atravesar un pequeño riachuelo ven a una hermosa mujer que caminaba sobre las aguas. Ella le sonríe para decirles en su propia lengua: “Vayan donde los blancos, para que le echen agua sobre la cabeza y así ir al cielo” Aquí estamos en un contexto de misión donde el bautismo es el primer paso para incorporarse y tener deseos de ser enseñados en la religión.

Nos encontramos en tierras habitadas por los Coromotos una tribu que se desplazaba entre Guanare y el Tocuyo. Tribu muy reducida que había huido a la selva ante la presencia de los encomenderos españoles. Estos españoles se dedicaban al cultivo y la ganadería cerca del río Guanaguanare. Juan Sánchez era el hacendado quien de paso por el Tocuyo fue llamado por el cacique para manifestarle que una Señora muy bella se le había aparecido y que estaban dispuestos a hacerle caso en ir a echarse el agua para ir al cielo. Juan Sánchez les promete que sí los llevaría la semana entrante. Cumple lo prometido y recibe de las autoridades un mandato para que les reparta tierras, los ubique y les enseñe la religión cristiana. Nos encontramos en la explanada entre los ríos Tucupío (hoy Tucupido) y Guanaguanare.

Pasado el tiempo el cacique, que en principio aceptaba todo de buena gana, empezó a añorar la libertad de la selva y comenzó a apartarse de las enseñanzas y menos recibir el bautismo. Llegado el 8 para la celebración religiosa el cacique no asistió y se encerró en su choza. Es ahí cuando la Señora se le aparece en la puerta del rancho con rayos de luz parecidos al sol de mediodía. Luz que cegaba a los presentes. Hablo de presentes pues estaban el cacique Coromoto, su cuñada la india Isabel y un niño de unos 12 años.

El cacique lleno de ira le gritó a la señora: "¿Por qué me persigues así? Ya te puedes regresar a tu casa. Por ti dejé mis conucos y he venido aquí a pasar trabajos". Estas palabras mortificaron a las mujeres y su esposa le recriminó así: "No hables así a la bella mujer, ni tengas tan mal corazón".

El cacique Coromoto montado en cólera, no aguantó más la mirada sonriente y dulce de la "bella mujer". Se paró violentamente y tomó el arco y amenazó a la señora: "Con matarte me dejarás de una vez". Entonces, la señora penetró en la choza y el cacique se lanzó sobre ella para sacarla. Fue en ese momento cuando la hermosa mujer dejó su gran recuerdo amoroso: en una de las manos del cacique Coromoto, la cual estaba cerrada, depositó su imagen, esa misma que veneramos en el Santuario de Guanare.

El indio quedó mudo de terror, y al decirle su cuñada Isabel: "¿Qué te ha pasado?". Le afirmó: "La tengo agarrada en la mano". Al abrirla, apareció la diminuta estampa de la Señora con el niño. El cacique, aún enojado, le dice "ahí te voy a quemar" y envolvió la imagencita en una hoja y la escondió en el techo de paja de la choza.

El niño, hijo de Isabel, huyó del bohío hacia Soropo, para contarle todo a Juan Sánchez. Éste un poco incrédulo para probar al niño lo mando a la sabana a buscar dos mulas, las cuales trajo al instante. Ante esto acepto ir a la casa del cacique y va en compañía de Bartolomé Sánchez, Juan Cibrián y el niño.

Escondidos a unos metros de la choza dejan que el niño les traiga la imagen. Al tomarla en sus manos Juan Sánchez reconoce que es la imagen de la Virgen con el Niño Jesús. La guarda en un relicario de plata y parten para Joropo donde quedaba su casa. La colocan en un altar y le prenden un cabo de vela que debía de durar media hora, pero la velita alumbró varios días. Al Párroco, Don Diego Lozano, narran lo sucedido, pero no les cree y se regresan a la casa de Juan Sánchez para que la imagen permanezca allí hasta el 1 de febrero de 1654.

Vale la pena detenernos para hablar de esa reliquia que quedó en las manos del cacique. Ocurrió el 8 de septiembre del año de 1652. Es muy pequeña, ovalada como una moneda. “La milagrosa imagen representa a la Virgen con el Niño Jesús quien aparece sentado sobre sus rodillas; con la mano derecha levantada, bendice y con la izquierda sostiene el mundo, representado por una bola dominada con una cruz.

La Virgen con la cabeza recta y la vista al frente, da la impresión de estar sentada debajo de dos pilares delgados. Tiene sobre la cabeza una corona real y un velo blanco. El manto que lleva es carmesí morado y le cubre las espaldas, ondula por delante y se une por detrás del Niño, dejando tan sólo descubiertas las manos de la Virgen y una parte de la túnica que, como la del Niño, es color pajizo"

El cacique Coromoto muere picado por una serpiente, pero arrepentido e invitando a todos a bautizarse y aceptar a la Señora. La fama y el culto de la imagen se hicieron tan notorios, que el párroco de la Villa, Diego de Lozano, ordenó que la trajeran con toda solemnidad a Guanare; lo cual se verificó el 1 de febrero de 1654, víspera de la Purificación y Presentación de Nuestra Señora.

Después de esto se edificó una capilla el 26 de agosto de 1698, gracias a Santiago López, Simón Sánchez y Pablo Pérez, vecinos de Tucupido, junto con Marcos Paredes de San Nicolás, conducidos por el cacique Gaspar Tabares, para que con el tiempo la devoción y la fe dieran culto y testimonio de lo que hoy es el Santuario a la Virgen de Coromoto.

Esta recopilación y actualización sirve para destacar dos cosas muy importantes.

María, la Virgen Santísima, en el nombre de la Coromoto es auténtica y la única imagen que aparece dentro de un marco que se comprueba y se tienen datos bien precisos.

María, la Virgen de Coromoto, se aparece dentro de un ambiente familiar. En una humilde choza de indígenas. María sigue siendo la gran Maestra que enseña el valor de la familia como fundamento y sustento de toda la catequesis.

(fuente: es.catholic.net)

viernes, 14 de septiembre de 2018

Los increíbles hallazgos en la imagen de la Virgen de Coromoto; en uno de sus ojos se ve una figura humana 13092018

Los increíbles hallazgos en la imagen de la Virgen de Coromoto; en uno de sus ojos se ve una figura humana
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13 de Septiembre de 2018 / 0 Comentarios
 
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Redacción(Jueves, 13-09-2018, Gaudium Press) A propósito de la fiesta de la Patrona de Venezuela, Nuestra Señora de Coromoto, que se celebró el 11 de septiembre, vale la pena recordar los increíbles hallazgos en su imagen que se dieron a conocer en el año 2009 tras ser sometida a unos trabajos de restauración que se realizaron por solicitud de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV).
El proceso de restauración, que tenía la finalidad devolverle a la imagen el esplendor perdido por el paso del tiempo, ocurrió ese año del 9 al 15 de marzo en un laboratorio que se instaló en las inmediaciones del Santuario Nacional de la Virgen de Coromoto con la participación de los restauradores Nancy Jiménez y Pablo Gonzales, y el acompañamiento del entonces rector del Santuario, Mons. José Manuel Brito, quien se convirtió en su custodio; además de la supervisión de José Luis Matheus, director de la Fundación Zuliana.
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Santa Reliquia de Coromoto / Foto: CC-Yvasquezma.
Durante la realización de los trabajos se dieron una serie de hallazgos impresionantes que hasta entonces eran desconocidos de preciosa imagen que mide solo 2.5 centímetros de alto por 2 centímetros de ancho. Algunos de los descubrimientos recuerdan, incluso, a los misteriosos hallazgos de la imagen de la Virgen de Guadalupe.
El primer hecho que cautivó la atención fue las aguas que se utilizaron en el tratamiento de conservación. Al ser analizada, ésta no tenía bacterias y su pH era neutro, un fenómeno que para los científicos no tiene explicación alguna.
Otro factor que llamó la atención es la manera como está estampada la imagen. Ella es consistente, nítida y muestra suaves relieves; pero sorprende cómo la tinta se halla por encima del algodón, que es prensado y de textura rugosa.
En la imagen, que fue sometida a observación microscópica, se logró descubrir un fenómeno extraordinario en los ojos de Nuestra Señora, muy a pesar de su diminuto tamaño. En sus vistas, que miden menos de un milímetro -aproximadamente 2 micras-, está presente el iris. El fenómeno desconcertó a los científicos, ya que se creía que eran solo puntos dibujados. Suceso que se asemeja mucho a lo que ocurre con los ojos de Nuestra Señora de Guadalupe.
Tras este descubrimiento se decidió indagar más, y se procedió a estudiar el ojo izquierdo de la Madre de Coromoto. Los investigadores determinaron características de un ojo humano, donde se diferencia claramente el orbe ocular, el lagrimal, así como un diminuto punto de luz, además del iris.
Al ampliar tal punto de luz, los investigadores observaron una figura humana que tiene características muy específicas.
En las observaciones, también se aprecia cómo las coronas del a Virgen y del Niño Jesús son típicamente indígenas.
La Virgen y el Cacique de Coromoto
La tradición señala que entre los años 1651 y 1652 Nuestra Señora se le presentó al cacique de la tribu de Coromoto y a su mujer, quien envuelta en una gran luz le dijo en su lengua: "Vayan a casa de los blancos, para que ellos derramen agua en sus cabezas y así puedan ir al cielo".
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La Virgen de Coromoto fue declarada Patrona de Venezuela en 1942 / Foto: Timothy Ring - Gaudium Press.
La tribu de Coromoto, en gran número, siguió tales órdenes abandonando la selva, recibiendo catequesis y acogiendo pronto el Bautismo.
Pero el comportamiento del jefe de la tribu lo inclinaban a regresar a su vida salvaje, concibiendo nuevamente la idea de regresar a la selva, con el riesgo de hundirse en los vicios del paganismo. Cuando ya se dirigía hacia este cometido en compañía de su mujer, su cuñada y un nieto, se le apareció nuevamente la Virgen.
El caique estaba enceguecido y le dijo a la Hermosa Mujer que no la obedecería más, que lo dejara en paz. Nuestra Señora, con una radiante sonrisa en su rosto, entró en la choza y el cacique, llevado por la ira, intentó matarla con su arco. Cuando se acercó María, el arma se fue por el suelo.
En un nuevo intento por alejarla de su camino, el jefe de la tribu toma a la Virgen por el brazo para empujarla fuera de la choza. En ese momento Nuestra Señora desaparece dejando en la mano del cacique una diminuta imagen en la que se ve a la Madre del Cielo coronada llevando consigo al Niño Jesús, tal como la había visto.
En 1942, la Virgen de Coromoto fue proclamada Patrona de Venezuela.
Con información de Zenit y Aleteia.